Disclaimer: Naruto es copyright de él grande mangaka Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

La trama de la historia le pertenece a Enichepi, quien me ha dado previamente su permiso para la adaptación de la historia mencionada. Cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

Advertencias: AU, OoC, Lemmóns en el futuro.

Rated: " T " por el momento, a lo largo de la historia se cambiara a "M". El lenguaje puede ser bastante vulgar, lemmón explicito.

N/A: Hola, pues dirán, que anda haciendo está loca por aquí ¿No? Bueno no les daré explicaciones ya que no soy muy dada a darlas, pero realmente espero y les guste esta historia. Un agradecimiento especialmente a Eni-sempai quien me ha dado su consentimiento, gracias nena sois la mejor. Bueno sin nada más que agregar las dejo.

Enjoy…


Perfectamente Imperfecta

Capitulo 4: Hinata

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La sala de los profesores estaba en silencio mientras Ámi y yo, presentábamos el proyecto a realizarse la semana siguiente en el Festival de primavera de la preparatoria. Sora y Heidi estaban detrás sentados y observando cómo nosotras exponíamos con toda nuestra capacidad de convencimiento en lo que decíamos. Un día repleto de actividades, desde las 8:00 a las 16:00 sin parar…Y un baile para coronar la semana.

Toda la planificación era perfecta, yo misma me había encargado de eso. Y por supuesto los profesores lo alabaron,… me alabaron. Sora sonreía recibiendo algo de mérito…maldito bastardo. Maldije cuando colocó una de sus manos en mi cintura y a penas una profesora me llamó para discutir un punto me escabullí de su tacto.

-Sakura, querida. Este acto, en el teatro…- indicó el informe con las obras paso a paso. Ya habíamos coordinado con el taller de teatro y música para que realizaran sus actos, como todos los años.- Hay quince minutos que no me cuadran – explico confusa, arreglando sus lentes sobre el puente de su nariz.

Me puse nerviosa, pero nadie se dio cuenta. Sé ocultar muy bien mis sentimientos.

-Profesora Williams, siempre es necesario dejar unos minutos de ventaja frente a cualquier eventualidad – expliqué con el mayor aplomo que poseía y ello solo asintió.

Me dejó sola en la sala mientras el director conversaba con Sora, Heidi estaba a su lado sonriendo como puta barata y Ámi guardaba el data y el laptop donde habíamos presentado la planificación. Ya no era proyecto…ya estaba aprobado obviamente. Me acerqué a Ámi para ayudarle y ella me regaló una sonrisa amable.

-Tú planificación ha sido un éxito – me dijo mientras enrollaba el cable del alargador.

-Nuestra, solo tuya y mía Ami. Nadie más ayudo – le respondí un tanto enojada. No con ella sino con los aprovechadores que estaban lamiéndole las botas al director.

-Lo sé, siempre es así. De todas formas…pareces el rey Midas. Todo lo que tocas lo conviertes en oro – aseguró guardando una risita, lo que hizo que la comisura de mis labios se curvaran también.

-Estoy segura de ello –

Cuando dejamos todo en su sitio, me percaté que el director se había retirado hace rato y que Sora y Heidi nos observaban trabajar mientras se reían de algo.

-¿Es que tienen las manos ocupadas? – Inquirí levantando una de mis cejas y poniendo una expresión enfurecida - ¿Por qué se han quedado observado mientras nosotras arreglábamos todo aquí? ¿No les bastó con que hiciéramos todo el proyecto nosotras? No, ahora tienen que dárselas de buenos para nada-

Si antes me había aguantado todo el veneno hacia ellos…estos días simplemente no podía hacerlo. No desde que Sora había osado siquiera pensar en golpear a Sasuke solo porque lo había empujado. No desde que se escabullían sobre mis narices a acostarse… no.

-Cálmate, Sakura – escupió Heidi con especial énfasis en mi nombre. Sorna y burla escondida – Respira…-

-No me digas que hacer – la reté acercándome a ella desafiante. Tenía bastante de esta…estúpida. ¿Quién se creía ella para hablarme así?

