Bueno aqui va otro capitulo, me dio mucho gusto leer sus reviews y ver que disfrutaron mucho el capitulo anterior! :D Aqui les viene otro, igual de bueno pero con más y más dramaa! me encantaa jaajaj

Un pequeño anuncio, estoy traduciendo otra historia de mybluesky que se llama 'Un Hombre de Apuestas' o 'A Betting Man' si la quieren leer en ingles esta en mi lista de historias favoritas! Les digo esto para que se den una vuelta porque tambièn es una MUY MUY buena historia

Bueno les dejo el capitulo y que pasen un bonito puente aquellos que son de México y aquellos que no, pues igual pasen un buen fin de semana!

ADIOS Y DEJEN SU REVIEW!


Capitulo 15 – Cena con la Diosa de la Vagina

"Espera un segundo…" confundidos, ojos azules brincan entre Edward y yo. A nuestras manos unidas. "¿Están hablando en serio? ¡Esa es una gran sorpresa! ¿Estabas hablando de Edward todo este tiempo, Bella?"

Mi rostro esta abrasadoramente caliente. Sé que debe de estar en alguna alarmante tonalidad roja, y aun deseo más que nada en el mundo el que pudiera derretirme en el piso y desaparecer. Pero me aguanto, aclaro mi garganta y trato de mantener algo de dignidad.

Edward me ahorra la respuesta al contestar engreídamente. "¿Qué otro hombre podría ser tan perfecto?" su voz es bromista e indignada, y la Dra. Masen-Cullen le lanza una mirada reprobatoria.

"Bueno ella nunca dijo que eras modesto," aclara francamente, como si la revelación tuviera sentido sobre todo lo demás. Sería un poco gracioso si no estuviera al borde de hiperventilar.

Respira lento y profundo Bella. Desmayarse y golpearse la cabeza en el escritorio sería la cereza del pastel de la torpeza.

"¡Oye, soy modesto!" Los ojos de Edward pasan de ella a mí, pretendiendo estar ofendido. El sutil humor que trae a la habitación me hace sentir un poco mejor, pero permanezco ansiosa. Él aun tiene su brazo sobre mis hombros, su pulgar acariciando mi piel de forma tranquilizadora.

"Esto es encantador," la Dra. Masen-Cullen continua cálidamente, ignorando a su hijo, sospecho que esta tratando que me relaje. Gracias a Dios es compasiva. "¿Cuánto tiempo llevan saliendo? Edward, ¿Porqué no me habías contado sobre Bella aun?"

"Solo se hizo oficial la semana pasada."

"¿La semana pasada?" Ojos azules viajan a mi dirección, mortificados. Se lo que esta pensando – esta recordando como revelé el ya haber abusado de su hijo. Una semana y ya seduje a su inocente pequeño hijo.

¡Pero usamos condón! Quiero gritar. ¿Eso no merece alguna clase de elogio?

Oh claro, por supuesto que no. Ella quiere nietos.

Pero tengo que darle un poco de crédito – se recupera rápidamente, su sonrisa regresando como si nunca hubiera desaparecido. Edward se aclara la garganta y dice, "Si, mamá. Pero hemos estado saliendo por un par de meses ya y realmente me gusta." Le da a mi hombro un pequeño apretón para enfatizar su punto.

Oh, gracias Jesucristo. Podría besar a Edward en este momento, por el dulce comentario y la salvada. Pero no lo hago, porque aun estoy muy petrificada para hablar, y ni hablar de saltar sobre el hijo de la Dra. Masen-Cullen justo en frente de ella.

"Bueno eso es maravilloso," dice la Dra. Masen-Cullen, radiante de nuevo. "¿Aun tienes que irte, Bella? Me encantaría que nos acompañaras a almorzar. ¡Qué incomodo debió ser antes! ¿Siquiera sabias que yo era su madre?" Se ríe cordialmente mientras se sienta, y a su relajada conducta puedo sentir mi ansiedad desvaneciéndose. Tal vez ella comprende. Tal vez todo estará bien después de todo.

"Um, no… no lo sabía, de hecho," digo riéndome nerviosa.

"Es el Masen, ¿verdad?" pone los ojos en blanco. "Es una molestia, lo sé. Usualmente uso mi nombre de soltera, aunque algunas personas me llaman Dra. Cullen. Especialmente aquellos que conocen a Carlisle o Edward," dice, y asumo que Carlisle debe de ser su esposo. "Toma asiento Bella, por favor. ¿Te gustan los sándwiches de jamón y pavo? Puedes comer la mitad de mi almuerzo."

"Ella puede quedarse con el mío, mamá," Edward ofrece mientras ambos nos sentamos.

"¿Estas seguro, cielo?"

"Estoy seguro."

Ella empieza a sacar la comida de las bolsas, aun hablando animadamente sobre problemas de tener dos apellidos. Yo solo sonrió y asiento como tonta mientras trato de hacer sentido de todo lo que ha pasado.

