Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama es original mía.

Capítulo 1

"Apuesta"

Bella Pov

Sonó mi despertador puntual a las siete de la mañana. Con mi brazo derecho apreté el botón de apagado y destapé mis piernas, aún cuando las cálidas sábanas se empeñaban en dificultarme esta labor.

Me puse de pie perezosamente y caminé hacia el baño teniendo cuidado de no tropezar con algún mueble, aunque la luz del sol naciente iluminaba toda la habitación.

Con mucho esfuerzo abrí los ojos para accionar la llave correcta, pues no quería que me sucediera lo mismo del lunes donde por error di el agua helada y ya se imaginarán como grité y salí de la ducha.

Me metí bajo el chorro caliente e inmediatamente desperté por completo al igual que todos mis músculos. Lavé mi cabello con mi champú de fresas preferido y tomé la toalla celeste que reposaba en el perchero junto al espejo, sequé mi cuerpo y cabello y luego la dejé en el cesto de la ropa sucia.

Salí del baño y fui por mi uniforme – sí, uniforme– lo cual es un verdadero suplicio, pero así es en este país, sólo los universitarios pueden usar ropa de calle.

Sin embargo, eso no cambia que… ¡hoy al fin es viernes! y no debo usar el jumper, si no que el buzo de mi escuela. Me puse la ropa y me dirigí nuevamente al baño. Miré mi cabello resignada pues nada podía hacer con él; por más que lo peinara o alisara amanecía siempre tan rebelde como si es que hubiese estado metida en un zoológico, peleando con un tigre o un mono en vez de una cama, así que con un suspiro comencé a cepillarlo. Acabé bastante rápido en consideración a otros días y creo que se debe a que es el último día de la semana; eso significa libertad y el fin de una larga semana de tediosos trabajos, pruebas y demases, por esa razón tenía algo más de energías.

Luego de salir conforme con mis esfuerzos ordené mi cama. Mi pieza era mi rincón personal y la amaba. Era sencilla pero decía Bella por todos lados; las paredes eran de un color ocaso, parecido al que se ve en el crepúsculo, tenía una ventana bastante grande con un pequeño balcón de donde se podían apreciar las luces de la ciudad de noche. Junto a mi cama de cobertor morado había un velador de madera oscura donde se hallaban algunas fotografías de mis amigos y de mi familia. El suelo era de piso flotante más claro que mi velador pero del mismo tono que mi escritorio, que se encontraba junto a la ventana con visillo de flores, y en el que descansaba mi adorado computador, sin el cual no podría vivir. En el otro lado del ventanal estaba mi pequeña biblioteca, y también tenía lugar mi repisa llena de mis Cd's, algunos aros y collares, velas entre muchas cosas que ni sé que tengo ahí.

— ¡Isabella Marie Swan Dwyer, si no bajas ahora mismo te quedarás sin desayunar! — Esa fue mi adorada madre Renée, mi mejor amiga y también una mujer con unas agudas cuerdas vocales. Desconecté mi celular del cargador, tomé apresuradamente la mochila en una mano y en la otra mis queridos audífonos.

Al llegar al primer piso, Renée me saludó con un beso en la mejilla y luego miró detenidamente mis pies y se largo a reír.

Fruncí el ceño, confundida.

— ¿Impones una nueva moda? — Logró decir pero siguió riendo, entonces miré mis pies y ¡demonios! No traía puestos mis zapatos

— Ja-já qué chistoso ¿no? En vez de decírmelo te echas a reír, que excelente madre. — Dije medio serio y medio broma.

Dejé la mochila en uno de los sofás blancos y corrí escaleras arriba, mientras escuchaba las carcajadas de mi madre abajo.

Abrí la puerta y ahí estaban como si fueran unas diosas que se burlaban de mí desde la cama, donde las había puesto para recordar ponérmelas. Tenía que reconocer cuánto amaba estas zapatillas converse negras con caña. Eran muy cómodas y combinables, lo cual me favorece puesto que no soy amante de la moda… no así mi mejor amiga Alice, ella me instó a comprarlas y yo pues acepté porque en realidad me encantaron.

