Esta historia es de la genial ShadeDancer y fue beteada por la también genial LatexoHPo y esta levemente basada en la Canción Doce Días de Navidad (The Twelve Days of Christmas)

Es importante que antes de leer esta historia sepan que:

Es slash o sea chico-chico así que si son menores de edad o no le gustan este tipo de cosas no lean,

La pareja principal de la historia es Harry Potter y Lord Voldemort, no quiero comentarios negativos al respecto, así que están avisados,

Es una historia bastante oscura, con muerte, torturas y eso

Si nada de eso les hace problemas entonces sigan leyendo, y gracias

El Señor Oscuro me regaló…

Día uno.

Era el día de Navidad, pero Harry no disfrutaba cómo los demás que se habían quedado en Hogwarts durante las vacaciones. ¡Oh! Por supuesto que se había levantado y había abierto sus regalos navideños como el resto, incluido el obligatorio suéter Weasley; pero la persona de la que más esperaba recibir algo, no recibió nada. No podía esperar otra cosa cuándo él y esa persona estaban peleados; cada uno tratando de lastimar al otro con hirientes cartas porque Harry había decidido quedarse en el castillo durante las vacaciones de invierno, sobre todo para evitar levantar sospechas. Eso no hacía que la falta de regalo de navidad doliera menos, sobre todo cuándo él había enviado el suyo con Hedwig la noche anterior como una ofrenda de paz.

— ¡Vamos, Harry!— la emocionada voz de Ron lo sacó de su ensimismamiento, perdido en los jardines nevados de Hogwarts — Es hora del desayuno. Trae tu capa, los gemelos vendrán de Hogsmeade para tener una pelea de bolas de nieve después de comer.

Harry se obligó a sonreír y sin varita llamó a su capa desde los dormitorios.

—Estoy listo.

—Maldito fanfarrón— exclamó Ron amigable, aunque Harry pudo distinguir un deje de celos— ¿Acaso no puedes caminar al dormitorio como una persona normal?

—Podría haber convocado la tuya si me lo hubieras pedido— dijo Harry encogiéndose de hombros.

Hermione se unió a ellos junto a los demás miembros de su casa, presintiendo la próxima discusión.

—Estamos todos listos. Vamos a desayunar.

Los Gryffindor se dirigieron al Gran Comedor, encontrándose con unos cuantos Hufflepuff y Ravenclaw en el camino. Ron aprovechó para invitarlos a unirse a la pelea de bolas de nieve después del desayuno. Harry, con un perverso ánimo por la casi confrontación con Ron cuándo ya estaba molesto, invitó a los Slytherin que vio desayunando en su mesa, causando revuelo entre los miembros de las otras casas.

— ¿Qué demonios te sucede, Harry?— exclamó Ron mientras escupía la última cucharada de huevos— ¡Ellos no están invitados!

—Lo están ahora— respondió Harry tranquilamente—. Incluso estaré en su equipo para demostrarles que no es un truco. No me parece justo dejarlos fuera.

— ¿Qué?— Ron parecía horrorizado.

— ¡Vamos, Weasley!— le dijo Blaise con tono burlón— Tú nos superas en número, no veo en qué te perjudicará. La única magia permitida será en los primeros diez minutos para construir un fuerte de nieve y para hechizos personales en la ropa. Nosotros estaremos a un lado del lago, pero podremos movernos libremente desde allí. Los edificios están fuera de límite, pero es permitido tomar el fuerte del otro equipo ¿Qué te parece?

Harry le sonrío particularmente a Blaise mientras la atención de todos estaba en la cara roja de Ron. Blaise había demostrado que su plan era perfecto y le había asegurado a Harry tiempo de calidad con sus amigos Slytherin el día de Navidad —también le daba a Harry la perfecta oportunidad de estrellar una gran bola de nieve en la cara a Ron—.

—Está bien— aceptó Ron con seguridad—, pero si haces trampa todo queda nulo. No la tendrás fácil Harry, aunque seas de Gryffindor. Vamos chicos, comencemos.

