Disclaimer: "Los personajes nombrados en esta historia son propiedad de la Srta. Naoko Takeuchi. Está historia es escrita solo por entretención sin fines de lucro"

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Por favor no olviden dejar sus Reviews. ¡Gracias!

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Capítulo XX

Aun así te amaré

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Realmente hubiese preferido morir, que haber aceptado el plan de Sailor Plut. Pero ya era tarde para eso, está era la única forma de demostrarle mi amor, que nunca la olvidare y que a pesar de todo mi amor sería incondicionalmente para ella, más allá de la muerte y de la misma eternidad. Este sería mi regalo para ella y para todos, está sería la forma en que los protegería a todos.

-¿Qué hace aquí cretino?-

-Vaya Ika, veo que no sabes que debes respetar a tu príncipe-

-Tú no eres mi príncipe…no se en que estaba pensando la estúpida de Aka, al confundirte con alguien que no debería estar en sus recuerdos…-

-Lo que digas me tienes sin cuidado. Ahora apártate de esa puerta…-

-¿Qué es lo que quieres aquí?-

-Yo soy quien heredará todo de la reina Aka, por lo que no debo darte explicaciones a ti, ahora apártate…- la vi como fruncía su ceño molesta, pues ella misma me había traído hasta aquí para unirme a los suyos y ahora era ella quien estaba bajo mis ordenes. Una vez que se retiro, tome la manilla de aquella puerta, donde sabía que Aka tenía cautiva a la única persona que podría ayudar a destruir a Endymion y quizás también a aquella que es dueña de mi corazón –Permiso-

-¿Quién eres tú?- pregunto a la defensiva cubriendo con sus manos aquel ya notorio vientre abultado.

-Soy el príncipe Kiiro, hijo de la reina Aka, que alguna vez fui conocido como Seiya Kou…- le dije en voz alta, mientras me acercaba a ella, quien no dejaba de cuidar aquel vientre que albergaba al descendiente del reino terrestre. Me senté en la cama y me acerque a ella, pero se alejó de mí con miedo por lo que detuve su huida, solo para acercarme a su oído.

-Tranquila, estoy aquí por Sailor Plut y por aquel ser que llevas en tu vientre. Yo igual tengo alguien afuera a quien amo, pero se muy bien que no volveré a ver. Te rescataré y te llevaré donde Endymion…solo espero logres ser feliz a su lado-

-¿De… de… verdad?... ¿es verdad…lo que dices?- moví mi cabeza en afirmación y pidiéndole silencio con mi dedo en sus labios suaves que acaricie y recordando el dolor que podía causar un simple beso, la mire a sus ojos llenos de confusión, pena y miedo, baje mi mano por su rostro hasta su cuello y fue entonces que decidí acercar mis labios hasta los suyos aprisionándolos contra los míos mientras lucha por zafarse de aquel doloroso beso, pero no se lo permití. -¿Qué haces?- me cuestiono en cuanto la solté.

-Esto es algo que Endymion me debía…ahora alimentante bien, necesito que tanto tu y aquel que llevas en el vientre estén sanos y fuerte…-

-¡Imbécil!- fue lo último que escuche al salir de aquella habitación mientras limpiaba mis labios recordando aquel beso que me trajo a este lugar, que me hizo aceptar aquella propuesta. Una sonrisa estúpida se formo en mis labios, al recordar el calor de aquella mujer que supuestamente amaba Endymion.

-¿Qué le hiciste a nuestra rehén?- la pregunta de Ika, me lleno de cólera e ira por tanta intromisión que instintivamente la tome cuello y la lleve contra la pared.

-No soy alguien que golpea a las mujeres, hazte el favor de no ser la primera en sentir mi furia, ahora cierra tu boca y no te metas en mis asuntos… ¿entendiste?- pregunte mientras me alejaba de ella al soltarla.

-¡Eres un estúpido…Yo te traje hasta aquí, yo te hice olvidar, gracias a mi eres alguien en este mundo SEIYA KOU, porque ese es tu nombre, grandísimo imbécil…!- en cuanto desaparecí entre las pared de aquella fortaleza su odiosa voz se detuvo y pude contemplar aquel cielo, al fin despejado. Desde que me fui de su lado solo había visto días lluviosos y triste como mi corazón, espero me disculpes algún día mi bella luna, lo mismo ustedeshermanos.

Elevé mi mirada, mientras mis ojos se inundaban y mi corazón se dejaba embargar de viejos sentimientos a los que había renunciado tan solo por salvarlos a todos. Pero allí en el cielo como un suplica vi el brillo de aquella estrella confidente de mi amor.

-Un paseo para recordarte…aunque sea por última vez- tome aquella vieja forma y deje que estos viejos sentimientos me envolviera y llevarán a donde mis labios probaron por primera vez los de ella.

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-Ha vuelto a faltar de nuevo ¿no es verdad?- pregunte al recordar el puesto de Serena vació en nuestra última clase antes de salir rumbo a casa de Rei. Después de que Seiya no regresará aquella vez había faltado, pero gracias a la llegada de Darien y todo lo que nos conto había vuelto a fingir que estaba bien, hasta cuando se cumplió un mes de que no había rastro de Seiya, pero volvió a faltar una vez más.

-Así es Mina, pero recuerda que hoy ya son dos meses de que Seiya se fue sin dar razones, ni dejar rastro…quizás simplemente hoy ella necesite su espacio…-

-Tienes razón Amy no me había percatado de eso-

-Eso quiere decir que igual ya son un poco más de dos meses desde que el enemigo capturo a Kaori…-

-Si es verdad Rei, pero a nosotras no debe preocupar Serena y la gran pena de no saber que paso con Seiya, es él nuestra prioridad…

-¡Mina!- me gritaron las tres al mismo tiempo.

-Lo siento, pero es que no puedo evitarlo me preocupa Serena ella es nuestra amiga, a Kaori ni siquiera la conocemos…-

-Pero es la mujer que ama Darien-

-Y está más que claro que eso siempre te afectará Rei…-

-¡Cállate Mina!-

-Por favor chicas no discutan-

-No te metas en esto Amy…-

-¡Ya! ¡Basta las dos!- fue el grito de Lita, quien me hizo reaccionar.

-Discúlpenme. Es importante estar unidas para ayudar a Serena, a los muchachos y a Darien- respondí al darme cuenta de mi gran error al discutir por algo que de igual manera nos afecta a todos.