Esa pequeña duendecillo a pesar que es pequeña y menuda tenía una fuerza de los mil demonios y lo había comprobado yo misma, ya que cuando íbamos de compras la chica de pelo negro y corto que apuntaba a diferentes direcciones me jalaba de una tienda a otra sin cesar o hacer reparo alguno de mi "síndrome de brazo extremadamente holgado por tirones excesivos".

— ¡Hija sin zapatos, baja ahora mismo si quieres desayunar! — Mi madre volvió a gritar interrumpiendo así mis cavilaciones.

Bajé rápido las escaleras ¡estaba retrasada otra vez!

— Ya tengo mis zapatos ¿ok?— Dije en cuanto llegué nuevamente al primer piso y los ojos color miel de Renée se burlaban aún de mí. Su mirada se encontraba en armonía con sus labios pequeños curvados en una mueca de diversión; en pocas palabras todo su rostro angelical y redondo se burlaba de mí ¡inclusive las pecas que adornaban su respingada nariz y parte de sus mejillas!

Tomé apresuradamente un vaso de leche y me comí una tostada con mermelada de piña. Lavé aún más rápido mis dientes y subí al Mercedes negro de Renée, si de mi madre, debido a que aquí no puedo tener licencia de conducir hasta los dieciocho años, y yo tengo diecisiete. Como ya saben soy Isabella Marie Swan Dwyer, pero eso es muy antiguo y aburrido por lo que sólo prefiero Bella, vivo con mi madre desde los catorce años y antes vivía en Forks con Charlie, mi padre. Pero digamos que me aburrí de las continuas lluvias y del ambiente frío… ¿Para qué mientes? Jamás te adaptaste porque no sabes inglés, nunca lo aprendiste y creo que no lo aprenderás. Okey, okey esa es una razón pero no la más relevante… creo. Además que no dejé de ser jamás el bicho raro allá en Forks, ni siquiera conseguí un amigo, en cambio aquí tengo un baño para mí sola, unos amigos que me quieren y yo a ellos eso sin contar que encontré un poco más de amor que con mi padre, pues después del divorcio él se encerró al extremo en su trabajo como Sheriff de policía estatal y no me prestaba ninguna atención, lamentablemente Renée no podía tenerme con ella porque no se lo permitieron. Siempre pensé que Charlie usó algunos de sus contactos para retenerme con él, en fin cuando me decidí a irme mi padre apenas y se inmutó, no le importó mucho, pero en el fondo me alegro porque no es necesario que vaya a visitarlo muy a menudo, aunque debo reconocer que ha cambiado bastante desde mi partida. Ahora se acuerda de mi cumpleaños y se ha esforzado por hablar algo de español para mantenerse en contacto conmigo. Salí de mi mente cuando el auto se detuvo en la puerta de mi colegio.

— Adiós hija cuídate y… recuerda que hoy te toca lavar los platos— me dio un tierno beso en la frente y me bajé verificando discretamente si no había olvidado algo importante, como ponerme el pantalón o la polera. — No olvidaste los pantalones, no te preocupes. — Me guiñó un ojo y yo solo pude caminar con la mochila en un hombro totalmente sonrojada.

En cuanto traspasé la mampara de la entrada salieron a mi encuentro mis mejores amigos. Alice la pequeña de rostro como de muñeca con sus labios finos, sus ojos azul cielo y las largas y espesas pestañas de color negro intenso igual que su corto cabello. Llegó acompañada de su príncipe azul, Jasper es ideal para Alice, aún cuando él es mucho más pasivo que su novia y son totalmente opuestos en algunas cosas, pero muy parecidos en muchas otras. Jasper es bastante más alto que Alice, sus ojos y cabello son como la miel, su tez es pálida y siempre tiene una sonrisa cándida en el rostro, posee bastante musculatura pero no más que mi oso preferido, Emmett. Es un poco más alto que Jasper y mucho más musculoso, tiene una hermosa sonrisa y unos ojos verdes como la copa de un árbol en primavera; su cabello es oscuro, corto y rizado y hay algo en él que le hace ver muy tierno a pesar de tener esos enormes brazos que justo ahora me apretaban hasta dejarme sin aire.

