Capitulo 29

Me encontraba Pleno y feliz paseando junto a Serena y su hija, Aunque el momento se amargo con la llamada de Satoru, mi recepcionista, que me avisaba que los chicos habían entrado pasados de copas a mi departamento y que estaban muy escandalosos.

Serena gracias a Dios no me hizo problemas, acepto muy amablemente pasar primero por mi edificio mientras yo arreglaba mi problema con este cuarteto del mal.

Cuando llegue a mi departamento, la puerta estaba abierta y la sala ordenada, desde mi despacho se escucho un gran ruido….camine rápidamente hasta el lugar encontrándome con Jedite y Neflyte tirados en el suelo muertos de la risa, y con latas de cervezas en las manos.

-hasta que por fin llegas –dijo Malachite sentado en mi escritorio.

-¡¿Qué demonios hacen aquí?! –pregunte apretando mi mandíbula y recordando que Serena me esperaba abajo.

-venimos a buscarte –respondió Zoycite encogiéndose de hombros

-Les dije que no iré a ese bar –respondí disgustado por su insistencia.

-No te hagas de rogar Dariencito -dijo con burla Malachite -te hemos dicho mil y una vez que te necesitamos.

-ustedes no entienden, he dicho ¡NO!-respondí tajante-, ya tome mi decisión y si me permiten tengo que irme luego, me esperan –dije irritado.

-espera Darien –hablo Neflyte.

-vamos, di que si di que si –insistió Jedite.

-como no entienden, dije que no –todo esto me estaba colocando mal genio.

-Vamos hombre –comento Zoycite.

-saben algo, me largo, sigan haciendo lo que hayan estado haciendo –comente ya dándome por vencido, esos cuatro no entenderán nunca.

-espera ahí Darien Chiba –dijo Malachite, colocándose de pie a medio metro de mi.

Mientras miraba con el seño fruncido a los cuatro Jedite hablo interrumpiendo mis pensamientos.

-Darien, ¿Quién es ella?

Aquello me callo como balde de agua fría, mi mente trabajo más rápido que en toda mi vida, sabía perfectamente que la persona que se encontraba a mis espaldas era nada más y nada menos que la único persona a la que eh podido amar en mi vida, y su hija, no, nuestra hija, esa manchita en su oreja es la muestra de que es una Chiba, todo mi autocontrol ha estado al máximo cada vez que las tengo cerca, gracias a dios no me ha pasado que eh estado a punto de decirla hija, pero me he contenido.

Me gire rápidamente observando a mi princesita tenia los ojitos rojos y conteniendo lágrimas, Saya estaba en brazos mirando a su madre.

Estaba seguro que el color había abandonado completamente mi rostro, tenía todo planeado para decirle la verdad en un tiempo más, poder contarle que todo lo que hice fue para poder formar un futuro juntos, y ahora que sabía que tenía una hija con ella, darle un futuro feliz y lleno de paz, pero no quería que se enterara de semejante manera.

-¿Por qué? –fue lo único que pudo pronunciar ya que sus lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas, cuanto me dolía verla llorar, me destrozaba el corazón.

-Serena… -dije tratando de acercarme pero ella me interrumpió.

-¡No te me acerques! –grito haciendo que Saya se sobresaltara -¡eres un maldito mentiroso! –exclamo saliendo de mi despacho lo más rápido que pudo teniendo a Saya en brazos.

-Espera Serena, te lo puedo explicar –dije mientras corría trás de ella, pero ya había salido de casa y cuando quise llegar al elevador ya las puertas metálicas se cerraban .

Volví nuevamente a mi despacho, los muchachos aun continuaban en los mismos lugares de hace un momento.

-Darien, ¿Quién era es muchacha tan linda con esa niña pequeña en brazos? –pregunto Malachite.

-eran Serena y mi hija –respondí en un susurro, me encontraba mirando un punto fijo y lo más seguro que ya tenía mis pupilas con lagrimas.

-¡TU HIJA! –dijeron los cuarto a la vez.