-Yo igual ofrezco disculpa está situación es realmente agobiante y desgastante para todos-

-No sé preocupen, estamos todos iguales, solo debemos intentar mantenernos calmadas y unidas. En cualquier momento el enemigo atacará y será nuestra oportunidad de saber sobre Seiya y Kaori…-

-Lo malo de eso es que en este tiempo todo a estado tranquilo y ni siquiera sabemos si Seiya está con ellos- definitivamente la situación era cada vez más incierta y yo cada vez me veía menos con Yaten, pues después de la escuela él y Taiki solían viajar de estrella en estrella en busca de Seiya, pero al parecer era como si el espacio se lo hubiese tragado. Darien, estaba por su parte buscando a diario en algún lugar donde podría estar oculto nuestro enemigo. Si seguíamos así, quizás como terminaríamos, al menos los enemigos de antes nos atacaban seguido, no se llevaban a las personas que amábamos por tanto tiempo y sin pedir nada a cambio.

-¿Alguien sabe donde está Serena?-

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"Parque de diversiones Megalópolis"

El dolor de no tenerte, esta ausencia tan gran que me causa tu extraña partida, me trajo hasta uno de los lugares donde estuve contigo, sin pensarlo, sin desearlo, me detuve frente a esa gran rueda de la fortuna, donde nacieron silenciosamente estos sentimientos que meses después se haría más fuerte de lo que hubiera imaginado, despertaste en mi sentimientos que ni en aquella vida en la Luna Darien había despertado.

Tan inconsciente como mis pasos, subí a aquella rueda, que compartimos en nuestra primera cita, que me ayudo a conocer tu historia en aquel concierto, donde decidí que tú eras el correcto a quien debía entregarle todo de mí; Mi alma, mi cuerpo y mi eterno e incondicional amor. En cuanto subí al cubículo me deje caer al frio asiento, sola… sola como hace dos meses, sin tu compañía, sin tus besos, ni el sonido de tu risa.

-Seiya… ¿Dónde estarás? ¿Por qué te fuiste así de mi lado?-

Flashback

-Hoy te ves…. Te ves algo diferente-

-Diferente no Bombón…si no con ganas de volver a besarte como aquella última vez. Oh acaso ¿tú no?-

-Vamos Bombón di algo… sé que mis encanto y mi gran belleza te han dejado completamente hechizada, pero quiero saber si mis sentimientos han hecho lo mismo en tu corazón…-

-Eres un egocéntrico Seiya Kou…No te diré nada-

-Sé que no lo quieres reconocer… pero yo te ayudaré Bombón, lo prometo-

-¡Seiya!-

Fin Flashback

-Seiya…mi Seiya- sentí como el recordar uno de los tantos momentos que viví a su lado y llamarlo entre estás lágrimas sentía como algo en mi se partía en mil pedazos ¿Qué hice mal? ¿Por qué? El solo hecho de pensar en que estás preguntas jamás serían respondidas quemaba mi alma.

-¡Seiiii…yaaaa!- grite tan fuerte cuando la rueda llego a su parte más alta con la esperanza que la cercanía al cielo llevará mis gritos llenos de todos los sentimientos que me envolvían en este mismo momento hacía donde fuera que se encontrará el… cuando de pronto, entre las nubes y mis lágrimas, entre aquella oscuridad que se dejaba caer después del atardecer pude distinguir una estrella fugaz…¿eres tú?, cuestione, pero no había nada que me lo confirma, simplemente desee que lo fueras y me dejé caer en aquel suelo helado y distante a llorarte una vez más.

Por primera vez sentí que mis ojos se secaban al mismo tiempo que aquella rueda se detuvo para volver a la realidad aquella donde ya no estabas. Caminé a la deriva hasta que el cuerpo de alguien me detuvo y no me importo quien fuera simplemente me deje caer y llorar una vez más.

-¿Serena?- tan pronto escuche mi nombre una esperanza se albergó en mi pecho y mi corazón latió tan fuerte y mis lágrimas se desbordaron como nunca me aferre a aquel cuerpo enfrente mí.

-Seiya…Seiya…- lo llame sin respuesta. Llorando y golpeando suavemente su pecho, como muestra de mis reclamos

-Tranquila Serena…-

-No soy Serena, soy tu Bombón… ¿Por qué te fuiste y ahora vuelves como si no fuera más tu Bombón? ¿Por qué Seiya?- le reclame entre lágrimas y desesperación pero sus manos tomaron con fuerza mis brazos alejándome de su calor lentamente subí mi rostro para enfrentar a esa realidad -Da…Da...Darien-

-Tranquila Serena, todo va estar bien Seiya y Kaori volverán estoy seguro que así será- me dijo mientras me abrazaba para contenerme. Aquella cruel esperanza que se gano en mi corazón se desvaneció tan pronto como el me volvió a esta cruel realidad donde Seiya ya no estaba. –Vamos te llevaré a casa-

El camino a casa fue en un armonioso silencio, la pena había cesado al fin y ya solo quedaba el agradecimiento.

-Gracias por encontrarme-

-No me lo agradezcas a mí, la verdad es que fui al templo y por lo que las chicas me contaron deduje que podrías estar en aquel parque-

-Nunca me imagine que llegaríamos a esta instancia, de ser "amigos"-

-Compañeros, creo que suena mejor. Sobre todo porque compartimos historias similares y el mismo dolor…-

-Claro. El pasado, el presente y el futuro se trazo de la misma forma en nuestra vida, solo que en este presente amamos a personas diferentes, quizás si yo hubiese puesto más de mi parte, el destino sería como realmente querías-

-No lo veas así, al final Plut termino por sellar nuestros destinos-

-¿Plut?-

-Así es ella me visito días antes de viajar y me hablo de Seiya-

-¿Ella te conto de él? Pero porque que a ti, porque no conmigo…-

-Me sentí tan enojado, tan decepcionado. Te odie Serena, no te imaginas cuanto, saber que me arrebatarías todo, por una estrella…-

-Darien…- lo llame en un tono de suplica y culpabilidad –Te juro que nunca estuvo en mis planes dejarte, yo había decidió seguir a tu lado, pero te fuiste así tan distante, no llamaste, que fue más fácil dejarme seducir por él. Pero no entiendo ¿Por qué no me preguntaste? ¿Por qué te guardas todo lo que te dijo Plut? ¿Por qué ella te dijo todas esas cosas?… Darien, solo espero me disculpes algún día por haberte fallado-

-Haces muchas preguntas, pero creo que no soy yo la persona que te las puedas responder todas. No quiero juzgarte, ni señalarte a ti como la culpable de que el destino determinara que conociéramos a alguien más y que nuestros corazones sintieran amor por alguien más tu y yo. Ahora entra a tu casa, ya tendremos tiempo de ir hablar con Plut y que sea quien te responda estás preguntas, ¿Te parece?-

-Gracias Darien, prometo que te ayudaremos a rescatarla-

-No es nada, es lo mínimo que puedo hacer dado el tiempo que compartimos juntos. Y gracias, con eso tengo el consuelo de volver a verla. Yo igual te prometo que Seiya volverá ti…-

-Nos vemos pronto Darien-

-Hasta pronto Serena- fue lo último que escuche antes de cerrar la puerta de mi casa y dirigirme a mi dormitorio, en aquel lugar donde me entregue por primera vez a Seiya, donde aun podía sentir el aroma de su ser. Pero, está vez no lloraría, sabía que Darien cumpliría su promesa, Seiya volverá a mí. Con aquella esperanza arraigado en mi corazón y lista para encontrarlo en mi sueño decidí despedirme de aquella estrella que fue testigo de nuestro primer encuentro.

