Lo de siempre: Pokémon le pertenece a Nintendo pero todo lo relacionado con Poké Wars le pertenece al autor Cornova. Este mundo está basado en el anime, tras el episodio 85 de la temporada de Diamante y Perla "Derrotando el miedo con miedo" como un mundo alternativo a este. Se que mucha gente esperará ver a Ash y compañía pero ellos ya salen en las tramas de Cornova así que aquí aparecerán una mezcla de personajes nuevos o pertenecientes a la región de Hoenn. Si saben inglés, podrán leer lo que hace Ash y los demás en este universo viendo las historias publicadas por él.

Por último, quiero mencionar que para mí es un honor tener autorización y poder escribir y publicar historias basadas en este universo, pudiendo darlo a conocer a la gente de habla hispana.


¿Quién iba a pensar que el mundo cambiaría de esta forma?
Que un día toda la realidad, todo lo que conoces, desapareciera en un abrir y cerrar de ojos.
A veces me detengo a pensar en cómo pudo haber sido el mundo si nada de esto hubiese ocurrido.
Que no hubiesen muertos millones de personas y pokemon inocentes,
Que no hubiésemos perdido nuestros hogares, nuestras familias y a nuestros amigos,
Que un pokemon no hubiese decidido tomar una decisión tan drástica,
Que no hubiese tenido que haber guerra…

Poké Wars: La supervivencia

Capitulo 1: El comienzo de la Guerra

16 de Agosto

Era de noche en el pequeño bosque, la oscuridad había cubierto hace poco la zona. En un claro, dos figuras estaban sentadas alrededor de una fogata mientras otras cinco dormían plácidamente no muy lejos del fuego. Una de las figuras era un chico de unos 17 años, de ojos y cabello castaño y llevaba unos mantos largos de color café que ocultaban gran parte de su cuerpo debido al frío de esa noche. La otra figura, era un ser emplumado escarlata que se encontraba observando las llamas que el mismo había encendido. El chico contemplaba algo distinto: una medalla de plata. En su placa se leía lo siguiente: "Segundo Lugar, Conferencia Colosalia, Arthur Collins de Ciudad Petalia" Arthur la miraba al mismo tiempo con orgullo, pero otra parte con decepción.

"Menudo viaje que hicimos Bruce… Viajamos por toda la región de Hoenn, ganamos ocho medallas de gimnasios y nos volvimos increíblemente fuertes todos juntos" Arthur desvió la mirada a sus otros cinco pokemon.

"Pero de todas formas, solo conseguimos el segundo lugar, realmente son extrañas las disposiciones del destino ¿No Bruce?" Dijo esto último al pokemon frente suyo. Bruce había sido el primer pokemon de Arthur, empezó su viaje como un indefenso Torchic cansado de su debilidad y que los pokemon del laboratorio del profesor Birch lo matonearan, siendo ahora un poderoso Blaziken. No solo era su carta de presentación, su pokemon más fuerte, era también su mejor amigo.

Bruce levantó la mirada, mirando a los ojos de Arthur.

"Aunque debo admitir que Marcus y su Infernape fueron el mayor desafío que hubiésemos tenido hasta ese entonces, la verdad, ambos tenían la misma probabilidad de ganar"

Bruce asintió, Monferno había sido el oponente más difícil con el que había luchado en su vida. El combate final entre ambos durado casi una hora, sin que ninguno de los dos diera su brazo a torcer. A pesar de que había perdido, él y su amo habían terminado siendo uno de los favoritos de la Conferencia de ese año, ganando gran cantidad de admiradores y admiradoras, algo que Arthur encontraba extraño al no haber sido famoso con anterioridad.

"Mañana en la mañana llegaremos a Ciudad Petalia, será mejor que nos acostemos temprano, estoy ansioso de poder visitar al Profesor Birch."

Hace más o menos un año atrás que no lo veía directamente, deseaba agradecerle por haberlo introducido en el mundo de los pokemon y de su entrenamiento, de haberle regalado el Torchic que se convertiría en Bruce y por su apoyo durante el viaje mediante videollamadas. También había visto la Conferencia por televisión. Visitaría a su maestro que le había enseñado a defenderse en el dojo de su ciudad natal y Birch volvería a ver a su hijo, Brendan, que no había visto en mucho tiempo y amigo de Arthur. Pensó en la gran coincidencia de que mucha gente que conocía se encontraría en la ciudad ese día, sería un gran reencuentro, incluso otros conocidos de Arthur estarían ahí.

