N/A:

No tengo excusa. Solo me queda pedirles disculpas, sinceramente lamento la demora.


II

Llegó a su nuevo hogar esa semana y Eli le esperaba. Se estremeció al verla sentada en el suelo con la vista fija en la puerta. Era como un cachorro que se queda esperando a su dueño, sin embargo no creía que un simple cachorro fuera capaz de estremecerle como lo hacía la niña. De todas maneras Oskar le sonrió y cuando se acercó a ella no dudo en plantarle un beso en la boca, pero aquél gesto maquinal le punzó en el pecho como hace rato venían haciéndolo ciertas y molestas sensaciones. Su turbación fue evidente para ella.

— ¿Ocurre algo Oskar? — este siguió de largo y negó tratando de calmarse. No entendía porque de pronto había sentido miedo.

— Solo estoy cansado — Eli no dijo nada.

Un cambio sustancial y paulatino estaba distanciando sus momentos junto a Oskar, ya no jugaban y con el tiempo él había dejado de buscarla. Por otro lado el asentamiento de "normalidad" estaba impregnando cada cosa que ambos hicieran, ante la imposibilidad de ellos mismos tener una vida "normal".

Existían muchas diferencias entre Oskar y Hakän, tantas que en ocasiones tendía a extrañar al viejo y la ciega devoción que lo habían llevado a dar la vida por ella y, después de la muerte, el buscarla con el solo fin de hacerla suya(1*). Pero Oskar era de otra calaña, Hakän no era lo que ella llamaría un hombre malo, solo incomprendido y por ello había logrado dominarle y gustarle. A Oskar ella le gustó, no era ciega entendiendo eso, y ya no le gustaba; sus besos eran solo muestras de lealtad y deber, pero no existía deseo. La cuidaba como se cuida a una hermana y en su caso, estaba atado a ella por agradecimiento y el oscuro secreto que los rodeaba. Haberlo trasformado hubiera significado vagar como dos huérfanos por el mundo arriesgándose a demasiado. Era necesario que Oskar creciera y madurara para protegerla, pero eso había conllevado a que él se transformara en un verdadero adulto, responsable de llevar las cuentas de cada una de las casas en las que habían habitado, dedicado; solo bastaba ver como elegía, seguía y buscaba el alimento para ella, considerado, ya no le permitía vestir cualquier harapo, de hecho la llevaba a tiendas comerciales a buscarle ropa adecuada para una niña de su edad, y siempre se preocupaba de que estuviera limpia.

Esa sensación, Eli jamás la había sentido, llanamente era como tener una familia que, a diferencia de sus otros guardianes no esperaba nada de ella y solo entregaba. Y era grato, cálido y dulce. Tan completa y asombrada se sentía que no notó el momento exacto en que Oskar empezó a sentir rechazo hacia ella. O mejor dicho hacia tocarla o besarla, había algo en la mente del muchacho que le turbaba en cuanto se acercaba y lo que en un principio parecía ser solo un lapso (ya que otros con ella lo habían tenido y siempre había pasado) se transformó en meses y años de silenciosa y respetuosa compañía.

En un principio creyó que Oskar le "engañaba" ¿Con quién? No podría decirlo, pasaban tan poco tiempo en una zona que difícilmente el chico podría hacerse de una relación, quizás lo hacía con esas mujeres que exigían pago, jamás sabría decirlo. Fue por lo mismo, que decidió negarse a beber su sangre, prácticamente obligándole a cazar para darle alimento. Quizás era su forma de castigarle por ignorarla. Ya no era tan simple ir abrazados por la calle, él ya era mucho más alto y en las ocasiones en las que salían juntos, era capaz de notar como llamaba la atención de las mujeres y si Oskar las ignoraba, sabía, era porque ella estaba a su lado.

Ya que a pesar de no decir o evidenciar nada, podía escucharlo en ocasiones jadeando en el baño, para salir de este laxo y relajado.

