-¡Felicidades!-

Esas eran las exclamaciones y elogios que salían de la boca de toda la multitud que se había reunido afuera de la iglesia celebrando el matrimonio de Fitzwilliam Darcy y Elizabeth, ahora Elizabeth Darcy.

Los Darcy, inmediatamente se subieron a la carroza que los esperaba con rumbo a Pemberly, la felicidad era infinita y reflejada en el rostro de los esposos.

-¿todo se encuentra bien, Elizabeth?-pregunto el Sr Darcy con curiosidad.

-perfectamente bien-contesto Elizabeth encogiéndose de hombros y sonrojándose.

Elizabeth lo había pensado mucho, demasiado para su propio bien lo que venía después de la boda. Estaba ansiosa, preocupada, alegre y angustiada ¿Cómo le haría?

-no le creo Sra. Darcy-prosiguió Darcy-estas muy sonrojada y callada, con mucho respeto esa no es usted ¿le ha entrado algún temor?-pregunto ya que la curiosidad por la actitud de su esposa era totalmente desconocida.

-bueno…lo que viene después de la boda me asusta un poco, pero también estoy algo…bueno-se sonrojo enormemente con una risita tonta- ¿ansiosa?-

Darcy solo le sonrió y le dio un pequeño beso en los labios tomando su rostro entre sus manos dirigiéndose a su oído.

-cariño, si no estás cómoda no te preocupes, no estás obligada a nada-le volvió a dar un beso y dejo sus rostro.

Elizabeth se encogió de hombros y le negó con la cabeza.

-¿segura?-pregunto de nuevo Darcy.

Elizabeth volvió a negar.

Darcy tomo de nuevo sus labios besándola cariñosamente con un profundo amor despacio muy despacio tomo su cintura y la aferro más a él. Elizabeth dejo escapar un suspiro de satisfacción.

Por consiguiente empezó a descender por su cuello, Elizabeth se aferro a su camisa. Empezaba a sentir la profunda y llameante: el placer.

Elizabeth deseaba estar con él, por más que lo quisiera ocultar había un deseo que este se había empezado a aparecer por los meses en que estuvieron comprometidos.

Tan solo ver sus ojos, sus labios, sus hombros anchos, sus largos manos y la mirada que penetraba su alma lizzie empezaba a sentir cosas que no sabía que existían.

Una vez Darcy la beso, quedo tan prendada que por muchos días quiso que hubiera algo más. Siempre se estuvo reprendiendo pero recordó que estaban comprometidos. Que tal vez Darcy algún día la abrasaría sin ningún reproche.

Darcy tampoco se quedaba atrás, el deseo le quemaba absolutamente la piel, amaba demasiado a Elizabeth más que su propia vida. Quería que fuese tan feliz como él estaba.

Ver su figura esbelta, su piel, sus labios, sus lindos ojos y la hermosa mirada que transmitía lo hacían sentirse demasiado atareado consigo mismo. También se estuvo reprendiendo pero recordó que estaban comprometidos, que muy pronto la abrazaría bajo las estrella sin ningún reproche.

Darcy besó el cuello ansiosamente. Elizabeth gimió por lo bajo cuando apartó el cuello de su vestido blanco hacia un lado y sus labios rozaron su hombro, haciendo que se estremeciera.

-será mejor que esperemos a llegar a Pemberly-dijo Darcy aun con sus labios en el hombro de Elisa, esta solo asintió pero se aferro mas a él, abrazándolo poniendo sus brazos alrededor de su cuello.

El trayecto fue largo, por lo cual los dos se quedaron dormidos abrazados, cuando Darcy despertó se había dado cuenta de que faltaba muy poco. No quiso despertar a Elizabeth ya que quería que ella descansara lo suficiente por tantas sorpresas que habían sucedido por la tarde en la boda y aparte lo preocupada que se encontraba por lo que sucedería en la noche.

Darcy se encontraba maquinando como hacerlo con Elizabeth, por supuesto que sería la primera vez de ella no quería asustarla ni engañarla. Darcy había tenido sus aventuras así que tenía experiencia, no lo dudaba pero nunca había experimentado con una mujer virgen. Temía como se sintiese Elizabeth con él, ella era pequeña y delgada, el alto y fornido.

Al final se dio cuenta de que no debía preocuparse.

Las cosas sucederían a como sucediesen.

Poco a poco fue anocheciendo así como poco a poco Pemberly empezaba a aparecer de entre los campos. Darcy le dio besos por el rostro a Elizabeth, besos cariñosos.

-Eliza, ya casi llegamos-le susurro

Elizabeth solamente entreabrió los ojos para espiar. Aun se encontraba abrazada a Darcy tanta pena le dio que se alejo de repente.

-¿el sucede algo Elizabeth?-pregunto asustado Darcy. Pensando que habrá hecho mal.