-sí, mi hija, pero ella no sabe que yo soy su padre, me entere hace poco, en cuanto a Serena… acaba de enterarse por culpa de ustedes de que ¡soy Darien y no Endimión! –dije desesperado colocando mis manos en mi cara para soportar la impotencia y unas inmensas ganas de llorar, pero no podía, estos cuatro no pueden verme mas destrozado de lo que ya me han visto, debo demostrar que no me siento como en el mismo infierno.

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-Mami ¿por qué lloras? –me pregunto Saya pasando su manito por mi mejilla.

-no es nada mi nena bonita (es su hija trátala con amor), es solo que me entro una basurita al ojo, además tenemos que llegar luego a nuestro departamento, Tia Mina ira nuevamente con Haji a jugar –mentí para que no continuara haciendo preguntas.

-y Haji, ¿se puede quedar a dormir hoy? –pregunto apoyando su cabezita en mi hombro.

-claro –mi voz sonó como un susurro.

-mami, ¿Por qué le dijeron el nombre de mi papi a Endimión? –pregunto de pronto, por lo que me dejo mas dolida de lo que me encuentro.

-no lo se, ese nombre es común en estos días.

Camine en dirección a mi departamento, no quise tomar un taxi ya igual no quedaba muy lejos, Caminar me serbia para pensar y recordarme lo tonta que soy, una parte de mi había notado su parecido a Darien, esa sensación al tenerlo cerca, su forma de hablar, sus ojos, pero como se llamaba Endimión era imposible que fuera él.

Cuando llegue a nuestro edificio, me encontré con la persona que menos me esperaba en ese momento.

-Hola…

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-Por favor me pueden dejar solo –dije sirviéndome un vaso de whisky.

-Darien, ¿estás seguro que estas bien?, te ves más tenso que de costumbre –comento Zoycite

-¿se me nota que este de maravilla? –Pregunte irritado –¡necesito que se vayan de una vez por todas, después hablamos!.

Los muchachos cerraron la puerta de mi departamento y yo me deje caer al piso como un peso muerto, las lagrimas comenzaron a fluir por mis mejillas, grite hasta sentir mi garganta secarse, me golpeaba la cabeza con el suelo una y otra vez, me sentía el hombre mas miserable de este mundo, la tuve tan cerca, conociéndola desde otra perspectiva, como un simple amigo, pero todo se arruino al enterarse de la verdad. Ver sus ojos muy abiertos y con lagrimas en ellos, me destrozaban el alma.

Después de no se si fueron treinta minutos o una hora, en que estuve lamentando mi desgracia, me levante y marque el único numero que sabia que me apoyaba pese a todo lo que eh hecho en estos tres años.

-diga.

-Andrew, eche a perder todo –dije nuevamente rompiendo a llorar.

-¿qué paso Darien? –dijo preocupado.

-Serena…

-¿le paso algo a Serena? –pregunto preocupado.

-se entero de que soy Darien, ¡maldita sea!, si estos buenos para nada no hubieran venido, nada de estos estaría pasando.

-¿te refieres a tus guardianes? –Pregunto -¿Qué hicieron?

-estos idiotas vinieron a mi departamento pasados de copas, yo me encontraba con serena y la deje en recepción, no se en qué momento, pero… –las lagrimas ya me estaban impidiendo hablar, recordar su cara llena de lagrimas por mi culpa ya me tenia destrozado.

-Darien, respira y cálmate, yo puedo esperarte para que me cuentes todo –mencionó mi mejor amigo con su voz suave, tratando de consolarme.

Minutos después le comencé a contarle todo lo que había pasado, el solo me escuchaba atentamente, cada palabra mia salía al igual que cada lagrima de mis ojos.

-Darien, sabias que esto iba a suceder tarde o temprano-murmuro Drew al otro lado de la linea.

-lo se pero…

-pero nada amigo, Serena debía enterarse tarde o temprano de que tu eras Darien.

-pero no de esta manera, Saya….la pequeña Saya solo me veía con los ojos igual de abiertos que mi princesa.

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-¡que Darien se encuentra aquí! –exclamo mi mejor amigo mientras derramaba su tazón de café.

