Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí… (Sigue la huelga…)

Una más y va al 20 =3 aun me asombra de lo que fue mi cerebro capaz de hacer xD y ps… aún faltan más fics que están en mi cerebro… próximamente los escribiré =3

IProOmise: Pues si como una marioneta x_x y la excusa más valedera que le doy es que anda pensando mucho en Rinoa… y tampoco es que sean los mejores amigos del mundo esos dos… otra excusa es que no todos podemos aprendernos los números telefónicos xD yo de broma se me el mío y el de un familiar, no se me ni el de mi casa ._.

Jinjuriki del jubi: Si que asqueroso seria eso -.- con lo que lo detesto, no es que no esté bien comer uno de vez en cuando… pero en exceso seria como para vomitar x_x y Squall está más despistado por estar pensando en Rinoa ._. y es Carolyne -.- no Carolain a veces pareciera que lo haces a propósito… Y bien… todo eso está explicado más adelante =3 me refiero a lo del A-11 y A-12

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

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Capítulo 19:

En el Regun's un café en Balamb un lugar tranquilo para almorzar sentado observando el mar y los botes pesqueros, fue donde la pareja de rubios decidió almorzar

- Esta vez invitas tu supongo – decía Quistis mirando detenidamente el menú

- ¿Cómo crees? ¿Tengo que repetirlo de nuevo? – decía con drama

- Ah está bien, pero espero que cuando te hagas SeeD, compenses todo esto – decía ella con tono de burla y algo de picardía

- Si, si como digas – decía el viendo al mar

Pidieron sus alimentos y bebidas, Seifer como siempre independientemente de la hora del día un bourbon no caía nada mal - Nada como esto para empezar el día – comentaba el rubio moviendo su vaso con la mano y dándole un trago

- Igual yo, pero no así, prefiero un té helado – decía dando sorbos a su bebida – Espera… - decía la rubia parando aquel líquido para observar algo que le llamaba la atención – ¿Ese no es Zell? – preguntaba ella con curiosidad y extrañeza haciendo que Seifer se girara sin llamar mucho la atención

- Pero mira… ahora el gallina tiene novia –

- No lo creo, se supone que aún está enamorado de la chica de la biblioteca, ¿no será una amiga? –

- Aja… una amiga… dejémoslo en paz, después nos la presenta, como es cobarde no tendrá la valentía de hacerlo –

- Tienes razón hasta se nota como feliz y enamorado, espero que no le caiga mal a ella… -

- ¿Ella? – preguntaba él – ahh… su ratón de biblioteca -

- Se me había olvidado tengo que corregir unos trabajos que tengo pendientes - decía la rubia degustando su almuerzo después de unos minutos de silencio

- Deja de preocuparte tanto por el trabajo debiste quedarte como SeeD y no como instructora -

- ¿Para qué? ¿Para que cuando me vaya a las misiones te pongas a llorar pensando que algo me pudo haber pasado al igual que con Irvine y Selphie? - decía ella de forma divertida esperando la respuesta de Seifer

- Para nada cómo se te ocurre... - mentía, se podía notar sin mucho esfuerzo por el rubor de sus mejillas

- Aja... ¿Y ese color que tomó tu cara? No me engañas Seifer Almasy - dijo ella en tono serio con una sonrisa por la cara de él

Después de su almuerzo y que la instructora pagara la cuenta, se dieron un último beso y se retiraron con cuidado, porque aún estaba Zell conversando con aquella chica misteriosa, se despidieron de nuevo como si no se hubieran visto en años, Quistis siempre que podía se escapaba de los demás y pasaba las noches en la casa de Viento para pasar más tiempo con él, hasta se podía notar que estaba más que distraída, no mostraba aquel carácter y tampoco le hacía honor a su apodo "La tirana Trepe" y se podría decir lo mismo de Seifer quién estaba muy distraído en su pesca, además de que no cesaban las burlas de Trueno por la cara de tonto que cargaba, hasta más de una vez le jugaba bromas aprovechando tales oportunidades y como tenía confianza con sus amigos les contaba con poco detalle cuan estaba enamorado de aquella rubia llamada Quistis