-Espero algún día volver allí…- ¿Volver allí? ¿Quizás…él…? En cuanto los latidos de mi corazón se agudizaron, busque el cristal de plata, cerré mis ojos –Resplandeciente cristal de plata, déjame volver a verlo una vez más- le rogué con todas las fuerzas de mi corazón… quizás… quien sabes y el destino nos vuelva a juntar, en el mismo lugar que fue refugio de nuestros deseos y nuestro amor.

Lentamente sentí como el calor del cristal envolvía mi cuerpo y como mis pies abandonaron mi balcón. Madre gracias por darme está oportunidad. De pronto, nuevamente bajos mis pies, la tierra firme me aviso de pronta llegada a esa hermosa estrella testigo de mi gran amor.

-¿Quién anda ahí?- una voz masculina a mis espalda se escucho. No podía ser cierto, estoy segura que no.

-¿Seiya?-

-Bom… ¿Quién eres tú?-

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Aquella tarde cuando supe de tu existencia tenía tanto miedo, tantas dudas, pero ahora te amo tanto, porque sé que serás una gran mujer, que llenarás con tu sonrisa el alma de cada una de ellas, que harás inmensamente feliz a tu papá. Pensaba mientras mi manos te acariciaban, mientras una vez más mis lágrimas trazaban una vez más el mismo camino. Dos meses, de encierro, dos meses cautiva. Desearía a ver viajado con Darien, haber conocido su verdad antes de esto, para al menos haberle dicho en persona que nuestros amor ahora era un pequeño ser creciendo en mí.

Me hubiese encantado acompañarte en tu vida, al menos sé que quien ocupará mi lugar será una gran mujer. Te amo mi pequeña… Solo sé que serás una niña, a la cual me hubiese gustado llamarte como mi abuela, pero al menos sé que te llamarán como ella, como la mujer que dio su vida por mí abuela Rini, queda menos para que estemos juntas. Al menos, gracias a Plut pude conocerla abuela y pude constatar que tu y ella se parecerán mucho.

Flashback

-Yo…- cuando ella termino de sentenciar mi futuro inmediatamente mis manos buscaron una mi boca para tapar los primeros sollozos que quisieron salir de ella y la otra se dirigió a mi vientre, mientras mis lágrimas descontroladamente bañaban mis mejillas.

-Lo siento- fueron las palabras de aquella extraña mujer que se hacía llamar Sailor Plut. –Pero te daré una oportunidad de conocer a quien llevas en tu vientre, pero por nada del mundo digas de donde vienes y quien eres, solo disfruta este breve encuentro-

-¡¿Qué?!- fue lo que logre pronunciar en un breve descanso que mis lágrimas y mis sollozos tuvieron, antes de intentar asimilar aquellas palabras ella elevo su báculo.

-Padre Chronos, déjame entrar por la Gran puerta del tiempo y que está llave maestra sea quien nos guíe al futuro, ¡Puerta del tiempo, abre ya!- una fuerte luz envolvió mi cuerpo y preferí cerrar mis ojos mientras mis lágrimas no dejaban de recorrer el mismo camino que al comienzo de está dura verdad. Hubiese deseado al menos haber tenido la oportunidad de haber compartido esta dicha contigo mi amado Darien.

Sin darme cuenta aquella cegadora luz se disperso dejándome en medio de una hermosa colina verde desde donde podía apreciar un hermoso lugar que desde donde yo me encontraba parecía un verdadero palacio de cristal. Era tanta la belleza del lugar que no había notado que mis lágrimas y aquel dolor que las predicciones de aquella guerrera había causado en mi corazón había cesado y aun cuando un sentimiento de añoranza me invadió, no sentía esa misma pena de hace unos minutos, era como si aquel pasto, aquel aire que sentía me reconfortaba tal cual como estar con Darien. De pronto, a los lejos vi como una pequeña persona de cabellos rosados se acercaba en mi dirección corriendo, pero a pocos pasos la vi tropezar. Instintivamente corrí hacia ella a socorrerla.

-¿Te encuentras bien?- le pregunte en cuanto llegue a su lado a ayudarla a ponerse de pie. Ella elevo aquellos ojos rojos que reflejaban una dulce inocencia y sentí como mi corazón se aceleró al verme reflejados en ellos.

-Yo…guaaaaa- la sentí llorar e instintivamente la abrace para consolarla.

-Tranquila, ya verás que pronto te olvidarás de ese dolor…- pude sentí como sus pequeños bracitos me rodearon en lo que podía y como su corazón latía en la misma sinfonía que el mio y eso hizo que aquellas lagrimas que se había detenido volviera a surgir en mis ojos y comenzará a doler de nuevo.

-Muchas gracias, ya me siento mejor- me dijo en cuanto detuvo su llanto y la vi salir de aquel abrazo que grabé en lo más profundo de mi memoria. Intente ocultar mis lágrimas para que no lo notará y poder regalarle la mejor de mis sonrisas –Mi nombres es Serena, pero prefiero que me llamen Rini-

-¿Rini?- pregunte asombrada ese era al nombre de mi abuela. Ella simplemente me respondió con un movimiento de cabeza.

-Y usted ¿Cómo se llama?-

-Yo soy…- me detuve en cuanto estuve a punto de decir mi nombre, sabía que si lo decía Sailor Plut se molestaría conmigo y no me dejaría disfrutar de este breve encuentro con…mi hija, que extraño era decirlo y verla a los ojos cuando tan solo tiene tres meses de vida en mi vientre. –Solo soy un sueño-

-¿Un sueño?-

-Así un sueño, cuando despiertes ya no estaré…no estaré aquí-

-¿Por qué?-

-Porque así lo ha decidido alguien más-

-¿Quién?-

-El destino- pronuncié con un nudo en mi garganta y por ese extraño impulso, nuevamente la abracé.

