EDICION: 01/10/16

ACLARACIONES DEL FANFIC

PRIMERA TEMPORADA

Arco Adagio.

Etapa introductoria. Presentación de personajes y preludios.

Adagio es una indicación de tempo dentro de la música. Adagio es un tempo lento y majestuoso... algo así como la calma antes de la tormenta.

OPENING:

Tada Rin Toshite por Kishidan Kyodan & The Akeboshi Rockets

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ENDING:

Over Night por AYA

watch?v=dtd2ToCmOi4

SEGUNDA TEMPORADA.

Arco Stretto.

Tempo de aumento gradual de velocidad. Significa estrecho u oprimido.

Comenzamos a redirigirnos a la problemática y habrá dificultades y enigmas que se comenzaran a ir desenterrando, sobretodo el pasado de ambos protagonistas.

OPENING:

LEVEL5-Judgelight por FripSide

watch?v=YdXkNkvY6RY

ENDING:

Camellia no hitomi por Aiko Nakano.

watch?v=qIXr1ZEX5Zo

TERCERA TEMPORADA:

Arco Presto.

Muy rápido. Es una expresión para denominar un tempo que va de menor a mayor velocidad.

Al igual que su nombre indica se acercará rapidamente al nudo y en a esta altura se desenmascararán todas las mentiras. Ambos protagonistan toman la decisión que marcará el desenlace.

OPENING:

DesireDrive por Kishidan Kyodan & The Akeboshi Rockets

watch?v=n8CEXDPP9YQ

ENDING:

Last Night Sky por Kishidan Kyodan & The Akeboshi Rockets

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CUARTA TEMPORADA.

Arco Rubato.

Desenlace y final.

En terminología musical significa acelerar o desacelerar el tempo de una pieza a discreción del director o el ejecutor de la pieza.

OPENING Y ENDING

(A DISCUCION)

ESPECIALES:

Allegro: tempo animado que va de menor a mayor velocidad. Series de la vida diaria de algunos de los personajes. Regularmente no tendrán trascendencia en la historia principal y sólo son para fines de divertir a la autora o celebrar alguna festividad del año.


Edades

Y para que no confundan las edades de los personajes aquí se los dejo

Personajes más usuales y su edad actual:

Vongola Tsunayoshi-18 años.

Hibari Kyoya-22 años.

Gokudera Hayato-18 años.

Yamamoto Takeshi -22 años.

Sasagawa Ryohei -22 años.

Miura Haru -17 años.

Sasagawa Kyoko- 18 años.

Vongola Giotto- 25 años.

Hibari Alaude- 27 años.

Isabella Sandler (Hatoyama Matsuba)-27 años.

Xanxus Vongola -24 años.

Superbi Squalo- 23 años.

Dino Cavallone- 23 años.

Mukuro Rokudo- 22 años.

Dion Saintre- 18 años.

Reborn -30 años.

Lambo Bovino- 13 años.

Byakuran Gesso- 24 años.

Uni-14 años.

C.C./Cecil Molgilevich -15 años.

Hatoyama Sunao/Nao -20 años.

Blood More (Cain Saintre)- 30 años.

Nina Dürrenmatt: cuando murió tenía 17 años

Coronas Fúnebres: las mismas edades del TYL.

Timoteo- 70 años.

Varia- la misma edad que tienen en la serie.

Apariciones esporádicas y menciones:

G, Asari, Cozart Shimon -25 años.

Primo Cavallone -29 años.

Lampo -24 años.

Knuckle, Deamon Spade -27 años

Arcobaleno -aproximadamente la misma edad que Reborn.

Fausto Carissimi: 71 años.

Guardianes de Timoteo: la misma edad que tienen en la serie.

Milo Saintre: murió a los cincuenta años, tendría la misma edad que Fausto.

Aún no sé si sacar a Fran, M.M. , Emma y otros que no he mencionado arriba.

Disclaimer:

KHR no me pertenece y tampoco el contenido de las ligas, todo el material pertenece a sus respectivos autores.


