Señoras y señores, sin más dilación y con cierta pena, aquí os dejo el último capítulo de Compromisos Erróneos, sé que me he tardado en subirlo, pero no pude rescatarlo antes.

Muchas, no muchísimas gracias a todas esas personas que la han seguido desde sus comienzos, a las que la agregaron a sus favoritos, a aquellos que la pusieron en alertas, a los lectores silenciosos.

En fin a todos los que en alguna ocasión decidieron darle una oportunidad al fic.

Drys, Nan, NT de Lupin, Maryluna, Guest, lucecita11, Hermagy, lanyera, Zae, Luna Potter Granger, Shura Dragon Fanel, Andy PG, Xiao Kuroro Yue, Hanny, Fanthi, Anilem, Sakura Mellark Potter, Antony Black, sthep-granger, Elsy82, cari, Inkdestiny, jetaime, Ika Potter, adrybruja, Linmy, Smithback, Karly G. Black. MUCHÍSIMAS GRACIAS POR ESOS 117 REVIEWS HASTA AHORA, Vuestro apoyo y palabras, son lo que han hecho de esta historia algo especial, sin ellos no habría estado aquí, disfrutad de este último capítulo.

PD: LEED LA NOTA DEL FINAL, QUIZÁS OS INTERESE ;)

Capítulo 20:

Se encontraba de los nervios y no era capaz de articular palabra alguna, la verdad es que le había costado lo suyo conseguir encontrarse en el lugar en el que estaba, no obstante ahí estaba, y no pensaba marcharse sin conseguir lo que deseaba.

Debía agradecer a su sobrina, ahora apellidada Lupin, debía admitir que no había tomado muy bien la noticia, y que el primer mes se lo había pasado dando caza a su amigo de la infancia.

Más Harry lo había parado, pese a su estado de salud, que seguía siendo delicado, a su estado mental, que andaba lejos de andar mejor, pues Lily, su madre, ni siquiera sabía que existía.

Se empeñaba en no recordar que James era su esposo y que Harry era su hijo menor, había aceptado que Malfoy estaba muerto y que Draco era su hijo, no su esposo.

Habían decidido que lo mejor era alejarla un poco del mundo e intentar poco a poco hacerla recordar, evidentemente James había ido con ella, abandonando todos sus asuntos, en manos de sus hijos.

Neville y Ron habían sido capaz de llevar los negocios sin problemas, Draco se había encargado de las cosas legales, junto con Albus Dumbledore habían recuperado todo el patrimonio Potter y estabilizado todos los asuntos.

Eso no quería decir que Albus hubiese aceptado a Harry ni mucho menos, incluso, Hermione y él habían decidido mantener en secreto que ya estaban casados, Harry deseaba que se supiera cuando su madre regresase a ellos.

El doctor Lovegood, le había advertido de que quizás eso pudiera demorarse bastante, pero se había cerrado en ciernes.

Neville y Hanna, ya vivían como matrimonio, y uno realmente feliz e inocente, Ron y Luna, parecían estar resolviendo todos y cada uno de sus conflictos a la perfección, y Draco y Ginny, enfrentaban la etapa de quiero y no quiero del embarazo, hoy te quiero, a lo cinco minutos, piérdete de mi vista.

El pobre chico lo llevaba lo mejor que lo podía llevar, y escapaba de casa siempre que se le presentaba la oportunidad, pese a que le costaba serias broncas después, más decía que prefería una fuerte, a cien pequeñas y lloros constantes.

Harry se encontraba haciendo progresos en su recuperación, y deseando recibir el permiso para poder viajar, deseaba ver a su madre saber de sus progresos de frente, y no por misivas de su padre o de Bella, la cual se había metido a enfermera y ayudaba en todo lo que podía.

Sospechaba que ese interés iba más allá de ayudar a quien lo precisase y tras leer la última carta de James había acabado por cerciorarse de sus sospechas, sería otro asunto a resolver cuando regresase.

-Lord Sirius Orion Black, solicita una audiencia.

Enseguida se puso en pie, había llegado el momento, tras ver que un criado le hacía una señal afirmativa, tomo aire, ahí iba.

Caminó seguro de sí mismo, después de todo nadie podía dudar de su nombre y posición, tras pasar las puertas comenzó a sentirse algo intimidado, ¿seguro que deseaba meterse en todo eso?

Miró de reojo a su alrededor y tragó en seco, sí, ella lo valía.

-¿A qué debemos su presencia aquí señor Black?

Se giró en redondo y se encontró con un hombre de edad avanzada que se encontraba de pie admirando la chimenea ante él, se apoyaba en un bastón y parecía algo ausente.

-Deseaba tener unas palabras con vuestra merced.

El hombre giró su cabeza y fijó sus ojos en él, sintió un escalofrío, sí, sin duda era hija de él.

-¿Y qué podría usted desear de mí?

-Tengo que hablaros de Alice.

-¿Quién se supone que…?

La pregunta quedó a medias cuando una de las puertas se abrió, ambos miraron a la misma y se quedó congelado en el lugar.

-Sirius.

Su voz era la misma y cargada de miedo, mientras que él solo tenía ojos para verla a ella:

-Estáis embarazada.

Las palabras salieron de sus labios sin darse cuenta, ella enrojeció en el acto:

-¿Conoce usted a mi Helga?

Miró de uno a otro, y tras unos instantes, se decidió, caminó hasta Alice la cual lo miraba horrorizada y tras coger su mano se giró a mirar al padre de esta:

-Yo la conocí como Alice, y soy su futuro esposo si me aceptáis.

"Hermione"

Un nuevo estruendo rompió el silencio del lugar, cerró y abrió los ojos, para seguidamente fijarse en la diana, miró a quien la acompañaba y suspiró.

