Por fin el capítulo final después de tanto tiempo amores, me quedó largo jeje.


Capítulo XXI: Ladrón que robó mi corazón.

Vegeta, sabrán que fuiste tú, tu auto quedó en la escena.- comentó Kakarotto.

Y también mi móvil ¡Por Kami!- se exaltó Bulma.

Lo sé ¿Hasta ahora se dan cuenta? De todas formas los muy malditos lo sabrán, pues que mejor que no pierdan su tiempo y me citen de una vez.- dijo cerrando sus ojos, los demás no hablaron más.

POV Vegeta

Nunca en mi vida me había sentido más derrotado que cuando vi a Bulma en manos de esos malditos, la rabia y el deseo de matar se apoderaron de mi cuando ese perro comenzó a acariciar el cuerpo de MI mujer, por suerte los gusanos eran lo bastante imbéciles para poder contra mí y terminamos junto a Kakarotto por fin eliminarlos para siempre, muerto el perro se acaba la rabia y esos inútiles extinto su jefe han quedado desprotegidos, es una preocupación menos.

Después de eso llegamos al hospital a que nos curaran, nos preguntaron que quien nos había atacado y les dijimos que una banda de ladrones, cosa que no estaba muy lejos de la auténtica realidad. Pasamos ahí unas tres horas para luego salir de ese lugar.

¡Cuánto odio los hospitales!- grité al cruzar la puerta, ya suficiente tuve con pasar más de dos meses recuperándome del accidente y luego ver a la mujer en aquella camilla, pálida, sin ese arrojo que la determina fue bastante cruel para mí, al recordarlo todo después de haber tenido amnesia pude comprender lo valiosa que es ella para mí y por eso me decidí a pedirle que fuera mi esposa, necesito protegerla, que este a mi lado y ver crecer a nuestro hijo.

Mi estilo de vida no ha sido nada fácil de llevar y mucho menos de cambiar. Bulma ayudó en gran parte a que mi barbarie fuera disminuyendo poco a poco, pero cuando se trata de protegerla no me importa volver a ser el mismo que he sido desde que era un niño. Tuve la suerte de encontrarme al viejo, bueno, más bien el me encontró a mi aquella vez que me asquea recordar. Me dejó sus millones, cosa que no me interesa, pero él me enseñó que hay que luchar en la vida, que no hay que dejar que nadie te pise como miserable tan solo por no tener dinero. En poco tiempo se puede decir que llegue a apreciar al anciano, puede ser que más de alguna vez vi reflejado en él al padre que nunca tuve.

Ahora solo me queda encontrar al miserable Deby para que me lea la otra parte del testamento, doy por más que seguro que ese cretino me las va a pagar.

Fin POV Vegeta

¿Y ahora?- dijo Bulma subiendo a la camioneta después de salir del hospital.

Vamos a tu casa.

¿Qué?- se preguntó sorprendida.

Te dije que iríamos después de pasar por mi casa, pues entonces vamos, no veo mejor lugar para quedarnos unos días.- comentó Vegeta sin apartar la vista perdida que tía hacia el frente del auto.

No nos caería nada mal ir a tu casa Bulma, me estoy muriendo de hambre.- habló Goku tocándose su ruidoso estómago.

Es cierto.- apoyo Vegeta.

Después de todo es natural que tengamos hambre.- opinó Ten que llevaba su pierna rota enyesada.

Ustedes no tienen remedio.- se quejó la peliazul arrancando el coche y partiendo.

¿Y qué va a pasar con Deby?

Vegeta sonrió ladino.- Ya llamé a Piccoro y le pedí que se encargara de él.

Me imagino lo que le espera.- se compadeció Ten, sabía que Piccoro lo torturaría a como su amenidad le aprobara, él no tenía piedad por los miserables.

Llegaron a la Corporation Capsule, Bulma aparcó frente a su casa, toco el timbre y esperó a que sus padres abrieran, esperaron un momento y la peliazul volvió a llamar.

¡Diablos! Mis padres de seguro salieron a sus vacacioncitas.- bufó molesta e intento nuevamente tocando el timbre, la casa no tenía señales de que alguien la habitara ya que no habían luces encendidas, todo penumbroso.

¡Bulma me muero de hambre!- gritó Goku y todos escucharon el rugido de su estómago.

Vegeta simplemente observó lo que pasaba.

Necesito descansar.- gimió Ten.

¡Ya compórtense! No estoy de humor para soportar sus tonterías.- se agachó quitando la alfombra de su lugar y debajo de esta, del piso sobresalía una argolla, tiro de ella y se levantó una pequeña tapadera, bajo esta estaba un pequeño espacio donde se encontraba la llave.- Por lo menos podremos entrar aunque no se encuentren.- habló sacándola y colocando todo en su lugar.

Metió la llave y giró la perilla, entraron y Bulma buscó a ciegas el interruptor de la luz al lado derecho de la pared, las luces de la sala se encendieron y se iluminó la mansión.

Bulma ¿Qué haces con Vegeta siendo tan rica?- bromeó Ten que entraba recargado en sus muletas.

A veces me pregunto lo mismo.- susurró casi para ella misma.

¡Qué estupidez!- rezongo Vegeta.- ¿Dónde está la cocina?

La primera puerta del lado derecho.- señaló Bulma caminando junto a él seguidos de los muchachos.

Así los cuatro comieron con gusto la comida que Bulma había pedido a un restaurant después de su fallido intento de prepararles unos sándwich de jamón con queso fundido.- ¡Ya les dije que jamás he cocinado! Deberían de agradecerme que intentara al menos prepararles algo.- respondió a las burlas de los muchachos.

Sí, unos simples sándwich que un chiquillo de seis años te superaría al hacerlos.- se burló Vegeta terminando su comida.