Edward acaricia mi muslo con su mano, y luego se inclina hacia mí y susurra. "Te dije que todo estaría bien." Y si parece de esa forma, juzgando por la gigantesca sonrisa de la Dra. Masen-Cullen, así que puede que haya sido solo un poco dramática antes. Aunque, nunca esta demás estar preparado.

La Dra. Masen pone un sándwich envuelto frente a mí. "Entonces, Bella," dice continuando la conversación, "vas a la ir a la cena del viernes en la noche, ¿verdad? Así podrás conocer a su padre, el cual prometo va a estará en su mejor comportamiento." Lanza una mirada intencionada a Edward mientras dice la última parte, y sus ojos se giran en irritada respuesta. Todo el intercambio es un poco confuso.

"Um, si," contesto insegura. "Si Edward quiere que vaya."

"Claro que quiere," contesta por él. "¿Verdad, Edward?"

"Claro que sí mamá," dice con una sonrisa forzada, pero su comportamiento se opone a esas palabras, dejándome un poco insegura y, a pesar de mis esfuerzos, herida.

-x-x-

"Bueno, eso fue incomodo," digo mientras entramos a mi apartamento. Nos quedamos en la oficina de su madre por unos veinte minutos mientras comemos y discutimos el clima, sobre uno de los primos de Edward, y el jardinero de la Dra. Cullen-Masen el cual esta considerando despedir por una sobreabundancia de malahierba en su jardín. El tema de su padre nunca regresa, y soy despedida con un fuerte abrazo y la promesa de llamarla Esme en el futuro.

Edward se quita la chaqueta y la coloca sobre una silla de la cocina, pero no contesta. Empiezo a pensar que tal vez algo esta mal hasta que se acerca a mi y anida mi rostro en una mano, y luego se inclina hacia adelante y planta un intenso beso en mis labios. Se aleja.

"Voy a usar tu baño muy rápido, si no te molesta."

"Claro."

Desaparece al final del pasillo, dejándome con el ceño fruncido. Aun estoy un poco desconcertada por su reacción sobre tener una cena con sus padres, pero dado que nos fuimos en coches diferentes, no pude preguntarle al respecto. Nos sirvo a ambos una bebida y las pongo en la mesa de centro en la sala justo cuando regresa.

Se acerca de nuevo, colocando un mechón de mi cabello detrás de mí oreja. "Hola hermosa," murmura, besándome una vez más. Este beso es más intenso, su lengua lanzándose para pasar por mi labio inferior. Me abro a él, disfrutando de su dulce sabor por unos breves momentos antes de alejarme.

"¿Qué sucede?" pregunta, con el ceño fruncido.

No se como sacar el tema sutilmente, así que lo digo directamente. "¿No quieres que vaya a la cena con tus padres?"

"¿Por qué pensarías eso?" luce un poco ofendido.

Me encojo de hombros. "La forma en que reaccionaste. Quiero decir, sé que aun es un poco pronto. No me sentiría ofendida ni nada. Y honestamente, nunca espere conocer a tu madre tan pronto…"

"Me alegra que la conocieras," responde, luego se acerca para besarme de nuevo, efectivamente disipando mis pensamientos y casi haciéndome olvidar lo que quería saber. "Ahora mis dos mujeres favoritas se conocen."

En algún momento, se me ocurre que esta evitando mi pregunta.

Luego empieza a besar mi cuello, y me doy cuenta que como que no me importa.

Empiezo a desabotonar su camisa de prisa, prácticamente arrancándosela por los hombros, y el resto de nuestra ropa es desechada con una urgencia similar. Forzo la idea de su madre completamente fuera de mi mente, y tenemos sexo en mi cama, nuestros movimientos lentos, nuestros besos apasionados. Quedamos enredados en las sabanas luego, acurrucados, ninguno de los dos impacientes de escapar del confort. Mi espalda esta contra su pecho y el pasa su dedos ligeramente por mi piel.

"Te extrañé," murmura en mi cabello. "Sabes que eres mía ahora, ¿verdad? Por seis días completos…"

"Tengo que trabajar el jueves," le informo con pesar.

"Cinco días y medio, entonces. Puedo trabajar con eso."

"Mmmm. Estoy esperando ese momento, Dr. Cullen."

Esta en silencio por unos momentos, y luego dice. "Entonces ummm… ¿te gustaría salir este sábado?"

Giro mi cuello para poder verlo, mi sonrisa juguetona. "Dr. Cullen… ¿Me esta invitando a salir?"

Él arquea una ceja. "¿Dirías que si, si así fuera?"

"Lo voy a pensar."

"Se de muy buena fuente que se arrepentiría si dice que no, señorita Swan."

"¿ah sí?" Me giro para enfrentarlo, sonriendo. Decido darle luz verde a mi pregunta de antes. "¿Qué hay del viernes?"

"¿Qué tiene?"

"La cena con tus padres. ¿Quieres que vaya?"

"Estas invitada, ¿no es así?"

"Tu madre me invito. Pregunte si tu quieres que vaya."

"Claro que sí."

"¿Entonces porque estas actuando extraño?"

