Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Solo la trama me pertenece.

Les recomiendo a quien no lo haya leído que se pase primero por el fic "Amo" que está en mi perfil, así entenderán bien de qué va éste fic.


Hermione observó de nuevo la figura dormida acostada en la cama y tragó grueso deseando que todo saliera bien, que ese riesgo que iba a correr no fuera demasiado y poder regresar a él. Le mataría no poder volver a sus brazos, besarlo o solo observarlo. Acarició su cabello con calma y sonrió al imaginar que sus ojos grises se abrieran en ese momento, la verían interrogante y amorosamente. Siempre la veían así y era algo que una que otra vez le golpeaba en su pecho, ya que antes ese mismo tono la había visto de forma tan distinta.

Escuchó que abrían la puerta y se volteó para descubrir el cabello oscuro y la expresión preocupada de Elvira, incluso a varios metros de distancia y con la luz apagada podía notarla. Genial. Rozó suavemente la mejilla de su hijo y emitiendo un pequeño conjuro de protección se levantó y caminó hacia fuera del cuarto cerrando la puerta con cuidado.

-No estoy segura de esto - le dijo Elvira y Hermione asintió pesadamente. Su amiga no estaba segura de eso desde que le dijo que lo iba a hacer. La verdad desde antes de eso, incluso había evitado que buscara noticias muchas veces y que se enterara de lo que estaba sucediendo en el mundo mágico.

-Están en un buen sitio - enunció caminando hacia la salida y forzándose a no ver a la puerta de su hijo, tal vez el valor se le escurriría al saber que iba a dejarlo solo -, tienen suficiente insumos para una semana, no tardaré más que eso y si lo hago…

-Hermione… - le advirtió.

-Es mi hijo el que estoy dejando bajo tu responsabilidad, Elvira. - Se volteó y la miró fijamente por unos segundos, dejándole claro la fuerza de las palabras que estaba pronunciando -. Espero que lo cuides con tu vida…

Elvira negó con la cabeza y la miró con reproche -. Para todos los fines ese niño es mío también. No tienes que decirme cómo debo cuidar lo que amo…

Ella asintió forzadamente y comenzó a caminar hacia la salida.

-Ésta es tu vida ahora, entiéndelo - le replicó Elvira dando el mismo discurso que tenía dos semanas escuchando -. Ese niño, yo, éste sitio…

-Estar huyendo, perseguidas, tensas y paranoicas; sin poder vivir en un sitio por más de seis meses. - Se volteó después de enumerar las cosas que le desesperaban desde años atrás. Por mucho tiempo lo aceptó así, no había escapatoria ni alternativa, habían cosas más importantes que eso, pero ahora… todo era distinto -. ¿Es eso vida? ¿Es lo que quieres para él? - Le preguntó y la observó alejarse un paso como si le hubiese golpeado.

-Que se quede sin madre tampoco lo es… - dijo y Hermione giró la cabeza tratando de bloquear de su corazón esa alternativa -. No sabes si es verdad… ¡Por Dios!

-Tienes tu varita - le interrumpió y Elvira la observó con reproche, aunque sabía que a su amiga le gustaba poder tener para sí misma una varita, les había costado mucho conseguirla pero había sido primordial para poder hacer lo que tenía pensado ese día -. Regresaré antes de una semana, si no lo hago te irás… con él… ¿Está claro?

-Se hará como tú digas - declaró con los ojos húmedos -. ¿Qué es lo que estás buscando? - Le preguntó un segundo después.

Se acercó y la abrazó con cariño, temblando ligeramente, sin poder pronunciar la palabra, sin saber bien cómo iba a obtener lo que deseaba, pero sabiendo, por Merlín, teniendo claro, que no podía quedarse sin hacer nada por mucho más tiempo. Era imposible.

-Cuídalo, Elvira, con tu vida - le rogó un segundo antes de desaparecer rumbo a ese nuevo reto.

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Hermione observó el cielo nubloso de Londres y sintió que la añoranza la invadía. Había extrañado ese sitio aunque ya no perteneciera allí, había dejado de ser su casa cinco años atrás cuando Malfoy le entregó una varita y le informó que estaba embarazada de su hijo.

Matthew Harry Granger.

Él había sido lo único importante en los cinco años anteriores, aunque su parte valiente y luchadora le había exigido que consiguiera a sus amigos y ayudara a matar a los enemigos y salvar su mundo; una vista a su hermoso hijo de ojos grises y cabello miel y a Elvira eran suficientes para saber que no podía hacerlo. Condenado Malfoy por haberla conocido tan bien y darle las suficientes trabas para no volver a casa, no luchar, y con eso traicionar sus creencias.