Casi me intoxicaste Bulma.- se quejo Goku trabajando más en tragar rápido que en masticar.

¡Cállense! Son unos malagradecidos insensibles.- alegó parándose y cruzando sus brazos alterada.

Pues no sabían tan mal.- indicó Ten dándole ánimos a la muchacha.

Aprendan a él que sí tienes buenos modales y respeta los sentimientos de una chica tan delicada y bella como yo. Ni debí molestarme en prepararles algo de tragar ¡Jum!- se retiró molesta sin antes mostrarles sus habitaciones.

Vegeta se levantó de su asiento y la siguió lejano viendo en la habitación que se había metido.

¡No puedo creer lo cretinos que son!- exclamó yendo a verse en el espejo. Estaba hecha un desastre, curaciones por varias partes, su ropa sucia y desaliñada.- Soy una chica tan atractiva que ellos deberían de cocinar para mí, ni piensen en que les haré el desayuno.

Vegeta empujó suavemente la puerta que estaba entre abierta, la observó renegando colérica.

Bulma se comenzó a quitar la blusa dejando ver la lencería negra que traía puesta, se observó nuevamente en el espejo.- ¡Suerte tienen de que yo les dirija la palabra!- se carcajeó orgullosa; luego se despojó de la falda y quedó en ropa interior.

Espero y estos rasguños no vayan a dejar cicatrices en mis piernas.- chilló tocando las curaciones.

¿Sabías que eres una vulgar?- se escuchó la vos áspera de Vegeta.

Ella se giró en un pie y lo vio de brazos cruzados recostado en la puerta que había cerrado al entrar sin ser detectado.

¿Qué diablos haces aquí?- le reclamó la peliazul con sus mejías sonrojadas, es cierto que ya había tenido intimidad con él, pero con solo verlo ahí, con ese aire salvaje y varonil que lo definía hacía que le temblaran las rodillas y su corazón latiera rápidamente como una adolescente con su primer amor.

Te ves tan apetecible con esa ropa, aunque esas zapatillas no se ven bien- dijo él sonriendo ladino sin moverse de su lugar.

Este no es el momento Vegeta.- se excusó queriendo ocultar su rubor, se giró y tomó una toalla para ponerla alrededor de su cuerpo, se sentó en la cama y se quitó los zapatos.

Yo tomo lo que es mío cuando quiera sabías.- comentó aproximándose hacia ella, la agarró de los hombros y la hizo ponerse de pie, la miró a los ojos para luego posar su vista en esos labios carnosos que deseaba besar, rosados, suaves, de tan solo imaginárselos le entraba la tentación de violarla sin piedad sobre esa cama.

Bulma no supo qué hacer, tan solo su presencia la hacía desfallecer, sus bragas se mojaron con facilidad y esto que aun ni la besaba; pero ella no le demostraría que moría por estar en sus brazos, no señor, esa no era Bulma Briefs.- Vegeta ve y diles a los muchachos que sus habitaciones son las de enfrente, voy a… voy a ducharme.- tartamudeó al ver la cercanía del rostro de su hombre.

No prolongues lo que ambos deseamos.- le susurró sensual, un tono de vos que solo ella conocía. Vegeta la acercó poniendo una mano en su cintura, sin esperar más atrapó sus labios en un beso profundo y largo para luego dar paso a jugar con sus lenguas, esa humedad, ese sabor era la gloria, esa mujer era su perdición, su piel tan tersa que le provocaba estrujarla entre sus palma y así lo hizo, un gemido salió de su boca.

Te he extrañado.- confesó ella en un suspiro, siguió besándolo, posó sus manos en el cuello de él y lo acarició, enredó los dedos en el cabello masculino y lo haló hacia atrás para poder besar su garganta, bajó a través de su cálida piel con besos cortos, uno y otro hasta que escuchó un ronco suspiro de parte de él.

Subió nuevamente para encontrarse con esos ojos negros insondables mirándola con deseo.- Tuve tanto miedo.

Él la besó nuevamente, pausó los besos haciéndolos cortos, el sonido de estos retumbaba por toda la habitación mientras sus respiraciones se volvían agitadas.- Siempre voy a protegerte Bulma, mientras viva siempre tendrás mi protección.- confesó Vegeta.

Bulma no esperó más, siempre creyó en sus palabras y él se lo había demostrado en muchas ocasiones; se deslizó a besar su oreja lamiendo el lóbulo, bajó a través del cuello nuevamente, sabía que ese era un punto para excitar de sobre manera a Vegeta.

No sabes cocinar pero esto sí que lo haces bien.- comentó deseándola más, ella simplemente sonrió.

Vegeta la empujó contra la cama y se colocó entre las piernas de la peliazul, tocó algunas de las curaciones que ella tenía pero no le importó, su boca besaba incesante sus labios y su lengua acariciaba el interior de su boca, en tanto sus manos recorrían la piel de ángel del cuerpo de la muchacha.

Estas lastimado, detente.- susurró ella casi fuera de sí al recordar las heridas del joven.

Déjalo, por ahora no importa… solo quiero hacerte mía.- respondió mordiendo uno de sus hombros.

Unos pequeños gemido salieron de su boca, lo deseaba igual que él a ella, la peliazul estaba más que excitada, sentía un calor profundo en su bajo vientre y deseaba tener el miembro de él dentro de su cuerpo, hacía mucho tiempo que no hacían el amor y ese parecía el momento perfecto. Vegeta dejó por fin caer su peso sobre el cuerpo de la joven haciéndole sentir su sensible erección rosando su intimidad, continuó ahora besando su cuello, bajando entre sus pechos hasta llegar al filo de la pequeña braga sin dejar de mover sus caderas contra ella, siguió bajando con besos pausado hasta que llegó lejos mordiendo por sobre la ropa interior sus labios.

