Escuché cómo los disparos fueron atrapados por su espalda e hizo mi cuerpo sentirse débil, nauseabundo, pero más impresionante fue la cantidad de sangre que se filtraba ya por sus ropas, partiendo desde su pecho y cayendo hasta el suelo.

En su mirada una tranquilidad impresionante y una leve sonrisa en su rostro.


Stage 47: Backstage (Tras el telón)

Lelouch P.O.V.

Él me había dicho, tienes muchas cosas por hacer aún. Él me había dicho: "Son más personas las que te quieren sobre la tierra que debajo de ella"

Él había dicho: "Eres un príncipe raro, Vi Britannia"

Pero dejando todo eso de lado, las personas no solían seguir sus propios consejos. Las personas son seres individuales egoístas que la mayoría del tiempo buscan cumplir sus objetivos personales y ambiciosos del futuro, para bien o mal. Porque así como muchos pelean por proteger y conservar la vida, otros lo hacen con el fin de destruir y tomar venganza.

Arrasando con todo a su paso al no tener reglas propias.

Lawrence me miró sabiendo por completo lo que acontecía y no tenía idea de cómo, pero su mirada estaba completamente tranquila como si los problemas de su mundo interno se hubiesen resuelto por arte de magia. Todo lo contrario aconteciendo en mi interior, pero sonrió de una manera tan pacífica que no me dejó hacer nada más que quedarme parado, observando, procesando lo que había pasado como si de algo normal se tratara.

Cuando cayó sobre una rodilla, caí con él al tratar de sostenerlo. O eso creí cuando me di cuenta de que mis manos ni siquiera estaban sujetas a sus antebrazos, pero las suyas sí a los míos. Aferradas de manera firme, pero sin lastimarme.

A pesar de que el fondo se escuchaba una pelea y la llegada de más personas, mi vista no podía enfocarse en otra cosa que no fuera su rostro, impávido y sereno, perforando mi mente de manera tan transparente. Todo lo demás convirtiéndose en un mundo de neblina blanca y vaporosa que se movía desvaneciendo los colores y sonidos en una película muda.

-Lelouch-

Hasta que Lawrence habló.

Regresé a la realidad con un millón de sonidos al mismo tiempo.

Los gritos de horror de la mujer a mi espalda, los miembros de la Orden gritándose entre sí pidiendo ayuda o tratando de controlar la situación, demandando la presencia de una persona de mayor rango que pudiera controlar esto y un hombre siendo acusado injustamente de disparar un arma.

Me erizó la piel, pero Lawrence continuó inmutable frente a mí, hincado como quien le enseña a un niño pequeño algo que está escondido en la tierra. Su brazo derecho subió hasta mi hombro, y podía sentir su pesadez.

-¿Me estás escuchando?- continuó.

Ciertamente lo hacía pero no podía responder al no encontrar mi voz por ningún lado, no habiendo perdido la calma hasta el punto de no pensar y congelarme.

Puso su otra mano en mi hombro y sentí su peso completo apoyado en mí, reprimí un quejido por el sentimiento que me ocasionó y el repentino miedo que me recorrió sin piedad.

Comenzaba a formarse en mi mente, la idea de que tenía que haber pedido ayuda y era patético solo estar en el suelo esperando que todo se desvaneciera en un mal momento.

-No es la primera vez que te enfrentas a esto- comenzó el hombre confiando en que sus palabras se abrieran paso a mi lado consciente –Aunque si espero que sea la última, pero debes recordar que nadie es tan indispensable que el mundo deba detenerse si llegase a faltar…-

Sus manos se empuñaron en mis hombros dolorosamente, su espalda se arqueó en dolor y bajó su cabeza unos segundos, tratando de recuperar su aliento, pero la próxima imagen que tuve su rostro no fue la más grata. Una delgada línea de sangre comenzó a correr por la comisura de sus labios, entonces tomó lo que quedaba de mi calma.

Traté de levantarme pero mis piernas no obedecieron como quería y Lawrence se aferró a mí con más fuerza para retenerme en mi lugar.

-Ser un líder es una gran responsabilidad, y lo has hecho muy bien hasta ahora…- sus palabras eran las de alguien con sueño –Pero no debes olvidar, que hay una responsabilidad más grande que eso y es contigo mismo, primero que nada-

Su mano derecha resbaló de mi hombro y me vi espantado, porque de repente las imágenes que mis ojos captaban estaban difuminadas por una capa acuosa que distorsionaba la realidad.

-Tú puedes acabar esto…-

Su mano izquierda se soltó, perdiendo cualquiera sostén.

-Tú puedes devolver a mi pueblo lo que yo le he quitado-

Cuando traté de parpadear, el agua en las imágenes desapareció solo por unos segundos porque se volvió a acumular con rapidez. Pero eso me distrajo lo suficiente para darme cuenta de que la segunda vez que parpadeé, había algo faltante en mi campo de visión. Podía ver a decenas de hombres reunidos alrededor y rostros preocupados, pero el hombre que había estado conversando conmigo ya no estaba.

Y lo busqué, pero solo debía bajar un poco mi cabeza para dar con él.

Pero no quise bajar mi cabeza más, porque sabía que el agua se derramaría por el borde.

No podía pelear en un campo inundado.


Suzaku P.O.V.