En el jardín de Balamb estaba Selphie abrazada con Irvine en el patio recostados en el pasto verde además de una brisa que hacia danzar las hojas que caían de los árboles y se marchitaban así como el trinar de las aves, al parecer el otoño se acercaba rápidamente, de todos los eventos ocurridos había pasado casi un mes, un mes lleno de situaciones divertidas, extrañas algunas más que otras y algunos tristes, sin embargo el grupo se mantenía tranquilo sin dejarse llevar mucho por todo eso o al menos eso querían pensar cada uno…

El día fue normal lo de siempre por ser día de semana trabajo y trabajo sobretodo para Squall quien no dejaba de ser comandante del jardín por un día, no tenía tiempo para tomar aunque fuese un solo día, eso significaba acumulación masiva de papeles y papeles

- Que trabajo tan estresante, todo sería mejor aunque pasaras un segundo y me brindaras un sonrisa tuya - hablaba el castaño para si con un suspiro mientras hojeaba los documentos de su escritorio, dejándolos de mala gana en el escritorio levantándose de su silla dirigiéndose a la ventana a observar el panorama y como siempre pensar una y otra vez en la Rinoa que siempre conoce y aquel nuevo aspecto así como las miles de dudas que rondaban por su cabeza hizo un suspiro y salió de su despacho dirigiéndose al de Kramer

- Director, ¿puedo tomarme el día libre? No me siento muy bien - decía Squall

- Tranquilo, como no, anda con la doctora Kadowaki a que te recete algo - respondía Kramer muy comprensivo

- No es para tanto son otras cosas, no me siento enfocado en el trabajo como debería ser, disculpe - comentaba dejando sin preocupaciones al director

- No hay problema, descansa -

Salió de ahí tomando el ascensor, dirigiéndose al comedor del jardín, tomando un café y una comida para llevar, ignorando cualquier llamado de sus amigos o estorbos como pensaba en ese momento, fue a la habitación de Rinoa de la cual tenía llave, adentro el can que lo saludaba con un movimiento de su cola indicando felicidad, acarició el pelaje de Angelo, tomó unos envases y una bolsa que llevaba la comida del animal, lo llamó con un silbido y cerrando la puerta se lo llevó a su habitación

Adentro, puso los platos de comida del perro en el piso sirviéndole agua del grifo y el otro envase repleto de comida, de su closet agarró una sábana sucia y la tiro en un rincón - Ahí dormirás esta noche - hablo Squall con el perro de forma seria, se sentó en el escritorio de su cuarto y se sirvió aquel alimento que anhelaba desde hace un par de horas acompañado de un jugo de naranja

El perro olfateando el almuerzo del comandante, acechaba y esperaba algún trozo que cayera al suelo para comérselo, mientras que el castaño sólo estaba mirando a la ventana admirando el paisaje que tenía ante sus ojos parecido al que tenía en su oficina y disfrutando de cada bocado y trago de jugo, era imposible no pensar en ella y menos si tenía una foto de Rinoa abrazando al castaño que tenía cara de pocos amigos en su escritorio, aquella que lo hacia sonreír mucho y lo ponía nostálgico

La tarde llego y así cómo lo hizo dio paso a la noche de manera veloz, así como fue su tiempo mirando a cualquier punto de la habitación pensando en ella se durmió de la misma forma con una sonrisa por ella que no desapareció en ningún momento

- Rinoa... -

- ¿Si? - preguntaba ella sin obtener respuesta - ... ¿Qué sucede? Ah lo sé... Tranquilo yo también te quiero - dijo ella de forma tierna dándole un beso en la mejilla y abrazándolo mas

Era un momento del pasado, aquel que recordaba muchas veces en sus sueños pocos días antes del examen de SeeD, estaban en la llanura de Arklad en un risco donde podían observar el mar y las estrellas, una noche de luna nueva como ambos lo recordaban