¡Ah! Vegeta.- gimió la muchacha gozando el placer.

El joven paso su lengua por el interior de los muslos de la peliazul a lo que ella arqueó su espalda.- ¡Maldita sea… hazme tuya!- pidió con vos ahogada en su delicia.

Vegeta tomó la ropa interior para bajarla y…

¡Bulma quiero ir a dormir!- gritó afuera Goku interrumpiendo el momento ardiente.

Voy a matar a esa sabandija.- dijo Vegeta apresurándose a abrir la puerta.

¡No! Espera.- se levantó la peliazul tapando nuevamente su cuerpo con la toalla aun con su respiración agitada.

¿Qué demonios quieres Kakarotto? No ves tantas habitaciones, ve y métete en una y deja de joder.- gritó furioso casi agarrándolo a golpes.

La muchacha salió poniéndose a su lado, Goku cuando la vio en esas fachas sospechó lo que ahí sucedía.- Yo… lo siento Bulma no creí que… bueno… ustedes… ya saben… es temprano y…- rió nervioso y apenado.

No te preocupes.- trató de no desquitar su frustración por ser frenados en ese instante, bueno él no tiene culpa y ella no va a odiarlo por eso.- Mira esa es tu habitación y esa la Ten.- dijo señalándole cada una frente a la de ella.- Ya están preparadas, mi madre siempre las tiene listas por si algún amigo viene de sorpresa, así que ponte cómodo y si quieres algo más de comer ve a la cocina y prepárate lo que quieras.

Mujer deja de perder tu tiempo con el cretino de Kakarotto.- reclamó Vegeta metiéndose en la habitación.

Muchas gracias Bulma.- agradeció Goku.- ¡Iré a avisarle a Ten Shin Han!- gritó bajando las escaleras.

La peliazul regresó cerrando la puerta con seguro y vio a Vegeta sin ropa acostado en la cama con solo un bóxer negro y sus brazos bajo su cabeza.- ¿Por qué te portas así con Goku? Con lo mucho que te ha ayudado a deshacerte de esos malditos y es así como le pagas.

Pues si tanto lo defiendes ve a que él te coja.- le respondió frunciendo aun más el ceño.

Quizá Goku lo haga mejor que tú.- contestó pasándole de largo metiéndose al baño, se quitó la toalla y la lencería entrando a la ducha para mojar su cuerpo con aquella cálida y relajante agua.

¿Eso es lo que quieres?- sintió rugir a Vegeta en su oído.

¡Oye! No seas mal educado y deja que me duche.

Vegeta la giró bruscamente poniéndola de frente, bajó su vista recorriendo el cuerpo desnudo de la muchacha.- ¿Eso es lo que quieres verdad?

¿De qué demonios hablas?- recriminó la peliazul sintiendo pánico por la forma en la que él la recorría.- ¡Suéltame que me estas lastimando!- dijo cuando sintió aquel agarre apretarse estrujando su piel.

¿Quieres que otro te lo haga verdad? Te voy a demostrar que a Vegeta no se le falta el respeto ni en broma.- le advirtió girándola y poniéndola contra la pared.

¿Qué haces? Suéltame me duele.

Vegeta la presionó contra su cuerpo y la pared sosteniéndole con una de sus manos ambas muñecas por arriba de la cabeza de la muchacha, los pechos de la peliazul se comprimían contra la pared haciéndole poner duros los pezones, estaba de espaldas a él y no podía ver que intentaba hacer con ella, con la otra mano el joven acarició la intimidad de la peliazul haciéndola doblar las rodillas.

¡Ah!- gimió suave, no quería que él la viera sensible a sus caricias, de hecho esa manera brusca en que la trataba le incitaba demasiado.

¡Oh! Esta mojada, así me encantas más.- indicó pasándole un dedo de abajo hacia arriba entre la línea de sus glúteos.

No, déjame.- luchó en vano pretendiéndose alejar.

Di que te gusta.- pidió imponente volviendo a tocar su sexo.

No.

Dilo.- retornó.

No… no.- aseguró ella en gemido.

Vegeta quito su mano y la paso acariciándole el trasero, le dio una fuerte palmada y metió uno de sus dedos en su sexo.- Di que te gusta mujer.

¡Ah! No… de… jame.- contestó ya casi perdiendo las fuerzas, su intimidad estaba que ardía y en su interior el fuego la recorría de manera inmensurable, era una excitación casi dolorosa al sentir que su entrada proclama ser atravesada por el miembro del muchacho.

El joven metió ahora dos de sus dedos y los movió vigorosamente escuchándola gemir.- ¿Te gusta?

Mmmm Sí… Vegeta… eres un… un Maldi…to- admitió por fin cayendo de rodillas con el agua recorriendo su cuerpo, cuando volteó a verlo se dio cuenta que Vegeta estaba desnudo mirándole el trasero.

Sin esperar más él la acercó tomándola de las caderas posicionándose tras ella, con sus dedos esparció la humedad en la entrada para embestirla profundo y paró de repente.

Bulma chilló al sentirlo entrar y detenerse, ella ya estaba desesperada buscando esa deliciosa explosión al llegar al clímax, comenzó a mover su cadera, de atrás adelante arqueando su espalda, él seguía ahí sin moverse, sin decir nada ni hacer nada más que observarla, cuando ella se separó más para retroceder hundiéndose profundo él se apartó solo dejando la punta dentro.- No me hagas esto.- le dijo en susurro, ya a estas alturas su orgullo había quedado por los suelos.

¿Quieres que traiga a Kakarotto?

Pero que idioteces dices.- reclamó ella moviéndose nuevamente pero siguió sin obtener respuesta de parte de él.

