Capítulo 23

¿Esto es madurar?

Ya iniciada la mañana toda pasó como podrían adivinar que sería su futura rutina por algún tiempo: despertar casi congelados y aturdidos, empezar a buscar algo de comida y bebida, luego caminar casi sin un rumbo fijo.

El día empezaba a solearse y hacerse más cálido pero como de costumbre Bolt tenía un tornado de dudas destruyendo su conciencia, fue evidente para Mittens cuando de repente ya después de haber encontrado algo de comida Bolt dejó de comer, y pensativo se giró dando la espalda, luego de apenas dar un par de bocados.

-¿Qué pasa Bolt?-, Mittens confundida se detuvo a examinarlo.

~Pero que raro es, en cualquier lugar siente que hay algo mal... El problema es el ~.

-N-nada... Supongo-. -Vamos Bolt, no me gusta mucho que me trates como si hubiera nacido ayer, algo te mantiene preocupado, ya sabes que puedes confiar en mi y decírmelo-.

~¡Ya dime!, me muero de curiosidad~.

Mittens esperaba alguna respuesta sobre su relación especial, y sobre todo, qué rumbo debía tomar; aunque Bolt no tardo en decepcionarla y agotar su paciencia.

- No he podido dejar de pensar en lo que le hice a Penny, ella me salvó del refugio, y me crió por tanto tiempo; no puedo dejar de cargar con la culpa,... Supongo que arruiné todo y ahora tú también pagas mis malas acciones-.

Mittens no demoró en molestarse de lo dicho y enseguida cuestionó a lo dicho:

- ¡Basta! Ya deja de preguntarte de quién es quién tuvo la culpa, lo hecho hecho está y no puedes cambiarlo, si quieres puedes volver hacia su casa y disculparte. Pero ten por seguro que será la segunda vez que te darán una patada en el trasero, ya madura y supéralo. Yo seguiré derecho, no necesito que me cuides, puedo arreglármelas sola -.

- ¿Qué diablos dices?, c-crees que es fácil, pero no sabes lo que es perder un lazo preciado -.

Bolt tenía miedo de lo que pasaría luego de lo que dijo así que se preparó mentalmente para recibir una paliza por parte de Mittens.

- Bolt, ya deja de darle más vueltas al asunto, ella te utilizó y si pudiera hacerlo otra vez quizás lo haría. Y si, ahora se lo que es perder un lazo preciado, pero no me arrepiento mucho, por que los idiotas como tu nunca cambian -.

- ¡Pues si que fui idiota al creerte, dijiste que te podía decírtelo y que confiara en ti, pero sólo esperas que diga lo que quieres escuchar! -.

- Perdóname Bolt pero es que es más que obvio, llevas algunos días desaparecido y ¿qué es lo que hace?... No lo piensa ni dos veces y te cambia por otro perro, y pronto se olvido de ti -

-... -. Bolt sintió una daga clavada en el corazón, no pudo repeler esas palabras.

- Dime, ¿Cómo podría creerte que aprecias los lazos si te preocupas por alguien que te abandona a la primer situación? -.

- No sé a que te refieres con eso -.

- Imbécil! A que me tienes aquí, para ti. A tu lado y te preocupas por alguien a quien no le interesas a menos que saque algún provecho de ti, No puedes entender los sentimientos de una chica y no voy a esperar toda mi vida a que decidas que hacer conmigo -.

Se notaba cierto rubor en Mittens cuando era evidente que dejaba claras sus intenciones con Bolt.

~Tonto, pero creías que bastaría con vagar juntos... ¿Hasta cuándo será que te decididas? ~.

Tras pensar en ello avergonzada también se giró quedando los dos de espaldas, distrayendo sus miradas en el rededor mientras ordenaban sus ideas, y también aquellos pensamientos de sus inmaduros sentimientos.

Bolt solo podía mirar las fachadas de cada pared en el vecindario por el que transitaban, casi podía escuchar el incómodo susurro del escaso viento y el pasar de los segundos, los vidriados ojos de Mittens miraban al cielo y parecía, por su expresión en el rostro; que se había quitado de un gran peso. Como si eso que había dicho le hubiese martillado la conciencia durante mucho tiempo atrás. Rompió con una barrera que le impedía decir asuntos que acogía en la intimidad de su pensar y en el instante en que lo que logró emanaba un sentimiento de felicidad.

Bolt sintió la sinceridad en Mittens, pero no sabía de que forma debía ser su respuesta. Era la primera vez que se confesaba alguien consigo así que la confusión no se hizo esperar. El ambiente se hizo cada vez más caótico y sofocante en cuanto dejaban pasar más tiempo en silencio, así que Bolt tragó saliva y fijó la vista atentamente el mirar de Mittens. El brillante cielo reflejado en sus ojos esmeralda contagiando de amor a Bolt, espectador de su amante revelada, le hizo sentir el vívido sentir del amor, joven y desinteresado, ardiente y apasionado. El manjar de dioses reinaba en sus corazones y era completamente correspondido en el corazón del otro. Y al fin luego de tanto tiempo frustrado; la tierna pareja se dejaba acariciar por el desenfreno del romance. No hubo palabras más sinceras que remplazaran la declaración de amor; en silencio se estrecharon y comenzó el espectacular frenesí de amor, el reclamar de lo propio y perteneciente; tanto tiempo sin ser uno solo y ahora más que nunca debían unirse; la respiración se agitaba; el sentido del amor junto con el resto se agudizaban, no podría ser mejor; fue una sensación insospechada y única. Tan placentera.

El gemir de Mittens liberando todo el llorar y sufrimiento que le causaba la prohibición de amar a Bolt, era motivo para que le demostrara que también estaba perdido sin ella. El tiempo se hizo añicos, tenían tanto que hacerle sentir al otro que hicieron el amor hasta quedar rendidos el uno ante el otro, tener un solo respirar, sentir el agonizante placer de amarse.

Cayó la noche solo iluminada por las estrellas.

Una vez terminado el afrodisíaco consuelo, llegó aquel embriagante sentimiento pudoroso, precioso... Angelical, esa sensación de pena deliciosa hizo latir a todo pudor sus corazones.

Pero no hubo palabras, nada que mencionarse, acabados y respirando vigorosamente se giraron tomados a ver el cielo estrellado, quizá preguntándose si iban demasiado rápido.