Se fijó en sus otros pokemon que dormían. A lo mejor Bruce era su pokemon más fuerte, pero sin los demás no habría sido posible llegar más lejos. El poderoso Salamence de nombre Bahamut dormía acurrucado junto a Lucy, su Lanturn que tenía el gran don de utilizar ataques tanto eléctricos, de agua y hielo. Leonard o Leo como a veces llamaba a su Alakazam, dormía apoyado de espalda sobre Bahamut, lo había nombrado así en honor a un tío que trabajaba como científico en una compañía en otra región llamada Orretech. Kaiser, su Tyranitar, dormía recostado sobre un árbol no muy lejos de Bahamut, Lucy y Leonard. Finalmente, Shadow, su Gengar, dormía recostado de espalda sobre la hierba.

Arthur deicidio preparase para dormir en su saco, mañana sería un nuevo deía y habían muchas cosas que hacer. Pero, lamentablemente, esa noche marcaría el fin del mundo que conocía.

"Bueno, Bruce, es hora ya de descansar…" Decía esto mientras desenrollaba el saco de dormir. Mientras lo hacía, comenzó a escuchar unos quejidos provenientes de Bruce.

"¿Qué pasa Bruce?"

Arthur volteó la cabeza y soltó el saco por el asombro. Bruce para estar siendo aquejado de algo: su cuerpo temblaba, tenía las manos sobre la cabeza, los ojos cerrados y la boca tensada. Parecía estar sufriendo un gran dolor y trataba de aguantarlo, pero al parecer, era algo totalmente insoportable.

Bruce se paró de golpe y empezó a escupir lanzallamas de su boca al cielo, a atacar violentamente al aire y a lanzar enormes gritos de dolor. No solo era Bruce, el resto de su equipo también se había despertado, aullando de dolor y lanzando ataques a diestra y a siniestra. Bruce arrojaba lanzallamas peligrosamente cerca de los árboles, Lucy arrojaba rayo, Shadow lanzaba bolas sombras por doquier, Kaiser sacudía la tierra y hacía grandes fisuras en el suelo, Salamanca surcaba los cielos disparando hiperrayos y lanzallamas.

Arthur se vio pronto envuelto en un fuego cruzado de ataques pokemon, pero había algo extraño en ellos ya lucían muy diferentes de lo normal. El fuego que arrojaban Bahamut y Bruce para ser más intenso, más brillante, más calórico de lo normal. Parecía que si ese fuego lo tocaba, lo quemaría de forma muy grave. Los hiperrayos que lanzaba Bahamut impactaban el suelo, creando grandes explosiones y cráteres al contacto con el suelo que nunca había pensado que podían producir. Las bolas sombra impactaban con el suelo, explotando violentamente. Incluso Arthur podía sentir la onda de choque proveniente a lo lejos de esas esferas negras. Cada vez que Tyrantirar pateaba el suelo, grandes trozos de tierra se levantaba y abría, hundiendo un área del bosque en la creado por Lucy cayeron cerca de Arthur, chamuscando completamente la zona de pasto y dejando el aire con un penetrante olor a ozono.

"¡Esto es una locura! ¡¿Qué demonios les está pasando? Si esto sigue así ¡Será el fin!" Pensó Arthur.

Arthur corrió lo más lejos posible, no sabía el porqué de repente los ataques de sus pokemon parecían haberse vuelto más poderosos de lo normal y a que se debía el extraño ataque que sufría su equipo. De pronto, Leonard, que había estado con las manos sobre su cabeza conteniendo el dolor que sentía, lanzó un enorme grito, abriéndose sus ojos que se encontraban de un color celeste brillante por el enorme poder psíquico que fluía dentro de su propio cuerpo y una onda expansiva de psíquica se liberó de forma violenta, con una fuerza que Arthur no había sentido nunca mientras era arrojado al suelo y perdía lo consciencia.