- Estoy preocupado por esa misión de Trabia - decía él mirando a otra parte

- Nada me pasara, te lo aseguro... Y... Si me pasara... Sé que tu acudirías en menos de un segundo a rescatarme, ya lo has hecho infinidades de veces así no esté en peligro - dijo ella a su chico brindándole una sonrisa que no veía por evitar mostrarle un sonrojo que se mostraba en sus mejillas - a veces hasta pienso que te preocupas demasiado por mí ¿no lo crees? - añadía ella con una sonrisa aun su vista estaba fija en él hasta que por fin la miró

Tomando la cara de ella entre sus manos y entregándole un tierno beso pero antes de que pudiera soltar aquellos labios se despertó cayendo de nuevo a la realidad, en su habitación a poco más de las diez de la noche, desperezándose un poco para acomodarse más en la cama y seguir durmiendo

Pero a los pocos segundos Angelo se levantó de su cómoda esquina gruñendo, advirtiendo de algo, a lo que Squall no le prestaba atención pues siempre tenía la costumbre de hacer ruido por nada, pero esta vez el can no estaba errado con su olfato… Una sombra, un cuerpo se apareció afuera de la ventana, extendiendo lo que parecía ser su mano acercándose más y más, mientras que el gruñido se transformó en ladrido repetidas veces sin parar

- ¡Cállate Angelo! - decía el castaño molesto que estaba acostado frente a la pared

Aquella sombra atravesó la ventana como si no estuviera ahí y aterrizando con gracia en el suelo, pocos segundos cuando Angelo volvió a los gruñidos y mostrando sus colmillos a la amenaza que se acercaba hasta el can - Calma Angelo, soy yo - susurró

El perro reconociendo la voz se calmó y se lanzó encima pidiendo mimos y abrazos y moviendo la cola de manera risueña, a lo que aquel ser misterioso lo acariciaba sin molestia, luego lo apartó y se fue a la ventana que abrió de par en par dejando entrar la brisa fría que hacía danzar las cortinas al compás del viento

Squall se giró con rapidez y levantándose como podía agitadamente tomó su sable pistola que estaba en la esquina y se recostó en la pared apuntando su arma contra el extraño, pues era obvio que el perro no podría abrir la ventana

- ¡¿Quién eres? - gritó con furia intimidando

- Me estas causando demasiada tristeza ¿sabes? - dijo aquella voz femenina

- ¿Rinoa? - dijo él con más tranquilidad y bajando un poco la guardia

Sin equivocarse, era ella que se acercó hasta él dejando notar su rostro lo más que se podía con la luz de la luna, soltó el sable pistola sin importar donde cayera y abrazó a su chica fuertemente sin importarle nada, pues aún tenía el aspecto de cuando la vio en Winhill, pero él sabía que era ella sin duda alguna, su Rinoa...

- Rinoa... - dijo apretando el abrazo más sin soltarla

- Squall... - añadió ella correspondiendo el abrazo con menos fuerza y la misma felicidad

Por fin el castaño, luego de unos minutos la liberó pero procedió a tomarla de las manos y haciendo que se sentara en la cama para tenerla entre sus brazos de manera tierna

- No sabes cuánto te he extrañado - dijo Squall recostando su quijada en la cabeza de ella y mirando hacia arriba, a la vez que apretaba la manos de ella

- Igual yo, sobretodo desde que no quisiste venir conmigo cuando te lo propuse en Winhill -

- Lo siento, no sabía que pensar en ese momento, pero si vienes únicamente a pedirme eso, creo que tampoco te tendré una respuesta, tengo una pregunta que hacerte - dijo el caballero mirando a la bruja

- ¿Pregunta? - dijo ella extrañada - pues creo que más importante de la que tengo yo no lo creo -

- Quiero saber qué es lo que te sucede... Tengo miedo de decírtelo, pero creo que tú no eres mi Rinoa, aquella chica que me brindaba sus sonrisas sin que yo se lo pidiera, incapaz de hacer daño, pero de defender a los que estén en peligro sin dudarlo un minuto y preocupada por sus amigos -

- Squall... - dijo mirando a las manos de ambos - Soy yo... Sigo y seguiré siendo yo, la misma, solamente que he cambiado mis ideales...

