Disclaimer: Naruto es copyright de él grande mangaka Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

La trama de la historia le pertenece a Gegargas, quien me ha dado previamente su permiso para la adaptación de la historia mencionada. Cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

Advertencias: AU, OoC, Lemmóns en el futuro.

Rated: " T " por el momento, a lo largo de la historia se cambiara a "M".

N/A: Hola, pues dirán, ¡MILAGRO! Jeje si las entiendo perfectamente, y comparto su moción. Pero la verdad no me e sentido muy bien y hasta ahora me ven actualizando, realmente lo siento, las he dejado en ascuas desde hace ya bastante tiempo, pero tratare de traerles actualizaciones con rapidez y como mi salud me lo permita. Bueno sin nada más que agregar las dejo.


Capitulo 12

Me quité toda la ropa, excepto la interior y me coloqué el albornoz, solté mi coleta y envolví mi pelo con la toalla. Antes de salir me puse las zapatillas.

Iba perfecta para mi plan, ahora solo faltaba que las cabezas de chorlito se lo tragaran.

Bajé hasta el salón principal donde estaban todos los/as chicos/as, los cuales se quedaron mirándome alucinados.

- ¿Qué tal? ¿Parezco que acabo de salir de la ducha?- reí.

- Totalmente Sakura- rió Ken. Todos me miraron sin entender, por lo que comencé a relatarles mi plan.

- Sakura, es una locura, si te pillan…- dijo Áyame bastante nerviosa

- No lo harán- sonreí traviesa- nunca me han pillado cuando he hecho algo así ¿por qué iban a hacerlo ahora?

- Estás loca- rió Ken- pero… estamos contigo.

- Genial. Ahora necesito que alguno de vosotros me acompañe para que coja la ropa que tire por la ventana- Ken y Akira se miraron asustados- A ver chicos no puedo salir vestida de allí, alguien tiene que recoger el tesoro robado.

Finalmente Akira se ofreció divertido para acompañarme. Él se quedaría escondido tras la casa Alpha, que estaba justo al lado, hasta que le hiciera la señal.

Por suerte la mayoría de los estudiantes tenían clases por la mañana, por tanto nadie me vio.

Fuimos por las partes traseras de las casas, que eran los aparcamientos y demás. Akira se quedó agazapado en la parte trasera, mientras yo me dirigí a la puerta principal, a un paso tranquilo.

Cuando llegué a la puerta ésta estaba cerrada, para mi mala suerte. Respiré hondo antes de llamar y posteriormente di unos suaves golpes en la puerta, debía ser delicada como las barbies.

Barbie ricitos abrió la puerta.

- Jo chica me habéis cerrado la puerta- ¿esa era yo? No sabía de dónde salió mi vena Barbie- Qué vergüenza si alguien me llega a ver de ésta guisa- entré al interior sin que me dijese nada, no podía darle tiempo a reaccionar.

- Eres… novata ¿verdad?- sonrió- Debió ser una inocentada, ¿como… saliste?- genial… ahora ¿qué le decía?

- Se me… cayó una lentilla desde la ventana y tuve que bajar a recogerla- debía ser realmente tonta para tragarse la patraña que acababa de soltar, fue lo único que se me ocurrió- Una vez fuera alguien cerró la puerta.

- ¿La encontraste?- si finalmente era tonta, ¿Cómo preguntaba eso?

- Si tuve suerte- La chica sonrió, realmente me dio pena, no parecía mala persona- Bueno… te dejo que voy a coger frío- no esperé a su respuesta marchándome rápidamente subiendo las escaleras, esperando que las habitaciones se encontraran como en la casa Zeta.

No tenía ni idea hacia donde iba, pero… tendría que buscarme la vida, ésta casa era al menos cuatro veces la Zeta.

Una vez en la primera planta, todo era peor de lo que pensaba. Todo era… ROSA, madre mía, estas chicas no conocían otro color, aunque siempre estaba combinado con el blanco.

Las pareces rosas, con moquetas de una tonalidad más fuerte y las puertas blancas.

En las puertas había carteles tipo "Lady Delisse", "Lady Pink", etc, por lo que no me ayudaría mucho para encontrar la habitación de mi víctima.

El pasillo no parecía acabar, había muchas habitaciones, pero… ninguna Lady pegaba con la Barbiloca.

Cuando llegué al final del pasillo vi unas escaleras que subía a otra planta, por lo que decidí subir, a pesar de poner un cartel en la pared que decía prohibido el paso y…BINGO, Lady Princess. No podía ser otra que ésta.

Dios creí que me iba a morir de la risa, esa tipa tenía de princesa lo que yo de santa.

Con cuidado por si estaba dentro, aunque estaba casi segura que estaba desocupada, tomé la maneta para girarla pero…estaba cerrada.

- Mierda, al parecer la tipa ésta, tiene más enemigas además de mí- murmuré.

Necesitaba una tarjeta para intentar abrir la puerta o… las herramientas adecuadas para desmontar el pomo.

Sakura, estás en la casita de las muñecas, quién va a tener un destornillador en ésta bendita casa- pensé

Volví a bajar las escaleras y me metí en la primera habitación que encontré que por suerte… era menos desconfiada que su amiga la mega Barbie, estando su puerta sin bloquear.