Arthur comenzó lentamente a recuperar la conciencia, estaba tendido en el pasto y se sentía adolorido en todo el cuerpo. Mientras luchaba por ponerse en pie, sintió un gusto a sangre en su boca ¿había sido por lo caída o por el ataque de Leo? ¿Y si ere la último? Arthur recordó lo poderosos que habían sido los ataques de sus pokemon ¿Cómo era posible? Los ataques de pokemon nunca dañaban con a la gente y sus pokemon se habían vueltos locos de dolor e intentando calmarlo de cualquier manera habían atacado con una fuerza nunca antes vista.

Los pokemon de Arthur estaban en el suelo inconscientes, corrió primero hacia Bruce y le tomó el pulso, estaba vivo aunque inconsciente. Arthur comprobó que Lucy, Shadow, Bahamut y Kaiser igual estaban inconscientes, Leonard también, posiblemente debilitado por liberar toda esa energía psíquica.

"¡Tengo que llevarlos a un centro pokemon lo antes posible!" Pensó.

Arthur devolvió a su equipo a sus pokeballs y apagó lo que quedaba del fuego de la fogata. Se sintió aliviado que Bahamut y Bruce no hubiesen iniciado un incendio forestal, si hubiese ocurrido, probablemente todos hubieran muerto calcinados. Tras terminar de empacar las cosas, comenzó s correr lo más rápido posible hacia ciudad Petalia que no quedaba demasiado lejos del campamento.

Tras alrededor de una hora corriendo sin descansar mucho, Arthur vio las luces de su ciudad natal. En la ciudad había bastante actividad a pesar de que era cera de las once y media de la noche. La ciudad se encontraba agitada, muchas casas tenían las ventanas rotas o puertas derribadas, la gente pasaba a su alrededor sin notar su presencia, muchas de ellas llevando pokemons inconscientes en sus brazos. Arthur se dirigió al Centro Pokemon, en el camino vio pasar una ambulancia con sus luces encendidas en dirección al hospital ¿lo que le había ocurrido a él igual había pasado en la ciudad? ¿Había gente herida por los pokemon? O quizas… Arthur pensó en lo letales que se habían visto los ataques sus pokemon ¿muertos…?

Arthur llegó al Centro Pokemon que se encontraba abarrotado de gente con sus amigos, mascotas, compañeros, etc. En brazos. Las enfermeras Joy trabajaban sin descanso.

"¡Lo siento!" Decía extenuada una enfermera "¡Estamos al tope de nuestra capacidad y las Chansey han sido afectadas por el misma extraño fenómeno! ¡Si su pokemon no se encuentra herido de seriedad, déjelo con los demás de ahí!"

La enfermera le señaló al entrenador que tenía un Zigzagoon en brazos una zona del edificio en donde decenas de pokemon estaban recostados encima de colchones, mantos o sacos de dormir. Sus dueños, algunos con rasmilladuras, cortes o moretones los cuidaban o lloraban de preocupación a su lado.

Otros pokemon se encontraban en camillas y eran ingresados a Cuidados Intensivos. Las heridas que presentaban eran algo que Arthur no había visto en su vida: algunos presentaban horrible cortes sangrantes, otros tenían horribles quemaduras de tercer grado, los huesos rotos, con perforaciones, entre otras maneras perturbantes de daño físico.

"Señor" Le dijo una enfermera Joy "Le recuerdo que si sus pokemon no se encuentran heridos de gravedad, llévelos al lugar indica…"

"¡Espere enfermera!" Dijo una voz conocida "¡Yo conozco a este chico, deje que me encargue yo!"

La voz provenía de un viejo conocido, el Profesor Birch.

"¡Profesor!"

"¡Arthur, ven aquí! ¡Todos estamos por acá!"

El profesor llevó a Arthur a otra sala del centro pokemon, una en donde se encontraba gente conocida. Sus padres no se encontraban, se habían ido de viaje mientras él estaba en su aventura aunque ellos lo llamaban constantemente y habían visto la Conferencia por televisión.

"¡Arthur!"

En la sala se encontraba su maestro, Brendan, el hijo del profesor, el líder del gimnasio local Norman con su esposa Caroline e hijo Max. Su hermana, May, se encontraba en Johto para participar en los Concursos Pokemon. Estaba igual presente Andrés, un antiguo amigo de Arthur que había decidido ser criador en vez de entrenador.

Después de un rato de saludos y alegrías de que todos estuviesen bien, llegó el momento de las preguntas.

