¡Hola, buenas! De nuevo, aquí traigo otro capítulo de esta tardona historia ^^

Antes de nada, gracias por esos reviews, que me tocaron el alma al abrir el Hotmail (o Outlook, cómo leches se diga...).

Bueno, como podéis comprobar este capi es bastante largo, así que tenéis para rato. Días :)

Disfrutadlo y, como digo a veces, no os adelantéis, que os estropeáis el final. ¡Nos vemos abajo!


El timbre sonó en esos momentos, haciendo a todos mirar a la puerta.

Chizuru: ¡Ya voy yo! –saltó emocionada corriendo hacia la entrada.

Akiko: ¿Qué hora es? –preguntó a Tsunami.

Tsunami: Las once en punto.

La chica abrió los ojos sorprendida y giró la cabeza hacia donde Chizuru esperaba a sus invitados con una gran sonrisa.

Fudo: Es increíble como para una fiesta cumplen la norma de puntualidad, ¿eh?

Akiko: Ya te digo…

Tsunami: Aunque en verdad tenían que llegar a las diez.

Akiko: Pero como la norma dice que tienen que llegar a las once, llegan a las once -recordó de forma burlona.

Fudo: Tampoco es que sea una regla estricta…

Akiko le miró confusa.

Akiko: ¿Pero no me habías dicho que era una norma de fiestas?

Tsunami: Se dice ya que es una norma porque resulta que los de nuestro instituto son unos tardones de primera –explicó cruzando los brazos.

Fudo asintió dándole la razón.

Akiko: ¡¿Y siempre llegan una hora tarde?!

Tsunami: Hay quien ha llegado dos.

Fudo: Nosotros solíamos llegar a la hora, junto con algunos más. Pero al ver el constante panorama que se nos presentaba, acabamos por llegar cuando los demás.

El surfista le lanzó a Fudo una mirada que contradecía sus palabras.

Tsunami: Tú no llegabas a la hora...

Fudo: Nos había dejado a los dos en buen lugar, ¡idiota! -le reprendió alterado por la estupidez del peli-rosa.

Tsunami: Es verdad... ¡Mierda!

Mientras Fudo dejaba caer la frente sobre su mano decepcionado, los primeros invitados habían sido atendidos por Chizuru, que les enseñó donde estaban las bebidas y todos los lugares transitables. Estos primeros en llegar eran dos chicos, dos porteros para ser exactos.

Tsunami: ¡Endo!, ¡Tachimukai! –los saludó acercándose a ellos.

Los tres se dieron un abrazo con el surfero, y a continuación saludaron a los del sofá. Tsunami rodeó los hombros del más pequeño de los dos porteros.

Tsunami: ¿No viene Kido con vosotros?

Endo: Sí, venía con nosotros, pero como le quedaba cerca, fue a recoger a Haruna de unas clases particulares –respondió a la vez que se llenaba un vaso de un ponche anaranjado. Al darle un trago, su expresión se convirtió en pura satisfacción-. ¡Qué bueno!

Chizuru se puso a su lado con superioridad.

Chizuru: Especialidad de una servidora.

Akiko: Pero con mi toque mágico de no incluirle todos los litros de alcohol que servidora quería –añadió desde el sofá con una gran sonrisa.

La otra la fulminó con la mirada, a lo que la de la trenza se encogió de hombros, aún sonriente.

Endo: Pues me tenéis que dar los ingredientes. –Volvió a dar otro trago, saboreando bien antes de tragar para ver si descubría algún componente de la bebida-. Granadina lleva…

Akiko: Y una regla muy simple; con un hígado contento, tendrás la mejor fiesta.

Chizuru: Te lo acabas de inventar.

Akiko: Sí, ¿pero a qué es un buen lema?

Chizuru: No, que va.

Ahora fue Akiko la que la fulminó con la mirada, obteniendo como respuesta de su amiga una sonrisa a la vez que arqueaba las cejas.

De nuevo el timbre sonó, yendo en esta ocasión las dos chicas juntas. Akiko quería empezar a ver a sus invitados desde la puerta, y saber si tendría que hacer de portera, aunque no fuera un gorila como los de las discotecas. Los que subieron fueron Kido y Haruna, a los que les siguieron después de un rato Goenji y Kazemaru. A medida que pasaba el tiempo iba llegando más gente, y cada vez con más continuidad. Por el momento, a todos a los que se había tenido que presentar Akiko no le dieron mala espina, pero su intuición le decía todo el tiempo que esperase y no se hiciera ilusiones.

Fudo y Tsunami, a consecuencia de su apuesta, no le habían quitado ojo a cada persona que entraba. O, mejor dicho, no le quitaban ojo a lo que trajeran. El surfero, aunque intentaba no demostrarlo, se estaba poniendo cada vez más nervioso, mirando a cada rato la hora. Nadie traía ni un mísero chiguagua, ¡y él no quería ponerse la cara llena de pintura de mujer!

El mohicano, que se miraba las uñas con prepotencia apoyando la espalda en la pared, ladeó la cabeza hacia Tsunami.

Fudo: Oye, ¿tú sabrás dónde está el maquillaje, no? Me da que en el baño, pero no sé…

Tsunami respiró hondo y miró a la puerta con desesperación. Llamaron y comenzó a rezar al cielo por un perro, ¡sólo uno…! Cuando Akiko abrió entraron Ulvida y Midorikawa de la mano.

Akiko y Chizuru: ¡Bienvenidos!

Midorikawa: ¡Hola! –saludó por los dos levantando la mano. La peli-azul parecía avergonzada-. Venga, Ul, díselo.

Aquí Tsunami puso más atención en la conversación.