"No lo hago. Es solo…" su voz se pierde, y suspira, levantando una mano para tallar sus ojos. "Solo estoy nervioso de que conozcas a mi papá."

"¿Por qué? ¿Crees que no le voy a caer bien?" pregunto, ansiosa de repente.

Me besa suavemente, tierno, mientras sus dedos alejan el cabello de mi rostro.

"Sería un idiota si no le caes bien, Bella."

Cierro mis ojos, forzándome a relajarme. Sin embargo, por más tranquilizadores que sean sus caricias, no eliminan la aprehensión en el fondo de mi mente.

-x-x-

Odio trabajar cuando Edward esta libre.

Todo lo que puedo pensar es como él este probablemente en casa, solo, luciendo sexy y delicioso, mientras yo estoy en el trabajo limpiando mierda – literalmente – mientras soporto quejas de otros, groseros y poco atractivos, doctores. Para hacer las cosas peores, la demanda es baja, lo que significa que no tenemos muchos pacientes y, milagrosamente, los que tenemos son sorprendentemente autosuficientes y estables y sin muchas necesidades. Este sería un tiempo perfecto para escaparme a la sala de guardia con Edward, pero él tendría que estar en el edificio para que eso sucediera. A cambio, no tengo a nadie para seducir y el tiempo esta a marcha lenta.

Mi único consuelo es que Emmet esta aquí para mantenerme entretenida. Tiene una estudiante hoy a la cual llama 'Piernas' por su extraordinaria habilidad de correr por el pasillo cuando él olvida algo, y también es buena en hacer múltiples visitas a la farmacia. Sin embargo, a pesar de esta obvio gran rasgo, él nunca falla en aprovecharse de ella en cada oportunidad, instruyéndole que vaya a bañar a todos los pacientes y rellenar las jarras de agua. Pero creo que a ella le gusta él o algo porque solo sonríe mucho y hace lo que sea que él le diga.

Eventualmente nos escabullimos a la sala de descanso en la tarde, ambos con nuestros localizadores a la mano para que la secretaria pueda llamarnos si nos necesitan.

Emmet esta devorando una clase de pastel que compro abajo.

"Diablos," dice apreciativamente. "No pueden cocinar ni mierda, pero este pastel esta delicioso."

"Estoy segura que lo compraron hecho," digo.

"Aun así," sostiene un tenedor lleno de pastel frente a mi rostro, con una pieza tan grande que probablemente moriría ahogada si tratara de comerlo todo de una sola mordida. "¿Quieres probar?"

Me niego, y él se encoge de hombros y mete el bocado entero en su boca. Arrugo mi nariz con disgusto.

"Apuesto a que tu sistema digestivo te odia."

"Me ama en este momento," dice con la boca llena de pastel.

Nos quedamos en silencio por unos momentos mientras come, y luego digo, "Así que, ¿ha pasado el tiempo suficiente para tener permitido preguntarte sobre la Dra. Hale?"

Emmet me mira, arqueando una ceja. "¿Qué hay con ella?"

"Tome las riendas," declaro. "¿Y tú?"

Si, aun soy locamente fisgona en cosas que no son de mi incumbencia. Pero Emmet sabe de mi y de Edward – el ayudo a instigar el asunto completo, de hecho – así que parece justo que yo reciba una actualización respecto a la Dra. Hale y él, también.

Para mi sorpresa, se ve un poco resentido. "Esta saliendo con alguien más."

"¿Tan pronto?" jadeo.

"Nada serio ni nada. Al menos, no que yo sepa. Pero tuvieron una cita."

"Pero creía que ustedes seguían durmiendo juntos."

"Lo estamos," me asegura, y el verbo usado en presente no se me pasa. "Pero es lo que ella hace – se enoja y sale con alguien más. Para hacerme enojar."

"Parece que esta funcionando," observo.

"Claro que esta funcionando, Pockets. Dios mio. ¿No te molestaría que Edward tuviera una cita con alguien más?"

"Diablos claro que si," exclamo, indignada por la mera idea de que pasara. "Pero por eso me envalentone. Si tu hicieras lo mismo probablemente ella no estaría tan molesta."

"Como sea."

"Es difícil sentir lastima por ti cuando actúas como un idiota." He aprendido que debes dar lo que recibes con Emmet – te respeta más cuando dejas de lado las cordialidades de mierda.

"Pues no quiero tu lastima mierda, entonces como sea." Pasa el dedo por el fondo del contenedor del pastel, tomando el restante de betún.

"¿Has considerado un cambio de carrera?" pregunto.

"¿Qué? ¿Por qué lo haría?"

"Tu sabes por que"

Emmet se queda en silencio. Continúa escavando en el fondo del contenedor por betún como si fuera la cosa más importante en el mundo. Como si no se hubiera comido ya un kilo de azúcar.

Le doy el tiempo que necesita, deduciendo que no es bueno presionarlo. Cuando me voltea a ver de nuevo finalmente, su expresión es de resignación.

"Sabes, fui la primera persona en mi familia de graduarse de la universidad," revela.