-Mi mamá tiene un hermoso cristal, capaz de cambiar el destino. ¿Qué pasaría si voy por el para que así te puedas quedar aquí…conmigo?- mamá ella tiene mamá…desearía ser solo yo quien pudiera estar a su lado pero este destino ya sentenció mi triste futuro, la solté suavemente sabiendo que aunque era parte de mi en este tiempo no era mía.

-No pequeña Rini, no te preocupes. Será mejor que me vaya…- me levante tan pronto como sentí que mis lágrimas amenazaban con escapar de mis ojos.

-¿Mamá?- fue su pregunta que hizo que me volteara a verla.

-¿Qué haz dicho?- pregunte ansiosa por su respuesta mientras mis lágrimas comenzaban a escapar como prófugas de este torbellino de emociones en la que aquella palabra en la voz de mi hija me causo.

-¿Por qué lloras?- me pregunto en cuanto me coloque a su estatura y mis lágrimas no se detenían.

-Porque…porque me hubiera gustado…- y callé, callé el deseo de decirle que saber que no estaría a su lado, que no la vería en su primer cumpleaños, en sus primer día de clases, que no la consolaría cuando tuviera pena era algo que desearía con todas mis fuerzas cambiar.

-Tranquila, no llores por lo que no pudo ser. Si no porque de donde estés podrás verme y acompañarme en cada uno de mis pasos, tal cual mi papá me dice a diario…-

-Yo…- abrí tan grande mis ojos al escuchar aquellas palabras que removieron hasta la última fibra de mi corazón.

-Y no te preocupes mamá Serena es muy buena conmigo, pero yo sé que tú eres una hermosa estrella brillando en el firmamento solo para mí…-

-Rini…yo… te juro… te juro… que te amo…-

-Lo sé…mamá-

-¡Pequeña Dama!- escuche el llamado de una familiar voz un poco más madura y fue entonces que supe que era él…Darien.

-Es mi papá, debo irme. Espero me vuelvas a visitar como siempre en mis sueños…mamá- se aferro una vez más a mí y nuevamente mis lágrimas se dejaron caer.

-Cuídate mucho y cuida mucho a tu papá. Te amo, no lo olvides-

-yo también te amo…mamá-

Fin Flashback

Mi pequeña Rini, serás una hermosa damita llena de gente que te amara y te llenará tus días de alegría, al menos sé que me conoces y que vivo en tus recuerdos siempre, ahora tengo el valor de luchar por ti, quizás ahora pueda siquiera verte a los ojos al nacer y quizás compartir un pequeña etapa de tu vida. Darien, haberte amado como lo hice, y saber que todo ese amor se convertirá en la personita más bella del universo me mantiene en pie. Nunca me arrepentiré de haberte amado de todas estás formas…sé que nuestra pequeña Dama estará en las mejores manos.

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La noche había caído una vez más sobre Tokio, pero sin embargo era otro día perdido, sin saber como ayudar a Darien, sin saber donde se encuentre el enemigo ¿Qué es lo que quieren de nosotros? Y lo que es peor, ¿Qué paso con Seiya?

-Estas muy pensativa el día de hoy-

-¡Nicolas! Me asustaste...- un leve sonrojo se gano en mis mejillas - ¿Desde que hora estabas ahí parado sin avisarme?-

-Bueno yo… yo llevaba… quizás un tiempo-

-¿Pensaba quedarte todo el tiempo observando?-

-Yo…quizás-

-Lo sabía siempre será un tonto Nicolas-

-¡¿Qué?!- comencé a caminar rumbo al templo –Espera Rei no te vayas- sin mirar atrás y pensando en todos los temores que tenía al sentir estas extrañas sensaciones por él -¡Rei!- escuche mi nombre en suplica, decidí detener mi andar y giré

-Nicol…- fue todo lo que pude decir antes que el capturara mis labios, de una manera realmente única, me sentí atrapada en un maravilloso cuento de hadas, en donde yo era la protagonista. Lentamente, el beso se detuvo y mis ojos permanecieron cerrados y a pesar de eso podía sentir la intensidad de su mirada sobre mi rostro –mi tonto Nicolas- y solo pude sentir sus brazos envolverme de una manera demandante y sobreprotectora.

-Solo…solo quedemos así un momento, quiero guardar la calidez de tus brazos en mi corazón-

-Nicolas, hablas como si ya no fueras a estar a mi lado, como si está noche fuera la última vez que me fueras abrazar-

-No es eso, no me iré a ningún lado pero cada momento contigo, a tu lado es así como un final, como una última vez, por eso es que mirarte en silencio, poder abrazarte y besarte, es necesario para que día a día mi corazón grabe esos momentos tan profundamente en mi corazón que ni la muerte las pueda borrar-

-Nicolas- sus palabras tocaron tan hondo mi ser, mis brazos solo decidieron rodearlo y también dejarme invadir de su calor, era cierto, ahora en estos breves días habíamos vuelto a ser normales, a tener un día normal en nuestras vidas, hoy grabaría en mi corazón la calidez de sus brazos, el sabor de sus besos y sus promesas de amor. Pues el futuro es incierto y mañana ya no tendría la oportunidad de hacerlo. Un lágrima recorrió mi mejilla, quizás está paz no era más que el comienzo del fin, un sollozó escapo de mis labios y me aferre más al cuerpo de él…si no daba el paso inicial, quizás mañana me arrepentiría como alguna vez lo hice en el pasado…

-Por favor Rei, no llores…yo no… no era mi intención, que mis palabras…-

-Te amo- sentí su cuerpo rígido ante mis palabras. Lo vi alejarse de mi cuerpo y como sus manos dejaron el abrazo y subieron hacia mi rostro, vi como el brillo dudoso de sus ojos me miro, palideciendo…-De verdad Nicolas, mi tonto Nicolas… yo… yo te amo-

-Rei…- y ahora fui yo quien capturo sus labios, algo torpe, algo tímido, pero necesarios para afirmar este sentimiento que me negaba aceptar, que no dejaba salir a luz el amor. De pronto, nuestros labios tomaron ritmo y se acoplaron perfectamente, como si hubiesen sido formados para pertenecer al otro en total sinfonía, misma con la cual se fue deteniendo pausadamente. Abrí mis ojos y en cuanto mi visión se aclaró aun podía notar que Nicolas los mantenía cerrados, de esa misma forma me volvió abrazar.