Cuando la alarma fue dada, el primer instinto que se abrió paso a través de mi cerebro era ir en busca del alboroto, pero no sería seguro para el infante en mis brazos que se vio asustado por los movimientos apresurados de todos en la base. Para cuando encontré a alguien que pudiera hacerse cargo del niño y permitiéndome depositar mi confianza, Cecile-san tenía en su rostro un tono pálido y una mirada triste que me decía que ella ya sabía lo que había acontecido.

Tomó a Cyan de mis brazos y me indicó en qué dirección ir, pero solo necesité el nombre del lugar para llegar en cuestión de segundos, peleando con la barrera inmóvil de miembros de la Orden que escudaban los alrededores de una escena bizarra.

En mi mente y a pesar de todo lo que había pasado, nunca deseé una cosa así. Ni siquiera la imaginé como una posible tragedia en la lucha que se avecinaba. Todo lo contrario a estas alturas, porque una mano más a la causa siempre era bienvenida y este hombre había tenido todo el derecho de pelear por los errores que había cometido.

Como todos nosotros.

Así que su actual posición solo logro erizarme la piel y hacerme palidecer a un punto que no creí que me importara tanto, pero era quizás más fuerte el hecho de que hacía unos minutos armábamos y levantábamos nuestras defensas de la mejor manera, tranquilos, y esperando todavía unas horas más para que estas cosas se desataran más allá de nuestro control.

Así que un suceso así no era esperado, nunca. Incluso cuando fuese más probable en batalla. Incluso si no era alguien cercano a mí para importarme, pero de manera comprensiva sentía una rabia en mi interior por un hecho cometido por la espalda, a traición, causando un ambiente de tensión y confusión respecto a lo que había pasado.

Pero ninguno se animaba a hacer o decir algo que rompiera esta situación, ni siquiera Lelouch y eso debía hacer algo que encendiera mis propias alarmas.

Miraba en el espacio, a todos y a nadie en especial. Con una mirada vacía aparentemente de pensamientos y planes, pero sabía que era más peligroso que la mirada de Lelouch no nos advirtiera lo que pensaba, porque muy dentro de su mente se llevaban a cabo esos planes que solo él conocería, siempre. No podía decir que no estaba trabajando ya en el contraataque.

Aún así, podía distinguir en su seriedad leves rastros de lo afectado que estaba por esto.

A pesar de que declararía que no importaba, que habría que seguir. Que las muertes pasaban todos los días y que no era algo por lo que el mundo se detuviera.

Era cierto, el mundo no se detenía porque una persona más dejara de existir u otra naciera, no al menos el mundo entero que hoy tratábamos de proteger a costa de nuestras vidas. Pero sí era un impacto considerable en los mundos personales, mentales y del interior de cada una de las personas que habían tenido contacto con la persona que ya no estaba o que llegaba.

Era una revolución la que se levantaba tratando de buscar una explicación al vacío repentino y las preguntas de cómo se cubriría el agujero dejado. Chico o grande, profundo o superficial.

Di un paso delante de la multitud pero en el acto, Lelouch levantó una mano ordenándome detenerme. Me congelé por la veracidad de sus movimientos, pero no sabía si era lo correcto.

Entonces él se reincorporó poco a poco y podía ver su ropa salpicada de sangre, pero lo que había sido su mirada vacía había cambiado de inmediato a una con un objetivo claro y frío. Creí que ya tenía suficientes motivos para ir detrás de su medio-hermano, y eran más que suficientes.

Esto era completamente innecesario y perjudicial en una sola dirección.

Porque alguien con sentido común no se metería en las relaciones personales de Lelouch. Alguien con sentido común no buscaría destruir a Lelouch de las formas en que había intentado y en otras logrado.

Alguien con sentido común no buscaría despertar el interior de Lelouch en pos de una venganza.

Así mismo, hablábamos de un idiota que seguro pagaría cada una de las cosas que había intentado, hecho y planeaba hacer.

Solo podías presionar hasta cierto punto con fuego hasta que resultabas quemado y en este caso, incinerado.


C.C. P.O.V.

Las cosas podían cambiar de un segundo a otro y nada era seguro siquiera por una promesa. Las cosas podían tornarse difíciles si nos encontrábamos a estas alturas de la batalla, pero era un hecho que sería lo menos esperado lo que más golpeara nuestro interior.

En especial el suyo.

Jeremiah Gottwald había sido el primer hombre mayor cuya vida fue dedicada al bienestar de Lelouch y sus planes, obedeciendo en el acto y cumpliendo los objetivos del príncipe cuando este los expresara por el bienestar del mundo. Era un hombre que no le tenía miedo a la muerte y que su lealtad no tenía límites si de Lelouch se trataba… pero creo que esa era la misma barrera que dejaba a Gottwald en un punto distinto al de este otro hombre.

Un desconocido que por azares del destino, se había atravesado en el camino de Lelouch, no solo poniendo a prueba su humanidad y confianza en el mundo, sino también enseñándole que renunciar a tus propias metas y bienestar por un grupo más grande de personas al final no resultaba en una victoria que satisfacía a todos.

Todo lo contrario.

Porque al mundo no le importaría si Lelouch moría por su bienestar. Ellos no lo llorarían o extrañarían como aquellas personas que estuvieron a su lado tanto tiempo o simplemente eran su familia. El mundo solo vería por su propia satisfacción y seguridad, lo que se sacrificara en el camino solo era una pérdida lamentable.

