Es la primera vez que me voy a aventurar a escribir una historia de este tipo, ya me dirán que les parece.

La verdad es que ayer leí un fic que me gustó bastante y tras ello, se me ocurrió una pequeña historia, o al menos yo pretendo que sea pequeña. De hecho si dios quiere será terminada hoy mismo.

Ya vosotros me diréis que os parece.

Además de que tengo otras dos historias en mente que os diré en el cap final para que elijáis cual queréis que suba primero. O sino queréis ninguna, quien sabe.

Sobre los otros fics no los voy a dejar, es solo que ahora mismo estoy un poco atascada, más que nada porque he de releer, debido a que el estrés y sobre todo la alegría de publicar mi primera novela juvenil;

(Gigantes del sueño -1- La Reina Oscura)

Me han tenido fuera de onda un buen tiempo.

Pero ya he regresado, así que en breves tendréis algún cap de mis otros fics a no ser que algo salga verdaderamente mal.

Bueno sin más aquí os dejo el primer cap de este fic.

Espero os guste tanto como a mí escribirlo.

Compromisos Erróneos.

Capítulo 1:

Hemos de comenzar, advirtiendo que la historia al menos de este personaje en cuestión no es una hermosa historia de amor, al menos no desde el principio.

En este primer capítulo he creído conveniente ilustrar al lector sobre la cabeza de la familia que será una de las protagonistas de esta historia. Su nombre de soltera Lilian Evans.

Una mujer de incalculable belleza desde niña, ojos verdes, con cabellos rojos como el fuego. Educada entre algodones, al menos hasta que su madre perdió la vida debido a una enfermedad, o esa fue la razón expuesta para el resto del mundo, incluso para ella misma, al menos hasta que su perverso padre le informo de la cruda realidad.

Su madre se había marchado de su lado, ¿la razón? Su despreciable padre, el cual debido a sus deudas había comenzado a prostituir a su mujer para así pagar algunas deudas.

Desde que su madre se había marchado la vida de la pequeña Lili había estado pendiendo de un hilo muy fuertemente atado, y solo su niñera desde que era pequeña había estado a su lado el máximo de tiempo posible.

Hasta que cumplió la edad de casarse sin remedio, 17 años, en ese momento había prescindido de los servicios de su amada niñera y Lili ya no podía huir.

El primer postor y quien primero la hizo su mujer fue un hombre de cincuenta años de edad, amante de los viñedos, con una riqueza increíble y astuto muy astuto pese a lo que su padre había creído en un principio.

La boda fue hermosa y Lili se creyó a salvo de su padre al fin, más a pesar de ser un hombre bueno deseaba un heredero, por lo que Lili no tuvo más remedio que dejarlo hacer. Por suerte para ella, quedó en cinta antes de lo que nadie hubiese esperado, un año después del matrimonio nació el que sería futuro heredero de los viñedos y el título de Lord Longbottom.

Su primer hijo tenía los cabellos negros al igual que su padre y los ojos de este.

Un año después Lord Longbottom murió por un ataque al corazón, dejando en claro que nada, ni nadie podía tocar un solo centavo de su herencia, excepto su hijo a la mayoría de edad. Además de legar a su mujer y su hijo a la protección de su mejor amigo el Señor Lord Weasley.

La desilusión del señor Evans ante tal testamento no hizo más que incrementar su odio hacía su ya molesta hija. Y siguiendo el mandato de su anterior esposo y viendo en este una nueva oportunidad para así poder vivir en comodidad, el padre no puso pega alguna a esa cláusula.

Así que de ser la señora de Longbottom, pasó a ser la señora Weasley. Con diecinueve años a punto de cumplir los veinte Lord Weasley la desposo.

No había pasado mucho cuando se enteró de que estaba de nuevo en cinta, más el señor Weasley no tendría la suerte de su esposo anterior y no llegaría nunca a conocer a su hijo. Más siendo amigo del señor Longbottom y conociendo bien al padre de su esposa, él hizo exactamente lo mismo que su mejor amigo.

Legó todo a su heredero. Más el niño tendría que cumplir con una condición antes de heredar todo, ser mayor de edad y estar casado. Al parecer el Señor Weasley no deseaba por nada del mundo que su hijo sufriera su soledad.

Con dos hijos y viuda por segunda vez Lili creyó sentirse libre, ¿quién podría quererla después de eso? Pero había alguien, alguien que la deseaba con demasiada ansia, como para dar importancia a otras cosas.

Lord Malfoy, un hombre que siempre le había dado mala espina, más a su padre eso no le importaba. Con los otros dos Lili al menos podía haberlos manejado un poco, más este contaba con tan solo cuarenta años, no podría esperar que este muriera como alguno de sus otros dos esposos.

Y resultaba ser el peor.

Sin poder oponerse, Lili se convirtió en la muñeca de Lord Malfoy, la exhibía ante sus amistades, de maneras nada decorosas. La obligaba a vestirse con ropas más propias de cortesanas que de damas de la alta sociedad.

Y en una ocasión encontrándose bastante borracho y en una reunión privada, donde solo asistían hombres de su misma calaña, él la poseyó ante todos ellos.

La posesión fue más parecida a una violación, además de una humillación. Destrozó a la pobre por dentro y por fuera, pues tras ver que no había respuesta por su parte la golpeó con fuerza dejándola casi inconsciente, mientras sus amigos se reían.

Más en el grupo había un joven de su misma edad, de ojos negros y cabello del mismo color, que la hizo desear estar muerta. Ojala nunca tuviera que volver a encontrarse con él. Ya que el miedo que le implanto sería difícil de olvidar.

Sorprendentemente Malfoy murió dos noches después asesinado en la oscuridad. Dejando a Lili, su padre y su futuro hijo sin nada de nada. Exceptuando una gran cantidad de deudas, que Lili con el dinero que tenía, ya que había estado ahorrando, pudo llegar a pagar.

