NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE ANTIFILMS, MOONSCOOP Y FRANDE 3, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

¡Hola de nuevo!

Okey, se perfectamente que ha pasado mucho tiempo desde la última actualización. No fue mi intención abandonar tanto esta colección (nunca lo es) pero a veces las ideas no vienen, espero que lo sepan entender... xD Pensé tantas cosas para ésta palabra que no supe realmente qué hacer, nada me convencía. Al final, decidí dejar de ser tan exigente conmigo misma e hice lo mejor que pude con mi primera idea.

Con éste capítulo se cierra la venganza de Ulrich contra Odd por tomarse toda y agua y enfermarlo (en Agua) lo que después le enfermó (Excusa) espero que les guste :)

Comentarios:

CodeYumyUlrich: lo sé... no fui a la playa éste año pero en veces pasadas SIEMPRE me quemo los hombros T.T nada peor...

chibicami12: deberías aceptarlo, es divertido hacerlo, te hace volar la imaginación :)

Yahiro: me alegro que te guste, sureño. Acá más al norte en Julio son vacaciones de verano, no puedo imaginarme una navidad donde haya sol y se usen vestidos cortos (en vez de abrigos y sentarse cerca del calentador o chimenera xD)

Dragon Oscuro: jajajaja, lo se :)

Eimi Blue: personalmente se lo horrible que es quemarse, un martirio sobre todo cuando el traje de baño te queda un poc apretado y debes quitártelo con la arena cayéndose de los pliegues... ¡ugh! bueno, lamento tardar mucho en aparecer, pero no me gusta escribir forzada, siento que no me salen bien las ideas. Espero me disculpes y te guste el capítulo :)

Lucy Lyoko: ¡Tienes mucha suerte! yo soy aperlada, no muy morena pero ni por asomo blanca, y me he quemado en más ocasiones de las que me gustaría recordar. Siempre que regresaba de la playa mi papá me decía "¡Hola negra!" solo por rabiarme (aunque no sé porqué negra si estaba roja de la bronceada) en fin. Gracias por leer y apoyarme.


XVI.-Salado.

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Esa mañana se levantó temprano, se puso la primera ropa que sacó del closet y se echó a correr hacia los buzones del Kadic. La señora Ralph, encargada de los correos, le dedicó una sonrisa como forma de saludo.

—Buenos días Ulrich ¿Te puedo ayudar en algo?—preguntó.

—Si ¿Ha llegado alguna correspondencia para mí?—preguntó ansioso. Su mirada se perdía en los sobres amontonados sobre cajas y recipientes oscuros.

La señorita Ralph se inclinó y abrió un cajón, sacando un alargado sobre blanco con sello de la FIFA. Se lo tendió.

—Ha llegado hace una hora.

—¡Muchas gracias!

Cogió el sobre y lo abrió. Caminó a su alcoba mientras iba leyendo el resultado. Después del partido y una tarde tediosa en el hospital mientras tus padres se pelean con el personal para que te atiendan rápida, lo único que Ulrich quería saber era si consiguió impresionar a los caza talentos que fueron a su partido. Yumi le había repetido mil veces lo bien que jugó, pero no era suficiente. Necesitaba saberlo por sí mismo.

Ya estaba completamente aliviado de su resfriado, pero eso no borraba el recuerdo de todas las peripecias que tuvo que pasar, incluido arriesgar su futuro deportivo jugando enfermo, por culpa del metiche de Odd que agarra sus cosas sin avisar.

Esbozó una media sonrisa mientras pensaba en la venganza ideada. En fin, volvió su completa atención al papel blanco en sus manos. La tediosa introducción y el frío saludo le tuvieron sin cuidado, de inmediato se lanzó a leer los párrafos que le fueron más importantes: el resultado.

Odd estaba sentado en su cama, con Kiwi en el suelo jugando sin ladrar con el hueso de goma. El perrito intuía el nerviosismo de su amo, Odd de verdad estaba preocupado. Ulrich había mostrado tanto empeño y esfuerzo entrenando para tener la aprobación de los caza talentos, que saberlo enfermo por su culpa le seguía remordiendo la conciencia.

Al final, la puerta se abrió y entró Ulrich con un papel doblado en sus manos. Lo miró fijamente, pero el alemán se dejó caer sobre su cama con cansancio. El chico se inclinó frente a su mejor amigo.

—¿Qué pasa Ulrich?—le preguntó ansioso—¿Buenas noticias, malas noticias? ¿Qué ocurre?

—Esto—elevó el papel, pero no le permitió leerlo—Esto es mi destino.

Odd se alejó un paso y miró a su amigo con cara de loco. Entrecerró los ojos pensando sin entender.

—¿A qué te refieres?

Entonces, de un salto estuvo de pie y gritó a todo pulmón.

—¡ENTRE!