En un momento inesperado la levantó rápidamente en sus brazos llevándola a la cama, tomó sus labios feroz, dándole mordiscos sin esperar a que ella recobrara el aliento, se colocó entre sus piernas penetrándola lo más profundo que pudo.

¡Ah! Si… así.- gimió la peliazul entrelazando sus piernas alrededor de la cintura de Vegeta pegando más sus cuerpos, exigía sentirlo.

La embistió incesable, el sonido de sus sexos estrechándose sonaba por toda la habitación y ella no paraba de gemir fuerte mientras se retorcía bajo él, entre sus manos estrujaba las sábanas.

Vegeta aceleró el ritmo, ambos estaban sudados y la transpiración se unía incesante.- Ve… ge… ta… lasti…marás al bebé.- logró articular.

No seas tonta, aun es muy pequeño.- pudo contestar él con vos onda.

En unos minutos más ella se aferró a su cuello percibiendo los espasmos inundarle todos los sentidos.

¡Ah! Si… Vegeta… cógeme rico…- exclamó fuera de sí, sintió seguido el líquido caliente en su vagina, era un deleite escucharlo rugir al liberarse, más allá del goce que jamás había experimentado, era todo tan irreal en ese momento y su mundo giraba sin detenerse, Vegeta rodó a un lado de la cama, ambos respirando agitados con el placer aun empapándoles cada fibra. Bulma se giró recostándose en su pecho y pronto cayeron en sueño sin decirse nada más.

En la madrugada Goku había recibido una llamada de Piccoro ya que Vegeta no había atendido el teléfono pues se quedó en él auto donde pretendieron secuestrar a la peliazul; ahora él y Vegeta se dirigían hacia la mansión de su guardaespaldas donde según les había comunicado los esperaba ahí con Deby.

Hora más tarde entraron apresurados a casa de Kakarotto, donde su novia lo recibió con caricias y abrazos que hacían sonrojar al muchacho, Vegeta se dirigió a lo suyo.

¿Así que te atreviste a dar la cara maldito?- fueron las primeras palabras que le dirigió al mafioso abogado para después darle un puñetazo en el estómago, Deby en seguida comenzó a toser, estaba atado a una silla en medio de la sala.

Goku solo estrechó a Milk contra su pecho para evitar que observara esa escena, aunque generalmente ya estaba un poco acostumbrada a ver eso pues hace mucho que estaba con el joven, cosa que quisiera o no había presenciado más de alguna vez cuando mataban a alguien.

¿Dónde lo encontraste?- le preguntó dirigiéndose ahora a Piccoro.

A dos mil kilómetros de la ciudad de Hong Kong.- contestó.

Muy buen trabajo, recibirás un bono extra por ello.- sonrió ladino y cruzó sus brazos mirando al hombre con la cara destrozada, producto de las torturas de Piccoro.

¿Dónde está la segunda parte del testamento sabandija?

Deby no pudo contestar y solo giró la poca visión que le quedaba hacia el lado derecho; tenía un ojo morado y el otro apenas podía abrirlo, su cara totalmente edematizada y cortada, la sangre ya se había coagulado sobre su rosto y su aspecto era irreconocible.

Está ahí.- señaló el hombre yendo por el folder entregándoselo a su jefe.

Vegeta abrió el testamento, pasó unas cuantas página y se detuvo, luego lo cerró.

Mañana se cumplen tres años desde que el anciano murió, por poco y logras despojarme de todo imbécil, pero cucarachas como tú jamás serán un digno adversario para mí, así que dime exactamente qué debo hacer si no quieres terminar como ese gusano.- Vegeta le tiró el periódico con las imágenes en primera plana de la horrorosa muerte de Yamsha, lo había comprado en la estación de gasolina al divisar de lejos las imágenes tan familiares en la portada; sin escrúpulos mostraron las fotos al público donde aquel hombre tenía un ojo extirpado metido en su boca.

Deby hizo una mueca y levantó la vista a ver al muchacho.- Debes hacer simplemente lo que ahí pide, el testamento debe de ser legalizado por el tribunal para que ellos te hagan dueño absoluto de todo y para siempre.

Muy bien, tengo mucho que hacer entonces y tu vas a podrirte en la cárcel como la rata que eres.- hizo una señal a Piccoro para que lo quitara de su vista.

Kakarotto.- lo llamó sosteniendo el cartapacio.- Lleva a tu mujer, hay algo que debe hacer.

Bulma se revolvió en las sábanas estirando su cuerpo después de una excitante jornada, estaba más que feliz al recordar lo sucedido, su hombre era perfecto, sexy, salvaje, suyo. Buscó con su mano donde Vegeta debería de estar y no encontró nada, abrió con esfuerzo uno de sus ojos y miró luego con ambos que no había nadie en la cama ni en la habitación, ni tan siquiera en la casa, se dio cuenta que estaba sola al revisar las habitaciones de Goku y Ten, en la cocina, incluso vio el vendaje de las heridas de Vegeta en el cesto de la basura de la habitación.

Escuchó unos pujidos en el jardín y fue como toda una curiosa a ver qué pasaba.- ¡Oh! Eras tú.- dijo desanimada al ver a Ten haciendo unas flexiones.

Lamento decepcionarte.- le sonrió deteniendo su rutina.- Si buscas a Vegeta él salió desde temprano con Goku, yo no los acompañé pues… miro su pierna enyesada.

Comprendo.- dijo ella girándose en un talón.- No entiendo cómo puedes hacer ejercicio con esa pierna rota.- comentó mirando hacia atrás por sobre su hombro, sin decir más se retiró a su habitación quedándose dormida nuevamente.