"¿Qué ha pasado? Pensaba llegar mañana en la mañana y mis pokemon les dio un extraño ataque ¡Por poco termino muerto!" Preguntó Arthur.

"Aquí ha pasado exactamente lo mismo" Contestó Brendan. "Estábamos todos reunidos en el Gimnasio cuando de pronto todos los pokemon de la ciudad fueron afectados por un extraño ataque, la mayoría se encuentra inconsciente por el momento."

Brendan era el hijo del Profesor Birch, tenía unos catorce años y ya había empezado su aventura hace varios años atrás. Había ganado las medallas de la Liga e incluso había participado hace tres años atrás en la Conferencia Colosalia, obteniendo el tercer lugar. A partir de entonces, se había dedicado a viajar y luchar en distintas Torres de Batalla alrededor del mundo, se habían conocido mientras Arthur viajaba y pronto hicieron buena amistad. Arthur se había sorprendido al momento de averiguar que era el hijo del Profesor Birch, nunca había sabido que tenía uno. Brendan llevaba la misma vestimenta de siempre: Un gorro blanco con una banda negra en la base con un motivo de una pokebola roja haciendo contraste en el fondo negro. Una camisa roja y negra, guantes sin dedos amarillos y azules, pantalones deportivos negros con toques amarillos en la parte inferior y zapatillas deportivas de igual patrón que la chaqueta.

"Aprendiz mío, se nota que tu aventura te ha fortalecido, lástima que mi compañero no esté despierto para saludarte"

El compañero de Batuo, maestro de Arthur, se encontraba tendido dentro de una máquina de scanner de resonancia magnética. El Medicham se encontraba sin heridas visibles y la máquina emitía una gran cantidad de ruidos y zumbidos mientras trabajaba.

Batuo estaba vestido con una toga negra, unos pantalones de lino blanco y un par de sandalias. Tenía alrededor de unos sesenta años, cabello corto con un poco de calva y de contextura muy saludable para alguien de su edad. Batuo venía de una tierra lejana, hacia ya unos treinta años atrás que se había instalado en ciudad Petalia y había instalado en su casa un dojo en donde impartía clases particulares de artes marciales, Arthur había sido su último alumno por el momento y él era su maestro o Sifu.

"Menos mal que estás a salvo, Arthur" Dijo Norman.

Al ser del mismo pueblo natal, Arthur conocía a Norman, había ganado su quinta medalla el año pasado tras vencer a sus pokemon de tipo normal. También conocía un poco a Caroline pero a Max solo lo había visto pocas veces y nunca conoció demasiado a Max y a May, los hijos de ambos. Max había estado de viajo con su hermana hace no mucho tiempo con unos amigos provenientes de otra región. Max se había quedado en casa mientras su hermana y amigos partían hacia Kanto, quedando así con su familia. Poco después de la partida de May, Arthur había regresado a Petalia para conseguir su siguiente medalla.

"Los Hondour te extrañaban" Dijo finalmente Andrés.

Andrés tenía dieciséis años y vivía a las afueras de la ciudad. Su familia provenía de Johto y habían traído a sus queridos Hondouer, su familia se dedicaba a criarlos e intentaban venderlos como pokemon guardianes y de compañía aunque el negocio no era muy bueno. Esto se debía a que eran pokemon no autóctonos de la región y su apariencia infernal tampoco colaboraba mucho. El negocio provenía de sus abuelos paternos, aunque su padre casi nunca estaba en casa, ya que trabajaba en uno de los trabajos peor vistos actualmente: el ejército. No había habido un conflicto bélico en décadas y él mundo sentía que las fuerzas militares eran algo obsoleto y poco necesario. El trabajo de su padre se veía marcado en las botas que Andrés llevaba, su camisa blanca, unas chapas de identificación en el cuello y los pantalones patrón camuflaje boscoso. Los ojos oscuros se veían cansados y su pelo corto negro estaba un poco sudado, al parecer había corrido desde el criadero hasta el centro pokemon para tratar a los Hondour y a su Houndoom que había sido afectado por el mismo fenómeno que los demás.

"Creo que el escaneo está casi listo" Dijo el profesor al escuchar un pitido que marcaba el fin del procedimiento.

"¿Alguna pista de lo que le ha sucedido a Medicham y a los demás?" Preguntó Batuo.