— Ya bájala Emm, la vas a romper. — Reía Rosalie, la deslumbrante rubia con cuerpo de diosa y un cabello de envidia. Su rostro era aún más hermoso, sus labios son rellenos, sus ojos almendrados y de un color azul profundo. La nariz recta y perfilada. Solo por estar cerca de ella perdías parte significativa de tu autoestima.

A pesar que es una excelente persona, algunas le tenían mucha envidia debido a su belleza, sin embargo a Rose no le importan las habladurías por lo que no le interesan dichas personas.

— Gracias Rosalie, te prometo que vi pasar mi vida ante mis ojos. — Suspiré dramáticamente, pues ya estaba acostumbrada a este tipo de saludos. Le di un beso a cada uno de ellos en la mejilla y luego caminamos hasta las salas. (Aulas, salón) Alice, Jasper y yo nos quedamos en la que decía "Tercero Medio A", mientras que Rosalie y Emmett siguieron hasta la de cuarto medio.

Me dirigí a mi lugar junto al pasillo, no obstante antes que me sentara alguien me tomó del brazo y yo volteé mi rostro ceñuda.

Y después sonreí.

— Hola Jake, lo siento no te había visto. — Le dejé un beso en la mejilla, y caminamos de nuevo hacia nuestros respectivos puestos.

-o-

La clase de Biología transcurrió sin ninguna novedad y cuando tocaron el timbre que anunciaba el recreo todos salieron apresuradamente, quedando solo Alice, Jasper, Jacob y yo. Aunque los dos enamorados se encontraban muy concentrados en su conversación por lo que no contaban como presentes.

— ¿Y qué cuentas? — Jacob, como siempre trataba de entablar las conversaciones. Era alto, delgado y corpulento. Su piel de un tono rojizo y los ojos negros como la noche más cerrada, era bastante apuesto, pero solo éramos muy buenos amigos, pues él no es mi tipo ni yo el de él.

— Lo de siempre, ¿y tú? — Me regaló una de sus esplendidas y deslumbrantes sonrisas. Sin duda era una de las cosas más lindas que he visto en la vida y no sé la razón de porqué siempre terminaba por sonreír al igual que él.

— Eeh… — se rascó la cabeza mientras pensaba. — Nada, solo no quería decir lo mismo que tú— los dos reímos, y en eso aparecieron Emmett y Rose.

— Hola a todos— Rose fue la que saludó, pues Emm estaba muy entretenido molestando a Jasper y Alice.

— Hola rubia ¿cómo estás? — Jacob la saludó amablemente. Eran muy buenos amigos, desde que se conocieron congeniaron de inmediato tanto así que hubo un tiempo que llegué a pensar que ese par terminaría junto, pero esas ideas se disiparon en cuanto apareció Emmett. En el momento en que se miraron por primera vez se gustaron y comenzaron una relación. La verdad a mí no me interesa eso, así es que solo lo miraba desde fuera y tenía varios ejemplos de donde hacerlo, puesto que cada uno de mis amigos tenían pareja, incluso Jake, aún cuando mantenía una relación a larga distancia se le notaba muy enamorado.

— ¡Emmett! — El grito de Alice me sacó de mis pensamientos y dirigí la atención hacia una sonrojada amiga, al igual que Jasper sólo que él se veía molesto.

— ¡Ay! Que alharacos solo les daba algunos consejos para fortalecer aún más su relación. — El acusado alzó las cejas sugestivamente a lo que Rose, Jake y yo reímos, pues sabíamos a lo que se refería con una "relación más sólida".

— Yo apoyo a mi hermoso novio. — La rubia caminó hacia el chico y le dio un casto beso en los labios, a lo que Emmett respondió con otro cargado de pasión.