Media hora después Bulma seguía descansando, sus cabellos regados por la almohada color blanco, se había quitado la bata de seda que se puso al salir a buscar a Vegeta, solo estaba en bragas con un sábana cubriendo medio trasero.

El teléfono sonó por toda la residencia, soñolienta lo buscó en la mesa de noche.- ¿Hola?

Mujer seguro sigues dormida ¿Cierto?

Si…

¿Molesta por abandonarte después de lo de anoche?

Un rubor se apoderó de sus mejías, carraspeó antes de responder pues de pronto su garganta se había puesto seca.- ¡Ah! No… para nada.- fingió.

Vístete, pasaré por ti en una hora…

¿Para q…?

Y no comiences a hacerme preguntas.- con esto Vegeta corto.

Antes de pasar por ella, fue al tribunal donde presentó el testamento y explicó a los abogados y juez él porqué tenía él ese documento y lo que habían hecho por despojarles de su fortuna, obviando claramente la parte de los mafiosos amigos con los que había tenido que enfrentarse.

¡Ush! Qué forma tan amable de pedir las cosas.- se quejó yendo a tomar un baño.

Una hora más tarde un auto aparcó cerca de la casa Briefs, Vegeta estaba bajando para ir por ella cuando la peliazul salió a su encuentro, previo le dio órdenes a Ten de no dejar entrar a nadie en la casa.- ¿Impaciente por verme?

Ahí estaba él, firme, fuerte, con sus brazos tensos marcados por la camisa manga larga que llevaba, su mandíbula afilada y ojos penetrantes, cabello negro como sus profundos ojos y sobre todo…. Sexy.

Bulma no respondió nada y solo le sonrió tomándolo del brazo.- ¿A dónde vamos?

Al registro civil.

¿A qué? No será para…

Supones bien…- intercedió él sonriendo, la miró y abrió la puerta del copiloto, la joven se adentró.

¡Por Kami Bulma! Qué alegría que estés bien.- chilló emocionada Milk en el asiento de atrás refiriéndose a todo lo que le había sucedido.

¡Oh Milk! Qué bueno volver a verte, aunque tengo algunos rasguños.- respondió ella dándole un vistazo sonriendo mientras le mostraba una de sus curaciones en el antebrazo.

Vegeta se subió al auto, él iba manejando.- ¿Entonces?

Vamos a… bueno a… eso a… casar…

Diablos mujer, tartamudeas como si fuera algo antinatural.

Es que… sabía que nos casaríamos pero no tan pronto.- ella bajo la vista viendo sus manos, tocando con sus dedos el hermoso anillo de compromiso que él le regaló, se sentía tan feliz que la había invadido un sentimiento extraño, quería gritar, quería decirle al mundo entero que en pocas horas o menos… sería la señora de Ouji pero…

Ella había esperado hace unos 3 años atrás una boda grande, gigante, donde todos sus amigos estuvieran invitados y fuera el tema de conversación durante meses…- Solo será civil ¿Cierto?

Si.

Bulma; Goku y yo seremos los testigos.- habló Milk que hasta ahora la peliazul vio que traía un hermoso vestido puesto.

Ahh.- articuló simplemente la joven con un poco de desdén. Ahora ya no era una niña chiquita, sabía lo que quería, y eso era casarse con Vegeta Ouji, no importaba donde ni como, aunque si hubiese querido que la llevara al altar en una hermosa iglesia.

Vegeta noto la tristeza que ella apenas podía ocultar, la peliazul sacó su móvil y tecleó varias veces, luego lo guardó. Llegaron al lugar, estaba solo, no había gente en la calle, los cuatro bajaron del auto, Milk y Goku se adelantaron a entrar para dejar un momento solos a la pareja, la tensión se sentía en el aire.

Vegeta tomó las manos de la joven y ella elevó la mirada hasta entonces, no había vuelto a mirarlo desde que subió al coche.- Sé que no quieres hacerlo, sé que querrías una grandiosa boda con todos tus amigos, sé también que no soy perfecto, así que si no quieres solo dilo, no voy a presionarte a hacer algo en tu contra y mucho menos que lo hagas por compasión.

Bulma soltó unas lágrimas bajando la mirada, él la obligo a verlo tomando el mentón y elevando su cabeza.- No es que no quiera… y mucho menos que indiques que lo hago por compasión, eso es lo más tonto que has dicho.

Solo di la verdad.- la soltó de las manos y fijó su mirada hacia la puerta del registro civil.

Bulma suspiró, era una tontería y un capricho estar pidiendo más de lo que él le ofrecía ahora, tal vez tenía un porqué haría las cosas de esta manera, suspiró dejando ir ese feo sentimiento de angustia que sentía, puso su mejor sonrisa y limpió una pequeña lágrima que había bajado por su mejía.- Hagámoslo.

¿Estás segura?

Si.

¿Por qué?- preguntó buscando una respuesta certera que le dijera que ella aceptaba por que en verdad estaba convencida, porque realmente deseaba estar a su lado, porque quería.

Simplemente porque sí, porque te amo.- contestó ella sonrojada, se acercó a él que automáticamente apartó los brazos cruzados de su pecho para permitirle que lo abrazara por el cuello, Vegeta terminó de deshacer la distancia abrazándola por la cintura, se miraron, ella sonrió y entonces… él supo que ella quería efectivamente casarse con él.

¡Oigan ustedes! ¿Van a quedarse ahí o qué? ¡En la noche tendrán tiempo para eso!- gritó Goku desde la puerta del registro civil, la pareja se separó del beso, Bulma apenada porque la gente que iba pasando se les quedó mirando y Vegeta, pues Vegeta se puso rojo.

¡Cállate Kakarotto o yo te cerraré la boca!- amenazó él al pasar a su lado.

