Pensamientos de un dragón.

Capítulo 4:

El llanto en los ojos castaños

Aún Saori no le ha dicho nada, supongo que en la tarde cuando regrese después de visitar a los niños, Saori no tendrá más remedio que soltar la bomba. Seiya va a llorar mucho, cuando de nueva cuenta le maten las esperanzas y le digan que no hay pistas sobre el paradero de Seika.

Así que me puse a empacar mis cosas. Cada que esto pasa, me voy a quedar con él unos días, en lo que mi amigo recobra fuerzas para enfrentar al mundo. Y aunque me encanta pasarla con Seiya y contemplarlo dormir; aunque me halaga que me pida que me quede porque en esos momentos se siente un niño desamparado y mi presencia le tranquiliza, lo cierto es que siempre pido que esto no se repita. Que esta sea la última vez que tenga que secar sus lagrimas y tenga que leerle algún libro.

El anciano maestro solía leerme cuando me sentía mal, escucharlo me hacia saber que estaba al pendiente de mí y por eso repito lo mismo con mis hermanos. Cada que se enferman o se sienten mal, me quedo en sus cabeceras leyendo hasta que se duermen.

Es por eso que hay tantos libros en mi habitación, los que compro y los que me traen para estas situaciones.

Al fin te encontré, Hyoga me dio este libro especialmente para Seiya. Ojala está sea la última vez que lo veamos llorar.

Es entonces cuando siento los ojos celestes del cisne contemplándome desde la puerta. Este ladea un poco la cabeza antes de darse vuelta e irse a enfurruñarse a su cuarto. Hyoga nos parecerá distante y ajeno al mundo, pero se da cuenta de todo. Ya debió notar la angustia de Saori y el verme haciendo mi maleta y buscando un libro le dio la respuesta de lo que pasa.

Hyoga siempre resiente cuando Seiya va a llorar. Después de las dolorosas luchas que sostuvo con Camus y con Isaac; muchas veces debió sentir que la tristeza lo consumiría, pero Seiya siempre le hizo compañía hasta hacerlo reír. Realmente fue la hiperactividad y la alegría de Seiya quienes le devolvieron su hermosa sonrisa al cisne. Por eso Hyoga se fue a su cuarto a enfurruñarse consigo mismo, porque no sabe como arreglar la situación. No hay modo de que pueda hacer algo para impedir esas lagrimas que soltará Pegaso.

En cocina contemplo al par de hermanos. Aunque Ikki se ve raro, supongo que igual que Hyoga ya notó lo que va a pasar y Shun nota que algo le inquieta a su hermano. En estos momentos Shun quisiera abrazar a Ikki y que le dijera que le preocupa. Pero el mundo no funciona así para Ikki, primero se muere en agonía antes de considerar el contarle sus preocupaciones.

Cuando veo a Seiya cruzar el umbral de la casa totalmente sonriente y lleno de alegría, se que en unos minutos todo va a estallar. Le extraña que Saori quiera hablar en privado con él pero aun así su sonrisa no desaparece.

Y mientras Saori habla con Seiya, sentados en las escaleras encuentro a Hyoga y a Shun, por la cara del peliverde me doy cuenta que Hyoga ya le contó todo. No puedo evitar inclinarme y revolverles el cabello.

Tal vez todos nosotros tenemos la personalidad de nuestra constelación guardiana. Seiya suele decir que Hyoga realmente parece un cisne, él, es bello y silencioso … distante.

Y Shun es Andrómeda, la bella Andrómeda, la cual decían que era más bella que las nereidas del mar. Ella se ofreció en sacrificio para salvar a su pueblo. Es así nuestro Shunny, tan bello físicamente igual que Andrómeda y también hermoso por dentro, por su espíritu increíblemente noble.

Entonces, siendo que su constelación es un brioso caballo blanco con alas ¿Cómo es Seiya?

Es arrojado, animoso y fuerte. Tan limpio y claro. Sin limites. Lo mismo es para él correr sin que nadie pueda alcanzarle en tierra, que volar contra el viento y las tormentas en la inmensidad del cielo.