Después de eso pasó dos años bajo la protección de un buen hombre, un rico hombre y que parecía sentir latina de ella. En esa época ya era conocida como La Viuda Negra.

Ningún hombre más la querría y menos con tres hijos de tres hombres diferentes. Cada cual heredaría un título diferente y solo Draco Malfoy se encontraría en un futuro en la ruina. Esperaba que sus hermanos no lo dejarán nunca solo.

Así que con veintitrés años ya no esperaba encontrar a nadie a pesar de que su padre ansiaba que su protector la desposase.

La misma noche en que su padre se lo propuso, el hombre fue a buscarla y le solicitó una audiencia. Más no para pedir su mano como ella había temido, sino para decirle que podía estar tranquila que nunca le haría tal cosa.

En el tiempo que trascurrió en la casa de su protector conoció a tres jóvenes de los cuales se hizo muy amiga, segura como estaba que ninguno la solicitaría como esposa, se dejó curar las heridas por la amabilidad de los tres.

Sus nombres Lord Remus Lupin, Lord Sirius Black y Peter Pettigriw. La verdad es que se había sorprendido bastante de ver a esos jóvenes siendo amigos de un hombre tan mayor como lo era su protector, más nunca dijo nada al respecto.

Si bien era cierto que el joven Lord Sirius Black la miraba demasiado para su gusto, sabía lo suficiente de su familia para saber que él nunca la solicitaría como esposa.

En una ocasión paseando con sus tres hijos y en compañía del joven Lord Lupin le preguntó:

-¿Sabría usted decirme señor porque Lord Black no deja de mirarme cada vez con más insistencia?

-Nunca creeríais el motivo mi querida señora, así que dejaré que lo descubra por su propio medio si no le es inconveniente.

Desde aquel día Lili no volvió a preguntar y le restó importancia al darse cuenta de que Lord Sirius Black, la miraba no como mujer sino con cierta diversión y ansioso por algo. Parecía estar deseoso y expectante.

Los meses fueron pasando y así llegó la época de las nieves y con ella una noticia que hizo a su protector llenarse de alegría y solicitar a todos sus criados que prepararan la mejor de las cenas.

Nunca supo el motivo de aquello, más los tres jóvenes en cuestión comenzaron a frecuentar aún más la casa, y el joven Black cada vez que la miraba sonreía aún más.

En una ocasión se le acercó y le dijo:

-Mañana será un gran día sin ninguna duda.

Sin más se alejó riendo como un poseso.

Lord Lupin tan solo negó ante la actitud de su amigo y tras darle las buenas noches le deseo unos felices y tranquilos sueños añadiendo que eso pronto le sería casi imposible de conseguir. Y tras guiñarle un ojo se alejó con Peter Pettigriw a su lado y sonriendo de la misma manera enigmática.

Sin entender nada Lili se dirigió a sus aposentos, escuchó cuchicheos en toda la casa y movimiento de los criados. Debía de ser realmente un día muy especial ya que los criados no durmieron en toda la noche arreglando cosas.

El ambiente en la casa era cargado de nerviosismo y a la vez de alegría. Algunas criadas reían en bajo mientras cuchicheaban, además de ser regañadas por la ama de llaves.

Luego estaba su anfitrión que se pasó el día entero de un lado para otro de la sala y cada vez que llamaban a la puerta corría hasta la de la sala para asomarse a ver de quien se trataba.

En una de las ocasiones apareció Lord Sirius Black y llamo de forma insistente, su protector corrió como loco hacía la puerta y él mismo la abrió.

Su cara de enfado era todo un espectáculo y más cuando le propinó una fuerte colleja al joven Black por no parar de reírse de su cara:

-Lo que hubiera dado por poder enseñar esa cara a todo el mundo.

Su protector no contesto y así pasó el día entero hasta casi entrada la tarde noche que se le solicitó que fuera a cambiarse para la cena que ese día vendría alguien realmente especial para cenar.

Temiéndose que pudiera tratarse de un hombre se vistió con las ropas más recatadas que poseía, no deseaba por nada del mundo que la hicieran la exhibición de la noche una vez más.

Su padre llevaba bastante tiempo buscando candidatos más por una razón que ella desconocía no los conseguía y eso la hacía sentirse terriblemente segura, pero el visitante de esa noche al parecer regresaba de algún lugar. No podía arriesgarse a nada.

Una vez vestida y peinada con la ayuda de la doncella que su protector le había facilitado para esos casos, se dispuso a bajar.

Se encontraba en las escaleras que daban justo a la entrada de la casa bajando las mismas cuando el mayordomo corrió a abrir la puerta. Por esta entró un joven casi corriendo y riendo a la par:

-Gracias Sev, no veas la que está cayendo ahí fuera. Mira como me puse en el transcurso del carruaje hasta aquí.

Y sin añadir más comenzó a quitarse la blanca nieve de su pelo revelando una melena de color negro. Seguidamente intentó peinarse sin mucho éxito para declarar:

-Toma mi bufanda y mi abrigo amigo mío, yo voy a buscar el calor de la sala.

Dio unos pasos al interior de la casa y justo cuando ella llegaba al final de las escaleras intentando ignorarlo, él se percató de su presencia. No tardó en sentir su mirada en ella, y sin saber muy bien el motivo se sintió incomoda. Era la primera vez que eso le pasaba y por ello se enfadó, levantó su verde mirada hacía el frente y algo extraño la recorrió cuando los ojos color avellana de él se centraron en los suyos. La miraba como si fuese imposible que ella se encontrase allí.

Unos segundos después se encontraba con su mano entre las de él y él haciendo una reverencia para después decir:

-No me importa a ver muerto, si con ello recibo tu simple presencia ángel mío.

Ella abrió los ojos al máximo ante esas palabras dichas por él y seguidamente y nerviosa apartó su mano de las de él para declararle:

-Me temo señor que no está usted muerto y si ese fuese el caso no sería a mí a quien usted vería.