Y entonces Jacob me cubrió los ojos con una de sus grandes manos e intenté librarme.

— Consíganse un cuarto ¿qué no ven que hay gente inocente y pura? — Todos comenzaron a reír sonoramente y yo también. Por suerte el chico me quitó casi enseguida la mano porque sabía que podría haber quedado sin ella.

Luego de unos segundos de risa, fuimos a comprar algo al kiosco azul del patio trasero.

— Hoy es viernes ¿qué haremos? — Preguntó Rosalie mientras comía de sus galletas y le daba una a Emmett, se veían tan tiernos.

— Uhm es cierto, ¿tarde de películas? — Fue la propuesta de Jake y negamos con la cabeza. Nos quedamos pensando en algún panorama para esta noche.

— ¡Ya sé! — Dirigimos nuestra atención hacia la pelinegra que se hallaba entre las piernas de Jasper recostado en un árbol— ¿Qué tal si vamos a un casino? Yo conozco uno de por aquí cerca que es para menores de veinte— sonrió exaltada por su idea.

— Yo voy— Jacob fue el primero en hablar

— Nosotros también— ahora fueron Emm y Rose, solo faltaba mi respuesta.

— No aceptaré un NO por respuesta— antes que pudiera decir nada, Alice ya me tenía amenazada.

— ¡Ay Bella no seas aburrida! Solo será una inocente noche de juegos — el chico moreno se dirigió a mí y ante su comentario todos los presentes consintieron con sis y Bella no seas fome*. Era viernes y ni modo que me quedara en mi casa totalmente aburrida viendo programas repetidos en la TV.

— Ok, iré…— Alice comenzó a pensar en voz alta lo que me haría poner y cuando oí que decía minifalda intervine— Te lo agradezco pero creo que puedo vestirme sola— ¿en serio? Lo de esta mañana fue porque me distraje.

— ¡Entonces a un casino se ha dicho! Pasaré por ustedes a las seis en punto— sonó el timbre que marcaba el inicio del segundo bloque de la jornada escolar. — Hasta la vista babys — se despidió Emmett y tomando la mano de su novia, se fueron hacia sus respectivas salas.

Con los chicos hicimos lo mismo, solo que cada quien con su espacio vital, exceptuando a Jasper y Alice.

— ¿Alguna vez has ido? Porque yo no— Jacob río y yo le acompañé.

— No, jamás. Ni quiera sé cómo jugar a esas máquinas tragamonedas— sonreí traviesamente y entramos a la sala.

-o-

El día escolar se pasó volando, aún cuando como siempre, en el almuerzo casi muero a causa de la risa. A la salida me fui con Emmett en su jeep gris. Un auto enorme, casi el doble de mi estatura y eso que mido 1,65.

Me dejaron en la puerta de mi casa y entré a paso lento.

Introduje la llave y poco a poco fui abriendo la puerta, no sé por qué razón pero me gustaba hacer eso, era como una sensación de suspenso. Estaba vacío y en absoluto silencio, debido a que Renée se encontraba trabajando.

Subí a mi cuarto, dejé la mochila encima de la cama y bajé con el celular en una mano. Me hice una desarreglada coleta y conecté mi adorado móvil al equipo del comedor.

Y entre las canciones diversas de Paramore terminé con el aseo de la casa aunque claro está que no es demasiado.

Desconecté el móvil a eso de las cinco y quince y subí las escaleras con dirección a mi habitación. Busqué un jeans ajustado de mezclilla oscura, un top negro con lentejuelas plateadas en forma de tribal que dejaba al descubierto uno de mis hombros y bajo de ésta usaría una camiseta sin mangas de color rojo y obviamente mis converse negras.

Me di una breve ducha, pues otra vez estaba é mi cabello y lo recogí con un pinche* que tenía una pequeña rosa roja y vestí la ropa que escogí. En cuanto terminé de arreglarme llamé a Renée para pedir permiso, pero creo que ya no podría decirme que no.

— Hola mamá.