-Te amo Rei- pronunció aquellas tres palabras que hicieron vibrar mi corazón y mi alma. Me aferre más a su abrazo con un gran temor en mi alma, quería saber lo que era sentirse protegida en los brazos del hombre que amo. Aunque solo sea por hoy.

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Mi corazón se detuvo al verla allí en ese mismo lugar, que yo aseguré sería nuestro refugió, para disfrutar de aquellos encuentros donde solo éramos ella y yo. Se veía tan frágil, tan débil, con aquellos hermosos ojos azules empapados de lágrimas y una sonrisa llena de sentimientos. Pero yo, debía seguir con mi plan, si con eso la protegería.

-Seiya…- pronunció mi nombre -¿Qué paso? ¿Dónde habías estado?- me cuestiono mientras comenzaba acercarse y mi corazón vibraba ante su continua cercanía.

-No- le dije, haciendo que se detuviera abruptamente.

-¿Qué sucede? Seiya… yo… yo sabía que estarías aquí…yo-

-No soy ese tal Seiya- le dije viéndole a la cara, para luego desviar mi rostro hacía el infinito cielo estrellado –estás…estás confundiéndome. Ahora, por favor vete- le dije mientras sentía como nuevamente mi corazón se derrumbaba y el dolor de no poder tocarla y besarla como solo en mis sueños podía hacerlo con libertad.

-¿Qué dices? Tú eres Seiya, mi Seiya ¿Por qué me haces esto?- me cuestiono y no soporte ver como sus lágrimas cubrían su hermoso rostro, decidí girar y darle la espalda para marcharme antes de cometer una locura. Camine para tomar impulso para así transformarme en mi vieja forma, cuando sus brazos me rodearon para aferrarse a mi espalda.

-No me dejes Seiya, no me dejes… no de nuevo- mi corazón se lleno de dudas y toda mi determinación se estaba quebrantando.

-No… yo… no… no soy ese hombre al que llamas-

-¡Mentira!- me grito enojada. Odiaba tener que lastimarla, pero está era la única forma de protegerla… de protegerte mi Bombón…mí dulce Bombón. –Todo esto que dices es solo para que yo me lo crear, para protegerme el Seiya que conozco y el Seiya que amo lo haría- mi corazón se aceleró al sentirme descubierto, pero no me dejaría doblegar, aun cuando su contacto me quemaba el alma y la piel.

-Por favor déjeme marcharme usted me confunde, no soy quien usted busca- necesitaba irme antes de que no pudiera contralar los deseos por su cercanía que se volvía cada vez más peligrosa.

-Te amo Seiya, te amo como no tienes idea. Discúlpame por no haberme dado cuenta de ellos antes de irte a Kinmoku, pero por favor no me dejes, no me hagas esto-

¿Ella realmente me ama? Pero y entonces ¿Por qué lo beso? No, me negué a mi mismo, esas no eran pregunta que ahora me importaran, debía irme antes de dejar que ella terminara por hacerme caer.

-Me voy- intenté zafarme de su abrazo, pero sin querer la hice tropezar, no podía dejar que se lastimará por lo que en un rápido movimiento la sujete pero lamentablemente di un paso falso y comenzamos a caer, antes de tocar el suelo la puse sobre mi y su aroma impregno mi ser hasta que el suelo me trajo levemente a la realidad, abrazados en el suelo.

-Gracias- me dijo mientras no dejaba de aferrarme a su cuerpo, mi mente decía una cosa pero mi cuerpo otra, cerré mis ojos para intentar hacer que mi cuerpo reaccionará, pero fue entonces que en el silencio de esa noche infinita pude sentir como el latir de su corazón latía al mismo ritmo que el mío. Fue una sensación única que me hizo perderme por eso minutos. –Seiya…- me llamo e instintivamente mi cuerpo quiso reaccionar, pero me contuve hasta que ella, sin darme tiempo a reaccionar capturo mis labios y aun cuando la sorpresa no me dejo reacción inmediatamente, mi cuerpo fue más fuerte que mi mente y comencé a responder su beso, mi mente se nublo por el dulce sabor de sus labios, mi cuerpo vibro bajo ella y mis deseos, mi amor fueron más fuerte que mi determinación.

Lentamente nuestro beso se intensifico con desesperación –Te amo tanto- fueron las estúpidas palabras que se escaparon de mis labios mientras ya nada me importaba en este momentos, solo poder amarla de todas las formas que conozco, pero sobre todo protegerla.

-Yo igual te amo Seiya… mi hermosa estrella- me dijo entre besos antes de que girar mi cuerpo para quedar sobre ella, en aquella estrella que por primera vez sería el refugio perfecto para nuestro amor, sin ser descubierto por la Reina Aka o por alguna de las Sailors.

Ya no había conciencia, ya no habían deberes, ni planes, solo este amor que había despertado una pasión acumulado después de estos largos meses lejos de ella, de su aroma, de su cuerpo y sus besos. Este amor desbordado, que se repetía entre estos besos y caricias que comenzaban a demandar más. Intente detenerme,

-Hazme tuya Seiya…no dejes de amarme, como aquella primera vez y como sé que lo harás toda tu vida…-

-Serena…Bombón-

-No importa lo que diga el destino solo quédate conmigo-

Ya no fueron necesarias las palabras, ni tampoco los pensamientos, mucho menos los arrepentimientos, hoy sería mía y yo de ella hasta que el destino nos alcance. Lentamente nuestras cuerpo fueron quedando al descubierto, lentamente nos fuimos amando como si fuera la primera vez.

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-Princesa Kakyuu estamos próximos a llegar ala tierra-

-Perfecto, debemos hallar pronto a nuestros caballeros Stars y reunirnos con las Sailors, el príncipe de la Tierra y la princesa de la Luna-

-¿Cuál será nuestra primera parada?-

-Templo Hikawa-

-Como usted ordene Princesa-

-Gracias Ude- ya quedaba menos, pero quizás solo quizás este viaje se había concretado demasiado tarde para mis estrellas y las guardianas del sistema solar.

