¡Mis queridas lectoras!

Porfin puedo actualizar después de todo un bimestre de arduo trabajo, y bueno espero que este capítulo les guste.

Aquí pongo las respuestas para los comentarios que no se pueden responder por INBOX:

lucero: me alegro que te guste mi historia, aquí está un nuevo capítulo y muchas gracias por leerme!

Oligranchester: ¿Cómo estás? me encantan tus comentarios, y me sorprendió un poco el dato que te perdiste de Susana en el capítulo anterior, sobre su asesinato, aunque admito que estaba un poco confuso, pero bueno en este capítulo podrás aclarar tus dudas. ¡No estamos leyendo!

Amparo de Grandchester: ¡AMIGA! Tus comentarios son geniales, acabo de leer tu comentario sobre este capítulo, y porsupuesto tomo muy en cuenta lo que me pides, pero me temo que no puedo responder todavía, o arruinaría la trama. Ya verás como saldrá todo y espero que te gusten los siguientes capítulos. Besos.

Guest: Aquí está el siguiente capítulo, espero que te agrade y te agradezco mucho tu comentario.

P.D: En el proximo comentario pon tu nombre porfavor, o en todo caso, tu seudónimo porque no me gustaría llamarte sólo "Guest": ¡Un abrazo!

GIOMAR: ¡Gracias por comentar! Y no te preocupes, ya tengo bien pensado como va a resultar todo y al igual que Amparo, espero que te guste este capítulo y los siguientes.

Bueno eso es todo, y como siempre, reitero que si alguna de ustedes tiene alguna sugerencia PORFAVOR díganmela, cualquier cosa es útil a la hora de escribir. No queda sino decir que ustedes me inspiran más de lo que puedo expresar y en fin no las molesto más.

¡A LEER SE HA DICHO!

Capítulo 9: La hermosa y malvada Beth

Fueron más personas de lo previsto, y todavía habían más esperando, o más bien peleando por poder entrar y despedirse.

Sí, el funeral de Susana Marlow fue todo un evento. La gente entraba y salía, quedando únicamente en el salón, los familiares y amigos más cercanos, entre ellos Terry y Candy.

La madre de Susana lloraba a lágrima viva, mirando de vez en cuando a Terry con despecho. Otras mujeres, que Terry supuso que eran sus hermanas, la consolaban lo mejor que podían y los esposos de estas, miraban con ojos asesinos al castaño, pues toda la familia de Susana estaba al tanto del problema amoroso que hubo entre los dos actores, por cortesía de la Sra Marlow.

-Esto es muy incómodo.- Comento Terry en voz baja.

-Que no te preocupe lo que la familia de Susana haga. Tú has venido aquí para despedirte de ella en paz y eso es todo.- Respondió Candy.

El ataúd de Susana estaba cerrado, para ocultar las terribles heridas que dejaron su rostro irreconocible. Encima de él había una foto de la actriz.

Terry esperó con paciencia a que todos los presentes ofrecieran sus condolencias, para retirarse. Al ser un aclamado actor, había un buen grupo de chicas que había ido con el pretexto de despedir a Susana, cuando en realidad querían conocer al gran y futuro "Romeo". Entre tanta gente, el ojiazul, divisó al hombre que vio en el hospital, la última vez que fue a visitar a Susana. "Tal vez sean parientes" pensó.


Marcel Pagnol, estaba apoyado en la pared, mirando melancólicamente su copa de champán. "¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué acepté venir? ¿Por qué accedí a montar todo este espectáculo?"

Samantha, la madre de Susana, no lo había recibido con lo que se diría, la más cálida bienvenida.

Flashback

-¿Qué haces aquí?- dijo Samantha apenas lo vio. Era muy temprano y la gente todavía no había llegado para el velorio.

-Vine a ver a mi hija, ¿Acaso es un crimen?-

-¿"Tú" hija? Nunca tuviste ningún derecho sobre ella. Nos abandonaste a ambas.-

-Y todavía no me lo perdono, pero por última vez, te recalco que fue por tu propio bien, y por el de Susana.-

-¿Creíste que enviando un poco de dinero al mes, te haría su padre? Me arrepiento totalmente de haberte querido alguna vez.-

-Eso no fue lo que dijiste en el momento que te revelé a qué me dedicaba.-

-Era una niña y estaba enamorada del drama y el amor. Pero ahora sé muy bien distinguir a una buena persona.-

