notas:
1. esta es una traducción de catch 22 de JanuaryEclipses, hecha con permiso de la autora. naruto le pertenece a masashi kishimoto.
2. en inglés, catch 22 (originalmente el título de una novela de joseph heller) se refiere a una situación de la que no se puede escapar porque existen reglas contradictorias. por ejemplo, ¿cómo voy a conseguir trabajo si todos piden experiencia y nadie me contrata? (you fuckers)
3. tengo que admitir que legit me olvidé que estaba traduciendo esto. sorry! ya casi estoy de vacaciones, así que debería tener listo un capítulo cada pocos días. leyendo mi primera traducción, estaba bastante LOL...
4. de hecho, tampoco sé si esta versión es mejor. sorry. si hay alguna frase extraña o palabra inventada, por favor no duden en hacérmelo notar. llegué al punto en que inglés y español son una quimera terrible en mi mente.

Nota de la Autora: Ésta es una historia corta que he estado queriendo escribir desde… siempre. Básicamente debería titularla Naruto: Cómo Debería Haber Sido Escrito porque sé que Naruto es el protagonista, pero Kishimoto no tiene idea de cómo caracterizar a una heroína. Cada vez que Sakura aparece en el manga o en el animé, está llorando, y cuando parece realmente determinada… no va a ninguna parte, especialmente antes de Shippuden. Así que aquí está Naruto desde la perspectiva de Sakura. Habrá una alerta de spoiler por cada capítulo, y si no has visto esos episodios (desafortunadamente voy a guiarme por el anime, en parte porque es más largo que el manga por todos los episodios de relleno) NO LEAN a menos que no les importe. Por cierto, esto son sólo momentos de la vida de Sakura, algunos del anime/manga, algunos cosas que deberían haber pasado pero no lo hicieron.

Manteniendo mi tradición de tener capítulos temáticos, el tema de este serán citas.

"¿Por qué nos caemos, Bruce? Para aprender a levantarnos." – Alfred a Bruce Wayne, en Batman Begins.


Capítulo 1

Why do we fall, Bruce?


Nunca la habían visto como una combatiente.

Sasuke estaba demasiado ocupado poniendo el peso del mundo en sus hombros. La protegía por la culpa de no haber podido hacer lo mismo con su familia. Se burlaba de que ella era débil e irritante: la verdad brutal porque Sasuke nunca suavizaba nada. Cuando Sakura era más joven, encontraba su protección romántica. Creía que significa que le importaba. De cierta manera, lo hacía, pero no de la forma en que a Sakura le hubiera gustado. La protegía porque no podía protegerse a sí misma. Llámalo el trabajo de un hombre el proteger a una mujer, pero el hecho era que, cuando se suponía que tenían que estar en terreno parejo, Sasuke inclinaba la balanza a su favor.

Naruto la adoraba lo suficiente para no permitir que la hirieran en primer lugar. Saltaba frente a ella cuando Sasuke no podía, y si ganaba un pequeño rasguño se volvía loco y se culpaba por dejar que Sakura acabara lesionada. Naruto y Sasuke dudaban de su habilidad de protegerse a sí misma. Si le preguntabas, Naruto diría que una cara tan bonita no necesitaba ensuciarse por tonterías. Aunque era más fuerte en Sasuke, ambos adoptaban un cierto aire en su presencia cuando estaban luchando o entrenando que claramente decía, "danos un minuto, mujer, que aquí los hombres están trabajando." Naruto era como su hermano, y poseía toda la protección obsesiva que eso significaba. Le agobiaba con atención en lugar de ayudarla a entrenar, incluso distrayéndola de sus entrenamientos. Sakura se quedó atrás.