Ulvida: Es que… -comenzó cabizbaja, pero pareció armarse de valor y se obligó a mirar a Akiko y a Chizuru a la cara-. Veréis, nosotros no hemos encontrado un sitio donde poder dejar a nuestra mascota, entonces nos preguntábamos si podría estar aquí, en una habitación cualquiera. Es muy buena, y no molestará…

Chizuru: No, tranquila, si ya tenemos aquí otro perro…

Tsunami: ¡Bien! –susurró apretando el puño.

Ulvida: ¡Muchas gracias, de verdad! Os la debemos.

Akiko: No, si no es molestia -sonrió cordial.

Ulvida salió fuera de la casa, y en unos segundos entraba con ella una preciosa Cocker Spaniel color canela. Aunque a lo mejor Tsunami era el único que conseguía verla así de hermosa, porque… ¡había ganado la apuesta!

Cogió a Fudo de la muñeca y comenzó a andar con él.

Tsunami: Sí, a mí también me da que el maquillaje está en el baño.

Fudo: ¿Eh?

Preguntándose si le habría gustado tanto la idea al surfero de ir maquillado, escuchó un ladrido canino, que no se le parecía en nada al de Tsuzuru. Giró la cabeza hacia la puerta, quedándosele una cara de espanto al instante. Un nuevo ladrido proveniente del Cocker rebotó entre las paredes de su cráneo. O, mejor dicho para él, proveniente del Jocker…

Fudo: ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…!

Tsunami: ¡MUAJAJAJAJAJAAAAA…!

En la entrada, Akiko comprobó una vez más por la mirilla de la puerta si alguien más aparecía. No había nadie.

Chizuru: No te preocupes –dijo cruzándose de brazos-. No creo que falte nadie más.

Akiko: ¿Seguro? –preguntó aún en su posición de vigilancia.

Chizuru: Supongo –respondió algo dubitativa, encogiéndose de hombros.

De repente un chico peli-blanco se acercó a Chizuru.

Chizuru: Oh –se sorprendió la chica. El muchacho había aparecido ante ella como de la nada-. ¿Qué pasa, Suzuno?

Suzuno: Venía a decirte que yo me quedaré aquí vigilando si viene más gente. Falta un amigo mío, así que los dos salimos ganando.

Las dos chicas, sin creerse del todo lo que oían, se miraron mutuamente. Sin hacer nada habían conseguido un portero y ellas se podían ir de rositas a empezar con la fiesta.

Chizuru se volvió hacia Suzuno sin saber muy bien qué decir.

Chizuru: Eh… Muchas gracias, nos haces un gran favor.

Suzuno: Como ya he dicho, los dos salimos ganando –respondió amable, aunque sin sonreír.

Suzuno se apoyó en la puerta, pegado al telefonillo, mientras que Chizuru y Akiko iban hacia el salón.

Chizuru: Qué suerte. Ya creía que estaríamos ahí toda la noche.

Akiko: Y yo… Pero, ¿de dónde lo conoces? Yo sólo lo he visto por los pasillos del instituto muy de vez en cuando. Y mucho menos conozco su nombre.

Chizuru: Es Suzuno Fuusuke para ser exactos –recitó de memoria antes de encogerse de hombros-. Todo se encuentra en las redes sociales.

Akiko: Ya veo…

Chizuru se subió a una silla para ponerse a la altura del mueble donde estaba el portátil. Todavía no había música, por lo que pensó que ya iba siendo hora. Antes de dar al play se giró hacia la gente que charlaba con sus vasos en mano.

Chizuru: ¡¿Estáis listos para un buena fiesta?!

A Akiko le resbaló una gota por la nuca.

Akiko: Tampoco es para emocionarse tanto…

Sin embargo, todos, o por lo menos la gran mayoría de los invitados, alzaron sus bebidas y exclamaron un animado: "¡SÍ!"

Acto seguido, Chizuru activó la música, sonando "Play Hard" de David Guetta.

De un salto, Chizuru se bajó de la silla. En suelo firme admiró como todos habían empezado a bailar al son de la música. Ver que estaba consiguiendo hacer la fiesta que quería le hizo ensanchar una gran sonrisa.

Chizuru: Parece que todo está saliendo bien.

Akiko: De momento… A ver si los vecinos no se quejan.

Chizuru: ¿De qué se van a quejar? –preguntó como si no hubiera nigún problema relevante. Después de una pausa, se acordó de algo que le faltaba-. ¡Las bebidas de la bañera! Voy a por ellas.

Corrió en dirección al baño, seguida de Akiko.

Akiko: ¿Son tan necesarias? –cuestionó en el pasillo.

Chizuru: Por supuesto que sí. ¡Harán que la fiesta mejore mucho más!

Akiko, nada convencida, dio media vuelta y miró el reloj de la pared. A continuación, exhaló un suspiro.

Akiko: Te doy una hora para que veas que esto empeorará… -murmuró para sí misma, aunque dirigido para Chizuru. Sabía que aun se lo dijera a su amiga, esta seguiría en sus trece, sin que nadie la pudiera hacer cambiar de idea.

UNA HORA MÁS TARDE…_

Akiko, desesperada, buscaba a su amiga, a la que había perdido un poco después de haber ido a buscar el alcohol. La de rizos fue a hacer amistad con sus invitados, se giró un momento y la perdió. Comenzó a buscarla después de haber paseado por toda la casa, en busca de algo que hacer. Como le había dicho Chizuru, ese era un perfecto ambiente de diversión. ¿Pero dónde estaba la diversión? ¿La habían cogido toda las demás personas en el apartamento? No tenía ni idea. Ahora lo que la invadía era preocupación por ver dónde estaba Chizuru.

Akiko: ¡Chizuru! ¡Chi…! –se interrumpió al instante al girarse y encontrarse de frente a un Fudo con toda la cara maquillada con pintalabios rojo pasión, sombra de ojos azul y polvos para los pómulos con purpurina. Todo ello echado por su cara con la mayor crueldad posible-. ¿Qué…?

