Sé que me demore SIGLOS en actualizar esta historia y les pido 100000 disculpas =( pero me había quedado en blanco AÚN ASÍ siempre les prometí continuarla y hoy cumplo mi promesa :D . quiero darle un GRACIAS ENORME a la linda Ranka Hime por animarme a seguir con este fic :B este capítulo y lo que sigue va dedicado a ti

La canción de Pimpinela, Prefiero estar sola, no me pertenece al igual que ningún personaje de Rurouni Kenshin =(

ACLARACIONES:

-blah- dialogo

Canción Tomoe

Canción Kenshin

No hay promesa que no se cumpla ni deuda que no se pague!

Ranka Hime: mega super duper tarde pero aquí esta! Dedicado 100% a ti =) espero que la sigas leyendo, muchos beso :D y lamento la demora x.x

Mirialia Paolini : gracias por leer :D espero aún sigas la historia y te guste la continuación ^^

setsuna17: D: han pasado como 7 meses xOx gracias por tus buenos deseos y como dicen más vale tarde que nunca!

Kaoru-st: gracias! Y espero que sigas leyendo mi loca creación :)

Sin más preámbulos, el show debe comenzar

Capítulo 5: Reencuentros, decisiones y despedidas…

Cuando la muchacha de ojos azulados pronunció su nombre verdadero algo se quebró al interior de Battousai. Se sintió perdido, como si hubiera recordado una parte de él que daba por olvidada mientras que ella lo miraba con ojos suplicantes.

-lo más seguro es que no me recuerdes…-murmuró Kaoru desviando la mirada evitando que Kenshin viera sus ojos cristalinos por las lágrimas que luchaban por salir.

En un acto inesperado el samurái tomo el rostro de la muchacha con una delicadeza insospechada para luego perderse durante largo tiempo en ese mar azul profundo. El choque ahora era entre violeta y azul, la mirada del guerrero se había suavizado bastante. Cerró los ojos tratando de recordar, recordar a ese Shinta, ese muchacho débil, temeroso y lastimado. Pero al mismo tiempo cerró los ojos tratando de no enfrentar esa mirada que lo hacía sentir vulnerable sin saber por qué. Sentía que si se perdía en ese mar nunca más podría salir del naufragio. Aun así los volvió a abrir para chocar con la mirada suplicante de su acompañante, que no mostraba miedo pero nostalgia.

Shinta, aquel pelirrojo de ojos violetas hacía sido su primer amor de infancia. Se conocieron cuando niños cuando el padre de Kaoru aún vivía. Venía a veces a entrenar al dojo, el también había perdido a su familia y se hacían compañía mutuamente. Era su compañero de juegos, su primer y mejor amigo y pasaban tardes enteras juntos. Shinta al ser mayor cuidaba a Kaoru y hacía el almuerzo. A pesar de la situación acomodada de la familia Kamiya, apreciaban las atenciones del pelirrojo y a pesar de la diferencia de edad Kaoru a sus 9 años se había enamorado perdidamente su protector pero ella tenía claro que aquel tímido muchacho de 14 años nunca la vería con otros ojos que los de una hermana pequeña.

Kenshin cerró los ojos y lanzó un suspiro cargado de nostalgia, le dolía recordar aunque también habían existido momentos felices en su corta vida. A pesar de la guerra, del dolor y del abandono había un hombre al que no lograba recordar con claridad que lo había acogido sin pedirle nada a cambio más que cuidará a su pequeña hija con su vida. Recordaba ese dojo inmenso lleno de sakuras y de risas, esos pasadizos eternos y el salón de entrenamiento con espadas de madera. En ese lugar se sentía como en casa, se sentía protegido y amado. Hasta que recordó unos ojos zafirinos..