Un nuevo estallido y una maldición siguieron a la misma, cuando quiso darse cuenta, la pistola se encontraba voleada lejos y su acompañante sentado en el suelo.

-¿Estás bien?

-De maravilla, ¿no es evidente?

Suspiró y caminó hasta situarse a su lado:

-Tienes que tener algo de paciencia, el doctor Lovegood aseguró que…

-Me da igual, maldita sea, van seis meses, creo que ya ha pasado bastante tiempo, ¿por qué no puedo verla?, a mi padre tampoco lo recuerda pero bien que él está a su lado.

-No es lo mismo Harry.

-Exacto yo soy su hijo.

Contestó enfadado y cruzándose de brazos. Negó cansada de tener siempre la misma discusión, pues pese a todo lo que dijese o hiciese Harry siempre tenía como contrarrestar sus argumentos, aunque fuesen equivocados.

-Sería mejor que regresásemos ya, mis padres.

-Esa es otra.

-Ah, no, tú decidiste que mantuviésemos todo esto en secreto hasta que tu madre se recuperase, no puedes culparme por que no te dejen verme.

-Sí que puedo, ¿le has dicho a tus padres que estamos comprometidos si quiera?, al menos eso deberías habérselo dejado bien claro, y yo no tendría que dedicarme a espantar malditos pretendientes todos los días.

-Harry, mi padre en estos momentos.

-Me importa bien poco, cuando mi madre se recupere te sacaré de esa casa, diga tú padre lo que diga, además, quiero ver la cara del odioso de tú abuelo cuando le muestre el acta matrimonial.

-¿Tienes ganas de ello verdad?

-En realidad tengo ganas de otra cosa, pero tengo que contenerme porque perjudicaría tú imagen.

Lo miró alzando una ceja y mirando a su alrededor se acercó a él, para decirle:

-Yo creo que lo que quedaría perjudicado sería tú imagen no la mía.

Sonrió a la cara que este puso, y sin esperárselo tiró de ella hacía él y la beso, al principio no respondió al beso, pues estaba sumamente sorprendida, se encontraba en el campo de tiro que regentaba Arthur Weasley, y aunque la hora no era la más concurrida, sin duda podría quedar alguien en el centro de tiro a esas horas.

Este se separó de ella lo justo para declarar:

-Al cuerno mi imagen, quiero estar contigo. –sintió que tiraba de ella y acababa sentada sobre sus piernas, ¿en qué estaba pensando?, ella iba vestida de chico, ¿no le importaba lo que la gente dijera?

Sintió su mano en su nuca y otra intentando abrir los botones del chaleco que portaba, seguidamente abandonó sus labios y besó su cuello:

-Harry, aquí no, estamos en pleno campo de tiro.

-Tienes razón sería incómodo.

Sin ningún esfuerzo se puso en pie sin soltarla y antes de darse cuenta se encontraba en el interior del centro, la llevó a un despacho, y tras cerrar la puerta volvió a besarla con deseo.

No lo dudó respondió a su beso, ella también deseaba estar así con él, desde que habían regresado a sus respectivas vidas, les había sido imposible tocarse, o mirarse sin que alguien les recriminara.

No obstante, su propia madre había conseguido aplacar en cierto modo a su padre, solo deseaba que también lo convenciese para dejarla estar con Harry, sino al final tendrían que hacer lo que habían planeado.

-Quiero tenerte esta noche conmigo.

Escuchó que le susurraba al oído.

Y cómo le gustaría decirle que ella también lo deseaba, besó sus labios con la misma intensidad que él la había besado antes, y enredó sus dedos en la camisa que él portaba, deseaba tocarlo aunque fuese solo un poco, rozar su piel, sentirlo como la noche en que se casaron.

Estaba perdida en sus sensaciones y en su esposo, que cuando la puerta se abrió, por poco se caen ambos del susto que se llevaron.

Rápidamente se separaron y miraron hacía la puerta, en cuanto lo hicieron ella se quedó parada en el sitio, mientras que Harry a su lado apretaba con fuerza los puños y fulminaba con la mirada al recién llegado, sin dudar este entró y cerró la puerta con un portazo, consiguiendo que ella temblara de miedo y diera un paso hacía atrás, más Harry rápidamente se colocó ante ella y encaró al recién llegado:

-Apártate muchacho, tengo algo que aclarar con ella.

-¿De qué se trata?

Preguntó este sin apartarse, no obstante el recién llegado lo ignoró y fijó sus ojos en ella, levantó una de sus manos, y tiró unos papeles a los pies de ambos mientras reclamaba:

-Fui al ayuntamiento a reclamar los papeles necesarios para tú matrimonio, ¿qué significa eso de que ya estás casada?

Su voz era baja y al ver que apretaba los puños furioso sabía que no saldría muy bien parada de todo eso, miró de reojo a su acompañante, más la sonrisa de superioridad que brillaba en su rostro le dejó en claro que había llegado el momento de enfrentar la verdad.

"Harry"

O ¡cómo iba a disfrutar ese momento!, era una pena no tener a más testigos en el lugar, lo que daría porque quedara como estúpido delante del resto del mundo, más no se podía tener todo en este mundo, y al menos tendría la satisfacción de ver su cara de idiota, sin duda sería algo que contaría a sus hijos y a los hijos de sus hijos.

Y decía Hijos, porque pensaba tener más de uno, pero para eso debía esperar, aunque si este no hubiese llegado, quizás estaría a ello en ese instante, negó, mejor no pensar en eso en ese momento.