Lawrence comprendió eso junto con Lelouch e hizo entrar en él algo de sentido común. De la manera menos esperada.

Oponiéndose a algunas de sus decisiones, expresando su preocupación, regañándolo como a un infante y apoyándolo cuando llegó a necesitarlo.

Todos nosotros éramos un nudo de nervios cuando recién volvimos a la acción. Continuábamos inseguros de nuestras propias acciones y resultados, nos veíamos confundidos y solos al darnos cuenta que estábamos perdiendo de una manera patética frente a algo que no lo merecía.

Ahora me daba cuenta de que seguía siendo la continuación de nuestra lucha anterior lo que nos detenía como un grillete en el pié a la hora de actuar.

Pensábamos duramente en nuestros errores, en nuestros miedos, de las cosas que nos arrepentíamos, de lo que no queríamos volver a ver. Que ahora solo nos escudábamos de una lucha que en ningún sentido era igual. Habíamos crecido como personas y eso nos debería ser suficiente para acabar esto si nos lo proponíamos.

Lawrence confiaba en eso, y se lo dijo a Lelouch un millón de veces. Depositando ciegamente su confianza en una figura que el público solo conocía como malvada y con sed de poder.

Entonces, hoy en día no podías llegar y hacerle ver a Lelouch sus errores y aciertos, después de eso solo marcharte. No podías mostrarle un camino coloreado de manera tan bella y soltar su mano para que lo recorriera solo.

Él estaba más confundido de lo que quisiera admitir. Como si de repente todas las ideas anteriores y las cosas que había aprendido, se hubieran esfumado junto con la vida de este hombre.

Al tomar su mano y sentir lo helada que estaba, apreté más su extremidad y él continuó sin responderme. Cyan se encontraba con Cecile y agradecía este pequeño momento a solas cuando recién me enteré de lo sucedido.

Puse ambas manos en su rostro, levantó la vista del suelo y me miró levemente todavía tratando de evitarme. Porque sabía exactamente lo que tenía que decirle para continuar este acto como la naturaleza lo demandaba.

-Él era un buen hombre…y creía lo mismo de ti-

Lelouch lloró cuando había asesinado al padre de Shirley, cuando había asesinado a Euphemia, cuando Shirley murió a manos de Rollo por su causa y una sola vez cuando estuvo inseguro de seguir con sus planes antes del réquiem.

Pero diferente a todas esas ocasiones, esta vez me miró a los ojos. Tratando de encontrar una respuesta a lo que pasaba porque él no lo entendía. No había una explicación lógica que desencadenara estos hechos y quizás aún más vergonzoso en su interior, no entendía por qué le importaba tanto.

Sin parpadear trataba de sacar las respuestas de mí y las lágrimas que se formaron en sus ojos solo cayeron por el peso, una por una, en completo silencio.

Hoy cambiábamos papeles.

Hoy sería fuerte por él.

Me levanté del suelo frente a él y lo abracé.


Incluso dentro de un mundo caótico al borde de la destrucción, había un espacio para las prácticas esenciales que daban gracias a la existencia de una vida y permitía a todos alrededor presentar sus más profundos pensamientos o el respeto al que se había hecho acreedora esa persona. Aunque la idea no había venido de mí, porque me había dedicado a acompañar a Lelouch todo el tiempo que podía, incluyendo lograr que cambiara su ropa salpicada de sangre y un poco de agua tibia para limpiar otros rastros en su rostro.

Todo el tiempo continuó mortalmente serio, aunque tranquilo. Lo único por lo que podía apostar era que a pesar de la confusión y el dolor, en su mente se abrían paso otro tipo de pensamientos que apuntaban a una feroz batalla sin piedad.

Cuando todavía había algo de compasión en su ser.

Y se lo había dicho a la madre de su enemigo, que quizás, dependiendo de las circunstancias y cómo se desarrollara todo, podía otorgar una especie de perdón a la vida de James.

Cosa que hoy ya no era una opción, y que creo que la mujer entendería al haber sido también un blanco seguro en el camino de destrucción de su hijo.

La duda más importante en mi mente seguía siendo cómo es que el control de James había logrado estirarse tanto como para poner sus garras en un miembro de la orden a tan larga distancia. Porque yo sacaba mis propias conclusiones, y según la actuación en los videos de seguridad, este miembro de la orden no había cumplido una vieja orden en su mente. Era más bien como si una segunda presencia se hubiera metido en su interior y hubiera actuado en tiempo y forma como James.

Porque el maldito nunca supo que su madre estaba viva, y menos en la base de la Orden.

Su primer objetivo había sido la destrucción a control remoto de Lelouch, como siempre. Pero al darse cuenta de la otra persona que lo acompañaba, sus prioridades habían cambiado radicalmente, enfocándose en destruir a la mujer que Lawrence protegió. Solo por instinto. Después de eso había desaparecido cualquier rastro de su presencia y Suzaku trató de asegurarse de eso.

Pero entonces el daño estaba hecho, el suceso había corrido de boca en boca hasta llegar al improvisado campo de refugiados dentro de la base, y sus reacciones no se hicieron esperar.