Abrió los ojos impactado y lanzó un grito ahogado mientras tapaba su boca,a niña sonrió satisfecha al sentir que su amigo la recordaba

-Kaoru, ¡¿eres tú?- preguntó impactado, le costaba creer que esa pequeña y poco delicada muchacha se había convertido en una hermosa mujer. Había madurado y su cuerpo había tomado una curvas exquisitas, sutiles, delicadas perfectas para el menudo cuerpo de su única amiga de niñez. Sabía de la belleza de la morena pero nunca pensó que el cambio sería tan impactante.

-Si Shinta, me alegra volver a verte y que me recuerdes- su mirada era dulce, carga de ¿amor? De nostalgia y llena de lágrimas.

Sin esperar un minuto más la abrazo por la cintura perdiéndose en el olor a jazmín de su acompañante, aún sin soltarla de sus amarras se escondió en su cuello y comenzó a llorar-nunca pensé que volvería a verte-murmuró.

Luego de unos minutos de silencio, trato de controlar su respiración y la soltó. Mientras ella trataba de recuperar la movilidad de sus muñecas, el pelirrojo la miraba sin entender absolutamente nada. Su jefe le había pedido que secuestrará y le trajera a la única hija del máximo espia de la revolución que se estaba efectuando contra el emperador. Recordaba que la familia Kamiya vivía en una vivienda bastante acomodada pero nunca pensó que las únicas personas que lo habían recibido con cariño trabajaran en la oscuridad. Lo que entendía menos aún era porque la necesitaban a ella, apenas una niña y tampoco la necesidad del secuestro ya que trabajaban en el mismo bando. Al parecer su pequeña amiga escondía un gran secreto que podía cambiar el destino de mucha gente.

-¿Sucede algo Shinta?- la oji azul lo miró preocupada y tuvo un extraño presentimiento de que su vida daría un giro inesperado.

-No Kaoru, pero ahora tengo que resolver unos asuntos pendientes. Por favor quédate aquí hasta que yo venga a buscarte.-

La muchacha hizo un puchero y estaba dispuesta a reclamar sin problemas pero la mirada de real sinceridad hizo que la morena guardara silencio.

-hazlo por mi, conozco lo terca que eres- pidió- aquí estarás a salvo- plantó un beso muy cerca de sus labios y otro en su frente. Una sonrojada Kaoru lo miraba desaparecer en la oscuridad.

MIENTRAS TANTO CON AKIRA Y TOMOE…

Desconcertado tomó a la muchacha entre sus brazos mientras esta tiritaba y se escondía en su pecho. Sabía que si Kenshin la encontraba o sabía que había estado ahí la mataría pero necesitaba volver a ver a su amado. Al mismo tiempo tal vez su búsqueda sería en vano ya que él tenía una nueva prometida. Lloró más intensamente al recordar eso mientras que Akira la acunaba entre sus brazos y le hacía cariño en el pelo.

-no pensé que volvería a verte hermosa, pensé que estarías con ese tal Himura- susurró con dulzura y un leve toque de rencor en las últimas palabras.

-me escapé, necesitaba verte- dijo despacito como si fuera una niña pequeña regañada

Los ojos negros de Akira se iluminaron como si el brillo de las estrellas se hubo posado en ellos, es cierto que le había propuesto matrimonio a la pequeña Kaoru. Esa pequeña niña que le sacaba sonrisa y le tenía un enorme cariño pero no la amaba como a Tomoe.

Tomo la cara de la morena obligándola a mirarlo a los ojos- Tomoe, tu me amas?- estaba ansioso por la respuesta, tenía miedo, miedo de perderla nuevamente pero sobre todo de hacerla infeliz asesinando al pelirrojo.

