Tobitaka miro por un segundo a Fudou. Al notar su mirada el del mohicano tambien le miro. Se miraron fijamente por unos segundos, diciendo todo con sus miradas. Diciendose cuanto se amaban y deseaban, todo aquello que no podian expresar en palabras. Pronto un sonrojo aparecio en las mejillas de ambos y se dejaron de mirar.

Y que era Tobitaka de Fudou? Nada. Y que era Fudou de Tobitaka? Nada. No eran novios, ni amantes y en cierta manera, tampoco amigos. Lo unico que les unia era el hecho de que jugaban en el mismo equipo. Y nada mas. No tenian nada en comun, excepto, tal vez, el hecho de que ambos tenian pinta de chico malo. Pero nada mas. Ambos eran tan diferentes, nadie se imaginaria que en realidad estaban locamente enamorado uno del otro. Despues de todo, que los unia? A duras penas habian hablado. Y era para hablar de cuestiones de futbol siempre que lo hacian. Como habrian de sospecharlo? Bueno, si pusieran atencion, apreciarian las lascivas miradas de Fudou hacia Tobitaka cada que estaban en los vestidores. O como Tobitaka tambien miraba a Fudou, pero lo hacia de una manera tierna, mostrando lo enamorado que estaba. Tal vez, si supieran que ellos dos lo entregaban todo en la mirada. Todo en este mundo se refleja en los ojos, no? Estos dos eran la prueba definitiva.

Pero, Cuanto mas se callarian estos sentimientos? Serian capaces de tragar mas palabras cada que se veian? Tobitaka Seiya decidio que el no podia mas. No podia ignorar ese sentimiento ni un segundo mas. Y aun asi fuera rechazado, porque sabia de antemano que era lo mas probable, le iba a confesar sus sentimientos a Fudou. Sentimientos que probablemente el ex-jugador de Teikoku ya conocia, pero si los conocia o no, no le importaba. Tenia que aclarar su corazon y expresar aquello que sentia en palabras. A sus 17 años, Tobitaka sabia que era mejor no callar las cosas, por mas obvias que fueran. Sobre todo si te carcomian el alma.

-Fudou, puedo... hablar contigo?- Pregunto nervioso el pelimorado, con un leve sonrojo adornando sus mejillas, tratando de desviar el rostro hacia otro lado para que su compañero no lo notara- Debo decirte algo muy importante- Fudou se sorprendio. Por un momento, dudo en acompañarle, en mandarle a la mierda y decirle que el no era ningun maricon, pero asi solo se pondria en evidencia, pues ciertamente no sabia que era lo que Tobitaka quwria decrile. Sin embargo su corazon ardia, estaba en llamas. No podia callarse por mucho mas, y si lo hacia, tal vez explotaria. Asi que decidio asentir con la cabeza y acompañarlo.

-Escucha, Fudou, te he querido decir esto desde hace mucho, pero... no podia hacerlo. Tu me- Pero Tobitaka no pudo terminar su frase, porque Fudou puso sus abrazos alrededor de el y fundio sus labios en un beso, un beso lleno de amor, ternura e incluso lujuria. El pelimorado respondio con los mismos sentimientos al beso, tomando a Fudou por la cintura, pegandolo aun mas a su cuerpo, estaban ansiosos, tan deseosos el uno del otro. Fudou metio su lengua en la boca de Tobitaka jugando con la lengua del ex-gangster, explorando toda su cavidad bucal, disfrutando de la poca experiencia del mas alto. Pronto el aire se empezo a agotar y ambos tuvieron que separarse. Se miraron el uno al otro sonrojados, no podian creer lo que acababa de suceder. Pero no dijeron nada, solo se miraron.

-Te amo- Susurro Tobitaka, Fudou a penas lo alcanzo a escuchar.

-Tambien yo- Respondio el de mohicano igual de bajito, lanzandose a los brazos de su amante. No habia nada que esconder ahora. Pero de todas maneras se seguirian mirando de esa manera. Esa manera de mirarse tierna, lasciva, lujoriosa, protectora. Seguirian diciendose cuanto se amaban con la mirada. Despues de todo, para un amor asi, las palabras no alcanzan.