— Hola Bella ¿pasó algo? — Ella siempre preocupándose

— No, sólo quería pedirte permiso para ir con los chicos a un casino— lo mejor era soltar todo de una vez

— Eeh… — su voz era dudosa, por lo que decidí intervenir

— Mami por favor sólo será una inocente noche de juegos— repetí las palabras de Jake— todos los chicos irán y Emmett pasará por mí y me traerá de vuelta.

— Ash no lo sé…— se produjo un silencio extremadamente tenso— okey. Ve, pero te cuidas y no gastes todo tu dinero de una vez, ah y no se te ocurra beber— formé un yes con los labios e hice mi mano un puño en señal de victoria

— No te preocupes, sabes que no bebo, gracias. Nos vemos más tarde.

— Ok, cuídate. Te quiero. — Y colgué.

En mi bolso pequeño de salidas, guardé mi celular, los audífonos, mi billetera y las llaves.

Justo cuando bajé las escaleras, Emmett y cerré la puerta para entrar al coche.

Dentro ya estaban Rosalie en el asiento del copiloto, Alice y Jasper en los de atrás y Jacob y yo en los que venían luego de ellos.

— Hola chicos— saludé en cuanto me acomodé en el asiento

— Hola Bells, que guapa— elogió el chico a mi lado y lo hacía con el único fin de verme sonrojada, porque luego que lo hice se largó a reír. Le golpeé el brazo con algo más que solo juego

— Pero es verdad Bella, escogiste muy bien. — Alice me guiñó un ojo en señal de aprobación. Ella lucía un top strapless de color azul cielo que llegaba hasta la mitad del muslo y una calza de color negro bajo esta.

— Gracias— acomodé un mechón de cabello tras de mi oreja. — Tú luces muy bien.

— Como siempre— Jasper le dio un tierno beso en los labios a su novia y miré por la ventanilla

— Ash Rosalie ¿cómo fue qué me convenciste de trabajar como chofer de niños de preescolar? — Emmett sonrió travieso y Rosalie sólo rió de su ocurrencia, aunque levantó las cejas sugestivamente

— Si tú eres el chofer loco, entonces Rosalie es la que se encarga de subir los niños al coche para luego comérselos. — Ahora fue Jake el que bromeó y reí al igual que el resto.

Así entre bromas llegamos al famoso casino, el cual debía reconocer era muy grande y bastante hermoso.

Nos bajamos y entramos.

Por dentro el lugar era mucho más espacioso y elegante. Del techo colgaban lámparas de esas que se ven en las películas cuando se habla de una casa de alta sociedad. El piso era blanco y podías ver tu reflejo. Por donde mirase había verdes plantas y eso era sin contar todas las máquinas tragamonedas, muchas ruletas, juegos de cartas, juegos de mesa, pool, entre muchas otras actividades que caracterizaban el recinto. Estaba repleto de jóvenes de todas edades aunque mayores de quince años… sin duda esta iba a ser una larga noche.

Los chicos se fueron a jugar una partida de póker, mientras me quedé sentada frente a una máquina tragamonedas, aburriéndome más que nunca.

Estuve así un largo rato hasta que me dio sed, por lo que me acerqué a mis amigos. Se encontraban muy risueños y colorados.

— Oigan ¿dónde están Emmett y Rosalie? — Les pregunté a los chicos que jugaban o… más bien reían de nada.

— La verdad, no lo sé…Rose estaba aquí hace unos segundos y Emmett está en el baño— Alice fue la que me respondió entre risas.

— Yo creo que han de estar "solidificando" su relación— todos los presentes se largaron a sonoras carcajadas a causa del comentario hecho por Jacob.

Junto a Jasper se encontraba un vaso lleno de líquido transparente igual al agua y la garganta comenzó a arderme de pura sed, así es que sin pensarlo fui hasta allá y me bebí todo el contenido de una sola vez.

No sé la razón pero me escoció hasta lo más profundo, provocando que algunas lágrimas se arrimaran en mis ojos. Pero luego el sabor de fondo fue de lo más dulce y rico.