-no-contesto rápidamente-discúlpame-regreso a su lugar más cerca de Darcy recostando su cabeza en su hombro.

-no te disculpes, creo que no he hecho bien en besarte-le contesto

-no fue eso, solo la sorpresa-se dirigió a Darcy dándole una sonrisa.

-estamos llegando a Pemberly, espero se encuentre tranquila-

-por supuesto estoy ansiosa-

Darcy le dio un abrazo y un beso en la frente. Elizabeth se sentía tan feliz y dichosa no quería borrar eso de su memoria.

El carro se detuvo en la entrada de la majestuosa y hermosa casa. Elizabeth estaba encantada de tanto aun no sabía si pudiese sobrevivir en tan grande lugar.

Fue recibida efusivamente por lo empleados de la casa. Todos los felicitaron le recibieron con elegancia y distinción no había más grande dicha que en este lugar.

Se sirvió la cena y los esposos platicaron de numerosas cosas. Al terminar Darcy la llevo a conocer las demás habitaciones.

-será hora de cambiarme, este vestido es realmente un poco pesado-comento Elizabeth

-le mandare a las sirvientas a que la ayudaran, después me gustaría que me acompañase a la terraza-le contesto dándole a Elizabeth una mirada que esta solo asintió.

Las criadas la condujeron a una enorme y preciosa habitación blanca. Decorada perfectamente en un estilo de tranquilidad y una elegancia insuperable.

Las muchachas la ayudaron a quitarse el vestido, el corsé y todo lo que le habían puesto. Después se vistió con un elegante vestido blanco con un lazo azul. Las muchachas se retiraron dejándola sola sentada el tocador de la habitación viéndose ella reflejada.

Estaba pensando las cosas. Ella quería esto, un amor profundo que solo Darcy le pudiese dar. Estaba nerviosa por supuesto de lo que sucedería a continuación pero ella realmente quería hacer eso, todo lo que le habían dicho que se llamaba amor.

Se miro en el espejo por un buen rato, pero después se dio cuenta de que tenía que ir con Darcy. Así que se soltó el cabello y tan solo se lo acomodo un poco saliendo con rapidez hacia donde tenía que estar.

Ya no había nadie más en Pemberly, era su noche de bodas y le habían dado la privacidad necesaria. Así que se dirigió sola hacia la terraza en donde encontró a Darcy con un traje negro. La luna estaba en su punto más fijo llena y hermosa.

-¿te ha gustado la habitación?-pregunto Darcy

-es muy hermosa y elegante, me has dejado sin habla-le respondió sinceramente.

Darcy le ofreció su mano, Elizabeth la tomo y juntos se dirigieron al lugar donde se encontraban las fuentes. El agua se oía tan exquisita y refrescante que solamente sin decir palabras se sentaron en la orilla de la fuente más grande.

No había muchas palabras, no había incomodidad. Se miraron a los ojos intensamente y se sonrieron.

Muy lentamente Darcy se acerco a Elizabeth. La tomo del rostro y la empezó a besar cariñosamente. Tomó su labio inferior entre los suyos, cubriendo sus dientes y chupándolo con mucho cuidado. Elizabeth cerró los ojos del placer. Esta se acerco mas a el, el la tomo de la cintura y se aferro mas a ella.

Darcy se levanto y la cargo, llevándosela al interior de la casa. Elizabeth no profirió ninguna molestia. Los dos sonreían y reían por lo bajo. Darcy la deposito en la cama, quedando encima de ella apoyado de sus codos y rodillas.

Le acaricio el rostro con infinita ternura, ella suspiro.

-no sabes cuánto te deseo-susurro Darcy por lo bajo-que hasta me siento culpable por ello-Elizabeth le sonrió y le dio un beso que Darcy continuo volviéndose en un beso apasionado, relleno de ansias y deseos ocultos pero con un inimaginable amor.

Darcy la tomo de la cintura y la acerco más a ella. Sus labios se fundieron en el beso que iniciaría la culminación de su amor mientras empezaban a quitarse lentamente la ropa.

No tuvieron prisa, la noche era para ellos. Conociéndose más a fondo se oían suspiros y gemidos que ninguno de los dos podría reconocer.

Por primera vez Darcy le permitió a sus manos tocarla en aquellos lugares, que había marcado como prohibidos. El beso se intensificaba mucho más de lo posible, sus manos bajaron por su espalda y llegaron hasta lo más bajo que podía llegar. Elizabeth se arqueo hacia su cuerpo, chocando. Su excitación estaba a la vista y supo perfectamente que ella la sintió cuando se separo de sus labios y gimió.

