Helga se miro al espejo y se sorprendió a ella misma pensando en cuanto había cambiado en los últimos siete años, ahora ya no era la chica de rostro tosco de nueve años, la edad le había concedido rasgos cada vez mas finos y los insistentes esfuerzos de Olga le habían corregido sus gruesas y pobladas cejas transformándolas en dos líneas sobre sus ojos. Se acaricio el cabello que ahora lo llevaba suelto hasta el hombro, se peino su flequillo que casi le cubría su ojo derecho y finalmente se coloco un cintillo rosa con una delicada cinta. Estaba lista para su primer dia de clases ese año.

Llevaba su musculosa rosa y unos shorts de jeans, unas viejas zapatillas y una campera negra que colgaba de su cintura, la edad la había vuelto mas delicada de apariencia pero no así de personalidad. Subió al bus y saludo con un gesto a su amiga Phoebe que le guardaba un lugar.

-Hoy te ves encantadora Helga- Le sonrío cerrando sus pequeños y brillantes ojos negros, llevaba el cabello recogido en una coleta hacia el lado izquierdo que casi tocaba su cintura, a los doce años la pequeña Phoebe había comenzado a usar lentes de contacto lo que ahora dejaba ver su tersa y fina tes blanca.

-Eh, si como digas. Tu no estas mal- Helga subió sus pies al asiento de enfrente y se acostó con comodidad- Despiértame cuando lleguemos a la escuela.

-Dios, podrías tener un poco mas de clase- Se quejo Ronda que iba subiendo en ese minuto al autobús, si había una chica que se había vuelto realmente bella con el paso de los años era sin duda Ronda Wellington Lloyd, hace ya casi medio año y siguiendo el consejo de los mas exclusivos estilistas de la ciudad la señorita Lloyd había decidido dejarse el cabello corto con un abundante flequillo de costado dándole una apariencia mayor y sofisticada.

-Si no te gusta lo que ves cierra los ojos princesa- Se quejo la rubia mientras Ronda bufaba algo entre dientes y se iba a sentar junto a sus amigas. De pronto el autobús hizo una de las ultimas paradas antes de llegar a la escuela, el conductor saludo atentamente mientras un chico alto y rubio entraba tomado de la mano de una dulce y angelical pelirroja, Helga frunció el ceño y fingió mirar hacia otro lado, de las muchas cosas que a Helga no le gustaban del mundo, sin duda el primer lugar era que Arnold, el chico que amaba con locura desde pequeña, había comenzado a salir oficialmente con Lila. La rubia se mordió los labios mientras observaba de reojo como la feliz pareja buscaba dos asientos vacíos en el bus, musito algo entre dientes y luego se los quedo mirando con disimulo. Lila seguía teniendo un rostro dulce y tierno, de echo se veía mas joven que la mayoría de las niñas en su clase, y a diferencia de todas las demás ella seguía usando el mismo peinado que cuando eran pequeñas, Arnold por su parte ahora era mas alto y poseía una espalda cuadrada y firme, su cabello rubio había optado por una forma sedosa y lisa y caía delicadamente por su frente, el pequeño sombrero azul que solía llevar en sus años de niñez ya no le entraba en la cabeza, así que lo llevaba a todas partes como un hermoso y único llavero.

Finalmente el autobús se detuvo frente a la escuela y todos los chicos se bajaron para dar inicio a su nuevo año escolar.

Cuando Helga entro al aula choco "accidentalmente" con ese chico rubio que solía mirar discretamente, Arnold cayo al piso con brusquedad.

-Ten cuidado por donde andas cabeza de balón- Bufo ella limpiándose el hombro como si tocar al chico la hubiera ensuciado. Arnold la miro sabiendo que ella no se prestaría para ayudar a pararlo y se levanto solo.

-¿No crees que estas un poco mayorcita para seguir diciéndome de esa forma Helga? Quizás deberías madurar un poco

-Yo decidiré cuando madurar, idiota- Volvió a empujarlo y cogio puesto en alguno de los pupitres del salon.