Después de que pasaron algunos minutos me sentí la persona más feliz sobre el mundo, por lo que en un segundo en mi rostro se pintó una sonrisa enorme que llegaba desde una oreja a la otra, también me sentía con mucha seguridad y personalidad.

— Oh que feo Bella, te lo bebiste todo… eso no se hace— Jasper fue el que habló y todos nos largamos a risas, me sentía taan feliz.

— ¿Puedo jugar con ustedes? — Pregunté con una sonrisa traviesa.

— Eso no se pregunta ¡ven! Aquí hay un puesto— Jacob me dejó una silla disponible a su lado

— Pero Bells… te patearemos el trasero— Jasper echó vaho en sus uñas y las restregó en su ropa. Reímos.

— Ya veremos— alcé una ceja en señal de desafío.

Repartieron las cartas y a mí me tocaron de las mejores.

Así se desarrolló la primera ronda, en la cual gané y Jasper se tragó sus palabras aún cuando dijo que yo había hecho trampa y en el transcurso de ésta los tres seguimos bebiendo del "agua mágica"–según Jake así se llamaba– y cada vez que la tomaba era una descarga de nuevas energías y ganas de reír hasta morir de risa si era preciso.

En la siguiente ronda Alice fue la que ganó con una flor imperial, la verdad el ganar no me importaba demasiado pero en mi mente se estaba ideando algo pera hacerlo aún más interesante. Estábamos en la mitad de la tercera y última ronda, por lo menos para mí pues no lograba concentrarme demasiado.

— Hm… tengo una idea— no me preocupé de que mi voz sonara arrastrada, todos los chicos se giraron hacía mí con curiosidad. — ¿Qué tal sí…?— Me callé porque la verdad era que no conseguía recordar lo que les iba a decir

— ¿Si qué? — Jasper apremió

— Espera neuronas en reparación— alcé una mano y la otra la llevé hasta mi cabeza— ¡ah ya recuerdo! ¿Qué tal si apostamos algo? — levanté las cejas y sonreí traviesa. En los rostros sonrojados de mis queridos amigos se dibujaron sonrisas de condescendencia pero igual de juguetonas.

— Yo te apoyo— Alice fue la primera en hablar y luego los dos muchachos repitieron sus palabras. Tan lentos como siempre.

— Y bien… ¿qué apostaremos? — preguntó el rubio y nos puso en la duda, yo trataba de pensar pero en mi mente no había más que… ¿delfines con ropa? Ok ya está bien de agua para Bella, nada más.

— ¡Ya sé! ¿Qué les parece que el perdedor pase una noche completamente solo en el cementerio general? — La pequeña de Alice fue la única capaz de proponer algo coherente, pues Jake propuso que el perdedor debía comerse un automóvil y Jasper propuso… mejor me callo.

— Yo le entro— dije incluso cuando mi conciencia me aconsejó que me callara o rechazara la propuesta, luego de mí, Jazz y Jake aceptaron también.

Acepté porque estaba segura que ganaría no mientas… vale, la verdad mi cerebro se halla dormido y fuera de servicio, aunque mis cartas estaban bastante buenas, tenía K y eso era bueno, ¿verdad?

Antes de bajarlas me tomé otro vaso de agua mágica y casi me da un infarto cuando vi los resultados.

Jasper me miraba con una sonrisa de victoria.

— ¿Qué fue lo que dijo Bells? Ah, si, que ella sería quien me patearía el trasero… pues ya ves que yo lo hice y ahora tendrás que pasar una noche en el cementerio— habló entre risas pero con una nota burlona en la voz. La verdad no estaba muy pendiente de sus comentarios me encontraba en una especie de trance.

Noté que Alice lo fulminó con la mirada y susurró unas palabras al oído de su novio, luego frunció el ceño y se enfurruñó en su lugar tal como lo hace un niño pequeño castigado.