"¿Si?"

"Sé que no es mucho para la mayoría, pero es algo para mí."

"Muchas personas no llegan a terminar la universidad. Deberías estar orgulloso."

"Pero, Rose y yo somos diferentes," continua. "Ella viene de una familia rica. Sus padres le pagaron la escuela de medicina. Yo tuve que tomar un préstamo solo para ir a la universidad comunitaria y obtener un segundo grado. Y si, sé que probablemente es estúpido, pero no quiero sentirme poca cosa por el resto de mi vida." Sus ojos se encuentran con los míos y dice, "Ella esta acostumbrada a un estilo de vida que yo no puedo costear."

Y de repente todo tiene más sentido.

"El estilo de vida no es lo más impórtate," contesto. No es como que fueran a vivir con dinero del estado, no con ella siendo un doctor y eso. Y aunque ser enfermera no es exactamente la manera de ganar millones, ciertamente no es una vida de pobreza. Hay oportunidades de avanzar y los cheques son mejores de lo que muchas personas están dispuestas a manejar.

"Para algunas mujeres lo es."

"¿Has pensado en la escuela de practicantes de enfermería? En mi antiguo trabajo, te financiaban la beca si aceptabas trabajar con ellos un año después de la graduación."

Él esta rompiendo en pequeños pedazos una servilleta. "Si, he pensando en eso."

"¿Y….?

"No lo se. Es mucha escuela."

Me recargo en mi silla y bufó. "Entonces no creo que te guste tanto después de todo."

"¿Qué se supone que significa eso?" pregunta, su tono ofendido.

"No quieres estar con ella porque piensas que tu carrera no es lo suficientemente buena, sin embargo básicamente acabas de admitir que eres muy flojo para volver a la escuela."

"No soy flojo, soy sincero. Hay una diferencia. Y aun lo estoy pensando"

"Piensa más rápido. No va a esperarte para siempre."

"Si, si." Me voltea a ver, sus ojos de repente brillando con malicia. "¿Entonces es cierto?"

Estoy confundida por el cambio en su comportamiento. "¿Qué es cierto?"

"Dejaste que la mamá de Edward examinara tu chocho."

"¡Emmet!" jadeo, instantáneamente mortificada. "¿Quién diablos te dijo eso?"

"Alice, por supuesto. No puede mantener un secreto ni aunque su vida dependiera de ello por cierto, pero creo que probablemente ya te diste cuenta de eso." Luce un poco comprensivo, pero aun hay risa bailando en su mirada. "Y actuó como si se sintiera mal al respecto, si te sirve de consuelo."

"No," digo francamente, nada divertida, y él se encoge de hombros.

"No me estresaría al respecto, Pockets. No muchas mujeres pueden decir que la mamá de su novio palpo sus ovarios y tomo pruebas vaginales. Nada dice 'encantada de conocerte' como abrir las piernas y ofrecer una vista de primera fila."

Dejo que mi cabeza caiga contra la mesa, y golpea la superficie con un ruido seco. Gruño. "¿Tengo la peor suerte en el mundo o que? Sabía que no debí haber ido a su oficina. Pero en mi defensa, tenían una cascada. Y café, Emmet. ¡Café!" golpeo mi puño contra la mesa para reiterar mi punto, y Emmet solo asiente.

"Créeme, lo he escuchado. Es como el santuario de las vaginas ahí. La mamá de Edward es famosa por eso. Vaginas de todo Washington vienen a adorarla."

"¡Si! Es como, donde van las vaginas cuando la mujer muere. Es el cielo de vaginas, y la mamá de Edward es la Diosa de las vaginas."

"Si…. Aunque mala suerte para tu vagina," dice serio, y justo en ese momento la puerta se abre, permitiéndole al intruso escuchar las ultimas palabras de la oración de Emmet. Es 'Piernas', y nos ve cautelosa a ambos.

Mi rostro se pone rojo. Genial. Como si mi coño necesitara algo más de que estar avergonzado.

"Uh…" obviamente esta corta de palabras. "Emmet, la intravenosa de la Sra. Leonard esta mal. Detuve sus fluidos pero creo que vamos a tener que ponerle otra."

Emmet suspira, y lentamente se pone de pie. 'Piernas' desaparece de nuevo. Él se gira hacía mi y, con una sonrisa divertida, agrega. "Nunca hagas enojar a los dioses de la vagina, Pockets." Me levanta el dedo medio, luego se desliza por la puerta con una risa disimulada.

Hijo de puta

Eventualmente regreso a la estación de las enfermeras para ver a mis pacientes. No necesitan nada. Mientras camino de regreso, veo a un doctor alto vestido en la bata azul con un gorro de cirugía en su cabeza. Tiene un rastro de cabello rubio saliendo en la parte baja del gorro, y mientras se voltea, veo su perfil y noto su definida mandíbula. Es mayor, pero atractivo. Muy atractivo. Comparado con Edward, incluso, lo que es algo impresionante. No me doy cuenta que lo estoy viendo fijamente hasta que Emmet pasa tratando de contener la risa. Imbécil.