-¿Entonces que hacéis vos aquí recibiéndome?- Preguntó este algo extrañado ante su presencia para después decir entre dientes: -¿Acaso sois vos la nueva señora de la casa?

-Eso Milord no le importa en lo más mínimo. Si me disculpa, yo no vine a recibirlo, coincidió que bajaba de mis aposentos cuando usted llegó.

Mi señor me espera en la sala.

Ella comenzó a andar con prisa, más el joven no parecía dispuesto a dejarla ir tan fácilmente así que con pasos fuertes y seguros la siguió, estaba por coger su mano y hacerla girar cuando lo llamaron:

"James"

-James, Hijo mío, cuanto tiempo, tenía tantas ganas de que llegaras.

Su padre Lord Potter apareció justo para interponerse entre él y la joven dama, enfadado y sin saber el motivo respondió:

-Es un gusto verlo tan saludable padre, y sobre todo en tan buena compañía. No debe haberme echado tanto de menos cuando lo encuentro en tan buenas condiciones.

Este lo miró sin entender y de detrás de él salieron sus tres mejores amigos dese la infancia:

-Hey James, hermano, cuanto tiempo sin verte, ¿cuatro, cinco años?

-Seis en realidad, y mira lo que me encuentro al regresar.

-O si, no lo sabes todo amigo mío.

La risa de su mejor amigo desde la infancia le hizo enfadar aún más, mientras miraba de reojo al hombre mayor y regordete que se encontraba al lado de la joven que él acababa de ver.

-O es cierto aún no te he presentado hijo mío. Ven acompáñame.

-No deseo conocer a nadie esta noche padre.

-Me temo que no podrás evitarlo.

Escuchó que Lord Lupin le susurraba, y él no pudo más que apretar con fuerza sus puños. Su padre lo guió hasta donde ella y ese hombre se encontraban para declarar:

-Mis queridos amigos, os quiero presentar a mi mayor orgullo, Él es James Potter, mi único hijo y heredero.

Hijo mío ellos son el señor Lord Evans y su única hija Lilian Evans.

James miró un momento a su padre con cierta sorpresa, para después escuchar a Sirius declarar:

-Apuesto diez a que creyó que era su madrastra.

-Eso es más que evidente Sirius. No ves la cara de estúpido que se le ha quedado.

Gruño por lo bajo y tras hacer una inclinación y con cierta calma en su interior sin un motivo claro, declaró:

-Es un placer conocerlos a ambos. Señorita.

Depositó un suave beso en la mano de ella mientras la miraba de reojo percatándose de que sus mejillas se teñían de rojo.

-El placer es nuestro.

Declaró el padre de ella demasiado entusiasmado.

Él no le dio demasiada importancia a tal hecho y el resto de la velada pasó con él al pendiente de cada uno de sus pasos. Cuando llegó el momento de las despedidas acompañó a sus amigos a la puerta y justo cuando iba a cerrar la misma Sirius se lo impidió para declarar:

-¿Te gustó la sorpresa amigo?

-Será mejor que te calles.

Sin más y escuchando la risa de perro de su mejor amigo cerró la puerta con frustración. Era momento de despedirse de sus demás invitados como correspondía antes de marcharse a dormir y recuperarse de su viaje de regreso.

¿Quién lo iba a decir?, una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios mientras caminaba de regreso a la sala.

-Será mejor que vayamos todos a descansar ya Señor Evans. Y espero que este tema no se vuelva a tocar.

-Como desee señor.

El tono de voz de este era agrio y enfadado, buscó con la mirada a la joven, más no la localizó.

-Buenas noches señores, mañana será otro día estupendo y lleno de nuevas posibilidades sin duda.

Sin más el señor Evans se marchó dejando a padre e hijo solos en la sala.

-¿Qué está pasando aquí padre?

-Ellos son mis protegidos. En realidad ELLA, es mi protegida, pero él venía en el paquete.

Se colocó al lado de su padre después de haberse servido una copa de Brandy y esperó:

-Ella no ha tenido un camino muy bueno hijo mío, y yo tan solo pude brindarle mi mano ya que nadie más estaba dispuesto a hacerlo. Y menos teniendo en cuenta su situación actual.

Su padre ya no dijo nada más tan solo se terminó su copa y se puso en pie para después declarar:

-Que descanses bien hijo mío. Me alegra que estés de vuelta en casa.

Él tan solo asintió y dijo a su vez:

-A mí también me gusta estar de regreso.

Sin más su padre se marchó dejándolo solo en la sala con sus pensamientos.

Como era de esperarse y teniendo en cuenta su primer encuentro, la casa de los Potter se volvió algo más animada, la sorpresa del joven Potter ante la visión de tres niños y cada uno de un hombre diferente lo trastornó un poco y más al saber los apellidos de los mismos.

Más con el tiempo y a pesar de llevarse mal con la madre, su relación con los pequeños era completamente diferente. La casa era más animada, sobre todo por la peleas no de los pequeños, sino de los dos mediados que allí vivían.

Las órdenes de uno siempre se contradecían de las órdenes del otro, los criados no sabían muy bien a quien obedecer y al final optaron por la opción más acertada, la orden más sensata era la que seguirían. Generalmente solía ser la de Lilian Evans, lo que enfadaba bastante a James, pues él era el verdadero señor de la casa o eso se suponía seis años atrás.

Por otra parte el padre de Lili no había parado en su propósito de buscar un nuevo pretendiente para su hija, y de hecho ya lo había encontrado.

Un joven bien parecido y de riqueza, si bien no tan grande como Lord Potter de considerable mención. Su nombre Lord Tom Riddle.

Más su buen aspecto y su posición no ocultaban ante nadie su despreciable forma de ser y su maldad, reflejada en sus oscuros ojos.

El joven fue autorizado por el padre a poder visitar a la joven siempre que lo desease a la casa Potter. Como era de esperarse el dueño de la misma no podía negar tal cosa, así que Lord Potter dio su consentimiento. Sin percatarse que el humor de su hijo empeoraba a cada visita del susodicho.