-Entonces debes tener un muy bajo concepto de tí misma. Mira lo que le has hecho. Te reusaste a enviarla el extranjero como lo sugerí para que tuviera una mejor educación. La obligaste a tomar la carrera de actriz, que admitiré terminó por gustarle al final, pero a pesar de los elogios que recibía en cada obra escolar, ella insistía en ser maestra. No la detuviste cuando te diste cuenta de que amaba a alguien que no le correspondía y la malcriaste a tal punto que ahora piensa que puede conseguir lo que desea, aún a costa de otras personas.-

-¡¿Qué piensa? ¡Que pensaba! Mi hija está muerta y eso nadie lo puede cambiar. Con todos sus defectos y virtudes, ella era perfecta. Ya no quiero seguir discutiendo contigo despídete de Susana y vete de aquí.-

-Tengo derecho a quedarme cuanto quiera.-

-No me importa. Entonces simplemente limítate a pasar inadvertido, te recuerdo todavía eres buscado en este país. Cuando todo termine, no quiero volver a verte. ¿Quedó claro?-

-Cristalino, por cierto el sentimiento es mutuo.-

Con lágrimas de pena y enojo a la vez, Samantha fue a sentarse y Marcel recordó a la joven que alguna vez amó, que crió a una hija tan bella y amable como ella solía ser, y que en el fondo era ambiciosa y engreída.

Fin del Flashback

Marcel seguía analizando la situación cuando de pronto la puerta de una de las habitaciones se abrió, como le habían dicho. Entró y cerró con seguro. El cuarto no tenía más que una silla pegada a la pared donde habìa una pequeña ventanilla.

-Identifícate.- Dijo una voz femenina desde el otro lado de la ventanilla.

-Soy Marcel Pagnol.- respondió mientras

-Pruébalo.- Respondió desconfiada.

-¿No reconoce la voz de su propio padre señorita Marlow?-

-¡Silencio! aquí las preguntas las hago yo además la señorita Marlow ya no existe. Y tampoco su padre.-

-Ya veo. Quieres continuar con este plan demente.-

-Fuiste tú el que dijo que ya no serías mi padre, que volverías a ser un hombre de la mafia.-

-Lo dije con la esperanza de que recapacitaras. Pero como siempre, eres terca igual que tu madre.-

-Ya basta.-

-¿Por qué querías hablar conmigo?-

-Para felicitarte por tu buen desempeño. Me sorprende tu destreza, esa chica ahora será enterrada como una estrella.-

-Susana, yo "hago" cadáveres, no profano tumbas. No me hizo ninguna gracia dejar el cadáver de esa joven en el hospital y encima retocarle la cara y hacerle una "cirugía" de pierna para que nadie supiera que no eras tú. La próxima vez contrata a un sepulturero y a un forense para eso.-

-La primera parte del plan está hecha.- dijo la rubia ignorando ese comentario.- Susana ha muerto. Traje una parte del dinero que pediste. Lo demás te lo daré cuando todo haya terminado.-

-Susana, por última vez, deja esto y vive tu vida. Acepté realizar esta parte de tu "plan" para que puedas librarte de todo el sufrimiento que has padecido y que inicies de nuevo ahora que tienes la oportunidad. Piénsalo hija...-

-¡Ya no soy Susana!- le cortó- A partir de ahora mi nombre es Elizabeth Hamilton. Soy una periodista canadiense.-

Marcel nunca se había sentido tan decepcionado. Nunca se había sentido tan desanimado para realizar un trabajo. Trató de desviar su mente y pretender que Susana sólo era una cliente más... pero no podía, ella era y siempre sería su hija...

-¿Y por curiosidad, cómo harás para ocultar todas las increíbles coincidencias físicas que tiene Beth con Susana? Y con coincidencias físicas, me refiero a tu pierna y por supuesto a tu rostro.- dijo tratando de desviar el tema.

-El rostro no me preocupa, siempre hay personas que son parecidas, pero no precisamente parientes. Con respecto a la pierna, ya está solucionado.-

-¿Cómo?-

-Eso no le incumbe señor Pagnol. Volvamos a la formalidad y discreción si no le molesta.-

-Si me molesta.-

-Fue una cortesía, no una pregunta. No tendremos contacto durante un corto tiempo señor. Mientras tanto, quiero que vigile a Terry.-

-Como guste señorita Mar... Hamilton.-

-Perfecto, lo contactaré en dos semanas.-

-Estaré esperando su próxima carta.-


Albert y Anthony llegaron el mismo día del funeral de Susana a Nueva York.