-"!¿Quién fue el culpable?!"-

-"¡Lawrence-sama!"-

-"¡Queremos la cabeza del responsable!"-

Pero a pesar del gran alboroto y los ánimos que había levantado entre los pobladores de Australische, hubo alguien que se paró frente a todos para afrontar las consecuencias de lo ocurrido, y la culpa de ser necesario. Yo solo tomé su mano y lo seguí en la dirección que fuese, frente a mil balas cargadas en armas, sin un obstáculo de por medio.

-Fue asesinado por quien se hace llamar el líder absoluto de Australische- dijo.

Los gritos de justicia se callaron escuchando atentamente sus palabras. Las madres abrazaban a sus hijos y los hombres se mostraban ofendidos por tan cobarde acto. Lelouch prosiguió con sus palabras.

-Me dijo que viera por su pueblo y arreglara todo el daño que les había causado al creer en alguien que no valía la pena-

Lelouch seguía serio, su postura no era la misma de siempre y podía verse con claridad para todos cuando sus palabras solo reflejaban sinceridad y dolor. Me acerqué más tomando con ambas manos su brazo, ayudándolo a seguir.

-Lo haré porque es una promesa que había hecho desde antes que esto pasara, y lo haría aunque no me lo hubiera pedido- era importante dejar en claro ese punto, el rostro desconfiado de los habitantes de Australische se suavizaba un poco más.

-Pero estamos ya en medio de una batalla y debo pedirles que sigan mis órdenes al pie de la letra, al menos hasta que esto termine y sean capaces de elegir un líder responsable y que vea por su país, no solo por sus ambiciones personales-

A pesar de que usó la palabra "pedir" era más una orden y al parecer la habían tomado tal cual, al menos de manera temporal.

-Japón se ha movilizado a refugios y ninguno de ustedes estará seguro aquí, así que serán llevados a otro lugar fuera de esta base hasta que todo pase, por protección. Todo esto en cuestión de una hora máximo-

Los planes comenzaban a avanzar con pasos agigantados. Lelouch suspiró profundamente para terminar lo que había venido a decir, me abracé lo más que pude a él.

-Lawrence Jhonson tendrá su funeral en este momento, para aquellos que estén interesados-

Dicho esto, no había nada más que hacer frente a estas personas y Lelouch se giró para salir de la gran bodega, pero justo cuando llegábamos a la puerta, las palabras de un hombre interrumpieron el tenso silencio que habíamos dejado atrás.

-¿Qué hay de lo que queremos ayudar en este conflicto?-

Ambos nos detuvimos, y aunque yo fui la que se giró la cabeza para ver al hombre que había hablado, al volver a mirar a Lelouch él solo sonrió levemente sin moverse un centímetro.

-Entonces síganme-

Retomó el paso de nuevo y yo fui jalada al estar aferrada a su brazo. Pero la segunda vez que miré hacia atrás, todo hombre que había dentro de la bodega, exceptuando niños y jóvenes, nos seguía a una lucha en la cual no estaba asegurado un retorno.


Lelouch P.O.V.

Con C.C. buscando a Cyan y todos ocupados con sus órdenes, había un punto importante que se abría paso a la superficie y sabía que no podía dejar pasar porque al igual que todos, podría ser la última oportunidad que tenía para decirlo y no quería que las cosas acabaran de mal forma. Incluso si Cornelia estaba enfadada conmigo, no quería estresarme más pensando en estas cosas.

No esperaba su linda escopeta apuntando en medio de mis ojos.

-¡Dime, Lelouch! ¡DAME UNA MALDITA RAZÓN PARA NO VOLARTE LA CABEZA EN ESTE INSTANTE!-

Bueno, había puesto mi autoridad por encima de la de Cornelia y sin importarme lo que tuviera que decir, frente a todos la silencié y ordené su desaparición de Japón. De una manera no descortés pero sí muy frívola para ser mí hermana.

-Tienes todas las razones que quieras para volármela, pero eso no cambiará las cosas- dije, mientras cerraba la puerta de su habitación tras mi espalda, no quería que nadie viera este espectáculo. –Incluso si tú haces o harías lo mismo- contraataqué, tampoco es que yo tuviera la culpa en todo esto.

Se vio tentada en seguirme apuntando y no bajar la escopeta, pero como seguro el arma estaba cargada, no quería poner en real peligro mi vida. Como si no lo estuviera ya.

-Largo de aquí, Lelouch- dijo mientras dejaba el arma de pie junto a su cama y seguía empacando de manera furiosa todas sus pertenencias. Tenía una orden que cumplir después de todo, pero me aferré a quedarme de pie junto a su puerta.

Estaba bastante enojada conmigo.

-Puedo esperar- comenté. Incluso si ya sabía que me había quedado, Cornelia no se giró a mirarme mientras recorría toda la habitación en busca de objetos personales.

-¡Largo, Lelouch!- volvió a gritar, pero esta vez lanzó una pequeña agenda hacia mi cabeza. Apenas y pude esquivarla.

Pero me crucé de brazos y continué de pie en mi lugar, no era típico de Cornelia el perder la calma de esta manera, intentando alejarme esta vez ella a mí.

-Ane-ue …- intenté y sabía que eso era lo que le afectaba.

Detuvo sus manos cerrando el cierre de la maleta pero no se giró, seguro esperaba que continuara hablando y yo dudaba que fuese lo mejor para mi integridad física, pero si quería terminar esta pelea con ella debía iniciarla al menos.