-me siento muy mal, Seiya, después de tanto tiempo, de todo lo que paso, ha vuelto a aparecer –mencioné derramando mas lagrimas.

-Ven acá Serena –me tomo en brazos y me sentó en su regazo –te aseguro que todo va a estar bien, cuentas con mi apoyo para todo.

-gracias Seiya…

Dicho aquello rompí a llorar nuevamente, recordando cada momento que pase con Darien, cuando comenzamos a platicar después de tanto tiempo, nuestro primer beso, nuestra primera entrega que en una de ellas mi querida diablito fue concebida, cuando me vio con Seiya y no volvió a verme mas, la manera en la que me dejo en ese hospital para no volver…después de un tiempo y tener a Saya entre mis brazos, esforzarme y continuar mi vida, esta beca que me trajo a Londres y conocer a Endimión, sentir esa inquietud de que ya lo conocía, pero no darme cuenta de que era el mismísimo Darien con otro nombre, aquel recuerdo me destrozo mucho mas.

No sé cuando tiempo estuve llorando en brazos de Seiya, pero gracias a él, estaba aquí en pie, me ha dado tanto apoyo que ni con toda la Dinero del mundo puedo pagarle.

-¿estás mejor bombón?

-sí, gracias por todo Seiya –le agradecí en un susurro.

-princesa no me esperaba verte de esta manera y yo que te traía una propuesta.

-¿una propuesta?

-sip, con los chicos estuvimos conversando cuando llegamos acá a Londres y decidimos que queremos que cantes con nosotros en el concierto de unas semanas.

-pero Seiya, yo canto pésimo –me excuse.

-no me vengas con esas excusas bombón, en la boda de Mina y Yaten cantaste de maravilla, además queremos que tu escribas una canción, claro que yo te ayudare

-Seiya te lo agradezco por todo, pero no quiero cantar, tengo que ver a saya.

-Mi sobrinita puede quedarse con las chicas, Mina también cantara, ayudara con los coros.

-bueno está bien, tu ganas –declare mi derrota –ahora que mencionas a Mina, le dije a Saya que la iba a llamar y que trajera a Haji.

-llámala mientras yo limpio este desastre –menciono mirando el café derramado –y que te parece que comencemos ahora a escribirla.

-¿Por qué ahora?

-no lo sé –comento sonriendo y encogiéndose de hombros –además te tengo que contar algo, que ni siquiera mis hermanos saben.

-¿algo que ni los chicos saben?, ya cuenta –dije emocionada.

-voy a hacer padre.

Cuando pronuncio esas palabras se encontraba con los ojos ligeramente cerrados y una sonrisa que si fuera posible le llegaría de una oreja a otra.

-¿en serio? –pregunte atónita, ya que hace un tiempo me conto que ser padre era uno de sus sueños.

-Diva tiene dos meses de embarazo.

-¡felicidades! –exclame dándole un fuerte abrazo.

Minutos después llame a Mina contándole todo lo sucedido, el grito que dio cuando le dije que Endimión era en realidad Darien, lo más seguro que se escucho hasta un poco más lejos de Plutón, luego de ese grito lo único que logre escuchar fue "Yaten voy donde Serena y Haji va conmigo"

Seiya jugaba con mi pequeña en su cuarto a las tasitas, a él y a los chicos nunca les importo dar el ridículo cuando se vestían con vestidos de mujer y bebiendo té imaginario.

Diez minutos después la puerta de mi departamento sonó, y deje entrar el torbellino amarillo llamado Mina Aino.

-¡¿Cómo que Darien es Endimion?! –pregunto agitada y dando un grito.

-habla más bajo que Saya está en su cuarto –la amoneste bajito para que mi pequeña no escuchara.

-Haji, ve al cuarto de Saya, mientras tu tía y yo conversaremos

El pequeño salió corriendo en dirección del cuarto de mi hija, un grito de júbilo se escucho de parte de Seiya al verlo.

-ya serena cuéntame que fue lo que paso –dijo Mina impaciente.