-Es justamente eso, cuando nos encontramos en la casa de Riddle se lo dije, había ido a buscar lo que era mío, a mi esposa aquí presente.

O sí, esa cara iba a quedar grabada para los restos en su memoria, el viejo había abierto los ojos azules al máximo y ahora miraba de uno a otro sin creerse del todo mis palabras, seguidamente miró los papeles en el suelo y rompió a reír.

Confieso que esa no era la reacción que esperaba, de hecho un puñetazo u otra cosa, quizás hasta un reto en duelo, pero ¿que rompiera a reír?, definitivamente eso no entraba en sus planes, y en los de Hermione tampoco, pues sintió su mano sobre su antebrazo y al mirarla parecía tan sorprendida y extrañada como él.

Este se detuvo de reír, y tras unos segundos volvió a comenzar, exasperado apretó los puños, ¿qué le hacía tanta gracia al viejo indeseable?

-Esto es fantástico, gracias muchacho, me has ahorrado quedar en evidencia delante de todo el mundo, es más, incluso tener que disculparme públicamente. –rompió a reír de nuevo y agregó: -Lo que voy a disfrutar cuando le deis la noticia a George, un consejo, lleva protección.

-¿De qué hablas abuelo?

Preguntó Hermione tan curiosa como yo:

-Fui a arreglar todo para entregar tu mano al joven aquí presente, iba a hacerlo en la fiesta de esta noche, me quedé helado al descubrir que ya estas casada, creí que te habías casado con Boot o algo a escondidas, pero esto es mejor aún, iba a disculparme públicamente y a aceptar al chico como tu prometido, tú madre está enterada de todo y le tocaba preparar a George para el golpe.

Ahora, tendrá que recibir el golpe de que su pequeña se casó a traición y me imagino que ya ha sido mancillada, no me perdería esa fiesta ni muerto.

-Maldita sea, ¿es que hasta el final tiene que estar buscándonos problemas?

Albus Dumbledore negó y sacando un reloj de bolsillo y mirando la hora declaró:

-No, en esta ocasión la cosa no la he liado yo.

-Abuelo, espera, ¿no podrías callarte el que ya estamos casados?, tenemos pensado contraer nupcias de nuevo ahora ante todo el mundo, pero Harry deseaba esperar a que su madre regresase, desea que esté presente, no puedes negarle ese deseo.

-Pero él si te negó a ti tener a tus seres queridos contigo en el momento de la ceremonia.

-No habrías accedido, Abuelo, amo a Harry, lo quiero desde hace mucho tiempo, pero te cegaste y me negaste a estar con él, creí que nunca lo aceptarías y no quería perderlo.

-Pero sí estabas dispuesta a renunciar a todos nosotros por él.

-Sino hubieseis reconocido nuestro matrimonio sí. Del mismo modo que nunca le hubiese perdonado a él que me separase de ti, nunca podría perdonaros a vosotros que me separaseis de él.

-Solo deseaba lo mejor para ti.

-Y eso es él, pese a que no quieras…

-Lo creo pequeña, este joven logró poco a poco convencerme de que era la opción más adecuada, pero yo creía que lo odiabas, al menos al principio no te vi muy dispuesta a…

-Es cierto que al principio teníamos nuestras diferencias, pero gradualmente fue ganándose un lugar en mí corazón y mente. Confieso que primero lo ocupó en mi mente, solo porque deseaba aplastarlo por ser mejor que yo en muchas cosas, pero después…

-Sé como va la cosa pequeña, y tengo una deuda de vida con este joven que nunca podré llegar a pagar, así que si deseas que guarde en secreto vuestro enlace, lo respetaré, no obstante, esta noche deberíais hacer la petición oficial, hay unos cuantos pretendientes muy insistentes, y sin duda esta noche harán sus propios movimientos.

Sin decir nada más este se marchó de allí, dejándolo un tanto desconcertado y perdido, ¿acababa de decir que lo aceptaba como esposo de Hermione?, ¿por qué diantres se sentía tan bien?, debería importarle muy poco lo que ese viejo dijera y no obstante…

Sintió las manos de su esposa coger su rostro y antes de darse cuenta, se encontró siendo besado como si no hubiera un mañana.

Tuvo que apoyarse en la mesa tras ella, pues por poco se cae cuando ella tiró de él y lo pegó contra su cuerpo, era evidente que ella sí que deseaba esa aprobación.

No tardó en responder al beso de ella y mucho menos a responder a su solicitud y alzarla para que quedara sentada en el escritorio.

-Esta noche todo sabrán que eres mía y de nadie más.

-¿Tienes un anillo preparado?

-En realidad, lo tengo hace mucho, he de ir a buscarlo y…

Ella cogió su rostro de nuevo y la vio negar, para acercarse a sus labios y susurrar:

-Eso será después señor Potter, pues ahora debe atender a las necesidades su esposa, y en estos momentos solo hay una cosa que necesite.

-¿Y de qué puede tratarse señora Potter?

Preguntó mientras le quitaba la boina con que ocultaba el moño en que recogía su cabello, y con su otra mano deshacía el mismo para que le callera la melena:

-De ti.

Y no necesitó más, pues él también precisaba de ella, y al fin ya no había nada que se interpusiera para tenerla definitivamente.

"James"

No iba a mentir, no era fácil, nunca podría serlo, ver a la mujer que amas, tenerla cerca y no poder tocarla o besarla, saberla a tu lado y a la par tan lejos de ti, en esos seis meses había conseguido acercarse algo a ella, no obstante, el resultado no había sido favorable para su esposa, pues seguía sin recordarlo ni encontrar ni una sola conexión con él.

Había llegado a pensar que esta nunca lo recordaría, ¿era posible que no hubiese tenido a lo largo de su matrimonio ni un solo recuerdo que ella desease rescatar?