Estaba siendo egoísta y lo sabía, lo fue al volver por él. Pero él también se dejó avasallar por ella, le había seguido y protegido. Aunque al principio el trato era bueno para ambos, el tiempo y él cambiaron, eso era innegable. Y solo ella se mantenía estática e inmóvil, incapaz de crecer o desarrollarse como una niña que en verdad era niño hermoso, pero niño al fin y al cabo. Y si ya Oskar había cedido ante ella, ante eso, no podía esperar que fuera toda su vida así.

Quizás pensaba en conocer a una chica.

Quizás pensaba en tener hijos.

— Me gustaría visitar a mi madre — soltó de pronto él —No sabe que he vuelto…

— Está bien… ¿Quieres que te acompañe?

— No creo que sea buena idea, ella te conoce ¿Lo recuerdas? — Eli se acercó dando saltitos.

— Le puedes decir que soy tu hija y la de Eli…— se llevó una mano al mentón — ¿Qué nombre me pondrías? — Oskar la cogió de las axilas y la sentó en la mesa frente a él.

Dios, era tan liviana.

"Una cáscara vacía"

— Bella…— contestó y le estampó un beso en la frente — hermosa— continuó besándole los parpados —Preciosa — y Eli rio cuando le besó el mentón —Linda — entonces se detuvo.

— Me gusta Linda… — dijo ella, Oskar volvió a sonreír, para esta vez dejarla sobre la mesa y dirigirse al refrigerador, lo abrió con gestos cansados y se quedó observando su interior.

— ¿Cómo te has sentido Eli? — ella sabía que se refería a si tenía o no hambre, ya habían pasado dos días. Pero además de eso, Eli entendía que le estaba preguntando para dar inicio a todo el trabajo que Oskar se tomaba en cazar a sus víctimas y llevarle su sangre a ella. Pero bastaba verle para saber que ya se estaba hartando, jamás habían discutido por ello pero Eli lo sabía. Oskar giró hacia ella bebiendo del bidón de leche; unas gotas cayeron por el borde y recorrieron el mentón del muchacho, quién no se preocupó de ensuciar los bordes de su camisa. Era blanco sobre blanco, pero por unos segundos Eli se pregunto cómo se vería la sangre sobre aquella piel.

Sin embargo era arriesgado. No habría un guardián para sus días y existía la seria posibilidad de que Oskar le abandonara una vez que ella lo convirtiera. Finalmente asintió, no quería que Oskar se arriesgara nuevamente a salir, tan cerca de la muerte de su última victima. Por lo tanto bajó de la mesa con un salto, se giró y apoyó las manos en la mesa y en esta su rostro.

— Estoy bien — Oskar bajó la vista contrariado, o al menos así le pareció. Luego cerró el refrigerador y pasó a sentarse en el único sofá que había en la habitación. Eli apagó la luz y pasó a sentarse sobre las piernas del muchacho.

— De todas maneras iré mañana — dijo cogiendo el control remoto y encendiendo la televisión — no quiero arriesgarme a que te ocurra algo — Eli notó la sinceridad en aquellas palabras, pero intuyó que algo más existía. No como si Oskar la engañara, sino que le ocultaba algo. Pasó su brazo tras el cuello de este y le dio un tierno beso en la mejilla, Oskar se alejó un poco y le sonrió antes de hacer él lo mismo.

Estaba incómoda, a pesar de ser rutina continua. Un par de años atrás, bastaba solo aquél gesto para que él respondiera, pero centrándose en su boca. Era un niño, ambos lo eran. Pero en la actualidad Oskar ya no se permitía ese tipo de acercamiento con ella. Por unos segundos recordó a Hakän y lo molesto, y extrañado que este se mostraba cuando ella quería dar inicio a sus juegos, los cuales compartía con un Oskar al que recién había conocido. En ocasiones Oskar volvía y la besaba, pero solo parecía querer cumplir con su deber para luego irse a dormir o simplemente marcharse.

"Quizás está harto"

Ella también lo estaba. Desvió la vista hacia los noticieros, los veían todas las noches, era la única forma de saber si es que existía alguna pista que condujera a la policía hacia ellos.