Blaise le sonrío a Harry cuándo sólo unos Slytherin quedaban en el comedor, el resto ya había ido a comenzar con el fuerte; todos los profesores, exceptuando a Snape, habían desaparecido rápidamente a sus despachos o habitaciones privadas a la sola mención de una pelea de bolas de nieve.

—Sabes muy bien cómo manejar a Weasley, Harry. Tu plan fue perfecto— le dijo Blaise.

—Así es— complació Severus, que se había acercado a ellos para posar una confortable mano en el hombro del Gryffindor —. Muy Slytherin de ti, Harry.

—Gracias, profesor— Harry sonrió genuinamente al "idiota grasiento" —. Y gracias por el regalo—. Harry calló un momento y preguntó — ¿Está él…?

—No lo sé— contestó Severus moviendo negativamente la cabeza.

Una triste sonrisa se formó en la cara de Harry, desapareciendo tan rápido como había llegado.

—Vamos, Blaise. Tenemos que ayudar a los demás con el fuerte— se apresuró a decir Harry mientras se dirigía a la puerta.

—Harry— la voz de Severus le hizo detenerse brevemente—: gracias por mi regalo también.

Harry sonrió y continuó su camino hacía el frío aire que había traído la nieve. Sus botas encantadas les permitían correr rápidamente entre ella y sin hundirse. Mientras seguían corriendo arrojó su infelicidad al fondo de su mente; no quería arruinar la diversión para sus amigos sólo porque estaba teniendo problemas en su relación de pareja.

Voldemort miró desde las sombras del bosque prohibido, observando cómo Harry y Blaise se unían a los demás en el terreno nevado para ayudar en la construcción del fuerte. Todavía no era tiempo para poner su plan en acción, no cuándo tenía la oportunidad de mirar a Harry así. El chico era un líder natural, uniendo a los fracturados Slytherin para que trabajaran en equipo, guiándolos con estrategias que hacían que también fuera divertido. Las otras tres casas podrían superar a los Slytherin en número, pero su fuerte débil y la clara desorganización los llevaría a la derrota.

Dejó de mirar a Harry cuándo las bolas de nieve comenzaron a levantar el vuelo y los muchachos a correr por el terreno; los Slytherin habían cambiado el color de sus capas al blanco, para poder camuflarse entre la nieve. Era difícil resistir la tentación de hacer que la chica Granger o alguno de los jóvenes Weasley desaparecieran, pero era tiempo de comenzar lo que había venido a hacer y ese tipo de distracción arruinaría todo.

Con un preciso movimiento de varita levantó un mustio bulto desde el suelo e hizo que lo siguiera obedientemente; un segundo movimiento le hizo imposible de ver si alguien casualmente miraba en esa dirección. No sería prudente que alguien le interrumpiera, no al comienzo del juego.

Harry lanzó una bola de nieve con una precisión que habría conseguido que se convirtiera en un bateador si no fuera ya un gran buscador; miró con satisfacción cómo su bola de nieve se estrellaba en la cara de Ron.

— ¡Maldición!— exclamó el pelirrojo mientras se limpiaba la nieve pulverizada de la cara para poder ver de nuevo— ¿Quién me tiró eso? ¡Fred! ¡George! ¿Dónde están? ¡Me vengaré por esto!

Harry sonrió en silencio tras el montón de nieve dónde estaba escondido y lanzó otra bola. Ginny fue su siguiente víctima.

— ¡Hey! Genial tiro, Harry—. Fred y George se le habían unido apenas Ron se perdió de vista—. Estamos felices de no estar peleando en tu contra ¿pero tenías que culparnos por tu sucio trabajo?

Harry les regaló una sonrisa a sus dos amigos; ellos le habían seguido secretamente al lado de Voldemort el año anterior, después de saber una interesante información en una de las reuniones de la Orden que no le habían dicho a Harry.

—Ustedes son los que decidieron unirse a mi equipo para molestar a Ron, así que no es mi culpa que yo le dé más que ustedes.

—Está bien— suspiró George—. Tendremos que conformarnos, ya que eres un honorario Weasley, sólo cumples con tu deber de hermano.