El chico puso un dedo en los labios de Akiko haciéndola callar y negó con la cabeza lentamente, con total seriedad.

Fudo: No preguntes… Mejor, no preguntes…

Ella, shockeada, se quedó callada incluso después de que Fudo quitará el dedo de su boca. El chico miró a un lado y otro.

Fudo: Te lo explicaré más tarde. Sólo me queda una persona más.

Akiko: ¿Una… persona…?

Fudo: Espérame en el baño. Ahora voy yo –dijo sin más para después irse. De fondo se escucharon las carcajadas de varios chicos.

Akiko: De acuerdo… -le respondió a Fudo aunque se hubiera ido, a la vez que para sí misma intentaba asimilar la situación.

Se dirigió al baño, apoyándose en la pared junto a la puerta de éste y esperó al chico. O chica, como a él le gustara que le llamasen. ¿Y qué querría decir con "una persona más"? ¿Dónde estaría Chizuru? ¿Le habría pasado algo tan raro como a Fudo? ¿Y a Tsunami?

Todo esto empezó a preguntarse esperando al castaño, que tan solo tardó unos minutos en aparecer ante ella.

Fudo: Ya está… En el fondo ha sido fácil.

Akiko, desconcertada al verle así de nuevo, abrió la boca en un intento de hacer cualquier comentario, aunque no sabía que escoger de todas las opciones que se formaban en su cerebro.

Fudo: No soy un travesti, por si ibas a preguntar eso.

Akiko: Entonces me quedo más tranquila…

Fudo: Por cierto –dijo como si ella no hubiera dicho nada-, tú que eres chica, ¿me sabes quitar esto de la cara? –preguntó indicándose a sí mismo al rostro con el índice.

Akiko: Sí, algo habrá en el baño.

Dicho esto, dio media vuelta y entró en el aseo encendiendo la luz. Fudo fue detrás de ella y se sentó en el váter mientras la chica buscaba en el cajón un bote y algodones finos y redondos dentro de un envoltorio transparente. Cerró el cajón y se giró hacia Fudo, quedando, de nuevo, shockeada. Ahora, con la claridad, podía ver perfectamente el rostro del chico. Poco a poco fue sonriendo, y en nada ya estaba al borde de las lágrimas de tanto reír.

Fudo: Ya me extrañaba a mí mucho que no te rieras… -se quejó mirando a otro lado y cruzándose de brazos, molesto.

Akiko: Es que… Es que estás… -intentó hablar, pero las risas no le permitían decir más de tres palabras.

Fudo: Ridículo, lo sé. Por esa razón es que estás tardando en quitarme esto.

La chica siguió riéndose un poco más, y Fudo tuvo que auto-controlarse por no cabrearse aún más. Al rato Akiko, curvada hacia delante apretándose la zona del estómago, se puso más tranquila, irguiéndose soltando las últimas carcajadas.

Akiko: Gomen… -murmuró quitándose las lágrimas de las mejillas-. De verdad que lo siento, Fudo… No he podido controlarme.

Fudo: De todas formas es la reacción que ha tenido todo el mundo al verme, así que prácticamente ya me he acostumbrado.

Cerrando fuertemente los ojos por las lágrimas se giró y llenó el algodón de una crema blanca prácticamente líquida. Refregó el algodón con otro virgen, y con los dos impregnados, se acercó a Fudo y empezó a restregar uno de los algodones por su mejilla derecha. Él, a su vez, vio como una lágrima salía del ojo de Akiko. Antes de que escapara de la línea de sus pestañas inferiores la atrapó delicadamente con el pulgar y la arrastró por su sien haciéndola desaparecer.

Akiko, levemente sonrojada por la mano del chico aún en contacto con su piel, siguió limpiando el maquillaje de éste.

Akiko: Me has hecho hasta llorar…

Antes de responder, Fudo apoyó su mano sobre su rodilla.

Fudo: Pero de risa. Mejor que si hubiera sido de tristeza, ¿no crees?

Ella sonrió aprobatoriamente.

Akiko: Claro que sí.

Después de esto, se mantuvieron en silencio sin saber qué más decir. Cuando Akiko ya había limpiado las mejillas y los labios y pasó a los ojos, Fudo comenzó a reír.

Fudo: ¿Esto no te recuerda a cuando te limpié la herida de la rodilla?

Akiko recordó la escena, y le recordó a él sin la camiseta, usándola para curar su rodilla después de jugar a fútbol. La imagen de su desnudez la hizo sonrojarse de nuevo.

Akiko: En cierto modo sí que me recuerda a eso. Aunque se diferencie bastante.

Fudo: O aunque sea totalmente diferente.

Los dos comenzaron a reír juntos, hasta que Akiko recordó otra escena que le hacía arder como un semáforo rojo.

Akiko: ¿Y te acuerdas de cuando te pusiste a hacer flexiones encima de mí sin camiseta?

Ahora el que se sonrojó fue Fudo. Esa fue una de sus tácticas para flirtear con ella.

Fudo: Sí, y otras muchas veces en las que yo acabo encima de ti.

Akiko recordó esas escenas, y siguió comentándolas con él. Los dos reían y recordaban, acabando por hablar de cómo comenzó todo, conscientes en todo momento de que su relación nunca tendría final. Fuese la relación que fuese.

~~...~~

Tsunami guardó los utensilios de maquillaje en el neceser de una de las chicas. Acababa de maquillar a Fudo con todo su arte, como si el rostro del chico se tratase de un cuadro. Había triunfado. En poco tiempo, la gente había empezado a subir fotos de la fiesta, ganando "Me gusta" en la que aparecía el travesti de Fudo.

Se sentó a disfrutar de las imágenes en la litera de abajo, acostándose en la cama con una amplia sonrisa.