-Estoy seguro de que protegerás a Britannia de maravilla- expresé toda mi confianza hacia ella en esa oración y vi como los hombros de mi hermana cayeron varios centímetros de su rígida postura, entonces se giró, con su rostro rojo de coraje.

-¡Britannia me importa un comino, Lelouch!-

No pude seguir con mi bien planeado guión porque en los ojos de Cornelia había un dolor inmenso que no sabía hacia qué estaba dirigido. De hecho me había encargado de facilitarle muchas cosas para que accediera a esta orden mía.

-Claro que te debe importar, hermana. Deberás proteger Britannia porque Euphemia y Nunnally estarán contigo, creí que eso te importaba más que otra cosa- declaré.

Pero entonces ella avanzó a grandes pasos hacia mi posición y poniendo sus brazos en la puerta a mis costados, impidió cualquier tipo de huída. Con su rostro apenas a centímetros del mío se las veía difícil para ocultar sus verdaderos sentimientos a estas alturas.

-Toda mi familia no se encontrará en Britannia, donde yo pueda protegerla…- susurró solo para nosotros dos y fue mi turno de desviar la mirada. –Lelouch- me advirtió.

Pero bajé con ambas manos uno de sus brazos para caminar un poco lejos de ella e increíblemente me lo permitió,

-Yo puedo cuidarme solo, Cornelia. Pero quienes más te necesitaban estarán a tu cuidado para que implementes cualquier tipo de protección exagerada y ridícula, créeme que tienes todo mi permiso-

Aunque la veía por encima de mi hombro, noté que no se convenció en absoluto.

-Estás en un gran error si crees que Euphy y Nunnally son lo único que quisiera tener en una bóveda cuando el caos se desate- habló, y me permití una sonrisa al girarme.

-De hecho, hermana. Yo también quisiera meterte en la misma bóveda con Euphy y Nunnally, pero no le confío al bastardo de Schneizel la seguridad de Britannia. Entonces comprendí que eres lo suficientemente capaz y madura para tomar las riendas de la situación allá en casa-

Cornelia rodó los ojos y puso ambas manos en sus caderas, dejándome hablar todo lo que quería al respecto. Por lo menos hasta que pudiera contraatacar de una manera cruel, lo presiento.

-Sé que en gran parte es mi culpa que no te sientas como mi pequeño hermano al cual amo y adoro a estas alturas, mi único pequeño hermanito de hecho-

Diablos.

-Y tienes toda la razón en pensarlo de esa manera porque te acusé y perseguí por la muerte de Euphy tanto tiempo, además de culparte por todo lo malo que se había desencadenado en la familia- fue mi momento de interrumpir.

-Si quieres culpar a alguien de todo eso, está nuestro padre- sugerí –Pero la muerte de Euphy sigue siendo mi culpa porque yo jalé del gatillo que le quitó la vida-

En ese punto no podría discutirme mucho, pero su rostro me decía que no le importaba en lo absoluto.

-Esa parte de tu culpa se terminó de desvanecer cuando la regresaste a nosotros- continuó y presentía que no podría ganarle en ese punto, incluso volvió a avanzar hacia mí al mismo tiempo que retrocedí, pero logró tomarme por los hombros –Mírame, Lelouch-

Ya no quedaba otra opción, le presté por completo mi atención.

-Incluso si no lo creas, incluso si se te hace algo imposible, en este momento ustedes tres me importan por igual. Mataría por los tres de ser necesario y me destruiría perder a alguno-

Sus manos en mis hombros se soltaron solo para abrazarme fuertemente y liberar toda la tensión que su cuerpo había acumulado desde nuestro último encuentro. Yo correspondí el abrazo porque aunque no se lo fuese a decir a Cornelia le había adquirido cierto tipo de cariño como una verdadera hermana aún cuando siempre lo habíamos sido.

Por la misma razón la estaba sacando de este lugar con el pretexto de proteger a Euphy y Nunnally. Por la misma razón me permitía tomar el frente de esta familia como el único hombre, Schneizel no contaba, que debía protegerlas y ver por ellas así se enojaran y me maldijeran como Cornelia había expresado.

-Yo espero, hermana, que cuando todo esto acabe por fin formalices tu relación con Guilford y le des el gusto a Euphy y a Nunnally de planear tu fiesta de compromiso y tu boda-

Sus brazos a mi alrededor se tensaron y separó el abrazo todavía tomándome por los hombros, al mismo tiempo que una expresión de incredulidad y mejillas rojas se hacía presente. Abrió su boca un par de veces pero no encontró las palabras correctas para expresarme.

-Por favor, Cornelia. Todo el mundo a su alrededor sabe, sospecha o lo da por hecho, así que por qué tanto misterio. No hagas esperar tanto al pobre hombre y ya dale lo que quiere-

Una de sus manos voló hasta mi boca, pero no evitó que se pusiera roja hasta las orejas y me reclamara.

-¡Lelouch!- me encogí de hombros.

Pero sonrió y volvió a relajarse, poco después volvió a abrazarme con todo el cariño que podía expresar pero la escuché suspirar en completa derrota respecto a mis propios planes.

-No quiero perderte- susurró.

-Ni yo a ustedes-


Cornelia había sido un "tema fácil" con respecto a lo que se venía. Pero si ya había juntado el valor suficiente para enfrentarme a la bruja mayor, creo que podía con esto…

A quién engaño, nunca había podido con Nunnally.