Hace un par de meses debieron salir raudos de la ciudad de Upssala, cuando en medio de un trabajo la ex mujer de una víctima había regresado de noche a fastidiar a su esposo, Oskar que ya había colgado al hombre no alcanzó a hacer corte alguno y cubierto con un pasamontañas salió por la única salida existente; la puerta principal. La mujer creyó que se trataba de un asalto y aunque Oskar quería huir lo siguió para golpearlo.

Si bien este se había vuelto muy fuerte, evitaba bajo toda circunstancia el enfrentamiento físico, así que solo huyó. Cuando llegó al departamento que arrendaba, deposito a Eli en una caja y se cambió de ciudad. Al despertar, debió conformarse con sangre de animal, cuando Oskar había logrado cazar un par de gatos y un perro. Pero al menos le sirvió para mantenerse de pésimo humor unos tres días, había estado furiosa. Pero obedeció cuando él le prohibió salir a cazar. Principalmente porque la mujer salió dando entrevista en todos los canales a nivel nacional, después de todo había salvado a su ex esposo de una muerte segura, aunque eso la televisión no lo sabía.

Llegaba a ser asfixiante la manera en la cual Oskar tomaba medidas de seguridad cuando se sentía amenazado, pero también era tierno con ella, como nunca nadie lo fue. Atendiendo a esas ultimas señales, Eli bajó la mano hasta la cremallera del muchacho, Oskar pareció no notarlo hasta que hizo un poco más de presión. Entonces le miró de reojo y solo dijo.

— Ahora no Linda… estoy cansado — Eli le sonrió por cómo le llamó, pero se guardó muy bien de demostrar algún gesto de molestia o decepción.

— ¿Está bien si salgo? — preguntó. Oskar le dirigió una mirada interrogante.

— Pensé que no tenías hambre…

— No es por eso… solo quiero salir…— Oskar asintió y procedió a colocarse de pie.

— Bien vamos, debo hacer algunas compras— Eli observó como Oskar se dirigió hacia un perchero cogió su chaqueta, guantes, una bufanda y un gorro que le cubría las orejas.

— Debes abrigarte — le dijo.

— No siento frío

— Eso no importa, no saldrás así — y sin prestarle más atención se dirigió a la habitación de ella para volver con un abrigo rojo, botas, guantes, bufanda y también un gorro que le cubría las orejas. Sin que ella se moviera en lo absoluto Oskar comenzó a prepararla, desde colocarle aquellas medias de lana, a cerrarle hasta arriba el cuello de la blusa que llevaba encima, para luego ponerle un chaleco grueso y sobre el cuello de este la bufanda, finalmente subía el cierre del abrigo hasta que estaba seguro de que ninguna corriente por mínima que fuera se colaría a molestar la piel de Eli.

Ella solo le observaba con atención y sin disimular la sonrisa que se le formaba en el rostro.

— Serias un buen padre Oskar — le dijo, logrando que este le pusiera atención.

— Y tú una hija terrible.


Salieron del departamento de la mano, como si fueran dos hermanos. Una vecina que recién llegaba los saludo y Oskar le ayudó con las bolsas que traía, a Eli todo eso le causaba mucha gracia y no podía evitar pensar que él era el más gentil de todos los cazadores y amantes que jamás tuviera.

Oskar volvió a cogerle la mano, Eli comenzó a balancearlas tal cual lo haría una niña, cuando actuaba de esa manera él le sonreía más a menudo, no era tan distante y no se mostraba incómodo.

Tomaron el metro hasta la próxima estación y descendieron en Blackerberg. Oskar observó a su alrededor, solo hace un par de días se encerró en el baño de la biblioteca esperando que un niño fuera a darle placer, ahora la idea le causaba asco, pero no olvidó lo cerca que había estado de acceder. Como si al hacerlo, fuera más fácil contentar a Eli. Ciertamente que todo a su alrededor había cambiado, cuando era un niño el centro de la ciudad a esas horas estaba tan muerto como los alrededores de su hogar. Pero ahora todo era tiendas, farmacias de veinticuatro horas, un parque de diversiones que llamó vivamente la atención de Eli, librerías y un cine del cual la gente, en ese momento salía.