Kakashi les metió la idea del trabajo en equipo en la cabeza desde el primer día. Sin embargo, "trabajo de equipo" implica un sentido de igualdad entre sus miembros, una igualdad no expresada con Kakashi. Se enfocó en entrenar a Sasuke y Naruto, quienes mostraron gran potencial en todo lo que hacían. Sakura poseía una inteligencia racional, el tipo de inteligencia que Kakashi, sabio sobre el mundo, ya sabía que no la ayudaría en el mundo shinobi. Los chicos tenían una inteligencia instintiva, y Kakashi lo notó con rapidez. Cuando ella los venció con facilidad en el ejercicio de trepar el árbol, por dentro estaba orgulloso pero sorprendido de que se las hubiera ingeniado para ganarles a los chicos. Se dijo a sí mismo que Sakura brillaría usando jutsus, pero en cuanto a un entrenamiento simple… era otra cosa. Sensei siempre se aseguró de que Naruto y Sasuke practicaran juntos para que él pudiera entrenar con Sakura, y así asegurarse de que no la hirieran. Nunca le permitió encontrar un desafío, y Sakura – inocente – no podía notar la diferencia.


Sakura miró hacia abajo desde el árbol, risueña ante las caras de asombro de sus compañeros de equipo. Para ser honesta, no había pensado que de verdad podría conseguirlo, pero sus pies sencillamente… se pegaron. Se había sentido bastante confiada en el momento el instante en que apareció la sensación de chakra concentrado en sus pies, pero se había sentido confiada antes y no había pasado nada.

Casi gritó de emoción, aunque fuera algo tan simple como caminar hasta la punta del árbol.

―Ah, parece que la que es mejor controlando su chakra es Sakura, la chica ―dijo Kakashi.

Naruto empezó a aplaudirle desde el suelo del bosque… pero Sasuke giró su rostro, irritado.

¿Qué pasó?, se preguntó Sakura. ¿Qué fue lo que hice? ¿Por qué no me está felicitando?

Suspiró apoyada contra el tronco del árbol, cuando en realidad debería haber estado regocijándose ante su triunfo. Era uno de los pocos momentos en que se sentiría superior a ellos.


La pelea con Zabuza le había dado un golpe de adrenalina. Le dijeron que protegiera al cliente de cualquier peligro, y se había enorgullecido de sí misma en aquél instante porque tenía el trabajo más importante – el de cuidar de Tazuna, ¡quien estaba bajo la protección de Konoha misma!

Pero más tarde se preguntaría, ¿proteger de qué?

La orden de Naruto y Sasuke era lidiar con Haku, mientras que Kakashi se enfrentaba a Zabuza. No había otras amenazas de las que proteger al cliente. Se había quedado estancada con un trabajo vacío para no ser un estorbo – sólo le dieron algo que hacer para hacerla sentir útil.

Y en ese entonces, sí que se sintió útil. Pero después el amor de su vida se balanceó al borde de la muerte y Sakura se dio cuenta de que era absolutamente inútil.


Sakura estaba orgullosa de sí misma por ver a través de la ilusión de Iruka, el día que intentó convencerla de que no acompañara a su equipo a dar el Examen Chūnin. Para ser honestas, no habría notado la verdad de no haber conocido a Sasuke tan bien debido a su fanatismo.

Ese orgullo se vio reforzado cuando Sasuke reconoció sus habilidades de genjutsu, y otra vez cuando Kakashi los esperó en la puerta y les dijo que estaba orgulloso de ellos por aparecer. Lo mejor de todo fue cuando pudo completar la parte escrita del Examen Chūnin sin tener que copiar. Aunque después de eso, las cosas fueron cuesta abajo.

Siendo una chica femenina, Sakura difícilmente sabía algo acerca de sobrevivir en un lugar como el Bosque de la Muerte. Por dentro estaba volviéndose loca porque tenía que ir al baño afuera cuando debería haber estado preocupándose por ninjas enemigos acechándolos en cada rincón. Fue incapaz de reconocer a Orochimaru, camuflado bajo un henge para verse como Naruto. Fue incapaz de romper lo que, en realidad, era un genjutsu muy simple, una técnica de la que se enorgullecía. Incluso Naruto se había unido a la batalla, y aunque perdió hubiera sido un final más honorable que observar desde una esquina, como si fuera una película. Ni siquiera pudo pelear después de que Sasuke cayera herido, sólo se quedó de pie en esa rama. Fue Sasuke quien hizo todo - Sakura apenas calificaba como su animadora.