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-¡Mina!- era la voz de Lita, quien había llegado primero que yo a la escuela. –Mina, ¿Cómo te fue? ¿Ya has sabido algo de Serena?-

-La verdad no sé nada, pero tranquila Lita. Tengo el presentimiento que al menos el enemigo no la tiene-

-Pero como dices esas cosas, Serena jamás se hubiese ausentado por tanto tiempo…-

-Pero tampoco es tanto tiempo…es solo un día o bueno quizás van a ser dos-

-¿Por qué siempre tomas todo a la ligera?-

-Lita por favor, no creo que se el momento de enojarnos o discutir entre nosotras, recuerda que somos guerreras de la luna llena, las guardianas de Serena, pero sobre todo sus amigas…-

-Eso lo sé, pero no puedo evitar preocuparme. Luna ya nos informo que aun no ha llegado…-

-Quien nos dice y ella encontró a Seiya o quizás necesite esté tiempo para ya dejar de lamentarse por la partida de él y priorizar nuestra misión contra este nuevo y aun misterioso enemigo-

-Puede que tengas razón…- ya el silencio solo nos dio motivos para ingresar a nuestras clases y nuevamente hoy los muchachos no habían llegado. Quizás definitivamente Artemis tenía razón y nuevamente me vería sufriendo la ausencia inminente de Yaten en mi vida. Por más que quería aparentar mi tristeza, cada vez se me hacía imposible y aun cuando entendía a Serena, sentí que ya estaba odiando al tonto de Seiya, por habérsele ocurrido fugarse y no decir el ¿Por qué?.

Otro día más de clases que transcurría sin novedad, otro día más sin verlo, sin saber en que estará pensando el enemigo; esto de verdad ya me estaba poniendo de mal humor. La única cosa que encontré para descargar mi enojo fue una piedra que comencé a patear mientras avanzaba camino a mi casa. Iba tan ensimismada que de pronto sentí que alguien tomo de mi brazo y me jalo hacia el callejón a pocos metros de mi casa.

-Pero ¿Qué hace? Deténgase o se arrepentirá- le dije mientras en esa oscuridad de otoño me intentaba liberar de aquella sorpresiva captura.

-Y…- aquel tono de voz masculina y enigmática, hizo que piel se erizará, sentí como logro tomar control sobre mi cuerpo y en un abrazo sujetarme para posteriormente acercarse a mi oído -¿Qué me harás si no me detengo?- me pregunto mientras sentía como mi torrente sanguino frenaba en seco junto con los latidos de mi corazón – ¿Te comieron la lengua los ratones…Aino?

-Tú…- dije mientras caí en cuenta de quien era esa voz -¡Yaten!-

-Vaya Aino, me desaparezco unos cuantos días y ya te has olvidado de mi voz…-

-¡Yaten!- volví a pronunciar mientras intentaba zafarme de su abrazo – Eres un idiota, como me haces esto…-

-Hacerte ¿Qué?- me pregunto nuevamente mientras se aproximó a mi rostro, a mi cuello podía sentir como su nariz comenzó a recorrer mi cuello… -Huele delicioso, como siempre-

-Eres un imbécil, como se te ocurre asustarme así, después de tanto tiempo sin siquiera acordarte de mí…Y ahora… Ahora vienes así…tan…-

-Tan ¿Qué?-

-Así… tan… en….enigmático…yo…-no podía evitar que unos nervios diferente mezclados con ansiedad y deseos de él… -tan seguro de ti, con esas preguntas… qué… solo… me ponen nerviosa…-

-Para que preguntas tanto entonces Aino, deberías cerrar tu boca-

-¡¿Qué?!- abrí mis ojos frente a su ceño fruncido pero siempre sujetándome firme, impidiendo que me pudiera soltar. –Todavía tienes el descaro de tratarme así…después que ni siquiera has tenido un minuto para mí…-

-¿Mina?-

-¡¿Qué?!- grité totalmente ofuscada.

-Porque mejor no te callas y me besas de una vez…- mi corazón que había vuelto a recuperar su movimiento nuevamente se aceleró ante su respuesta

-Yo…- fue lo último que mis labios volvieron a pronunciar, antes que el los capturara de una manera salvaje y apasionada, que revoluciono todo en mi interior, mis molestias mi añoranza todo se había perdido mientras él se adentraba en mi boca, recorriéndole como un desesperado, sus manos se desprendieron de mi captura y recorrieron mi espalda de la misma forma en que las mías subieron por su abdomen para rodear su cuello y una de mis manos enredarse en su plateados cabellos.

-Discúlpame, por tenerte así…mi dulce Venus, pero ya no volverá a ocurrir, solo discúlpame-

-Si me harás callar con besos y pedir disculpas de está forma, entonces intenta hacerme enojar más seguido-

-Entonces eso es un Si…-

-Si…- le dije mientras mis labios no pudieron esperar a sentir los suyos – bésame como si no existiera mañana Yaten…- y sin respuesta alguna nuevamente nuestros labios se sellaron en un beso cargado de deseo, de amor, de ilusión y esperanza.

-Te amo…-

-Te amo mi estrella gruñona…- pronunciamos entre medio de aquel dulce pero demandante beso que nuevamente nos envolvió una vez más. Definitivamente lo deseaba como a nadie, lo amaba como ningún otro, cada vez me costaba más pensar en un futuro sin él.

-Te extrañé…- le dije una vez que nos separamos al fin, pero sin soltarnos.

-Y yo a ti. Fue raro no escuchar tu chillona voz y tus largos parloteos…-

-Eres malo, pues yo extrañaba igual tus quejas y tu rostro enojado, tus ceño fruncido…y esa sonrisa que logro robarte cuando digo alguna locura-

-Nos vamos- me dijo entre medio de una entretenida sonrisa afirmando aquello último que le mencione.

-¿A dónde?-

-A mi casa, hoy Taiki saldrá con Amy a no sé donde y no quiero cenar solo-

-Me parece vamos…solo déjame pasar a cambiarme-

-Si quiere puedo ayudarte hacerlo…-

-¿Qué cosa?-

-Cambiarte…-

-¡Yaten!...- le dije ante aquella insinuación

-Te he visto en traje de baño, esto debería ser normal…- me respondió mientras yo apoye mis manos sobre su boca para evitar que dijera algo más.

-No digas esas cosas aquí en la calle, estamos cerca de mi casa, alguien puede decirle estas cosas a mi mamá. Además está mi mamá en la casa…tonto-

-Jajaja está bien, pero ponte algo fácil…-

-¿Fácil?-

-Si de sacar-

-¡Yaten!- y así entre risas y peligrosas insinuaciones nos dirigimos rumbo a mi casa y luego a la suya a cenar…supongo.

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En que momento deje que aquellos ojos azules y profundos como el cielo me envolvieran y me hechizaran, no debí hacerlo, no debí entregarme a ella una y otra vez, Plut me lo advirtió no debía volver a tocarla, pero no pude el deseo, el amor todo se mezclo en mi nublándome la razón, destruyendo mi determinación. Intenté aclarar mis ideas, pero verla a mi lado, durmiendo con tanta paz, no pude evitar recostarme a su lado y acurrucarla entre mis brazos y aspirar el aroma de sus cabellos dorados.

