Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus bellos personajes me pertenecen, y son utilizados sin fines lucrativos.

—¡Natsu! —se escuchó detrás de ellos. Ambos voltearon sólo para encontrar a la peliblanca corriendo detrás de ellos con los brazos extendidos, con claras intenciones de abrazar a Natsu, pero Lucy se paró en medio recargándose por completo en Natsu, éste captó la idea y pasó un brazo por su cintura y entrelazó su mano con la de la rubia. Esta acción hizo que Lisanna parara en seco y los mirara confusa y molesta —, Natsu —llamó una vez más con tono autoritario.

∑(゚Д゚)

¿Qué estaba haciendo? Se preguntaba la rubia mientras mantenía la mirada con la ojiazul que se encontraba delante de ellos, intentaba tener y mantener aquella cara serena y seria que usualmente portaba, aunque en el interior, no era más que presa de los nervios.

—Natsu —llamó por tercera vez aquella chillona voz.

—Lisanna, cuanto tiempo —contestó Natsu, lo más casual y tranquilo que pudo.

—¿Quién es ella? —inquirió nerviosa y ansiosa sin realmente querer escuchar la respuesta —. Bueno, no importa. Natsu, regresé —la mirada suplicante de la ojiazul se volvía más insistente a medida que se acercaba a ellos con los brazos extendidos.

Ninguno de los presentes sabía exactamente qué hacer, Natsu y Lucy se mantenían en la misma posición lo mejor que podían, intentando no perder la compostura.

—Lisanna, hay que atender a los invitados —le decía Mira tomándola del brazo tratando de hacer desistir a su hermana de lo que tenía en mente hacer.

—Mira —el pelirrosa llamó la atención de todos —, sabes, nos encantaría quedarnos más tiempo, pero ha surgido algo importante —despacio, se giró preparándose para salir, colocando a Lucy delante de él —. Así que nos vamos. Fue un gusto —dijo lo último entre dientes dándose la vuelta por completo. Ambos apresuraron el paso hacia la salida, intentando no llamar más la atención.

—¡Natsu! —escucharon a sus espaldas. Bien, esa era una muy mala señal.

Se escucharon los pasos apresurado de un par de tacones detrás de ellos, las voces de todo el mundo intentando detener a la menor de los hermanos y las otras pocas voces que le advertían a Natsu que ella comenzaba a perseguirlos.

Sin pensarlo dos veces, Natsu simplemente tomó entre brazos a la rubia comenzando a correr fuera de la casa. Oh no, ésta vez no iba a perder su tiempo escuchando tontería y media y menos al lado de la chica con la que menos quería quedar mal. Lucy, a pesar de no agradarle de todo el ser cargada, aceptó que lo hiciera esa vez mirando por encima del hombro de su compañero como aquella persistente peliblanca los perseguía ya con lágrimas en los ojos, ¿deberían parar? Quizá quería disculparse con él, hacer las pases y… ¿y? ¿Y empezar todo otra vez? ¿Natsu la dejaría por ella? ¿Sería capaz? Levantó la mirada observando el nervioso rostro de Natsu.

—N-Natsu —llamó apretando su agarre —, qui-quizá deberíamos parar —dijo. De verdad no quería que parasen porque, aunque fuese completamente egoísta, no quería que se reconciliara con Lisanna. Pero si eso haría a Natsu feliz, entonces estaría bien.

—Ni hablar —soltó entre jadeos —, no volveré a caer con sus lágrimas falsas.

Aquello hizo a la Heartfilia sumamente feliz, aunque un poco culpable a la vez.

Salieron del lugar y aún así Natsu continuó corriendo un par de calles más. Una vez habiendo alejado lo suficiente, bajó a Lucy y se dio su tiempo para recuperar el aliento. La rubia se mantuvo en silencio durante todo el trayecto de regreso, no sabía qué decir.

—Pensé que jamás saldríamos de ahí —decía Natsu tomando grandes bocanadas de aire —, por un momento la casa me pareció enorme, ¿a ti no? —Levantó la mirada hacia la rubia al darse cuenta de que no obtenía respuesta alguna — ¿Lucy?

— ¿Eh? —la rubia lo miró con aquella cara que al parecer Natsu jamás llegaría a descifrar —, no lo sé, quizá sólo fue tu imaginación —contestó al azar.

