Liam pasó sus brazos por debajo de mi cintura y me presionó contra su cuerpo provocativamente. Dejé escapar un jadeo y me arqueé como su una corriente eléctrica hubiese recorrido mi espina.

Para cuando quise darme cuenta, él ya se había deshecho de mi ropa interior y volvió a poner sus manos en mi espalda. Una gota de sudor cruzó por mi rostro y deslicé mis manos hasta el borde de sus boxers Calvin Klein para bajarlos lo más despacio que mi creciente alteración me permitía. Una vez que se los quité, tomé su miembro y descendí las manos sobre él, arrancándole varios gemidos ahogados, lo que me incitó a seguir haciéndolo hasta que Liam reubicó su cuerpo sobre el mío y nos volvimos uno. Solté un gruñido leve y entrelacé mis piernas en su cintura ejerciendo una presión equitativa al choque de nuestras caderas.

Besé sus labios con ansias y enredé mis dedos en su cabello mientras sus manos bajaban por mi torso.

Temblé ante el contacto de cada centímetro de su tibia piel tocando la mía y me dí cuenta de que realmente no había otro lugar en que quisiese estar en ese instante y para el resto de mi vida más que entre sus brazos, justo donde estaba en ese momento. A su lado.

Respiré agitada sintiendo cómo mi corazón latía audible y descaradamente contra mi pecho cuando él detuvo paulatinamente sus celestiales movimientos y pegó su frente a la mía.

—Te amo.- Repitió —Demasiado.

—También yo, Liam.- Contesté tomando su rostro y atrayéndolo hacia el mío para poder besarlo antes de que sin más intervalos, volviésemos a la acción durante el resto de la tarde, ya que cuando decidimos volver al mundo real, eran las nueve menos cuarto de la noche.

—¿Tenemos que volver?- Me quejé apoyándome sobre su pecho desnudo.

—No sé. Si fuese por mí, me quedaría aquí por siempre.

Reí y me levanté para terminar de vestirme. Oficialmente esta había sido la mejor manera de terminar el fin de semana.

De repente, irrumpiendo en medio del silencio, oímos la puerta abrirse y Hannah gritarle a Harry.

—¡Aléjate de mí con ese gato, Harry!

—¡Jamás! Esto es en venganza por robarme a mi BooBear.

—Tengo alergia, tarado. ¡Quítalo! Además, Louis fue mío primero.

—¡Muere, perra!- Chilló Harry

—Si no te llevas a esa cosa, me encargaré de que te arrepientas de eso, Styles.

—¿Qué harás, eh? ¿Me golpearás?

—Peor. Te alisaré el cabello y aplastaré un gato con mi camioneta.

—No lo harías.

—Oh, olvidé decir que lo filmaría para que lo veas, cariño.

—¡NO! ¡BooBear! ¡Sálvame a mí y al gatito!- Lloriqueó él

—¡HazzyCatty!- Exclamó su mejor amigo. —¡Aquí estoy, pequeño minino!

—Lo que nos faltaba.- Dijo Liam poniéndose su remera.

—It's Halouannah, bitch.- Sonreí abriendo la puerta y encontrándome con Zayn a punto de hacer lo mismo en la dirección opuesta.

—Woah, woah. ¿Qué les pasó?- Parloteó el morocho abriendo los ojos como platos —¿Acaso los atacó un tornado?

—No. ¿Por qué lo dices?- Contestó Liam encogiéndose de hombros.

—Bueno, creo que se caerá de maduro si se miran al espejo, chicos.

Dí un saltito para pararme frente al espejo y me percaté no de lo desordenado, sino del enormemente caótico estado en que se encontraba mi pelo. Roja como un pimiento, lo acomodé y sonreí incómodamente.

—Por mí ni se preocupen. Me llevaré el secreto a la tumba.- Rió Zayn enarcando las cejas.

—Más te vale.- Lo amenazó Liam tomando mi mano y saliendo del cuarto. —O te mataremos.

—Lo que sea. ¡Rocky! Espera un segundo. Necesito tu ayuda, porque... ¿Puedo preguntarte algo sobre...?

—¿Sí, Zayn?

—Sobre Sam.

—¿Sobre Sam?- Repetí con una mueca de burla, pero amable. —Dime.