Las felicitaciones no se hicieron esperar. Y no solo por parte de Odd. Más tarde que le dio la noticia a Jérémie y Aelita los dos le dieron abrazos y más congratulaciones. Yumi, que llegó algo tarde ese día, fue la última en enterarse. Le dio un enorme abrazo y un beso.

—¡Te dije que lo conseguirías!—exclamó orgullosa.

—Debí hacerte un poco más de caso.

Una vez que habló a sus padres y les comunicó la noticia, Ulrich pudo sentirse al fin pleno y feliz. Casi saciado. Y digo "casi" porque faltaba una cosa: la venganza contra Odd. Las bromas entre esos amigos siempre se devolvían y en ésta ocasión no sería la excepción.

—Yumi ¿Recuerdas lo que te pedí ayer?—inquirió. La japonesa sonrió con malicia.

—Desde luego que si—metió la mano en su mochila y sacó un contenedor de comida no muy grande. Al abrirlo estaba un poco de arroz y carne cocida en salsa roja: el menú del Kadic en ese día—Lo hice cuando mamá salió de compras. Espero que haya quedado bien.

Ulrich probó solo la salsa y se estremeció por el sabor.

—Quedó perfectamente.

—Gracias.

Yumi llevó a Odd consigo y lo distrajo en el gimnasio el tiempo suficiente para que Ulrich terminara con lo suyo. Usualmente, la chica no se involucraba en esas bromas porque las consideraba inmaduras. Pero ésta ocasión tuvo su excepción porque Ulrich resultó muy enfermo y con su chico, nadie se metía, ni uno de sus mejores amigos.

Los amigos fueron hacia la cafetería para almorzar y Ulrich seguía siendo el centro de atención. Como siempre, Odd pidió sus dos raciones de comida. Pero ésta vez estaba todo mejor preparado.

—Odd, casi se me olvida ¿Puedes traerme mi cantimplora?—dijo el alemán, que ya estaba sentado en la mesa—Está allá en el mostrador. Iría pero estoy sentado y tu sigues de pie.

—Hoy es tu día—repuso el chico.

Apenas se dio la vuelta Ulrich agarró el plato rebosante de comida y Yumi colocó uno vacío, donde vertió toda la comida que estaba en la vasija que ella llevó. Todo esto mientras Ulrich vertía un sobre con polvos blancos en el vaso de agua de Odd. Los demás vieron aquella escena extrañados.

—¿Algo que quiera saber?—preguntó Aelita.

—Lo verás por ti misma.

Ella suspiró, pero decidió no meterse en eso.

Odd regresó y le tendió la cantimplora a Ulrich. Entonces, tomó asiento. Llenó su cuchara con una enorme porción de carne y se la metió en la boca.

Abrió los ojos.

—¡Qué asco!

Gritó, tirando la cuchara y dejando que la carne se desparramara por toda la mesa. Yumi disimuló una sonrisa con un rostro preocupado y Ulrich actuó con sorpresa. Jérémie y Aelita de verdad estaban confundidos.

—¿Qué pasó?—preguntó la japonesa.

—¡Sal!—gritó, agarrando el vaso con agua rápidamente y bebiendo dos tragos gordos. Terminó escupiéndola toda hacia Lizzy, la compañera que desafortunadamente iba pasando en ese momento por el pasillo—¡Perdona, perdona!

—¡Della Robbia!—gritó exasperada la chica—¡Eres un tonto!

La empapada joven salió de la cafetería, mientras Odd agarraba agua de la cantimplora de Ulrich. También salada.

—¿Pero qué demonios pasa?—el rubio se estaba limpiando la lengua con la manga de su camisa, tratando desesperadamente de quitarse ese horrible sabor de la boca—¡Todo me sabe salado!

Lo que cualquier persona común hace es ir al grifo de agua y tomar toda la posible: no Odd. La experiencia con el vaso y la cantimplora le estaba dejando en claro que era cosa de sus papilas gustativas. Fue Aelita la que se puso de pie y le hizo beber la mitad de su bebida sabor a fresas para que dejara de estar saltando en medio de la cafetería porque "se le quemaba la lengua".

—¿¡Quien fue el maldito autor de esto?

Pero la carcajada de Ulrich era más que suficientemente delatora.

—¡Serás un…!

Mientras Ulrich se ponía de pie, esquivando el seguro golpe de Odd, los demás en la cafetería comenzaron a reírse por la escena. Emily, que miraba todo impresionada, se acercó a Aelita:

—¿Qué le pasa a Odd?—pues veía al rubio tratando de golpear a Ulrich, los dos corriendo fuera de la cafetería.

—Tuvo un almuerzo muy salado—respondió Jérémie, provocando un nuevo ataque de risas.


Bueno, no es muy largo ni tampoco la gran cosa, pero espero que les haya gustado :)

Muchas gracias por leerme!

chao!