Tsunami: En el Tuenti de Sakuma, Fudo se ha fotografiado con Sakuma y Genda. Muy bien, Fudi, muy bien… ¡Una nueva! En el Facebook de Endo se ha fotografiado con casi todo el equipo de Inazuma Japan. Uff, esto sí que lo va a ver mucha gente… Oh, otra más. Ulvida y Midorikawa le dan un beso en cada mejilla, y él, como en todas, con cara de pocos amigos. Mmm… Eso no me gusta, Fudi…

Se sentó en la cama y buscó el Whatsapp, que abrió para hablar con él.

"Tienes que estar más contento en las fotos" –le escribió.

A los segundos recibió la respuesta del mohicano.

"Eso no estaba en el plan"

"Pero tendrás que hacerlo, ¿no te parece? Ya que buscas que se hagan una foto contigo hazlo con ganas"

"¿Te parece que tenga ganas? Esto es demasiado cruel…"

"Es lo que tú propusiste como apuesta"

En esta ocasión el mensaje tardó más en llegar. El peli-rosado imaginó que Fudo estaría maldiciendo mentalmente. O incluso en voz alta.

"Vamos, guapetón, ¡qué tú puedes!" –le animó Tsunami.

"Gilipollas"

Ese fue el último mensaje de Fudo, y el que le hizo reír a Tsunami. ¡Cómo se lo estaba pasando de bien con aquella apuesta!

De pronto, otra foto fue subida por Kogure, que rodeaba con el brazo los hombros de Fudo y alzaba su copa echando unas gotas de la bebida a fuera. Los dos sonreían, aunque uno más natural que el otro.

"Fudooo" -volvió a escribirle por Whatsapp.

"He sonreído, ¿qué más quieres?"

"Las ganas que te dije antes"

"Te juro que no puedo hacer más, Tsunami..."

"¡Vamos! Sólo te queda una foto, ¡más ánimo!"

"Eres un gilipollas aprovechado..."

"Lo sé :)"

Guardó el móvil en el bolsillo de sus vaqueros y miró a la cama superior de la litera. Estaba deseando ver la siguiente foto, para así poder salir a la fiesta y dejar de quedarse en las sombras controlando que Fudo no hiciera trampas. Además, seguro que estaba cabreando de sobremanera al mohicano con los mensajitos. Se le escapó una sonrisa al pensarlo. Después de un rato, aburrido, exhaló un suspiro y rodó sobre el colchón, encontrándose de frente con el portátil de Chizuru, que estaba cargando. Mirándolo fijamente un momento, acabó por cogerlo.

Tsunami: Seguro que aquí podré tener una buena panorámica de las fotos -pensó en voz alta-. Y de paso se las guardaré a Chizu, que seguro que le hacen mucha gracia.

Con el escritorio ya en pantalla, buscó las páginas donde habían subido las fotos. En poco tiempo, con la rapidez que tenía aquél PC para cargar, las tuvo listas en una carpeta.

Tsunami: No mires... peligro -la nombró. Sabía que la abriría sin pensárselo dos veces.

Soltó un suspiro pensando que había hecho un buen trabajo. Oyó la música que rebotaba en las paredes del apartamento. Casi inconscientemente comenzó a llevar el ritmo con la cabeza, y seguidamente con los brazos. Antes de que pudiera saltar de la cama y ponerse a bailar con todo el cuerpo sintió como le vibraban los pantalones.

Tsunami: Oh. -Cogió del bolsillo el móvil y desbloqueó la pantalla-. Ya he terminado... -le había respondido Fudo.

Una sonrisa ladina apareció en su cara.

"Eso tengo que comprobarlo yo"

"Me importa poco si te gusta o no. Yo ya he terminado mi parte del trato"

Pasó de la advertencia del chico y actualizó la página. Efectivamente, alguien más había subido una foto. Y unas cuantas más. Tsunami buscó entre las fotos de Hijikata la que tenía con Fudo. Al abrirla la examinó como un verdadero crítico en un restaurante. Hijikata, sonriente pero aguantando unas enormes ganas de echarse a reír, estaba al lado de Fudo, que le abrazaba por la cintura, ponía los dos dedos de una mano en el símbolo de victoria y, lo más importante, sonreía de oreja a oreja tal y como si se estuviera divirtiendo.

Tsunami: Así me gusta... Muy bien -murmuró asintiendo complacido.

Fudo había hecho un gran trabajo. Guardó la imagen en la carpeta para Chizuru y se dispuso a apagar el ordenador, pensando que su trabajo ya había terminado. Cuando estuvo a punto de apagarlo, se encontró con un enlace para un juego en internet. Guitar Hero ponía.

Tsunami: Hala, cuánto tiempo...

Recordó como acabó su guitarra de la Wii. Había querido probar una canción que nunca conseguía hacer, ni si quiera en el modo fácil. En este mismo nivel lo intentó, consiguiéndolo a la segunda. Motivado, pasó al nivel medio consiguiéndolo esta vez a la primera con mucha dificultad. Más confiado que en toda su vida, quiso pasar directamente al experto, saltándose el difícil. Como era obvio, fracasó estrepitosamente en el experto, incluso después de otros cinco intentos. Cabreado, empotró la guitarra contra el suelo, partiéndola por la mitad. Después de quedarse paralizado con una mitad de la guitarra entre sus manos se dio cuenta de la estupidez que había hecho.

Miró a un lado y otro de la habitación, asimilando si sería mejor irse a la fiesta o jugar un poquito a su juego favorito. Lo echaba muchísimo de menos, pero...

Tsunami: ¡Bah, no pasará nada! -Cliqueó en el enlace y se dispuso a jugar. Claro está, esperanzado de que no pasaría nada de nada.

~~...~~

Suzuno seguía vigilando en la entrada, aunque ya estaba impacientado. Muy impacientado. No paraba de mirar por la mirilla de la puerta, y hacía un rato que había empezado a tener un tic en el pie.