-En que lío tan grande te has metido Seiya Kou…- era el momento de regresar a nuestra triste realidad, donde el destino había sentenciado este amor. La besé una vez más, mientras la abrigaba para regresarla a su casa. Era el momento del adiós.

-Por favor Bombón espero algún día me perdones. Yo quise creer en este amor, pero me deje engañar por lo que mis ojos vieron, y ahora ya no hay vuelta atrás…solo te pido no olvides este amor…- fueron aquellas últimas palabras que pronuncié mientras el brillo de mi estrella nos envolvía, para dejar aquella estrella refugio de nuestro amor, el lugar que fue testigo de nuestro primer beso y de este triste adiós. Una lágrima traicionera se dejo caer sobre mi mejilla hasta caer sobre los labios de mi amada Bombón.

Cuando al fin el brillo se disperso, estábamos en el cuarto de ella, aquel lugar donde nos entregamos por primera vez, la acomode en su cama, la abrigue y besé su frente, la miré una vez más para grabarme hasta el último detalle de su rostro en mi memoria, pero sobre todo en mi corazón. Me acerque lentamente a sus labios.

-Te amo Bombón, te amé aquella tarde en el aeropuerto y te seguiré amando aun cuando solo sea un estrella viviente en el jardín estelar…nunca olvides este amor y perdóname por no haberme dado cuenta de tuyo…fui un tonto impulsivo y estas son las consecuencias que debo pagar…adiós mi dulces Bombón, se fuerte y lucha hasta el final te amo nunca lo olvides- antes que el arrepentimiento se apoderara de mí deja aquel cuarto.

La nostalgia se quería apoderar de mi, pero no. Debía ser fuerte, ya había fallado a una parte del plan que elaboro Sailor Plut, no podría arriesgarla más, en cuanto llegue a la fortaleza. Kitsune me recibió con un fuerte golpe en el rostro, haciendo que cayera sentado al suelo.

-Ahora levántate niñito imprudente-

-Que manera de recibir a tu príncipe…maldito animal- le grite mientras limpiaba aquel hilo de sangre que salió de mi labio

-Espero le digas esos mismo a la Reina- fueron sus palabras sentenciaste, una vez que llegue a la sala real, solicite el permiso para entrar. Aquel lugar era tan siniestro, tan oscuro. Mientras me adentraba a la inmensidad de aquel salón note el trono vació y una extraña sensación se apodero de mí.

-Madre ¿mando a llamarme?- pregunte una vez que mi pierna izquierda llegara al suelo y la derecha sostuviera mis brazos en forma de gran reverencia.

-Kiiro…espero no pienses en engañarme….- me pronunció aquella palabras desde lo más lejano a la sala, desde el fondo de aquella entrada como un eco que resonó en el inmenso salón, un escalofrió recorrió mi espalda, al sentir el ruido de sus zapatos en el suelo mientras se acercaba hacía mi por detrás –La traición es algo que me enloquece…- dijo una vez que llego a mi espalda acariciando mi pelo con una mano y con la otra acercándose a mi cuello, no había sentido un miedo tan grande como el de ese momento. De pronto, me jalo el cabello haciendo que mi rostro se elevará para quedar mirando aquella vacía mirada y de su mano que acariciaba mi cuello, dejo ver un cuchillo que amenazaba mi vida –Y una traición tuya solo sería la razón para poder verte morir desangrado a mis pies…¿entendiste?-

-Yo…si… si su alteza- me soltó fuertemente, y paso al lado mio, el alma volvió a mi cuerpo y la ira comenzó emerger desde mi interior, pero debía controlarme. No podía seguir arruinando más el plan.

-¿Dónde te habías metido?-

-Yo… solo necesitaba… planear algo, a solas. Lejos de aquí…-

-¿Un Plan?-

-Si…madre-

-Y dime una cosa Kiiro… ¿De qué se trata es plan?- cuando formulo la pregunta, no sabía que responderle. Se me debía ocurrir algo urgente o definitivamente, la vida de mi Bombón estaría aun más en peligro.

-¿Mi Plan?- pregunte estúpidamente, mientras ella solo me afirmaba con su cabeza y podía ver la ira en sus mirada –Bueno…yo…aun no logre concretar nada, pero deberíamos ponerle una trampa… no sé… aun no lo pienso del todo-

Los nervios se apoderaron de mí, vi como nuevamente se paro de su trono, su mirada vacía se lleno de oscuros pensamientos. Vi como comenzó a deslizarse hacía mi.

-¿Crees que me creeré ese cuento?- me pregunto con la mayor de las seguridades, al parecer este sería mi final… había sido descubierto –Te dije que el engaño y la traición me volvían loca…- me dijo en cuanto nuevamente me tomo del cuello con su mano derecha, rápidamente el dolor y la sensación de falta de aire eran las consecuencias por no haber pensado en esto antes.

-¡Solo fui a entregar porque deseo matar a Endymion con mis propias manos¡- grité sin siquiera pensarlo, pero debía reconocer que para la situación esto había sido una buena excusa.

-¿Entrenar?- me pregunto mientras me zafaba de su agarre. –Veo que estás tomando con responsabilidad el poder que te he brindado…ahora muéstrame en que haz entrenado, quiere ver tus grandes logros…- al menos debía simplemente ir elaborando un plan de entrenamiento para no ser descubierto, solo espero que con esto, pase por alto estos casi dos días de ausencia y pueda seguir protegiendo a mi dulce Bombón.

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No quería despertar, no quería regresar a la tierra y volver a perder a Seiya, pero me gustara o no; cada nueva caricia, cada un nuevo beso escondía un misterioso y doloroso adiós que me negaba aceptar. Por eso preferí hacerme la dormida y escuchar aquellas palabras que engrandecían este amor, pero que a su vez eran verdaderas puñaladas que a está altura desangraban lo poco que queda de mi corazón.

¿Por qué Seiya? ¿Qué es eso que estás haciendo? ¿Por qué debes estar lejos de mí? Fueron algunas de las tantas preguntas que simplemente no pregunte y que ahora se quedarían en el aire a la espera de algún día ser respondida. Sabía donde estaba, pero aun así no quería abrir mis ojos y despertar a esta dura realidad, una estúpida lágrima se fugó de mis ojos, y el pequeño ruido de la puerta anunció una llegada.

-¡Serena! Has regresado- fueron las pequeñas pero a dulces palabras de mi querida Luna –Estaba muy preocupada por ti, pensé mil cosas pero todas malas… ¿Cómo es que llegaste a tu cama? ¿Cómo es que estás acostada con el mismo pijama con el que te deje aquella última noche?... Serena… ¿Qué sucedió?- basto aquella simple pregunta para sentir como me quebraba como un cristal.