Su único consuelo fue el sostener a Sasuke después de que el sello maldito apareciera en su cuello, porque era lo tenía para ofrecerle: su apoyo. Era la única cosa que le habían metido en la cabeza el minuto en que estuvo lo suficientemente crecida. Mira a los hombres, cumpliendo con su deber por este país, trátalos bien. Míralos y cuida de ellos.

Cuando los ninja de Sonido vinieron en busca de Sasuke, Sakura agarró su oportunidad. Luchó contra ellos porque era su turno de protegerlos, y después de todo lo que habían hecho por ella no podía decepcionarlos ahora.

Cortarse el cabello le dio cierta confianza – su precioso cabello que había dejado largo porque a Sasuke le gustaban las chicas así. Pero Sakura haría cualquier cosa por su equipo, y sabía que ellos harían cualquier cosa para salvarla. Ya habían arriesgado sus vidas en más de una ocasión. Furia y determinación brillando en sus ojos, peleó contra el enemigo con cada fibra de su ser. Dolió, y estaba perdiendo sangre de sus cortes más rápido de lo que le gustaría admitir, pero tenía su ingenio y se las arregló para ser más lista que esos necios ninjas del Sonido.

A pesar de que dio todo de sí, Sakura acabó a merced de Zaku. Lee se hirió protegiéndola. Pero cortar su (largo, lustroso, maravilloso) cabello en un intento de salvar la vida de aquellos a quienes amaba, a pesar de ser una decisión nacida de un momento de fuerza, parecía ahora en vano mientras esperaba el golpe fatal.

Gracias al cielo, llegó InoShikaCho al rescate. Estaba acostumbrada a eso, a gente rescatándola. Se preocupó por sus compañeros mientras su antigua mejor amiga y su propio equipo se enfrentaron al ninja enemigo, odiándose a sí misma por ser tan débil.

Y entonces…

―Sakura, ¿quién te hizo esto?

Apareció Sasuke al rescate. Otra vez.

Quería creer que le importaba a Sasuke, y las palabras fuera de contexto hubieran hecho a cualquier romántico desmayarse, pero el horror frente a ella disipó cualquier noción romántica que tuviera. No era justicia, era venganza. Ni siquiera sabía quién era ese hombre, con lujuria de sangre tan obvia en su mirada. La dejó sin aliento, y no de buena manera.

Y por primera vez, Sakura consiguió salvar a Sasuke. De sí mismo.

Se apegó a él después de que el sello retrocediera. Oh, Sasuke-kun. ¿Qué te está pasando?

―¡Sakura-chan! ¡Tu cabello!

Naruto arruinó el momento con su voz ruidosa.

―Ah, sí… era un poco impráctico, así que lo corté.

No iba a hacer que se preocuparan. Tenía que ser valiente. Por ellos.


Su pelea con Ino le dijo a Kakashi que quizá no era tan débil como habían asumido. La fortaleza de Sakura era su mente. Sasuke y Naruto la dejaban en el polvo en cuanto a fuerza y resistencia, pero Sakura los dejaba atrás a ambos con sus habilidades mentales.

El problema era que ninguno de ellos sabía qué habilidades.

Cada uno de los estudiantes de Kakashi tenía sus propias mañas. Sasuke era retraído y sombrío. Naruto era despistado, pero mayormente feliz. Sakura era tan bipolar que resultaba perturbador.

Todos habían visto su "otro lado", casi siempre a causa de Naruto. El lado que se irritaba con facilidad y que era infernalmente fuerte, pero ni uno de ellos sabía qué significaba esa fuerza. No hasta que su mente, su única y verdadera fortaleza, fue invadida por su mejor amiga de la infancia. Con el apoyo de Naruto, acabó con el Shintenshin no Jutsu de Ino, algo que no se había oído jamás.