"Esto es…"

"¿Qué pasa papá?" Preguntó Brendan.

"Hay una extraña anomalía en el cerebro de Medicham. Cada pokemon tiene una zona en el cerebro que controla sus ataques y que limita los que el pokemon puede aprender según su genética. También regula que tan fuerte son, pero la mitad de ese sector cerebral de Medicham no emite más actividad, ha dejado de funcionar…"

"Y eso que significa" Preguntó Norman.

"O Medicham no puede realizar ningún movimiento más o sus movimientos se han vuelto increíblemente poderosos, algo así como…"

"¿Más letales?" Añadió Andrés, en el criadero, uno de los Houndour le había arañado un brazo y había sangrado, algo que no había pasado nunca...

"O sea" Finalizó Max, que no había hablado hasta ahora "Los ataques ahora pueden herir a la gente y a los pokemon…"

Todos quedaron en silencio, era algo totalmente extraño para todos. Los pokemon nunca habían sido peligrosos para la gente, sus ataques nunca herían ¿Qué habrá provocado este extraño fenómeno? ¿Había afectado a los pokemon de la zona o había sido algo masivo? Estas dudas acechaban la mente de cada uno de los presentes. Max, preguntó algo que sólo la idea provocaba escalofríos por lo morbosa que sonaba.

"¿Qué pasaría si un pokemon… matara…? Digo, un pokemon cuando derrota a otro en combate gana experiencia y se vuelve más fuerte, pero ahora ¿Qué sucedería? ¿Qué tan fuerte se volvería? ¿Podría incitarlos a atacarnos?"

Todos quedaron horrorizados con la idea de Max, este bajó la cabeza, le atemorizaba la idea de ser atacado por un pokemon salvaje que tuviese todo ese poder. Finalmente Birch tomó la palabra.

"Su miedo es justificado, déjenme probar algo"

Birch se dirigió a la computadora que había en la sala, tras ingresar unos datos. Realizó una simulación. Tras hacer un experimento teórico calculó lo que sucedería si un pokemon débil como un Zigzagoon llegara a acabar como un ser de las proporciones de un humano. El resultado fue revelador, los resultaban predecían que este podría llegar a evolucionar de manera instantánea en Linoone.

Todo el cuarto quedó en silencio, efectivamente, el hecho de que pudiesen dañar a la gente podría involucrar un posible ataque de pokemon pero ¿sucedería? Finalmente el silencio se rompió al salir Medican de la máquina, poco después, empezó a recuperar la conciencia. Todo el mundo estaba tenso ¿Cómo reaccionaría un pokemon perteneciente a un entrenador? ¿Los atacaría?

Finalmente levantó la cabeza, parecía normal, miraba alrededor suyo, sin saber en qué lugar estaba y por qué había tanta gente, no parecía que fuera a atacarlos. Todo el mundo suspiro aliviado ¿podría significar que todo estaría bien?

"Bien todos, sabemos que todavía hay muchas duda al respecto sobre lo que les ha pasado a los pokemon, pero es muy tarde y será mejor que le entregue estos resultados a la policía. Quién sabe si será necesario evacuar por seguridad a la población, pero eso se tratará mañana, todos deben de estar muy cansados" Dijo el Profesor.

Todo el mundo asintió, eran cerca de las doce.

"¿Tus pokemon es tan bien Arthur?" Preguntó Birch

"Este… Si… Fueron derribados por un ataque psíquico de mi Alakazam pero parece que sólo están inconscientes" Afirmó Arthur recordando que no habían sufrido daños mayores.

"Bien, eso aliviará a las enfermeras, sus Chansey siguen inconscientes pero pronto deberían despertar y podrán tratar a los pokemon heridos de gravedad. Bueno, será hora que vayan a sus casas a dormir y por favor, tengan cuidado"

Todo el mundo empezó a retirarse, Arthur y Medicham siguieron a Batuo.

"¿Se suponía que me quedaría a alojar en su casa, sifu?"

"Si aprendiz, acordamos con tus padres de que te quedarías hasta que ellos regresaran. Mañana podrás ir a tu casa a llevarte lo que desees mientras te alojes en el cuarto de visitas"

Arthur, Medicham y Batuo llegaron al hall del centro. Las cosas marchaban con mayor fluidez ya que algunas Chansey se habían despertado y habían empezado a ayudar. Salieron del centro y se dirigieron a la casa de Batuo, era una casa de dos pisos construido en un estilo tradicional asiático con un anexo lateral que era el área de entrenamiento.