Aclaraciones del capítulo:

N/A: Es un 1827, pero a diferencia de otros fic´s manejare un Kyoya de 22 y un Tsuna que está por cumplir los 18. En un inicio va ha haber bastantes obstáculos (un OC18) y uno que otro fastidio (coff coff Kyoko) pero no se preocupen me encargaré de dejarlos juntitos, así que no me maten por la pareja OC18... es que me interesó la memoria celular y el rollo de los transplantes, ya que aveces ocurre que el huesped del organo cambia sus gustos o adquiere algunas habilidades del donador... y bueno así nació esta historia ^^.

Espero que les guste considerando que es mi primer fic, me gusta escribir historias como hobby, pero no me había animado a escribir un fic (pese a que enloquezco con las historias ¬w¬). Bueno sin más les dejó el capítulo y tengan piedad T.T con esta novata.

Rating: T

Disclaimer: KHR pertenece a Akira Amano-sensei (por el momento ¬¬)


OJOS AJENOS

By: White Aconite

Capítulo 1:

Volver a ver

El aroma a rosas inundaba el ambiente pese a la oscuridad que yacía en la habitación. El cansancio y la fatiga dominaban el cuerpo de un joven anteriormente sumido en un mundo de tinieblas guiado por lo que sus otros sentidos tenías que ofrecer. No era de extrañar que estuviese aún aletargado por la cuota de la anestesia, pese a que la intervención quirúrgica hubiese acabado algunas pocas horas atrás; el simple hecho de abrir los ojos era todo un desafío… bueno, aunque quisiese, todavía estaban las vendas que cubrían sus párpados.

Casi diez años serían desde la última vez que pudo deslumbrar ese mundo lleno de color y formas que recordaba desde su infancia; un mundo arrebatado por un fatal accidente automovilístico que también cobró la vida a sus padres. Él era joven y pese a las dificultades que experimentó a tan temprana edad para acostumbrarse a su nueva condición, aún disfrutaba con febril gozo lo que tenía que ofrecer este mundo.

Pronto su mundo colorido volvería, y con ello, las caras de sus queridos amigos que se mantenían a su lado pese a la tragedia, la familia que aún le quedaba y por Kyoko, quien había estado aferrada a una promesa que se hicieron siendo unos sencillos chiquillos.

Ella había sido su primer amor y tiempo después, el destino arregló que ella le correspondiera pese a sus carencias. Incluso, siendo ciego, podía sentir su cariño y devoción con los años; cualquiera que los viera, notaría de inmediato el fuego de un primer amor, pero la edad y el carácter le daban una firmeza que no suele ser usual en éstas relaciones fugaces.

Kyoko había prometido esperarlo, y él estaba seguro que nada cambiaría su deseo de hacerla feliz y amarla. Finalmente, la espera por el primer paso hacia esa conclusión había terminado: Tsunayoshi podría ver nuevamente y Kyoko podría compartir su mundo con el hombre que amaba.

Ninguno sospechaba que esta simple e inocente acción terminaría con una boda que nunca tuvo futuro; sobretodo Kyojo jamás imaginaría que su intervención a favor del heredero de Vongola habría sido la pequeña bola de nieve corriendo cuesta abajo que traería una avalancha.

Volvamos a la habitación donde descansaba un mozo que abandonaba la adolescencia encaminado hacia la madurez. Ya casi no había rastros de los rasgos redondeados que le habían seguido gran parte de la pubertad, restándole edad a su cara. Porte cortés y grácil con nariz fina, ojos almendrados y labios apenas marcados, de indomable cabellera castaña, pero textura suave; sin embargo, a primera vista se veía poco agraciado, aunque eso no le causaba ningún complejo.

Había escuchado por su nana y su querida amiga Haru, que su belleza -aunque hubiese deseado que no hubiesen empleado precisamente esa palabra- radicaba en sus ojos melancólicos que guardaban nobleza en combinación con esa sonrisa amable en sus tersos labios.

No había podido entender de lo que hablaban; no tenía control de sus gestos y quizá por eso muchos le leían como un libro abierto.

Tsunayoshi empezaba a tejer pensamientos más coherentes y menos erráticos en su cabeza, con la esperanza de que volvería a recuperar toda habilidad motriz en cualquier momento. Nunca se había podido relajar en un hospital -amargas experiencias podía rememorar- y parecía que esta vez no iba a ser distinta.

Pensaba en las expresiones que podrían tener los demás cuando, a lo lejos, pudo distinguir unos pasos que se acercaban a su habitación. Un pequeño brillo de consciencia le permitió percatarse de que alguien había ingresado a su habitación; pudo discernir que era un hombre por el sonido de sus zapatos, y es que, en carencia de su vista, había impulsado su oído.