Cosa, que sus mejores amigos notaron sin mucho esfuerzo, comenzaron a frecuentar la casa aún más que antes para evitar que este cometiera suicidio social. A pesar de que Lili odiaba al señor Lord Riddle, debido a que lo había reconocido de la reunión privada de Lord Malfoy, no podía dejar de flirtear con él cada vez que veía al hijo de su protector cerca.

Deseaba que él la dejase en paz, más por otra parte eso no parecía funcionar del todo bien. Ahora, en lugar de llevarle la contraría siempre que podía la emboscaba cuando se encontraba sola y la hacía enfurecer de mil maneras diferentes. Aunque lo cierto era que ella no se quedaba atrás.

Llegó la semana antes de la boda y las visitas del pretendiente se hicieron más y más frecuentes, consiguiendo que los nervios de James Potter, se desbordaran hasta tal punto que en mitad de una reunión con los hombres, él la vio retirarse y excusándose con una tontería que ni siquiera había pensado con claridad la siguió.

Justo cuando ella estaba por entrar en el vestíbulo que la llevaría a las escaleras, él la agarró del brazo y tiró de ella. Obviando todas las protestas de ella la condujo a una de las salas que menos se utilizaba de la casa y tras hacerla entrar cerró la puerta con demasiada fuerza.

-¿Qué cree que está haciendo señor?

-¿Y tú?

Ella lo miró sin entender y declaró:

-Me disponía a prepararme para la cena, mi padre me mandó cambiarme para estar más presentable.

-Sin duda, para atraer más a Riddle.

-Mi futuro esposo señor. Y me gustaría que no utilizara semejante tono al referirse a él.

James apretó con fuerza sus puños, molesto ante la defensa de ella, por sus palabras de ese hombre.

-Es cierto su futuro esposo. Pero dígame una cosa señorita Evans, ¿qué cree que hará este con sus tres hijos?

-Lo que cualquier otro caballero señor.

James rió abiertamente e inquirió:

-Sin ninguna duda. Los mandará a los tres a un reformatorio, los alejará de usted y si puede los despojará de todo. Eso es lo que su querido caballero hará con sus amados hijos.

Aunque es posible que eso a usted le convenga y es lo que desee.

Lilian Evans se dejó llevar por el enfado y caminó hasta acercarse a él para cruzarle la cara de una bofetada y seguidamente levantar la mano de nuevo dispuesta a propinarle una segunda.

Más él la detuvo:

-Ni se le ocurra señorita. Ambos sabemos que lo que acaba de hacer es fruto de que mis palabras eran certeras.

-Miserable, nunca comprenderá como me siento. Y nunca, entiéndame bien, nunca pondría mi porvenir por encima de lo más sagrado que tengo señor Potter. Y eso lo crea o no son mis tres hijos.

-No es lo que parece señora. Bien que está dispuesta a entregarse a ese ser.

-Yo soy entregada a quien me ha comprado. No por ello significa que me guste. Ojala nunca tuviera que estar en presencia de ningún hombre más. Desprecio a todos los de su ralea.

James apretó aún más su mano sobre la muñeca de ella y tiró para acercarla a él:

-No es eso lo que demuestra señora. De hecho parece muy a gusto en compañía de él.

-Tanto como con la suya.

Esas palabras lo golpearon, que lo comparara con ese hombre lo hizo enfadar más que nada:

-En ese caso espero que disfrute de su futuro matrimonio señora.

La soltó a la par que la alejaba de él y sin más se acercó a la puerta para marcharse:

-¿Y ya está?

Fue un simple susurro por parte de ella, más él lo escuchó, se giró a mirarla entre sorprendido e inseguro y acercándose a ella le dijo:

-¿A qué se refiere señora?

Ella lo miró un momento para después negar y comenzó a alejarse. James en esta ocasión se acercó más a ella y esta acabó dando con su espalda contra una de las paredes.

Él se acercó hasta impedirle ver nada más que a él, aunque en la penumbra de la estancia tampoco se podía ver demasiado.

-¿Qué más quiere?

-Nada, no sé porque he dicho tal cosa, yo estaba soñando despierta. No volverá a pasar señor Potter.

Apartó la mirada de él intentando que no leyese sus ojos, pues no quería descubrirse ante él.

-¿Soñando despierta?, ¿Y qué sueño era ese señorita Evans?

Lili no pudo dejar de sentir un escalofrío al escucharlo nombrarla por su apellido real, ojala no dejara de ser libre. Sin poder contenerse lo miró directamente a los ojos y él pareció sorprendido ante lo que ella le dejó ver:

-Que por una vez, alguien podría salvarme. Que….

Más James no llegaría a saber lo que ella iba a continuar diciendo pues se dejó llevar por lo que esos ojos verdes le estaban pidiendo. Cortó las distancias que los separaban y atrapó los labios de ella con los suyos. El beso fue cuidado y dulce.

Para Lilian Evans devastador. James estaba tan centrado en lo que estaba haciendo que no se percató de que alguien abría la puerta de la sala y al ver tal escena soltaba una risita divertida y la puerta se volvía a cerrar mientras él cantaba una cancioncilla de triunfo.

Se separaron enseguida y James declaró:

-Lamento mi comportamiento Lady Evans. No volverá a suceder. De hecho es mejor que lo olvidemos.

Ante esas palabras Lili pareció recuperar su personalidad y declaró:

-Espero que lo haya disfrutado señor, ahora si me disculpa, he de ponerme presentable.

Abandonó la estancia dejando a James Potter solo en la sala mientras maldecía entre dientes. La cena esa noche fue de lo más incómoda para James y Lili, más para los amigos de este era toda una diversión.

"Lili"

Solo un día y una noche y sería la esposa de Lord Tom Riddle, ella se encontraba mirando en ese momento por la ventana de la sala hacía el jardín. En este se encontraban, Lord Sirius Black, junto con Lord James Potter y sus tres hijos.