Ami nos miraba aturdida desde una esquina, Sora se acercó silencioso a mi lado y me tomó de la cintura. Me aleje repulsivamente.

-¡No me toques! –

-Chicas, váyanse. No reuniremos en la sala del consejo estudiantil en media hora – ordenó y en cosa de segundos las chicas abandonaron la habitación dejándonos solos. Cuando se ponía en ese plan era intimidante, su hombros cuadrados y sus músculos le daban un aire amenazador, pero yo no le tenía miedo.

Él me debería tener miedo a mí.

-Respira y relájate. Esta semana estas con un pésimo humor ¿Es que estas con tú periodo? ¿Por eso es que no me tocas, no me dejas besarte? ¿Por qué no podemos intimar? No te preocupes, no te quiero solo por eso – me aseguró abrazándome.

No, sino que también me quería por la popularidad y por mi inteligencia. Y por ende todas las regalías con los profesores que eso conllevaba.

¡Maldito, mil veces maldito!

Por el momento dejaría que pensara que era por eso que estaba distante. Era una buena excusa que su pobre mente se había inventado, él no era tan inteligente como para darse cuenta que yo sabía todo. De pronto comprendí que sus brazos me rodeaban y los sentí asquerosos, como si miles de bichos extraños y pegajosos me estuvieran rodeando. Cerré mis ojos para evitar temblar del miedo y la asquerosidad. Por un momento mi mente me traicionó y se imaginó que otros brazos eran los que me rodeaban, otros brazos mucho más cálidos, más tiernos, más suaves…él.

Me separé con el alma en un hilo, la respiración agitada y las mejillas rosadas. No podía pensar en él. ¡No podía! Me estaba asustado el hecho de que todos y cada uno de mis pensamientos me llevaran irremediablemente a él. Este sentimiento de perder el control me estaba dejando aterrada.

Yo siempre tenía el control de todo lo que me rodeaba, incluso de mi misma.

-Te comprare un helado…vainilla tu favorito- aseguró abriéndome la puerta de la sala para salir.

¿Vainilla? Mi favorito era Fresa.

-¿Sabes? – le dije ya por los pasillos con mi mochila a cuestas. Él se giró y me miró – No me siento muy bien… ¿Puedes hacer la reunión sin mi? Ami sabe todo los detalles del proyecto– puse mi mejor cara de enferma… la verdad tenerlo a mi lado me hacía sentir así.

-Claro… ¿quieres que te vaya a dejar en mi auto? –

-¡No! – aseguré. Nunca había ido en su auto…nunca me había subido a un auto desde el accidente. Pero él nunca se había dado cuenta…- Prefiero caminar –

-Está bien como prefieras – diciendo eso se acercó a besarme pero yo me escabullí tosiendo un poco.

-Creo que cogí la gripe, mejor tomaré el autobús – mentí despidiéndome con mi mano y él haciendo el mismo movimiento despreocupadamente.

Caminé sin mirar atrás ni una vez, cruzando el área de la preparatoria. Con el sol poniéndose en el horizonte me recargue contra una pared de concreto que daba directo a un parque. Kiwasaki era un pueblo pequeño pero aun así mi casa quedaba algo alejada del centro. Usualmente me tomaba una media hora a pie llegar desde el camino habitual, jamás había tomado este desvío…

Y por ende jamás había visto este pequeño parque escondido detrás de esta pared de concreto; el suelo adornado con hierba y flores silvestres -la mayoría de color lila – rodeado por un frondoso bosque típico de Kiwasaki. Sin pensarlo dos veces me dejé llevar y caminé hasta el centro del lugar. Deje mi mochila en el suelo y permití que mi cuerpo cayera entre la hierba. Cerré los ojos e inspiré el dulce aroma de las flores.

Tierra húmeda, néctar, hierba recién cortada, sol…

¿Qué era lo que estaba sucediendo conmigo? Toda mi vida se estaba convirtiendo en una reverenda mierda. Al final no tenía a nadie, no tenía nada que valiera la pena ¿o si? Solo me tenía a mí, siempre me tenía a mi…siempre estaba sola. Y cuando creía que había alguien ahí para mi, descubro la verdad. Cuando sentí que por primera vez alguien me trataba con cariño y cuidado; descubró que no podía ser para mi porque él ya tenía alguien y dolía. Incluso más que la propia traición de mi novio.