A veces me pregunto como puede ser tan feliz, a ojos de cualquiera Seiya es la encarnación de la felicidad. Que Ame-no-uzume, la diosa japonesa de la felicidad y la celebración, vació todos sus dones sobre él. Dado que su alegría es tan grande que pareciera que hace salir al sol.

Quien lo viera opinaría que es ajeno a la tristeza … pero nosotros sus hermanos sabemos que llora mucho, que a veces no puede dormir por la angustia; y que el dolor que se come su corazón se llama Seika.

"Seika … Seika ¿dónde estás?" lo he escuchado decir en sueños, y he sido testigo de las lagrimas que dejan pegajosas sus mejillas. Y le he visto lavarse la cara y sonreírle a la vida mientras enfrenta otro día.

En estos momentos, Saori le debe estar dando otra carta de los investigadores de la fundación, donde de nueva cuenta le dicen que no hay rastro de Seika. Ella escogerá muy bien sus palabras, pues quiere darle fuerzas y darle animo; estoy seguro que sus palabras de aliento, de que seguirán buscando hasta voltear todas las piedras será lo que evite que se mueran sus esperanzas.

Y sé que Seiya sólo sonreirá y dirá "ni hablar tendré que volver a empezar".

Seiya, eres un caballito que corre para no ser alcanzado nunca. Para que el dolor no te atrape.

Sabíamos que iba a tener esta explosión de energía. Por eso en cuanto Seiya salió del despacho de Saori, Hyoga rápidamente lo siguió. Ikki los contempló mientras cruzaban el umbral de la mansión, entonces sintió la mirada de su pequeño hermano sobre sí. Ikki le devolvió una mirada molesta antes de irse y Shun sólo suspiró.

Muy a su pesar, a Ikki también le angustia ver a Seiya triste. El que llore no va con su esquema de cómo funciona la vida. Aunque jamás lo admita, la alegría y optimismo de Seiya le han tocado el corazón.

Así es, nos has ganado a todos nosotros Seiya.

Hyoga y tú salieron a la playa, corrieron, nadaron, dieron como mil vueltas antes de que Hyoga sintiera el corazón reventar y que el cansancio mereciera pasar la estafeta a Shun. Fueron con los niños del orfanato, jugaron pelota, escondidas, fútbol, los niños se cansaron y se fueron a dormir, pero Shun seguía jugando contigo hasta que también se canso e Ikki tuvo que relevarlo. Esa noche caminaste por toda la ciudad, recorriste cada centímetro buscando desesperado que hacer, karaokes y bares no pudieron contigo. El amanecer llegó e Ikki se fue a dormir mientras me quede contigo jugando básquetbol, hasta que también me canse. Luego Shun de nuevo fue tu compañero de juegos. Pensó que las carreras te agotarían pero igual que Hyoga cuando ya no podía más paso la estafeta, Hyoga y tú no soltaron el guitar hero por horas.

El día moría mientras la desesperación se adueño de ti. Tenias que salir a buscar y otra vez fue Ikki quien te siguió en la negrura de la noche. De nuevo recorriste toda la ciudad, esta vez no buscando algo que te distrajera, si no a Seika. Tu Seika.

Cuando te vimos salir con la angustia en tus ojos esa segunda noche seguido de Ikki, supimos que estábamos llegando al final de esto.

Seiya, cuando recorriste todo sin éxito, cuando por fin ya no podías más, regresaste a la playa y te sentaste a llorar. Recibiste el amanecer bañado en lagrimas.

Por más que intentaste huir del dolor no pudiste. Era una batalla perdida, pero como siempre diste batalla. No querías rendirte al dolor que está estrangulando tu corazón, te negabas a soltar las lagrimas. Has peleado todo lo que has podido contra ellas y finalmente haz aceptado que las tienes que dejar salir.

Y lloras aquí porque no puedes llorar en la mansión, Saori te vería y se entristecería y no puedes soportar eso. Ella es Atena y tú eres su caballero. Eres tú el que debe cuidar de ella y no al revés.