El mayor de los tres corría hacía Lord James Potter con una sonrisa en su rostro y parecía realmente el hijo de este. Desde lejos podría confundir a cualquiera.

Por otra parte estaba Ron pelirrojo como ella, más con ojos azules como su padre Lord Weasley. Este se encontraba al lado de su niñera, que tenía a Draco entre sus brazos el cual ya contaba con dos años de edad.

Viendo a este con sus hijos no podía dejar de sonreír, cuando lo escuchó reír al caer al suelo porque Neville se había tirado a sus brazos, no pudo apartar su mirada de los labios de él e inconscientemente se llevó dos de sus dedos a sus propios labios.

Estaba tan perdida en sus recuerdos que Lord Lupin la sorprendió al decirle:

-Es increíble lo correcto que parece todo.

Ella se sobresaltó un momento para después mirarlo de reojo y con cierta extrañeza y declaró:

-¿A qué se refiere?

-Me temo Lady Evans, que no puede contradecirme a la hora de decir que James parece realmente el padre de esos pequeños. Es más diría que el pequeño Neville ya lo ha adoptado como tal.

-Me temo que mañana eso se acabará.

-¿Se teme?

Ella lo miró directamente a los ojos y él tan solo sonrió de forma gentil para después mirar hacia el lugar y decir:

-Se ha enamorado de James, ¿verdad?

Lili abrió los ojos sorprendida ante sus palabras, para después enrojecer y negar con fuerza:

-Si eso creía. ¿No cree que sería bueno hablar con su protector de ello?

-No hay nada de qué hablar.

-Mañana sí que será muy tarde para hablar.

Sin decirle nada más, se marchó de la sala tras hacerle una última reverencia.

Lili algo trastornada volvió a mirar a través de la ventana mientras sentía como una lágrima le resbalaba por la mejilla. Más por mucho que lo odiase, no podía condenar a Lord James Potter a ser el marido de la llamada Viuda Negra. A que todos cuantos los conocían se dedicaran a señalarlo por donde pasara.

Solo ella debía cargar con tremenda carga, nadie más que ella.

La noche llegó rápida y silenciosa, a pesar de que la tensión se podía sentir en el ambiente, sobre todo si James y Lili se encontraban en la misma estancia. La cena de bodas fue todo lo que se podía esperar de una cena de la alta sociedad, con su correspondiente baile, y con las parejas esperadas.

Más casi al final de la noche, el novio en cuestión quiso marcar ante el que consideraba su rival su territorio de forma contundente. Y aun a sabiendas de que hacer tal cosa no era adecuado, no le importó, besó a la novia delante de todos los presentes.

El odio y enfado se reflejaron enseguida en la mirada de la persona esperada y la sonrisa y la satisfacción ante tal logro en la cara del novio.

El enfado de James era aún más debido a la sumisión de ella, a su respuesta, devolviendo el beso de forma igualada. Más tras terminar tal acción Lilian se disculpó dispuesta a marcharse de allí cuanto antes. Y sobre todo no estallar en llanto delante de todos los presentes.

James sin poder controlarse la siguió sin dudar, una vez más antes de dejarla subir a la seguridad de su habitación la apresó en el pasillo que la llevaba a la misma y la encerró en el despacho de la planta de arriba. Ella se sorprendió ante tal gesto por parte de él y recrimino:

-Señor, quiero irme a acostar. Mañana me espera un día bastante duro y me gustaría encontrarme presenta…

-Al cuerno como quieras encontrarte mañana mujer. –La violencia y el enfado en la voz del mismo la hizo morderse el labio inferior, él se giró a mirarla de frente y caminó hasta ella para decir entre dientes: -Aquí lo que verdaderamente me importa es lo que quieres en verdad.

-Quiero casarme mañana con Lord Tom Riddle.

La risa amarga que abandonó los labios de James la hizo mirarlo sin entender a lo que él la cogió de la cintura acercándola a su cuerpo y le declaró:

-Deseas tanto ese matrimonio como yo.

-¿Qué….?

-No hace falta explicaciones a lo evidente Lilian.

El escucharlo susurrar su nombre a tan poca distancia de sus labios la hizo sentir un escalofrío por todo su cuerpo y ya no tuvo posibilidad de escapatoria cuando él le susurró casi de seguido: -Quiero tenerle Lili, y sé que tú deseas lo mismo que yo.

Sin esperar más que la cara de sorpresa que ella dejó ver ante tal declaración, James terminó con la distancia que los separaba y la besó. Lili esperaba un beso cargado de enfado y violento, más resultó ser el más cálido que nunca nadie le había dado.

Este se intensificó con demasiado entusiasmo, y ella no dudo en responder de la misma manera. Después de todo una vez no podría hacerle ningún daño. No era virgen ni pura, su futuro marido era consciente de ello, y nunca sabría que él la había tenido. Y mucho menos que ella lo amaba casi con desesperación.

A sabiendas de que solo podría estar con él esa noche se aferró a su rebelde cabello negro y lo acercó más a ella. Él se separó lo justo para llevar su mano a la mejilla de ella y borrar el rastro de una lágrima que había comenzado a viajar por esta:

-¿Qué sucede?

-Solo esta noche, James por favor hazme olvidar el futuro que me espera. Solo por una vez demuéstrame lo que es ser amada de verdad, y corresponder ese mismo amor.

James no lo dudó ni un segundo más, apresó los labios de ella y tras darle un mordisco en el labio inferior y obligarla a abrir sus labios para él, se dispuso a disfrutar del dulce sabor de hasta el lugar más insignificante de su boca.

El beso fue subiendo de temperatura, a la par que Lili sentía que no era capaz de mantenerse en pie. Era la primera vez que alguien la conseguía hacer flaquear con un simple beso, y ni que decir de que respondiera con la misma intensidad.