-Y...¿Cuándo podré ver a Candy?-

-En serio Anthony, tienes que calmarte ya es la tercera vez que me preguntas y las tres veces te he dicho que todavía no lo sé.- Desde el tren, no dejaba de hablar de ella. Cada cosa que decía Albert Anthony respondía "Candy esto... Candy aquello". Eso ponía a Albert un poco molesto pero también feliz "Él la ama, se nota a primera vista." Pero no dejaba de pensar en lo que pasaría si Candy y Terry se enteraban de su intervención. Terry lo molería a golpes y Candy dejaría de confiar en él. "¿Vale la pena pasar por todo esto?" Cuántas veces se había preguntado eso torturando su mente. Cuántas veces se había tratado de convencer de que estaba haciendo lo correcto.

-¿A dónde iremos?-

-Tú te iras a tu hotel. Yo debo ir a la casa Andley.-

-¿Por qué no voy contigo?-

-Porque... mira Anthony voy a ser honesto contigo. No me hace gracia ayudarte a separar a dos personas tan enamoradas, pero como ya dije antes, tú eres el indicado para estar con Candy. No quiero que nos vean juntos... al menos hasta que este asunto con Candy pase, ¿Entiendes?-

-Por supuesto- "No puedo dejar que Candy reaccione mal con él".- Iré al hotel.-

-¿El mismo hotel de Candy?-

-No, la traumaría verme ahí.-

-Estoy de acuerdo.-

-Iré al que está una cuadra antes. No estaré tan cerca, pero tampoco tan lejos.-

-Está bien.-

-¿Te veo en la casa Andley entonces?-

-No. Debo ir a otro lugar antes.-

-¿Adónde?-

-Anthony, si no lo he mencionado es porque tal vez no quiero que nadie se entere de él, ¿No te parece?-

-Si lo siento.-

-Te veré en la casa Andley mañana a las 3 de la tarde. Y tal vez, no estoy diciendo que es seguro, pero tal vez pueda arreglar tu encuentro con Candy para entonces.-

-Excelente, muchas gracias.-

-Adiós.-

Albert entró al auto negro y Anthony tomó un taxi rumbo al hotel. Le duele tener que ayudarme lo sé, pensaba Anthony mientras el auto se alejaba pero no puedo evitarlo, amo a Candy más que a nada. No voy a volver a perderla, ahora que tengo una segunda oportunidad.


Una semana antes...

-¿Tan pronto?-

-Sí señorita Eliza.-

-Dígales que bajaré enseguida.-

-Lo haré.-

Eliza corrió hacia su armario y se cambió el vestido. El que tenía puesto no era lo suficientemente ridículo para su gusto. Se dió una pasada a su pelo y bajó las escaleras elegantemente, tal como su madre le había enseñado.

Llegó al recibidor donde la esperaba un joven esbelto de cabello negro corto y ojos verdes. Junto a él habían tres chicos de la misma edad, todos vestidos de negro.

-Mathew, que amable que eres al venir tan rápido.-

-Mi querida Eliza, cualquier cosa que tenga que ver contigo es de suma importancia.- Eliza se ruborizó un poco pero mantuvo la compostura.

-Esa es una frase varonilmente romántica viniendo de un marica.- dijo Neil, que acababa de entrar sin que nadie se percatara.

-No seas grosero Neil.- le espetó Eliza.- ¿Y se puede saber quién te pidió que vinieras?-

-¿Quién es la grosera ahora hermanita? Y para responder a tu pregunta, mi conciencia me pidió que viniera. Verás, tiene una voz tan persuasiva, hasta diría que se parece un poco a la de mamá, que simplemente no pude negarme. Ahí lo tienes, por eso vine. Por eso y porque no pude evitar la tentación de venir a insultar a tu amigo gay, cuando lo vi entrar a la casa.-

-Un momento...- intervino Mathew- a mí no me vas a llamar como se te antoje, por si no sabes me llamo Mathew y si tienes algún problema con los actores talentosos, no me importa en tanto te lo guardes.-

-Tengo problemas con los afeminados, si es lo que quieres saber, pero ahora que lo mencionas, todos los actores de quinta que conozco también son personas desagadables para mí. Lo siento, pero me educaron para decir y hacer lo que pienso.- dijo Neil con una sonrisa radiante y malvada a la vez.

-Haz el favor de retirarte antes de que YO te diga lo que pienso.- dijo Eliza.