- ¿Ideales de destrucción? Por favor, Rinoa - decía incrédulo - Sea lo que sea que te esté pasando te ayudare a volver a la normalidad -

- ¡Que no me pasa nada! - gritó ella levantándose de la cama con furia - ¿Entonces no puedo contar contigo? -

- Sabes que siempre puedes contar conmigo, no seas tonta... Es solo que... Es solo que... No sé a lo que lleve todo esto... - dijo con preocupación

- No hablemos más de esto ¿si? He venido a verte, porque te extrañaba mucho - comentó Rinoa con sonrisa tierna

A lo que el castaño no pudo resistirse y tomarla de nuevo de las manos y llevarla a la cama para acurrucarse juntos, aquel que la extrañaba desde hace semanas anhelaba entregarle aquellos fugaces besos que ella recibía sin rechistar

- Squall... Quiero que pienses en unirte a mí de nuevo, aquella promesa... -

Él no decía nada, pero escuchaba atentamente las palabras de ella aun abrazándola, sin saberlo transcurrieron un par de horas entre su conversación y sus entregas de cariños, ambos se quedaron dormidos abrazados en la cama del comandante

A poco más de las tres de la mañana Rinoa entre sueños se empezó a mover agitadamente y balbucear cosas que no se entendían, aquello hizo que el castaño se levantara preocupado

- Rinoa, Rinoa - llamaba moviéndola poco a poco con preocupación

Pero el tono de voz subió hasta que un grito de ella se escuchó por toda la habitación haciendo que se llevara las manos a la cabeza estirándose para luego encogerse, un aura roja salió poco a poco de ella rodeando la habitación, la joven se despertó con la respiración acelerada mirando a los lados cuando divisó a su caballero

- Squall... - pronuncio ella con cierta dificultad

- ¡Rinoa! ¿Qué sucede? - preguntaba el agitado

- ¿Qué hago aquí? - preguntaba ella con confusión

- ¿Cómo que que haces aquí? Tu misma llegaste hasta acá - respondía acariciando la mejilla de la bruja - No me digas que ahora tienes amnesia... -

Se levantó con rapidez de la cómoda cama donde estaba a gusto con él - Tengan cuidado, estén alertas a lo que esté por venir... - el aura roja que despidió aún estaba en la habitación sin ellos notarlo, pero a los segundos se devolvió de donde había salido, haciendo que Rinoa la absorbiera - No olvides tu promesa en ningún momento - comentaba mirándolo fijamente tal vez con cierta arrogancia para irse de la misma forma en la que entró a la habitación del comandante

- ¡Rinoa! ¡Espera! - gritaba él levantándose hacia la ventana… Muy tarde, ella no escuchaba los gritos del castaño que la llamaban una y otra vez - Maldita sea... - maldijo para si golpeando el marco de la ventana, miraba el paisaje esperando ver por última vez a su chica pero entre tanta oscuridad no sería posible, resignado cerró las ventanas que hacía horas ella había abierto cuando entró, recordó con felicidad aquellas horas en las que estuvo con ella, como si los dioses hubiesen cumplido un sueño que no pedía pero estaba a poco de hacerlo

La mañana llego rápidamente, no quedaron muchas horas de sueño, de todas formas Squall no pudo seguir durmiendo esa noche pensando en los últimos minutos y últimas palabras de Rinoa, el despertador lo sacó de aquello, haciendo que procediera a cambiarse para ir de nuevo a su despacho, unos vaqueros y un suéter negro, lo más desaliñado posible para ir a trabajar, su aspecto definía su estado de ánimo esa mañana, tomó la llave de su habitación junto con el móvil que no solo él sino los demás se quedaron después de la misión de Winhill y salió camino a su despacho

- It's so much better… When everyone is in, are you in? Uuuuuh… uuuuuh… Are you in? Youuuuuu uuuuh Are you in?... It's so much better when everyone is in, are you… - cantaba una voz muy alegre que se asomaba por los pasillos de los dormitorios del jardín de Balamb hasta que fue interrumpida aquella melodía cuando vio al castaño - Hola comandante ¿y su novia? Oh si ya lo recuerdo desapareció... ¿Se fue con el amante? - decía con arrogancia y total satisfacción - Es algo parecido a lo que sentí con mi hermano, pero supongo que no hay remordimientos - pronunciaba Dietch aun con arrogancia al igual que su cara de malicia