Bastardo,Malfoy

Había pasado cinco años huyendo, evadiendo las grandes ciudades, actuando paranoicamente y escapando cada vez que alguien la miraba con un poco más de detenimiento del normal. Tres años atrás había visto un cabello rubio platinado al sur de Oklahoma y casi había muerto de un infarto y había abandonado la ciudad una hora después. Eso no era algo que había hecho por ella que ya había sido capturada, violada, humillada y maltratada anteriormente, ni siquiera por Elvira, quien tenía mucha más que experiencia sobre ese y otros asuntos más penosos; sino por su hijo, que era la única parte inocente de todo esto, y por una orden que retumbaba en su interior desde ese día.

"Nunca dejes que yo, o alguien más, te encuentre."

Eso fue algo que tomó muy en serio. Lo cual hacia estúpido lo que estaba haciendo en ese momento excepto por el hecho de que la guerra había terminado. Y por fin los buenos habían ganado. No que ella hubiese considerado otra opción a esa.

Se había enterado de ello dos semanas atrás por una noticia del Wizzard, el periódico norteamericano oficial. Voldemort fue derrotado después de una guerra abierta de siete años. Harry Potter lo había matado en el Valle de Godric, su pueblo natal, en un enfrentamiento en el cementerio local. Al parecer había algo que Voldemort quería de allí, hubo una gran batalla en donde inclusive aurores especializados americanos y espías formaron parte. Murieron muchos, pero al final Voldemort cayó debatido por un avadakedabra emitido por Harry Potter.

Se había sentido feliz, y había tratado de ir inmediatamente a su país a buscar a sus amigos, saber sobre ellos, si vivían, si estaban bien, pero Elvira, siempre juiciosa, la había detenido. Le había dicho que investigara primero, que confirmara. Era estúpido pensar que el periódico daría por terminada la más larga de las guerras mágicas sin confirmación, pero su amiga quería que actuara cuidadosamente, y lo entendía, porque como bien se lo había dicho horas atrás, amaba a Matt con la misma intensidad que Hermione lo hacía.

Después de varias visitas en el Ministerio Mágico americano, las cuales no ayudaron a su estado paranoico, y bastante labor diplomática, ella confirmó que la guerra había terminado. Organizaron, después de mucho papeleo, un traslado especial a Inglaterra para que pudiera encontrarse con sus amigos. Los héroes. Tristemente quería poder decir que había ayudado a batallar esa guerra, contribuido en su triunfo, pero Hermione tuvo una misión personal más importante. Proteger a su hijo.

Observó al hombre moreno que la estaba guiando desde que llegó por medio de un traslador autorizado de suelo americano y frunció el ceño, de alguna forma no parecía un guía, su mirada era muy fría, su cuerpo tenso y causaba que ella estuviese en guardia, con la varita firmemente tomada en el bolsillo de su túnica, como si de un momento a otro fuera a ser atacada. Sin embargo no podía huir ni escapar, había hecho ese viaje con todos los riesgos que conllevaba, por eso había hecho planes alternos, por eso había hecho el peor sacrificio de todos. Si no volvía en una semana Elvira se iría de allí a un sitio que no conocía, no podía arriesgar que alguien tomara a su bebé, no después de todo lo que había hecho para salvarlo.

Caminó hacia la entrada pública al Ministerio, ubicada en el baño público que en verdad eran unos trasladores hacia la chimenea del primer piso del Ministerio de Magia y tiró la cadena sintiendo que el hombre oscuro la perseguía. De inmediato el ánimo del sitio la inundó, había mucho revuelo, tensión, tristeza y rabia, de esas que se encontraban después de un hecho negativo y cruel. Observó a los corredores, había mucha gente reunida, algunos peleaban con pasión, otros lloraban, alrededor había muchos magos en guardia, parecían estatuas pero su varita estaba en su mano y tan firmemente tomadas que no dudaba que en un segundo apuntaran y mataran a quien los atacara.

-¿Que está sucediendo? - Le preguntó al hombre. Su cuerpo se encontraba tenso y aterrorizado, sin saber quién era bueno o quién no. Por eso había decidido viajar sola, porque era un riesgo que solo ella tendría que correr

-Los juicios - respondió el hombre encogiéndose de hombros -. Diariamente hay más de veinte ejecuciones a la horca a los Mortifagos. Antes se usaba los Dementores pero ellos han sido exiliados de la parte mágica, los pocos que quedaron fueron encerrados en una fosa en Irlanda. Ahora se utilizan métodos tradicionales. Éste revuelo ha sido así desde que ganamos. Faltan más de doscientos juicios… hoy hay diez pautados.

