Punto de vista de Thalia

Me puse en frente del espejo del baño y me lave la cara, ¿quizá con agua se fuesen Afrodita y todas sus tonterías? Me parece que no. Además, Nico no es ninguna tontería ¿a qué no? No, digo sí. Te odio Afrodita. ¿Lo ves qué divertido es? Puse los ojos en blanco y salí del baño, ahí estaba el niño pequeño preguntón.

-Los chicos mayores me dijeron que te avisase para que fueses a su habitación.- Dijo el inocentemente.

-Gracias, voy.- Le sonreí y me fui a la habitación, cuando iba a coger el pomo de la puerta Nico se materializo en medio haciendo que diese un grito. Vale Nico 1- Thalia 0 ¡Malditos hijos de Hades, y su poder sobre las sombras!

-Te voy a matar.- Le dije dándole un golpe en el brazo acompañado de un calambrazo, él se llevo la mano al brazo y puso pucheros.

-Soy un pobre enfermo, ¿no deberías de cuidarme, oh, tu mi fiel enfermera?- Suspire, puse los ojos en blanco y entre en la habitación.

Percy y Annabeth estaban con la oreja pegada a la pared que da al pasillo, ¡Dioses!

-Sois unos enfermos, los dos.- Dije sentándome en una silla, mientras Nico se sentaba en otra silla frotándose el brazo y mirándome intentando hacerme sentir culpable.

-Bueno me debéis una, sino fuese porque pienso rápido no estaríamos aquí ahora.- Dijo con superioridad Percy.

-Oh, claro, y no se te ocurre ninguna cosa mejor que el que somos pareja. Haber Percy, si tienes una novia inteligente que puede pensar por ti ¿para qué te molestas?- Le dije cansándome del mundo en general.

-Ai Thalia, Thalia, que mala es la envidia.- Dijo Annabeth a la defensa de los más débiles.

-¿Envidia de qué? ¿De Percy? ¿De ti? Me parece que no.- Le dije resoplando a Annabeth.

-No, de que yo tenga novio y tu no.-Dijo ella mientras Percy se tapaba la boca y dejaba escapar un "uuu lo que te ha dicho". A dado donde más duele. Para nada, soy Thalia Grace y no me hace falta tener novio. Ya, eso lo dices ahora, ya veremos más tarde.

-Claro claro Annabeth, lo que tu digas... cambiando de tema, sobre lo que estamos haciendo aquí, si, la búsqueda, no estamos de vacaciones aunque lo parezca, Nico tuvo un sueño.- Dije y todos nos giramos hacia Nico para que nos volviese a relatar su sueño.

-Pues básicamente vi una chica que tendría veinticinco y hablaba con otro más a través de un mensaje iris. Eran Helena de Troya y Paris. Fue Helena quien ha robado el cinturón, como venganza por...

-¡Por unirles y después separarlos! He leído mucho sobre ella... Me encanta, su viaje hasta Troya el asedio allí, cuando...

-Sí, vamos, que te gusta mucho. Pero, ¿Dónde estará?-Dije mirando a los que estábamos en aquella sala.

-Si están bella como dicen estará en algún lugar que no la vean, sino, llamaría la atención.- dijo Nico mirando al suelo.

-Al revés. Esta en Hollywood, ahí se supone que todos tienen que ser así, estará camuflando como si fuese una actriz o una modelo pero tampoco demasiado famosa.- Todos soltamos un "ah" dándole la razón, como siempre.

Entonces un silencio lleno la sala, me fije en que tenía una ventana detrás de mí, los rayos del sol iluminaban mis vaqueros, estaba pensando en que quizá... había que probarlo. Puse mi reloj donde los rayos de sol iluminaban, un puntito de luz que se reflejaba por mi reloj apareció en la pared, apunte a la mejilla de Nico que parecía dormido y con un poco de ayuda de mis poderes transmití algo de energía a través de ese rayo de sol.

Al principio, Nico solo se rascaba molesto la mejilla, hasta que se le empezó a poner roja y todavía no sabía por qué. Me empecé a reír y él me fulmino con la mirada. Thalia 1, Nico 1.

-Annabeth, Thalia está utilizando sus poderes de malvada hija de Zeus para molestarme.- Dijo Nico como si fuese un niño pequeño señalándome con un dedo. Un rayo se oyó en la lejanía.- Quiero decir, con sus poderes de bellísima hija de Zeus.

-Chivato...- Murmure para mis adentros, el me miro con sorna.

-¡Ja! Habla la que le tiene que venir a socorrer su padre.- Protesto él, Annabeth dejo de manosearse con Percy para mirarnos. Se veía la irritación en su mirada.

