Hola! Bueno esta es mi primera historia publicada en . Espero de todo corazón que les guste y que la sigan capitulo a capitulo.

Quiero agradecer en especial a dos personas. La primera es a Martinita, otra escritora de FF que me está ayudando a betear la historia y que ha estado conmigo para apoyarme y darme ánimos para publicar. Además de hacer que el texto sea más entendible, por eso y por su amistad. Muchas gracias!

Y la segunda de a Lanenisita que fue la primera persona en leer este cap y que me dio el aliento para no ser cobarde y darle el vamos a este proyecto.

Entonces, aquí vamos!

Disclaimer: Todos los personajes de esta historia pertencen a Stephenie Meyer. La historia es mía.


Isabella despertó asustada aquella noche, su pecho subía y bajaba de manera rápida e irregular. Todo había sido tan real…

Salió de su cama aún temblando y se dirigió al baño a mojarse la cara, necesitaba calmarse si quería volver a dormir, le esperaba un día duro por delante y quería tener todas su facultades en un cien por ciento.

Se miró en el espejo y lo que vio en el reflejo la dejó aún más nerviosa. Sus ojos brillaban con fuego, sus mejillas estaban de un color rojo brillante y sus labios se veían claramente hinchados, como si hubiese estado besando a alguien.

Pensó en su sueño, en el que se veía exactamente como se encontraba en esos momentos, sólo que en él, ella estaba debajo de un misterioso hombre desnudo que la hacía suya con una intensidad que jamás podría haber imaginado. Un hombre desnudo sin rostro, el cual la había llevado al cielo y al infierno al mismo tiempo y del que solo era capaz de distinguir sus ojos. De un intenso color verde.

¿Era posible que aquello que ocurría en sus sueños pudiese materializarse en la realidad? Porque en ese momento se sentía como si hubiese estado follando como condenada y lástima… Pero no era su realidad.

A sus 18 años, aún esperaba al chico perfecto para pasar una noche alocada de pasión, al cual seguramente no volvería a ver, pero que por razones obvias la haría feliz, aunque solo fuera por unas cuantas horas.

Apartó su mirada de su muy animoso reflejo y volvió a la cama. No era el mejor momento para ponerse a pensar en lo que pasaría si su mejor amiga "virginidad" ya no existiese en su vida. Además, tampoco ayudaba pensar en su candente sueño. Eso definitivamente no iba a pasar y esperaba con fervor que no volviese a repetirse. No había nada peor que ser virgen y además estar frustrada sexualmente.

Puso su cabeza en la almohada y suspiró. El primer año de universidad tenía que arreglar su vida o definitivamente iba a morir…

Lo que no sabía Isabella era cuanto iba a cambiar su vida… Comenzando esa mañana.


-No, no, no, no… I will never forget, no, no, no, no… I will never regret… No, no, no, no… I will live my life!... – Isabella desafinaba de una manera casi perfecta camino a la universidad, pero había decidido que esa canción sería su himno a partir de ahora. Iba a vivir su vida sin arrepentirse absolutamente de nada y tomaría lo mejor de todo y lo malo que se fuera a la mierda.

Esa mañana debía encontrarse con Alice, su mejor amiga, en la cafetería del campus. Por una situación del destino estudiarían lo mismo y compartirían algunas clases. Lo que era jodidamente bueno, porque aún la invadía un pánico horrible al primer día de clases y no quería correr a los brazos de su padre para que este viniera a dejarla como había hecho siempre.

¡Patética!

Charlie, su padre la había cuidado como si fuese una muñeca de cristal desde que Renné, su madre, los había abandonado cuando Isabella tenía doce años, para irse con un hombre más joven, aunque sin su posición social, y Bella, cómo estaba acostumbrada a que la llamaran, se había acostumbrado a la protección de su amado padre. Solo Dios sabía cuanto lo extrañaba…

Dejar Forks, su pueblo natal, para ir a estudiar a Seattle, había sido el peor reto que la vida podía ponerle. Que la niña de papá volará por su cuenta era, en un principio, horrible. Bella no podía pensar en eso si quiera y había pensado en no estudiar una carrera universitaria y quedarse dónde se sentía protegida por su padre, pero eso era insensato. Dejó su casa una semana antes del inicio de clases para instalarse, y descubrió lo que era la libertad, lo que era cuidarse a sí misma y los beneficios de vivir sola en un departamento muy bien ubicado en el centro de la ciudad, el cual no era un esfuerzo pagar ya que por suerte papá seguía estando incondicionalmente para ella.

Lo único malo del cambio fue que los sueños comenzaron la primera noche…

Estacionó su auto en el parking de la universidad y se dirigió a su encuentro con Alice, quien la esperaba con demasiado ánimo para las 7:45 de la mañana, con dos cafés en la mesa y una magnifica sonrisa.

- Hey chica, parece que un gran camión pasó por encima de ti… - Dijo mirando las ojeras que Bella traía por su sudoroso sueño. Si tan solo Alice llegase a imaginarlo…

- Esto es de locos, Enana – Contestó – El primer día de clases por fin llega y yo sin poder dormir bien en la noche… Nuevamente.