Suzuno: Uff... ¡¿Cuando aparecerá...?! -gruñó en susurro, deseando gritar. Aunque nadie le oiría con la música tan a tope como estaba... Miró el reloj, e inmediatamente exhaló un bufido-. ¡Este ya no aparece en toda la noche!

De repente oyó el timbre de la puerta. Ojeó por la mirilla casi con total indiferencia, pero al encontrarse allí a su tan esperado amigo abrió los ojos de par en par.

Suzuno: ¡Por fin! -Abrió la puerta veloz-. ¡Nagumo! ¡Ya era hora de que aparecieras! -Dicho esto sus ojos se desviaron a las chicas a las que el tulipán rodeaba con cada brazo-. Aparecierais...

Nagumo negó desilusionado y desesperado.

Nagumo: ¿Lo veis, chicas? ¡Os dije que os diérais prisa en prepararos! -las regañó como un padre con sus hijas.

Ellas bajaron la cabeza entristecidas por "su mala conducta".

Chicas: ¡Lo sentimos, Haruya-san...!

A Suzuno le resbaló una gotita por la cabeza. Sacudió la cabeza, saliendo del trance de la... indescriptible escena.

Suzuno: Anda, vamos a dentro, que se ha hecho tarde -dijo incitando a su amigo (y "amigas") a que entraran con un gesto de la mano.

Nagumo: ¿Tarde? ¡Si la fiesta no empieza hasta que llego yo!

Suzuno ignoró el comentario del tulipán y le dejó paso para que entrara en la casa. Al entrar observó la fiesta, "inspeccionando el material". Satisfecho, les dio a cada chica una palmada en la espalda.

Nagumo: Anda, chicas, id a hacer lo que queráis. Yo iré a lo mío.- Todos entienden qué es lo suyo.

Chicas: De acuerdo, Haruya-san. -Cada una le dio un beso en una mejilla al tulipán. Después, mientras se iban, fueron despidiéndose de él sacudiendo los dedos con una mirada seductora. Nagumo sacudió los dedos al igual que ellas. Al perderlas de vista soltó un suspiro melancólico.

Nagumo: Son tan monas... -Por un momento pareció triste por la ida de las chicas, pero en menos de unos segundos se giró hacia su gélido amigo con, literalmente, muchas ganas de fiesta-. ¿Dónde están las bebidas?

Suzuno: En el salón hay ponche y en la bañera del baño han dejado las botellas con la bebida que ha sobrevivido.

Nagumo: Mmm... Empezaré con el ponche.

Los dos se encaminaron a la mesa, el chico tulipán derecho al ponche. Llenó su vaso y echó un trago mirando a su alrededor.

Nagumo: ¿Me he perdido algo? -interrogó al dar el primer buche.

Suzuno: Nada muy especial, salvo Fudo Akio, que le ha dado por maquillarse la cara e ir haciéndose fotos con todo el mundo.

Nagumo miró interesado a Suzuno.

Nagumo: ¿Maquillarse de mujer o de payaso?

Suzuno lo pensó un momento.

Suzuno: No sabría decirte. Estaba tan mal hecho que podría ser cualquier cosa.

Nagumo: Hm. -De repente su expresión se tornó frustrada, dando un golpe por el puño en la mesa-. Qué pena que haya llegado tarde.

Suzuno: Tú fuiste de los que creaste la impuntualidad en el Raimon, así que ya llegas tarde incluso para quejarte.

Nagumo rió irónico.

Nagumo: Cierto... Suzuno -llamó la atención de su amigo haciendo notar el cambio de tema-, vamos a inspeccionar un poco más a fondo. A esta fiesta le falta... ritmo.

Suzuno le siguió camino a la cocina.

Suzuno: Es irónico que digas eso con la música tan alta que hay. Lo extraño es que no venga ningún vecino a quejarse...

~~...~~

Chizuru, junto a Ulvida y unas sonrojadas Aki y Haruna por efecto del alcohol, se adueñaron del micro del karaoke, cantando a todo pulmón como si no hubiera un mañana.

Chicas: ¡BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM! ¡MY HEART IS GOING, BOOM, BOOM, BOOM, FOR YOU! ¡CAN'T YOU HEAR THIS BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM! ¡MY HEART IS CALLING, CALLING CALLING...! ¡CAN'T YOU HEAR THIS BOOM, BOOM, BOOM, BOOM...! ¡BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM! ¡BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM! ¡BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM! ¡MY HEART IS CALLING, CALLING, CALLING...!

Cuando la canción dejó de llevar letra las chicas comenzaron a bailar. Chizuru se divertía a tope, bailando, conociendo gente nueva, saltando encima del sofá... Incluso sentía su corazón latiendo con energía, como si aporrearan una puerta con todas las fuerzas posibles para una persona.

Kami: ¡Eh, Chizuru! -llamó desde el suelo la peli-azul.

Chizuru: ¡¿Qué pasa, Kami?!

Kami: ¡Me parece que están llamando a la puerta desde hace un rato!

Chizuru: ¿Qué...? Pero si es mi... -Se llevó la mano al pecho, al lugar del corazón-. Ah... -Ahora todo cobraba sentido...-. ¡Voy a ver quién es!

De un salto, la de rizos se bajó del sofá. Las demás cantantes, aún encima, la miraron disgustadas de que se fuera. Incluso Ulvida y Haruna soltaron un gritito infantil.

Ulvida: ¡¿A dónde vas?!

Chizuru: ¡A ver quién llama!

Haruna: ¡Pasa y quédate con nosotras, que te pierdes la canción!

Vaya con Haruna, pensó Chizuru.

Chizuru: ¡Tengo que ir, chicas!

Haruna: Joo... Bueno, vale... -aceptó a regañadientes.

Ulvida: ¡Pero te queremos aquí para Starships!

Aki: ¡¿De Nicki Minaj?! ¡Yo no soy capaz de rapear tan rápido!