Esa primera clase fue igual que todas las primeras clases que se puedan imaginar, y mientras el profesor a cargo les recalcaba una y otra vez las reglas del instituto Helga se dedicaba a garabatear las hojas de su cuaderno, con el tiempo ella no solo se había convertido en una hábil escritora si no que también dibujaba a la perfección, así pues decidió dedicar ese dia a hacer un paisaje tosco en la hoja trasera de su cuaderno. Había pasado casi una hora desde que el profesor comenzó a hablar y ella no había retenido ni una sola palabra, sin embargo las ultimas las escucho a la perfección.

-¿Helga ? Responde niña, cambia tu pupitre junto al de Arnold. Este año no les permitiré que se la pasen hablando toda la clase, así que yo decidiré donde se sentaran- La muchacha parpadeo un par de veces sin entender aun nada, volteo la mirada hacia Phoebe que le señalaba el pupitre junto a la ventana que era exactamente el que estaba al lado de Arnold.

-¿Tengo que cambiarme?- Pregunto

-Eso es exactamente lo que acabo de decir- Le respondió el profesor de mala gana

-¿Y que si no me quiero cambiar? ¿Piensa que por sentarme en otra parte tomare mas atención de su clase?- Ella frunció el ceño y se cruzo de brazos, la verdad, moria por sentarse junto a él, pero antes que eso estaba su reputación de chica busca problemas.

-Estoy seguro señorita Pataki que usted no desea pasar su primer dia de clases en detención

-No deseo pasar mi primer dia de clases cambiándome de asiento solo porque a usted le pica el culo, señor- La cara del maestro se torno de un color rojo tomate y cinco segundos después Helga estaba en el pasillo de la escuela.- Cochino profesor- Se quejaba mientras pateaba una lata que había en el piso- Como si a Bob y Miriam les importara si me ponen diez mil castigos el primer dia- La chica suspiro y se tiro al piso para sentarse y seguir con su dibujo. Su lápiz se movía cada vez con menos fluidez y cada vez se volvía mas constante el suspiro que salía de sus labios, sin darse cuenta, y como le pasaba muchas veces, se vio a ella misma sumergida pensando en porque Arnold, su Arnold, había terminado ligado a esa campesina.- ¿Qué tiene ella de bueno?- Se pregunto por millonésima vez en su cabeza, después de todo ¿Ella estaba acaso tan mal? No era una diosa de la belleza pero sin duda no era una chica fea.- Ese estupido cabeza de balón, seguramente solo le gustan las "buenesitas"- Volvió a bufar- Después de todo, ni siquiera se porque me gusta alguien como él- Un suspiro largo se escapo de sus labios, hace mucho tiempo que no era fácil responderse a ella misma esa pregunta, ella sabia que le atraía del chico su carisma natural, su dulzura y su extrema bondad, pero no era solo eso, ella lo había amado hace ya tanto tiempo que él era una necesidad para ella. Verlo a diario, sentir como su corazón brincaba cada vez que escuchaba su voz, Helga no se imaginaba un mundo sin ese sentimiento. Saco de su bolsillo un pequeño llavero de corazón con unas delicadas palabras grabadas en él, esto era lo que ahora le quedaba de esa enfermiza obsesión infantil, había guardado un recuerdo de el marco que solía llevar con la foto de Arnold al fundirlo y transformarlo en un collar con el que recordar hace cuanto que se sentía de esa forma respecto al chico.

La hora de clase termino y Helga se unió a Phoebe y los demás chicos que estaban sentados en unas bancas del jardín hablando, la mayor parte de la conversación no la escucho con claridad porque hablaban de una fiesta en lo de Nadin a la que realmente no tenia muchas ganas de asistir, afirmo un par de veces y se quedo absorta mirando el cielo.

-¿Helga?- La voz que ella tanto conocía la saco de su ensueño, parpadeo un par de veces y miro al chico frente a ella con el ceño fruncido

-¿Qué quieres Arnoldo?