Deseaba tenerlo más y más cerca de ella, deseaba no tener que separarse nunca de él, más sabía que sería cosa de una sola noche. James la hizo caminar hasta el escritorio del despacho y sin mirar y mucho menor tener cuidado con las cosas de encima del mismo las apartó y la hizo a ella subir en este. Sus labios abandonaron los de Lili e hicieron un recorrido por su cuello hasta casi rozar la tela que ocultaba sus pequeños, pero bien formados pechos.

Lili sintió un escalofrío y cerró los ojos dispuesta a dejarse llevar y sobre todo a sentir. Tiró de James y lo obligó a volver a besarla, él por su parte no se opuso a ello, y tan solo llevó una de sus manos hacía la parte baja del vestido que esta portaba, para seguidamente acariciar con extremo cuidado y con calma desde el tobillo de ella hasta la rodilla para dejar allí reposando su mano un instante.

La sintió acercarse más a él y en un momento de cierto control, James se acercó a su oído para mientras le dejaba un reguero de besos decirle:

-Si voy a hacer esto contigo quiero que sea bien. La mesa de un despacho no es lugar para una señorita.

La cogió en brazos y ella lo hizo prisionero entre sus piernas mientras solicitaba una vez más sus labios con ansia. Salieron del despacho con el mayor silencio posible y James se dirigió derecho a su habitación. Para él ella ya era suya y de nadie más. Por lo que su lugar solo estaba en el lugar donde él se encontrase.

Sev los vio más como un buen criado se mantuvo al margen para que la joven no se percatara de que habían sido descubiertos en tremenda situación. Él era un criado de años de la casa Potter, y ante todo discreto. Si no hubiese sido así nunca habrían conservado su puesto de trabajo durante tanto tiempo. Su familia y él.

Ambos jóvenes embargados por el deseo y la adrenalina del momento no pensaron ni en la remota pero muy segura posibilidad de ser pillados. James cerró la puerta de su recamara y seguidamente se dirigió a donde se encontraba su cama. Lentamente, con cuidado y sin separarse mucho de ella, quizás por el temor de que recapacitase, la depositó en la misma dejándose arrastrar por ella a su lado.

Los besos y caricias se fueron intensificando, las respiraciones se confundían con los gemidos emitidos por cada uno de ellos. Más eso ya no era suficiente y deseaban más, estar uno con el otro, olvidarse del mañana, demostrarse ambos que se pertenecían a pesar de lo que otros dijeran o quisieran.

Las ropas de James fueron las primeras en comenzar a perderse del campo de visión de los amantes. A la par que James la hacía a ella sentarse en su regazo de manera que los cordeles que mantenían el vestido sujeto se enredaban en sus dedos, los cuales deseaban ser más mañosos para deshacerse de ellos.

Más pronto que tarde el vestido comenzó a resbalar por los hombros de Lili, revelando lentamente su blanca piel a los ojos de un James deseoso de ver más. Los besos se volvieron más urgentes y sus manos más diestras a pesar de los nervios. Pronto el vestido acompañó al chaleco, corbata y camisa de James en algún lugar de la habitación. O encima de la cama confundiéndose con la colcha o bien en el suelo frío.

Lo cierto es que eso importaba bien poco. James gruñó un poco frustrado al percatarse de que aunque el vestido ya no era un estorbo, aún debía pelearse con el corsé que ella portaba. Uno que lo dejó sin aliento al comprobar lo que esa simple prenda podía hacer al pecho de una joven de por sí ya bastante hermosa.

-Eres un ángel en verdad.

-Te equivocas, soy más parecida al mal James. Por ello esto es lo único que puedo ofrecerte.

-Estás muy equivocada al respecto. Y yo te demostraré tu realidad Lili. Eres mía y ya nadie más podrá decir lo contrario.

Sin dejarla protestar volvió a fundirse en un beso con ella, a la par que conseguía deshacerse también del corsé. Este fue sacado por la cabeza de ella, pues no quería separarse de su cuerpo.

Cuando los ojos de ambos se volvieron a encontrar, Lili percibió el calor en sus mejillas al saberse observada por él ocasionando que James murmurara:

-Te amo Lilian Evans, a ti y a los tuyos.

Lili acarició su rostro para después murmurar:

-Hazlo ya James.

Y después lo volvió a besar, a pesar de todo James no pudo evitar ver en la oscuridad que Lili estaba llorando y que a su vez con su cuerpo quería demostrarle lo que no se atrevía a decir en voz alta, por algún motivo que él no llegaba a comprender.

Más no pudo seguir negándose a sí mismo lo que ella le estaba pidiendo. Llevó sus manos a los muslos de ella, para comenzar a quitarle con lentitud las ligas y a su vez las medias que hacían imposible aún acariciar su blanca y suave piel. A la par que hacía ese proceso la obligó a ella a ir recostándose en la cama.

Una vez quitadas ambas medias, acarició cada una de sus largas piernas sin dejar de mirarla un segundo. La deseaba y amaba de igual manera, más ella parecía dispuesta a entregarse a otro después de esa noche. Él no podía permitir tal cosa, y no sería James Potter si así fuese. Con una sonrisa traviesa adornando su rostro llegó en su caricia a la cintura de ella.

La acercó a él demostrándole con el roce de sus partes más íntimas lo mucho que la deseaba y suscitando en ella un deseo que nunca antes él había contemplado en una mujer.

Siempre había pensado que Lilian Evans sería una mujer recatada hasta en el último aspecto de su vida. Más cuando ella lo obligó a girar y quedar así a su merced se descubrió a si mismo sorprendido.

Lili lo besó en esta ocasión pidiendo más de él, y no parecía dispuesta a esperar para recibirlo, por lo que él volvió de nuevo a tomar el control y sin dejar de mirarla a los ojos se despidió de la única prenda que le impedía poseer lo que más ansiaba.

Mientras llevaba esa acción a cabo James aprovechó para perderse en el sabor casi adictivo de la piel de Lili. Sobre todo el que sus pechos le revelaron. Sus labios se cernieron sobre ellos, mientras Lili dejaba escapar una exclamación de sorpresa y volvía a jugar con su cabello.