Haruna: ¡Cierto! Mejor...

Haruna y Aki se miraron, soltando al unísono como si se hubieran leído la mente:

Aki y Haruna: ¡MARRY DE NIGHT!

Ulvida: Seréis cobardicas...

Chizuru soltó una carcajada.

Chizuru: ¡Ya me pensaré cuál cuando vuelva!

Se despidió de las chicas y fue a la entrada. Allí abrió la puerta, encontrándose con una niña que tan sólo le llegaba por la cintura, tenía dos coletas negras colgando a los lados de su cabeza y se presentaba con una cara de menopausia a sus doce años. Su vecina de abajo, Sakura.

Chizuru: ¿Qué pasa hoy, Saku?

Sakura: ¡No me llames Saku!

Chizuru recordó el nombre por el que, por lo menos, a ella le hacía que la llamara.

Chizuru: Pues olvídate de que te diga Sakura-sama.

Sakura: ¡Es que es lo que soy para ti!

La de rizos puso los ojos en blanco y contó hasta diez mentalmente, intentando calmarse para no cargarse a esa niña del demonio. Desde que llegó al edificio la empezó a incordiar.

Chizuru: Bueno, ¿qué quieres?

Sakura: ¡Que bajes la música! Estoy estudiando, o sea, prepararme para mi futuro, ¡así que quiero concentrarme!

Chizuru: Pues yo quiero que dejes de gritarme. No estoy sorda.

Sakura: ¿Entonces lo harás?

Chizuru: No.

Sakura: ¡Te repito que...! -Fue interrumpida por la mano de Chizuru, que le tapó la boca. La niña le dio una bofetada a la mano, mostrando una enorme repugnancia-. ¡No me toques!

Chizuru: A ver, cielo, escúchame. -Se puso de rodillas para quedar a la altura de Sakura-. Voy a ser directa y clara; haznos un favor a las dos y deja de incordiar vidas. Se ve que estás estresada...

Sakura: Porque no bajas la música.

Chizuru volvió a contar mentalmente.

Chizuru: Vamos a ver, ¿cuándo tienes el pu... el examen?

Sakura: El viernes.

Chizuru: ¡¿El viernes de esta semana?!

Sakura: No, de la otra semana.

Los ojos de Chizuru casi se le salieron de las órbitas. ¡Estaban a sábado!

Chizuru: ¿Has probado a relajarte un poquito...? Tienes dos semanas para estudiar...

Sakura: Yo me relajo, y mucho mejor que tú. ¿Qué tiene de relajante esta música a todo volumen?

Chizuru: Que divierte.

Sakura: Tsk.

Chizuru: A ver, Sakura...

Sakura: ...sama.

A contar otra vez...

Chizuru: ¿Podemos hacer un trato?

Sakura: Depende.

Chizuru: Vamos a ver; tú pruebas estar en la fiesta, y a cambio yo... te... llamaré... Sakura-sama... -el nombre le salió a grandes esfuerzos de las cuerdas vocales.

Sakura: Para eso no hace falta ningún trato.

Chizuru: ¿Entonces puedo hacer algo por ti?

Sakura: Mmm... Puedes... -Apoyó el dedo en su barbilla, concentrada en qué podría pedirle. Poco a poco una sonrisa se fue dibujando en su rostro-. Sí... Hay algo que puedes hacer por mí...

Chizuru, algo temerosa, frunció el ceño alejándose un poco de la pequeña.

Chizuru: ¿Y qué es?

Sakura aumentó su sonrisa.

Sakura: Jijiji...

~~...~~

Fudo y Akiko salieron del baño una vez el primero estuvo presentable. La chica dio la idea de ir a buscar a Chizuru, pero por más que buscaban no la encontraban por ningún lado. Preguntaron a los invitados, que la llevaron a la mesa de los ponches, después a la cocina, al baño, al sofá en la sala de estar y a la entrada, ¡pero no aparecía!

Akiko: ¡¿Pero dónde está Chizuru?!

Fudo: No tengo ni la menor idea...

La chica se percató de la ausencia de otra persona.

Akiko: ¿Y Tsunami?

Fudo: La última vez se quedó en vuestra habitación y, a no ser que se haya perdido como Chizuru, debería seguir allí.

Akiko soltó un suspiro.

Akiko: Pues si nadie vigila tendremos que hacerlo nosotros.

Fudo parecía notablemente vago para esa tarea.

Fudo: ¡¿Tenemos que vigilar?!

Akiko: ¡Hombre, claro! Imagina que nos rompen un jarrón y no hemos podido evitarlo porque no había nadie vigilando...

Fudo: Pero si no tenéis ningún jarrón...

Akiko: ¡Es por dar un ejemplo! -Miró a su alrededor, encontrándose con la entrada, que era en la zona en la que estaban, sana y salva-. Vamos al salón.

Dicha la orden, la chica se adelantó encaminándose a donde estaba la mayoría de la gente. En principio, todo parecía estar en orden al empezar a mirar por la sala de estar. Sin embargo, más lejos, un buen grupo de personas se congregaban animando a alguien en el centro del círculo.

Fudo: Akiko, mira para allá -la advirtió señalando al corrillo en el fondo del salón.

La chica le hizo caso, frunciendo el ceño al encontrarse con lo que señalaba el mohicano.

Akiko: ¿Qué está pasando?

Fudo: ¿Será una pelea?

Akiko no pudo quedarse quieta al pensar en esa posibilidad.

Akiko: ¡Vamos a mirar!

Corrieron hacia el grupo y se fueron metiendo dentro a empujones hasta estar justo frente a la causa del revuelo. Simplemente... no tenían palabras.

Midorikawa: A lapp, lapp, lapp, kariri kariri, labba dip, dan, din, lan den lan do... -canturreaba a la vez que bailaba meneando los brazos y llevaba dos coletas altas a ambos lados de su cabeza.

