KOnbawa~!

Oh! Estoy tan feliz! Saqué diez en matemáticas OwO y la inspiración llegó :D

He leído varios fics, pero nunca he visto uno en dónde manejen a Lucy... Como decirlo... Bueno, mejor leanlo, no me sé explicar ^^U y pues pensé que seríabuena idea hacer uno así.

Espero que lo disfruten~

Lucy Heartphilia, una chica de corazón frío y sin sentimientos. Sin embargo, el no tener sentimientos, no le quitaba esa amabilidad que automáticamente brotaba de ella cuando veía a alguien en problemas y tampoco quería decir que fuese mala o que le encantara crear problemas. Ella era todo lo contrario, tranquila, callada, sin sonrisa... Sin motivo para vivir.

Harta de su estilo de vida, abandonó el convento en el que se había forjado por varios años, rentando un pequeño apartamento, trabajando de medio tiempo e inscribiéndose en la preparatoria Fairy Tail.

-Buenos días chicos. Hoy tenemos a una nueva estudiante, sean amables con ella. Pase por favor.

Lucy pasó sin muchos ánimos, típico de ella.

-Preséntese por favor.

-Soy Lucy Heartphilia y quiero dejar algo claro, no por tener el apellido de mi padre, quiera decir que soy rica o heredera de esa tonta riqueza. -Todos la miraron boquiabiertos.

-Esta bien señorita Heartphilia, tome asiento... Al lado del joven Natsu. -El peli-rosa alzó la mano para que la joven lo pudiera identificar.

En la mirada del chico se distinguía desconfianza pero sobre todo curiosidad.

Las horas pasaron, Natsu no dejaba de verla, Lucy se había percatado de ello desde hace horas atrás, pero no quería conflictos en su primer día, así que prefirió ignorarlo.

Por fin el timbre para el descanso sonó dejando salir un suspiro de alivio a la mayoría del alumnado, todos salieron y sólo cinco se quedaron. Lucy contaba el poco dinero que le quedaba, después de pagar la renta, luz, agua, despensa, etc., no le quedó nada. Suspiró resignada, hoy tampoco comería nada, comenzaba a hacerse costumbre.

Levanto la mirada y se encontró una mano tendiéndole un jugo.

-Toma, no me lo voy a tomar. -Dijo el peli-rosa sonriendo levemente para la rubia.

-Gracias, no es por nada pero...-

-Nada, además, que prefieres, ¿Que se desperdicie o que sea bien usado en tu estomago?

Lucy lo meditó, definitivamente aceptar algo de alguien más nunca ha sido una opción, pero el chico mostraba mucha sinceridad, sin mencionar esa cálida sonrisa que la hacía sentir estúpidamente segura.

-Bien, gracias... Pero sólo por hoy. -Advirtió.

Natsu sonrió de oreja a oreja mostrando su perfecta dentadura.

-¡Hey! Lucy, ¿Verdad? -La aludida asintió. -Bueno, yo soy Levy y me encantaría ser tu amiga.

-Perdona, no suelo involucrarme con personas. -Levy puso cara de no comprender.

-Vamos, no digas eso, aquí en Fairy todos y cada uno de los estudiantes y profesores somos familia. -Le sonrió una peli-escarlata. -Por cierto, soy Erza, mucho gusto.

-Exacto, no seas tan cotizada y date una oportunidad. -Rieron ambos chicos.

-Jerall, ¿Y así quieres que nos acepte? -Pregunto Erza con una venita en su frente.

-Lo siento, no era mi inenc...-

-No, déjalo, de verdad no puedo. Tengo que ver al director. -Se levantó de su asiento y una vez que cruzó la puerta salió corriendo.

Todos se miraron confusos.

-¿Qué le sucede? -Natsu rompió el silencio.

-No la culpes Natsu, no sabes por qué es así. -Razonó Erza.