No parecía familiar. No podía ser su abuelo Timoteo, su hermano ni su primo Xansus, quienes eran las únicas personas que conocía con ese tipo de calzado; el andar de este extraño era calmado y hasta podría decir que elegante… ¿Un doctor? Era poco probable ya que un médico tenía un ritmo apresurado por su estilo de vida, además estaría chequeando los instrumentos para luego retirarse inmediatamente, sin embargo, el desconocido estaba parado en silencio observándolo.

Un nerviosismo se apoderó de él, pero el sedante aún tenía efecto su pesado cuerpo y ciertamente tampoco estaba del todo consciente. De pronto sintió unos fríos dedos acariciando su mejilla para luego posarse sobre sus ojos, como si quisiera ver los orbes que se escondían detrás.

Tragándose el grito que pugnaba por salir de su garganta, el tacto de aquella mano fría se le antojó reconfortante y tierna. No podía saber el porqué, pero había un desliz de anhelo surgiendo de algún sitio de su alma, a pesar de que la situación ameritaba temor del castaño.

Era extraño.

Su reserva y experiencia advertían -con no tan gratos pensamientos- tratando de explicar el origen del extraño, sin embargo, el gesto le hablaba ardor que provocaba un vacío en la boca del estómago; una dolencia que se vio incapaz de identificar. Las palabras siguientes fueron cargadas con tal afecto, que algo dentro de él quiso romperse.

–Nina.

¿Quién era? ¿Por qué me llama así? ¿Se habrá confundido de persona?

Eran las cuestiones que rondaban la cabeza del castaño sin evocar alguna respuesta de su mente.

No lo sabía a ciencia cierta, pero sentía un calor inmenso donde tocaban esos helados y finos dedos. Tsunayoshi era muy expresivo y para su desgracia también lo era cuando se sentía avergonzado o nervioso y, aunque la situación debería ser indignante, le figuraba que su rostro pronto adquiriría un tono bermellón.

Desapareció la sensación de las caricias y oyó los pasos alejarse de la habitación. Adentro de la habitación Tsunayoshi se preguntaba si lo que había experimentado no era más que producto de su mente o una treta por los narcóticos que le habían inyectado.

Por unos instantes perdió el sentido del tiempo para recuperar la conciencia ante el sonido de la manija de la puerta al ser empujada. Su corazón se exaltó y se pregunto si el extraño había vuelto.

– ¿Ves? Aún está durmiendo –dijo una voz femenina decepcionando al castaño.

–Quiero estar ahí para cuando el Juudaime despierte –dijo una voz más energética.

– ¿Que no ves que está cansado por la operación? A él se le dan fatal los medicamentos y la anestesia. Vas a despertarlo – le reprendió Kyoko.

–Hahi y yo que quería ver sus ojos hoy-desu.

–De verdad son imposibles ustedes dos– suspiró derrotada.

–Si lo que querían era no despertarme, han fallado –dijo Tsuna volteando la cabeza en dirección a sus amigos.

–Lo siento mucho Juudaime –dijo fuertemente Gokudera. Tsuna conociendo a su mejor amigo estaba seguro que estaría postrado en el piso como muestra de disculpa.

–Gomen Tsuna-san sólo estamos ansiosos por ver los resultados de la operación –sus palabras trataban de reflejar que sentía despertarlo, pero para sus oídos era fácil distinguir ese atisbo de alegría impregnado en su voz.

–Descuide Miura-san hoy va a ver los ojos del joven Tsunayoshi –dijo una voz gruesa pero amable. Tsuna rápidamente reconoció la voz de su doctor de cabecera.

–Tiene razón, no voy a esperar un día más para ver de nuevo los ojos de mi nieto –secundó una voz que denotaba sus años vividos y la sabiduría que había adquirido.

–Souma sensei… abuelo –dijo entusiasmado pero su nivel de alegría creció aún más al oír otro par de pisadas algo rudas y toscas que reconocería en cualquier lado – ¡Xanxus, tú también viniste!

–Tsk –chasqueó y se retiró a la pared más alejada.

–Dios hijo, deberías dejar de comportarte así. Sé que tú también querías ver a tu primo –reprendió el mayor.