Elizabeth Pareció estar complacida junto al monumental cuerpo de Darcy. Darcy se separo un poco de ella y pudo contemplarla mejor. Su imaginación retorcida no le hacía justicia a sus finas y suaves curvas. Su inocencia no tenía nada que ver con su sensualidad. No era simple, no era sencilla, no era ostentosa, no era exagerada…era lo justamente perfecta para él.

-Darcy- un leve suspiro salió de los labios de Lizzie, estaba contenta y justamente deseaba más.

Empezó a besarla pasando por su mentón, su cuello, dejando rastros de un insuperable deseo. Enseguida llego a sus pechos los cuales Lamio, chupo y mordisqueo todo a su paso. La espalda de Lizzie estaba completamente arqueada. Haciéndole más fácil a Darcy que su boca llenara su pecho. Haciendo más placentero el recorrido de su lengua sobre su calidez.

Elizabeth gemía y jadeaba de placer. Estaba volviendo loco a Darcy.

-oh por dios, Elizabeth-susurro Darcy en medio de sus pechos haciéndola temblar de un infinito placer por sus labios tocando y sus manos acariciando su cintura lenta y tortuosamente.

Darcy regreso por el camino de besos hasta llegar de nuevo a los labios de Lizzie, los cuales devoro con grandeza y pasión.

Sus manos de nuevo bajaron lentamente acariciando las piernas blancas y delgadas haciéndola estremecer. Llegando a un punto por el cual remplazo sus manos por su boca.

Elizabeth enredaba sus manos en el cabello da Darcy por la necesidad desenfrenada que se tenían. Un fuego crecía en medio de ellos. Sus manos viajaban a lo largo de su cuerpo, el en el cuerpo de ella y ella en el cuerpo de él. Gemían y jadeaban.

Darcy Anhelaba saber que se sentiría estar dentro de ella. Estar en donde nadie más había estado. Conocer ese rincón de gloria que estaba reservado exclusivamente para él. Tan solo el hacerlo le provoco un dolor que se intensificaba. Tratando de tranquilizarse, pero con las ansias de Elizabeth, se lo hacía imposible con sus movimientos inexpertos e inocentes pero con una fuerte necesidad.

Elizabeth se sentía inexperta por supuesto, tenía miedo si hacia algo mal. Pero al parecer con los besos de Darcy, ese miedo se esfumaba y daba lugar a una creciente y apasionante felicidad.

-Darcy-pronuncio Elizabeth

-si ¿señora Darcy?-le contesto

-te necesito…demasiado-jadeo Elizabeth. El placer le consumía de tantas caricias recibida por parte de él en lugares inimaginables.

-yo…igual-le respondió, sintiéndose el hombre más afortunado de toda Inglaterra.

Antes de llegar a la parte culminante de su encuentro Darcy dejo de besarla, levanto la cabeza y se atrevió a contemplarla, a su ángel salvador una vez más.

Acostada en la cama, con su respiración agitada, su corazón acelerado, sus mejillas sonrojadas, sus labios entreabiertos y su cremosa piel desnuda Se recordó perfectamente que él era un caballero, una persona de notable importancia. Se sentiría sumamente terrible si solo se sometiera a sus deseos y no pensara en ella. Una de las cosas que había aprendido sobre ella era eso, pensar no solo en sí mismo; si no en los demás.

Comenzó a besarla de nuevo. Sus manos empezaron a deslizarse de nuevo por su cuerpo. Trato de tocarla lo más tranquilo posible, alargando el momento. Todo debía de ser suave y despacio por ser su primera vez. Pero Elizabeth empezó a gemir deliciosamente contra su boca.

-¡Maldita sea!-pensó Darcy, Eso hizo pedazos toda su mente. En realidad le volvía loco escucharla así. Era una sensación poderosa que le indicaba que en realidad Elizabeth disfrutaba de ello. Lizzie Inocentemente empezó a restregar sus caderas contra su piel y la boca de Darcy no pudo reprimir otro gruñido.

Darcy estaba desesperado por volver a probar los pechos De Elizabeth o alguna de esas partes de su cuerpo que jamás se había permitido ni siquiera imaginar. Desgraciadamente su cerebro ya le había traicionado muchas veces de mil y un formas con la imagen desnuda de su Lizzie.

De nuevo trazo un camino desde sus labios, pasando por su cuello, sus pechos que beso apasionadamente. Descendiendo por su vientre llegando a ese lugar inimaginable que con una gran locura deseaba tocarle.

En el instante que su lengua se puso en contacto con el centro más cálido del cuerpo de Elizabeth, esta arqueó la espalda y soltó un grito sordo.

Ese sabor era incomparable. Casi con angustia y desesperación bebió de ese manjar prohibido. Lizzie jadeaba ruidosamente mientras sus manos se retorcían en las sabanas. Trato de ser sumamente delicado. Pero por más delicado que fuese… sabía que Elizabeth lo sentía intensamente.