- Jah, sigue tu camino y ya, no tengo ganas de gastar saliva y menos contigo - comentó de la misma forma

- ¿Amanecimos de mala gana, no? ¿Te hace falta cariño de la bruja esa, verdad? - miró por última vez con arrogancia y siguió su camino

Squall siguió también hasta el comedor donde pidió un café para ir a su despacho, sus amigos no estaban por los alrededores, supuso que tenían el día libre y Quistis tendría clases en la tarde, un bostezo y un trago de café mientras iba al ascensor para "nadar" entre tantos papeles

- Squall... El estudiante nuevo está por llegar, gracias por llamarlo por mi ayer - decía Kramer asomándose por la puerta de la oficina de Squall pasada una hora desde que llegara

- De acuerdo, avíseme cuando esté ya en el jardín para ir a su despacho y recibirlo -

- Esta bien, mientras tanto puedes descansar, no te tomes el trabajo tan a pecho, te puede hacer daño, además se me había olvidado, Laguna me llamó ayer en la tarde después de que te fuiste y me dijo que ya casi tenía un plan que lo único que faltaría es ubicar el paradero de Rinoa -

Las cejas del caballero hicieron un gesto raro indetectable para el director, sorpresa y meditación - Que bien - respondió sin mucho interés

- Quistis, cariño, creo volver a encajar aquí - dijo Seifer con soberbia entrando al jardín con su Hyperion respirando aquel aire que le traía recuerdos

- Cállate y entra, ve con el director, en la noche hablamos, pero al mediodía nos vemos todos en el comedor que no se te olvide, lo más seguro es que Kramer te dé la bienvenida... -

- Que no se te olvide que Squall también estará ahí, no me perdería esa cara por nada del mundo al igual que la de los demás - reía él haciendo que algunos estudiantes que salían volcaran sus miradas a la fuente del ruido

- Bien, nos vemos más tarde, voy a descansar un rato más, tengo clases después de mediodía -

Seifer subió aquellos escalones que lo llevaban hasta el ascensor para acceder al piso tres donde estaba el director Kramer

- Hola Shu -

- Seifer... ¿Qué haces tú aquí? - preguntaba con mucha extrañeza casi a la defensiva y más por verlo con su sable pistola

- ¿Me extrañaste? He venido a seguir estudiando aquí -

- La verdad no... Pero... Supongo que... Qué bien... por ti - comentaba atónita - Si vienes a ver al director pasa, llevaba tiempo esperándote, pensaba que sería cualquier persona menos tú... -

- Ahhh... Vamos sabes que me extrañabas - decía con su característica arrogancia entrando al despacho de Kramer - ¡Viejo! - gritaba antes de cerrar la puerta

- Seifer que alegría que estés aquí, sabía que Edea te convencería de volver -

- Aja, si como quiera... - comentaba dejando su Hyperion cerca de él y sentándose en uno de los sillones

- Déjame llamar a Squall seguro estabas pensando en pedirme eso - decía descolgando el teléfono de su escritorio

- Kramer... Squall está al otro lado son pocos pasos ¿y lo va a llamar? No sea perezoso -

- Squall, ven a mi despacho el estudiante ha llegado - dijo para luego colgar el teléfono

- ¿Y cuándo empezaran las clases? Recuerde que son sólo las materias que siempre se ven antes de los exámenes de SeeD - discutía el rubio

- Tranquilo Seifer, lo sé, no se me olvida, precisamente estás a tiempo ya las clases han comenzado, cuando Edea te dijo faltaban pocos días para el examen práctico de SeeD -

- Aah... Más le vale, entonces ¿cuánto me he perdido de las clases? -

- Pues solo unos días, te dará tiempo para ponerte al día, mañan... -

- Director... - interrumpía Squall entrando a la oficina de Kramer, pero sus ojos se posaron en aquel chico que estaba sentado de espaldas a él

- Que bien, creo que no hace falta introdu... -

- ¿Seifer? ¿Qué demonios haces aquí? - volvió a interrumpir al director, al escuchar ese nombre el rubio se levantó