Cruzaron la entrada, dejando los zapatos en la entrada y subieron al segundo piso.

"Bien aprendiz, dirígete a la habitación de las visitas y nos vemos mañana al amanecer, será mejor que comprobemos lo fuerte que te has vuelto en tu viaje y examinemos a tus pokemon para que averiguar en qué estado se encuentran"

"Entendido Sifu, nos vemos mañana, que tenga buenas noches"

Batuo y Medicham se dirigieron a sus aposentos y Arthur entró en la habitación de los invitados, una cama simple tradicional lo esperaba y se derrumbó en ella. Estaba exhausto por las emociones de la noche y sólo quería dormir.

Pasaron las horas pronto amanecería, de pronto, una voz gritaba su nombre y lo zarandeaba.

"¡Arthur, Arthur! ¡Despierta!"

"¿Que sucede Sifu…? Aun falta para el amanecer…" Respondía con somnolencia.

"¡Levántate Arthur! ¡El chico de Nolan tenía razón! ¡Los pokemon salvajes están atacando la ciudad!"

"¿QUÉ?"

Arthur se levantó de súbdito, Batuo, llevaba las dos Jian (espadas tradicionales), Arthur, en la prisa de tomar sus cosas (no se había puesto ropa para dormir), no distinguía si lo rojo que estaba en las espadas de su maestro era sangre o no…

"¡Rápido! ¡Medicham está en el piso de abajo repeliéndolos!"

Maestro y discípulo bajaron a toda velocidad las escaleras y llegaron a la zona de entrenamiento: un espacio amplio, con puertas deslizables que daban al patio. Medicham se encontraba luchando contra un grupo de Zigzagoons y Tailows y Poochyenas. El espectáculo era truculento: Medicham usaba psico-corte, generando dos cuchilla de energía púrpura desde el dorso de sus manos y con una velocidad y precisión magistrales, cortaba y destazaba a sus enemigos, dejando charcos de sangre, miembros y cuerpos rebanados por doquier.

Arthur quedó paralizado, no podía creer la orgía de violencia frente a él. Lo que más le asustaba era la expresión de Medicham: era una mirada fría y concentrada, parecía no importarle lo que hacía, su objetivo era proteger a su amo y a su discípulo a toda costa. Su movilidad y precisión en sus ataques eran algo que nunca había visto antes, ahora era más fuerte de lo que Arthur recordaba de él. Medicham sentía un poder increíble en su cuerpo, era un poder que de alguna forma sabía que tenía adentro pero que nunca había podido utilizarlo, se sentía lleno de poder y se sentía bien liberarlo.

Las paredes laterales del área de entrenamiento se desplomaron y tres Mightyena y dos Linoone entraron, plantándose frente a Arthur y Batuo. Arthur liberó a Bruce, estaba despierto y por su mirada, Arthur vio que estaba ansioso de pelear y liberar el enorme poder que ahora tenía disponible.

Batuo entregó el arma más cercana que había colgada en una pared cercana a Arthur, era una Quiang (lanza) de unos dos metros de largo, de madera pintada de negro, con una larga hoja para apuñalar mas largas tiras rojas que colgaban de la base de la hoja para proteger la madera de la sangre que se escurría en un combate. Arthur extendió la mano izquierda y la tomó con un movimiento preciso, la hizo girar grácilmente y la extendió hacia adelante, preparado para defenderse.

Sentía que se le revolvía el estómago por la idea de tener que matar pokemon. Pero la mirada de los Mightyena y Linoone estaba cargada de una sed de sangre incontrolable, sin rechistar, intentarían hacerlos pedazos si bajaba la guardia.

"¡Bruce! ¡¿Estás listo?" Grito el alumno.

Bruce asintió y dio un grito de guerra mientras el fuego de sus muñecas flameaban con fuerza. Alumno, maestro y pokemon se lanzaron al combate.


Comenten en lo posible, me gustaría poder conocer la opinión de los lectores y saber que piensa la gente de habla hispana de este universo, que es uno de los favoritos entre los lectores de fanfic de pokemon estadounidenses. El capítulo 2 viene pronto.