-Erza tiene razón, no sabemos que ha vivido. -Secundo Levy.

Mientras tanto, Lucy corría a la dirección, era la primera vez que alguien era tan amigable con ella; usualmente nadie la tomaba en cuenta.

Se paró en seco intentando recuperar el aliento, miró la dirección y con su fría expresión, entró.

-Buenos días, ¿Qué necesitas linda? -Pregunto la subdirectora Mirajane.

-Sólo vengo por mis documentos, dijeron que viniera por ellos en el descanso. -Tranquilamente contestó.

-En un momento.

Se levantó de su asiento y entró a la oficina del director. Pasó poco tiempo y luego un gran ruido se hizo sonar; a través de la ventana de la puerta se veían cosas volar de un lado al otro y gritos sin cesar.

-¡Ush! ¡No puedo creer que duerma en horario de trabajo! -Gritó la albina antes de abrir la puerta con cara de demonio.

Se sentó, peinó su cabello, luego miro a Lucy y está por primera vez sentía miedo en mucho tiempo pero no lo demostró. Mira relajó su expresión y luego sonrió como si nada hubiese pasado.

-En seguida te trae tus documentos.

-Gra-Gracias. -Se golpeó mentalmente ¡Tartamudeo! Se había prometido a si misma no mostrar ningún miedo, inquietud o debilidades.

-¡Lucy-chan! Aquí están tus documentos, lamento la demora, jejeje. -Rió nerviosamente rascandose la nuca.

Lucy se sorprendió, nunca pensó que el director fuera tan pequeño.

-No importa. -Dijo secamente.

El director iba a decir algo pero Mirajane lo fulminó con la mirada.

-Me retiro. -Hizo una pequeña reverencia y salió del lugar.

-Maestro, debe aprender a tener paciencia.

-Pero ahora está en este colegio, y como su padre, me preocupo por ella.

-Sabe muy bien que no dirá nada mientras no quiera, algún día nos lo contara todo.

El día terminó y todos se dirigían a casa, pero de la nada se soltó una gran lluvia que incluso nublaba la vista. Algunos se iban corriendo, otros compartían sombrilla con otros, pero Lucy, sin darle importancia se encamino como si fuese un día soleado a su casa.

-¡Lucy! -Gritaban desde lejos. -¡Lucy! -Insistía, Lucy hizo lo posible por ignorarlo.

Dejo de escuchar aquellos gritos y la lluvia paró, levanto la mirada extrañada y se percató de un paraguas, siguió la mirada hasta ver al portador. Y ahí estaba con una brillante sonrisa, el chico peli-rosa.

-Te vas a resfriar, Lucy. -Le dio su suéter.

Lucy lo recibió en shock, ¿Por qué se empeñaban en metería al círculo? ¿Por qué no ignorarla como todos lo hacían?

-Es porque somos familia. -Contestó Natsu como si le hubiese leído la mente.

-Um... ¿Y quieren que sea parte de ella? -Preguntó con disimulado tono de ilusión que no pasó desapercibido por Natsu.

-No, ya eres parte de la familia. -Mostró una de sus típicas sonrisas, Lucy lo miro con sorpresa, mas no cambió su frío gesto.

El resto del camino pasó en silencio, la lluvia era la única que sonaba.

-Es aquí. -Indicó la rubia.

-Vaya, yo vivo dos cuadras atrás, si necesitas algo no dudes en visitarme. -La llevó hasta la puerta.

Lucy abrió y entró.

-Gracias. -No quería hacerlo, pero... -¿Quieres pasar?

-No gracias, tengo una hermanita y un imbécil que cuidar y si llego tarde ambos me matan.

-Ya veo...

-Nos vemos mañana. -Se despidió con la mano y se fue.

Lucy cerró la puerta y suspiró, lo mejor sería darse un baño pronto.

Espero que haya sido de su agrado y que hayan entendido lo que quería explicar. ¡Gracias por leer!