- Así es... - dijo dándose la vuelta para que Squall lo mirara - Ya llegue yo... Vengo a retomar mis estudios -

- Y yo que pensaba que ya tenía suficientes molestias aquí y ahora tu... Perfecto, si perfecto - decía con el ceño fruncido seguido de un sonoro suspiro

- Ahh vamos sabes que me extrañas - decía Seifer con arrogancia

- Quisieras tú -

- Chicos, chicos calma, bien si Squall, Seifer volverá al jardín, y volviendo a lo que hablábamos Seifer, mañana empezaras tus clases, hoy no para que descanses y acomodes tu habitación es la misma que tenías -

- De acuerdo, ¿eso es todo? -

- Si, puedes retirarte, ahora en nombre del director Cid Kramer, o sea yo y del comandante del jardín de Balamb Squall Leonhart te damos la cordial bienvenida al jardín de Balamb tu antiguo hogar, esperamos verte hecho SeeD en poco tiempo - comentaba el director con mucho júbilo y alegría

- Si, si gracias, ¿y del comandante no hay una sonrisita para mí? -

- Cállate Seifer, me devuelvo a mi oficina - decía el comandante despidiéndose de ambos y cerrando la puerta

- ¿Y Trueno y Viento? - preguntaba Kramer con seriedad

- Pues... Ellos no quisieron volver, todavía no... Eso fue lo que me respondieron, quieren vivir un tiempo más tranquilos sin tanta preocupación se acostumbraron a la vida de un explorador -

- Otra duda, ¿por qué volviste al jardín? Recuerdo que me habías dicho que no querías volver porque habría mucha gente que te odiaría pero que eso no te importaba mucho, además de perder las ganas de luchar y buscar una vida más tranquila, ¿qué te ocurrió? - recordaba y preguntaba Kramer con curiosidad

- Cuando acompañé a Squall a buscar a Rinoa me gustó mucho hacer otra cosa más que descubrir el mundo, no sé por qué pero por un segundo me sentí como un SeeD, además de un motivo personal, que de una vez le digo no le incumbe... - decía esto último frunciendo el ceño después de haber hablado tranquilamente - Me voy -

- Esta bien, es un placer tenerte de vuelta - se despedía Kramer del rubio que salía por la puerta con su sable pistola

Llegada la hora del almuerzo Selphie, Irvine, Zell y Quistis se encontraban en la fila del comedor esperando que llegara su turno, a los minutos llegó Squall, quien notaba que sólo parloteaban de cualquier cosa, al parecer ninguno sabía que Seifer había vuelto al jardín, pero dentro de un minuto se enterarían puesto que el rubio arrogante iba entrando por el comedor, la primera en notarlo fue Selphie

- ¡¿Seifer? - gritaba Selphie con más que asombro pues los aires de Seifer eran como si pasara como por su casa

- Ah, aquí están, ¿me dan la cola? - pedía con total normalidad

- Espera, espera, una cosa... ¿Qué haces aquí? - preguntaba esta vez Zell con la misma cara de estupefacción

Seifer callaba y observaba a los estudiantes en las mesas comiendo y riendo - Seifer, estará de nuevo en el jardín para ser SeeD… - comentaba Squall por el rubio

- ¡¿Qué? - dijeron todos al unísono

- Así es, acostúmbrense a verme todos los días de ahora en adelante y pronto en misiones, pues esta vez sí me hare SeeD, después de muchas veces intentarlo -

- Si, a la quinta va la vencida, ¿no es así?- bromeaba Quistis tapando su risa con la mano en la boca

- ¡Oye! - protestaba el rubio

- Era una broma, suerte este año Seifer - respondió la instructora con una sonrisa y una fija mirada al chico

La fila del comedor que parecía interminable entre tanta charla paso rápido, los muchachos pidieron sus almuerzos y se sentaron en su mesa de siempre a seguir la charla que cargaban amenamente. Si, esta vez a esa mesa de siempre en la que pasaban ratos agradables, chistosos y pocos amargos le haría falta una silla más, una en la que iría el nuevo miembro fijo del grupo de seis, el futuro SeeD, Seifer Almasy

Continuará…

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