Los personajes no me pertenecen son de SM (: La historia es de nuestra


Capitulo 4.

Bella Pov.

-¿Podrías apagar tu móvil? Me pone nerviosa- susurre sobre sus labios, su móvil llevaba al menos diez minutos vibrando y sonando.

-Bella mi móvil esta apagado, debe ser el tuyo- Edward nos volteo de manera que su cuerpo quedaba sobre el mio y sus labios se dirigían a mi besar mi cuello.

-Claro que no el mio suena diferente, creo- el sonido era constante y agudo, estaba sacándome de mis casillas, lo que provoco una sonora carcajada a Edward.

Abrí mis ojos irritada, dándome cuenta que todo había sido un sueño y diablos era el mejor sueño. El mismo sonido desesperante de mi sueño hizo acto de presencia de manera que tome mi móvil con pereza y sin importar quien estuviese llamando conteste.

-Por fin contestas, pensé que algo malo te había sucedido- la voz de Mike me dejo despierta en un segundo- El guardaespaldas ese tuyo ¿Te dio algún problema?- su voz trataba de sonar preocupada, pero en realidad sonaba como si ni le importara.

-Eh… no Edward estuvo…tranquilo- suspire recordando sus brazos alrededor de mi cintura, buscándolo en el acto pero para mi desgracia Edward ya no se encontraba en mi habitación había huido. A lo lejos podía escuchar como Mike hablaba sobre su madre y otras cosas que la verdad no tenia importancia para mí, Mike en todo su esplendor no tenía importancia para mí.

-…Así que ¿Qué opinas? ¿Quieres ir o prefieres ir a la feria?- Mike sonaba entusiasmado ahora, pero lo cierto es que no tenia idea a que lugar se refería.

-¿En donde dices que es?- pregunte cautelosamente.

-Wow! Pensé que cuando decías que eras despistada no lo decías enserio, pero vaya que lo eres. A las afueras del pueblo, Bella, en la casa de mis primos los Hale- ahora lo recordaba, Jessica una de las hermanas Hale me había invitado a su fiesta de despedida del instituto antes de que todos partiéramos hacia nuestras universidades. Así como recordé eso también recordé que día era hoy, hoy llegaría la carta desde Harvard, ya tenia un cupo en la universidad y mi matricula ya estaba paga para poder estudiar bellas artes, pero había solicitado una beca completa a pesar de tener los recursos suficientes para poder entrar con facilidad tanto mi padre como yo pensamos que mis capacidades eran las suficientes para recibir esta beca y hoy me enteraría si me otorgaban la beca o no, todos celebraríamos con una cena sin importar cual fuera la noticia.

-Mike lo siento pero no puedo.

-¿Cómo? Pero si me prometiste que hoy volveríamos a salir- Mike estaba enojado, pero yo en ningún momento le había dicho eso.

-Yo no dije eso en ningún momento, que dije que volveríamos a salir, es cierto, pero yo no he especificado que día- estaba empezando a desquiciarme.

-De igual modo no me puedes dar plantón. ¿Quién crees que eres para rechazarme?

-Nunca he dicho que si por lo cual no te he dado plantón. Además mi familia y universidad están primero así que si me disculpas Mike debo irme- sin esperar respuesta alguna de su parte colgué. Eran las dos de la tarde y el correo siempre llegaba a medio día. Olvidándome de Mike y su arrogancia baje las escaleras emocionada a buscar la dichosa carta, todos estaban en la sala de estar por lo que decidí saludar primero.

-Hola papá- me acerque a mi padre y le dio un beso en la mejilla, enseguida vi a Edward quien estaba serio pero podía ver como disimulaba alegría.

-Buenas noches hija- dijo Charlie contento- Alguien no durmió bien anoche ¿Algo te ha distraído? - pregunto divertido mientras observaba fijamente a Edward, quien al igual que yo adopto un furioso sonrojo.

-Nada malo, de hecho he dormido perfectamente- dije como si no hubiese captado su indirecta, me acerque a Edward y me detuve en frente de él- Hola Edward- no sabia si darle un beso en la mejilla, uno en los labios o simplemente no darle un beso por lo que me quede estática.

-Buenos días, muñeca- Edward se acercó lentamente a mi rostro, dándome un fuerte abrazo y depositando un beso en la comisura de mis labios. Todos los presentes, los tres guardaespaldas de mi padre, Seth, Alec y Felix, Sue la cocinera y las chicas de la limpieza, Tanya, Kate e Irina, soltaron un sonoro "Uyyyyy", claro esta que Tanya era la excepción pues me miraba como si quisiera matarme. Edward y yo nos reímos mientras los demás nos sonreían como si se sintiesen aliviados.

-Y bien ¿A que se debe esta reunión familiar?- todos decíamos que éramos una gran familia apoyándonos entre todos.