¡Mierda! ¿Ahora añoraba a alguien que no me quería ni por asomo? Otra vez patética…

No podía dejar que eso me afectara, yo tenía que construir mi propio lugar feliz. Nadie lo haría por mí, a nadie le importaba lo suficiente como para eso ¿Verdad?

Una lagrima solitaria abandono mi ojo. Me la limpie con efusividad.

No podía permitirme ser débil tampoco, el mundo no está hecho de débiles. Sakura Haruno era fuerte y como tal tenía que enfrentarse al mundo sola. Ningún chico por tierno, hermoso, atrayente que fuera podría cambiar eso… No cuando tenía una linda novia o cuando me odiaba como él lo hacía, inspirándole solo lástima. La suficiente como para llegar al extremo de regalarme una noche de sexo por despecho y por necesidad.

Más lágrimas surcaron mis mejillas y ahora sollozos acompañaron el silencio del lugar.

-¿Quién está ahí? – preguntaron dulcemente a unos metros de distancia haciéndome abrir los ojos de golpe y levantarme rápidamente.

El cielo estaba aún anaranjado, dando una sensación de calidez atronadora. Ojala mi corazón pudiera estar igual.

-Naruto…anda a ver, por favor. Escuché a alguien llorar – siguió pidiendo aquella dulce voz. Sin más tomé mi mochila y me levanté. No podía permitir que nadie me viese en estas condiciones tan deplorable, de seguro mi maquillaje se corrió y la máscara de pestaña se dibujaba debajo de mis pestañas.

Cuando por fin me levanté divisé como un chico rubio se acercaba en mi dirección. Al verme, su mirada se posó en mi y con cautela se acercó. No pude moverme, es como si su sola presencia me tranquilizara evitando cualquier modo de escape.

-¿Estás bien? –

Esa pregunta… ¿Dónde la había escuchado? No me importo en realidad el donde, mi mente sola recordó quien la había hecho hace días en la biblioteca.

-Sí, sí…estoy bien – Aseguré limpiando y alisando mi falda.

-¿Todo bien? – siguió preguntando la voz y entonces la vi.

Hinata, la novia de Sasuke. Sentada en la hierba, sobre una manta, con comida y libros en ella.

-Sí Sakura, solo es una chica – el chico rubio, Naruto, me miró algo confuso- Sakura Haruno ¿Cierto?-

¿Me conocía? Eso hizo que me sorprendiera pero luego mi mente hizo clic ¿Quién no me conocía en la preparatoria? Era obvio que este chico era de allí, sin embargo yo nunca lo había visto, y es que en realidad, jamás me había fijado en nadie más que no fuera mi circulo. ¡Menuda idiota!

Solo asentí y el me sonrió de vuelta. Disimuladamente limpie mis mejillas cuando él se giró hacia la chica y la tomó de la cintura levantadora amorosamente. Noté como ella se sonrojaba ante el acto y como le sonrió amorosamente a Naruto.

De tan solo mirarlos me sentí intrusa dentro de su intimidad. ¿Dónde estaba Sasuke…? ¿Y porque estaba este chico con ella? Mi mente hacia todas estas preguntas una tras otra sin darme siquiera oportunidad de parar a ver las respuestas, solo sabía, sentía el halo de dolor que cada una dejaba.

Débil…El dolor y los sentimientos nos hacen débiles…

-¿Sakura? – Pregunto Hinata ya cerca mío. Noté sus manos extenderse hacia mi y no lo evité. No evité que nuevamente sus delicadas manos me inspeccionaran. Una sonrisa cubrió su rostro -¡Sakura! ¿Cómo estás de la caída del sábado? ¿Todo bien? –

-Sí, Todo bien – Respondí. Estar con ellos me intimidaba y no sabía por qué. ¡Yo! ¡Sakura Haruno, intimidada! Insólito, pero muy apropiado para la nueva Sakura que estaba empezando a tomar posesión de mi. La Sakura débil…

De pronto las manos de Hinata tomaron las mías y las acariciaron. Naruto en un acto, inexplicable para mi, besó la mejilla de la chica, me sonrió y se fue no sin antes decir un "Voy y vuelvo".