No sé si estaba petrificada por el agua mágica o si era por el profundo miedo que me embargaba en este preciso instante, pues tenía que pasar una noche entera acompañada por los espectros y engendros de la noche y eso simplemente me resultaba de lo más aterrador. De niña siempre le temí a lo sobrenatural y los fantasmas… en esta reflexión me hallaba, cuando por la puerta aparecieron muy tomados de la mano Emmett y Rosalie, la cual se encontraba recostada en el hombro de su novio amigo. Se veían felices y radiantes y a paso lento se acercaron.

— Aaw ya aparecieron los tortolos, ¿dónde estaban? — Jacob alzó las cejas con picardía al igual que sus labios

— Pero que malpensado eres— Emm nos miró a todos— mejor dicho que malpensados son. Rose y yo fuimos a la azotea a ver las estrellas. Esa es la verdad y si quieren creernos bien y si no bien también— besó castamente los labios de su novia y luego ambos sonrieron con ternura. Entonces la rubia nos miró con sospecha y abrió los ojos con sorpresa

— ¿Qué fue lo que bebieron? — Emmett vino hacia nuestra mesa y tomó uno de los vasos. Lo olió y rió.

— Se tomaron como mínimo tres botellas de Vodka — Alice, Jasper, Jacob y yo nos miramos y bajamos las cabezas como si estuviéramos condenados. — Será mejor que nos vayamos, están insoportablemente borrachos.

— Nosotros… ¿borrachos? ¿De dónde sacas esas mentiras? Nosotros estamos de lo más sobrios, mira te haré el cuatro— Jacob arrastraba las palabras e intentó levantar una de sus piernas cayendo patéticamente al piso de espaldas. Todos menos Emm y Rose morimos de la risa.

Emmett se apresuró en levantarlo.

— Si chico sobrio, vámonos — los seguimos en silencio aunque a veces se nos salía una que otra carcajada solo por mirarnos las caras. Y al llegar al Jeep Jasper lo recordó, para mi asquerosa suerte.

— Oigan, oigan esperen… Bella debe pagar su apuesta— se tambaleaba peligrosamente hacia tras y adelante.

— ¿Qué apuesta? — Preguntó la chica rubia con ambas manos en la cadera.

— Eeh….em, Alice lo sabe— me salí por la tangente y la aludida me fulminó con la mirada. Rose contempló interrogante hacia la nombrada que colocó una inocente sonrisa en el rostro.

— Nada… demasiado malo— se pasó las manos por el cabello y luego contó todo en apenas tres segundos.

— Okey, okey haber si entendí, Bella— me miró— debe pasar una noche en el cementerio sola— Rose fue la que sacó las conclusiones y nosotros asentimos con la cabeza.

— Rosalie— Emmett ganó su atención— nosotros no estábamos presentes cuando estos… borrachos hicieron su apuesta, por lo que no sabemos nada y ella debe cumplir su promesa— encogió los hombros y sonrió. Rosalie iba a decir algo pero él la acalló con un beso y… bueno ella no opuso mayor resistencia.

Una vez que el líquido dejó de hacer un poco su efecto en mi cabeza, caí en la cuenta de lo que tendría que hacer. Con lo lenta que estaba no se me ocurría nada coherente, ya que salir corriendo no era una opción. Gritar tampoco lo era… ¿hacerme la desmayada? Eres lo peor que hay mintiendo, ¿en serio crees que se tragarán ese cuento? Buen punto, esa tampoco era un opción.

— Vamos Bella, sube— Jacob me sacó de mi mente y me congelé por dentro. Disminuí mis pasos hasta que me detuve

— Eeh… ¿saben qué? Tengo que ir al baño es muy urgente. En serio— comencé a mover los ojos nerviosamente, y a dar marcha atrás

— Ah, ah es tiempo de ir al cementerio y el baño puede esperar. Además fuiste varias veces— Jasper me sonrió y alzó las cejas. Los miré, cada uno de ellos. Emmett y Rosalie me observaban sospechosos. Jacob, Jasper y Alice reían de nada y estaban sonrojados. Por lo que sin esperar nada más que caer emprendí la retirada.