-¿Os dais cuenta de que sois como niños pequeños?- Dijo Annabeth fulminándonos con la mirada.

-Lo dice la persona que sale con uno.- Dijo Nico con ironía, Percy se sonrojo y yo sonreí.

-Esa fue buena.- Dije señalando a Nico y asintiendo con la cabeza, Annabeth se levanto y nos abrió la puerta enfadada.

-Si habéis venido aquí a meteros con mi novio ya podéis iros.- Nico y yo nos levantamos riéndonos, mientras nos metíamos con ellos salíamos por la puerta.

-Qué triste, a Percy le tiene que defender su novia.- Dije saliendo primera.

-Tío, hay que empezar a madurar.- Dijo Nico, me gire y chocamos las manos. Annabeth puso los ojos en blanco y cerró la puerta.

Nico y yo nos miramos, miramos alrededor, y cuando me quise dar cuenta ya se había fundido con las sombras. ¡Ag, como le odio! No, le quieres. No, le odio.

-Juega al escondite tu solo si quieres, yo me voy a escuchar música. Inmaduro.- Dije entrando por a la habitación que nos habían dado. Entonces la puerta se cerró con un portazo detrás de mí, me sacudí rápidamente.- No hagas eso.

Se oyó una risa pero no supe ubicarla. Solté un bufido y cogí mi iPod, puse "Holiday" para subirme la moral, cerré los ojos intentando olvidarme de todo un poco, pero de repente la música dejo de sonar. Busque con la mano mi iPod, no estaba, maldito sea.

Me levante con cierto enfado reflejado en mi rostro, me pase la mano por el pelo y me sentí un poco estúpida cuando empecé a hablar con la oscuridad.

-Nico di Angelo, o me da ahora mismo mi iPod o le juro que necesitara a su padre para revivirle porque le voy a matar.- Se volvió a oír una risa en estéreo. Ag, como puede ser tan fastidioso.- Te voy a dar 3 segundos, 1... 2... 3...

Busque con la mirada donde estaba el interruptor de la luz, cuando al fin conseguí encontrarlo fui a pulsarlo para que no hubiese sombras en la habitación y se delatase la posición de Nico. Entonces unos brazos invisibles me cogieron en plan nupcial, Nico se hizo visible de una vez. Se reía por haberme cogido por sorpresa.

-Te importaría bajarme y devolverme mi iPod.- Dijo cruzando los brazos, el se rió y me sonrió.

-¿Donde estaría ahí la gracia?- Dijo mientras buscaba algo en su bolsillo, mi iPod.- Voy a poner banda sonora a este momento.

Se mordía el labio inferior mientras buscaba una canción en mi iPod, eso sin bajarme.

-¿Te importaría bajarme?-Dije con toda la amabilidad que pude, él dejo el aparato y me miro. Hizo como que me dejaba, pero, cuando mis pies iban a tocar el suelo volví a alzarme.

-¡Amago!- Dijo riéndose, puse los ojos en blanco y espere a que terminase. De repente se le iluminaron los ojos y empezó a resonar una guitarra eléctrica. Era "She´s a rebel" de Green Day.

She's a rebel
she's a saint
she's salt of the earth
and she's dangerous

Cantaba Billie Joe, mientras que Nico tiro encima de la cama el iPod que seguía sonando. La parte Afrodita de mi cuerpo estaba descontrolada.

No paramos de mirarnos, yo todavía seguía en sus brazos, nuestros rostros estaban a centímetros. Nico alzo una ceja y me sonrió.

-¿Ya no quieres bajar?- Me pregunto con una sonrisa de suficiencia, yo me ruborice ligeramente.

-Yo no he dicho...- Pero la distancia que había entre sus labios se fue recortando.

Cuando ya notaba que su aliento acariciaba mi piel la puerta se abrió. Percy. No me hizo falta ni mirar a la puerta, era él. Nos señalo.

-Ya verás cuando se lo cuente a Annabeth.- Dijo saliendo por la puerta corriendo con los ojos muy abierto, ¡Dioses, es como un niño pequeño!

El hechizo se rompió y Nico me dejo en el suelo mientras salía corriendo a por Percy. Me lleve las manos a la cabeza, tapándome la cabeza. Santo Poseidón, ¿Qué acabo de hacer? Te has dejado llevar. Soy Thalia Grace, no puedo "dejarme llevar". No pensabas en ellos cuando estabas en los brazos de Nico.

Odio cabeza que pasa algo relacionado con Nico que Afrodita hable en mi cabeza. Odio como tiene que tener razón sobre todo. Odio a Afrodita. Tú no me odias, me amas. Todo el mundo me ama y no es que "tenga" que tener razón es que TENGO la razón.