Y luego el doctor se gira, y por segunda vez en menos de tres días, quiero caer al piso y morir.

Sus ojos tienen la misma forma, el mismo tono de verde que Edward, su mandíbula y labios son casi idénticos también.

Gracias a Dios no he abierto mi vergonzosa boca aun. Estaba esperando que pasara esto tarde o temprano, es solo que no estaba lo suficientemente preparada para encontrar a su padre tan bien parecido. Ahora que lo he hecho, me siento un poco sucia. Comerte con los ojos al papá de tu novio debe de ser un nuevo bajo.

Pero en mi defensa, se parece mucho a Edward. Una versión mayor, con cabello rubio, pero Edward al fin y al cabo.

Me doy cuenta que el Dr. Cullen esta hablando. "¿Alguien va a decirme donde esta el historial de la 432, o necesito juntar un grupo de búsqueda?" su voz es algo bromista, y no tan dura y demandante como esperaba. Veo el historial escondido debajo de otros en el lugar de Aro, donde ha estado usando la computadora. Camino hacia allá y lo tomo, y luego se lo entrego al Dr. Cullen sin decir una palabra.

Me ve a los ojos mientras lo toma, sonriendo ligeramente. Incluso su sonrisa es como la de Edward. "Gracias."

"De nada," digo, forzando alegría en mi voz. Si voy a conocerlo oficialmente el viernes, debería mínimo tratar de crear una buena impresión. O al menos una decente.

Demonios, con suerte va a olvidar que me vio alguna vez.

"¿Tu atiendes a este paciente?" pregunta.

"Um, no. Aro si. ¿Quiere que lo llame por usted?"

"Si solo pudieras traerme una sonda y cinta de seda, sería genial. Y hazle saber a su enfermera que voy a cambiar el tubo de su pecho por la bolsa para que el paciente pueda ser dado de alta con él cuando su doctor de cabecera este listo para dejarlo ir a casa."

Le consigo los suministros y recibo otro gracias. Luego el Dr. Cullen arranca una hoja del historial del paciente y la arroja por la mesa, sorprendiéndome.

"Esto esta en el historial incorrecto," dice con autoridad. "Dile a la enferma encargada que esta en el historial incorrecto. Esto puede causar serios errores con el paciente, sabes." De hecho tiene razón, y no es irrazonable, así que asiento y tomo el papel de la mesa.

"Si señor."

Él se levanta y desparece en la habitación del paciente, y cuando se va nos dice a todos que tengamos un bonito día. Estoy más confundida que nunca porque no parece ser tan malo. Sin embargo, no soy su hijo. Puede que trate a Edward diferente que a los extraños, y estoy nerviosa y ansiosa e incluso más insegura sobre que esperar.

-x-x-

La casa de los Cullen es gigante, con una reja de hierro y un buzón de ladrillo. Aunque no hay cascada, hay una grande, redonda fuente en el centro de la entrada. Hay plantas y arbustos en el jardín, que estoy segura que en ciertos tiempos del año florecen hermosas flores, e intercaladas por todo el jardín hay pequeñas estatuas de varios animales como, ardillas y tortugas y un venadito. Siento que estoy entrando al castillo de la Bruja Blanca en Narnia, excepto que este lugar es más opulento y verde y ninguna de las estatuas de animales tienen expresiones de terror congeladas en sus pequeños rostros de piedra.

Edward se estaciona en la entrada y sale del auto. Camina hasta mi lado del vehículo y toma mi mano.

"¿Muy intimidante?" pregunto, mi voz una mezcla de admiración y tal vez un poco de miedo. Mi ansiedad y aprensión de conocer a su padre ha incrementado con el tiempo, y ahora, con solo unos pasos entre nosotros, siento que mi corazón va a salir de mi pecho. Le digo a Edward sobre mi encuentro con el Dr. Cullen el jueves, y aunque se mostro interesado y me calmo con dulces besos y palabras tranquilizadoras, no me ayudo a sentirme mejor al largo plazo. Edward solo aprieta mi mano y me guía a la entrada de la casa.

"Va a salir bien," dice, pero no hay convicción en su voz.

"¿Estas seguro?"

"Si," un rápido beso en mi cabeza, para tranquilizarme. "¿Qué es lo que crees que va a pasar?"

"¿Además del apocalipsis?"

Él se ríe, asumiendo que estoy bromeando, y esto no hace nada para mis pobres nervios. Pero estamos en la puerta principal ahora, y no quiero seguir discutiendo al respecto por miedo a que su mamá o papá estén en el otro lado escuchando lo que decimos. Es poco probable que sea el caso, por supuesto, pero la paranoia esta ahí de todas formas.

Abre la puerta sin tocar, urgiéndome a pasar frente a él. Huelo comida inmediatamente – algo picante y deliciosa, con un dejo de dulce mezclado. Y luego miro frente a mí y veo a una persona, y brinco casi un pie sobre el suelo, con mi mano en el pecho.