Hermione levantó las cejas y lo siguió en silencio, estremeciéndose al ver de las caras duras alrededor y como un hombre, Mortifago, Selwyn, si no se equivocaba, ser trasladado por tres aurores y estar siendo escupido por varias de las personas de allí. Se detuvo al ver la escena, la violencia que irradiaban y la forma en cómo el hombre castaño trató de zafarse, hizo que se estremeciera hasta que sintió la mano del hombre moreno en su espalda buscando que retomara el paso y guiándola hacia la izquierda.

La llevó hasta unas especies de oficinas en el fondo que nunca había visto antes, parecían pequeños cuartos oscuros o prisiones. Se estremeció al notar como el hombre abría una de las puertas y le instaba a entrar.

-Espere aquí - le ordenó y ella se tragó un insulto altanero, había algo sobre que le dieran ordenes y los espacios cerrados que la desesperaban. El sujeto cerró la puerta y ella caminó midiendo el espacio. Descubrió que recorría la habitación a los diez pasos, que no había ventanas, y que a su alrededor solo existía una mesa de metal, dos sillas pesadas del mismo material y un mueble negro en una esquina.

Unos minutos después ya respiraba aceleradamente y tenía una mano en la cabeza ante la idea de haber vuelto a ser encerrada. Se llevó la otra mano a su boca y se maldijo por ser tan idiota, había huido por cinco años para ser atrapada por su propia mano. Por vida de Morgana, ¡ella misma se había metido en la jaula del lobo! Caminó desesperada por enésima vez el diminuto cuarto y tomó su varita fuertemente, el maldito metal que cubría las paredes no permitía ningún encantamiento. Estaba tocando la pared para descubrir el material que la cubría cuando escuchó que la puerta se abría.

-Voltéate - Le ordenaron y ella se quedó quieta por un segundo. Tenía tanto tiempo que no escuchaba esa voz que casi se desmayaba en el acto. Se giró lentamente y sintió que sus ojos se humedecían -. Déjennos - pidió y cerró la puerta inmediatamente -. Hermione… - susurró con voz desgarrada.

-¡Harry! - Gritó a la vez que notaba que de sus mejillas corrían lágrimas de felicidad y salió corriendo para abrazarlo con fuerza. Lo cual le llevó únicamente unos cuantos pasos.

Él tenia una cicatriz en su mejilla que competía con la de su frente, sus ojos verdes estaban duros e impactados, su cabello negro antes alborotado ahora estaba corto, hasta casi la ras del cráneo, pero era su Harry.

-Por Dios… - susurro él soltándola y acariciando su mejilla - ¿Eres tú, de verdad? Creímos que estabas muerta. Pensamos… pero no… estás viva…

Ella asintió y volvió a abrazarlo con fuerza sabiendo que eso que decía era cierto. Elvira le había explicado cuando se encontraron en el pueblo esa noche que Malfoy había tomado su sangre para recrear su muerte, y que había hecho lo mismo con la de su amiga. Una masacre, un amo furioso y con ganas de relajarse, creando como consecuencia una muerte a golpes y cortes con su cuchillo. En el mundo real un acto trágico y cruel. En el mundo de los Mortifagos simplemente un acto divino. Tal vez hasta pensaran que al matar a unas muggles que robaron su magia estarían regresándola a donde pertenecía. Imbéciles.

-Estoy aquí… - contestó idiotamente y limpió las lágrimas de sus mejillas -. ¿Dónde están los demás, Ronald? ¿Molly? ¿Ginny? ¿Todos?

Él acarició su mejilla y se apartó unos centímetros.

-Ron y Ginny están bien. - Ella respiró aliviada, había estado preocupado por ellos mucho tiempo -. Pero muchos otros murieron…

-¿Quiénes? - Preguntó con el corazón martillando en su pecho.

-Fred murió y Bill también.

-Oh no… - susurró Hermione sentándose en un sillón oscuro sintiendo dolor en su pecho por ellos.

-Lupin, Tonks, Katie y muchos más…

Hermione asintió pesadamente.

-Yo debí estar aquí… - se recriminó.

-Tu muerte también pesaba en nuestro corazón - informó Harry y ella levantó la cabeza con los ojos llenos de lágrimas -. Creímos… estábamos tan seguros, Hermione, que te hicimos una pequeña lapida al lado de Bill y Fred ya que no teníamos tu cuerpo…

-Lo siento tanto… - jadeó ella empezando a llorar incontroladamente -. No tuve forma de contactarme… no pude… debía proteger… - se calló ahogada por el llanto. Sintió una mano de Harry en su rodilla y levantó la mirada.