–Ja como si me preocupara por una basura como él –respondió.

–Mmm… ¿Entonces podrías decirme por qué ayer andabas deambulando por la mansión a altas horas de la noche? Incluso obligaste a Squalo a acompañarte hasta que te durmieras.

–Yo hago lo que quiera con él, es mi sirviente –repuso con su voz llena de soberbia y altives.

–No tienes remedio –dijo ahora una voz diferente que entraba a la habitación.

–Giotto-niisan –exclamó el menor al oír la inconfundible voz de su hermano.

–¡Tsuna! ¡Te extrañe mucho! –se abalanzó para abrazar de manera sobreprotectora y estrujante al menor, deformando aquel rostro sereno y armonioso a una más infantil y un poco inmadura.

Su personalidad se había desvirtuado a una actitud mimadora hacia su hermano

–Quise quedarme a dormir para no dejarte solo pero el abuelo no me dejó –hizo un puchero que hacía gracia a quien lo viera.

¿Quién diría que uno de los principales diligentes de la multinacional Vongola fuera tan diferente de esa apariencia que proyectaba? A excepción de sus más allegados, todos eran engañados con la falsa figura y se quedaban con la imagen del hombre estoico, sagaz, digno y, en palabras de las damas, apuesto; Giotto sabía guardar apariencias ya que después de todo estaba en un mundo donde se requería hacer uso de esta habilidad. Si aquellas flechadas empleadas y colaboradoras pudiesen verlo en este mismo instante seguramente se decepcionarían con la estafa.

–Hermano el hospital no es un hotel –reprendió con dulzura a su hermano. Tal parecía que el mayor fuese Tsuna y no Giotto, y no era de extrañar por el pasado que vivió.

–Tsunayoshi tiene razón, pero descuida puede que hoy mismo te lo puedas llevar a casa –respondió el médico.

–Ehhh… sobre eso –hizo una mueca de vergüenza y se llevó la mano a la cabeza buscando una forma de narrar los eventos ocurridos antes de llegar al hospital. Terminó suspirando al darse cuenta que era mejor no darle tantas vueltas al asunto y que era preferible disculparse con su hermano –. Quise remodelar tu habitación como una sorpresa, bueno ahora no es sorpresa, pero… Lambo e I-pin decidieron ayudar y pues…

–Acabó siendo una zona de guerra mi habitación ¿verdad? –dijo Tsuna imaginando como habría quedado, y teniendo en su casa a tal par debía imaginar lo peor. Su ama de llaves tendría que hacer uso de maquinaria pesada para limpiar el desastre.

–Gomen Tsuna –no podía verlo, pero aseguraba que Giotto tenía sus manos unidas frente a él a modo de disculpa – deberás quedarte un día más. Te llevaría a mi casa, pero en este mismo momento están mis compañeros de trabajo ahí y cómo tenemos un proyecto que sacar adelante hemos estado tres días enteros sin dormir... -describió con pesar en su voz. Incluso con las vendas, Tsuna podría vislumbrar la zozobra del rubio -. Puedes imaginarte el ambiente que hay... –la alegría terminó de esfumarse y su cara cambió a una más lúgubre al recordar al infierno al que debía de regresar después de ver a su hermano. Lo que no sabían es que Giotto se había escapado para hacer la visita, algo que Deamon y Alaude se encargarían de reprocharle.

–Descuida hermano, no tienes la culpa. De por sí, aunque me fuera a casa hoy debo regresar mañana para que se me haga una revisión ¿verdad Souma-sensei?

–Así es, se deben de monitorear los ojos de Tsunayoshi para que asegurarse que no haya rechazo… pero descuiden el riesgo es menor al treinta por ciento –decidió aclarar esto último al sentir las malas vibraciones y ciertas miradas amenazantes provenientes de cierto moreno, del albino y del rubio presentes. Sudó frío, esos hombres eran de temer.

–Así que no hay problema. Sensei, hoy va a retirar las vendas ¿cierto? –ahora fue el noveno en hablar ansioso por ver los resultados.

–Así es, basta de palabrería es hora del acto ¿No es así joven Tsunayoshi?

–Supongo –dijo algo dudoso.

–¿Nervioso?

–Un poco sensei, ya casi son diez años que perdí la vista.