A pesar de que Sakura fue la única que no avanzó a la ronda final, era ella de quien Kakashi estaba más orgulloso.


Para la chica de pelo rosa, la pelea con Gaara fue un borrón. Todo lo que podía recordar era a su sensei salvándola en el estadio, y después intentando y fallando proteger a Sasuke de los sanguinarios hermanos de la Arena.

Su resolución se fortaleció como nunca lo había hecho antes. Puede que no fuera una cobarde, pero estaba enferma y cansada de ser débil.

Recordaba la manera que tuvo Sasuke de abrir los ojos cuando se despertó de su coma. Confuso. Desorientado. De hecho, estaba tan perdido que probablemente ni siquiera se dio cuenta de que lo estaba abrazando, llorando en su hombro. Había desfallecido de preocupación, y en unos cuantos segundos Sasuke estaba sano gracias a una mujer bastante voluptuosa. Deseó poder ser así de fuerte, por Sasuke. Incluso por Naruto. Sentía como si cada paso que diera, sus compañeros de equipo avanzaban un millón. No sólo era suficiente para abusar su ego, sino su orgullo también.

No era la primera vez que sentía que no pertenecía. A menudo tenía la sensación de que debería ser una shinobi teórica, si tal cosa existía. Mesurar la trayectoria de una kunai con velocidades de viento perfectas a un ángulo ideal de 45 grados. Pertenecía un mundo ideal, no a este.

De hecho, cuando Sakura la buscó preso de un frenesí, preguntando si sabía dónde estaba Naruto, murmurando algo acerca de Itachi, ella se preguntó ¿quién es Itachi? Lo que probaba lo poco que conocía a sus compañeros.


Sasuke odiaba a los matones siempre y cuando él no fuera el matón. Y era un matón con buenas intenciones. Sakura rio cuando le dio una paliza a un par de rufianes intentando robarle a un hombre mayor. Le agradó el poder calmar los nervios del tabernero en el País del Té, y después observar con serenidad – porque sabía que esos tres rufianes no eran verdaderos oponentes para Sasuke. Intimidaba a la gente, y con buena razón. Sakura pensó que siempre traería consigo ese aire de realeza. Las chicas notaban su apariencia, y lo rechazaban en cuanto empezaban a conocerlo de verdad. Era de humor cambiante y arrogante y no inspiraba precisamente sentimientos agradables.

Pero si te quedas con él lo suficiente, podías ver un lado de Sasuke que sólo unos privilegiados pocos descubrían. Un Sasuke con la guardia baja que te consideraba un amigo. Nunca te sentías intimidada, sino a gusto en su presencia. Te sentías protegida. Sakura, después de un año, finalmente sentía haber llegado a esta etapa, aunque sin duda tardía en comparación con Naruto.

En misiones de escolta, a Sakura generalmente le daban el trabajo de proteger al cliente. Kakashi lo hacía a menudo, para que él y Sasuke y Naruto pudieran enfrentarse a los tipos malos. En esta ocasión Kakashi no estaba presente, pero Sakura tomó la posición de todas formas, protegiendo a Morino Idate. El estilo de Naruto era demasiado demoledor para quedarse en un lugar por mucho rato, y Sasuke trabajaba demasiado rápido y era demasiado valioso para quedarse quieto. Sólo Sakura tenía la paciencia y los reflejos para vigilar al cliente. Era más fácil esquivar cuando estabas constantemente moviéndote, pero quedarte en un sitio dibujaba un blanco en tu espalda.

Se volvía verdaderamente irritante cuando el cliente era tan desafiante que se rehusaba a escucharte.

Ninjas de Lluvia estaban en todas partes y el bote se hundiría pronto por culpa de las llamas.

―¡Idate, vete! ―gritó Sakura.

―¡No! ¡Vas a usarme como señuelo!

Los clones ya casi estaban sobre ellos. Con una súbita explosión de fuerza que no sabía que tenía, Sakura levantó el mástil principal de la cubierta y eliminó los clones.