A penas alcancé a dar cuatro saltos y mis dos mejores amigos me tenían sujeta cada uno de un brazo y me alzaban del piso, dejando mis pies en el aire.

— Chicos, chicos esto se puede arreglar de otra forma, no es necesario— no tomaron en cuenta mis palabras— Pss… Jake— gané su atención— si me dejas en el piso te prepararé un enorme pastel de frutillas para ti solo— le guiñé un ojo y me miró y luego a Jasper. Finalmente solo rió

— Lo siento Bells, pero una apuesta es una apuesta— ¡Demonios! Ya no tenía ningún plan, solo la violencia. Me moví bruscamente tratando de soltarme pero para ese entonces ya estaba en el auto entre los dos tontos que se hacían llamar mis amigos.

— Alice, diles algo— le rogué con la mirada

— Eh quisiera… pero no puedo, tú aceptaste— se encogió de hombros conteniendo una carcajada.

-o-

En el camino no pude evitar hacer lo que el resto: reír. Aun cuando por dentro moría de los nervios.

En menos de lo que yo hubiese querido ya estábamos en las puertas del espectral y oscuro cementerio que sería mi infierno y pesadilla por esta noche; porque si hay algo a lo que le temo es a los fantasmas.

Con bastante esfuerzo me bajé del coche ya que sentía con bastante sueño y no tenía ningún apuro o gana de internarme en la oscuridad.

Ya en la puerta del cementerio me giré hacía los ocupantes del jeep, lo cuales reían estrepitosamente mientras que Rosalie me hacía señas de que llamaría a mi mamá y le explicaría. Alcé mi dedo pulgar en señal de que cumpliría con mi apuesta y traspasé el tenebroso umbral de metal retorcido perteneciente al espeluznante lugar.

Después de dar dos pasos el auto desapareció, al igual que los efectos de seguridad y valor que el agua mágica me proporcionó. Escuché unos ruidos cerca de mí y sin siquiera pensarlo me largué a correr con todas mis fuerzas, aún cuando no podía ver nada del largo y oscuro camino entre las lápidas de gente muerta…solo conseguí asustarme más. Concentré todas mis energías en llegar a la luz que había al fondo del sendero. Entonces oí un ruido proveniente de alguna de las tumbas y corrí aún más de prisa, si es que era posible.

Al final la luz no era más que un simple farol que iluminaba solo un poco, dejando entre sombras el resto dándole un aspecto más aterrador. Me senté con mucho cuidado en el piso, porque sentía que se movía, junté mis piernas y puse mis brazos en torno a ellas. Cada vez que se oía un sonido me estremecía violentamente, pero no alzaba la cabeza.

Y de pronto sentí mucho sueño e incluso cuando intenté mantener los ojos abiertos se me hizo imposible pues los párpados me pesaban demasiado. Lo último que escuché fueron aullidos de perro y un grito. Y con esa linda canción de cuna me sumí en la inconsciencia.

-o-

Desperté cuando los fuertes rayos del sol me dieron directo en el rostro, sentía la garganta seca y la cabeza me punzaba. Desorientada miré a mi alrededor…estaba en el cementerio…esperen ¿en el cementerio? Me incorporé con una velocidad increíble para mí y por ello mis contraídos músculos reclamaron ante el brusco movimiento. Me importó nada cuando comencé a correr por el largo camino y mientras lo hacía prometí, no, juré que jamás, jamás volvería a beber de esa manera y mucho menos apostar en esas condiciones, ni tampoco creer en mis amigos cuando dicen una inocente noche de juegos.


*Fome: se refiere a aburrido, que no corre riesgos.

*Pinche: Cosas que se utilizan para agarrar el cabello, ya sea completo o un mechón de éste… ojalá se entienda.

Hola, bueno, primero, gracias a todas aquellas personas que leyeron esta historia y le dedicaron un minuto. Desde hoy comienzo con la corrección de los capítulos.