Bien, para hacer más llevadero eso de esperar el siguiente capítulo, os dejo con este primer One-shot centrado en la vida de Strabimon y Flamon antes de ser enviados por Ophanimon al mundo humano.

¿En qué se diferenciarán ambas vidas? ¿Hay alguna muestra de amabilidad en Strabimon? ¿Flamon se dedica únicamente a provocar a Strabimon? Todas las respuestas y mucho más, a continuación en:

GO, GO, STRABIMON & FLAMON!

-STRABIMON POV-

Estamos en paz, pero aun así, yo siempre estoy alerta. Algunos digimons se sorprenden de que tanto Flamon (en el castillo de Ophanimon) como yo seamos corpóreos. Pero eso se debe a que tanto Takuya como Koji lograron avanzar muchísimo con nuestros espíritus digitales. Aun así, ninguno de nosotros dos podemos digievolucionar. Permanecemos en la forma infantil todo el tiempo. Yo lo encuentro algo molesto, pero otros lo ven bien. Por ejemplo, el otro día fui con mi señor Seraphimon a una de sus reuniones y Ophanimon, en cuanto me vio, me cogió en brazos, como si fuera un niño pequeño…

El día a día es siempre igual, especialmente cuando el señor Seraphimon tiene que asistir a alguna reunión con los otros dos grandes ángeles. Siempre le acompaña Socerymon, pero en algunas ocasiones me ha pedido que fuese yo también. Lo raro es que nunca veo a Flamon en esas reuniones… Por otro lado, cuando no voy, me encargo de que las cosas en el castillo estén en orden, ayudo a los Pegasusmons e incluso salgo a pasear.

Por las noches voy a la sala de los espíritus. Se respira mucha tranquilidad en ese lugar siempre, incluso cuando en el resto de salas hay digimons agitándose y pidiendo ayuda desesperadamente porque un grupo de Gazimons está haciendo diabluras en los pueblos (¡a esas horas y aún tienen ganas de guerra!). Como era de esperar, Socerymon me avisa y voy rápidamente a ese lugar para darles una lección a los Gazimons.

Y por fin logro acurrucarme junto a los espíritus digitales para dormir. Si me cuesta dormir, hablo con los espíritus. Sé que los de la luz saben cómo me ha ido el día; tarde o temprano tendré que regresar a un dispositivo digital y permaneceré dormido hasta que tenga que salir por algún problema con las otras digievoluciones. Sin embargo, los del viento no lo saben, así que no me podrían decir "ya lo sabemos, Strabimon, ya lo sabemos". A veces pienso que Kazemon está rezando para que todo vaya bien y no nos pase nada a nadie, aunque me gustaría decir bien fuerte (y delante de Flamon) que reza para que a MÍ no me pase nada. Lo siento, pero Flamon las pocas veces que he logrado verle, lo único que hace es presumir de cuerpo ante los otros digimons de nivel infantil…

Hoy, cuando me he despertado, he oído que Ebonwumon ha muerto. En cierto modo, ya era hora que cayese… Las bestias sagradas son tan viejas como el Digimundo, creo recordar que me dijeron… No me extrañaría que haya pasado lo que les he oído decir: que de tan vieja, esa tortuga se haya quedado ciega de los cuatro ojos, haya puesto el pie donde no y a saber dónde se ha caído que no alcanzan su digihuevo.

Me despido de los espíritus diciéndoles que regresaré por la noche y salgo de la sala, preparado para ir en busca del huevo perdido (me suena a película eso…). Llego al despacho del señor Seraphimon y llamo a la puerta. ¡Qué mala suerte, está ocupado! Aun así, me hace pasar y que me sitúe junto a la digimon con la que habla. Algo me dice que la conozco, pero no la he visto nunca hasta ahora. ¿Cómo podría haber olvidado a un ser con un traje-armadura dorado, cabello largo, pequeñas alas en la espalda y una piel tan dorada?

Las bestias sagradas y los grandes dragones están cayendo. Los están atacando y parece ser que no es coincidencia o por nada. Trabajo muy duro y llego al castillo agotado; doy el informe y regreso a la sala de los espíritus. Y allí me encuentro a esa digimon hablando con los espíritus.

-Papá y mamá estaban preocupados –me dice cuando entro.

Al principio pensé que se equivocaba, que se creía que los dos digimons que reposan en espíritus allí eran mis padres. Pero cuando el comentario se repitió más veces empecé a sospechar otra cosa.