Que al parecer me estaba esperando porque solo al abrir la puerta de su habitación, reconoció mi presencia con un leve saludo.

-Onii-sama-

Espero que esto no sea tan difícil.

-¿Tienes listas tus cosas, Nunnally?-

Al contrario de mis palabras con Cornelia, con Nunnally nunca había podido fingir mis verdaderas intenciones u ocultar lo que pensaba. Siendo tan perceptiva al perder la vista desde pequeña, ahora que podía verme a la cara de nuevo, ni siquiera tenía qué explicar por qué hacía las cosas y cuál era el plan a seguir.

No podía mentirle aunque quisiera, y de hacerlo ella siempre sabría la verdad pero me seguiría el juego fingiendo que logré engañarla.

En este momento no quería dejar que una mentira envolviera un momento tan importante. Estaba a punto de continuar cuando la puerta de la pequeña sala de Nunnally se abrió y dejó ver a Rollo cargando una especie de gruesos libros. Tal como yo me sorprendí de verlo, él se detuvo en el marco de la puerta poniéndose nervioso al pensar que quizás estaba haciendo algo incorrecto.

Nunnally miró entre ambos y con una leve sonrisa, puso su mano sobre la mía para indicarme que todo estaba bien.

-Estamos empacando- dijo ella como si fuese la cosa más natural del mundo, y aunque lo era, yo no había hecho la presentación formal entre ambos, llevándome a un universo bizarro en el que esto parecía ser una actividad cotidiana en la cual yo era quien se sentía incómodo.

Rollo terminó de entrar y puso los libros sobre la cama de Nunnally, pero después de eso no se movió más, como esperando mi aprobación para seguir.

Pero yo no sabía qué faltaba por hacer en este lugar. No sabía hasta que punto ellos se habían entendido, o hablado

-Onii-sama, no te quiebres la cabeza por eso- continuó Nunnally dejando sus pertenencias un lado y tomando mis dos manos entre las suyas –No era necesario que tú estuvieras presente para platicar entre nosotros, algo que ni siquiera fue un problema-

Aún así me dejaba con la sensación de que debía hacer algo.

-Tienes cosas más importantes que hacer, Nii-san.- Rollo secundó de inmediato las palabras de Nunnally –Ahora ya no tienes que preocuparte por eso-

Que esta especie de conflicto interno y un tanto externo se resolviera sin mi presencia me dejaba con muchas dudas, incluso si el resultado parecía pacífico y equilibrado, como si nunca hubiesen existido diferencias. Sin embargo no sabía si sentirme superado u orgulloso de la madurez de Nunnally y Rollo al entablar una conversación por su cuenta y llegar a esta solución invisible.

Creí que sería más difícil, temía que fuese un completo fracaso.

Pero aquí estaban, juntos y cooperando. Como amigos, primero.

-Está bien…- y yo no encontraba qué decir. En parte había venido por esto pero me dejó en blanco respecto al otro tema. Nunnally sonrió y me miró con esos ojos de comprensión predictiva, o acostumbrada a mi motivo de esta visita.

Estaba siendo muy obvio.

-Onii-sama, sé que pedirte que no te arriesgues, que te quedes conmigo y vengas a Britannia conmigo y con Cornelia Onee-sama, va en contra de todo lo que tienes planeado-

Rollo suspiró detrás de ella visiblemente preocupado.

-Pero quiero que sepas que mi mayor deseo sigue siendo tenerte conmigo para que mi mundo se gentil y perfecto- su voz comenzó a quebrarse al final de la oración y sus ojos se llenaban de lágrimas –Nada me haría más feliz que saber con certeza que no viniste a despedirte por si llegases a mor-

La envolví en un gran y fuerte abrazo donde dejó salir sus lágrimas libremente y con ambos brazos se aferró a mi cintura. Lloraba como aquella vez que me permití presentar ante ella un nuevo mundo libre y pacífico a raíz de mi muerte. Se aferró a mí de tal manera que comenzaba a creer que nunca más me soltaría, aunque para mi razonamiento este era un gran motivo para asegurar la victoria en esta batalla.

Al levantar la vista, Rollo seguía parado en su mismo punto, con ambas manos entrelazadas al frente y mirando el suelo como si hubiera algo de interés en él, pero podía ver la comisura de sus labios temblar en un intento fallido de retener sus propios sentimientos. Alargué un brazo y captó de inmediato mi movimiento, acercándose lo suficiente para que yo lo pudiera jalar a la misma posición que Nunnally.

Debo admitir que me sentía viejo. Como si estuviera dejando a una familia para irme a la guerra, y aunque en cierto punto así era, mi edad no era la de un veterano y ellos dos no eran mi hijos, pero sí mis pequeños hermanos. Todavía teniendo que asegurarme de que estarían bien pasara lo que pasara.

-Los dos me están empapando- comenté levemente tratando de calmarlos –No es que no aprecie su amor, pero están llorando por algo que no ha pasado-

Pero era como si estuvieran resignados a mi peor decisión.

-Nunnally, Rollo- traté de separarlos un poco de mi cuerpo –Escúchenme atentamente un momento ¿Si?- hicieron lo que les dije que pero había silenciosas lágrimas recorriendo sus mejillas -¿Por qué estoy haciendo todo esto?- les pregunté.

