Summary;; El señor Raggamuffin debe aprender que existen más tipos de relaciones.
Disclaimer;; Lenore y sus personajes no me pertenecen.
Advertencia;; Violencia explícita.

Raggamuffin amaba a Lenore. La amaba desde el momento en que ella lo abrazó con fuerza, diciéndole lo especial y maravilloso que era… más que el estúpido Sr. Oso. La amaba desde que su sangre embalsamada le recorrió por primera vez y desde la primera taza de té que le sirvió en una pequeña vajilla rosa de plástico.

Oh, cuanto amaba a su pequeña Lenore. Pero no de forma pedófila, ya que el era mayor a Lenore por casi trescientos años. La amaba como si fuese su pequeña y preciada hija.

Si, el señor Raggamuffin tenía un complejo de padre. Aunque el no se había dado cuenta, aún cuando Taxidermy notaba como reprendía a Lenore cuando hacia algo mal como matar a un ratón dejando huérfanos a sus hijos. O cuando el monstruo de los muffins vio como obligaba a Lenore a disculparse con el después de haber escupido sangre sobre el muffin que estaba por comerse.

¿Cómo se dio cuenta? Cuando notó como golpeaba a Sr. Gosh con un hacha una y otra vez en la espalda gritándole que se mantuviera lejos de su Lenore. De SU Lenore… soltó el hacha, atónito. Claro, después de haber desmembrado por completo al Sr. Gosh mientras este agonizaba de forma irreal hasta morir… de nuevo.

Raggamuffin sabía bien que no amaba a Lenore en un sentido romántico. El ya había sentido ese tipo de amor antes por Felicia, antes de matarla por lo exquisita que le parecía solo de vista. Pero Lenore era un caso distinto. Se sentó, colocando su mullido trasero sobre la cabeza ensangrentada del ahora cadáver, intentando ordenar sus pensamientos.

Siempre protegía a Lenore, la reprendía si se equivocaba y la ayudaba a tomar las decisiones correctas. Ya sea vistiéndola de conejito o prometiéndole que el monstruo de dos traseros vivía en otro continente. Lo meditó un rato, hasta que un gritó lo sacó de sus pensamientos. Corrió hasta dentro de la casa, hasta llegar a donde Lenore se encontraba. La observó, asustada en una esquina con un matamoscas en la mano.

-Taxidermy me hizo cuidar a Malakai de nuevo… -Musitó como pudo, mientras el señor Raggamuffin se limitó a suspira, ligeramente contento.

Al fin se dio cuenta de que sentía por Lenore, de lo que él era para ella: Su guardaespaldas. ¿Y es que otra persona la protegería siempre y jamás se quitaría su traje negro? Claro, si no fuese un peluche.