Ambos firmaron, se miraron y sonrieron, Goku y Milk también lo hicieron como los testigos que eran, Milk sacó una cámara y pidió al abogado que les tomara un par de fotos del momento en que el par de novios firmaron y ahora los cuatro juntos sonriendo felices, acepto Vegeta que le parecía pérdida de tiempo.

Con un pago extra el abogado legalizaría hoy mismo el documento, asegurándose de que para mañana la fortuna pudiera ser entregada a su totalidad a quien pertenecía.

Durante el transcurso del día se la pasaron recorriendo la ciudad del oeste, la señora de Ouji se encargaba de mostrarle a sus amigos y esposo todos los sitios turísticos que pudo, aunque no todos ya que la ciudad era grande y un día no bastaba, fueron a cuatro restaurant diferentes; el primero, porque Goku quería comer teppanyaki; el segundo porque a Vegeta se le apeteció un gran plato de langosta con ramen, y los últimos dos por puro gusto de las muchachas.

Eran las cinco de la tarde cuando estaban entrando a casa de Bulma y todos sus amigos e incluso sus padre los sorprendieron con un ¡Sorpresa!, Vegeta quedó atónito, Milk y Goku rieron contentos y la peliazul corrió abrazos de sus padres y amigos que la rodearon felicitándola por su matrimonio.

Les avisé por mensaje que me casaría para que vinieran a conocer a Vegeta, pero no me esperaba que les dijeran a t…

¿Vegeta?- repitió la señora Briefs que buscó con la mirada al joven.

¡Oh! Pero qué guapo es tu marido hija.- comentó ya tomada del brazo del muchacho que por puro instinto supo que era él; Vegeta tenía una cara desesperada mientras Bulma y su padre presenciaban la escena divertidos.

Me costó mucho leer el mensaje hija, soy un genio creando pero estos nuevos teléfonos no son lo mío.- comentó festivo el padre de Bulma a lo que ella sonrió.

Estaba Oolong, el maestro Rochi, Lanch y muchos de sus amigos de la universidad, se divirtieron hasta que todos estaban borrachos, Vegeta por fin se había podido liberar de la loca madre de su esposa y ambos fueron a la habitación.

Voy a hacerte pagar por todo eso- aseguró él cerrando la puerta tras sí con seguro.

No desgastes tu tono amenazante conmigo, ya no te temo.- contestó ella sentada en la cama mientras se quitaba los zapatos.

El joven obvio el comentario.- Hoy mismo se ha legalizado nuestra unión.

¿Y?

Como que ¿y? ¿Recuerdas el "tesoro" que Cooler escondía y por lo cual te soporte a mi lado para que fabricaras aquel dispositivo?

Si.

Pues ese tesoro es el testamento y el gusano de Deby, el abogado que llevaba lo de la herencia del viejo no leyó la segunda parte de este por ordenes de Cooler y ¿Sabes que decía?

¿Qué?

Para que mi fortuna fuera entregada en su totalidad, se me daba un plazo de tres años a partir de la primera lectura del testamento en la cual habían dos condiciones a cumplir, una, que cambiara mi forma de vida…

Que dejaras de ser un mafioso ladrón.- sonrió ella a causa de la gracia.

No te burles que esto es serio.- advirtió él sentándose a su lado en la cama.- La segunda era que tenía que casarme.- escupió por fin las palabras.

¡Oh! ¿Es por eso que tenías tanta prisa esta mañana no?- su rostro divertido cambió de uno serio y pasó a enojado.

Si, debía de estar casado para mañana o lo perdería todo.- contesto percibiendo la rabia que ahora ella sentía.

Me utilizaste… otra vez.

Un golpe lo inundó al escuchar "Otra vez".- No lo veas así, yo ya te había propuesto matrimonio mucho antes de saber sobre esto.

Pero no habíamos fijado una fecha Vegeta, bien pudiste pedírmelo pero jamás planeamos nada, como siempre usas a las personas solo para tu beneficio personal, no sé qué mierda hice contigo todo este tiempo sabiendo la clase de persona que eres.- dijo poniéndose de pie mientras se quitaba el vestido frente a la cómoda.

Creí que eras inteligente.- respondió sin moverse de su sitio.

Creo que contigo acabé con mi intelecto ¿Quién puede entender a un miserable como tú?

Una niña mimada y berrinchuda.- se rió él sin darle mérito a las palabras de la peliazul.

Ve por tu fortuna y a mi déjame en paz.- quitó el anillo de su dedo y se lo tiró en la cara, pero él fue rápido y lo atrapó poniéndose de pie.

Mañana iremos al tribunal, solo esperan que cumpla con la última condición y todo pasará a mis manos.- dijo acercándose a ella, Bulma seguía de espaldas a él frente al tocador.

Púdrete.

No seas tonta mujer, siempre quise esto.

Pero yo no lo quería de este modo, puede que lo veas egoísta de mi parte pero junto a ti, mi egoísmo se queda minúsculo a la par de tu egocéntrica existencia.- Bulma caminó hacia el closet, se quitó la ropa interior sin pudor y se puso un babydoll en color negro.

No soy bueno pidiendo perdón mujer, debí de decírtelo pero sé que no accederías.

Ya no me importa, este es el divorcio más rápido de la historia.- comentó yendo a acostarse envolviendo su cuerpo en una sábana.

¿Eso quieres?

Ella no respondió, enterró su cara en la almohada y las lágrimas salieron solas de sus ojos perdiéndose en la tela que las consumió sin dejar rastro.

Vegeta se acercó a ella y la giró devorando sus labios sin restricciones, ella luchó por quitárselo de encima pero él no se lo permitió, poco a poco ella fue accediendo a sus besos, por instinto lo tomó del cuello acercándolo para hacer más profundo la unión.