―Nunca te usaríamos como señuelo ―le dijo al asustado hombre―. Vete ya, estamos…

Sakura apenas se las arregló para bloquear una kunai dirigida a Idate. El filo cortó su brazo, y escuchó exclamaciones de preocupación de parte de sus compañeros de equipo.

―Vete, Idate.

Y esa era otra razón por la que Sakura era siempre la encargada de proteger al cliente. Porque podía calmar sus miedos como ningún otro.


―¡Te amo tanto! ―le dijo a Sasuke―. Llévame contigo.

Porque yo también quiero ser fuerte.

Pero todavía era débil, y por lo tanto inútil para su verdadero amor. Eso dolió más que nada.

―Sakura… gracias.

Más tarde pensaría, cínica, ¿por qué me estás dando las gracias? No tienes nada por qué agradecerme. No he hecho nada por ayudarte, Sasuke-kun.

Nunca sabría de verdad por qué le había dicho gracias, pero tenía la esperanza de que cuando volviera él pudiera decirle.


―¡Lo traeré de vuelta, Sakura-chan! ¡Es la promesa de una vida!

¡¿Me estás dejando aquí?! quiso gritarle. ¡¿Por qué te los llevas a ellos?! Apenas conocen a Sasuke. Él es mí―nuestro―compañero de equipo. ¡No el suyo!

Pero era su obligación como ninja sonreír y asentir a través de ojos llorosos.


Sakura se retorció las manos, caminando sin parar en su habitación. Estaban intentando recuperar a Sasuke, y ella no estaba incluida en el equipo.

Todo es mi culpa, pensó. Si tan solo lo hubiera detenido… si tan solo hubiera sido menos irritante… más fuerte… ¿se habría quedad? Si…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos al tener la sensación de que un agujero se abría en su pecho. Algo estaba mal. Algo estaba terriblemente mal, y Sasuke y Naruto estaban metidos en el medio.

Sakura abrió la ventana y examinó la calle, justo a tiempo para avistar a Kakashi caminando con su libro. Era sólo porque lo conocía que sabía que también estaba nervioso, que la mano que sostenía el libro estaba más tensa de lo normal, y que lucía como si estuviera sediento por algo que hacer. Sakura saltó hacia afuera, gritando su nombre.

―¡Tienes que ir a buscarlos, Kakashi-sense! ―le dijo, y él alzó una ceja―. Por favor, ¡algo está mal!

―Sakura, probablemente estén peleando. Por supuesto que algo…

Sakura sacudió la cabeza tan fuerte que su cabello rosa voló.

―No, ya sé, pero… No puedo explicarlo, pero algo anda mal.

―¿Cómo lo sabes?

Sakura puso una mando donde el agujero dentro de ella la estaba carcomiendo.

―Me duele, Kakashi-sensei.

Lentamente, él guardó su libro.

―Iré a hablar con el Hokage y veré lo que puedo hacer.

―Gracias.

Y el día siguiente, Naruto regresó a la villa cargado por Kakashi, inconsciente y moribundo.


Por fin, una oportunidad de ir a buscar a Sasuke junto a Naruto y Jiraiya apareció. Naruto estaba atrapado en una barrera, y Sakura estaba congelada.

No puedo hacer nada, pensó mientras Naruto era aplastado de a poco frente a ella. ¡Nada ha cambiado! ¡Todavía no sirvo para nada!

Las tenazas de Arashi cayeron con fuerza con la intención de acabar a Sasame, pero Sakura se mantuvo firme. Desvió el arma con una kunai y endureció su mirada para no mostrar miedo, igual que Sasuke y Naruto. ¡Soy una ninja¡ ¡Una shinobi de Konoha! ¡Me rehúso a seguir siendo débil! ¡Shannaro!

Sus ojos estaban llenos de furia.

No dejaré que ganes. Daré mi vida antes de dejar que ganes.

―¡Sakura! ―exclamó Sasame, sorprendida.

―Sa-ku-ra. Mejor vigílate o vas a ir tú primero. ¿Es eso lo que quieres? ―Arashi, o más bien el monstruo que lo había consumido, puso una expresión desdeñosa.