Lizzie gemía, gritaba y agarrotaba los dedos. Mientras más la escuchaba así, más rápido quería ir. Lo único que anhelaba era hacerla feliz y cumplir cada uno de sus caprichos. La prueba más contundente es que estaba ahí. Tocando su cuerpo.

-Dar...cy…

Jamás había creído posible escuchar su apellido de esa forma. Casi enloquece. Elizabeth comenzó a gritar. Pero el elixir líquido empezó a fluir mucho más abundante y su lengua no podía hacer otra cosa más que probar y beber. Entonces Darcy comprobó. Elizabeth había alcanzado el orgasmo.

Su pecho se inflo de orgullo. Su esposa disfrutaba de su primera noche. Cuando Elizabeth terminó de temblar, dejo caer la cabeza estrepitosamente sobre la almohada. Darcy miro su rostro y le sonrió.

Después de unos instantes en que los dos reafirmaban sus respiraciones se abrazaron y Elizabeth comenzó a sonrojarse delatadoramente; Darcy soltó una risilla.

-¿qué sucede?-pregunto Darcy con picardía en la voz.

-nada…em, bueno…ah…fue increíble…-balbuceo Elizabeth, aun no so creía lo que acaba de pasar.

-me alegre que hayas disfrutado, no quiero que te sientas incomoda si no deseas esto Elizabeth-dijo esto último con un poco de resignación.

Elizabeth se sorprendió,le tomo su rostro y le dio un beso tierno.

-no…estoy perfectamente bien, y si…si quiero que suceda-lizzie se sonrojo más de lo debido cerrando los ojos por miedo y vergüenza.

Darcy la volvió a besar, este se fue profundizando tanto, que les hacía difícil respirar.

-te hare gritar mi nombre, que todo Derbyshire te escuchara…-susurro Darcy en el oído de Elizabeth, esta solo gimió al imaginar lo que podía pasar.

Siguieron besándose, entre caricias y besos. Darcy comenzó a descender por el pecho de lizzie, besando, lamiendo y chupando; aun no se creía que ella le hacía sentir tantas cosas, que nunca absolutamente nunca había sentido por otras personas. Tuvo sus aventuras, no lo podía negar; pero Elizabeth sería la única de ahora en adelante en su vida.

Entre toques, caricias y mimos sus manos viajaron por el cuerpo de su esposa, esta le regalaba gemidos en señal de gusto y placer. Sus manos viajaron de su espalda, por su cintura hasta sus glúteos, los acaricio y seguía besando su boca, no se podían resistir más, ninguno de los dos quería parar, su amor era verdadero y fuerte. Ya se lo demostraron en alma. Ahora falta el cuerpo.

Darcy se acercó peligrosamente a su entrada, se restregó y Elizabeth comenzó a gemir de satisfacción y placer; y de repente entro.

Elizabeth sintió un dolor terrible e inimaginable, incomodidad entre sus piernas que hizo que cayera una lagrima, Darcy se dio cuenta y en un intento de tranquilizarla beso la lagrima, su cara sus labios. Poco a poco el dolor fue desapareciendo y dio paso al placer.

Afuera y adentro, rápido y despacio, fuerte y suave; varias sensaciones surgieron entre los dos, besos y más arremetidas. La cama se sacudía furiosamente, los dos gemían al unísono.

-¡Darcy!-grito Elizabeth hundida en el mar de placer, su orgasmo se acercaba peligrosamente. Este nombrado sonrió de satisfacción.

-¡mi lizzie!-grito también Darcy, el orgasmo también le estaba llegando peligrosamente…

Y sucedió.

Su amor culmino.

En el acto más hermoso.

Que la vida pudo dar.

Darcy cayo rendido al lado de Elizabeth, aun unidos los dos se abrazaron fuertemente, se dieron un beso en los labios, amoroso y sincero.

-sabes que te amo…- dijo Darcy.

-sabes que yo también te amo…-le respondió Elizabeth.

Los dos se volvieron a besar, y cayeron rendidos en los brazos de la noche, tranquila y apacible.

..

.

Hey, hey! ...this girl so happy!

Hola chicos!, enserio espero haber hecho bien esto… no estaba muy segura de realizarlo. Saben, ya tenía la mitad hecha…pero no tenía tiempo de terminarlo. ¡Al fin lo hice!. Es el primer lemon completo (el de pecado mortal, creo que era más suavecito jeje) y quise hacerlo con mi pareja favorita de la hermosa Pemberly ^^

Espero les haya gustado, había querido hacerlo más largo, no se… ¿unos diez caps? por supuesto díganme si les gustaría, si no pues; los dejo en one-shot.

Se les quiero mucho! n.n

Atte.:

Alexcullen

(La chica perdida y callada de al lado¬¬)