-Oh disculpa dulce hermana, no quise arruinar tu importante reunión, pero te recuerdo que esta es mi casa y tengo derecho a estar donde se me de la gana. Y ahora quiero quedarme aquí. Pero no te preocupes, no diré una sola palabra.-

-Muy bien con eso basta.-

-Entonces Eliza,- dijo Mathew tratando de ignorar a Neil- ¿Para qué me necesitas?-

-Pues como ya sabrás, están haciendo audiciones para el papel de Julieta en el estreno de la obra de Romeo y Julieta.-

-Por supuesto que lo sé, yo me entero de todo lo que pasa en el mundo del espectáculo.-

-Y como sabrás Terry Grandchester hará el papel de Romeo.-

-No me recuerdes a ese infeliz que me robó el papel cuando ya casi era mío.-

-Lo que pasa es que a los productores les era difícil imaginar a un Romeo gay, y pienso que le hubiera quitado la escencia a la obra ¿no crees Mathew?- dijo Neil con una voz burlona.

-¡Neil!¡Prometiste no decir una palabra!-

-Deberías aprender a no basar tu confianza en las promesas Eliza.-

-Olvida a tu hermano Eliza, sólo dime que es lo que deseas.-

-Bueno voy a presentarme para el papel de Julieta Capuleto.-

De pronto se hizo un silencio rotundo en la habitación. Un silencio que Neil rompió con una gran y sonora carcajada.

-Tu... tienes... tanto talento como actriz... como yo lo tengo de ser una mucama...- logró decir Neil mientras recuperaba el aire.

-Sí hermano, tu apoyo como siempre es incondicional.-

-No me malentiendas querida, tengo el más alto respeto por tus habilidades, solo digamos que... la actuación no es ni SERÁ una de ellas.- dijo Neil con la voz más convencional que pudo tener.

-Lo que quiero Mathew es que me prepares para tal papel.- dijo la castaña ignorando ese comentario.

-Mmmm... tomará un tiempo... ¿Cuándo es la audición?-

-En una semana.-

-Bueno... podemos intentarlo.-

-Querrás decir marica "Puedo intentarlo, pero tu querida no lo lograrás"- interrumpió Neil

-Yo nunca dije eso.-

-Nena, a mí no me engañas, serás gay, pero curiosamente tu género es masculino y lo conozco muy bien.-

-Neil estás a una palabra que te patee donde más te duele y te mande en silla de ruedas a tu cuarto ¿me entendiste?- intervino Eliza.

-Ese vocabulario no es de damas Eliza. Pero toda esta plática de gays y destalentados me está aburriendo. Creo que tengo mejores cosas que hacer.- dijo mientras se retiraba de la habitación.

-La palabra "destalentados" no existe idiota.-

-Bueno ahora puedo afirmar con certeza que NO eres hueca hermana. Me llenas de orgullo.- y cerró la puerta.

-Lamento mucho el comportamiento de mi hermano, te prometo que veré que se disculpe la próxima vez que te vea.-

-Tus disculpas son suficientes.- dijo con una sonrisa radiante. "¿De verdad, tal es mi mala suerte que resulta todos los guapos y cariñosos que puedan ser mis novios son gays? A excepción de Terry claro." Pensaba Eliza frustrada.

-Entonces Mathew, ¿Crees que se pueda?-

-Cualquier cosa por mi querida Eliza, aunque no te garantizo nada. Pero dime, ¿esta reciente "inclinación" hacia el teatro, es porque hoy te despertaste diciendo que quieres ser actriz o es por algo más?-

-Tu intuición, es excelente en verdad. Sí, la verdadera razón es conseguir el amor de alguien.-

-A menos que sea un actor no veo como esta audición dará resultado.-

-Sí es un actor. Y quiero que me prepares de tal manera que al actuar sea irresistible incluso para las mujeres. Recuerdo que hiciste eso una vez con una chica. Cayó rendida a tus pies-

-Sí bueno... era otro entonces y gracias a esa situación me di cuenta que mi verdadero amor es el teatro.- "Y los hombres". -En ese caso Eliza, te prepararé tan bien, que ni la misma Eleanor Baker podrá robarte el papel.

-¿Quién es Eleanor Baker?-

Mathew la miró como si acabara de decir una blasfemia.