Pegaso nunca va a dejar que Atena vea sus lagrimas. Seiya a Saori sí se las mostraría, pero como no son capaces de separarse de los títulos, estás lejos de la mansión sacando todo ese dolor con la cristalina lluvia que sale de tus ojos.

Cuando por fin las sacaste todas, Hyoga acarició tus castaños cabellos y te ofreció su espalda para llevarte a tu casa, estabas exhausto, con ayuda de Shun te metió en cama. Y ahora te contemplo hecho ovillo escondido bajo las mantas. Tus enormes y llorosos ojos castaños me miran con curiosidad mientras me siento preparándome para leer.

-Sherlock Holmes y el sabueso de los Baskerville.

Tenia que ser una historia de una familia maldecida, Hyoga tenia razón te quedaste encandilado.

-¡Es un perro fantasma! – Exclamas lleno de asombro.

-Lo se mi querido Watsón, pero hemos de llegar al fondo de todo este misterio.

Ahora los dos estamos maravillados por este libro, nos ha emocionado y necesitamos saber cómo Sherlock Holmes va a atrapar al asesino, si este es un perro fantasma salido del infierno. Y sonrío desde el fondo de mi alma mientras luchas ahora por no dormirte queriendo escuchar toda la historia, dando batalla, como siempre te niegas a la rendición. Pero pese a eso no pudiste evitar dormirte.

¿Cuántas cosas hemos enfrentado desde aquella pelea que sostuvimos en el torneo galáctico? Yo diría que ya perdí la cuenta, y es que han sido tantas, hemos estado juntos enfrentando a poderosos oponentes, hemos sentido miedo y angustia cuando creemos que uno de nuestros hermanos está en peligro y nos hemos reído de nuestras travesuras hasta el cansancio.

Todos dicen que somos muy diferentes, que tú casi no piensas las cosas cuando yo las pienso en excesivo. Realmente soy muy complicado y efectivamente tiendo a pensar demasiado, por eso suelo rendirme cuando me veo en una situación en la que no hallo salida, o simplemente no avanzo por andar pensando en todas las posibles repercusiones. Tú en cambio no eres capaz de detenerte, no es que no pienses, es que tienes tus ideas demasiado firmes por lo que casi no escuchas.

Tal vez por eso nos complementamos, y por eso, tú y yo somos más cercanos a nosotros que al resto de nuestros hermanos de bronce. Cierto que adoras a Hyoga y jugando proclamas a los 4 vientos que lo amas y que se lo robarás a Shun. E incluso la chica que pose los ojos en nuestro Hyoga va a necesitar de tu aprobación. También es cierto que no paras de decir que no hay cosa más linda en este mundo que nuestro Shunny y que basta una miradita tierna de este, para que lo dejes ganar o le compres todos los dulces que quiere. También te creaste un sistema de gruñidos para comunicarte con Ikki dado que él sólo se comunica por ese medio. Y aun así, sé que yo soy tu consentido, así como tú eres el mío.

Cuando éramos un par de huérfanos adoptados por la fundación Graude, nos hicimos amigos, luego nos volvimos a encontrar en el torneo galáctico. Fue una intensa batalla la que sostuvimos. Tu espíritu de lucha me dejó impresionado y tu sublime gesto, al estar agotado, herido y prácticamente sin fuerzas y aún así esforzarte para salvarme la vida, es algo que jamás olvidare y siempre atesorare en mi corazón.

Pero realmente el momento en el que me rendí totalmente a ti, fue aquel, cuando enfrentamos a los caballeros negros y Kiki me dio el cascabel. Tenias toda la seguridad de que yo asistiría apoyarlos. Confiabas tan plenamente en mí, que por eso dejaste ese cascabel con Kiki.

Jamás traicionaría la confianza que en mí haz depositado. Por eso estoy ahora aquí velando tu sueño. Yo se que pronto recobraras las fuerzas para encarar nuevamente al mundo. Pronto tus risas nos llenaran a todos de alegría. Y mientras tanto aquí estaré cuidándote.