A pesar de que lo pensaron por un segundo, la respuesta fue obvia para ambos. Y la misma.

-Por todo el mundo, para que las personas puedan vivir en paz- comentó Nunnally secándose las lágrimas con la manga de su vestido.

-Para que todos tengan un futuro, y ese One no siga haciendo daño- secundó Rollo.

Asentí levemente pero no muy convencido al respecto.

-No quiero ser Miss Universo, y tampoco es como si no me interesara el resto del mundo- ambos sonrieron levemente divertidos –Pero esta vez voy a ser un poco más egoísta y me centraré en que sea un mundo mejor para nosotros- los acerqué con mis brazos –Y solo nosotros-

Las personas que me importan.

Las personas que lo merecen.

Las personas que me apoyan.

Pelear por millones de personas era una gran proeza y te ganaba el perdón del mundo entero. Pero si quería hacer feliz a cada uno de ellos solo terminaría destruyéndome a mí mismo y lastimando a quienes no lo merecían. Esta vez tenía mis objetivos en un grupo más selecto de los que me preocuparía mientras fuese necesario. Aunque tenía perfectamente planeada su protección.

-Espero y obedezcan a Cornelia, a menos de que la situación amerite hacer que se enfade- les recomendé a ambos, porque sabiendo los alcances de mi hermana mayor, no sería necesario que ellos corrieran peligro, solo que su apoyo frente a Britannia podría ser necesario –Y por ningún motivo vayan a dejarse enredar en los juegos del enemigo, ya que sabemos cómo le gusta llamar la atención-

En cadena nacional.

Ambos asintieron.

-Rollo…- enfoqué mi atención en él y me miró atentamente –Como tú serás el responsable en mi ausencia, debes proteger a la familia y guiarla hacia las zonas seguras en todo momento. Te encomiendo la tarea más importante que puedo delegarle a alguien- acaricié su cabello –Pero no por eso deberás poner en riesgo tu vida-

¿Qué más les tenía que decir además de que se cuidaran? Después de prometerles que la victoria sería de nosotros.

El costo todavía estaba por calcularse. Pero eso no me preocupaba.

-Los amo a ambos-

Y haría lo que fuese por mi familia.


El día avanzaba rápido como si no pudiera esperar a ver el final de este gran problema. El sol apenas se ocultaba pero se podía sentir la brisa de la noche, aunada a los vientos fríos del invierno. Las ráfagas de aire que movían nuestra ropa solo hacía más dura la partida, porque el AVALON II estaba esperando solamente el abordar de sus pasajeros.

Nunnally me abrazó de nuevo con todas sus fuerzas y puso la mejor sonrisa que tenía disponible antes de subir por la rampa.

–¡Te quiero, Onii-sama!- gritó desde arriba ondeando su mano con fuerza y yo devolví el gesto

Después de eso Rollo se acercó e hizo lo mismo que Nunnally, pero antes de separar nuestro abrazo, susurró un par de cosas:

-No te fallaré, Nii-san.- me aseguró apretando un poco más su abrazo, pero yo lo separé y puse ambas manos en sus hombros para contestarle.

-No esperaba menos de mi hermano menor- sonreí.

Entonces se vio satisfecho y rápidamente abordó por la rampa hasta llegar a pararse a un lado de Nunnally. Los dos se tomaron de la mano en un gesto que me tomó desprevenido, pero Euphy se interpuso en mi campo de visión apenas antes de taclearme en un gran abrazo.

-Lelouch…- sollozó en mi hombro bastante conmovida por la separación –No hagas nada tonto- terminó. Yo parpadeé confundido y devolví el abrazo algo contrariado.

-Estás empezando a sonar como Cornelia- le dije, pero parecía de solo nombrarla la había invocado. Euphy se separó con una sonrisa y me dio un apretón de manos antes de subir al AVALON y dejarme solo con su hermana.

Creí que ya había pasado lo difícil, o lo más embarazoso. Puesto que Cornelia me besó en la frente como a un pequeño niño y volvió a abrazarme sin decir más, pero mirándome de una manera amenazadora. Entendí algo como: -No hagas nada estúpido, Lelouch-

Sonreí y enarqué una ceja ante la telepática comunicación que había tenido con Euphemia pero expresando lo mismo en una forma más cruda.

-Yo también te quiero- musité.

Pero entonces todos mis hermanos se encontraban en el AVALON y Guilford le siguió de cerca a Cornelia. Con un leve asentimiento en mi dirección me prometía que cuidaría de ella así le costara la vida. Regresé el gesto dándole a entender que más valía que lo cumpliera o yo lo asesinaría. Sonrió comprensivo y abordó con los demás.

Anya subió y saludó a todos, nadie con dedicatoria especial, desde lo alto de la rampa. Creo que hasta sacó una foto de nuestras caras con su pequeño diario y se retiró. Dejándonos más confundidos que tranquilos. Pero Gino sonrió ante sus ocurrencias e hizo lo mismo, ondeando su mano en despedida y levantando los pulgares en señal de ánimo.

Aunque el encanto de su despedida bajó con una sola oración.

-¡Patearé más traseros que tú, Kozuki!- gritó señalando a Karen y levantando ambos brazos en victoria, mi As vio su orgullo retado y sonrió de manera altanera.