-¿Cómo demonios no estás muerta? - Él negó con la cabeza -. En la última batalla que estuvimos juntos te atraparon y creímos que te habíamos perdido. Tratamos de conseguirte, lo juro, pero nadie sabía dónde estabas, era como si te hubieras desaparecido. - Hermione apretó los labios en una línea y negó con la cabeza.

-Es porque no me convertí una presa de guerra o alto riesgo… me volvieron otra cosa…

-Lo sé… - gruñó Harry girando la cabeza hacia un lado y apartando su mirada de ella.

-Harry… - Acarició su mejilla y miró hacia alrededor al cuarto, seguía sintiendo aún el mismo desespero pero ya más calmado, como si al tener a su amigo allí todo fuera más fácil -. ¿Cómo…? ¿Qué haces aquí? Al máximo que pude contactar fue al jefe de relaciones públicas, nadie quiso nunca darme algo parecido a una dirección o una cita contigo o con Ron… No entiendo cómo te enteraste…

-Yo trabajo aquí ahora, queremos restablecer el orden. - Se encogió de hombros y levantó del suelo mirando hacia abajo, a sus ojos -. Cuando me dijo Kingsley que le habían notificado que una Hermione Granger quería comunicarse conmigo no lo podíamos creer. Pensamos que era un engaño, una trampa… por lo que no se lo dije a nadie… y te trajimos aquí…

Hermione lo miró confundida.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Envié a varios de mis aurores a buscarte…

-Pero solo había… Oh… - dijo y se detuvo entendiendo por fin qué estaba sucediendo. Que hacía en ese cuarto oscuro que parecía casi como una prisión, la actitud taciturna del sujeto que la llevó y la cautela de su mirada -. No creías que era en verdad yo…

Harry negó con la cabeza apretando los labios con fuerza.

-Teníamos pruebas… irrefutables - declaró pasándose una mano por su cabeza -. Pero yo tenía la ilusión, no podía dejar de creer en esto así fuera todo mentira, pero no pude decirle a Ron… no soportaría ilusionarlo y que después todo fuera mentira…

-Lo sé - respondió entendiendo y preguntándose si no hubiese hecho lo mismo.

-Y ahora estas aquí…

-Lo estoy - confirmó sonriéndole a su amigo, no hubo un día en los años anteriores que no haya pedido por su bienestar. Ni uno solo.

-Y todo volverá a ser igual, contigo aquí…

-No puedo quedarme - le interrumpió rápidamente negando con la cabeza y con el corazón apretado -. Solo quería saber que estaban bien, no puedo devolverme hasta que sea seguro…

-Estoy trabajando en eso, soy el jefe de los aurores y estoy en la cabeza de la Orden de restablecimiento de la magia. Estás segura, tu condición de muggle nunca más será marcada. Te lo garantizo.

Ella asintió sonriendo ligeramente.

-Gracias, pero, no solo se trata de eso…

-¿Es sobre Malfoy? - Le preguntó mirándola rabioso. Hermione se estremeció y frunció el ceño confundida.

-Harry…

-Te garantizo que él tampoco te volverá a molestar. No si el juicio sale como tiene que ir. - Ella lo miró asombrada y negó con la cabeza.

-¿Está vivo? - Preguntó en un hilo de voz.

-No por mucho tiempo - respondió entre dientes -. Yo mismo evité que le hicieran daño. Él… cinco años atrás me buscó y llegamos a un acuerdo, cumplió un servicio, nos ayudó en algunos asuntos y al terminar la guerra lo protegí… pero eso fue antes.

-¿Antes?

-Antes de saber que te había violado - escupió las palabras y las aletas de su nariz crecieron y se empequeñecieron de la furia que experimentaba.

Hermione lo miró aturdida, la verdad no había querido que se enterara de eso, había creído que ese sería su secreto. Había tenido razón mucho tiempo atrás, cuando pensó que iba a superarlo cuando los viera a ellos perdidos y muertos, aunque también tuviera que ver con Matt, él le dio sentido a muchas cosas.

-Entiendo… - balbuceó.

-No lo sabía - explotó -, lo hubiese matado con mis propias manos. - Caminó hacia una pared y la golpeó con fuerza, ese era un Harry distinto al que ella había visto la última vez, más duro, terrible. La guerra hacia esas cosas.

