Los personajes le pertenecen a SM


Mi Ángel Guardian

Guardaespaldas!

Bella POV.

Había pasado de nuevo, otro atentado más dirigido a mi padre y a mí. Todo se debía al constante éxito de mi padre en los negocios y su constante negativa a realizar negocios corruptos. Desde que tengo memoria hemos tenido guardaespaldas para protegernos de esta clase de atentados, lo que no sabíamos en ese entonces y que el último atentado nos había revelado era que la cabeza de estos ataques era James, el guardaespaldas de mayor confianza de mi padre.

En uno de los tantos que habíamos recibido mi madre, René falleció. A partir de ese momento, a mis 16 años mi padre contrato un guardaespaldas privado que me acompañaba a donde quiera que fuera. Pero Edward no solo era mi guardaespaldas, también era mi mejor amigo, mi confidente, tanto mi padre como yo confiábamos ciegamente en Edward. Y como en todas las ocasiones Edward estaba acompañándome y protegiéndome, había sido gracias a él que habíamos visto las intenciones de James de disparar a mi padre.

Con tanto ajetreo de lo ocurrido se me había olvidado comer y mi estómago ya no pedía comida, me exigía comida a gritos, me levante de mi cama para dirigirme a la cocina pero Edward fue más rápido y me intercepto en la puerta de mi habitación.

-Bella debes descansar, hoy ha sido un día bastante… duro- exclamo Edward impidiéndome la salida.

-Pero tengo hambre y ya he descansado bastante, además ya no corremos peligro han doblado la seguridad de la casa, Edward- le dije suplicante.

-El hecho de que hayan doblado la seguridad no quiere decir que hayan desaparecido los peligros- dijo con voz sombría, pero sus ojos reflejaban preocupación- No quiero que te pase nada Bella mía, entiéndelo.

-Lo entiendo a la perfección, es tu trabajo, pero también entiéndeme no me gusta estar encerrada en esta habitación, haciendo nada- dije con voz cancina, esta conversación ya la habíamos tenido con anterioridad.

-Estás conmigo, es solo cuestión de que me digas y hare lo que me pidas- él muy bien lo había dicho lo que me pidas- MENOS salir de aquí… y esto va más allá de mi trabajo- susurro tan bajo que estoy segura que ni creyó que le escuche.

-Vale, al menos déjame ir a comer, de hecho deberías venir conmigo al igual que yo tú no has comido nada.

-¿Algo más que desee hacer, ama?- ahora bromeaba, decirme de esa manera era la forma para hacerme reír cuando sabía que empezaba a estresarme.

- ¿Podrías tocar el piano para mí? Hace mucho no lo haces y me hace falta- dije bajando la cabeza avergonzada, uno de mis secretos que escondía a Edward era lo mucho que me gustaba cuando tocaba el piano, me hacía sentir que lo hacía solo para mí, que el amor que profesaba en sus canciones era solo para mí, como el amor del que yo tanto escribía en mi tiempo libre y que Edward no sabía que se dirigía a él.

-Tienes razón el viejo Tony ha estado abandonado por mucho tiempo- Tony era el nombre del piano, era un poco loco, pero yo lo había nombrado así en un arranque de locura, pensando en una abreviación del segundo nombre de Edward… Anthony.

Enseguida Edward tomo mi mano y nos dirigió hacía la cocina, siempre pendiente de cualquier cosa que representara un peligro para mí. Cuando llegamos sanos y salvos a la cocina le pedimos a Sue, la cocinera que nos preparara algo de su elección, nos conocía lo suficiente como para saber qué era lo que nuestros estómagos necesitaban. Mientras comíamos, Tanya, una de las hijas de Sue y encargada de la limpieza del primer piso de la casa, llegó de manera escandalosa como siempre.

-Eddy ¿Estás bien?- chilló acercándose a Edward- Ay! Cariño, estaba tan preocupada por ti en cuanto me entere de lo sucedido- ahora tomaba el rostro de Edward en un intento de examinarlo. Pero Edward enseguida lo retiro con una expresión de fastidio en su rostro, sonreí ante eso, tal vez a Tanya le gustaba Edward pero estaba más que segura que a Edward no le atraía ni un poco Tanya.

-Estoy muy bien, gracias- dijo Edward un poco fastidiado, retirando las manos de Tanya quien las había ubicado de nuevo en su rostro- Pero no deberías preocuparte, no hay razón- en ese momento me tomó de la mano y me levanto de mi asiento- Con permiso, iremos a pasar un rato LOS DOS con Tony. Por favor no nos interrumpan- esto último lo dijo dirigiéndose a Tanya quien me lanzó una mirada llena de odio.