-Solo quería preguntarte que haces sola, los demás ya se fueron hace algunos minutos

-¿Es que acaso eso es de tu incumbencia?- Resoplo y intento fruncir mas el entrecejo, pero se le hizo imposible.- De cualquier forma ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar todo pegado a tu noviecita señorita perfección?

-Ni siquiera se porque me molesto aun en hablarte Helga ¿Seria tan difícil ser un poco mas agradable?

-¿Quieres decir un poco mas como Lila?

-No te vendría mal de cualquier forma- Arnold miro al cielo y luego poso la vista en su compañera, la verdad a veces el realmente se sentía frustrado debido al echo que a pesar de la cantidad de años que habían paso Helga seguía tratándolo con ese frío resentimiento, muchas veces se pregunto si acaso le habría echo algo en su niñez que la haya echo actuar de esa forma con él.

-¿Qué me miras?- El joven salio del ensimismamiento y sonrío en forma de despedida antes de irse, Helga soltó el aire contenido y se dejo caer en la banca tras ella.

-¿Por qué siempre tengo que ser tan ruda?-Se pregunto al tiempo que tocaba el latido de su corazón con las manos- Crei que a estas alturas ya le habría dicho lo que siento… ¿Qué tan difícil puede ser decir las palabras "Te amo"?- Un suspiro prolongado salio de los labios de la chica, no estaba segura si se sentía frustrada por el echo de que en su niñez había pensado que a esas alturas ya seria novia de Arnold o porque era conciente de que una obsesión arrastrada desde hacia tanto tiempo era sin duda insana. Se levanto de la banca y miro el jardín de la secundaria totalmente vacío, tal como había dicho Arnold ya todos sus amigos se habían ido sin que ella se diera cuenta.

Luego de quedarse unos segundos mirando el jardín vacío decidió pararse de ese lugar, seguramente ya habría perdido el bus a esas alturas así que no le quedaba mas que caminar, la chica frunció el ceño disgustada con la idea, caminaba a paso lento mientras se quejaba de su mal dia para sus adentros, todo aquello que pudo haber salido mal, en efecto, había salido mal. Una pequeña piedra en el piso le sirvió de distracción, mientras miraba como la piedrita rodaba al ser pateada seguía caminando hacia su casa sin mirar bien el camino, de pronto choco de frentes con alguien.

-¡Ten cuidado por donde vas!- Helga salio de su ensimismamiento, frente a ella había un chico alto de cabello oscuro y chaqueta de cuero- ¿Es tan difícil usar tus ojos?- Helga tenia la sensación de que había visto al joven en alguna parte, si mal no recordaba había sido en la sala de castigos un par de veces, y aunque ella no podía recordar el nombre del joven recordaba a la perfección que era de ultimo año y que vivía para meterse en problemas.

-Supongo que es tan difícil usar mis ojos para mi como para ti usar los tuyos, también pudiste ver que yo venia por esa acera, idiota-El joven frente a ella frunció el ceño y se cruzo de brazos

-¿Acaso sabes con quien estas hablando?

-Con algún bobalicon de la calle

-No, hablas con Dinn Stuart, niñita

-Bla, bla, bla…lo único que escuche fue, hablas con un bobalicon de la calle- Dinn fijo la mirada en Helga y resoplo, iba a contestarle algo cuando sintió que ya la había visto en algún sitio

-Yo a ti..te he visto.. ¿Dónde?- Helga relajo un poco el semblante y se encogió de hombros

-En la sala de castigos seguramente

-¡Claro! La chica Pataki ¿Verdad?- El joven dejo salir una carcajada –Eres la chica que hizo que el profesor de ciencias renunciara ¡Fue asombroso!- Helga dibujo una expresión de suficiencia al tiempo que se inflaba el pecho con orgullo

-Bueno, que te puedo decir, el tipo me llevo al limite- Dinn volvió a lanzar una carcajada para luego dedicarle una sonrisa a la joven

-Vaya, con razón estas por aquí a esta hora

-¿A que te refieres?