Le conté todo nuevamente, con lijo de detalles, mas de una lagrima se me escapo, pero ahora me sentía más relajada y podía pensar con la cabeza fría.

La mirada de mi amiga cada vez se iba desfigurando mas y fruncía el seño mediante mi relato avanzaba

-y ¿Qué vas hacer ahora que sabes la verdad? –pregunto de pronto

-¿la verdad?, no lo sé –comente encogiéndome de hombros –todo esto está avanzando rápidamente –guarde silencio unos segundos y continúe –Saya hace unos días me pregunto sobre su padre, y me hizo varias preguntas, inclusive cual era su nombre….

-y le contaste que el nombre de su padre es Darien –termino la frase mina.

-así es –comente ya en un susurro –cuando salimos del departamento de Endi…de darien –me corregí - me pregunto porque le dijeron así a Endimion, y lo único que se me cruzo por la mente en aquel momento, fue que era un nombre común.

-Saya y Haji ya se quedaron dormidos, –dijo Seiya haciendo acto de presencia-ah hola huracán Mina

Hola Seiya –saludo Mina.

-Saya ya estaba muy cansada cuando llegamos, solo quería esperar a que llegara Haji –comente mirando a la nada

-y Mina ¿la convenciste de que hiciéramos la letra de la canción hoy? –pregunto Seiya sentándose a mi lado.

-¿quieres hacerla ya Seiya?, eso es muy pronto.

-mientras antes mejor, además tenemos que pensar en el ritmo y pensar que le llame la atención a los fans

-pero Seiya, yo ya te dije que aceptaba, mi inspiración para pensar en canciones esta en menos ceros….muchos ceros.

-Serena ya manos a la obra –dijo Mina colocándose de pie –Seiya, trae tu guitarra, y tu Serena ve a preparar unos cafés.

-Mina…-fue lo único que logre pronunciar ya que me empujo camino a la cocina. Ver a mi amiga tan decidida llega a dar miedo, pero que se le va hacer, pese a todo la quiero tal cual es….

La luz del sol penetro mis ojos nada más abrirlos, era sábado y me encontraba en la misma posición en la que quede después de hablar con Andrew, acostado en la alfombra, al igual que un feto, un vaso de whisky a mi lado y la botella vacía, dios mi cabeza se parte en dos cada vez que la muevo.

Mi animo estaba por el suelo y no tenia ganas de hacer nada, mucho menos de ir a clases como a trabajar como por un mes, mi vida ya esta bastante hecha pedazos como para ir a calentar un asiento.

Llame a mi secretaria excusándome por no ir y diciéndole que tenia un resfriado fuerte razón por la cual no me presentaría por unos días, la universidad no me importa mucho en este momento, pero lo más seguro que pierda demasiada materia….pobre de Ichigo, va a tener que escribir apuntes más que en su vida pensé sonriendo pero el sonido de mi teléfono me trajo nuevamente a la realidad.

-¡COMO QUE SERENA SE ENTERO DE LA VERDAD! –dijo la voz exaltada.

-papá cálmate y te explico, además tus gritos me parten la cabeza –comente con un gruñido.

-Darien explícate o prefieres que aparezca en tu departamento y te regañe igual que niño pequeño.

-¿Quién te dijo que serena se entero de la verdad? –pregunte

-Andrew me llamo, pero no me comento nada en detalles, ese es trabajo tuyo hijo.

Le comente lo mismo que le dije a Andrew, todo con lujo de detalles, aun que ahora no me puse a llorar igual que un bebe pero más de una lagrima se me asomo cuando mencioné que se había ido con los ojos llorosos.

-y ¿Qué piensas hacer hijo? –pregunto mi padre.

-no lo sé papá –Mi voz salió rota, dolida y desanimada –si Serena me odia con todo su corazón, aquel día que la deje en el hospital, ahora debe de querer verme muerto.

-no pienses así Darien, está claro que Serena se encuentra dolida pero tú debes decirle toda la verdad, debe saber porque te fuiste y te cambiaste el nombre.