Fudo: ¿Vocaloid...?

Akiko: ¿Levan polkka...?

Endo: ¡Ese Hatsune Miku! -animó a Ryuuji al lado de Fudo y Akiko, la cual se sobresaltó por el grito del portero que alzaba el puño.

Akiko: Pues sí... -respondió a las preguntas que se hicieron el mohicano y ella hace un momento.

Fudo: Menos mal que no tenéis ningún jarrón -comentó sin quitar ojo al nuevo idol peli-verde.

La de la trenza agarró a Fudo del brazo al darle la espalda a Midorikawa.

Akiko: Vamos a ver qué más estarán formando...

Fudo: Totalmente de acuerdo.

Salieron del barullo y siguieron la vigilancia por el pasillo. Antes de entrar en este, Akiko tuvo la impresión de ver a su vecina Sakura sentada encima de la espalda de alguien cual reina sentada en su trono.

Siguió a Fudo al interior del pasillo. Ay madre, ya estaba delirando con tanto estrés...

~~...~~

Chizuru: ¿Cuánto más piensas seguir sentada? -preguntó a cuatro patas con Sakura encima de su espalda desde hace unos minutos. Pocos minutos, pero aquello ya resultaba ridículo...

Sakura: Hasta que vuelva a tener ganas de moverme. He saltado demasiado en el sofá contigo cantando a lo Lady Gaga.

Chizuru: Es que te emocionaste demasiado...

Sakura: La verdad es que sí. -Soltó un suspiro y ensanchó una sonrisa-. Tenías razón, Chizuru. Esto de las fiestas puede ser divertido.

Chizuru: Habla por ti, niñata consentida... -susurró apretando los dientes. ¡Y contando hasta cuarenta!

~~...~~

Fudo y Akiko entraron en el baño. Nada más cruzaron el umbral, a Fudo le empaparon el torso con un buen chorro de la alcachofa de la ducha.

Nagumo: ¡Eh, maricona! ¡Qué raro verte sin maquillaje!

Akiko apartó a Fudo para mirar dentro del baño. Al encontrarse a Fudo mojado y con cara de toro a punto de atacar, frunció el ceño extrañada.

Akiko: ¿Y ahora qué pasa aquí? -Desvió la vista a la bañera, pero al mismo instante apartó la vista tapándose los ojos con ambas manos-. ¡Kya!

En la bañera, Nagumo, Suzuno y Hiroto estaban notablemente borrachos, con botella en mano, bañándose en el hielo que en principio era para las bebidas y to-tal-men-te desnudos.

Hiroto: ¡Uníos a la fiesta! Nos falta una chica en el grupo... -mencionó mirando sensualmente a Akiko, que no se atrevía a quitar las manos de sus ojos por nada del mundo.

Suzuno: ¡Eso, eso! -saltó el chico gélido alzando su botella.

Fudo: ¡A ella la dejáis tranquila! -defendió a su amiga, que se había puesto tras su espalda protegida de cualquier imagen perjudicial.

Akiko: Gracias, Fudo...

El chico tulipán sacudió la mano con desdén.

Nagumo: No, tranquilo, si a ti no te queremos aquí.

Suzuno: ¡Eso, eso!

Hiroto: Sólo... -señaló no el dedo a la chica- a ella.

Fudo: Pues meteos esto en vuestra cabeza hueca: ¡ahí no se mete ni ella ni nadie!

Dicho esto, se llevó a Akiko fuera del baño, cerrando la puerta de este de un portazo.

Suzuno: ¡Eso, eso!

Nagumo: Tío, para ya...

En el pasillo, Fudo respiraba cabreado aún aguantando el pomo de la puerta.

Fudo: Necesito una copa.

A paso rápido, se encaminó hacia el bol de los ponches. Se llenó un vaso, bebiéndolo al instante.

Akiko se acercó a él, observándolo en el proceso.

Akiko: ¿Estás bien?

Fudo: ¡Me han mojado la camiseta los muy...! -Se llenó otro vaso, que se acabó en el momento-. ¡Malditos borrachos!

Akiko: Pero no creo que haga falta beber por ellos...

Fudo: Es que así me olvido de ellos y la fiesta se pasará rápida...

Akiko: ¡¿En serio?! -lo interrumpió con los ojos ccomo platos, repentinamente maravillada.

Fudo: Sí. -Los ojos de Akiko parecieron brillar de felicidad-. Será casi como si no hubiera pasado nada...

Akiko: ¡Dame eso! -Le quitó el vaso de las manos, bebiendo de él como si fuera ambrosía.

Después de apartarse el vaso de los labios, Fudo comprobó como las mejillas de la chica se tiñieron velozmente de rojo, a la vez que su mirada comenzaba a parecer perdida.

Fudo: Qué rápido te está haciendo efecto... -se extrañó-. Si habías dicho que casi no le habías puesto alcohol...

~~...~~

Nagumo: Suzuno -llamó la atención de su amigo haciendo notar el cambio de tema-, vamos a inspeccionar un poco más a fondo. A esta fiesta le falta... ritmo.

Suzuno le siguió camino a la cocina.

Suzuno: Es irónico que digas eso con la música tan alta que hay. Lo extraño es que no venga ningún vecino a quejarse...

Nagumo inspeccionó a su alrededor en la cocina.

Nagumo: Mierda... Aquí no hay ni una botella...

Suzuno: Ya te he dicho que están en el baño.

Nagumo: Pero este era el lugar más cercano donde podía haber... -Rebuscó un poco más, pero acabó por encogerse de hombros-. Bah, busquemos en el baño.

Fueron al aseo, donde el chico tulipán cogió un par de botellas. Después volvieron a la mesa del ponche. Allí, Nagumo hecho el contenido de ambas dentro del bol.

Suzuno: ¡¿Pero qué haces?!

Nagumo: Animar la fiesta, ya te lo he dicho...

