El reloj marco las 4 en el departamento del gran Usami-sensei, se encontraba completamente desierto. El afamado escritor hacía unas horas había caído inconsciente en su cuarto tras acabar con su último trabajo y con su última gota de energía.

A los pocos minutos entró por la puerta principal el pequeño universitario, como siempre con su alegre temperamento, dejando su bufanda y su abrigo en el respaldo del sillón más cercano.

Recordó la situación de su casero. En el desayuno, apenas tenía las fuerzas para poder comer, no le gustaba imaginar en qué condiciones estaba en ese preciso instante.

Sirvió una taza de café como excusa para ir a molestarlo en su trabajo. Tocó varias veces pero al no recibir respuesta abrió la puerta.

Su cuerpo se estremeció al notar como su novio estaba tirado en el piso, que aunque no fuera algo diferente a lo que usualmente pasaba siempre le parecía doloroso verlo en ese estado.

Dejo la taza en el escritorio del mayor y le arrastró a duras penas por la diferencia de tamaños al sillón del lugar, sí hubiera sido más fuerte lo hubiese llevado a su dormitorio.

Dio un gran suspiro, rápidamente le cubrió con una cobija traída de su cuarto para evitarle enfermarse.

―Tonto―Suspiró nuevamente, inmediatamente la laptop de su casero le llamo la atención.

Se sentó en su silla pesadamente, en la pantalla estaba la pagina abierta del e-mail, parecía que estaba a punto de enviarle el archivo a su editora, probablemente había colapsado antes de poder cumplir su misión.

Ya estaba adjuntado el archivo, ya tenía el correo de la pelirroja como destino y no quería causarle problemas a la señorita Aikawa.

Sin darle muchos rodeos presiono la tecla "Send", cerró todas las ventanas para encontrarse un archivo de texto, a lo que sabía de hace unos días su pervertido casero trabajaba en una novela BL. Si le leia se arrepentiría de haberle enviado el archivo de texto a la editora, su tonto y desconsiderado novio usaba su nombre siempre para esas bochornosas historias, llenas de color rosa pastel y maripositas siempre volando.

Antes de poder alcanzar la tecla para salir, miro algo completamente diferente.

"Te dije que no te amo ¡Estas siempre de pegajoso!"

Un pequeño dolor en su pequeño le paralizo momentáneamente.

―E..Eso.. N..no me ..lo diría.. Usagi-san―Pensó mirando el contenido del archivo.

"El pequeño castaño estaba asustado por aquellas palabras, eran tan dolorosas. Pero no podía hacer más él lo amaba y aunque le dijera lo que le dijera estaría siempre con él, aún cuando Akihiko no lo quisiera ni ver.

Yo te amo―Titubeó mostrando su lado expuesto a su novio.

No sé qué pretendes, lo siento Misaki yo no te amo. Perdona si alguna vez te hice creer que si"

P..Pero ¡Tu siempre me lo decías!―Gritó desde su garganta y así mismo como desde su corazón. Algunas saladas gotas salieron de sus ojos, esperando que sólo fuera un amargo sueño del cual despertaría―Y..Yo no puedo creerte.

Lo siento, pero es la verdad. Yo.. Hace tiempo que no siento nada por ti―Masculló sin gentileza, sin tacto, sin ninguna clase de amor.

Akihiko… Entonces… ¿Por qué hace no mucho me lo decías? ¿Lastima?―Apretó sus puños con fuerza, tanta que sentía como su piel pronto sangraría.

Pensé… que podría amarte―Suspiró fuertemente―Pero, la verdad ya me sacas de quicio."

Misaki en la silla del escritor dio un respingo, su corazón en sus oídos le impedía poder escuchar sus pensamientos, lo único que lograba hacer era seguir leyendo. Si bien siempre odiaba esas historias dulces, creo que había encontrado que tipo de historias no le agradaban en lo absoluto.

"―Lo siento…―Con una de sus mangas limpió sus lagrimas, poniendo una sonrisa forzada a su agresor― No quise ser molestia.

Misaki, ocupo que dejes el recinto―Dijo tajantemente empalideciendo más al castaño.

¿P..Por qué?

Es que he invitado a un amigo―Sonrió mirando para abajo―Y le he mencionado que era soltero.

P..Pero… Él no ocupa saber nada… S..Sólo dame algunos días para regresarme..―Su voz estaba a punto de quebrarse, eso no podía estar pasando, tenía que ser un sueño ¿Era mentira? ¿Era una broma?