Ella lo miró directamente y sin dudar-más que a mi vida Akira, pero supe que te habías comprometido con una bella muchacha- ella bajo la vista mientras que las lágrimas volvían a escaparse de sus ojos rojizos

Él suspiro, no sabía como se había enterado aunque estaba claro que tarde o temprano le tenía que contar,- Hermosa, es cierto que estoy comprometido. Pero yo te amo muchísimo, el día que supe que te habías ido con Battousai mi mundo se derrumbo y prometí nunca más volver a amar a nadie. Cumplí con mi promesa pero Kaoru llego a mi vida como un rayo de sol, trajo alegría y mucha esperanza. Ella es apenas una niña, me la encontré en la calle, había sido atacada por unos criminales que habían asesinado a su padre. Nos apoyamos mutuamente el uno en el otro porque los dos habíamos perdido personas importantes en nuestras vidas. Pensé que después de tu romance con ese asesino nunca volvería a verte- Tomoe se sorprendió al ver como su amante intensificaba el abrazo mientras que las lágrimas cubrían sus ojos negros como el carbón

Sin esperar se dieron un beso deseado por los dos, un beso cargado de nostalgia, de recuerdos, de necesidad pero sobre todo de amor. Ambos sabían que ahora nada ni nadie los separaría. Cuando ambos se vieron obligados a respirar se separaron tratando de normalizar sus respiraciones.

-Tomoe…Akira- dijeron al mismo tiempo-creo que ambos tenemos asuntos que resolver-dijo el mayor-si-respondió la muchacha de ojos rubí.

-antes de que te vayas, ¿Tomoe aceptarías casarte conmigo?- la muchacha sentía la ansiedad de en los ojos y movimientos de su verdadero amor- Por supuesto, aún conservo el regalo que me diste cuando nos comprometimos por primera vez- abrió su kimono y sacó una pequeña cadena de oro con un rubí con forma de corazón en el centro-Akira, yo nunca te olvide.-respondió segura.

-Yo tampoco, eres mi vida- dijo tiernamente mientras depositaba un tierno beso en su frente- prométeme que volverás tan pronto termines, por favor- sus palabras sonaban a suplica.- te lo juro- respondió antes de deshacer el contacto y desaparecer en la oscuridad de la noche.

-Kaoru, tengo que encontrarte- susurró el muchacho antes de entrar a su mansión

MÁS TARDE ESA MISMA NOCHE

Tomoe agradeció a Kami-sama que Kenshin no se encontrará en la casa cuando ella llegó tarde de esa noche; pasada las 10 decidió hacer una cena ligera por si el pelirrojo de ojos amatistas venía al hogar que compartían. Ella esperaba su llegada con ansias, necesitaba hablar con él y decirle todo lo que sentía. Tenía que ser sincera y comenzar de nuevo en un esplendoroso futuro junto al hombre que le había robado el corazón desde el comienzo.

Kenshin por su lado también había meditado mucho esa noche antes de llegar a su casa, estaba confundido. La reaparición de Kaoru en su vida lo había confundido todo. No sabía que sentía por esa muchacha de ojos zafirinos pero nacía en él una necesidad de protegerla de todo mal, de hacerla sonreír pero sobre todo las mariposas invadían su estomago como nunca había sentido con su actual pareja. Tenía deseos de poseerla con dulzura, con tiempo y delicadeza. Definitivamente necesitaba hablar con Tomoe.

Llegó a su casa tarde, pasada la media noche y fue grande su sorpresa al encontrarse con su amada tomando té y frente a él una mesa repleta de comida.

-hola Kenshin- saludó con una frialdad que no era usual en ella- necesitamos hablar así que por favor toma asiento-nuevamente lo sorprendió la actitud dominadora de su mujer, ella siempre parecía ser muy sumisa pero al parecer las cosas estaban cambiando.

-No hay nada que me de más soledad
que tu compañía,
no hay mayor distancia entre los dos
que cuando te arrimas.-
dijo mientras cerraba los ojos, lanzando un suspiro que se perdió en la habitación

Kenshin la miró sin entender nada a lo que respondió:

-No quiero que volvamos a empezar
con tus ironías,
si hay algo que me tienes que decir,
quiero que lo digas.-
dijo desafiante, mientras la obligaba a mirarla directamente a los ojos

-Trate de acostumbrarme a tu vida,
me puse el disfraz que tu querías,
deje de hacer las cosas que soñaba
y no sirvió de nada de nada de nada...-
las lágrimas nuevamente invadía sus ojos rojizos, estaba harta de seguir siendo la mujer sumisa y dueña de casa que cada noche se iba a dormir fingiendo que no sabía nada sobre la verdadera profesión de su amante. Estaba harta de tener que complacerlo en todo.