Desgraciadamente, no tengo mucho tiempo para hablar con ella. El mal se huele a kilómetros de distancia y me asquea. Pero no podemos hacer nada. Esa digimon quiso venir conmigo, pero Seraphimon no la dejaba salir del castillo. Ojalá pudiese tener unas horas para preguntarle. Me envían con la dama Ophanimon, así que mi nueva misión me será encomendada por ella.

Y así es. Llego y me dice que debo ir en busca de unos niños elegidos a los que no conozco. Me habla de una tal Kari, que sería conveniente que la encontrase a ella primero y me asegura que ella me escuchará. Y cuando quiere hablarme de otra persona más, entra Flamon, con cara de dormido y empieza a chillar porque estoy ahí.

Si no hubiese sido porque Flamon es un despistado y parece haber estado durmiendo una eternidad, le habría metido prisa para que me siguiese por la ventana. Pero como sé que va de mala uva (los chillidos que pega lo demuestran), mejor que se le bajen los humos a Don Llamitas y ya le contaré las cosas si no lo hace otro antes.


-FLAMON POV-

Mi día a día es genial. Me levanto por las mañanas el día que tengo ganas de despertarme. Nefertimon me regaña porque soy muy dormilón, pero la dama Ophanimon (¡AY, MI ENCANTADORA DAMA OPHANIMON!), ella sí que es buena. Le quita importancia y dice, con ese tono tan suave de voz, que no importa, que estamos en tiempos de paz y no tiene nada de malo con que duerma una semana entera seguida.

El desayuno no lo perdono. O como fuerte o ese día me tengo que acostar antes de tiempo. Y lo mismo pasa con el resto de comidas. Aquí ya es Wizardmon quien me regaña… ¿Por qué todos se empeñan en regañarme? Soy así, y me encanta la comida.

El resto del día hago lo que quiero. Pocas veces me ha pedido algo la dama Ophanimon. Dice que las cosas están muy tranquilas y que, los pocos alborotadores que hay, se están encargando otros digimons, pero que si me necesitase, me llamaría.

Mientras la dama Ophanimon se encierra con Seraphimon y Kerpymon y discuten de a saber qué (hasta en tiempos de paz se discuten cosas… no quisiera ser un gran ángel en otra vida), yo juego con otros digimons. Se sorprenden de que sea un guerrero legendario, e incluso de que tenga cuerpo, aunque los demás no lo tienen. Sospecho que Strabimon sabe la respuesta, pero como no lo he visto en muuuuuucho tiempo, pues no se lo pregunto.

Y después de tan larga jornada, regreso a la sala de los espíritus. Hay noches en las que me cuesta conciliar el sueño: a un lado, la luz amarillenta de los rayos que desprenden los espíritus del trueno me hacen creer que está lloviendo y, tonto de mí, me levanto a cerrar la ventana. Otras noches, siento un intenso frío en la posición de los espíritus del hielo y me encojo al máximo para darme calorcito. Nefertimon lo ha podido ver y me dice que, cuando me pasa eso, es porque me he movido dormido y he acabado durmiendo bajo los espíritus del trueno o del hielo en vez de en mi puesto, ante los espíritus del fuego.

Oigo a Nefertimon despertándome. La dama Ophanimon me necesita. ¡Una misión, sí! Llego con dificultad a su despacho porque están entrando muchos digimons. Parece que ocurre algo grave… Y sí, me doy cuenta nada más abrir la puerta. Strabimon, ante mi dama Ophanimon, con su pose seria, mirándome como sólo él lo hace: con superioridad. Y no sé por qué, pero esta vez creo que tiene razón mostrándose superior a mí…

Lástima que he pasado mala noche (Nefetimon me acaba de decir que he dormido como que un mes entero *goterón detrás de la cabeza*), pero si no fuese así, hablaría tranquilamente con él y le preguntaría… Es serio, pero me cae muy bien… salvo porque vive con Kazemon (estoy celoso, sí). De seguro que Kazemon le cuida mucho. Pero bueno, no puedo quejarme, porque yo estoy con Ophanimon *super sonrisa malévola*.


Y hasta aquí, el primero de los One-shots de la saga Digimon. Time's chronicle.

Espero que os haya gustado y sirva para aligerar el tiempo de espera.

¡Besos a todos!