Me levante y fui a ver si Nico había cazado a Percy. Vi a Nico haciéndole un placaje a Percy. Entonces Annabeth salió de su habitación y abrió mucho los ojos. Percy iba a abrir la boca pero Nico se la tapo con una mano.

-¿Qué está pasando aquí?- Pregunto Annabeth viendo la extraña escena. Nico se levanto y con él Percy que todavía seguía con la boca tapada.

-Nada, tenía que hablar con Percy de una cosa. Un momento.-Dijo Nico arrastrando a Percy con él al baño. Annabeth se giro hacia mí con una ceja alzada, yo mire a los lados y me encogí de hombros.

-¡Todos locos!- Dijo Annabeth, miro un segundo la puerta del baño de la cual salían muchos murmullos indescifrables, se giro hacia mi.- Ven.

Camine a lo largo del pasillo, entonces ella frunció el ceño. Mierda, seguro que quería me iba a preguntar qué paso.

-¿Qué ha pasado?- Dijo ella al encontrarse con mi silencio.

-Nada.- Ella frunció aun más el ceño. No le gustaba cuando no sabía lo que pasaba, en general no le gusta cuando no sabe.

-No, algo pasa. Le dije a Percy que fuera a buscaros y de repente lo encuentro en el suelo con Nico encima de él. ¿Qué ha pasado?- Repitió con irritación.

Me moría por contárselo, mis hormonas estaban descontroladas (tos, Afrodita, tos) Lo sé, no hace falta que me lo agradezcas. Y necesitaba hablar con ella. Pero, luego vendrían las bromas, las risas y las insinuaciones.

Me mordí el labio inferior debatiéndome entre el sí y el no, finalmente mis hormonas ganaron. ¡Maldita seas, Afrodita!

-Vale, pero nada de risas, ni bromas.- Le dije con una mirada piadosa.

-Claro.- Sabia que era mentira, pero aun así. Le relate la historia, bueno, quizá había una pequeña laguna cuando lo del beso.

-A Nico le gusta Thalia.- Canturreo tontamente Annabeth, tenía en la cara la misma sonrisa estúpidamente que le había visto múltiple veces a Percy.

-No.- Dije cortante acompañado de una mirada fulminante, aunque, intentaba luchar con el rubor que se propagaba por mis mejillas

-Cierto, aun mejor. A Thalia le gusta Nico.- Canturreo otra vez, me lleve la mano a la cara en un gesto de desesperación. Aunque mis mejillas tomaban el color de un rojo más vistoso, por desgracia Annabeth también lo noto.- Que bonito, que bonito, que bonito...

-Y luego me dices que yo parezco un niño pequeño.- Le dije con indignación. Ella me sonrió tontamente, mierda, ¿para qué discutiré con una hija de Atenea?

-No, yo dije que TU y NICO parecíais unos niños pequeños.- Resople y sacudía la cabeza en señal de desesperación mientras Annabeth hacia un baile de listilla.

-Bah, no sé ni para que te lo cuento. Por cierto de esto nada a Percy, él solo llego cuando... bueno, el caso, que no le cuentes nada.- Le dije y Annabeth asintió con la poca seriedad que alguna vez tuvo.

-¿Contar el qué?- Dijo Nico que salía acompañado de Percy, tenía una cara un tanto extraña como si escondiese algún secreto. Pero Annabeth no la veía por que el amor le cegaba. ¡Agh! Qué bonito, ah, el amor.

-Nada.- Dijo Annabeth y Nico alzo una ceja entonces la mujer que amablemente nos había ofrecido su casa vino hacia nosotros con una cara bastante preocupada.

-Oye chicos, ¿Quién de vosotros es... Nico di Angelo?- Los tres señalamos a Nico, él se quedo un poco en shock pero respondió.

-Soy yo, ¿Por qué lo pregunta?- La señora miro a los lados con nerviosismo, como si alguien estuviese espiando nuestra conversación.

-Bueno, pues... ahí abajo un hombre con muy malas pintas que pregunta por ti. ¿Te importaría bajar? Dijo que quería verte ahora mismo y tenía un tono bastante amenazador.- Dijo temblando la mujer, Nico nos miro y Percy se inclino hacia él.

-Ya te cubrimos nosotros las espaldas.- Le susurro Percy, Nico asintió y se volvió hacia la mujer que se tambaleaba nerviosa.

-Voy.- Dijo firmemente bajando por las escaleras. Percy, Annabeth y yo nos asomamos a la ventana, alerta, por si teníamos que ir ayudar. Solo fuimos capaces de ver un Chopper aparcada enfrente de la casa. El propietario debía de estar metido en el Porche.