-¡Quisieras Weinberg! ¡Aquí se concentrará la acción!- devolvió, y aunque esperaba que estuviera en lo correcto, el reto se desvaneció cuando Gino sopló decenas de besos en dirección de la piloto del Guren que se puso tan roja como su Knightmare pero devolvió la despedida.

Las cosas que uno tenía que ver.

Pero por el rango de mi visión capté algo un poco más preocupante. Gottwald abordando el Avalon pero con su vista clavada en mí, había logrado evitar un encuentro en todo el día, aunque eso no significaba que me dejaría en paz.

-No rompa sus promesas, your highness- llamó a punto de subir, y se detuvo hasta que me obligó a asentir.

Aunque a mi defensa no recordaba ninguna promesa hecha por el momento. Traté de evitar la palabra todo el día y la única promesa importante en mi mente era la de la victoria.

El hombre se vio satisfecho y abordó junto con el resto. Esta despedida llegaba a su fin.

-Lograste que nadie te asesinara por mandarlos lejos- comentó C.C. a mi espalda, me giré levemente y ella terminó de ponerse a mi altura, admirando al AVALON y sus tripulantes. –Es una gran proeza- acomodó a Cyan en sus brazos que parecía despedirse de Nunnally abriendo y cerrando su manita.

Me pasé una mano por el cabello tratando de deshacer algo de tensión.

-Nadie hasta ahora- comenté.

Sería suficiente para que ella entendiera, y lo captó de inmediato.

Se giró por completo para mirarme de frente y su entrecejo se arrugaba en comprensión, retándome a que siquiera lo mencionara. Pero en eso, Suzaku llegó tras de mí haciendo ruido al poner un par de maletas en el suelo. No características de C.C. de no ser porque Cheese-kun se encontraba sobre ellas.

Abrió la boca un par de veces, pero no la dejé hablar.

-Tienes una responsabilidad más grande por el momento- me acerqué y la tomé por los hombros, hablando de la manera más seria posible pero con Cyan riendo podía resultar imposible.

-No lo consultaste conmigo- contraatacó C.C. bastante enojada por mi decisión, sus ojos refulgiendo en traición –¡Somos cómplices!-

Permanecí inmutable, y eso fue quizás lo que más le enojó.

-No- respondí respecto a su afirmación anterior, sus ojos se abrieron en sorpresa pero antes de que se lo tomara en el sentido incorrecto, la acerqué con un brazo alrededor de su cintura y la besé intensamente de manera corta. Al separarnos y encontrarme con su confundida mirada, continué –Somos más que eso-

Pero entonces me abrazó con fuerza y sentí que Cyan fue aplastado por ambos, hasta que encontró la manera de imitar los movimientos de C.C. aferrándose a mi cuello y musitando incoherencias.

Suzaku recogió las maletas y las subió personalmente al AVALON en lo que yo terminaba este asunto.

-La Emperatriz de Britannia debe estar en Britannia- le dije, y se vio sonrojada por el título tratando de disimularlo maniobrando con el pequeño monstruo que quería mirar hacia todos lados.

Para entonces, había un coro de gritos emocionados de dos de mis hermanas que podían ver todo desde su posición en el AVALON y ciertos miembros de la Orden de los Caballeros Negros que no tenían sentido de conservación. C.C. apretó mi mano y con una leve sonrisa comenzó a caminar lejos.

-Di adiós, Cyan- le indicó al pequeño niño que entendió mejor de lo que hubiese querido.

-¡Pápa!- gritó moviendo su manita. Devolví el gesto y el pequeño se emocionó.

Pero entonces ya era tarde y debían partir, Gottwald ayudó a C.C. a subir con el pequeño monstruo hiperactivo en brazos que se despedía de toda la Orden. Suzaku bajaba la rampa al mismo tiempo que C.C. subía y vi perfectamente cómo ella lo detuvo tomándolo del antebrazo, diciéndole palabras que no podía escuchar pero no le tomaría a un genio adivinar qué era.

Suzaku asintió seriamente y ambos estrecharon manos, antes de que ella continuara su abordaje.

Finalmente el japonés se plantó a mi lado con un suspiro mirando cómo la rampa del AVALON se levantaba procediendo a cerrarse. Había una mirada de anhelo en los ojos de Suzaku que no evitó que hiciera un comentario un poco inapropiado si así lo quería, pero era tentador y me debía unas cuantas.

-Vi esa cariñosa despedida con mi hermana- siseé. Su cuerpo se tensó de inmediato y se puso rojo –Pero lo peor de todo, es que Cornelia también lo notó- sentencié.

Palideció, pero mi hermana mayor ya no podía hacer nada al respecto. El AVALON se elevaba silenciosamente en el aire, y ya no teníamos nada que hacer en este hangar.

Todos los presentes desviaron su atención de la nave cuando me vieron girarme, esperando órdenes.

-¿Quieren una invitación para regresar a sus labores?- hablé de manera un poco altanera, todos se movilizaron en el acto con una leve sonrisa en sus rostros.

La victoria sería nuestra.


Tan bonito como no lo puedo creer, tan melancólico como me gusta. Drama, lágrimas y promesas por cumplir. La batalla está en casa, las piezas están en posición.

¿Qué más podría pasar?

No se queden con la duda, review o se van en el AVALON.

anySuzuki