-James.

Ese simple susurro lo hizo volverse casi loco, llevó su mano en una caricia hacía los muslos de ella y se dispuso a acariciarla con cuidado. Si bien era cierto que ella ya no era virgen, deseaba que esa experiencia para ella fuera incomparable. Enseguida la sintió doblarse hacía él, y más cuando poco a poco comenzó a acariciarla de forma cada vez más y más íntima.

Ella una vez más susurró su nombre, más ahora lo hizo con el deseo impreso en su voz. Por toda respuesta a su voz él abandonó el lugar que tanto le había embrujado, para acercarse a su oído y susurrarle con una voz ronca y cargada del mismo deseo de ella:

-¿Qué deseas ángel mío?

Ella no respondió enseguida tan solo se aferró a él con mayor fuerza a la vez que él intensificaba sus caricias.

-Dime Lil, dime que quieres.

-Todo…..Quiero todo de ti.

Volvió su rostro hacía el de él y no pudo esperar más, ver sus ojos verdes nublados por el deseo, sentir sus siempre cálidas y suaves manos, aferrarse a su antebrazo con fuerza hasta casi hacerle daño, contemplar sus cabellos rojos, humedecidos y completamente sueltos sobre su propia cama, más sobre todo saber que era por él, lo hizo tomar la decisión de unirse a ella de una vez por todas.

Con cuidado abandonó sus caricias para situarse entre medias de sus piernas, y seguidamente colocarse dispuesto al fin a unírsele en el mayor de los placeres existentes.

Lili no tardó en arquearse contra él cuando lo sintió dentro. James comenzó con cuidado y lentamente mientras que ella llevaba ambas manos a la espalda de él y lo acercaba más a ella.

Parecía dispuesta a fundirse con él de forma literal.

-¿Por qué lloras?, ¿Acaso te estoy haciendo daño?

Lili negó a sus preguntas en el momento en que lo volvía a besar y se movía de forma que él gimió entre medias del beso ante la tortura de ella.

-No quiero un paseo lento James. Deseo todo de ti. Y tú eres de todo menos tranquilo.

Él gruñó al sentirla moverse con más ímpetu y sin poder controlarse más se dejó llevar. Ambos llegaron a la par al climax del momento. Sus voces se fundieron en el nombre del otro.

Sus besos se mezclaron con las palabras llenas de deseo, pero no de sinceridad total, pues James no llegó a escuchar en ningún momento las palabras que él ya había pronunciado.

La noche transcurrió con mayor rapidez de la acostumbrada, al menos para los dos amantes. Estaban ambos uno en los brazos del otro deseando que la luz del sol no llegara nunca, más eso era imposible.

Justo cuando se estaban despidiendo la puerta de la habitación se abrió con brusquedad revelando en la entrada no solo a Lord Potter, protector de Lili Evans y padre de James, sino al padre de la misma.

-¿Qué significa esto?

Comprendiendo la gravedad del asunto y sin ser capaz a escuchar lo que su protector pudiera llegar a reclamarle, Lili se tapó con la sabana de seda de la cama de James y sin poder evitar que las lágrimas aparecieran en sus ojos susurró:

-Lo lamento mucho señor. Hoy mismo me marcharé, podrán hacer como si esto nunca pasó.

El padre de Lili profirió en gritos y se marchó detrás de su hija, demasiado enfadado para que ambos Potter no temieran por la salud de ella. Más cuando James iba a salir en su ayuda su padre lo detuvo:

-¿Qué crees que haces James?, Esa muchacha es viuda, no por una sino por tres veces. Tiene ya tres hijos de los que cuidar. No es una joven bien vista entre nuestras amistades. ¿Qué crees que conseguirás con esto?

-No la perderé padre, no esta vez.

Su padre abrió los ojos al máximo ante sus palabras para mirarlo intrigado y sorprendido; y murmurar:

-¿Acaso me estás diciendo que la razón de tú marcha fue….

No terminó la frase ya que James lo interrumpió:

-Si padre, ella era la muchacha, ella ha sido siempre. No quisiste escucharme en su momento. Comprendo tus motivos y por ello no te reprocharé el que la perdiese en esa ocasión. Más tú mismo la colocaste en mí camino cuando yo creí haberla olvidado, ahora no puedes exigirme que la deje marchar.

-Pero…

-Puedes hacer dos cosas padre; aceptarlo y mantenerme aquí. O desheredarme y olvidarte de mí. Sea la que sea la que escojas, la mía siempre será la misma y es estar a su lado y proteger a sus hijos con mi vida si es preciso.

Sin más James salió de su propia recamara dejando a su padre en esta, justo cuando estaba por llegar al cuarto de Lili e impedir lo que el padre de esta le fuera hacer su padre colocó una de sus manos en su hombro y le dijo:

-Los criados de esta casa, siempre han sido discretos, ante todo lo que aquí ha sucedido en el pasado. Supe que algo estaba pasando cuando Sev vino a servirme el desayuno y dejó caer como quien no quiere la cosa que la señorita Lilian era toda una joya impredecible. Claro está el padre de ella no entendió y preguntó a qué se refería, enseguida, comentó que la dama no había dormido en su recamara, y que estaba por apostar que no había dormido sola. Sus ojos se clavaron en tu asiento en la mesa, mientras en su rostro aparecía una sonrisa socarrona. Para mí es evidente que le dijiste algo a Sev. James no me opondré, nunca cometeré los errores que cometieron en el pasado conmigo y tú madre. Eres libre de escoger, más procura no lamentar nunca esa elección tuya.

-Puedes apostar a que no lo haré.

Sin más ambos entraron en la recamara, y James sin poder contenerse se lanzó contra el padre de Lili al verlo a él pegando a esta. A pesar del altercado y de la fuerte discusión que siguió la decisión ya estaba tomada.