-Estábamos discutiendo sobre tu seguridad en cuanto entres a la universidad- dijo Charlie levantándose de su sitio- Y de paso estábamos esperándote para saber la noticia- sabia de que noticia hablaba, la carta, lo mire como pidiéndole permiso para ir por ella- Anda ve por ella, ya.

Dicho esto salí casi volando de la sala para llegar al lobby de la casa en donde se encontraba organizado el correo, tome los sobres y empecé a buscar el que tuviese el distinguido sello de Harvard. Impuestos, no, Tarjeta debito, no, Tarjeta de crédito, no, Stanford, no, esperen ¿Stanford? Yo ya había enviado a Stanford y me habían enviado su respuesta por lo que no entendía el porqué de otra carta, aparte a carta para leerla luego y pase a la siguiente ¿Darmouth? También habían respondido al igual que Stanford, la aparte al igual que la anterior y pase a la siguiente era la de Harvard, pero eran dos. Tome ambas cartas y me voltee con la duda plantada en el rostro, mire a mi padre quien me observaba cauteloso al igual que Sue, las chicas y los guardaespaldas, en cambio Edward estaba petrificado en su lugar con una expresión que sabia reconocer perfectamente, miedo. Solo lo había visto así en una ocasión, cuando tenia 16 años y Edward había extraviado su brazalete, ese que le había regalado con un piano y una B tallados en oro, tenia miedo a la reacción que yo tomara, lo que el no sabia es que Sue lo había tomado para mandarlo a lustrar.

Volví al presente y tome ambas cartas de Harvard y las abrí, una de ellas tenia mi nombre y la otra dictaba el nombre que yo menos esperaba, Edward Anthony Cullen, leí la segunda carta, decía que a pesar de haber enviado la solicitud demasiado tarde le aceptaban debido a su excelente rendimiento, mire a Edward quien aun se encontraba en estado de shock, luego le preguntaría que sucedía por el momento tenía que saber si me otorgaban la beca, tome mi carta y la leí rápidamente, hasta que lo halle:

" LA UNIVERSIDAD DE HARVARD SE COMPLACE EN INFORMARLE QUE HA SIDO OTORGADA LA BECA COMPLETA PARA LA FACULTAD DE ARTES A LA SENORITA ISABELLA MARIE SWAN".

Rezaba la carta.

Grite emocionada y me dirigí a mi padre a abrazarlo, no había que ser un genio para saber que había obtenido la beca, todos me felicitaron abrazándome.

-No sabes lo orgulloso que me siento de ti Isabella- mi padre lloraba de felicidad mientras me abrazaba, me solté de su agarre y me dirigí hacia Edward quien aun no decía nada, y lo abrace tan fuerte que sentía que lo iba a dejar sin aliento.

-Felicidades señor Cullen, ha sido aceptado en la universidad de Harvard- susurre en su oído, aun estaba enojada, tenia muchas cosas que explicarme, pero a la vez estaba contenta. Edward me rodeo la cintura con sus brazos.

-Me aceptaron- gritaba Edward contento mientras nos daba vueltas aun abrazados. Todos se dirigieron enseguida hacia nosotros para felicitarlo a él también. Disimuladamente me aleje tomando las cartas de Stanford y Darmouth, para luego dirigirme hacia mi habitación hasta que Sue me intercepto.

-¿Hacia donde te diriges Bella? ¿No asistirás a la cena?- amaba a Sue pero en el momento en que todos vieron mi escapatoria la odie.

-Si claro que asistiré, es solo que debo ir a arreglarme. No pretenderás que cene en pijama ¿O si? Además aun falta el almuerzo- mentí tratando de sonar convencida.

-¿Necesitas ayuda con tu ropa?- preguntó con fingido interés Tanya.

-No estaré bien, iré a darme un baño enseguida vuelvo- me dirigí hacia las escaleras, no sin antes enviarle una mirada significativa a Edward.

En cuanto estuve en mi habitación puse el seguro, tenia que ver que contenían las dichosas cartas, tal vez eran una revocación de la anterior, de igual modo no iba a tomar ninguna de las dos opciones, tenia curiosidad por saber que sucedía. Elegí abrir primero la carta de Darmouth:

Apreciado señor Cullen,

Hemos recibido su solicitud de ingreso junto con una beca completa para la facultad de salud con destino a la carrera de medicina, a pesar de sus excelentes calificaciones y su dedicación a la carrera, la universidad ha de negarle el ingreso. Nuestras políticas de ingreso son claras entre ellas el envío puntual de la solicitud a la que usted ha fallado.

Esperamos su solicitud para el próximo semestre.

Aun en estado de shock procedí a abrir la carta de Stanford aunque podía imaginar de qué iba:

Apreciado señor Cullen.

Nos complace el anunciarle que ha sido aceptado para la carrera de medicina, a pesar de su solicitud de beca completa, se le ha otorgado media beca académica, debido a su retraso en el envío de la solicitud.

Esperamos su ingreso,

Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Stanford.