-Bueno… a junto a los basureros luego de clases…. ¿No vienes por lo que vienen todos?- Helga lo miro unos segundos, estaba segura de haber escuchado algo acerca de ese lugar en la sala de detención, pero en ese momento le costaba recordar con exactitud que cosa- ¿Hola? ¿Viniste aquí a fumar?- La chica abrió los ojos con impresión y negó enérgicamente con la cabeza

-¡No, no! Solo se me hizo tarde…- Dinn la escruto con la mirada y luego negó con la cabeza, aun con una semi sonrisa en el rostro apoyo su mano en el hombro de la chica.

-Vamos, no tienes que mentirme… entre gente como nosotros no hay secretos, esta bien si lo haces, muchos chicos lo hacen- Ella volvió a negar

-Te estoy diciendo que no vine a eso ¿Es que no hablas español?-Contesto con brusqueza la joven- Ni yo ni mis amigos hacemos esa clase de estupideces

-¿Tus amigos? ¿Te refieres a la banda de buenesitos de tu año?... ¿Enserio te juntas con esos fracasados?...

-¡Cuidado como les dices! Serán fracasados pero son mis fracasados

-Esta bien, esta bien… no te lo tomes a mal… solo no me imagine que tu te juntaras con gente…así…

-¿Así como?

-Así de aburridos, digo, pareces la clase de chica que le gusta un poco mas la… ¿Cómo lo diría? La acción- El joven amplio la sonrisa en su rostro

-Acción mis calzones, si crees que meterte a la boca un pedazo de papel chamuscado es acción entonces hazte ver la cabeza, hermano- Dinn río levemente

-Tienes actitud, tienes coraje… ¿Por qué nunca nos habíamos hablado?

-Porque tengo un radar que filtra idiotas como tu de mi camino- Helga corrió a Dinn fuera de su vía pero el volvió a colocarse frente a ella

-Vamos, no tienes que ser así conmigo, soy como tu… de echo pienso que podríamos llevarnos muy bien- Dinn camino dos pasos y empujo a Helga contra la pared, colocando su brazo apoyado en esta parecía como si la tuviera encerrada.

-Y yo pienso que deberías saber lo que es el espacio personal

-Vamos, dime tu nombre y pongámonos de acuerdo para hacer algo no de estos días- Helga frunció el ceño y coloco sus manos empuñadas frente al rostro del joven

-De los que si te diré el nombre son de estos amigos, ella es Betsy y estos de aquí son los cinco vengadores, ahora te me apartas o van a tener una cita con tu cara.- Dinn volvió a reír, tomo el puño de Helga con su mano libre y lo bajo, por inercia Helga bajo el otro puño

-No seas así, lo estoy haciendo por las buenas

-Dije que te corrieras imbecil- Dinn iba a volver a hablar cuando una tercera voz se escucho.

-Te pidió que te movieras, hazle caso, por favor- El corazón de la chica se acelero precipitadamente cuando escucho la voz de Arnold junto a ella. Dinn se alejo de Helga y se quedo mirando al chico rubio frente a él

-¿Y tu quien eres?

-Soy Arnold, compañero de clase de Helga, y creo que deberías considerar tus modelas con los otros, si alguien te pide que….

-¿Quién te pidió tu ayuda cabeza de balón? Puedo con este idiota yo sola, no necesito de tu carita de niño bueno y tu buena voluntad para sacarme de esto- Arnold abrió los ojos en señal de sorpresa mientras Dinn rompía en carcajadas

-Pero Helga, pensé que…

-Tu no pienses ¿Crees que no puedo defenderme sola? –Arnold mantuvo los ojos fijos en ella, luego volteo para ver a Dinn, con rapidez tomo a la chica del brazo y la alejo un poco.

-Helga, entiendo que no te guste que te ayuden pero…. Ese chico es Dinn, no creo que sea bueno que estés cerca de él, el chico es un problema… solo intentaba ayudarte

-Ayúdate a ti mismo Arnoldo, yo veré con quien me junto y con quien no.

-¿Te juntas? ¿Eres amiga de Dinn?

-Quizás si, quizás no ¿Eso que te importa?