¿Tanto dolor le había proporcionado?

-No piense así, su esposa solo a bórralo el dolor que sufrió en este último tiempo, y tiene que comprender que el mismo estaba muy relacionado a usted y Harry.

Para ella durante un tiempo estuvieron muertos, se había hecho a la idea de que los había perdido, el dolor de la pérdida era demasiado y su mente al final decidió bloquearlo, y con él todo lo relacionado al mismo.

Si nunca lo conoció, ¿por qué sufrir por esas pérdidas?

-Y a eso se reducen veinte años de matrimonio, al olvido más absoluto.

-Tengo fe en que ella recordará, el amor que les tenía será lo que…

-¿Y de qué sirve el mismo sino lo recuerda?, a mí ni me reconoce, y a Harry…

Lovegood estuvo callado durante unos instantes y declaró:

-Precisamente de este quería hablarle, verá, he pensado que quizás sí que debería venir.

-¿A qué se refiere?

-Harry es la prueba viviente del amor entre ustedes, es su vivo retrato en físico, pero sus ojos son los de ella. Además, últimamente Lily al mirar las fotos de sus hijos parece extrañada y perdida, el otro día sin ir más lejos, estaba repasando lo que sabía de sus hijos cuando declaró que ninguno tenía sus ojos.

Le pregunté a qué se refería, y me dijo que había soñado con un muchacho joven con su color de ojos.

Puede no ser nada, pero también un indicio de que esté recordando.

-¿Por qué no me lo dijo antes?

-Porque temí darle falsas esperanzas y que…

-¿Señor Potter?

Ambos a la vez se giraron sorprendidos al escuchar la voz de Lily a sus espaldas, esta los miraba con una sonrisa en su hermoso rostro:

-Dígame.

-Verá, quisiera tener unas palabras con usted.

Lovegood y él se miraron unos instantes y este asintió:

-¿Gusta dar un paseo conmigo? Creo que aun no ha visto los alrededores del lugar.

Esta asintió, le ofreció su brazo y gustosa lo cogió, no pudo evitar sentirse como hacía años que no se sentía, era estúpido, pero se sentía con la necesidad de volver a enamorarla, si ella no lo recordaba, conseguiría que al menos lo amase de regreso.

Comenzaron a caminar juntos, por el rabillo del ojo vio como Lovegood miraba hacía la casa, al seguir su mirada se encontró con Bella sentada en el porche leyendo un libro muy concentrada, iba vestida con ropas sencillas y su cabello iba pillado en una hermosa trenza negra.

-¿Os gusta mi enfermera Lord Potter?

-¿Qué?

Preguntó curioso, ella sonrió de medio lado y añadió:

-Me temo que esa joven ya tiene un pretendiente que tiene clara ventaja sobre vos, aunque quizás, la seduzca la idea de una posición y dinero.

Negó a sus palabras:

-La señorita cuenta con todo eso, es la sobrina de uno de mis mejores amigos, Lord Black, y heredera de una fortuna, ella no tiene nada que desear.

-Entonces eso explica porque el señor Lovegood no ha dado el paso decisivo.

-Creo que no tardará en darlo, está esperando a que se recupere usted cuanto antes.

-De eso quería hablarle precisamente, el señor Lovegood me dice que debo recuperarme y que soy su paciente, no obstante no creo necesitar cuidados de ninguna clase. La herida que tenía ya ha cicatrizado correctamente, ¿por qué sigo aquí entonces?

Suspiró y detuvo sus pasos, soltó el agarre que esta tenía sobre su brazo y caminó solo hasta el árbol más cercano del jardín, al llegar al mismo alargó su mano hacía una de las flores del mismo y cogió esta.

Era una flor pequeña de color rojo pasión, al girarse miró a su esposa que lo miraba desconcertada y caminó hasta ella, se arrodilló ante ella y le tendió la pequeña flor:

-Una flor para otra de mayor belleza.

Lily miró la flor en la mano de él y seguidamente el árbol de donde la había cogido, alargó su mano hacía la misma y al cogerla le sonrió de medio lado, llevó la misma hacía su nariz para oler la misma y cerró los ojos.

Se puso en pie y se acercó a ella, deseaba tanto besarla, se encontraba contra el sol, y su pelo brillaba igual que siempre gracias a la luz que la bañaba, en cuanto esta abrió los ojos, percibió un destello de confusión en los mismos.

-Yo, lo conozco ¿cierto?, usted ya había hecho esto antes, usted ya…

De repente pareció marearse, y la sostuvo contra él:

-¿Estás bien?, ¿quieres que regresemos?

Ella levantó la vista hacía él y quedó perdido en sus ojos verdes, ella parecía agitada y nerviosa, de repente comenzó a llorar y eso lo confundió, llevó ambas manos hacía su rostro e intentó detener las lágrimas y borrar todo rastro de las mismas:

-¿Lil, qué sucede?

-Besadme.

Desconcertado, la miró sin comprender, miró hacía la casa para ver si veía a Lovegood por algún lado, más este no estaba a la vista.

Este le había dicho que no debía besarla ni forzarla a recordar que podía ser perjudicial para ella, pero, ¿y si era ella quien se lo pedía?, la miró de nuevo, y retiró lentamente sus manos de su rostro, deseaba más que anda besarla, no obstante temía hacerlo, ¿y si empeoraba por ello?

-Debéis regresar a la casa, está refrescando.

Ella lo miró confusa y tras alejarse un paso de él, asintió, supo que volvía a llorar porque ella se giró rápidamente y comenzó a caminar sola hacía la casa.

¿Cuánto más tendría que esperar para tenerla de regreso?