No lo podía creer, Edward había enviado su solicitud para estudiar en la universidad sin siquiera contármelo, entendía que quisiera estudiar no se lo iba a impedir, pero al menos pudo habérmelo contado. En ese instante alguien toco la puerta, era Edward.

-¿Bella?- su voz sonaba con algo de incertidumbre, debía imaginarse que ya había leído las cartas. Abrí la puerta de manera brusca.

-¿Cuándo pensabas contármelo?- enseguida le di paso para entrar y me dirigí hacia la cama.

-Estaba esperando a que recibieras tu respuesta de Harvard y que eligieras universidad, para yo poder elegir la mía.

-Pero pudiste haberme comentado, no te hubiese detenido si eso es lo que pensabas, sabes que no estas atado a mi- cada vez iba subiendo mi tono de voz, pero no podía controlarlo-¿En donde quedo la confianza que supuestamente nos teníamos?

-Sabes perfectamente que confió ciegamente en ti, Bella. Pero quería estar al menos seguro que alguna universidad me haya aceptado para comentártelo. Fue una decisión que tome de ultimo minuto, todas las solicitudes las envié tarde.

-¿Por qué las has enviado? ¿Tan cansado estas de mi que has decidido irte a estudiar?- no pude evitar el tinte de desilusión en mi voz.

-Todo lo contrario, lo he hecho por ti, para no alejarme de ti, la sola idea me enferma, pero sé que no te hubieses perdonado el hecho de que por ti abandonara lo que siempre he querido. Así que tome la decisión de no solo estudiar, sino de seguir a tu lado- esa chispa de ilusión se encendió automáticamente. Pero ya era de confirmar mis sospechas y ya que el no daría el primer paso yo lo daría sutilmente.

-Sabes que hace mucho podrías haber iniciado tus estudios ¿Por qué no lo has hecho?

-Ya te lo he dicho Bella ha sido por ti.

-Sabes que podemos conseguir otro guardaespaldas Edward, no es necesario que te ates a mi por obligación- no podía evitar el tono amargo de mi voz, el pensar que no desmintiera mis palabras me dejaba sin ánimos.

-¿Es eso lo que quieres, Bella? ¿Me quieres lejos de ti?- mi corazón se contrajo con la imagen ante mis ojos, Edward me miraba suplicante esperando una negativa de mi parte.

-No he dicho eso Edward, solo quiero que me digas si lo haces o no por obligación.

-No, nunca has sido, eres o serás una obligación para mí. Ya te lo he dicho antes.

-Entonces ¿Por qué no me lo has contado?- mi voz empezaba a temblar por las lágrimas que amenazaban con salir. Al parecer aquella noche fue solo producto de mi imaginación.

-Quería sorprenderte en la cena, quería darte la sorpresa de que estaríamos juntos por más tiempo. Nunca quise que dudaras de la confianza que te tengo, es solo que debía esperar. Aun estaba la posibilidad de que eligieras Harvard y yo fuese no aceptado. Entonces de haberlo sabido tu elegirías a universidad en la que yo fuese admitido y no la que fuera tu sueño, no podía interferir con eso- me sentía una estúpida por desconfiar de Edward, las lagrimas hacían presencia en mi cara, estaba claro Edward no me amaba- Hey ¿Qué sucede princesa?

-Nada- hizo amague de acercarse pero enseguida me aleje.

-Cuéntame que sucede- ese tono de voz y esa mirada eran las que siempre me hacían rendirme ante él y lo odiaba, odiaba que tuviera ese efecto en mí.

-Nada- mi voz se quebró en ese instante.

-¿El idiota de Mike te ha hecho algo?- su voz cargada de ira me hizo enfurecer mas, me hacia pensar que tal vez si le interesaba- Es eso ¿cierto? No llores, si en el amor te ha ido mal, levántate, con frente en alto- tomo mi barbilla en sus dedos, sus ojos enganchados a los míos- Seré tus muletas, te ayudare a caminar, contra todo dolor nos volveremos inmunes- la tristeza en sus ojos me partían el alma- Allí estaré apoyándote – cerro sus ojos- si una lagrima vuelves a derramar yo no me lo voy a perdonar- un sollozo escapo de mi haciéndolo reaccionar.

-¿Por qué es tan difícil el amor?- se encogió ante mis palabras- Cupido es un desgraciado.

-Cupido no es que sea malo, solo es algo mañoso. Pero no es el amor lo difícil es demostrarle a esa persona lo mucho que la amas y que hasta darías tu vida por ella- no dejaba de mirar a mis ojos.

-Amas a Tanya ¿no es cierto?- cerré mis ojos esperando su respuesta, sin querer escucharla en realidad.


Recuerden este es un fic. compartido junto con Alexa Swan de Cullen (: Gracias a ella ! Y tambien a todas las que siguen la historia desde cualquier perfil.

Disfruten del capitulo (:

Nos leemos pronto.

Twiandre