Edward se esta carcajeando detrás de mi, al cual veo a través del espejo que esta directamente opuesto a la puerta. Me asuste con mi propio reflejo.

Me giro y lo golpeo en el brazo. Su intento de esquivar el golpe es pobre, y su sonrisa no titubea.

"¡No es gracioso!" le digo, y él responde tomándome en sus brazos y envolviéndome en un agarre tan fuerte que no puedo liberarme.

"Fue lindo."

"Fue horrible;"

Se ríe con más fuerza, y luego su madre aparece de repente en la entrada, un pequeño delantal alrededor de su pequeña cintura. Tengo una imagen mental de ambos brincando de los brazos del otro como si fuéramos un par de quinceañeros descubiertos, pero el agarre de Edward se afloja lentamente. Sonrió y acomodo mi vestido, avergonzada, pero Esme parece alegre.

"Bella, estoy tan feliz de que pudieras venir." Jala a Edward en una rápido, fuerte abrazo, y luego, para mi sorpresa, me abraza de igual forma a mí. Huele a Fresia y mezcla de especias.

"Por supuesto," contesto, dándole palmaditas en la espalda antes de que me suelte. "Huele delicioso."

Ella sonríe. "Es pollo al Curry dulce con papas y vegetales. El favorito de los hombres. Y por supuesto chifon de limón como postre, el cual pronto será su favorito." Ella termina su oración con un guiño.

"¿Dónde esta mi papá?" Edward pregunta.

"En su estudio. Bella, ¿te gustaría ayudarme en la cocina?"

"Oh, claro."

Me muestra el camino. Costosos muebles de exquisito gusto adornan cada habitación que pasamos hasta que finalmente llegamos a la cocina, la cual es grande y decorada con muy bien gusto con barras de granito negro y gabinetes blancos. Hay vegetales cortados y una variedad de especias en la barra, con dos ollas en la estufa y un horno con la luz encendida. Esme abre un cajón y saca un delantal doblado.

"Toma," me dice, entregándomelo. "No quiero que ensucies tu ropa. ¡Que vestido tan bonito, por cierto! Parece que fue solo ayer cuando podía usar esos conjuntos tan lindos. No todo se queda en su lugar como antes, desgraciadamente."

La mujer debe de estar loca. Ella es delgada y elegante en una falda justa y una blusa que hace juego, y sus tacones de 10 centímetros ponen en vergüenza a los míos de 5. Me duelen los pies con solo ver su elección de zapatos, y mi trasero esta gritando que tal vez deba de ir al gimnasio más seguido si quiero verme así de fantástica a los cincuenta.

Su gen de la modestia, claramente debió haber saltado a Edward.

"Gracias," contesto mientras me ato el delantal en mi cintura.

Se estira al otro lado de la barra y toma una botella casi llena. "¿Vino?"

Oficialmente la amo.

"Eso sería asombroso," digo sin pensar. Luego me doy cuenta como debí haber sonado y tengo que contenerme de poner una mano sobre mi boca. Ella me sonríe entendiéndome antes de servirme una copa.

"No te tienes que refrenar conmigo, Bella." Me asegura. "Lo he visto casi todo. Y si le gustas a Edward, eres obviamente una mujer muy especial."

Sus palabras alivian mis nervios, pero cuando escucho unas risas profundas provenientes del segundo piso tomo la copa precipitadamente, tomando la mitad de su contenido de un solo trago. Lo que sea para relajarme antes de verme cara a cara con ambos padres. Esme se gira hacia la estufa y empieza a mover los vegetales, y noto que ella también tiene una copa a medio llenar en la barra.

Ella realmente no me pone a hacer algo. Solo hablamos, yo tomando mi vino, y sin palabras ella vuelve a servirme una segunda copa y se gira de vuelta a la comida. Hablamos del hospital y Edward y de esta venta en Macy's donde aparentemente compro sus nuevas ollas de cocina. Me da una probada del chiffon de limón, y luego la ayudo a poner la mesa. Edward entra a la cocina justo en ese momento, sus manos inmediatamente encontrando mis costados, sus labios inmediatamente encontrando mi mejilla. Trato de no tensarme bajo sus caricias, pero aun estoy muy cautelosa sobre lo que su madre pueda pensar de mí.

Ella no parece notarlo. "¿Qué esta haciendo tu padre?" pregunta distraídamente.

"Investigación."

"¿Va a bajar?"

"No lo se, mamá." Suena ligeramente exasperado, pero su mano, que se ha movido a mi brazo, se mantiene suave y tranquilizadora. "¿En que más necesitan ayuda?"

"En nada, cielo. ¿Podrías decirle a tu padre que la cena esta lista?"

Edward suspira, le da a mi brazo un ligero apretón, y desaparece de la habitación de nuevo. Esme tararea mientras terminamos de poner la mesa, y enciende unas cuantas velas en el centro de la mesa. Termino mi segunda copa de vino, mis nervios no lo suficientemente aliviados para calmar la ansiedad que estoy próxima a enfrentar.