Ese no era el momento para hablar, ambos estaban algo impactados ante la aparición de la hermana menor de los Strauss. Natsu, sentía que no debía sacarla más a conversaciones futuras con Lucy, de alguna forma sabía que eso no era buena idea. Mientras que la rubia sólo se preguntaba una y otra vez qué pasaría después de aquel encuentro, la tranquila vida que iba construyendo al lado del pelirrosa pareció desmoronarse sin más ni menos delante de sus orbes chocolate. La escuela no sería igual, eso era ya un hecho, pero sentía un mal sentimiento cuando pensaba en ello.

Llegaron a la casa sin ningún otro diálogo entre ellos. Wendy ya estaba en casa, Gajeel igual se encontraba ahí. Pero ninguno tenía realmente ganas de platicar con alguien y simplemente se dirigieron a la alcoba del Dragneel, cambiándose y preparándose para dormir, apenas intercambiando un "buenas noches" y apagar las luces.

Se despertó antes de que la alarma sonase, una vez más. Observó durante unos momentos al pelirrosa que estaba a su lado aún perdido en sus sueños, suspiró, se levantó para bañarse y arreglarse.

Salió de la recámara lo más silenciosamente que pudo, apenas haciendo ruido al cerrar la puerta.

—¿Pasó algo ayer? —la voz salió de la nada asustando a la rubia quien saltó en su lugar. Lucy se giró para observar a Gajeel recargado en la puerta del baño.

—¿Conoces a Lisanna? —Musitó la rubia, ganando una afirmación con la cabeza por parte del moreno —, regresó y nos la encontramos… por así decirlo…

Hubo un silencio entre los dos —… ¿y? —preguntó el moreno, esperando escuchar lo que la rubia de verdad sentía.

—Pues, no lo sé —suspiró —, es extraño, ¿sabes? —Se recargó en la puerta blanca de la habitación de Natsu —, me siento insegura… es… como si yo ya no tuviera lugar aquí.

Otro silencio se formó. Gajeel emprendió camino de vuelta a su habitación.

—No creo que lo seas —pausó antes de abrir la puerta y se giró apenas viéndola por el rabillo del ojo —, no te dejes intimidar y menos manipular —desapareció en su habitación después de aconsejar a la rubia.

Lucy suspiró por segunda vez en la mañana. Gajeel tenía razón, no había de qué preocuparse, Natsu no era así, ¿cierto? Él nunca dejaría que algo malo le pasase, eso era lo que se decía una y otra vez, aún incrédula.

Decidió dejar el tema a un lado, al menos en lo que se bañaba y preparaba el desayuno, pues estaba consciente de que ahora tendría que cuidar de tres personas poco responsables.

(・・;)

Se despertó con el soñar de la alarma. La rubia no estaba a su lado, otra vez, se levantó a cuestas tomando su ropa y dirigiéndose al baño, escuchando en el intervalo las voces de sus hermanos en la cocina junto con la de Lucy recordándoles lo que debían hacer en el día. El aroma del delicioso desayuno que seguramente había preparado Lucy inundaba su nariz abriéndole el apetito, pero el simple recuerdo de lo sucedido el día anterior le quitaba el hambre con bastante facilidad. Una ducha con agua fría le haría pensar con más claridad.

Salió vestido y secándose el cabello mientras bajaba a la cocina observando como sus hermanos ya casi terminaban su comida, dirigió la mirada a la rubia que se encontraba admirando la pantalla de su celular, ¿habría pasado algo? Lucy pareció darse cuenta de su insistente mirada y volteó a verle por unos instantes para después sonreírle sin ganas ni emoción. Guardó su celular en el bolsillo de su suéter y sirvió la ración de comida que le correspondía a Natsu.

Lo depositó con cuidado sobre la mesa —, provecho —susurró y se quitó el delantal —. Iré a arreglarme —dicho esto subió por las escaleras hasta llegar a su destino.

Wendy y Gajeel podían sentir en el airé la tensión que se había generado entre los dos y lo único que podían hacer era comer calladamente.

El pelirrosa apenas tocó su comida, la dejó prácticamente intacta y se levantó diciendo que se arreglaría él también. Los hermanos se miraron con aire confundido y resignado.

Los cuatro salieron de la casa, encaminaron a Wendy a su escuela y después se dirigieron a la suya, todo el trayecto en silencio. Llegando a la escuela, Lucy se adelantó diciendo que tenía pendientes un par de situaciones, dejando a los hombres solos por unos minutos antes de que el toque de la campana sonara.

—Deberías decirle algo a la rubia —soltó Gajeel sacando a Natsu de su trance.