—Sí, por supuesto— agregó Fred—. Pero cuándo practiques esos deberes de hermano, recuerda que nosotros no te hacemos bromas tan seguido como se las hacemos a Ron y a Ginny, así que no te desquites con nosotros.

—Ustedes sólo quieren quedar bien conmigo y que Tom no se moleste por hacerme enojar. — Harry amplió su sonrisa hacía los gemelos y los miró para ver si se atrevían a responder cuándo un extraño ruido hizo que levantara la mano para callarlos. El ruido volvió— Chicos ¿escucharon eso?

Los gemelos se pusieron serios y prestaron atención.

—Suena como si alguien estuviera gritando, pero de forma rara y distorsionada.

Harry asintió:

—Viene del Sauce Boxeador. Corran y envíenme a Blaise, pero sean discretos. No quiero que los demás se pongan curiosos.

Fred y George asintieron y salieron corriendo, siguiendo las órdenes de Harry sin cuestionarlas. Con precaución, Harry siguió el sonido hacía el Sauce Boxeador, sacó su varita y se cubrió lo mejor posible. Al acercarse al furioso árbol se dio cuenta que el sonido provenía de una persona que estaba colgada de las agitadas ramas. Rápidamente echó a correr y lanzó un hechizo al nudo que inmovilizaba al Sauce, pero no fue lo suficientemente rápido para evitar que la persona fuera machacada entro dos ramas una última vez.

El sauce se detuvo con lentitud y Harry se percató de que la última víctima del árbol había dejado de gritar, seguramente debido al último golpe. Se acercó al, ahora, seguro árbol y examinó la situación con detenimiento. Lo que vio lo hizo reír: era Peter Pettigrew. Alguien había atado a la asquerosa rata a la rama más alta del árbol con una cinta negra decorada con festivas marcas tenebrosas y un letrero que decía "Feliz Navidad" antes de que el Sauce Boxeador tuviera tiempo de calidad con su nuevo amigo.

— ¡Harry!— Blaise venía corriendo sin aliento junto a los gemelos— ¿Está todo bien?

—Ahora lo está— sonrió Harry a los tres—. Después de todo, Tom no olvidó mi regalo.

Los gemelos se miraron entre sí y luego al amarrado Peter Pettigrew.

—Así que para eso quería la cinta. ¿Qué vas a hacer con él?

Harry suspiró y miró ansiosamente al magullado y sangrante hombre. Colagusano lucía como si lo hubieran pasado por un ablandador de carne.

—Odiaría darle mi regalo a Dumbledore antes de tener la oportunidad de jugar con él— contestó Harry mirando a Fred y George— ¿Podrían llevar a Peter de vuelta a Tom para que después me encargué de él?

Blaise se acercó al inconciente hombre y tomó el letrero con la felicitación.

—Parece que nuestro Lord te dejó un mensaje, Harry. Dice: "Día uno" y está firmado "Amor Verdadero" ¿Qué significa eso?

Harry pensó un momento antes de sonreír ampliamente al darse cuenta de lo que significaba.

—Significa que está tratando de congraciarse conmigo. Hay una canción muggle sobre los doce días de Navidad, dónde tu verdadero amor te da un regalo por cada día. Éste es el Día Uno.

Blaise meneó la cabeza desconcertado mientras los gemelos desamarraban a Pettigrew y lo metían por el agujero del Sauce Boxeador para llegar a la Casa de los Gritos y de allí aparecerse dónde Voldemort.

—Vamos Harry, continuemos con el juego. Todavía hay tiempo para seguir atacando a Weasley. Puedes seguir soñando con tu regalo después.

Tomando un montoncito de nieve, Harry lo lanzó al rostro de Blaise mientras salía corriendo juguetonamente.

— ¡No estaba soñando! Estaba planeando cómo utilizar mejor mi regalo.

—Ajá…— Blaise le miró escéptico, pero sonrió enseguida para mostrar que sólo bromeaba— ¡A ver quién gana hasta el fuerte!

Salieron disparados, Harry mucho más animado de lo que había estado todo el día.

En el primer día de Navidad, el Señor Oscuro me regaló:

A Peter Pettigrew atado al Sauce Boxeador.