-eso si que no papá, prefiero que me odie, que mi hija no sepa quién soy, pero contarle la razón por la que le destroce el corazón, la mataría de solo oírlo.

-espera…escuche bien darien, ¿dijiste hija?

-este…bueno papá, no sé cómo explicar eso –comente con inocencia y una sonrisa.

-Hijo se perfectamente cómo se hacen los niños, pero tú me estás diciendo que tienes una hija –se escucho sorprendido.

-Serena estaba embarazada de unas semanas o días cuando la deje ese espantoso día en el hospital –mi voz salió en un susurro recordando aquel día –hace unas semanas me entere que la pequeña es mi hija.

-¡Tengo una nieta! –grito tan fuerte que sentí mis oídos zumbar –tu madre cuando se entere se pondrá realmente contenta.

-sí, lo mas seguiros que cuando le cuentes, terminare quince metros bajo tierra.

-tu madre puede tener un carácter de los mil demonios cuando se enoja, pero uno de sus sueños ah sido poder ser abuela.

-tu convénsela de que no me mate a tu único hijo, ya papa –dije haciendo voz de niño chico.

-ya hijo, te dejo, tengo que continuar atendiendo el restáurate y hoy esta mas lleno que nunca.

-ok, adiós papá cuídate

-hijo, habla con tu chica, ella debe saber la verdad –tras decir aquello corto.

Luego de hablar con mi padre me di una ducha de agua fría, mi aspecto le hace competencia a los pobres mendigos que viven en las calles.

Será mejor que le haga caso a mi padre, tengo que hablar con Serena, todo esto lo hago por ella, y ahora por esa pequeña que debo ganarme su cariño.

Tome mi auto y mi destino era el departamento de mi rubia perdición, eran cerca de las dos de la tarde y las nubes de color gris amenazaban con hacer desapareces el hermoso sol que me recordaba a Serena.

Mi celular comenzó a sonar y verifique que era Malachite.

-¿Qué quieres Malachite? –pregunte

-Hola Darien, así se saluda a la gente, diciendo hola.

-no me molestes quieres, ¿para qué llamas?

-así que te levantaste de mal genio y amargado, ya iré al grano de inmediato…debido a lo que paso anoche, estoy seguro que pensaste en nuestra oferta –dijo calmadamente.

-claro, y ya sabes la respuesta, me conoces demasiado –dije encogiéndome de hombros y deteniéndome en una señal de alto.

-entonces, nos juntamos en tu departamento a las diez.

-claro, y por favor traigan algunos tragos, porque si no, díganle adiós a mi participación –dicho aquello corte la comunicación y continúe mi camino.

Cuando llegue a su edificio todo estaba más silencioso que de costumbre ya que siempre en estos edificios colocan música ambiental, la recepción muy callada y la chica de siempre….¿estaba durmiendo en su puesto?

-disculpe –dije con voz firme y fuerte que la hizo saltar de su puesto -¿se encuentra la señorita Tsukino? –pregunte.

-ahí disculpe –dijo rascándose la cabeza con una mano -¿Tsukino?, acá no hay ninguna persona con ese apellido –comento después de revisar los registros.

-¿está usted segura?, acá estuve hace unos días con la señorita tsukino y su hija.

-ah, usted me está hablando de la señorita Winston –dijo de pronto.

-ella misma –así que mi princesa está registrada con su apellido paterno.

-sí, ella está en su departamento, ¿quiere que le avise que usted la busca señor Shields?

-no, no se moleste –dije sonriendo.

Llegando al piso de mi rubia perdición, mi corazón ya se encontraba acelerado, este momento lo llevaba planeando desde meses después que la deje y mi vida se volvió una mentira.

Toque su timbre dos veces, ella no podía verme ya que su puerta no tiene mirilla, así que eso me da un poco mas de valor.