- ¿Ves Bellie? Te dije que lo mejor era que nos quedásemos juntas por un tiempo, pero tú y tu complejo de "Quiero aprender a estar sola y no depender de nadie" no deja que actúes de manera racional – Respondió su amiga con un puchero inmejorable – Nos divertiríamos en grande si viviésemos juntas…

- Olvídalo, enana, necesito dejar el cascarón – Bebió su café mientras miraba por la ventana, cerrando el tema de discusión, amaba a su amiga más que a nada, pero no sería capaz de vivir con ella y sus locuras – ¿Que clase tenemos hoy?

- Literatura I, es la única que compartimos hoy, después de eso yo voy a Poesía Moderna y tú a Gramática… Y luego…

-¿Y luego qué?

- Quiero salir de compras, Bella – Alice, exasperada, agarró su cabello en punta y comenzó a tirarlo hacia los lados como si estuviese loca – Llevamos una semana en Seattle, solas, y no hemos ido de compras ni un solo día ¡Esto está matándome!

-Alice…

-Ok, perfecto, yo iré de compras mientras que tú entierras tu trasero en la biblioteca como has hecho siempre – Respondió enojada – Pero lucirás cada cosa que compre para ti.

- Oh, Alice… No seas melodramática, por favor – Era tan difícil hablar con ella cuando se ponía en plan mandón – Ok, me pondré todo lo que quieras, solo déjame en paz y vamos a clases ¿Sí?

Caminaron en silencio hacia el aula. Alice estaba enfadada y Bella no quería echarle más leña a la hoguera, sabía que en cuanto la viera modelar todo lo que compraría para ella, su enojo se esfumaría y ella estaría mucho más agotada. En fin, son las cosas que solo las mejores amigas podrían soportar.

Se sentaron al medio de la última fila de la sala y esperaron a que el profesor llegara, mientras los demás estudiantes desfilaban delante de ellas. Ninguna prestó demasiada atención. Alice seguía esperando que su príncipe azul, rubio y de ojos azules apareciera en su vida, pero como ella había predicho eso no pasaría hasta dentro de unas semanas, así que lo que menos le importaba era buscarlo. Y por su parte Bella, con su nerviosismo, no tenía cabeza para buscar al prospecto a quitarle su virginidad. Por lo que tampoco notó cuando el profesor ingresó al lugar.

-Buenos días, chicos. Mi nombre es Emmett McCarty, y soy su profesor de Literatura – Dijo en un tono serio mientras miraba a sus alumnos – Espero que nos llevemos bien – Bella pensó que eso no era imposible, aunque el tamaño de su profesor intimidaba, no se veía como alguien a quién temerle. Era como un gran oso perezoso al que se le puede acariciar la panza sin tener miedo de que mordiera. Definitivamente le gustaba su profesor.

- Pss.. – Alice y Bella se giraron cuando sintieron que las llamaban. Un rubia que claramente había salido de la portada de Vouge, les sonreía desde atrás – Hola, mi nombre es Rosalie Hale.

-Hola Rose – Respondió Alice sin si quiera molestarse en escuchar a su profesor – Yo soy Alice y esta es mi peor amiga en el mundo, Bella – Presentó la simpática enana.

- Gracias duende. Es un gusto conocerte Rose.

- Gracias a Dios, por fin alguien con quien hablar. Esto ya se está poniendo aburrido – Dijo la rubia, quién claramente no tenía mucho interés en la clase, o al menos eso era lo que demostraba – ¿Han visto al perfecto espécimen masculino que tenemos como maestro?

Alice y Rose comenzaron a hablar a cerca del profesor, mientras que ella ponía atención a la clase. Estaba concentrada en lo que el "espécimen masculino" decía acerca de lo que trataba el curso, para no perderse nada. Sabía que en algún momento Alice y, la nueva adquisición de su amiga, Rose, preguntarían acerca de la clase y su gran corazón no podría evitar decirles todo.

Estaba tan concentrada en lo que el gigante decía que se sobresaltó cuando la puerta del salón se abrió para dar paso al que para ella sí era un verdadero y deslumbrante "espécimen masculino"

Alto, de una palidez mayor a la de ella, y con un cabello color cobrizo desordenado, apuntando hacia varios lugares distintos, era sin duda el epitome de la belleza masculina. Pero lo que la asustó vino en el momento en que su mirada se cruzó con la suya. Verdes. Sus ojos eran tan verdes como los del hombre con el que había estado soñando.

Se acercó al profesor y le entregó una nota. El Señor McCarty la leyó y le indicó que buscara donde sentarse. El desconocido pasó por su lado sin mirarla y se sentó al final de la hilera de puestos.

Isabella comenzó a sudar. Era imposible. Esos ojos solo los había visto en sus sueños.