Lo fulminó con la mirada.

―¡La muerte no es algo que deba temer, Sasame me enseñó eso! ―Las tenazas letales se estaban cerrando alrededor de su cuello, y aun así no se dio por vencida―. Peor que la muerte es una vida que no ayuda a nadie. ¡No estoy asustada de perder mi vida si ayudará a alguien que es importante para mí!

Pero Naruto no la dejaría morir.

Pudo ver lo fuerte que era Naruto cuando estaba verdaderamente determinado. Rompió la barrera y venció al enemigo de un golpe, saliendo casi ileso.

―¡Naruto!

Estás a salvo. Gra

―Prométeme que nunca harás algo como eso otra vez. Ninguna vida debería ser desperdiciada, ni siquiera por el bien de alguien más.

¿Estaba siendo regañada? ¿Por Naruto? La noción de que estaba sermoneándola la dejó avergonzada y apenada. Pero entonces tuvo un pensamiento:

¡Maldita sea! Es mi deber como shinobi entregar mi vida. Naruto, ¡deja de protegerme! No quiero que tengas que

Se vio interrumpida por la llegada de Jiraiya.

Mientras caminaba a casa, reflexionó otra vez.

―Arashi tenía razón, sólo soy un estorbo.

―¿Estás bromeando, verdad? ―dijo Naruto, por fin―. De no haber arriesgado tu vida de esa manera, no habría tenido la fuerza necesaria para continuar. ¡Estuviste increíble!

―Gracias, Naruto.

Incluso si no lo dices en serio.

Sólo estaba pensando en proteger a alguien que me importa…

Y ahí se dio cuenta.

Iba a hacer algo al respecto.

―¡Adelante!

―Hokage-sama ―dijo Sakura con seguridad―. Quiero ser su aprendiz.

Voy a deshacerme de la antigua Sakura. Por siempre.

No permitiría que su destino descansara en las manos de otros nunca más.


Sakura no veía mucho a Naruto esos días. Él completaba misiones mientras Sakura se quedaba en la villa para perfeccionar su ninjutsu médico. No había salido de Konoha por lo menos en un mes, y estaba empezando a sentirse claustrofóbica. Comenzó a sentirse mal por todos los animales que era incapaz de salvar. Había matado tantos peces en las últimas dos semanas…

Pero el entrenamiento valió la pena cuando, camino a casa, encontró un pajarito moribundo junto a una vitrina. Era evidente que había chocado contra el vidrio, y su respiración podía verse apenas. El que estuviera postrado de lado era una mala señal. El dueño de la tienda salió con una pala, y Sakura se dio cuenta con no poco horror que planeaba lanzarlo a la basura.

―¡Espere! ―exclamó Sakura―. ¡No lo mate!

―Es malo para los negocios, cariño. Y además, pondré fin a su miseria.

―Sólo deme un minuto… ―y se arrodilló junto al pajarito y chakra verde iluminó sus manos. Tocó el ala y las costillas rotas, y cuidadosamente los tejió de vuelta a su estado natural. Se levantó aguantando su respiración, y una curiosa sensación la sacudió al ver al pajarito brincar, confundido, antes de volar lejos.

El dueño de la tienda miró fijamente como se alejaba, asombrado, y Sakura sonrió.

Sakura por fin tuvo la oportunidad de escapar de la villa cuando Tsunade la llevó a un rincón más o menos desolado en el área oeste de Konoha. Sospechaba que su motivación principal era evitar su papeleo.

El área se veía algo rocosa, y Sakura arrugó la nariz ante un olor identificable que persistía en el aire.

―Golpea el suelo, Sakura.

Sakura inclinó un poco la cabeza.

―Moldea chakra en tu puño y golpéalo.

Así que Sakura lo hizo, y se vio satisfecha cuando un agujero de tamaño decente apareció bajo ella. Miró a Tsunade esperando un cumplido, pero encontró que la otra mujer le estaba dando una mirada desinteresada.