La puerta se abrió de pronto y la imagen que llego a mis ojos, era de una muchacha de ojos rojos e hinchados, rastros de lágrimas en sus mejillas, su nariz respingona roja como la de Rodolfo el reno, su hermoso cabello rubio se encontraba amarrado en una cola de caballo y todo enredado y su ropa, su ropa color rosa le daba el toque infantil….si no mal recuerdo, me la encontré exactamente igual, cuando llamo al restaurante de papá y termine yo llevándole la comida, el día en el que…le pedí que fuera mi novia y nos entregamos por primera vez.

-Serena –susurre nada más verla a los ojos.

-Endi…digo Darien, ¿Qué haces aquí? –pregunto llevándose un pañuelo a la nariz.

-¿puedo pasar? –pregunte con un nudo en la garganta verla de esa manera

-no, no puedes –dijo enojada y perdiendo la voz mientras derramando mas lagrimas, lo cual me partía el alma.

-Cariño…

Entre a su departamento y la estreche entre mis brazos, su llanto se intensifico mas y no me molesto en que mojara mi camisa, apoye mi cabeza junto a la de ella, mientras que sus brazos se enredaron en mi cintura y se apretó mas a mi cuerpo.

Compartí su llanto, mis lagrimas eran tanto de tristeza como de felicidad, por fin éramos Darien y Serena, nada de mentiras de por medio.

No se cuantos minutos estuvimos abrazados en la entrada llorando, reaccione cuando se separo de mi y se limpio las lagrimas diciéndome.

-¡tú no tienes nada que hacer acá!-Su tono frio y duro me dolió, pero me lo merecía, le he hecho demasiado daño como para recibir una sonrisa que tanto amo, de parte de ella.

-Serena, vengo a disculparme por todo.

-¿disculparte? Já –Pregunto irónica - ¿disculparte de no dejar explicarte nada de lo que paso?, ¿disculparte de abandonarme en un hospital, a pesar de mis gritos?, ¿disculparte de haberme mentido sobre tu identidad? , ¿Disculparte por decirle a mi hija que su padre se encuentra trabajando duro y que no tiene tiempo para hablar con ella? , porque está claro que ya sabes que mi hija es tuya, ¿verdad?

Todo lo que me dijo, me llego como mil espadas enterradas una a una en mi cuerpo, todo era verdad, cada una de sus palabras decían la maldita verdad.

-Serena, yo –maldición, siento que mis ojos nuevamente se llenan de lagrimas –todo lo que eh hecho….

-ahí por dios Darien, no me vengas con teatritos, lo que paso ya paso, es pasado y el daño ya está hecho –las lagrimas que trataba de ocultar en sus ojos, comenzaron nuevamente a caer por sus mejillas – Escúchame algo porque solo te lo dire una vez, -sentencio con voz dura-¡Ni Saya, ni yo te hemos necesitado todos estos años así que te exijo que desaparezcas de nuestras vidas!

-pero Serena, yo quiero hablar contigo –dije tratando de acercarme a ella.

-Yo no tengo nada que hablar con usted Señor Shields.

-por favor serena –mi voz salió en un susurro y un gemido debido a que tenia un gran nudo en mi garganta.

-Lárgate o pediré una orden de alejamiento-sentencio antes de girase y entrar a una habitación dejándome parado en el living. Todo estaba muy ordenado, nada fuera de lugar, lo que si me llamo la atención fue el silencio que invadía este metro cuadrado, ¿Dónde estaba Saya?.

Un sonido remplazo ese molestoso silencio y la voz de Serena siguió después. Camine de donde provenía la voz y me la encontré sentada en el suelo sobándose el pie derecho y maldiciendo en voz baja.

-serena….

Me acerque a ella para tomarla en brazos, pero ella me dio un manotazo, y continuo maldiciendo y acariciando su pie. La tome en brazos nuevamente, ella hacia peso con su cuerpo para que no lograra tomarla, eso me recordó cuando éramos más pequeños, siempre hacia eso.

-Serena, por favor –dije

-Darien, te….-sus sollozos la impidieron seguir hablando.

La deposite en su cama y senté a su lado acariciándole su mejilla.

-Serena, se que he sido un estúpido y pedir perdón no vale de nada ya que no va a borrar todo el daño que te he hecho, pero yo necesito que me escuches…

Continuara….

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