Taiki x Nene

- Ahora que se ha ido ¿Me mirarás a mí?

La castaña todavía asmilaba lo que Taiki, su amigo, su único amigo, acababa de decir. Eso era una confesión, claramente.

- ¿Desde cuándo quieres que te mire?

- Desde que te vi por primera vez.

Cuatro años antes

Acababan de subir de nivel, era su primer año en el instituto, nadie conocía a nadie. Taiki hablaba con todos. Nene está callada, sola, en un rincón. El chico la miró por primera vez. ¡Qué guapa era! Se quería acercar, pero un chico, se adelantó.

- Eres muy guapa. Deberías ser mi novia.

- No, gracias. – Y ni siquiera le miró al rechazarle.

Ese gesto, y otros muchos gestos de la chica, llamaron la atención del moreno de pelo extravagante. Sería su amigo. Definitivamente tenía que serlo. Aunque a tan tierna edad, no sabía que lo que realmente quería era hacerse un hueco en el frío corazón de Nene.

Tres años antes.

-¿Serás mi amiga ya?

La castaña todavía se negaba a ser amiga de alguien. Y menos de aquel chico que cada día le repetía la misma pregunta. Aunque le hacía feliz, nunca había aceptado. Tampoco le hacía falta, aunque las palabras "somos amigos" no salieron nunca de su boca, lo eran. Ya que almorzaban juntos, caminaban y pasaban tiempo juntos. Pero ninguno era consciente de ello.

- Vale, seremos amigos. Pero ya… Cállate.

La sonrisa de Taiki era casi tan grande como su cara, al fin, tras un año de tanto insistir, ella había aceptado. Pero sentía que eso no era suficiente. Necesitaba más y más de Nene. Algo más. Pero todavía no sabía el qué.

Un año antes.

- No es amor.

- Si lo es, siempre la miras. A puesto cualquier cosa a que quieres besarla.

Taiki y uno de sus muchos amigos hablaban de camino a casa, después de salir del club de baloncesto. Acaba de tener dudas, parecía tener sentido lo que su amigo le decía.

- No quiero besarla.

Mentía. Sí, quería besarla. Lo tenía claro, eso era amor.

Quería abrazarla, besarla. Eso era lo que le faltaba. Y entonces, un nuevo temor se comenzó a desarollar en el corazón del moreno, el miedo a perderla.

- Creo… que sí, es amor.

Seis meses antes.

El nuevo chico se había negado a hablar con él, a hablar con todos. Excepto con Nene. Estaba celoso, Nene era suya, él la quería más que ese arrogante rubio.

Era la primera vez que sentía que no quería ser amigo de alguien. Y casi inconscientemente les espiaba a diario.

La castaña pensaba que seguía al rubio ojiazul cuando realmente la seguía a ella.

Tras muchas reflexionar, llegó a la conclusión de que sólo con estar cerca era feliz y que no tenía el corazón de Nene en sus manos para evitar que se enamorara de otro. Se acercó por fin a Kiriha. Aunque éste todavía negaba su contacto.

Tres meses antes.

Eran amigos. Se hicieron amigos. Aunque Kiriha y Nene, fríos de corazón, todavía no aceptaban tal relación con el moreno de pelo extravagante.

Éste último, moría de celos, en secreto, al ver la relación tan personal que el rubio había desarrollado con Nene en tan poco tiempo, él también quería hacerla feliz. ¿Por qué no podía? ¿Por qué no lo había conseguido todavía?

- ¿Sabes? Me iré de nuevo. Cosas familiares… En menos de tres meses.

- ¿Y Nene? – Taiki parecía contento, pero no lo demstraba.

- La quiero, no le digas nada ¿Vale?

Aceptó. Sólo tenía que esperar hasta que él se fuera.

Ese día

- Siempre, siempre te he querido.

- Lo tendré en cuenta.

Pero Nene no piensa de esa forma respecto a Taiki, ella esperará por Kiriha, y seguirá siendo su amiga. Para siempre, sólo amigos.

Fin.