Lamentablemente no"

No pudo más, simplemente no pudo. Cerró con fuerza la laptop para salir del estudió de su casero. Le dolía mucho el pecho, le costaba respirar, no supo cuando había empezado a llorar.

Se encerró en su cuarto, y se lanzó a su cama. Las lagrimas aún seguían cayendo, tomaba con fuerza la almohada a su costado.

―E..eso es sólo una historia.. Era mentira ¿Verdad?―Susurró cerrando sus ojos con fuerza, recordó en la mañana todo parecía estar en orden, si, quizás se notaba cansado, pero era normal.

Le seguía amando ¿Cierto?

"Pensé… que podría amarte" Recordó esa pequeña frase, apretó los dientes con fuerza.

―Sí Usagi-san me dijera eso… No sabría que responder―Susurró contra la almohada―Supongo que sí… Él ya no me q..qui..siera… Viviría solo..

Se incorporó en su cama para abrazar sus rodillas.

―Usagi-san, no diría eso…

Aunque realmente creyera que su casero no le diría eso, ese dolor en su corazón no se retiraba. Había pasado un tiempo desde que no había intimidad, ni siquiera un beso, no era que lo deseará mucho, pero en ese momento era la única medicina que le pedía su corazón.

Todo eso por una tonta historia que bien podría ser una fantasía, pero el hecho de que lo hubiera escrito su novio, con sus nombres, con situaciones posibles. Dolía, era como ver una situación muy devastadora en alguien similar a ti y que no te gustaría que te pasara.

El llanto había puesto pesados sus ojos, así que sin poderlo evitar los cerró para tomar una pequeña siesta, y quien sabe quizás cuando despierte ya este de mejor humor.

Unos toques a su puerta despertaron. Miró su reloj para notar que eran nada más ni nada menos que las 9 de la noche, había dormido bastante, no había preparado la comida, ni hecho sus deberes tanto escolares como domésticos.

―Misaki ¿Estás bien?―Escuchó detrás de la puerta.

―Ah si, lo siento me quede dormido―Salió del cuarto rápidamente para encontrarse con su querido novio―No sé que me pasó―Se rió nerviosamente―C...creo que no has comido deja te preparó algo, bueno.. Aunque es un poco tarde, pero supongo que no has comido nada sólido en varios días y pues yo..

Detuvo sus palabras cuando uno de los dedos del mayor se poso en sus labios.

―¿Estabas llorando?―Le dijo seriamente.

―¡¿Eh? No, claro que no ¿P..Por qué lloraría?

―Eso debería preguntármelo yo.

―E..estas… loco..

―¿Lo estoy?―Le tocó una de sus mejillas que tenían rastros de lagrimas secas, junto con sus ojos ligeramente enrojecidos― ¿Te pasó algo malo?―Hábilmente le tomó entre sus brazos recargando la cabeza del castaño en su pecho.

―No, nada pasó…

―Misaki…―Intensifico el agarre― Entonces ¿Soñaste algo malo?

―Y..Ya no tiene importancia…―Correspondió el agarre, olvidándose de todo lo demás.

Sin soltar al castaño se unieron en un suave beso, librando de preocupaciones el corazoncito del castaño.

―T..e amo..―Musitó sin quererlo aun en los brazos del peligris, logrando que este abriera los ojos como platos.

―¡¿Misaki? ¿Qué pasó? ¿Alguien te lastimo?

―N..No..―Bajo la mirada todavía más estaba avergonzado muy muy avergonzado, lo peor es que le era imposible huir estaba demasiado bien agarrado.

―¿Alguna amenaza?―Bajó a su nivel para mirarle a los ojos―Sabes que no dejare que nadie te haga daño o que te alejen de mi.

―¡N..No es eso!―Susurró al borde del colapso, con su rostro indefinidamente por lo rojo que se encontraba.

―¡¿Estás enfermo?―Le tocó su frente con la suya, para notar que en efecto estaba más cálido pero al ver lo rojo que estaba era obvias las razones por las cuales estaba así.

El ojilila suspiró suavemente, acercando más a su Misaki.

―Yo también te amo―Le susurró con una sonrisa de par en par―Iba a invitarte a comer a fuera pero creo que has cambiado los planes.

―¡¿Eh?

―Después de tan bella confesión, es obvio que tenemos que pasar toda la noche amándonos ¿Cierto Misaki?

―¡¿EHHH?