El silencio se hizo eterno. Yo no me explicaba aún porque seguía aquí con mis pies estancados en la hierba, porque no huía de ella…¿Por qué me torturaba con su presencia que me recordaba una y otra vez que ella y el…?

-¿Por qué llorabas, Sakura?- preguntó de pronto dejándome helada en mi posición.

¿Cómo…?

-No estaba llorando – negué en un vano intento de parecer segura y convencida.

-A mi no me engañas. Puede que no vea, pero siento Sakura. Siento tu dolor, solo que no sé el porqué y me preocupa –

¿Le preocupa? ¿Sin conocerme, alguien se preocupa por mi? No puede ser…debe ser un error. No cuando ella…

-No…-

-Sé que no me conoces pero siento desde el fondo de mi corazón que me necesitas tanto como yo te necesito a ti ¿Seamos amigas? – me sonrió de forma tan sincera que no pude evitar sonreír también.

-No sabes cómo soy…puedo ser una psicópata asesina en serie y tú…-

-Imposible – me interrumpió – No puedes serlo –

-¿Cómo estas tan segura? – le pregunté aguantándome las ganas de reír histéricamente. Esta chica estaba loca, sin embrago empezaba a caerme bien.

-No podrías serlo…-Tiró de mi mano y comenzó a caminar lentamente - ¿Me quieres guiar a la manta? – me preguntó con una sonrisa tímida y avergonzada. ¿Es que tenia vergüenza de no poder llegar a un lugar por si misma?

Negué. Ella no debería sentirse así, jamás. Inexplicablemente algo en mi me incitaba a proteger a esta chica, un sentimiento reponedor que hacía que mi corazón se encogiera. Protección…como la que no le di a mi hermana.

Tome su brazo y la guie hacia la manta en un intento de olvidar el curso de mis pensamientos. Ella temblorosa se sentó y palmeó a su costado indicándome sin palabras que me sentara a su lado. Lo hice, por primera vez hice algo porque quería hacerlo y no por lo beneficios que esto conllevaba.

Esta no es la primera vez , me recordó una vocecilla en mi mente que deseché al instante. Hinata no se merecía que pensara en eso. No, ella me había demostrado en las pocas oportunidades que habíamos cruzado palabras que era una persona pura.

-Sírvete lo que quieras – me indicó haciendo que por primera vez fijara mi vista en la comida que se extendía por la manta.

¿Estaban en un día de picnic?

Había todo tipo de dulces, unos refrescos sin abrir y una flor en el centro. Pero eso no fue lo que llamó mi atención, sino que fue una bolsa de celofán roja envuelta en la misma cinta blanca… con las mismas galletas dentro.

Las tomé sin darme cuenta de mis acciones.

-¿Estas galletas? - susurré haciendo que Hinata sonriera y tocara lo que yo estaba tocando.

-¿Te han gustado? – preguntó.

-¿Has sido tú? ¿Tú me has dejado esas galletas en mi banca? – dije atónita…

Ella solo rió.

-No, ¿Cómo crees? Yo no asisto a esa preparatoria, tengo mi propio tutor personal. La preparatoria de Kiwasaki no acepta personas con necesidades especiales– hizo un mohín que me disgusto. Maldita sea la preparatoria por no aceptarla – Le he encargado esa misión a mi hermano, espero no te haya ocasionado problemas…estos días anda con un humor de perros – continuo haciendo una mueca divertida.

-¿Tu hermano? – pregunté dudosa. Algo en mi sabía la respuesta, mis labios ya se estaban empezando a curvar inevitablemente antes de que la misma Hinata me la diera pero no….quizás me equivocaba y yo…

¡No podía estar tan feliz por eso!

-Sí, Sasuke – dijo - ¿Te acuerdas? En la biblioteca municipal…- siguió como tentando el terreno.