-Estuve… estuve con Seiya- respondí con la voz totalmente quebrada al recordarlo.

-¡¿Qué dices?!- me pregunto con los ojos llenos de impresión -¿Cuándo volvió? ¿Dónde está? ¿Por qué se fue?- y las lágrimas me inundaron una vez más, algo en mi interior se sentía desolado, pero a la vez una nueva energía, me estaba dando la fuerzas para pelear y luchar contra el enemigo y poder liberar a Seiya.

-¡Serena! Por favor, intenta calmarte. Necesito saber que pasa contigo, con Seiya…-

-No puedo Luna… esto es demasiado para mí, nunca lo entenderías o quizás si, pero no puedo hablar….- me excuse, para dejarme caer en la cama en posición fetal y dejar que estás lágrimas sean las últimas, debíamos prepararnos, debía recuperar a mi amada estrella fugaz.

Una vez que logré contenerme, me senté en mi cama, sequé mis mejillas y sentí como mi corazón se volvió rudo como una roca.

-Por favor Luna, quiero que me ayudes a reunir a todos en el templo Hikawa, a todos, pero sobre todo a Sailor Plut…-

-Pero Serena…-

-Me iré a bañar y una vez que termine iremos al templo- no me importaba la hora, ni mucho menos si alguno estaba ocupado, deje que el agua me recuperar, debía lavarme pero no quería que el aroma a Seiya se desprendiera de mi cuerpo, necesitaba sentirlo impregnado en mi piel para sentirme fuerte.

Una vez que estuve lista, Salí rumbo a casa de Rei donde imaginaba estaría todos reunidos o al menos la mayoría. Luna venía como siempre en mi hombre pero esta vez el silencio era nuestra única compañía. Al llegar donde las muchachas todas me llenaron a preguntas, que decidí no responder más que con la corta respuesta de que había estado con Seiya sin entrar en mayores detalles. La llegada de Darien y las outers pero no de la que para mi era la pieza importante de todo esto malo que estaba ocurriendo.

-Cabeza de Bombón ¿Será posible que nos digas para que nos has reunidos?-

-En cuanto llegue la razón de esta reunión te informaré por ahora solo te pido paciencia-

-Solo esperamos no sea ese imbécil de Kou…- agrego Haruka a su siempre discursos irónicos y déspotas que ya me estaban aburriendo.

-Los Kou son mis invitados y Darien, no ha puesto queja al respecto. No te olvides que soy yo tu princesa tu me debes respeto y protección Haruka…-

-Yo…-

-Aun no he terminado, soy yo quien decidí quien entra y quien sale. Desde ahora en adelante espero simplemente sepas aceptar mis decisiones si no, veo que no estas capacitada para ocupar ese lugar-

-Claro como tú digas- fueron las únicas cuatro palabras que pronunció antes de silenciarse. Está vez, no dejaría que nadie me ganara. Que nadie quisiera mandar en mi vida.

De pronto, aquella habitación se volvió pequeña y silenciosa, silenciosa hasta cuando las puerta se volvieron abrir para mostrar la imagen estoica de Setsuna estaba al frente a mí.

-Disculpen mi demora ¿De qué se trata esta reunión?- Amor mío mi Seiya, no importa cual haya sido tu decisión aun así te amaré…solo dame la fuerza para enfrentarla.

-De ti, Plut…- mi respuesta acusadora dejo sorprendido a todos inclusive a ella. –Esta reunión es solo y simplemente sobre ti-

-¿De… de…mí?- aquella imagen estoica y segura con la que había entrado se había derrumbado antes mis acusadoras palabras.

-Así es, de ti. Así que te agradecería mucho que comenzaras hablar y decirnos que es lo que esta ocurriendo sin que yo tenga que forzar tus palabras…-

-Serena ¿Qué ocurre? Acaso Plut sabes algo que nosotros no-

-Así es Darien, estoy segura que ella sabe más y no porque esta a cargo de las puertas, porque ella fue la última en estar con Kaori y Seiya antes de sus desapariciones, pero lo que es peor. Fallo una vez más a uno de sus tabúes al revelarle a Darien hechos del futuro-

-¡¿Qué?!- fue le expresión de la mayoría en aquella habitación.

-Yo bueno…- fue el comienzo que tanta estaba esperando por parte de ella, sin necesidad de que el me lo dijera algo en mi me aseguraba que Plut estaba al tanto y había sido testigo de varios de esos últimos y dolorosos acontecimientos.

Pero al parecer la suerte estaría de su lado y la verdad que tanto había deseado escuchar debería esperar. Pues de un momento a otro la habitación se vio iluminada por una fuerte y cegadora luz ¿A caso el enemigo nos había encontrado? Los nervios y toda aquella fortaleza que había sentido desapareció trayendo consigo angustia y miedo. ¿Quién podría ser?

En cuanto la luz se comenzó a dispersar, comenzaron a salir de la casa y las fuerzas regresaron a mi cuerpo al ver como Setsuna intentaba salir de la casa, por lo que en un impulso la tome de la muñeca.

-Ni se te ocurra intentar marcharte Setsuna-

-Como usted ordene princesa-

Una vez que salimos la dos, grande fue la sorpresa cuando en la entrada del templo, la princesa Kakyuu aguardaba con otras personas a su lado.

-Princesa Serenity, al fin nos hemos vuelto a ver-

-Princesa Kakyuu, veo que ya sabe del nuevo enemigo-

-Así es y esa es una de las razones que me trajo hasta su planeta-

-¿Acaso tiene alguna información del enemigo?- pregunto Darien ansioso al ver la posibilidad de volver a ver a Kaori.

-Así es guerreras, debemos hablar-

Continuará…

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:*~°..:~.°….Polvo de Estrellas….°.~:..°~*:

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Quiero agradecer de manera a especial a todos los que siguen mi historia. Historia que el primero de este mes cumplio un año desde su primera publicación, solo esperen mi tardanza cada vez queda menos y solo espero sepan acoger el final con el mismo cariño con que lo estoy escribiendo.

Gracias a: Jazmin, Trinidad, Allegrad87, Michiru-chan, Shauny, Sh. D, Guest, EstrellaDeLaSoledad, princessnerak, Sailor Alissa, 21nee y Kentauride Jay. Por seguirme a pesar de mi demora y por darme buenas ideas y sugerencias a este proyecto que con tanto amor he escrito. Nos vemos en los últimos capítulos.