Esme esta sirviendo una copa de vino para cada uno cuando el Dr. Cullen entra. Esta usando una almidonada camisa con unos pantalones caqui y zapatos de vestir café. El cabello rubio peinado hacia atrás, sus ojos verdes brillando con una agradable sonrisa. Edward esta justo detrás de él, una imitación de cabello bronce, su expresión controlada mientras camina alrededor de la mesa en mi dirección.

Los ojos del Dr. Cullen caen en mí inmediatamente. Luce muy diferente – más pretensioso, de hecho – sin su bata y gorro quirúrgico. Pero su atractiva sonrisa es casi suficiente para eliminar mi malestar

"Bueno, hola," dice amablemente y mientras se acerca ala mesa, se inclina hacia adelante estirando su mano como saludo. La estrecho con cuidado, aun en alerta para cachar cualquier señal o indicación de que me odia.

"Hola," contesto inquieta. Entonces me digo a mi misma que recobre el control y parezca más confiada. "Soy Bella."

"Bella. Soy Carlisle."

Es un buen inicio, supongo. No me hace llamarlo Dr. Cullen. Pero no ofrece ninguna indicación de que me recuerda de cuando nos vimos el otro día.

Edward jala la silla para mí, y me siento. Él toma el asiento a mi lado.

"Esto huele muy bien," Carlisle comenta. Levanta una ceja mientras se sienta. "¿Asumo que es pollo de nuevo?" ve a Esme, quien se muestra impávida.

"Ahora, no empecemos con esto de nuevo, Carlisle," dice enérgicamente. "Sabes lo que dijo el doctor sobre tu colesterol."

Me voltea a ver a mí. "¿No es eso gracioso? Creerías que soy un chofer o algo, por la forma en que ella jura sobre todo lo que él dice."

No veo el humor, pero forzó una sonrisa de todas formas. Su tono es ligero – bromista, incluso – pero no puedo evitar sospechar que hay un desacuerdo escondido ahí en alguna parte.

"¿Dónde esta mi Cognac?" continua, sin esperar respuesta a su anterior comentario. "Edward, ¿no estas tomando vino, o sí?"

Los ojos de Edward caen a la mesa, donde su copa de vino espera. "No es importante," dice encogiéndose de hombros.

"No seas ridículo, hijo. El vino es una bebida para mujeres. Sin ofender, Bella." Se levanta de nuevo, dirigiéndose a los gabinetes. Edward me ve disculpándose con la mirada, mientras yo me mantengo en mi cuidadosa, tranquila fachada. "¿Dónde esta la botella de Cognac, Esme?"

"Esta justo aquí," dice impaciente, dándole la botella. Pone un vaso en la mesa para él mientras regresa a su asiento.

"¿Dónde esta el vaso de Edward?" continua.

"Esta bien, papá," Edward trata de rehusarse. "En verdad no me molesta el vino."

Carlisle le sirve un vaso de todas formas, ignorando sus protestas. Cuando Edward toma la bebida, precipitadamente lo detiene. "¡Dale un minuto para que respire, Edward! Necesita al menos un minuto completo o vas a matar el sabor."

Bueno de acuerdo entonces, loco bebedor de brandy. Tomo otro largo sorbo de mi vino mientras me aseguro a mi misma, una y otra vez, que el padre de Edward no puede estar certificablemente loco. ¿No dejan que gente loca te abra, verdad? ¿Pero quien en su sano juicio haría tal escandalo sobre la bebida de su hijo? Sin embargo, al fin estoy sintiendo un ligero efecto del vino para ayudar a soportar la cena. Edward esta tenso e incomodo a mi lado, y Esme se ha quedado en silencio mientras termina de acomodar todo.

Creo que estaba equivocada antes. Esta es muy posiblemente la situación más incomoda en la historia.

Esme finalmente se sienta, con una agradable sonrisa, dice, "De acuerdo, a comer."

Cada uno se sirve su porción. Carlisle se sirve primero, luego le pasa el plato a Esme, quién sonríe disculpándose antes de entregárselo a Edward. Edward le dice que se sirva ella primero, pero ella se niega y me deja que sirva mi plato en su lugar.

Una vez que nuestros platos están llenos, y Carlisle al fin ha dejado que Edward tome su brandy, Carlisle dice. "Así que Bella, ¿Cómo se conocieron tu y Edward?"

Me ve expectante, y rápidamente trago y aclaro mi garganta antes de contestar. "Nos conocimos en el trabajo."

"¿En el trabajo? ¿Trabajas en Harborview?"

Probablemente debería estar ofendida de que no me recuerda, pero estoy sorpresivamente indiferente. Su insistencia sobre el brandy fue suficiente para tener cuidado con él, y si es tan persistente sobre una bebida, solo puedo imaginar como es en otros aspectos importantes de su vida. La mera idea me hace sentir lastima por la infancia de Edward.

"Si, señor."

"¿En verdad? Te ves un poco joven para ser un doctor. ¿En que área trabajas?"

