Esta historia es un tanto diferente a las demás, espero se diviertan mucho, ¡Gócenla!

ACLARO: Este es un Universo Alterno aquí no existen los Saiyajin, ni tienen extremos poderes, solo son humanos normales.


Capitulo I: Extraños invasores.

Una noche de luna llena, en una solitaria mansión dormía la única persona ahí dentro. Los sueños de la muchacha interrumpidos por aquellos ruidos provenientes de la planta baja de la casa, no dejaron dormir placenteramente a la chica, ella despertó poco a poco frotando sus ojos y maldiciendo a aquel que le había despertado de tan placentero sueño.- Que será eso? Pensó.

Y justo ahora que no están mis padres.- protestó para sí misma. Se levantó de su cama, apretó el interruptor de su lamparita y vio la hora en el despertador que estaba en su mesa de noche, las doce am, marcaba exactamente aquel reloj, se colocó una bata de seda muy hermosa que no dejaba mucho a la imaginación. Salió de la habitación cuidadosa y sigilosamente poniendo un pie delante del otro muy suave para no llamar la atención de quien estuviera invadiendo la casa. Al bajar lentamente las gradas de la escalera que llevaban hacia la sala pudo ver una luz que provenía del estudio de su padre, bajo poco a poco con sus pies descalzos y su cabello revuelto, nada arreglado como solía llevarlo siempre; bajo aun más con gran temor a que fueran lo que obviamente imaginaba "ladrones".

¡Mira nada más! Aquí está la caja fuerte.- Se escucho la vos ronca y grave de un hombre.

Bulma que había avanzado hasta posicionarse tras la puerta se sobresalto al escuchar esas palabras. Y si, efectivamente su temor se había confirmado.- Son ladrones- se dejo pensar. En silencio se asomo a ver más de cerca quien era y miró a tres hombres con pasamontañas en sus cabezas, de estatura alta y musculosa complextura, traían guantes y armas de fuego, además pudo observar una bolsa que estaban llenando de varias pertenencias de su padre, muy costosas claro, como casi todo lo que había ahí.

¿Cómo diablos vamos a abrir esto?- pregunto uno de ellos.

Dispárale.- aconsejo uno que estaba hurgando en el escritorio.

No seas tonto Yamsha, por eso se llama caja fuerte, no pueden ser abiertas así como así de un solo disparo; sino como crees que la gente guardaría las cosas de valor en una.- le contesto el otro

¡Miren! Esta pintura es muy bonita, por si es cara hay que sea llevarla ¿No?- les sugirió a sus compañeros al guardarla en la bosa de cosas robadas.

¡Eres un idiota Krilinn!, es solo una pintura de una mocosa.- grito un furioso Piccoro

Que no la abran, que no la abran, que no la abran.- Rogaba una y otra vez Bulma, que por el tremendo susto por el que estaba pasando no se le ocurrió llamar a la policía o activar la alarma contra robos que su propio padre instalo por toda la casa, pero que ella misma había desactivado una semana antes de que ellos se fueran. Por la simple costumbre de salir a fiestas y regresar hasta la madrugada, además poco le agradaba tener que escuchar y ver la luces pipilar junto a un sonido ensordecedor que se activaba al abrir la puerta para adentrase en la casa.

Esa pintura es de una chica muy bonita.- comentó Yamsha

Tonterías.- rezongo el hombre verde.- es mejor darnos prisa o el jefe se enfadará.

Si como no, como si ninguna vez estuviera con un genio de mil demonios.- contesto Krilin que ahora intentaba forzosamente abrir la caja fuerte, tratando y tratando una y otra combinación y forcejeando haber si cedía la puerta.

Basta ya, mejor abre esa caja ahora mismo.- No encuentro la combinación Piccoro- se quejo el sudoroso muchacho.

Bulma que seguía tras la puerta escuchando y viendo todo sintió gran pánico a aquellos gritones y fornidos hombres, su corazón acelero su ritmo y sus piernas le ordenaban correr y alejarse de ahí lo más pronto posible a refugiarse, esconderse o lo que sea a no estar cerca de ese lugar y de esos ladrones. Comenzó a temblar y sudar frío, quiso retroceder para dar la vuelta e irse pero en el acto se topo con una mesa que adornaba el pasillo y el florero que cargaba la mesita callo partiéndose en mil pedazos.

¿Qué fue eso?- Dijo Krilin apartando la vista de la caja fuerte.

Piccoro no esperó y salió a ver quién era y los demás le siguieron.

Miren nada más quien es, es muy oportuno - se burlo el de la vos grave.

¡Oh Dios!- Pensó Bulma.- ¿Ahora que hago? Estos bárbaros son capaces de todo con una chica tan bella como yo.- La pobre estaba hecha un papel blanco al ver aquellos sujetos frente a ella.