"Lily"

Abrió y cerró los ojos al sentir un destello contra los mismos, suspiró al encontrarse de nuevo con el techo de la misma habitación, ¿Dónde estaban sus visillos blancos?

Frunció el ceño y se incorporó en la cama, ¿por qué seguía en esa casa de campo?, si antes ya lo odiaba, de una semana a esa parte, había pasado a sentirse tremendamente incómoda en el lugar, ¿cómo se le había ocurrido pedirle a Lord Potter que la besara?

Negó al recordarlo, y miró el libro que descansaba en la mesa, se levantó y se acercó a la misma, cogió el libro y lo abrió, en este se encontraba la flor que Lord Potter le había obsequiado, el aroma ya se había perdido, ¿podría ir en la tarde a buscar otra flor igual?

Estaba claro que Lord Potter no la acompañaría, este había pasado la última semana evitándola, era evidente que no le había agradado mucho que le solicitara un beso, había deseado decirle que se sentía confusa, no obstante, no había conseguido tropezarse con él ni por casualidad, se había sincerado con la muchacha que se encargaba de ayudarla y cuidarla, pero ella era muda y tan solo había sonreído tristemente ante su relato.

No se había atrevido a contarle nada a Lovegood, temía que este creyese que era por culpa de lo que fuese que creyera que tenía, pues aun no le había aclarado muy bien porqué se encontraba ahí.

Escuchó el sonido de un carruaje y se sorprendió, corrió hacía la ventana y descubrió que efectivamente era un carruaje, de este bajó un joven acompañado de una muchacha.

La mujer llevaba el cabello castaño a medio recoger, e iba vestida con un hermoso vestido de color beis. Él iba con un traje completo, desde su ventana no podía verle la cara, pero pudo identificar que su cabello era negro.

De repente su corazón comenzó a palpitar con fuerza y una sonrisa adornó su rostro, ¿por qué sentía que ahora ya estaba completa?

Rápidamente y sin esperar a la joven que siempre la ayudaba a vestirse, buscó su ropa y e vistió, deseaba ver cuanto antes a quienes acababan de llegar, era importante, estaba segura de ello.

Se sorprendió al escuchar más caballos galopando, ¿por qué habría tantas visitas ese día?, estaba acostumbrada a recibir a veces a sus tres hijos, Neville, Draco y Ronald, no obstante siempre buscaba en ellos algo que no terminaba de localizar, y pese a que los amaba como a nadie en ese mundo, sentía que no eran el todo.

Que formaban parte del puzle sin duda, pero no eran todo lo que debían ser.

Y sabía que faltaba algo, una pieza fundamental, algo que los unía como si fuera la perfección absoluta, una pieza que no encontraba en ninguna parte.

Por alguna extraña razón, había sentido desde hacía un tiempo que incluso Lord Potter formaba parte del puzle, pero aun así no estaba completo del todo. Terminó de cepillarse el pelo y corrió a la puerta de su cuarto.

Abrió la misma y comenzó a bajar las escaleras, al llegar al vestíbulo se encaminó a la sala, sin duda estaría todo el mundo allí, a la espera de que ella bajara, siempre que había visitas, era para verla a ella, así que no dudaba que en esa ocasión la cosa fuese exactamente igual.

-¿Cómo que no puedo verla aún?

-Tiene que entenderlo, quiero que sea de forma gradual, si lo hacemos de sopetón puede ser catastrófico.

-No, para empezar, ¿cómo es posible que ni siquiera le haya dicho que ha perdido veinte años de su vida?

-Es consciente de eso, solo que no parece haberlo asimilado del todo, es como si quisiese negar ese hecho.

-¿Cuántas veces se lo ha dicho?

Exigió la voz que estaba segura no había escuchado hacía mucho tiempo.

-Solo cuando despertó, pero al ver a Draco, Neville y Ron, debe percatarse de que ya no son los niños que deberían ser, ella misma sabe que son hombres, por lo que esos veinte años deben seguir vivos en ella de alguna manera.

-Pero yo quedo fuera de todo ese tiempo, ¿cómo diantres se explica eso?

-Los asuntos de la mente son complicados y casi inexplicables, no puedo…

-Solo sabe decir no puedo, y no puedes, pues me cansé de eso, quiero ver a mí madre ya.

-Harry, cariño…

No escuchó más, ese nombre la golpeó de lleno, Harry, Harry, Harry, era la pieza, era lo que necesitaba, lo que le faltaba, y si le faltaba era por algo, ¿por qué?

Desconcertada y perdida se alejó de la puerta, necesitaba irse, pensar, ¿por qué sentía que el corazón estaba apunto de partirse en mil pedazos?, era un dolor muy intenso.

Corrió hasta la puerta de salida y salió por la misma, su carrera la llevó al bosque, escuchó voces tras ella, no obstante no se giró, al llegar al bosque se giró, y vio sorprendida que Lord Potter corría seguido de sus hijos hacía ella, más este la llamaba por su nombre.

Asustada se adentró más en el bosque, no había corrido demasiado, cuando tropezó contra una raíz que sobresalía, se agarró con todas sus fuerzas del tronco del árbol, más cayó de todas formas, se quedó apoyada en el mismo, con la frente apoyada en el tronco y abrazando el mismo como si fuese su salvavidas.

Salvavidas, vidas, sus vidas, la de su esposo y su hijo, ¿cómo era que le habían dicho?

-"Nos acaba de llegar un telegrama informando de que es muy probable, que tanto James como su hijo sean dos de los muertos."

Abrió los ojos alarmada y su respiración se agitó aun más, James, James Potter, ¿Lord Potter?, un momento, ¿qué estaba pasando exactamente?