¡Claro que me acordaba! Oh Dios. Mi respiración se volvió errática, tanto que tuve que llevar una mano a mi pecho para tranquilizar mis pulmones y mi corazón. ¿No era su novio? No debería sentirme feliz, no debería sentir este alivio…no cuando el me odiaba. No cuando le había hecho tanto daño en el pasado.

Pero lo sentía… y me hacia inmensamente feliz. Contra todo pronóstico..

-¿Sakura? –

-Disculpa – contesté tratando de esconder mi repentina felicidad – Sí, lo conozco –

-Entonces, ¿Te han gustado las galletas? –

-¡Me han encantado! Muchas gracias – tomé sus manos en señal de agradecimiento.

Su risa cantarina hizo que todo el peso que llevaba a mis espaldas desapareciera un poco. Y riera también, por poco me asuste al escuchar una risa sincera de mi parte ¿Hace cuanto que no la había escuchado? No sonaba tan mal…la sinceridad de los sentimientos hace todo mas hermoso. Pensé sin poder evitarlo.

-¿Ahora me contaras porque llorabas?- preguntó cuando nuestras risas se terminaron y yo me paralice en mi puesto. Por supuesto, ella sintió la tensión de inmediato.

Hinata era una chica sagaz, muy perceptiva y no lo decía porque careciera de uno de sus sentidos. Algo en ella hacía que el resto estuviera en paz, en armonía con su sola presencia. Y eso me inspiraba la confianza que nunca tuve luego de cinco años…

- …Siento que nadie me quiere – aseguré apartando mi mirada de la suya. Absurdo.

-Eso no es verdad, hay personas que te quieren sin que tu lo notes…- aseguró.

-No sabes nada –

-Lo sé. Sé muchas cosas Sakura…-

-No soy una buena chica, he cometido muchos errores, demasiados–

-Nadie es perfecto Sakura…eso debes saberlo –

-Te equivocas – le respondí levantándome - Lo único que quiero es vengarme y lo haré.– respondí mordaz, asustándome a mi misma del tono de mi voz.

¿Pero que le estaba diciendo? Ella debería considerarme una loca de remate…pero ¿Qué más daba? Ella no estaba en mi burbuja perfecta de popularidad como para estropearlo todo y si osaba a hacerlo…era su palabra contra la mía.

Y la mía era ley.

Tomé mis cosas y me arreglé mi ropa.

-Ven a verme- pidió Hinata – Estaré esperándote aquí…-

Mi silencio no la amedrentó, ni siquiera consiguió que bajara su rostro ni su barbilla…un gesto tan parecido al de Sasuke. Me reprendí mentalmente por pensar en el...No más ¡No más! A lo lejos noté como Naruto, el chico rubio y tranquilo se acercaba a paso lento. El cielo ya estaba en tonalidad gris.

-¿Vendrás? –

Cuando el chico llegó y acarició una de las manos de Hinata yo tuve mi señal para irme. Corrí en dirección sur, esperando llegar a casa antes que mis padres lo hicieran para poder encerrarme en mi habitación y desaparecer.

¿Qué nadie es perfecto? Yo lo era… ¡Yo lo era! Y nadie se burlaba de mí.

Nadie me quería tampoco, nadie había allí para mi…nunca. Ni siquiera quien debería estarlo por deber, ni siquiera mi propia familia. ¿Cómo esperar un poco de afecto de extraños? Había sido una estúpida en contarle un poco de mi existencia a esa chiquilla.

Entré a mi casa cerrando de un golpe. No había nadie pues no había ningún coche en la cochera. Subí corriendo a mi habitación y me quedé sentada en el marco de la puerta con las manos en mi cara.

No más debilidad, no más descontrol…no más pensamientos para él.

Iba a recuperar mi vida perfecta… y nadie me lo impediría.

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Continuara…

¿Quién quiere ser una persona sensual? Si quieres serlo recuerda siempre esto, una persona sensual es aquella que deja un valioso y erótico revienw XD Na! Enserio chicas/os considérenlo un pago de las personas que se encuentran detrás del ordenador. Espero y les haya gustado este resumen, cualquier queja o sugerencia no olviden en avisar. Bye

Mordiskitos

Betsy Uchiha o Cereciito17