–Y has sido muy paciente Tsuna-kun, ahora podrás ver –esta vez interrumpió Kyoko quien se acercaba más al castaño. Quería ser la primera que viera Tsunayoshi.

Sintió como las manos algo viejas del médico lentamente iba desenrollando las vendas alrededor de su cabeza. La última venda fue retirada dejando ver tras sus parpados la cálida luz que se colaba por las persianas. Lenta y pesadamente comenzó a abrirlos tratando de adaptar sus pupilas a la luz presente en la habitación. Su vista era borrosa pero poco a poco la nitidez iba incrementándose. Abrió por completo sus ojos y la imagen se volvió clara. Movió la cabeza para ver a todos los presentes que esperaban expectantes y ansiosos.

-Tsuna-kun ¿puedes verme? –preguntó entre lágrimas una chica de cabello castaño taheño y ojos cafés. Sus hebras eran cortas, un poco más arriba de los hombros.

–Kyoko-chan –dijo para luego ser abrazado por la chica quien lloraba lágrimas de dicha y felicidad.

Su hermano y amigos la imitaron y se acercaron al castaño llenos de expectación y alegría hasta el punto de los sollozos... a excepción de cierto moreno que, a pesar de no mostrarse conmovido, aún permanecía en la habitación lanzando miradas furtivas a su primo.

El resto de la tarde, se la pasó con su familia quienes felices se ponían delante de él ansiosos para que el castaño pudiese ver los cambios que habían tenido en la última década.

Una vez alcanzada la hora en que las visitas debían de partir. Dejaron solo a Tsuna en su habitación y gracias a su nueva vista de inmediato se percató que su habitación estaba llena de globos, muñecos, tarjetas y muchas, pero muchas flores. Ahora no se extrañaba por el aroma que impregnaba la habitación, y ciertamente agradecía que la inundaran con semejante flora debido a que detestaba el olor a hospital debido a las semanas en que estuvo en cuidados intensivos por el accidente que le quito la vista y sus padres.

Se relajó y se dejó caer nuevamente en los brazos de Morfeo. Ya no estaba cansado por la anestesia, pero traten de soportar a todo un grupo de gente sobre entusiasta por varias horas seguidas, sin duda era algo tan agotador como hacer la maratón.

–Nina –oyó a lo lejos a alguien que llamaba con una voz que parecía una caricia para la propietaria del nombre.

Estaba exhausto, pero trató de abrir los ojos para ver a quien le acariciaba cerca de los ojos. Entreabrió los parpados luchando con el sueño para toparse con unos bellos ojos grises con destellos azules que le miraban fijamente. El rostro del extraño estaba tan cerca que sólo podía apreciar esos ojos metálicos. Una mirada a ellos y era como sumergirte en un pozo o estar en presencia de un lobo… no sabía cómo describirlos, pero se sintió extraño, el rostro le ardía y sentía una dificultad para respirar, pero la compañía de ese singular desconocido era extrañamente agradable, no deseaba terminar nunca con ese momento.

Oh mal momento para que volviera el sueño, algo que maldecía mientras sentía que se desvanecía su consciencia.

-"¿Un sueño? No… esos ojos ¿acaso los he visto en otra parte?"–se preguntaba Tsuna dentro de su mente. Los orbes se le hacían familiares y por alguna razón los anhelaba. Quería saber quién era, pero sobretodo quería que lo viera como hace momentos lo había hecho en caso de que lo que vivió no fuese una ilusión.

La oscuridad fue distorsionándose hasta que una luz le obligó a abrir los parpados. Desorientado y confuso, trataba de explicarse por qué ahora se encontraba en acostado en el pasto de lo que a su parecer era un jardín.

"Aquí estas. Te he estado buscando, ya han llegado las visitas de Frederick-sama. Tu padre me ha enviado a buscarte."

Volteó la cabeza para observar como un adulto en sus veinte años aproximadamente se acercaba con paso firme y elegante. Era muy atractivo tenía una piel marfilada y esos ojos inconfundibles, sus labios regios e inexpresivos con un cabello color azabache. Una apariencia porfiriana y un perfil que denotaban un inigualable carácter. Vestía un traje negro acentuando el color de su piel, acompañada de una camisa color púrpura debajo del saco.