Te quiero conmigo.- confesó él mirándola fijo luego se levantó y quito su ropa dejando su cuerpo desnudo, abrió las piernas de la joven que lo recibió sin decir nada, se colocó entre ellas sin penetrarla.- Quiero ser un buen esposo para ti y un padre ejemplar para nuestro hijo.- tocó su vientre bajando a darle besos.- No dudes más, tendrás la boda que siempre quisiste justamente mañana.

¿Cómo?- al escuchar esas palabras ella se sentó de repente.

Como lo oyes, mañana nos casamos.

¿Cómo diablos nos casaremos? ¿Desde cuándo lo planeaste?

Desde que supe ahora en la mañana que ese era un requisito para que fuera el absoluto poseedor de la herencia, el dinero abre muchas puertas Bulma.- comentó él atrayéndola para que quedara sentada en sus piernas.

Pero no tengo ni vestido, ni nada.- estaba atónita por la noticia, jamás podría haberse esperado tal gesto de Vegeta.

La mujer de Kakarotto se ha hecho cargo de todo, pidió tu vestido, esa cosa que le llaman maquillaje y el que te va a no se que…

¿Arreglar el cabello?

Si eso, así que mañana será un día largo, Kakarotto invitó a todos mis compañeros…

Amigos…- corrigió ella sonriéndole.

Que importa, así que tendrás la boda que deseas.

Pero yo jamás te dije que quería algo así.

Te conozco demasiado bien para saber qué quieres o no mujer, así que luego de la boda nos iremos de luna de miel.- indicó acercándola a él, sus pezones rosaban el pecho masculino comenzando a excitarla.

¿Y de donde salió todo el dinero para la boda?

Kakarotto tiene mucho, el es mi guardaespaldas no porque necesite de un salario sino que por fidelidad.

Entiendo.- sonrió complacida.

¿Qué pensabas de mi cuando me conociste?- tuvo la curiosidad de preguntarle.

Antes de conocerte, cuando Piccoro dijo que me entregaría a su jefe como un regalo te imagine todo un mastodonte horrible, que me torturaría y violaría.- se carcajeó al recordarlo.

Vaya, que imaginación tienes.- dijo devolviéndole la sonrisa.

Vegeta creo que me dará un infarto.- habló escondiendo su rostro en el cuello del joven, la felicidad la haría explotar en cualquier momento.

Él tomo una de sus manos a lo que ella se enderezó.- ¿Quieres casarte conmigo?

Si.- respondió recibiendo el anillo nuevamente, se acercaron besándose con pasión uniendo sus cuerpos en una muestra más de amor.

Eran las siete de la mañana, todos en la Corporation habían recibido la noticia de la unión religiosa de la pareja, muchas personas llegaban a la Corporation dejando sus regalos, también los amigos de Vegeta que gustosamente la señora Briefs recibía. Bulma había ido a la habitación de sus padres en tanto comenzó a amanecer, el señor y la señora Briefs saltaron de alegría cuando la peliazul les conto todo, sin pensarlo dos veces iniciaron los preparativos para la boda.

Milk ayudaba a Bulma con su vestido.- Lo sabía, somos justo de la misma talla.- sonrió satisfecha al ver como encajaba perfecto el vestido en la muchacha, ella lo había pedido a su medida sabiendo con buen ojo que le calzaría como un guante.

Es hermoso Milk, es lo que siempre soñé muchas gracias.- abrazó ahora a su amiga.

Debes de pagar la fianza o serás arrestado para que pagues con tu deuda.- le informó un juez a Vegeta, los investigadores de la policía forense ya habían descubierto los cuerpos en casa del multimillonario, eran las once de la mañana, ya la fortuna había pasado a sus manos desde hacía media hora, había pagado bastante para que todo el proceso se acelerara y pudiera hoy mismo tomar posesión de la herencia.- ¿De cuánto estamos hablando?

Medio millón de dólares, aunque se te van a descontar unos cuantos por entregar al corrupto Deby, hombres como ese ponen en mal ver a nuestro equipo de abogados; se te da el derecho de fianza porque los asesinaste en defensa propia sino estarías en la cárcel por largos años.- explicó el hombre.

Vegeta extendió el cheque por un millón de dólares.

¿Y esto?

Solo quédatelo pero no quiero volver a saber más sobre esto ¿Entiendes? Limpia mi record con la policía y quedamos saldados.- indicó el joven poniéndose de pie.

Siendo así puedes irte.- dijo el individuo aun viendo el cheque.

Todos nos volvemos ambiciosos algún día, así que disfrútalo.- expresó sínico Vegeta al ver como el hombre casi se derretía frente a la cifra del pago, sin más que decir se retiró.

La boda transcurrió como relámpago, Bulma se miraba bellísima con su vestido corte sirena ceñido a su moldeada figura, la peliazul lloró de felicidad al ver a Vegeta esperando por ella en el altar, tan galante, tan guapo. Ambos dijeron acepto mientras la madre de la muchacha lloraba entre las personas que observaban, Milk la consolaba y Goku estaba pensando en la comida que servirían en la fiesta, el señor Briefs no podía sentirse más orgulloso de su hija.

Seguido de la unión pasaron a la recepción en la Corporation, rompieron el primer baile como esposos y todos aplaudieron alegres.- No sabía que podías bailar.- dijo Bulma al oído de su esposo.

Hay muchas cosas que puedo hacer que sé que te dejaran respirando agitada.

La peliazul se sonrojo escondiendo su rostro en el tibio cuello de Vegeta.- Eso déjalo para la luna de miel.

Goku engullía todo platillo en tanto Milk lo regañaba por su forma de tragarse todo, Piccoro, Krilin, Ten Shin Han, incluso Raddits estaban ya bastante ebrios.