-Bueno es solo que… no creo que te convenga mucho…

-¿De que hablas Arnoldo? Estoy hablando con él no comprando una propiedad compartida…Dios, métete un poco en tus asuntos- Helga empujo a Arnold hacia un lado y se quedo mirando a Dinn, el chico tenia el pelo oscuro y alborotado y dos enormes ojos color gris claro, ¿Por qué Arnold tenia que preocuparse de que hablara con aquel muchacho? No todos en el mundo eran tan perfectos como él, gran cosa, y si, en el fondo Helga se estaba derritiendo porque él la había venido a salvar, tal como el caballero que siempre fue, sin embargo, su carácter fuerte y dominante podían mas que su blando y dulce corazón- Ey tu, Dinn, vamos por algo de tomar antes de que me arrepienta- El chico le medio sonrío y se dirigió junto a Helga, la chica no dijo nada mas y paso por junto a Arnold sin decirle una palabra mas.

Al dia siguiente los pupitres estaban cambiados en la disposición que el profesor Heggins había asignado el dia anterior, con o sin el consentimiento de Helga su puesto había sido movido junto al de cierto chico rubio. Cuando Helga llego a clases ya todos estaban sentados y la clase había comenzado, el profesor iba a darle un retraso pero ella solo se dirigió a su asiento y se quedo allí sin prestar mas atención a nada. Luego de cerciorarse de que había quedado clara su postura de busca problemas dirigió su atención a la pizarra y comenzó a tomar rápidamente apuntes de lo que allí estaba escrito, dado a que era una chica brillante perderse veinte o treinta minutos de una clase para parecer mas despreocupada de lo que realmente era no le bajaba sus excelentes calificaciones.

-Vaya… ese era un problema difícil y lo resolviste como si nada- Helga se volteo para ver como Arnold le sonreía mientras miraba su hoja de ejercicios

-No es nada, es igual que el ejemplo que escribió el profesor en la pizarra, yo solo remplace los números…- Bajo la vista tímida, cuando Arnold se aparecía de sorpresa ella solía quedar sin defensas, demoraba unos instantes en volver a ubicarse a si misma a la defensiva para no parecer la chica entupidamente enamorada que realmente era.

-A propósito Helga… ¿Cómo te fue ayer con Dinn?- Arnold ahora bajo la vista- Se que no te gusta que se metan en tu vida pero, el chico realmente es un desastre- La rubia se mordió el labio para no dejar salir un suspiro, Arnold siempre tan encantador y preocupado por todos, en esos momentos era cuando ella se daba cuenta que sin importar lo que hiciera siempre estaría enamorada de él, su rostro embelesado se volvió pronto un ceño fruncido y una expresión de pocos amigos.

-Te lo dije ayer, con quien me junte y que haga no es tu problema

-Lo se Helga pero… nos conocemos hace mucho, y se que no te agrado pero aun así creo que somos amigos…- Arnold suspiro y se volteo a verla con una sonrisa- Y siempre he pensado que deberiamos cuidarnos todos, unos a otros ¿No te parece?

-Se cuidarme sola, lo sabia hacer a los nueve años y lo se hacer ahora- Helga batió su pelo y lo dejo caer como una cortina que la separaba de Arnold al tiempo que volvía a concentrarse en sus ejercicios de matemáticas. Su corazón latía rápido y fuerte, la voz calma del joven siempre tenia cierto aspecto hipnótico sobre ella, y las palabras dulces de él habían logrado que se derritiera como un chocolate en dia de verano, si no dejaba de mirarlo en ese instante quizás ya no podría contenerse para besarlo. Fuera como fuera, si ser amiga de Dinn hacia que Arnold se preocupara por ella entonces no había donde perderse, teniendo a Dinn cerca Arnold estaría atento a sus movimientos, o al menos de eso estaba segura ella.

Muchas gracias por leer este primer capitulo~espero que les haya gustado. Siéntanse libres de dejar o no review.

Agradecería criticas –positivas o negativas- y sugerencias, muchas gracias por darme de su tiempo, espero haber correspondido a sus expectativas.

Saludos!