—¿Decirle qué? —preguntó sabiendo la respuesta, pero Natsu quería escucharlo aún así, no quería cometer algún error.

—Sabes muy bien qué, serás tonto, pero no estúpido. Al menos no cuando de ella se trata —Gajeel le dio una palmada en la espalda en señal de apoyo y siguió su camino por el pasillo.

El Dragneel suspiró, si bien es cierto que sabía que la rubia no estaba nada feliz con el regreso de la peliblanca, tampoco lo estaba él y así como la rubia quería escuchar algo reconfortante, él también.

Entró al salón, apenas abrió la puerta y algo saltó sobre él sin dejarlo reaccionar.

—¡¿Qué demon-

—¡Natsu! ¡¿Por qué huiste ayer?! ¡Tantas ganas tenía de verte! —sentía cómo la peliblanca lo abrazaba, moviendo la cabeza en un gesto felino de afección. Él no sabía qué hacer, empujarla sería muy rudo, pero tampoco la quería cerca. Poco a poco fue quitándosela de encima. Intentó escabullirse hasta su asiento, sin lograrlo completamente y así arrastrando a Lisanna con él por toda el aula. Fastidiado miró a su alrededor buscando alguien que le pudiese ayudar, miró a Levy, pero estaba muy entretenida en su libro. No era una opción. Buscó a Gray, pero no lo halló y por fin su mirada chocó con la achocolatada de la rubia con la que temporalmente vivía, viendo cómo en ellos se reflejaba, nuevamente, aquella soledad, mirando cómo su semblante se volvía gélido, justo como los primeros días que la conoció, era como si, de pronto, volviese a comenzar de cero.

—Lucy —la llamó, implorando con la mirada que lo salvase, pero la rubia hizo caso omiso regresando la mirada al libro de texto entre sus manos mientras tomaba asiento calmadamente.

El pelirrosa no hizo más que observarla. Más tarde Gray llegaría y le ayudaría a quitarse a Lisanna de encima por unos minutos, pero no pudo hacerlo siempre.

Todo el día Lisanna estuvo pegada a Natsu, a pesar de que éste la rechazaba cada vez con menos tacto, ella no lo dejaba, así el mundo se estuviese acabando. Y la Heartfilia, había desaparecido del campo visual del pelirrosa.

(u_u)

La rubia se veía frente al espejo del sanitario, haciendo ejercicios de respiración para evitar que las lágrimas rodasen por sus blancas mejillas. No entendía aquel cruel sentimiento que oprimía su pecho, era como si le hubiesen clavado algo atravesando completamente su corazón, sin compasión. Natsu no era nada más que su mejor amigo, ¿por qué le dolía tanto verlo con ella? ¿Por qué le dolía ver que ella ya no le era relevante? ¿Por qué le dolía ver que él la ignoraba de tal forma? Nadie más había cambiado más que él, Levy, Erza, Gray, todos, todos la trataban igual, ¿por qué una simple persona la hacía sentir así?

Escuchó la puerta del baño abrirse. La rubia se mojó la cara y se lavó las manos, tomando después papel para secarse. Tiró el papel en el bote cuando escuchó una puerta ser azotada.

—Oh, la pobre rubia está sola, pobrecilla, dime, ¿dónde está Natsu? —esa voz, que ante los oídos de la rubia no era más que un espantoso sonido.

—No lo sé, ¿siendo acosado? —reprochó Lucy, levantando la mirada para encarar a Lisanna, ésta rió.

—Aquí la única acosadora eres tú —se aceró a la rubia, señalándola con el dedo índice y empujándola levanté con el mismo. Lucy golpeó la mano de la peliblanca alejándola de sí misma —. Escúchame bien, pequeña resbaladiza, Natsu es mío y de nadie más —susurró la ojiazul y en un rápido movimiento tomó a la Heartfilia del cabello, y aventándola contra el vidrio, esté sé rompió, cortando levemente las manos de Lucy en un intento de protegerse.

La rubia no tuvo tiempo de reaccionar cuando se dio cuenta de que estaba en el suelo siendo sometida por la peliblanca. Lucy estaba demasiado aturdida para defenderse, realmente no lograba sí quiera asimilar lo que estaba pasando. Pero Lisanna apenas pudo acertar un par de golpes, pues alguien la tomó por la espalda separándola velozmente de la rubia.

Lucy alzó la mirada encontrándose con la carmín de Gajeel.