–Dis…disculpa… ¿quién eres? –preguntó algo cohibido admirando tal presencia.

"Deja de perder el tiempo. Sé que no te gustan estos eventos, pero no es razón para faltar a ellos. Ten presente tu posición."

–Ehh… ¿perdón? – contestó aún más confundido.

El contrarío lanzó un suspiro y se acercó al castaño que aún se encontraba sentado en el pastizal. Fácilmente lo levantó y lo cargó como si fuera un costal. Era una posición muy embarazosa y el rubor no se hizo esperar.

–Espera… ¿qué pasa? – trató de pedir explicaciones zarandeándose para librarse del agarre, pero era obvio la diferencia de fuerzas.

"A mí tampoco me gustan las reuniones… Si soportas una hora te llevaré al lugar que quieras mañana…"

El extraño se detuvo y enderezó a Tsunayoshi aún en sus brazos para apreciar su rostro. Tsuna estaba completamente avergonzado, su respiración había parado segundos atrás, el calor escapaba por sus orejas y su cuerpo amenazaba con desmayarse. Se sentía sacar espuma por la boca cuando le vio con una sonrisa ladeada.

"Supongo que no hay opción… entonces que sea la playa, Nina."

Un dolor lacerante se posó en su pecho embargándola con la más terrible melancolía. El sentimiento de pérdida fue inmenso llenándolo de vértigo. Ese nombre lo hizo volver a la realidad.

Sintió como era succionado por esa fantasía hacia su habitación del hospital: había sido un sueño… no, era mucho más vívido para llamarlo un sueño, como si fuese un recuerdo. Pero en vez de sentir alivio sintió un gran pesar en su pecho diferente al del sueño.

Aún si sólo se tratase de un sueño sintió un gran dolor al darse cuenta que las atenciones y esa sonrisa no eran dirigidas hacia él lo que consideraba absurdo porque no conocía a ese hombre. Las lágrimas caían ante un muy confundido Tsuna quien no paraba de preguntarse por qué le había afectado tanto algo así.

Suponiendo que el hombre no haya sido una fantasía suya no podía sentir algo así por otro de su mismo género y apartando eso ni siquiera tenía un nombre con el cual empezar ¿por qué pensar en otra persona cuando tenía a alguien que había esperado por él? ¿tan ingrato era? ¿o era porque era tan fácil deslumbrarlo con la apariencia física?… sin embargo, había un pensamiento que priorizaba el alejarse de aquel individuo: intuía que el misterioso moreno jamás le querría a él.

–Nina ¿Quién eres?


Notas finales del capítulo:

N/A: A mi pesar (y por cierto inconveniente llamada universidad) creo que este fic se irá actualizando cada 2 semanas por lo que procuraré hacer más largos los capitulos. Pero con este inicio ¿Que tal? ¿Merezco algun review? T.T

Ana-chan: no te mereces nada ¬¬ chicas no tengan compasión a la hora de mandar review

Kyo- ¡no seas tan cruel Anna! coff coff para quienes no sepan, esta es Anna mi capata... ejem editora.

Anna-chan: tenias este fic desde ayer y apenas lo subes ¬¬**

Kyo: ya te dije que no estaba segura con lo que había escrito y que quería revisarlo. Además hoy tuve examen por lo que ayer estuve estudiando. Haber que era en ese entonces más importante (a mi pesar) ¿la uni o escribir?

Anna-chan:...

Kyo: La uni! o

Anna-chan: ya lo sé pero para que estudias si te va mal ¬¬

Kyo: ni me lo recuerdes T.T sniff

Anna-chan: además ya es tarde y apenas lo estas subiendo, si no te hubieras puesto a ver anime.

Kyo: ejem es que estaba estresada y mi dotación de Gintama semanal me hacía falta

Anna-chan: ...

Kyo: Anna-chan? (golpe sordo) No! el super estrangulamiento no! TAT Gasp! (mueve las piernas y brazos violentamente)

Anna-chan: (la suelta y se dirige con una sonrisa radiante a los lectores )Todas las opiniones son bienvenidas, sobretodo las amenazas de muerte^^. Procuraré que no se atrase más de lo acordado o sino me encargaré de un castigo a la altura (risa siniestra)

Kyo: O.o gulp bueno me despido antes de que me manten de este lado.

Chao chao ^^ (se va corriendo)