-Se ve que es imposible
para mi poder conformarte,
si todo lo que tengo te lo dí,
que más puedo darte.-
sus ojos amatistas la miraban con rabía contenida. Le había dado TODO LO QUE TENIA, TODO! Sabía que no era la gran vida pero estaba dispuesto a arriesgar su vida por ella y ella actuaba totalmente ingrata. Ella sabía que él no demostraba sus sentimientos abiertamente, pero le daba todo lo que tenía.

-Un gesto, un detalle, una caricia,
un beso, una palabra,
una sonrisa no sé por qué me dices
que me amas si no demuestras
nada de nada de nada.-
todas las noches era lo mismo, él llegaba con su actitud fría y despreocupada esperando que la comida estuviera lista y ella se entregara a él. Nunca un gracias, una sonrisa sincera o un Tomoe eres lo más importante para mi.

-Prefiero estar sola, Subir la mirada.- dijo decidida aunque ella sabía perfectamente que si Akira no habría aparecido en su vida nada de esto estaría sucediendo.

-¿Quién te dará lo que te dí?-le preguntó desafiante

-Sentir que merezco.-

-¿Qué crees que vas a encontrar?.-

-Poder ser amada.- respondió con simpleza mientras miraba el techo y jugaba con sus manos

-No hay quién te pueda conformar.- dijo con crudeza

-Yo prefiero estar sola.-

-Y un día tú vas a volver.- afirmó con el orgullo herido

-Y no abandonada..- nunca más pensó, Akira nunca me dejará sola

-Y ese día no estaré.- laamenazó- si te vas ahora, olvídate de mi para siempre Yukishiro

-Mirarme al espejo.- mirarme con orgullo pensó y no como su geisha

-Y allí veras la realidad.-Kenshin estaba segura de que Tomoe se daría cuenta de que ella no era nadie sin él…

-Sentirme deseada...- suspiró nuevamente pero esta vez lo miró a los ojos sin temor, sin emocióna alguna hacía él

-Qué solo yo te supe amar.- desvió la mirada, le dolía la indiferecia de esa mujer que tanto había amado. Él sentía que nadie la haría sentir como él.

-Sí voy a dejar atrás lo que viví,
si había algo que aprender ya lo aprendí,
jamás seré la que contigo fui.-
tomo una pequeña maleta donde había empacado sus pertenencias, sus ojos bañados de lágrimas, pero no se arrepentía. Murmuró un débil adiós antes de desaparecer nuevamente en la oscuridad de la noche. Sabía que era tarde y corría peligro pero necesitaba esa libertad y sabía que perdería rápidamente la valentía si volvía a los brazos de su ahora ex amante. Era lo mejor se repetía una y otra vez, lo mejor. Ahora podía ser realmente feliz.

Kenshin suspiró derrotado pero con una extraña sensación de alivio en el pecho. Sabía que las cosas con Tomoe estaban complicadas desde hace un tiempo pero nunca pensó que terminarían así. Tal vez era lo mejor, al menos así tendría tiempo para reflexionar sobre sus sentimientos hacía Kaoru y no habría nadie que le reprochará o le preguntará porque llegaba tan tarde.

CONTINUARA…

Me salió bastante más largo y cursi de lo que pensaba xD. Espero que sea de su agrado ^^ nuevamente lamento el retraso y los siglos sin actualizar! Bienvenidas a comentar y no abandonaré ninguna histora, sé lo que se siente quedarse con la trama a medias D:

Besos a todas!

BUBU30