—¡Suéltame inútil! —reclamó la peliblanca.

—Te irás de aquí sino quieres que yo mismo te suelte una bofetada —la mirada del moreno era seria y decidida, logrando intimidar a la fémina. La soltó despacio y en cuanto ésta tocó el suelo, salió corriendo por la puerta sin decir otra palabra.

—¿Estás bien? —Gajeel se agachó a la altura de Lucy mirando el gesto desconcertado que aún mantenía. Un leve asentimiento fue la respuesta que obtuvo. La cargó de la forma más delicada que podía, mirando las cortadas en sus manos —. Te llevaré a la enfermería.

Las horas pasaron, Lucy permanecía en la enfermería con Gajeel al lado, nadie la había ido a ver, nadie había ido a preguntar por ella. ¿Tan poco importaba?

Gajeel le dijo que tenía que irse, pues tenía que asistir a una clase a la que ya no podía faltar, ella asintió, diciéndole que regresaba a su casa.

Ambos de despidieron y la rubia pronto emprendió rumbo a la casa de los Dragneel. Muchas emociones para un día, pensó ella. Después de todo, quizá regresar a la casa con su padre no sonaba tan malo, si con eso evitaría volver a sentirse así, quizá valdría la pena intentarlo.

La rubia apretó sus manos juntas presionando su estómago donde en aquel momento una violenta sensación de incomodidad, nervios, enojo y tristeza se juntaban haciéndola tener escalofríos. Sus nudillos comenzaban a ponerse blancos a causa de la fuerza ejercida y la presión de las vendas en ellos, su ceño se fruncía más y más y las ganas de echarse a correr aparecieron súbitamente.

—Lucy —escuchó forras de ella, haciéndola girar levemente mirando sobre su hombro a un Natsu cansado y agitado, se notaba que había estado corriendo.

La rubia lo ignoró manteniendo su paso.

—Lo siento, Gajeel me lo contó todo, yo no sabía nada, es decir, ¡nadie me dijo nada! —Alzaba sus brazos dándole más entonación a sus palabras —, es decir, Erza, Levy, Gray, todos ellos se la pasaron arreglando el asunto, ¡incluso Gajeel pasó tanto tiempo contigo! Y ninguno me dijo nada, de haber sabido yo-

—Suficiente Natsu, ya es suficiente —soltó la rubia sin siquiera voltearlo a ver —, no necesito de tu lástima.

Natsu la miró impresionado, la Lucy que tenía en frente no era otra más que la misma gélida e indiferente Lucy que conoció en la escuela.

—No es lástima, Lucy, yo… —pausó un momento, todo parecía tan mal, todo estaba hecho un desastre —, yo de verdad siento no haber prestado más atención, no pensé que Lisanna fuera a hacer eso y yo…

—Está bien Natsu, ya basta —le dijo la rubia aún sin mirarlo —. Ya decidí que volveré con mi padre —esto impresionó demasiado al joven, ¿que ella qué? —. Empacaré mis cosas y mañana regresaré a mi ciudad natal.

—No me dejes —escuchó susurrar a su acompañante mientras la abrazaba con fuerza contra él. Ambos detuvieron su caminar a causa de ello y Lucy no pudo contenerse más, llorando a rienda suelta en le pecho de Natsu. Eran demasiadas emociones y sensaciones a la vez, no encontrando palabras suficientes para describir en aquel momento lo que le pasaba se limitó a llorar mientras el pelirrosa acariciaba su rubia cabellera con una mano y con el otro brazo la mantenía en un abrazo cálido y firme. No la volvería a soltar nunca más.

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¡Holo! :3 Bueno, ¡feliz Navidad! Lo sé, súper atrasado, lo lamento :c y ¡feliz año nuevo! Que todos sus deseos y anhelos se hagan realidad C:

Pues, tenía planeado subir dos capítulos antes de que el año acabase :c lo sé, soy tan irresponsable y no soy capaz de mantener una promesa ni siquiera :c perdónenme por ser tan mala persona.

Ah, por cierto, creo que se me pasó la mano con Lisanna, no sé, quizá se haga buena ewé no lo sé, ¡dejen sus opiniones! ¿Va? Para así saber qué sería lo mejor... también sentí que quizá avancé un poco muy rápido :s no lo sé, por favor díganme qué pensaron, se los agradeceré muchísimo.

¡Muchísimas gracias por darse tiempo de leer! ¡Se los agradezco de corazón!

¡Les mando muchos besos! :3 Os adoro~