Suzuno: ¡¿Y sabes si puedes hacer esto?!

Nagumo: Hombre, imagino que si no hay nadie vigilando se puede.

Suzuno: Se suponía que vigilaba yo...

Nagumo: Pues no te chives.

Echada toda la cantidad que quiso de las botellas, las dejó a un lado en la mesa, y provó su experimento. Saboreó detenidamente.

Nagumo: Mmm... ¡Mmm! Justo como quería, sí señor. -Echó un vistazo a su alrededor, buscando a un conejillo de indias que diera su opinión. Sabía que el chico de hielo no le serviría para nada-. Eh... ¡Tú, Hiroto!

El nombrado se giró y fue hacia el chico tulipán.

Hiroto: ¿Qué pasa?

Nagumo le tendió un vaso.

Nagumo: Prueba y dime qué tal.

El oji-jade cogió el vaso y dio un sorbo que saboreó unos segundos.

Hiroto: Ehm... Sí, diría que está bien.

Nagumo sonrió satisfecho.

Nagumo: Perfecto...

~~...~~

Akiko se llenó otro vaso.

Akiko: Pues será que a mí me hace efecto muy rápido... -Bebió un sorbo de él y se volvió hacia el mohicano, cada vez, notablemente, más ebria-. Sí, será eso... ¡Hip!

Fudo: Mejor que te bebas ese y ya está...

La chica lo miró desafiante por el rabillo del ojo.

Akiko: Me comprendes bien, ¿eh? Tú, que ya no podrás con una copa más... ¡Hip!

Fudo abrió los ojos sorprendido.

Fudo: ¡¿Me estás retando?!

Akiko: ¿A ti qué te parece? -Dio media vuelta y se sentó en el sofá de al lado, observándolo a ver si caía en la tentación de ganar el reto.

Pero como ya había demostrado con Tsunami, no se podía negar a una apuesta.

Fudo: ¡Pues mira! -Se llenó un vaso acabándolo al momento. Después hizo lo mismo con otro. Notó como ya le empezaba a hacer efecto-. ¿Lo ves...?

Akiko: No... ,¡hip!, me convence... -Bebió de nuevo de su vaso lazándole una mirada provocadora.

Fudo: ¡¿Qué no?!

CINCO MINUTOS MÁS TARDE..._

El mohicano se dejó caer en el sofá rendido después de los ocho vasos que se había bebido uno tras otro.

Fudo: ¿Te... ¡hip!... vale con eso...?

Akiko, dejando en la mesa su aún segundo vaso recién terminado, rió a carcajadas.

Akiko: Sí... Tranquilo, que ya me vale...

Fudo: Es que yo lo valgo para los retos... -se tiró flores estirando los brazos por encima del sofá-. ¡Hip!

Akiko: Ya se ve, ya se ve... -Soltó un hipido y bajó la vista hacia sus manos-. Por cierto... gracias por defenderme de esos pervertidos...

El chico se volvió hacia ella.

Fudo: No quería que te dijeran nada. Además, ¡hip!, ya me diste las gracias antes.

Akiko: ¿Sí?

Fudo: Me parece... -Se quedó mirando al vacio, intentando buscar por su mente. Pero todo aparecía difuminado...-. O no sé...

Akiko: Pero... -Se acercó al brazo del mohicano, sorprendiéndolo con la melosidad que tenía de repente. Incluso para estar borracho, le parecía extraño-. Siempre me estás protegiendo de los que me molestan... y de todo lo que me pueda hacer mal, ¡hip!... ¿No hay un modo de compensártelo...?

Fudo observó el dedo índice de Akiko, que no paraba de acariciarle el hombro.

Fudo: Eh... Con un gracias me vale...

La chica chasqueó la lengua varias veces con negatividad. A la vez, acercó su cara a la del chico.

Akiko: A mí no me vale...

Lo que él se temía; cada vez más cerca, y cada vez la situación yéndosele más de las manos. Aunque... sus labios estaban a uno o dos centímetros de tocarse, y Fudo tenía tantas ganas de que pasara otra vez...

Tan sólo un beso, no dejaría que pasara nada más. Sólo un beso...

~~...~~

Chizuru se escondió tras la pared, ocultándose de Sakura, que no la había dejado desde que entró por la puerta, todo el tiempo haciendo que fuera su criada, o lo que era peor, ¡su maldita silla!

Miró a un lado y a otro, sin ver por ningún lado a la pequeña. Se metió más a dentro del pasillo, avistando su habitación por la derecha. De espaldas para no perder de vista su alrededor abrió la puerta, metiéndose en su cuarto a continuación. Al cerrar apoyó la frente en la madera, suspirando de puro alivio.

Chizuru: Por fin... -Dio media vuelta, topándose con su novio, que no apartaba la vista de ella, shockeado de horror. Además, desviando un poco más abajo su mirada, se encontró con lo peor... -Jo... Jo... Tsu... Tsu...

Tsunami: ¿Chizuru...? -susurró como un cachorro atemorizado. De haber tenido orejas de animal, las habría bajado.

Chizuru: ¡JOUSUKE TSUNAMIIIIIIIIIIIII!


CONTINUARÁ...


¡Finito, muyayo...!

Dejadme, que no me he tomado la medicación u.u

En fin, decidme, ¿qué os ha parecido? :D ¿Divertido? ¿Me he pasado con... alguien? ¿Os he dejado un jodido suspense? En mi opinión, lo mejor ha sido los momentos de Chizuru. Es que esta chiquilla es por demás xD A parte de Suzuno... ¿Y a vosotros que os a gustado más? :) (Parezco Dora la Exploradora... A la que, por cierto, siempre le contestaba: ¡Cuando ha acabado! :D)

Venga, no os rayo más xD ¡Hasta la próxima! ;) (Sin mi guiñito seductor no me siento completa...)