Se separó del tronco del árbol y sus ojos se posaron en el mismo, en cuanto hizo eso, sus ojos se toparon con una inscripción tallada en el tronco del mismo:

"Lily y James Potter, un amor eterno."

¿Qué significaba eso?

-MAMA.

Las voces se escuchaban cerca y asustadas:

-Lil, Lily, ¿dónde estás?, maldita sea, Lily amor mío.

Se giró al escuchar esa voz tan cerca y de entre los árboles apareció James Potter, este estaba con la respiración agitada y la miraba asustado:

-¿Qué sucede?, ¿Por qué lloras?

-Estabas muerto, me dijeron que habías muerto, tú y…

Negó mientras las lágrimas bañaban su rostro, James corrió hasta ella cojeando y se dejó caer de rodillas ante ella:

-Lily, no es cierto, tuvimos un accidente y no te diré que no fue grave, pero ni Harry, ni yo morimos en el mismo, pero no pudimos regresar hasta conseguir todo lo necesario para demostrar quienes habían sido los responsables de nuestro accidente, tuvimos que…

-¿Harry?, ¿dónde está?, quiero verlo, no consigo recordar su rostro, sé que es alguien muy importante, sé que… quiero verlo, quiero ver su rostro.

James la miró algo preocupado, no obstante ella se puso en pie y declaró:

-¿Por qué no me dijiste que te había olvidado?, ¿cómo pudiste hacerme sentir tan estúpida durante esta última semana?

-Lil, yo, Lovegood me dijo que para que te recuperases lo mejor era no forzarte, ¿crees que para mí esto ha sido sencillo?, me muero de ganas por abrazarte, por sentirte entre mis brazos de nuevo, sabiendo que eres parte de mí, del mismo modo que yo soy parte de ti.

Lo miró durante unos instantes, y se sintió estúpida, ¿cómo había podido olvidar su vida con ese hombre?, ¿cómo había podido olvidar cuanto lo amaba?

Sintió que de sus ojos volvían a caer lágrimas que resbalaban por su rostro:

-No, por favor Lil, no llores más, todo a terminado, ya nadie volverá a separarnos, una vez te recuperes del todo, volveremos a ser igual de felices que antes.

Lo miró desde su posición y lo único que deseó en esos momentos era abrazarlo, sentirlo cerca de ella, pero aun no estaba tranquila, le habían arrebatado algo, y precisaba verlo con sus propios ojos para creer que era cierto.

-Llévame con Harry.

Pidió casi sin voz, James la miró por unos instantes, parecía decepcionado, más se puso en pie con cierto esfuerzo y tras caminar unos pasos cojeando, se acercó a él, y se ofreció a ayudarlo.

James la miró por unos instantes:

-Nunca vuelvas a separarte de mí, nunca más me dejes sola.

Tardó escasos segundos en abrazarla contra él mientras se apoyaba en uno de los árboles, correspondió a su abrazo a la par que su aroma la hacía sentirse en casa, sin duda era parte importante de su ser.

Este cogió su rostro entre sus manos y lo alzó los justo para poder verle el rostro entero, James se acercó a ella y declaró:

-Nunca más amor, ya nadie me impedirá tenerte hasta la eternidad.

No besó sus labios, pero junto su frente con la de ella, y depositó un tierno beso en la punta de su nariz, ¿cómo había podido olvidar lo que sentía estando en brazos de ese hombre?, no obstante ella no se conformó con eso, ahora que sabía que no necesitaba pedirlo, no pensaba hacerlo, llevó su mano hasta el rostro de él, y acercó sus labios a los de él.

¿Por qué siempre que se acercaba a él sentía que nunca dejaría de sentirse amada?

James había conseguido borrar todas sus heridas, ¿en qué momento su mente creyó oportuno borrar su existencia? Juntó sus labios a los de él y se entregó al beso en cuerpo y alma.

James respondió en el acto, era evidente que anhelaba ese beso mucho más que ella, ambos a la par reclamaron más del otro, y profundizaron el beso. Era exactamente igual a la primera vez que lo había besado, no faltaba nada de nada.

James se separó de ella lo justo para susurrar:

-Si quieres ver a Harry, será mejor que te detengas ahora.

No pudo evitar y soltó una risa alegre, risa que James atrapó entre sus labios:

-Cuanto he deseado escucharte de nuevo reír. Cuanto te he echado de menos amor.

Ambos cogidos de la mano se encaminaron hacía la casa, al llegar los recibió el doctor Lovegood:

-¿Dónde está Harry?

Preguntó James nada más entrar, Lovegood los miró unos instantes:

-Todos salieron a buscarla, se adentraron en el bosque, el joven Potter y su esposa fueron los primeros en ingresar en el mismo.

James la miró y ella se giró a mirar al bosque, descubrió que del mismo salían una muchacha y su hijo Neville, en cuanto la vio en la puerta de la casa gritó y echó a correr hacía ella, la muchacha con más decoro caminó hacía la casa con una sonrisa en su rostro.

Hanna, siempre era la perfecta dama.

-Madre, estás bien, gracias al cielo, he de avisar al resto, Draco, Luna y Draco están como locos buscando en el bosque, regresé para acompañar a Hanna y que se quedara con Ginny.

-Corre a buscarlos, y dile a Harry que su madre lo espera.

Declaró James y Neville abrió los ojos al máximo sorprendido más al ver las manos de ambos entrelazadas la miró de regreso:

-¿Recuerdas?

-No del todo, pero sí la mayor parte, quiero ver a Harry, necesito verlo.

-Te lo traeré, puedes apostar a que sí.