— ¿Cuándo veremos alguna película? — Oskar bajó la vista para mirarla.

— ¿No tendrás problemas con el sonido? — eso era cierto, con el volumen de los cines Eli solía alterarse.

— Quizás si me prestas tu walkman podré acostumbrarme — Oskar asintió.

— Es una buena idea — se detuvieron frente a un supermercado. Pero Oskar parecía más atento a lo que ocurría dentro de este, Eli observó, pero no le fue posible ver nada, varios estantes le cubrían la vista.

Sin embargo el reflejo de las luces de la rueda de la fortuna le hicieron ignorar a Oskar para girarse a ver el espectáculo. Tiró de la mano de este logrando captar su atención.

— ¿Podemos ir?

— Claro, solo espera acá — Oskar se soltó e ingreso al supermercado. Eli se quedó mirando el exterior, principalmente el parque de enfrente, poco segundos pasaron hasta que comenzó a sentirse molesta, sabía que significaba; alguien le miraba fijamente, giró y vio a un hombre mayor, estaba sentado solo un par de metros más allá de donde ella estaba. Parecía hambriento y cansado, una pierna se le doblaba de manera extraña.

— ¡Oye niña! — Eli le siguió observando, al parecer quería intimidarla, pero no lo conseguía. Eli solo hizo un vago gesto, dándole a entender que le escuchaba.

— ¿Tienes una moneda? — No, Eli jamás llevaba monedas consigo, principalmente porque nunca usaba ropa con bolsillos excepto si es que salía con Oskar y al menos en esa ocasión no llevaba nada. De todas maneras asintió y se acercó al viejo extendiéndole su mano. Cuando el viejo fue a cogerla Eli le miró a los ojos y supo que el trabajo estaba hecho, el sujeto se le quedó mirando con una expresión que hace tiempo no veía. Eli extendió su mano para mostrar que estaba vacía, pero el hombre no reaccionó.

— Disculpa — dijo ella con tono suave — tuve que haberlas dejado en casa…

— ¿Tú casa? — Eli asintió.

— No está lejos, podemos llegar por ahí — y señalo un callejón oscuro contiguo al supermercado. Volteó hacia el sujeto y a este comenzaron a brillarle los ojos.

No tuvo dificultad alguna para colocarse de pie, Eli le tomó de la mano, tal cual lo hiciera con Oskar y prácticamente lo guió hacia el callejón.

— ¿Sabes pequeña?

— ¿Si?

— Es muy peligroso hablar con desconocidos ¿No te lo han dicho tus padres?

— No tengo padres — se detuvieron.

— ¿Ah si? ¿Estás sola?

— Si

— Si quieres yo… yo podría cuidarte, podríamos ir a mi casa

— ¿Tienes casa?

— Si, es pequeña, pero cabemos los dos. Los inviernos son tan crueles que nunca esta demás un poco de compañía ¿No lo crees?

— Puede ser — Eli sintió como poco a poco el sujeto comenzó a meter las manos por su cuello, desanudando la bufanda que Oskar ató con tanto esmero.

— Shh, no te ocurrirá nada

— Lo sé — Eli cogió las ropas del sujeto tirándolas para que él se pusiera a su altura, este no se hizo repetir la señal. Un gato paso veloz por el callejón y no les prestó atención. El rostro de Eli se volvió húmedo y un olor a podrido llegó a su nariz. Sintió cosquillas ante el contacto con la lengua del sujeto, pero no río. Pronto sintió las frías manos del sujeto colarse bajo su ropa, buscando algún hueco por el cual entrar. Esperó a que se dedicara a soltar el abrigo, lo que siempre tomaba más tiempo, incluso a ella.

— Shh, eres una buena niña ¿Cierto? — Eli no contestó, ya estaba demasiado cerca, demasiado excitada por todo ello, abrió la boca y dio un profundo mordisco en el cuello del sujeto, este solo se quejó mientras seguía desvistiéndola, cuando Eli lo cogió de los hombros con una fuerza que no era propia de una niña, pudo notar su miedo; él se tensó y comenzó a farfullar algo, Eli solo estaba atenta de lo que entraba por su boca, había alcohol y sustancias en esa sangre, había rastros de amargura por el cáncer que se comía a ese hombre, pero aún así le pareció delicioso.