-Me temo que tu preparación será larga y dura.-


-¿A la mansión Andley?-

-Así es.-

Candy fue como siempre a dar un paseo por el parque, después de dejar a Terry en el ensayo. Su obra se había aplazado tres semanas más para elegir y preparar al nuevo reemplazo de Susana. Karen Klaise se había rehusado rotundamente a reemplazarla, luego de que una compañía inglesa le ofreciera un papel estelar en otra obra. De pronto un hombre salió de un automóvil muy lujoso y se acercó a Candy presentándose y diciendo que era requerida en la mansión Andley.

-¿Sería tan amable de decirme porqué?-

-Esa información se la proporcionarán en allá señorita Andley.-

-Disculpe, pero no pienso subirme al automóvil con un desconocido para dirigirme a una casa de cuya existencia no estaba al tanto. Hágame el favor de comunicarle a la persona que "me requiere" que con gusto esperaré aquí.-

-En serio Candy, esto se está volviendo una especie de rutina.- dijo una voz detrás del hombre. Albert con su sonrisa radiante y mirada juguetona cerraba la puerta del automóvil.- Pero me parece bien que no seas confiada con los desconocidos.-

-Oh Albert, lo siento mucho, no quise ofender a tu chofer, pero tienes razón, yo nunca confío en desconocidos.-

-Y no te culpo, pero ahora ya puedes estar tranquila y acompañarme a la mansión Andley.-

-¿Le sucede algo a la Tía Abuela?-

-No ella se encuentra en Chicago, ... quiero que conversemos acerca de algo importante.-

-¿Acerca de que?-

-Me temo que tendrás que venir conmigo para que te lo explique cuando lleguemos.-

-Pero... debo ver a Terry al salir de su ensayo.-

-No te preocupes, dejé una nota en el teatro, se la entregarán apenas salgan, asi no se preocupará y te esperará tranquilo en el hotel.-

-Muy bien. Vamos entonces.-

Candy se subió junto con Albert y ambos se dirigieron al lugar.


Anthony no recordaba haber visto esta mansión antes, pero se veía lujosa y moderna, talvez la habrían construido recientemente. Estaba en una sala pequeña pero acogedora y no podía dejar de pensar en Albert.

"Tal vez venga con Candy" no podía permanecer más de cinco segundos en un sólo lugar.

De pronto el mayordomo abrió la puerta y detrás de él dos personas entraron.

-El señor William Andley y la señorita Candy White Andley.- dicho esto se retiró dejando a los tres individuos solos.

-Tú...- dijo la rubia con una mirada acusadora.

-Candy...-

-Candy este es...-

-¿Albert? ¿Tienes algo que ver con esto?-

-Sí Candy, te explico...-

-¡Albert! ¿Cómo pudiste?-

-No Candy, él no...- trató de intervenir Anthony.

-¡Silencio!- dijo Candy mostrándole la palma de su mano.

-¡CANDY SANTO DIOS, ESCUCHA!- Albert perdió los estribos. Y con un suspiro dijo- Candy, por favor siéntate y hablemos como personas civilizadas.-

-Es... está bien.-

Los tres se sentaron, Albert y Anthony en un sillón y Candy en otro.

-Candy...- comenzó Albert- aquí Anthony me contó...-

-Ése no es Anthony.- dijo Candy con obstinación.

-No me interrumpas- dijo muy frío. Era difícil que a Albert realmente lo sacaran de sus casillas, pero si había algo que no soportaba era la terquedad de las personas.- Me contó el desafortunado encuentro que tuvieron tú, él y Terry la otra noche.-

-Candy yo no quería que fuera así.- dijo Anthony.- No quise insultar a Terry ni ofenderlos a los dos, lo siento mucho.-

-Albert- dijo Candy ignorando completamente a Anthony- ¿Estás bien seguro de que este es Anthony?-

-Sí. Y sé que estarás deseando comprobarlo.-

-Así es. Pero no entiendo cómo es que tienes algo que ver.-

-Sí te refieres al encuentro de la otra noche, de eso yo no sabía, ni tuve nada que ver.-

-¿Y qué tienes que ver ahora?-

-Anthony es parte de la familia, y yo como cabeza de los Andley, debo resolver los problemas que se presenten. De todos nosotros, tú eres la única que no acepta el hecho de que Anthony ha vuelto. Por eso lo ayudo.- "Por eso y porque no puedo arriesgarme a perder a Likola. No me importa el dinero pero si me desheredan, yo sin poder social, jamás lograré que ella sea aceptada en sociedad. No podré protegerla de los grupos racistas si sólo soy un hombre común y sin ningún estatus. Lo lamento Candy..."