—Yo... Promete que no le dirás nada, ¿sí?- Masculló buscando algo en su bolsillo y sacando una cajita verde al estilo Tiffany's.

—Oh santo Cowman.- Murmuré llevándome la mano a la boca.

—¡Zayn!- Se quejó Liam con mala cara.

—Cállate, Liam. ¿Crees que a Sam le guste, Rocky?

Al abrir la cajita, ví una cadenita de oro con un delicado dije en forma de corazón relucir en el terciopelo negro del interior de ésta.

—¡Es divina!- Exclamé —A Sam definitivamente le encantará, Zayn.

—¿Sí?

—Puedes apostarlo.- Afirmé, y al buscar la aprobación de Liam, me encontré que estaba fulminando a su mejor amigo con la mirada. —Oye, no seas malo.

—No te preocupes, Rocks. Lo superará.

—Y tú te haces llamar mi amigo, ¿eh? Vamos, Rocky.

—No, espera. ¿Qué pasa aquí? ¿De qué me estoy perdiendo?

—De nada, mi amor. Ahora vamos, quiero darte algo.

—Pero...

—Será sólo un segundo.- Me interrumpió él con una sonrisita.

Lo seguí al interior de su habitación una vez más y esperé a que él buscase algo en su mochila de Buzz Lightyear. Un tanto infantil, sí; pero esa era una de las cosas que más me gustaban de Liam.

—Listo. ¡Cierra los ojos!

—Hecho.- Asentí tapándomelos con una mano.

—Pero no hagas trampa.

—No, Liam.

—Abre tu otra mano, y a la cuenta de tres, abre los ojos.

—Okay.- Asentí sintiendo algo pequeño y rugoso en la palma de la mano.

—¡Tres!

—¿Y el uno y el dos?

—¡Sólo mira, Rocky!

En cuanto me destapé los ojos, encontré una cajita exactamente igual a la que tenía Zayn, pero en color rojo.

—Espero que te guste. Es... No sé. Ábrela.- Murmuró rascándose la nuca.

—Oh, Liam.- Susurré abrazándolo sin haber abierto la caja y ya con lágrimas en los ojos. —No debiste.

—¿Por qué no? Es sólo un regalito.

Abrí la pequeña cajita con sumo cuidado y dentro de ella, una magnífica cadena de plata con un dije en espiral que tenía un pequeño rubí y una estrella de diamantes.

—Eres tan dulce.- Me sonrojé —Gracias, Liam. Es indescriptiblemente hermosa.

—De nada, preciosa. Y la elegí yo solo.

Reí y lo besé tiernamente cuando él pasó sus brazos por mi cintura y me levantó en el aire.

—Por eso estaba viéndome mal.- Dijo Zayn desde el umbral.

—Vete, Zayn.- Contestamos ambos en el único segundo que dejamos de besarnos.

—Pero... Necesito su ayuda una vez más. Temo que Sam quiera golpearme.

—¿Por qué te golpearía, Malik?- Inquirió Sam apareciéndose en el pasillo.

—Por nada, Jacques. Quiero decir... No sé. ¿Querrías golpearme por algún motivo en especial?

—A ver... Déjame pensarlo. ¡No! Espera un segundo.

—¿Qué sucede?

—Recordé que no me importa.- Respondió ella yéndose.

Viendo la cara de Zayn ante esa respuesta de mi amiga, supe que tenía que hacer algo.

—Tengo una idea.- Sonreí —Pero antes, ¿me ayudarías a ponérmela, Liam?- Pregunté sacando mi cadenita de su caja.

—Sería todo un honor.- Dijo él tomándola y colocándola alrededor de mi cuello. —Te queda hermosa.

—Todo gracias a tí.- Mascullé —Ahora ven, ayudemos a Zayny-Zayn a conquistar a su chica.

—Gran idea.

—Y eso que todavía ni la oíste. ¡Zayn!

—¿Qué sucede, Rocks?

—Tengo un plan para que conquistes a Sam.

—Soy todo oídos.

Enarqué una ceja y comencé a contarles mi idea antes de decidir ponerla en marcha durante la cena esa misma noche. Conociendo a Sammi, supe que tal vez nos costaría un poquito hacerla caer en la trampa, pero estaba igual de segura de que el plan "Conquistando a Samantha" le funcionaría a Zayn