Depositó un beso en su mejilla y tras besar a su esposa en los labios echó a correr de nuevo.

Todos se dirigieron al salón a la espera del regreso del resto, no obstante el tiempo pasó y no volvía nadie, desesperada miraba a la puerta cada poco, deseando que la misma se abriese de una maldita vez, ¿les habría sucedido algo?

Cuando al fin se abrió la puerta no se levantó, por esta entraron Neville y Ron cargando a la esposa de este último:

-¿Qué sucedió?

-Se desmayó, creo que fue del calor, Draco sigue intentando encontrar a Harry y Hermione.

-¿Hermione Granger?

Preguntó enfadada. Todos a una la miraron intrigados:

-Sí Lil, Hermione es ahora la esposa de Harry.

-¿Su esposa?

Se puso en pie furiosa y miró a todos los presentes, ¿cómo que su esposa?, la última reunión que tuvo con ella le vino a la cabeza y se sentó de nuevo, un momento, ella había culpado a la muchacha, le había dicho que era la responsable de su pérdida, que ella era la única culpable.

Ella le había dicho que amaba a su hijo, que había acabado enamorándose de él, ¿cómo podía recordar todas esas cosas y haber borrado el rostro de este?

Cerró los ojos decidida a recordarlo, quería estar segura, quería recordarlo antes de verlo, era su deber.

No supo cuanto tiempo estuvo con los ojos cerrados, más escuchó que de nuevo la puerta se abría, no abrió los ojos pero sintió una ansiedad extrema, escuchó pasos y palabras, no obstante aún no estaba él.

De un momento a otro un fulgor verde la invadió, se puso de pie en el acto a la par que una última persona entraba en la estancia:

-Verdes, sus ojos son verdes.

-No te conformes solo con saber eso, abre los ojos amor.

Y lo hizo, los abrió y en el acto rompió a llorar, el menor, su pequeño, el pilar y el fuerte de todos, traía el traje hecho girones, el pelo completamente desordenado y respiraba agitadamente, pero sus ojos verdes no habían perdido ese brillo de vida y de diversión que lo caracterizaba.

Sí, era él, ¿sería un sueño?, dio unos pasos para acercarse a él con temor a que se desvaneciera, a que al tocarlo desapareciera de nuevo, pero había abrazado a James, era real, él tenía que serlo también.

¿O sería una jugarreta de su mente?, ¿la habría hecho vivir todo eso para cuando despertase perderlo todo?

-¿Qué sucede amor?

James se puso a su lado y la miró, lo apartó con cuidado, Harry la miraba extrañado de su conducta, no obstante lo vio apretar los puños y supo enseguida que estaba molesto, siempre le había costado leerlo, menos cuando la miraba fijamente.

-Al cuerno la prudencia.

Apartó a James a la par que Harry caminaba hasta ella y sin más la abrazaba con fuerza, en cuanto respondió al abrazo lo supo.

Era real y era su pieza, era lo último que necesitaba para volver, cerró los ojos a la par que repetía su nombre y lo abrazaba con fuerza:

-Estás vivo, estás conmigo.

Él tan solo se aferró a ella y le dijo un simple y llano:

-Siempre.

"Albus"

No podía negar que pese a todo lo que había sucedido al final el resultado había sido favorable, si bien estaba seguro de que más de la mitad de los invitados a la boda lo odiaban, a él solo le importaba una cosa, y es la bella y hermosa sonrisa que reposaba en los finos labios de su adorada niña.

Hermione recibía felicitaciones y abrazos de todos los presentes, mientras el joven Potter la observaba recibiendo a su vez varias felicitaciones pero no atendiendo realmente a las mismas.

Se percató de que el joven fruncía el ceño y miró hacía su pequeña, sin duda los jóvenes de hoy en día no se cortaban nada, incluso aunque la chica estuviese ya casada, un joven había abordado a Hermione y le estaba diciendo algo al oído.

No pudo evitarlo, sonrió, el joven Potter apartó a las personas que hablaban con él y sin ningún reparo se acercó a la que ahora era su esposa, sin mediar palabra con el sujeto que hablaba con su niña, Potter cogió a esta del codo haciéndola girar, su pequeña no tuvo tiempo de sorprenderse, pues Potter apresó sus labios con premura y posesión.

Su pequeña no dudo un instante en llevar su mano hasta la nuca de este y devolver el ardiente beso ante todo el mundo, sin duda los hijos de Potter sabían marcar su territorio.

Miró hacía sus otras nietas y se encontró con que Ginny estaba sentada y era abanicada por Draco Malfoy, ese matrimonio era peculiar, no se sabía cual mandaba más, del mismo modo que tampoco se sabía cual amaba más.

Sin duda el joven Malfoy había demostrado una paciencia infinita, y no dudaba que le quedaba por aguantar.

Hanna bailaba alegremente con su esposo y ambos sonreían como dos niños, era la pareja más tierna del momento, todo el mundo hablaba de la declaración del joven a las puertas de la iglesia.

Buscó con la mirada a su otra nieta, pero se encontró con la recién Lady Lupin y su esposo Lord Lupin, ambos hablaban animadamente con la pareja del momento, la que había resultado ser todo un escándalo.

Rowena Ravenclove había pasado a ser la heredera, ¿la razón?, Helga Hufflepuff había desaparecido, se creía que se había fugado.

Y cierto era, más que en lugar de fuga había sido un secuestro en toda regla, uno consentido, pero secuestro al fin y al cabo. Sirius Black, ahora estaba casado y su esposa, contaba con un enorme parecido a Helga, no obstante ahora su nombre era Alice Black.

Ambos estaban esperando un hijo, y recibían misivas asiduas de la casa real.