¡Ah! Es la hija del dueño de la Capsule Corporation.

Así es Yamsha, y no solo eso, esta chiquilla nos abrirá esa caja fuerte. Y sabes que más he escuchado de ella aparte de ser la heredera de todas las empresas.

¿Qué? Preguntó Yamsha, que estaba viendo las piernas de la muchacha.

Dicen que es muy inteligente, un genio.- repuso el de las orejas puntiagudas.

Bulma que se encontraba aun en el piso con el florero destrozado y la mesita patas arriba, preguntó temerosa.- ¿Qué hacen ustedes aquí?

¿Nosotros?, veo que no eres muy inteligente como dicen. ¿Qué no es obvio? Somos ladrones y es mejor que cooperes- respondió Krilin burlonamente.

Piccoro se acercó a ella imponentemente.- Ven acá chiquilla.- le dijo halándola de un brazo.

¡Suéltame animal! Me lastimas.- grito Bulma al sentir el apretón en su frágil brazo.

¡Cállate niña sino quieres salir lastimada!, ahora abre esa maldita caja fuerte.- dijo al tiempo que la llevaba hasta donde estaba la caja y la soltó bruscamente.

No puedo.- se quejo ella.

¿Qué?

Dije que no puedo, solo mi padre sabe la combinación.- respondió, y eso era verdad, quien más sino ella sabia que su padre no le confiaba la combinación por temor a que le saquera todo el dinero y las joyas de la familia para luego venderlas y darse los innumerables caprichos que él le negaba por los escasos 16 años que tenía. Además su tarjeta de crédito la agotaba en un día de locas compras con sus amigas, ya que su maniático padre, según ella, le había puesto un límite.

Ábrela o aquí mismo volará tu tan preciado y prodigioso cerebro.- amenazó Piccoro al apuntarle con la pistola directo a la cabeza.

¡He dicho que no puedo idiota!- grito nuevamente, pero esta ves a todo pulmón.

Veo que no cooperas.- dijo Piccoro al darle una bofetada tirándola al suelo, sacándole sangre de su boca.

No la golpees, no ves que puedes matarla.- intervino Yamsha al aproximarse a ella para ayudarla a ponerse de pie.

¿Y a mi que con que muera esa mocosa?- le contestó dándole la espalda.

Es mejor irnos.- recomendó Krilin al ver que era inútil abrir la caja fuerte.- ¿Y qué haremos con ella? Sabe nuestros nombres y eso no es bueno.

Por eso les dije que nos pusiéramos apodos estúpidos.

Ya lo sé Yamsha, yo me quería llamar Pichunchito.- comentó Krilin

Pero que nombre más tonto y ridículo.- dijo burlándose Yamsha

Si claro, como si el tuyo fuera tan bonito e ingenioso.- le respondió con un gran sonrojo en sus mejías de la vergüenza.

Pues mejor que el tuyo es, ¡Pichunchito!- repetía riéndose a carcajadas.

¿Y cuál es?- le interrogó enfadado Krilin

Lobo del desierto, además de ser mejor es….

Ya basta, vámonos de una buena ves.- ordenó Piccoro interrumpiendo el discurso que estaba iniciando su compañero Yamsha.- Pero tu vendrás con nosotros niña.- le afirmó tomándola de ambas mano.

Bulma forcejeaba inútilmente al tratar de escapar.- Noo, suéltame, ¿Adónde me llevan?

Iras con nuestro jefe, y es mejor que te calles porque él no es tan amigable ni pacientes como nosotros. Creo que serás una buena concubina para él niña.- sonrió Piccoro ante ella.

Salieron de la casa, aunque Bulma daba batalla oponiéndose a que la llevaran. Pero, ¿Qué podía hacer ella ante esos hombres? Seguro un andrajoso, mal oliente y endrogado hombre era el jefe de ellos, muchas, muchas, ideas cruzaban por la mente de ella.

La metieron al coche y Yamsha iba manejando, Krilin en el asiento del copiloto, Piccoro y Bulma en el asiento de atrás.

Déjame ir por favor, hare lo que sea, no diré nada ni siquiera les he podido ver el rostro- suplicaba ella.

¡Ya cállate escandalosa!- reprocho el sujeto.- Sera mejor que te amarre chiquilla loca, así ya no me darás más problemas.- Piccoro amarró las manos de Bulma hacia atrás de su espalda, le colocó una mordaza y le sujetó los pies con una soga, le puso una bolsa de tela en la cabeza para que no pudiera ver el camino.

Al llegar unos 30 minutos más tarde…

El auto se detuvo. Ella solo pudo sentir como se estacionaba el coche en donde solo los animales salvajes como búhos y lechuzas emitían sus sonidos. Se le erizó la piel al saber que habían llegado a su destino y ¿Ahora? - Pensaba - ¡Oh por Kami! ¿Que me harán estos bandidos? ¿Qué hare?, piensa Bulma, piensa tu eres una genio y esta situación no te puede estar llevando a la desesperación.