-Harry…

-Y te compró como una esclava, Hermione… - negó con la cabeza -. Creí que te había matado, el Mortifago que contó eso para salvarse juró que te había asesinado a golpes; que te había violado, comprado y cuando se cansó te mató junto con otra mujer. Incluso todavía hay rastros de tu sangre en el suelo de su mansión…

-¿Todavía? - Preguntó sorprendida - No parece algo de él, ha decaído en eso de la manía de la limpieza - se burló sonriendo irónicamente.

-Hoy será condenado… - continuó.

-¿Hoy? - Jadeó levantándose del asiento y negando con la cabeza -, no es por mí porque tienes que condenarlo. Hizo lo que pensó que podía...

-¡Te violo!

-Lo sé, estaba allí - declaró sarcásticamente, encogiéndose de hombros -. No digo que lo hizo bien, solo digo que si te prestó un servicio a cambio de su libertad deberías dársela, si solo es mi causa la que lo evita…

-Hermione…

-Estoy viva, al final de todo me salvó, ¿no? - Escupió las palabras y desvió la mirada -. Hizo creer a todos que me había matado, pero en vez me dio una varita, dinero y me alejó del peligro. Eso debe valer de algo…

El pelinegro la miró escépticamente.

-Estábamos en guerra… yo fui un sacrificio, pero por mí no lo mataras, Harry Potter, te lo prohíbo. - Ambos se miraron por unos segundos desafiantes -. Quiero verlo - declaró rápidamente sin saber bien la razón por la que lo hacía. Solo que era una necesidad.

-¿A Malfoy? - Preguntó confundido - No tienes que hacerlo, todo acabará pronto...

-No - negó ella sintiendo una opresión extraña en su estomago -. Tengo que verlo, Harry, por favor, te contaré todo, hablaremos sobre esa condena, pero… necesito ver a Draco Malfoy.

Harry la midió por unos segundos, como si no supiera bien por qué ella estuviera pronunciando esas palabras.

-¿Estás segura?

-Sí - dijo un segundo después -, necesito verlo una vez más…

Harry asintió y la abrazó de nuevo, ella sonrió y le devolvió su gesto por un segundo, entendiendo lo que había pedido. Trataba de no pensar en Draco Malfoy, lo cual era condenadamente difícil al tener su versión menor en su casa, además de estar irremediablemente enamorada de ella. Pero trataba de no pensar en el hombre que había ayudado a su concepción.

Por mucho tiempo buscó definir los sentimientos que debería tener por él. Consideró sentir lástima, el hombre había sido obligado a pertenecer un bando al que no quería estar… pero jamás sentiría compasión por él, ni por un segundo… ni por un microsegundo.

Otras veces se encontraba ansiando sentir algo parecido a lo que percibió que él sentía por ella… pero eso era imposible.

Generalmente se decidía en sentir odio, eso era algo que había experimentado mucho tiempo por él, en el colegio, en momentos específicos de su cautiverio. Pero veía la cara de Matt, sus ojos grises brillantes, su barbilla puntiaguda y labios finos y… le resultaba imposible sentir eso por alguien que se parecía tanto a su hijo.

Así que dos años atrás decidió que lo que sentía era rabia…, por estarle agradecida por salvarla, ya que eso significaba que le agradecía haberla humillado y violado. Por haberla tenido en ese sitio cuando podía haberla liberado desde que la llevó a su casa después de comprarla. Porque la alejó de su hogar, de sus amigos, de sus ideales, la volvió una cobarde y todo por su imposibilidad de hablar claro y hacer las cosas bien.

¿Había querido salvarla? ¡Ja! Hermione quería reírse en su cara sobre eso, podía haber hecho más, podía haberla liberado, pero sus hormonas y prejuicios pudieron más que eso y ahora se encontraba en un mundo que era suyo y al que fue exiliada, por algo que él también le dio. Esa parte no la resentía, no podía detestarlo por darle a su hijo, pero sí podía hacerlo por todo lo demás. Y lo hacía, así conscientemente supiera que no tenia razón. Inconscientemente quería guerra, venganza. Libertad. Sabía que él era el único que podría dársela, la había condenado a ello desde que el bastardo la obligó a llamarlo "Amo" y ella ahora lo necesitaba. Y ahora lo tendría…

Esa era la razón por la que había llegado ese sitio, por eso que le faltaba y que solo conseguiría con su muerte o sus palabras… por nada más.


Hola… espero que haya alguien allí todavía. Lo sé, vengo como con tres meses de retraso con la secuela pero les prometo que entre mil cosas me fue imposible realizarla hasta este momento. Espero les haya gustado, no creo que vaya a ser un fic muy largo, aunque todavía no tengo el número exacto de capítulos.

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