¿Por qué era consciente de toda la historia? Fácil, Lord Gryffindor había querido saldar su deuda de otra manera, y en lugar de pagarle ahora era su socio y como buen socio, participaba en todas las cosas importantes, comenzando por ayudar al mejor amigo a secuestrar a una princesa heredera y a casarlos en la mayor brevedad posible.

Siguió buscando a Luna, más se encontró con otras parejas, los Lovegood, los Hagrid.

Esa pareja sí que había sido curiosa, en menos de un mes, Rubeus Hagrid, el jardinero de los Granger, había quedado encerrado en las garras de Pomona Sprout, debía reconocer el mérito de la mujer, que desde que había visto al grandullón había tomado la determinación de que este sería de ella.

Había tenido que sacrificar algunas cosas, entre ellas su afición a la bebida, Hagrid odiaba la misma, y ella lo quería lo suficiente para abandonar la misma.

Los Lovegood y los Hagrid acosaban a los Potter, ¿la razón?, tanto Pomona como Xenophillus deseaban lo mismo, al joven Potter como pupilo.

James no había recibido muy bien la noticia, pero tras una discusión con su hijo menor, entendió que era imposible luchar contra la terquedad junta de su esposa y él juntos, pues Harry había heredado la misma por parte doble.

Al fin localizó a su otra nieta, y lo que vio lo hizo torcer el gesto, si había una pareja que sin duda desbordaba pasión, ese era el matrimonio Weasley, era increíble que aún ella no estuviera embarazada.

Suspiró al verlos perderse por la puerta, sin duda esos dos no cambiarían nunca.

Tras percatarse que no parecía tener nada que hacer por allí, se decidió a marcharse, lo mejor era volver a su casa y comenzar a pensar lo que sería de su vida desde ese momento.

Dejó en una de las bandejas la copa vacía y se encaminó a la salida, un criado le entregó sus cosas y tras despedirse del mismo comenzó a caminar hacía la puerta, antes de salir por la misma escuchó que le decían:

-¿Si tengo hijos que serían de usted?

Suspiró, ¿por qué había ido a buscarlo?, era evidente que pese a ¡haber aceptado ese matrimonio, no le caía nada bien el chico:

-Mis vidnietos.

Respondió sin más, escuchó como este hacía un pequeño ruido como meditando algo y se giró a mirarlo, se encontraba apoyado en el umbral de la puerta con uno de sus brazos cruzado y el otro sosteniendo su barbilla, parecía estar pensando en algo.

-Creo que usted y yo tenemos que hablar de un asunto.

-¿Sí?

Preguntó para nada seguro.

-Sí, vera, resulta que se me ha presentado un pequeño problema que no estoy muy seguro de como afrontar.

Lo miró sin entender, ¿de qué estaba hablando?

-Verá, mi esposa me acaba de decir que en un tiempo seremos tres, sé perfectamente como encargarme de un chico, después de todo me he criado con tres hermanos y yo mismo soy hombre, pero si se tratase de una niña…

-Su madre, o la de Hermione sabrán ayudaros perfectamente.

Dijo irritado, ¿para eso lo había buscado?, ¿para restregarle en la cara que su pequeña le iba a dar un hijo?

Este levanto su vista y fijó sus ojos verdes en él, parecía haber tomado una decisión importante:

-Creo que no me he explicado todo lo bien que quería, verá, sé perfectamente que mi madre y la señora Granger estarán ahí para mi esposa, pero yo preciso una ayuda diferente.

-Me temo que no le comprendo.

Este frunció el ceño, se cruzó de brazos y declaró:

-Quiero que se vaya haciendo a la idea de que mi pequeña no podría casarse con cualquiera, y no conozco a nadie mejor que usted para que me ayude con ese asunto, el indeseable que la pretenda tendrá que demostrar que la merece con creces.

Se quedó congelado en el sitio, el joven Potter sonrió sin más y tras hacer un gesto de despedida ingresó de regreso al salón donde sin duda su esposa lo estaría esperando.

Sin poder creerse aun lo que este le acababa de decir, se giró, de forma distraída se puso la chaqueta y salió a la calle.

Iba caminando por la acera perdido cuando escuchó que uno de los transeúntes le decía:

-¿Feliz Lord Dumbledore?

Lo miró sin entender, y se encontró con el joven que arreglaba sus armas en el campo de tiro:

-¿Por qué piensa eso?

El joven lo miró extrañado:

-Por la sonrisa que porta en su rostro señor, es como si acabarán de devolverle la vida.

Sin más el chico se alejó, miró el sombrero en sus manos y con cuidado lo colocó en su cabeza, ¿para cuando más o menos tendría a su nieta en sus brazos?, no pudo evitarlo, su sonrisa se ensanchó aún más.

Fin.

Bien, sé que es triste, pero sí, aquí termina este fic, pero al menos no os digo adiós del todo, aun tengo dos historias abiertas aquí, y comenzaré a subir una que ya tengo algunos caps subidos en otra página, Drys, tú ya sabes de cual hablo ;)

Espero que os guste la nueva historia a aquellos que le deis una oportunidad, para los que seguís No intervendremos, tengo novedades, y es que ya voy a comenzar a subirla de nuevo, de hecho hoy mismo subiré todo lo que tengo hasta ahora, ya me diréis lo que os parece esa nueva versión.

Al comienzo de este fic os dije que tenía dos ideas, bien, una de ellas la subiré ahora, la otra tardaré un poco más, porque deseo terminar al menos otro fic más antes de ponerme con ese

El título del nuevo fic es Mi profe y yo, Mi alumna y yo, espero veros por allí dándole una oportunidad al menos buybuy y hasta el siguiente fic.