Miré por encima, ya que no quería violar la intimidad de nadie excepto de la causante de nuestros males.

No encontraba nada que me sirviese, hasta que me volví para salir y vi colgado detrás de la puerta, una camisa con una tarjeta colgada.

Susan Parts, miembro Kappa- Gracias Susan- pensé

Con la tarjeta en la mano, salí de la habitación y volví a subir las escaleras.

Introduje la tarjeta en la junta entre la puerta y el junquillo, bajándola lentamente. Cuando llegué a la parte del pestillo, tiré de él hacia mí y girándolo hacia la izquierda y… Voilá, el pestillo giró como por arte de magia.

Aquello parecía el museo de Barbie.

Había una cama con dosel de princesas, un tocador rosa, para no variar, con una banqueta blanca y un cojín a conjunto con el juego de cama.

Era una habitación bastante grande, que podía ser perfectamente del tamaño de cuatro estancias juntas. Tenía baño incluido.

Me fui para lo que pensé que era el armario y… aquello no era un armario, era una boutique. Había un vestidor repleto de ropa, zapatos y complementos.

- Bueno… al menos no se dará cuenta si falta algún que otro traje ¿no?- reí.

No tenía mucho tiempo para elegir así que tomé dos de ellos al azar, los envolví en mi brazo. Cuando salí del vestidor, recordé que iba a necesitar unos zapatos, por lo que tomé unos negro de tacón, el negro pegaba con todo.

Corrí de nuevo hacia una de las ventanas para ubicarme y… tuve suerte. La habitación daba de esquina y exactamente una de esas ventanas, daba a un lateral de la casa.

La tía tenía una vista privilegiada. Además, de que justo en frente, se encontraba la casa Alpha y por supuesto había una habitación frente por frente.

Me acerqué más a la ventana, haciéndole la señal, un silbido rápido, a Akira para que se acercara. Al momento lo vi acercarse corriendo.

Lo primero que tiré fueron los zapatos. Después tiré el primero de los vestidos que cayó sin problemas. Por supuesto llevaba dos para poder escoger. Tenía bastantes por tanto porque desaparecieran dos… no se iba a dar cuenta.

Cuando tiré el segundo, tuve la mala suerte que sopló un poco de viento, quedando éste enganchado en la cornisa del piso inferior.

- Maldita suerte la mía, joder- mascullé.

Le hice gestos a Akira para que se esperara, debía bajar a la planta inferior para soltarlo del enganche. Estaba casi segura que la ventana que daba para esa cornisa, era la habitación de "mi nueva amiga" Kappa, Susan.

Debía desenganchar el vestido, si lo dejaba colgado… se activaría la alarma y ésta era capaz de llamar al FBI.

Cuando me dirigía hacia la puerta, algo me dejó congelada. Encima de un escritorio, al lado del ordenador había una foto de la Barbie con… Sasuke Uchiha.

No podía ser él, él no podía tener nada que ver con ella, o al menos eso quería creer.

No pude resistir acercarme y tomar la foto en mis manos para verificar que era real, que era él y… no me equivoqué. Estaban juntos abrazados y él estaba con su maldita sonrisa ladeada.

- Sakura a lo mejor son amigos, solo amigos- me dije para autoconvencerme pero… era demasiada casualidad que en toda la habitación solo hubiese una foto y… que en ella saliese él ¿No?

Salí de esa maldita habitación, y con mucho cuidado bajé hacia la primera planta, volviendo a entrar en la habitación de Susan.

Me acerqué hasta la única ventana que había y me subí encima del escritorio que estaba colocado justo debajo de la misma.

Cada vez se escuchaba más revuelo en la casa Kappa, por lo que me tenía que dar prisa y salir de allí si no quería que me pillaran. Estaba segura que todas las chicas no eran tan tontas como la que me había abierto la puerta.

Con cuidado abrí la ventana y salí hacia la cornisa, poniendo mucha atención en donde pisaba. Bien conocía que muchas tejas estaban superpuestas y podía resbalar.

Akira miraba con expectación mi aventura, apartándose hacia atrás por si caía alguna teja o… quizás por si me caía yo.

Me coloqué de pie y me fui deslizando lateralmente pegada a la pared, esperando que nadie más que Akira viese mi patético espectáculo. Si alguien me veía, en albornoz y subida en el tejado, pensaría que quería suicidarme y llamaría a los bomberos.

Cuando llegué al extremo de la cornisa, me agaché, y lentamente fui dejándome caer para poder llegar hasta el maldito vestido.

Finalmente lo alcancé, tiré de él suavemente liberándose fácilmente, tan fácil como la teja que estaba bajo mis pies, deslizándome peligrosamente hacia el "precipicio"

Intenté agarrarme pero… fue imposible, todo ocurrió demasiado rápido.

Mientras caía escuché a Akira gritar y sentí como algo parecido a un cuchillo afilado, arañase mi pierna. Lo siguiente que sentí fue mi cuerpo impactando con el suelo.

Continuara