Sacudió su cabeza. Estaba alucinando. Cualquier chico en el mundo podría tener esos ojos y no tenía por qué ser el que su mente creaba en sus sueños. Siguió mirando al frente mientras su profesor seguía hablando, pero su atención ya no estaba en la clase. El chico la intrigaba. Su contextura atlética era perfecta, todo en él era perfecto. Tanto, que quería voltearse y verlo mejor, pero no era una descarada como para hacerlo, así que decidió no darle importancia… Pero no lo logró.

La clase terminó y salió del salón junto con Alice y Rose, sintiendo que la observaban. Cuando volteó se encontró con que el chico la miraba desde lejos. Su mirada penetrante la traspasaba, la hacía sentir como si un imán con distinta polaridad a la de ella la llamara, su cuerpo estaba estancado en su lugar, pero lo único que quería era acercarse a él, saber quién era, que quería. Estaba por dar el primer paso cuando el desconocido elevó la comisura de sus labios de manera torcida y esquivó su mirada.

La conexión que sentía y las ganas de acercarse a él desaparecieron en ese instante dejándola aturdida.

-Bells ¿Estás bien? – Preguntó Alice, chasqueando los dedos en frente de su cara, logrando que ella prestara atención – Estás como en las nubes ¿Sucede algo?

-No Alice… Solo estoy un poco dormida aún – Quiso salir de ahí y seguirlo, pero era una estupidez, ni siquiera sabía quién demonios era y tampoco quería averiguarlo. El tipo había logrado que le entrara miedo y lo quería lejos de ella. Era un maldito frikie – Necesito cafeína intravenosa de forma urgente, ahora.

-Que bien. Rose ¿Vienes con nosotras a la cafetería?

-Claro, eso suena genial, yo tampoco dormí mucho esta noche – Dijo la Rubia – He estado teniendo unos sueños realmente raros que no me dejan en paz.

Bella la miró extrañada. ¿Sueños extraños? ¿Sería que ella no era la única?

-¿Sueños extraños, Rose? – Preguntó

- Si… Es como si alguien estuviese siguiéndome. Un hombre. Es extraño, lo sé, pero es reiterativo y no me deja dormir en paz. – Rose contestó un tanto afligida, pero tranquila – Creo que debería pedir hora a un psicólogo, esto ya no resulta gracioso.

-¿Sabes Rose? Creo que tú y yo vamos a entendernos muy bien - Bella, se agarró del brazo de Alice y Rose y comenzaron a caminar en dirección a la cafetería.

Tenía que saber si la rubia maniquí pasaba por lo mismo que ella, quizás así podría entender que estaba pasando. Desde que llegó a la ciudad su vida había cambiado, pero eso estaba claro. Lo intrigante es que nunca antes había tenido una pesadilla, ni siquiera cuando su madre la abandonó. Cosas extrañas estaban pasando y quería averiguar que era.

Sólo esperaba no cavar su propia tumba en el proceso.

Lo que no sabía era lo cerca que estaba de conseguirlo…

-¿Lograste sentirlo, Em? – Preguntó el cobrizo

-Sí, es ella hermano, lo es. – Respondió el aludido, apretando sus puños tratando de controlarse.

-Calma hermano, sé lo difícil que es.

-No entiendo cómo puedes soportarlo. Llevas años con ella y aún así el instinto no te mata como a mí en este momento ¿Cómo es posible que puedas estar tan cerca y no poseerla? – Preguntó Emmett, mientras sus puños comenzaban a relajarse de a poco.

-Práctica. Además ella era demasiado pequeña cuando la encontré, Em. – Respondió el cobrizo, mientras se acariciaba el mentón de forma perezosa. – Aún no era el momento, pero ya no esperaré más. Ella es mía por derecho y esta vez tomaré lo que me pertenece.

-Ten cuidado. ¿Qué pasara si te rechaza?

-No lo hará, Grandulón – Respondió sonriendo.

-¿Cómo puedes estar tan seguro?

-Porqué ella es mía. Mi sola presencia la atrae como un imán. No tardará en caer Emmett y cuando eso suceda no hay marcha atrás.

-No logro entender tu confianza, hermano. Solo espero que no te equivoques.

-Sus sueños ya son míos, en ellos ya me pertenece. Es cosa de tiempo para que pueda hacer de ella lo que quiero.

-Ojalá tu confianza no te juegue una mala pasada. – Dijo Emmett, mirándolo serio. Su ansiedad estaba controlándose poco a poco. Rosalie ya no esta tan cerca y eso lo calmaba. – No quiero perderte en el intento.

-Soy Edward Cullen, Em – Dijo volteándose y mirándolo con una intensidad y soberbia que hasta a un ser de su raza le daría miedo – Siempre obtengo lo que quiero.


¿Qué será lo que está ocurriendo en Seattle? ¿Qué trama este misterioso Edward? ¿Que será lo que están viviendo Bella y Rosalie?

Espero que les haya gustado el capitulo y que sigan leyendo...

Nos vemos en el próximo capitulo

Muchas gracias por leer!