-Ya veo.- dijo Candy un poco más calmada. Entonces por primera vez se volteó a mirar a Anthony directo a los ojos.- ¿Y se puede saber cómo es que estás vivo?-

-Bueno me retiro.- interrumpió Albert.- Seguro querrán privacidad para esto, veré que nadie los interrumpa. Candy cuando termines, George te estará esperando en el recibidor para llevarte de vuelta al hotel.-

-Está bien Albert, gracias.-


-¡Todas las chicas que van audicionar para el papel de Julieta, suban al escenario y colóquense en una fila!.-

Terry estaba apoyado en una de las columnas que habían preparado para la escenografía con los brazos cruzados y mirando afligidamente al techo.

-Robert no entiendo por qué tengo que estar presente en estas audiciones.- le espetó Terry a su director.

-Terry ya te he explicado, que no sólo tenemos que elegir a la que mejor interprete a Julieta, sino que tenemos que elegir a la que mejor interprete a Julieta con Romeo. Tú y Susana tenían una química extraordinaria, y si alguna de estas chicas la tiene también contigo, no pienso dejar pasar la oportunidad. Por eso estás aquí, quiero ver qué tal interactúan con su co-protagonista.-

-Si tú lo dices...-

-¡Qué pase la primera!- dijo el maestro de escena. Un hombre bajito y canoso, pero extremadamente bueno a la hora de actuar. Y curiosamente, nadie sabía su nombre, así que todos lo llamaban "Maestro". Cuando la primera chica caminó con nerviosismo al centro del escenario, el maestro le dijo.- Buenas tardes querida, preséntate y especifica la escena que interpretarás. Te advierto que debe ser una escena en la que estén Romeo y Julieta, ya que harás tu audición con el señor Terry Grandchester que hará el papel de Romeo.-

Esto pareció poner a la chica aún más nerviosa, al ver a Terry unirse a ella en el escenario. Terry la observó detenidamente. Era una chica aceptablemente bonita, con ojos dorados y cabello castaño.-

-Mi... mi nombre es Sara y... y... y haré la escena final en la que Julieta se despide de Romeo.- Los tres jurados asintieron. El director de la obra que era uno de ellos levantó la mano y dijo

-Disculpa que te pregunte, ¿Eres tartamuda?-

-N...no-

-¿Tienes pánico escénico?-

-Tam...tampoco.-

-¿Entonces por qué hablas entre-cortando las palabras?-

-Oh Robert, es obvio que la pobre chica está nerviosa.- le interrumpió el maestro.- ¿No recuerdas a tu esposa en su audición, cuando eligieron el casting para Romeo y Julieta hace 20 años? Jaja... recuerdo que a la pobre se le enredaron las piernas y terminó sacando las cortinas del escenario... y el director dijo...-

-Sí gracias maestro.- lo interrumpió. El pobre anciano no se daba cuenta que a veces hablaba más de la cuenta.- Comienza porfavor.- dijo el director.

Y así, todas las chicas iban pasando una, por una, y cada una más torpe que la otra, aunque siempre habían excepciones. Pero Terry al mirar a los jurados, veía su expresión de decepción y melancolía. ¿Y que tal si nunca encontraban una nueva actriz para el papel de Susana?

Para Terry esto era una tortura. Y pensar que en estos precisos momentos podría estar con Candy en el hotel haciendo... muchas cosas en vez de estar aquí comprobando la falta de talento de todas estas actrices por oficio.

Gracias a Dios, la tarde había terminado y ahora podría ir tranquilo al hotel a esperar que Candy regrese de su reunión con Albert. Terry observó como los jueces deliberaban pero en sus rostros había indecisión. De pronto el maestro de escena se paró para despedirlas a todas.

-¡Muy bien, eso es todo señoritas muchas...!-

-¡Espéren!- Dijo una voz desde atrás.- Yo no he dado mi audición...-

-Disculpe señorita pero en el teatro las tardanzas son imperdonables.-

-No estoy tarde simplemente no me he dejado ver. Puede revisar su registro maestro y comprobar que hay una participante que falta y esa soy yo.- decía la joven sin dejarse mostrar todavía.

A Terry no le gustaba esto. Esa voz le era perturbadoramente familiar.

-Muy bien señorita... ¿Leagan? ¿Eliza Leagan?-

-¡¿QUÉ?!- Logró decir Terry.

-Esa no es forma de saludar Terry.- dijo Eliza mientras se abría paso entre las chicas que se retiraban, mirando a Terry con una sonrisa elegante y seductora, como sólo los Leagan sabían hacer.