Y esa es la historia de Lilian Potter, la que ahora contaba con cuarenta y cuatro años de edad y cuatro hijos:

Neville Longbottom, veintiséis años de edad, cabello negro y siempre bien peinado, ojos negros, fuerte, no muy alto y algo regordete, más gentil, buena persona, amante de los viñedos como su padre antes que él. Poco arrogante y si muy humilde, locamente enamorado de Hanna Granger, una jovencita de veinticinco años de edad y perteneciente a una gran y respetable familia. Rubia, de ojos marrones y con el mismo carácter de este. Ambos tímidos y sin ser capaces de dar el paso decisivo que los podría llevar a la felicidad absoluta.

Por otra parte Ronald Weasley veinticuatro años, ojos azules que encandilaba a todas las jovencitas que lo miraban. Alto, apuesto de cabellos rojos y al igual que su hermano mayor bien peinados. De complexión fuerte, hasta cierto punto inteligente, más ingenuo y un buenazo. Aunque muy seguido se dejaba llevar por los celos más que por su sentido del deber por lo que debía de pedir en demasiadas ocasiones perdón por sus errores. Amante de su soltería y terriblemente enfadado por la cláusula para cobrar su herencia y conseguir su título.

Draco Malfoy, veintitrés años de edad, cabellos rubios casi platinos, a pesar de gustarle cuidar mucho su aspecto le resultaba casi imposible debido a su hermano menor a quien estaba muy ligado. Amante de las mujeres, guapo en extremo, arrogante, de estatura aceptable y complexión normal, elegante y astuto, muy calculador y sobre todo perspicaz. No se le escapaba nada a la vez que era consciente que debía pescar a una mujer rica cuando decidiera abandonar la casa de sus padres. El único de los hermanos que solo poseía un título vacío.

Y por último y no menos importante de echo uno de los mayores protagonistas de esta historia Harry James Potter, veinte años de edad que se cumplían ese mismo día, ojos verde acaramelados, pelo negro rebelde e imposible de peinar al igual que el de su padre. De la misma estatura que su hermano Draco, a quien le gustaba fastidiar despeinándolo cada vez que se arreglaba y estaban a punto de salir. Inteligente, apuesto, elegante, astuto, amante de los animales, las peleas con espada y el tiro al blanco. Rico sin problemas y dispuesto a compartirlo con su hermano Draco a pesar de lo mucho que este se niega a aceptar limosnas como él lo llama. Las mujeres que siempre lo están rodeando lo agobian, le gustan como a todos, más él prefiere divertirse y no le da importancia al matrimonio y a las mujeres en sí.

Por otra parte se encuentra la familia Granger compuesta por Jean Granger y George Granger no hay mucho que decir de estos en cuestión salvo que no tuvieron heredero varón y todo lo que tuvieron fue cuatro hijas:

Hanna Granger, veinticinco años ya descrita arriba. Ama a sus hermanas por sobre todas las cosas más desea poder ser feliz y tener un buen esposo y ser a su vez la esposa más cualificada y adecuada.

Luna Granger veintitrés años, rubia al igual que su hermana mayor, ojos azules como el cielo. Casi siempre en las nubes, ama la naturaleza y los animales, le gusta mucho montar y es una gran amazona. Es bastante alta y por ello le cuesta mucho encontrar marido aunque tampoco le importa demasiado. Después de todo hasta que su hermana mayor no se case ella no podrá hacerlo pues sería deshonrarla e humillarla a ella. Ella y su hermana menor se llevan de maravilla.

Ginebra Granger, veintiún años, pelo entre castaño y pelirrojo más tirando a este último, ojos castaños, amante de las historias de amor que todas sus amigas le han contado. Ilusionada con vivir con el príncipe azul y deseosa de agradar. Celosa, calculadora, amante de los que la aman, imparable si se lo propone. Encantadora y sobre todo le gusta tener a todos los chicos al pendiente de ella. Desde niña le han dicho que es hermosa y le encanta que se lo repitan. Se cuida mucho y siempre está pendiente de su aspecto. Solo Hanna puede comprenderla en ese aspecto. Más no deja de querer al resto de sus hermanas y está dispuesta a todo por protegerlas.

Y por último y al igual que el protagonista masculino, nuestra protagonista femenina; Hermione Jean Granger, diecinueve años, no cree en lo del amor eterno. Odia a todos los chicos que la rodean porque solo piensan en como acercarse a sus hermanas. Eso tampoco le preocupa demasiado pues ella prefiere los libros, escribir a su vez y ser independiente. Sus padres no saben que van a hacer con ella, más están seguros de poder casarla con alguien en algún momento, sobre todo cuando ella entienda la realidad de no poder vivir sola. A pesar de tener los ideales que tenía. Le gustan los animales y en secreto ella y su hermana Luna practican esgrima y tiro con arco, además de a ver practicado el tiro al blanco.

Quien les concede todo sus caprichos a Luna y Hermione no es otro más que su abuelo materno Albus Dumbledore, un hombre que se casó joven y tuvo a su única hija a la edad de diecisiete años. A su vez su hija había encontrado a su amado a los dieciséis y veinte años después ahí se encontraba con cincuenta y cuatro años y cuatro nietas con edades casaderas y desesperado por la suerte de cada una de ellas.

Un hombre astuto, demasiado para su buen criterio y que lo lleva a incontables atolladeros, en uno de esos problemas es que conoció a James Potter padre de familia con cuarenta y cuatro años y con cuatro hijos en edades adecuadas y posiciones envidiables.

Por lo que al ser invitado al cumpleaños del menor de los hijos de Potter, no dudo en hablar a su vez con su hija y así plantearle la posibilidad viable de hacer a los jóvenes conocerse.

Pues hasta aquí el primer capítulo, espero me digan que les parece y si quieren que la siga subiendo o no. Nos vemos en el dos si así lo desean.

Está en este ranking porque aunque no sean muchas es posible que haya alguna que otra escena de amor por lo que he de ponerlo en este.

Buybuy y gracias a todos por leer y mandar Rewies.