Vamos, baja ahora mismo mocosa.- ordenó Piccoro.

Cálmate, no desesperes.- decía Krilin a su compañero mientras bajaba del auto.

Bulma trato de hablar, pero le era difícil por la mordaza que traía en su boca. Trato de articular palabra aunque no se le entendía absolutamente nada de lo que decía.- ao, eke, nau, ueo.- decía con las manos y pies atados firmemente que no podía ni dar un paso sin caerse en el intento. Yamsha decidió ayudarla, la saco del auto y la cargo hasta dentro de una casa. Pero cuando entraron la tiro al suelo sin ninguna clase delicadeza.

¡Ah!.- se quejo Bulma ante el impacto con el frío piso. Yamsha ni se inmutó. Le quitó la bolsa de la cabeza y ahora la chica tratando de que su vista se acostumbrarse a aquella penumbra comenzó a ver donde estaba. Era una casa vieja, sucia y entelarañada, con agujeros por doquier y goteras en el techo.

Yamsha saco su celular y marco un número telefónico. Bulma pudo escuchar el timbrar del teléfono, Piccoro y Krilin estaban en la puerta observando y vigilando que nadie se acercara por ahí.

El timbre del celular sonaba una y otra vez.- ¿Qué quieres?- se escuchó la voz del otro lado.-Tenemos lo que pidió jefe, aunque debo informarle que surgió un problema y necesitamos su presencia en la Sdaly 1.

Sdaly 1, repitió Bulma en su mente, ¿Será acaso este lugar? Es como una táctica de palabras, ellos han inventado ese nombre para que nadie sepa donde se encuentra.- ¡Oh, Kami!, ¡Ayúdame a salir de aquí! No puede ser que toda mi vida busque una verdadera aventura y no la encontré y ahora la vida es tan cínica que me pone en esta situación.- se lamentaba una y otra vez la pobre muchachita.

¡Son unos buenos para nada! Idiotas.- grito el hombre que hablaba con Yamsha, haciendo que este apartara por un momento el celular de su oído, en seguida iré.- afirmó por último antes de cortar la llamada.

¿Ue an hajene?- pregunto Bulma.

Tu solo espera- contesto Yamsha al cortar la comunicación.

Bulma sudaba muchísimo, de solo pensar en un sin fin de cosas terribles que podían sucederle con ese trío de endemoniados hombres y peor aun habían contactado al jefe, seguro que era un bandido despiadado, monstruo, horrible. ¡Alto! Pensó de repente… Analizándolo bien estos hombres ni me han mirado, no se han mostrado interesados ni lujuriosos, es posible que solo quieran pedir un rescate a cambio de darles una buena suma de dinero, si eso es lo más seguro.- trataba de autoconvencerse.

Piccoro, Krilin y Yamsha se sentaron al lado de la puerta a esperar la llegada del jefe y un silencio durante 20 minutos se hizo presente. Al transcurrir ese tiempo se escucho en las afueras estacionar un auto, por uno de los agujeros Bulma observó entre las sombras y la luz que proyectaba el coche, vió bajar de él a un hombre y dos más que le seguían y se dirigían hacia la casa. Estando dentro, Piccoro y los demás se reportaron ante su jefe.

¿Qué sucedió aquí?- interrogo arrogante el hombre.

Señor, cumplimos lo del robo a la Capsule Corporation, pero la caja fuerte no pudimos abrirla puesto que olvidamos llevar con nosotros nuestros dispositivos explosivos.- dijo Piccoro.

¡Que! Son unos pedazos de idiotas, imbéciles.- regaño el jefe.

La heredera nos vio en plena escena y al encontrarse sola decidimos traérsela señor, ella es.- Yamsha no pudo terminar su explicación.

De sopetón fue interrumpido. ¿Y tú crees que voy a querer una estúpida mujer Yamsha? Si así piensas eres más estúpido de lo que pensé que eras, ¿Para qué me serviría una mujer?- Ya me pagaran todos las estupideces que hacen.- amenazó el hombre furioso.

¡Ahora quiero que todo mundo se largue de aquí!.- grito tratando de liberar su furia y conteniéndose para no golpear salvaje y brutalmente sus torpes subalternos.

Todos, hasta los guardaespaldas salieron de en ese mismo instante dejándolo a solas.- Bulma yacía observando todo, sentada en el húmedo y frío piso.


RinPink Susaiyajin: Hasta aquí les dejo el primer capitulo. Opinen que les pareció, dentro de unos días subo el otro, espero se diviertan, dejen Reviews…besos. (n_n)