Un par de días después.

Te veo sentado en las escaleras contemplando el mar, siempre es bello y a estas horas del atardecer lo es aún más. Pero ahora dudo que notes eso, pues te veo absorto en tus pensamientos.

Me pregunto que estarás pensando.

-Shiryu

-¿Sí?

-¿Por qué un objeto no puede moverse a la velocidad de la luz?

¡En la torre! ¿por qué diantre me pregunte qué estabas pensando? Bajó la mirada buscando una salvación y veo que traigo el libro del Sabueso de los Baskerville entre las manos. Me dieron ganas de mostrarte el libro del sabueso y decirte "mira, trata de un perro fantasma, recuerdas lo felices que éramos anoche hablando sobre el perro fantasma. YO ENTENDÍA LA CONVERSACIÓN SOBRE EL PERRO FANTASMA".

-Es que el libro de Hyoga dice que un objeto no puede moverse a la velocidad de la luz porque entonces su masa se haría infinita y la energía por ende también se haría infinita y es algo que no entiendo porque cuando luchamos con los caballeros dorados peleando a esas super velocidades pues como que su masa no se hizo infinita.

De que rayos estás hablando, no entendí nada de tu discurso Ahora se lo que siente Ikki cuando dice que va hacer pato al horno. ¿Por qué demonios le mostró su libro del mal a Seiya? Y ahora yo padezco las consecuencias, ahora es a mí a quien mira esperanzado en que tenga la respuesta.

-¿Qué es exactamente lo que no entiendes? –Digo para ganar tiempo.

-Eso de que su masa se haría infinita y por lo tanto su energía. Según un objeto no puede moverse a la velocidad de la luz, porque si logrará hacerlo su masa se volvería infinita y por la teoría de la relatividad, la equivalencia entre masa y energía, provocaría que la cantidad de energía también se volvería infinita y eso es algo que no entiendo, y lo digo por que según Einstein y todo su conjunto de ecuaciones los caballeros dorados no deberían de poder moverse a la velocidad de la luz.

-Bueno Seiya, -digo sonriéndole con ternura.- Albert Einstein jamás vio a un caballero Dorado y en sus ecuaciones no considero lo milagroso que es el cosmos.

-Ya se que es por el cosmos infinito que los caballeros dorados se mueven a la velocidad de la luz, pero, cuando leí lo de la masa infinita, como que de repente se me vino una visión de los caballeros dorados gordos.

No puedo evitar reírme ante ese comentario. -Una vez leí que en física quántica la masa es energía condensada. Para mover algo a la velocidad de la luz necesitas energía infinita, por eso necesitas masa infinita. Pero no me creas no estoy muy seguro de lo que hablo.

-Suena lógico. Menos mal es el cosmos el que se expande al infinito y no uno. Qué cosas piensan algunas gentes, a mí nunca se me hubiera ocurrido eso de la masa infinita, ni me cuestiono que pasaría si el sol decidiera desaparecer.

-Quedaríamos a oscuras.

-Tendríamos 8 minutos de luz, que es lo que tarda en llegar a la tierra, pero si el sol desaparece ya no habría gravedad que nos detuviera y saldríamos disparados a velocidad infinita y la luz vendría corriendo tras nosotros incapaz de alcanzarnos.

-Como dije quedaríamos a oscuras.

-Cierto … Shiryu ¿cómo puedes ser tan sabio?

-Uno que se esfuerza.

-Imagínate a la luz corriendo desesperada tratando de alcanzar a la tierra, el universo es un lugar extraño.

-E insólito.

-Menos mal cuento contigo para que me expliques toda está locura.

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Bonus: Una escena de Desayuno o el patito de la discordia.

Hyoga, Shun, Seiya y yo estamos gozando de un desayuno tranquilo, todos muy contentos porque Seiya ya está de mejor humor.

De pronto Ikki entra y nota que Seiya y yo ya regresamos a la mansión.

-mrrrrmm.- Ikki emite un sonido que puede traducirse como "hola".