Se sentía nerviosa y ansiosa, algo que no podía probar con Oskar, algo que se eliminaba cuando era él quién le conseguía la sangre, sintió golpes en la cabeza y como el hombre le tomaba la cabeza con el único fin de sacársela de encima.

Eli se detuvo y respiró, cuando fijó la vista en el sujeto este le miraba agotado y con los ojos vidriosos.

— Puta — le dijo.

Eli se miró su ropa, de noche la sangre podría pasar sin ser notada sobre su abrigo. Aún así enrolló la bufanda por fuera para cubrir las manchas de su cuello, se acercó al hombre y le quitó su chaqueta para limpiarse el rostro. Lo abandonó en el callejón y se asomó por este para buscar a Oskar, estaba donde le había dejado mirando a todos lados, buscándole. Ella se acercó dando saltitos y tiró de su ropa.

Oskar soltó un suspiro de alivio.

— ¿Dónde estabas? — preguntó agachándose a su altura, Eli solo sonrió, le venía de maravilla a su aspecto el beber. Oskar notó las diferencias en su ropaje y levantó la bufanda.

— ¡Te dije que no te movieras de acá! — le gritó logrando asustarla. Sin dejar que ella contestara nada, la tomó en brazos y se alejó con ella.

Eli solo apoyó el rostro en los hombros de Oskar, una vez que llegaran a casa él se enfadaría más y la regañaría por haber salido sola a cazar. Quizás incluso le castigaría. No importaba , lo hecho, hecho estaba, se quedó mirando la rueda de la fortuna mientras esta se empequeñecía en la lejanía, solo entonces notó lo ligero que Oskar avanzaba.

No llevaba compra alguna con él.


N/A:

Creo que tengo una mente perversa, la escena del callejón me salió sin contratiempo alguno.

(1*) En el cap. anterior di a entender que este fic, en vez de basarse en la película, lo hacía más en el libro. Pues bien:

ACA HAY SPOILER DEL LIBRO SI QUIERES LEERLO Y NO SABER NADA, SALTA ESTE PARRAFO: Bueno, en el libró Hakän no muere al caer de se habitación en el edificio del hospital, debido a que Eli bebe de su sangre le contagia lo que ella llama su enfermedad y como Hakän no recibe sangre alguna comienza a moverse como un zombie, caminando solo con su bata del hospital, matando a gusto, avanzando derecho hasta donde Eli se encuentra. Después de mucho lo hace, en aquél sótano en el cual Oskar y Eli solían encontrarse, y al atraparla intenta violarla, pero Eli escapa y Hakän se encuentra con otro personaje.

Sin nada más que agregar, me despido.

No mentira... los reviews

LuisAlejandro04: Gracias, he sido tu primera en español XD... ya lo dije tengo mente perversa ¬¬, bueno no soy muy buena leyendo en Ingles así que espero que no hayan muchas coincidencias más. Tengo al menos la visión (que estuvo meses estancada) de que si bien es un final feliz, para el libro y la película, no significa que todo sea perfecto de ahí en adelante, los personajes no lo son y de hecho si bien es una historia romántica, también es muy dramática y llena de un morbo que en vez de hacerla grotesca, la vuelve muy real.

Reader76: Lo tenía pensado, algo que fuera desde el punto de vista de Eli, ya que al menos sirve para ver en que están los dos personajes, pero desde luego que la recomendación es aceptada. Gracias a ti, por darte el tiempo de leer.

kinerio: De nada, gracias a ti por darte el tiempo de leer, eres el más afortunado, ya que solo debiste esperar un poco más de un mes. XD, no suelo tardarme tanto en una historia, excepto si es que hay estancamiento. Pero bueno como las excusas agravan la falta solo me queda pedir disculpas. La historia se esta continuando.

Ahora si. Nos leemos.

Atte.-

Brujhah.-