Has ganado la apuesta hombre, no solo conseguiste novia sino también una hermosa esposa.- habló el tipo sosteniendo una copa de alcohol, ya estaba bastante aturdido con todo lo que había tomado.

Cuidado con lo que hablas.- advirtió Vegeta.

Bulma se reunió con sus padres en la cocina.

¿Qué quieres decirnos hijita?- preguntó su padre ansioso por saber.

Eh, pues… van a ser abuelos dentro de seis meses.

¡Oh! Por eso la prisa en casarse, seremos abuelos.- chilló feliz la madre de la joven, ambos la abrazaron y tocaron su vientre que aun no se notaba.

¿Será tan guapo como su padre?

¡Oh! Querida, eso que importa, mientras nazca sano y fuerte seremos los abuelos más felices del mundo.- contestó el señor Briefs.

Bulma estaba totalmente extasiada por la reacción de sus padres, siempre tan comprensivos.

La fiesta se prolongó hasta las dos de la madrugada, cuando los novios decidieron partir a su luna de miel, más de una lágrima se derramó y en especial por la señora Briefs que despidió a su hija hecha un mar de llanto, el señor Briefs les deseó buena suerte y todos los otros ya estaban al borde de caer en sueño por la embriaguez.

La pareja llegó tiempo después a la recepción de un hotel, fueron a la habitación, se vistieron con ropa más ligera y salieron a caminar a la playa por petición de la muchacha.

Ves, te dije que la luna es hermosa.- comentó ella señalando con su dedo hacia el cielo.

Aceparé tu argumento.- respondió Vegeta sentándose en la arena a disfrutar de la brisa fresca, Bulma ocupó un lugar muy junto a él que la abrazó dándole un beso en la mejía.

Nunca pensé que sería tan feliz.

Nunca pensaste que conocerías a alguien como yo.- corrigió él sonriendo ladino.

Que humilde de tu parte.- se recostó en el hombro del joven, él colocó una de sus manos tras la muchacha sosteniéndose en la arena.

Lo sé.- respondió.- Ya soy poseedor de una cuenta millonaria y se resolvió con el juez lo de los asesinatos por un millón de dólares, además, borré mi historial de ladrón.

Ya veo.

Me pidieron menos de un millón pero ya que voy a ser padre quiero comenzar bien y sin tener antecedente con la policía.- confesó estrechando a la muchacha.

Ya quiero tener al bebé.- indicó ella tocándose el vientre, muy feliz por los gestos de su esposo.

¿Ya pensaste en algún nombre?

Si es niña le llamaremos Bura, si es niño Trunks.- la chica se sentía más que feliz, estar al lado del hombre que amaba ya habiendo acabado con las múltiples pruebas de la vida era realmente satisfactorio, es también su realidad, lo que sentía por él jamás lo hubiese sentido con nadie más, Vegeta le inspiraba seguridad, fidelidad, confianza, protección, amor y estar casada con ese hombre hacía más fuertes los lazos que los unían para siempre.

Muy bien.- sonrió en aprobación, se acercó a ella y la besó, poseerla era más que un privilegio que la vida le había dado, desde aquellos días hasta hace casi un año atrás nunca se imaginó que terminaría con una mujer como ella ¿Qué había llamado su atención? Tal vez su determinación, su forma de ser, su fuerte personalidad o quizá su belleza, tenía todo lo que le gustaba, una mujer inteligente digna de él y él digna de ella, cuando estaba cerca de la chica sentía paz. Todo aquello que la vida, el destino o simplemente su mala suerte le había quitado lo tenía ahora, ella representaba la felicidad materializada.

Presiento que será niño.

Trunks Ouji.- Vegeta dijo su nombre como convenciéndose que le quedaría perfecto, acercándose a acariciarle el vientre.

Te amo.- sonrió la peliazul al decírselo viendo como la mano de su esposo tocaba su piel y con un beso transmitió todo lo que por él sentía, cosas más valiosas que las palabras mismas, que los hechos mismos, que su entrega propia. Él le correspondió incesante, con ganas de ella, con ganas de todo su ser y estarían juntos eternamente.

Yo también te amo Bulma, a ti y al bebé.- confesó, era el momento justo para decirlo, salió tan espontáneo porque inquebrantablemente contra todo era lo que profesaba por su chica de cabello azul, su esposa, la madre de su hijo.

Eres el ladrón que robó mi corazón.- dijo ella separándose del beso, escuchando las olas del mar, recibiendo la fría brisa que ondeaba su cabello, él quería permanecer así plenamente enamorado al igual que ella de él, la peliazul abrazada a su cuello cálido como si ese momento fuera eterno.

FIN


Rinpink Susaiyajin: Triste por terminar el fic, emocionada porque ya tengo la idea para otro pero lo publicaré hasta finalizar con uno de los otros que tengo pendiente jeje sino me hago un lío yo sola. Amo esta historia, amo haberla podido finalizar después de tanto tiempo y como lo prometí, no la dejaría incompleta por nada del mundo :D

Agradezco eternamente por dedicar tiempo a leerlo, por dejar sus bellos reviews que me inspiran siempre, saludos y agradecimientos especiales mis lindo lectores, se les quiere siempre, me puse un poco sentimental ustedes disculparan y hasta ahora coloqué a un Vegeta romántico, como he dicho no me gusta salirme de la personalidad del personaje pero supongo que alguna vez él tiene que ceder a sus sentimientos

Gracias por los reviews en el anterior capi a:

Kya, Ledisdbz, Lunita Shiratori, Getzhemani y DeLii Nieto.

Besos a todos y dejen sus últimos REVIEWS.

Chain n.n