-mmnrrrmn.- Seiya le contesta en ese lenguaje suyo diciéndole "hola a ti también ¿me extrañaste?".

Perezosamente Ikki comienza a servirse cereal –mnrrrrrmnn.- Traducción "¿ya te sientes mejor?"

-unmm.- Y Seiya responde afirmativamente.

Shun por su parte los observa fascinado. Por eso cuando Ikki se sienta junto a él no lo puede evitar y también emite un sonido.

-rrrmmm

-mrmrrr- Traducción "Y ahora tú qué te traes."

-mmmrrnnnnnnnnnnn- Eso quiere decir "Dado que contigo sólo se puede hablar con gruñidos decidí intentarlo"

-grrrrrrrrrrrr. –"No molestes" y se levanta a buscar leche a la cocina.

Shun deja escapar un largo suspiro. 4 gruñidos es lo más que se le puede sacar a Ikki.

-Hyoga ¿Verdad que me amas más a mí? –Pregunta de repente Seiya.

-¿eh?- Pregunta el ruso.

No puedo evitar reírme ya estoy notando lo que pretende Seiya.

-Admite la verdad Hyoga, quieres más a Seiya que a Shun.- Y doy mi contribución.

-A los dos los quiero igual. –Dice dándose cuenta que ya va a empezar el pleito. Pero es tarde ya no hay modo de detenerlo.

-¿Cómo que a los dos nos quieres igual?- Reclama Shun al tiempo que abraza a Hyoga. –Tanto que me esfuerzo, que me desvivo cuidándote y consintiéndote para que me salgas con que no soy tu consentido.

-Seiya y tú son mis consentidos.

-Eso se me hace injusto, dado que yo te amo más que Shun. –Dice orondo Seiya.

-Mentiroso yo lo amo más. – Y Shun estruja a Hyoga entre sus brazos sin darse cuenta, al tiempo que tiene un duelo de miradas con Seiya.

Así que Ikki regresa para darse cuenta que Shun y Seiya, están echando rayos por los ojos peleándose por el patito.

Ikki le pregunta a Shun. -¿grrrrrrrrrr?- Traducción "¿Por qué tienes que andarte peleando por ese pato?"

-¡umn!- Con pose digna Shun le contesta "¿qué te importa?"

Atrapado en los brazos de Shun, Hyoga sólo contempla su plato, lejos, muy lejos de él y totalmente inaccesible.

Shun deja el duelo de miradas con Seiya, para pasar al duelo de miradas con Ikki. Y mentalmente se dicen:

-Yo soy tu hermano, es a mí a quien tienes que consentir. Suelta a ese pato roba hermanos.

-Hyoga siempre deja que lo consienta y no me hace caras ni me dice que lo molesto.

-Ya sabes que así es mi carácter.

-Pues perdiste tu oportunidad. Ahora estoy con Hyoga y él si me trata bien.

Seiya se ríe de su travesura. Sabía que esto iba a pasar y es que el peliazul está celoso. Siempre se molesta cuando ve a Shun mimando a Hyoga, y ahora verlo peleando por él fue el acabose. Pero ha chocado con pared, pues por más que frunza el seño Shun no va a soltar a Hyoga a menos que le ofrezca algo más tentador. Así que tras devorar su cereal, molesto admite su derrota.

-rrrrrrmmnnnnn.- "Está bien tu ganas" E Ikki accede a la única condición de Shun para soltar a Hyoga.

Y Shun suelta a Hyoga para abrazar a su hermano.

El rubio iba a volver a comer, pero Seiya lo atrapa entre sus brazos al tiempo que ríe festejando su victoria sobre Shun, pues se ha quedado con el patito. Shun lo fulmina con la mirada, pero como Ikki rara vez se deja consentir, no puede desaprovechar la oportunidad. No obstante después volverá a la carga para recuperar a su pato.

Y el ruso sigue viendo su plato, lejos, muy lejos y totalmente inaccesible.

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Notas de la autora

Ese último pedazo fue un Happy Birthday para mí. Me encanta que se pelen por mi patito.