Cuando llegamos a la sala del piano, Edward me ofreció el lugar a su lado en el banco, accedí inmediatamente y él empezó a tocar mi nana, esa melodía que había compuesto para mí en el aniversario de la muerte de mi madre, decía que de esta manera me daba todo su apoyo y que también podría sentí a mi madre a través de las notas, y así era la recordaba a ella pero también a la persona que la tocaba y lo importante e indispensable que era mí.

-Quiero mostrarte algo… nuevo-

-Sueltalo pues!

Una melodía dulce, cargada de emociones y que provocaba sensaciones extrañas en mi invadía la sala en estos momentos, no podía pensar en otra cosa que no fuera en la melodía y en Edward. Cuando termino de tocarla sentí su mirada clavada en mí.

-Y… ¿Qué tal estuvo?

-Perfecta! Jamás había escuchado algo tan… hermoso-dije con mis ojos cerrados aún.

-Es para ti, mi regalo para ti.

-Pero Edward mi cumpleaños es en Septiembre y estamos en Julio

-Nadie dijo que fuera de cumpleaños, es solo un pequeño regalo que te quiero hacer para agradecerte todo lo que has hecho por mí en todos estos años, han sido los mejores 5 años de mi vida- ahora me abrazaba como nunca antes lo había hecho, era un abrazo lleno de cariño y yo me aferraba a su cuerpo como si de un momento a otro él se esfumaría y despertara en mi habitación.

-¿Qué he hecho yo por ti? Si has sido tú quien me ha salvado de morir en incontables ocasiones-susurre con mi cabeza en su pecho.

- Me has hecho feliz, me has levantado cuando he caído, me has salvado de dejar de ser yo mismo- nos separó un poco para poder mirar a mis ojos y noté ese brillo tan particular que tenían sus ojos cada vez que tocaba el piano- Te he salvado porque he querido, porque no puedo imaginar que haría yo sin ti aquí.

-No tendrías que encargarte de una niñita mimada a la que tienes que salvar como a una damisela en apuros-dije riendo un poco, dándole uan respuesta a lo que haría el sin mí

-Pues a mí me encanta ser el Shrek que te salve, ama.

-Nada de Shrek, tú eres como el príncipe azul- aún no nos separábamos por lo que creí que cada vez estábamos más cerca, pero mi celular nos interrumpió.

Paso por ti a las ocho. Recuerda llevar ropa elegante

M.

-¿Quién es? – su ceño estaba fruncido, él había visto el mensaje de texto.

-Era Mike, se me había olvidado contarte, saldré con él mañana en la noche- noté su reacción, la idea no le gustaba para nada, se separó de mí, tomo mi mano y nos llevó hacía mi habitación. Había aceptado salir con Mike para tratar de salir de casa y para averiguar si era capaz de pensar en algún chico que no fuera Edward.

-¿Quieres que te lleve?-preguntó con un tono de voz un poco ácido.

-No Mike vendrá por mí, no te preocupes

-Vale, llámame cuando necesites algo, si no quieres estar con él, cualquier cosa llegare a donde estés inmediatamente

-Edward de igual modo estarás alrededor, eres mi guardaespaldas

-Si… solo eso- dijo bajito y con su cabeza gacha- Te veo mañana, adiós.- Había metido la pata, ahora estaba triste, lo notaba en su andar, pues su cabeza y sus hombros estaban encorvados y sus manos estaban dentro de los bolsillos de su pantalón. Debía enmendarlo de alguna manera.

-Edward!- Casi grite su nombre por lo que él se sobresaltó y se volteó a verme- No me dejes sola… no quiero estar sola. Quédate a dormir esta noche conmigo… por favor- de no ser porque la luz estaba apagada Edward podría ver un arbolito de navidad en Julio.

-Todo lo que quieras princesa.

Se recostó a mi lado, pasando uno de sus brazos por mis hombros, mientras yo me acurrucaba en su pecho. Edward empezó a acariciar mi cabello y a tararear su nueva canción, nuestra canción.

Sentí como el sueño se apoderaba de mí y a lo lejos escuchaba un susurro, una lejana voz que me decía… Mi Bella, mi princesa, si supieras que no eres solo un trabajo. Trate de reaccionar pero mi cuerpo no respondía… ya estaba dormida.


Este fic. es compartido con Alexa Cullen de Swan (: Muchas gracias amiga por tu apoyo

Esperamos que disfruten del fic.