No puedo decidirme entre si el piensa que soy un doctor de todas formas, o si se niega a aceptar la verdad, o si esta completamente loco después de todo. Tomando coraje, digo. "Um… cuarto piso. De hecho soy enfermera."

Edward no esta menos tenso que yo a mi lado, y me pone nerviosa. Carlisle me ve de nuevo, sus ojos calculadores, luego murmulla para si mismo y regresa a su comida.

"Ya veo," dice simplemente.

Probablemente esta pensando en la Dra. Ellis, la sexy cirujana pelirroja con el gran escote. Probablemente se esta preguntando que ve Edward en mí, la pequeña enfermera con un escote promedio y cabello castaño lacio.

Todos están callados, y yo estoy nerviosa. Luego Edward atrapa mi mirada y guiña, forzando una sonrisa. Solo hace esto para hacerme sentir mejor, a pesar de su propia tensión.

Y funciona.

Quiero que los padres de Edward me quieran, me apoyen y pidan mi opinión en cosas que importan y me inviten de nuevo. Claramente no quiero ser la causa de animosidad entre él y su padre, y hare lo que sea para prevenir que eso suceda. Pero si Edward es capaz de poner la enfermiza opinión de su padre a un lado, entonces yo también.

La voz de Esme rompe el silencio. "Bella dice que se acaba de mudar de Florida, Carlisle. Realmente te gusto la ultima vez que fuimos," me voltea a ver y agrega, "Fuimos a un crucero por nuestro aniversario numero dieciocho e hicimos una parada en Key West."

"Lo único que dije fue que me gusto más que las Bahamas," Carlisle contesta cortante. "Un lugar tan sobrevalorado. ¿Sabes que vi ratas más grandes que un terrier?" me voltea a ver mientras dice esto, sus ojos penetrantes, como si debiera ofrecer algún tipo de explicación por las bestias.

No estoy muy segura que decir. "Eso es terrible. Nunca me entere que había ratas gigantes en Key West," eventualmente digo.

"¿Qué? No, las Bahamas tiene ratas gigantes, Bella. ¿Estabas siquiera escuchando?"

"Papá," Edward intercede, su tono en advertencia. Carlisle lo ve, luego a mi, luego regresa a su plano con un pequeño encogimiento de hombros.

"Bueno a mi me pareció que Key West era encantador," Esme continua. "Aunque la gente tomaba mucho para mi gusto. Pero la ciudad es hermosa. El agua como el cristal, ¡sin ni una sola ola a la vista!"

"La comida esta muy buena, mamá," Edward ofrece, y yo rápidamente concuerdo con él, pateándome a mi misma por no haber sido la primera en decirlo. Carlisle solo espera unos segundos antes de tomarla conmigo de nuevo.

"¿Por qué te mudaste a Washington, Bella?"

Me encojo en hombros, porque obviamente no voy a estar divulgando ni una sola onza de mi vida amorosa a él. "Mi papá vive aquí, así que siempre lo visitaba mínimo una vez al año. Y necesitaba un cambio."

"¿Por cuánto tiempo has estado aquí?"

"Como dos meses."

"¿Vas a volver a la escuela?"

"¿Volver a la escuela para que?" pregunto, confundida. Su razonamiento me llega solo un segundo tarde.

"¿Planeas ser una enfermera por el resto de tu vida?" Su voz suena incrédula. De repente me doy cuenta de lo que Edward estaba hablando, y de los problemas que tuvo que haber enfrentado al lidiar con su padre mientras crecía.

"No tiene nada de malo ser una enfermera, papá," Edward interrumpe a tiempo. Puedo sentir mi rostro ponerse caliente, porque aunque sospechaba que esto iba a pasar, no le quita lo vergonzoso. Estoy sentada en una mesa llena de doctores mientras básicamente me dicen que mi elección de carrera es mediocre. Que no es lo suficientemente buena.

"Nunca dije que tuviera algo de malo," Carlisle discute. "No para todos, al menos."

"¿Eso que se supone que significa?" Edward lo reta, y Carlisle suspira profundo.

"Todo lo que digo es que no veo que tenia de malo la Dra. Ellis." Ambos, Edward y Esme tratan de interrumpirlo. Las orejas de Edward están quizás mas rojas que las mías, pero la voz de Carlisle es imponente e implacable. "Es una cirujana muy exitosa, su padre es un Senador, y por alguna razón accedió a casarse contigo."

Hay un jadeo de sorpresa, pero me doy cuenta un segundo después que el sonido esta solo en mi cabeza. Por medio segundo, todos los ojos están sobre mí – los de Esme disculpándose, los de Edward abiertos y llenos de pánico, y los de su padre condescendientes y presumidos. Luego igual de rápido, la habitación cobra vida, todos hablando a la vez mientras yo me trago mi humillación que quema como acido en mi garganta.

Las misma palabras dan vueltas y vueltas en mi cabeza mientras Edward trata de disculparse, su rosto avergonzado mientras dice excusas sobre su terrible padre.

Las mismas palabras, todas cargadas y pesadas con incredulidad.

¿Él se iba a casar con ella?