―Eso es patético, Sakura.

Sakura la miró con la boca abierta. ¡Sólo era su primer intento! ¿Qué estaba esperando?

―Párate detrás de mí.

Una vez que la chica obedeció, Tsunade le dio un puñetazo al suelo, aunque a diferencia de Sakura no puso mucho esfuerzo. La médico-en-entrenamiento se tambaleó al sentir que el mundo se inclinaba, fuera de balance. Cuando examinó la destrucción, vio rocas desplazadas, sobresaliendo del suelo en formas irregulares, y había un cráter en el suelo que probablemente era tan profundo como la Montaña de los Hokage era alta. Se quedó boquiabierta de nuevo.

―Muy bien, Sakura. Inténtalo otra vez.


Sakura se forzó a sonreír mientras Michiru, el príncipe del País de la Luna, se acercaba a admirarla. Ese cerdo era un hombre que compraba cosas sin ningún cuidado por sus responsabilidades, y le había caído mal de manera instantánea. Estaba sorprendida por su atención, sin embargo, porque nadie en Konoha (por lo menos ningún chico que no fuera Lee) le daba una segunda mirada. Supuso que los intimidaba, lo que desafortunadamente no podía hacer con este hombre porque acababa de conocerlo.

―¿De verdad eres una ninja a pesar de ser tan bonita?

¿Cuántos años tienes? le preguntó Sakura en su cabeza. Podía sentir la agitación de Naruto y Lee.

¡Shannaro!, protestó Sakura Interior. ¡Mira más allá del pelo rosa, cretino! ¡Voy a matarte!

―Es joven, pero es excelente ―prometió Kakashi. Sakura se permitió una oleada de orgullo. Ni siquiera él sabía lo que entrenar con Tsunade significaba, y estaba esperando con ansiedad la oportunidad de demostrárselo a sus amigos y compañeros de equipo.

―Encantado de conocerte, señorita ―y le sacudió la mano, acariciándole el dorso con sus dedos regordetes. Naruto y Lee estaban observando indignados. Sakura se quedó inmóvil por un momento antes de obligarse a sonreír.

Crack. Crack. Crack.

A medida que Sakura sacudía su mano con más fuerza de la estrictamente necesaria, el rostro del príncipe adquirió una encantadora sombra de púrpura. Lo dejó ir cuando supuso que había aprendido su lección. Su equipo rio, y Sakura se ganó una pequeña mirada de advertencia de parte de Kakashi, pero pronto su único ojo visible se suavizó con diversión.

―Además ―explicó Kakashi― es más fuerte que la mayoría de los adultos.

Oh, Kakashi-sensei, pensó Sakura, entretenida. No tienes ni idea.


Naruto se había marchado un par de horas atrás para ir con Jiraiya a entrenar por un tiempo indeterminado. Sakura estaba observando la carretera que salía de Konoha con ojos tristes.

Tsunade le tocó el hombro.

―Es lo mejor, Sakura.

―Pues no se siente así.

Había contado con el apoyo de Naruto para seguir adelante.

―Sé cómo te sientes, pero tienes que confiar en mí. También tuve compañeros de equipo chicos.

―Tú puedes formar cráteres en el suelo. Apuesto que nunca te dejaron atrás.

―Pero sigo siendo una mujer, Sakura. Cualquier compañero de equipo hombre va a proteger a la mujer sin importar qué tan talentosa sea. Ahora que no están aquí, nadie cuidará de ti. ―Sus ojos ámbar buscaron los de Sakura. ―Estoy al tanto de cómo los profesores hombres tratan a las mujeres, y ya es tiempo de que arriesgues tu cuello un poco. Vas a quedar herida, y sangrarás, y probablemente hagas cosas que tus compañeros de equipo ni soñarían en un millón de años. Es lo mejor – necesitas dejar de confiar que ellos te protegerán.

Sus palabras dieron en el blanco. Sakura sabía que tenía la razón. Los extraño, chicos, pero para ser honesta… ya era hora.