Bueno… este capítulo no tiene advertencia de lemon, porque es XD la parte que corte del capítulo anterior, y con un lemon tan largo como ese XDDD creo que basta y sobra, hasta 9w9 el siguiente jajajaja XD

Este capítulo es más parecido a los capítulos que escribía para GPUS, lleno de estupideces XD, así que espero que puedan pasar un rato agradable leyendo tanta locura que puse en el cap.

Sin más los dejo con la historia…


UN HEREDERO PARA HYRULE


Deseaba libertad.

Más que nunca deseaba ser libre y amar sin ataduras, sentir sin remordimientos, gritar sin inhibición.

— Hay dos más adelante… van a vernos —murmuró bajito cubriendo su boca con el cubre rostro que incluía el traje sheikah que ahora modelaba.

— Tú sólo sígueme —le dijo aún demasiado animada, como a sabiendas que su travesura no terminaría en ese lugar, no lo permitiría— acomódate la ropa y actúa con naturalidad —también cubrió parte de su rostro con el traje.

Link se paró derecho y afirmó la atadura de la yukata corta tradicional blanca y roja que usaban los habitantes en Kakariko, bajo estas ambos tenían puesto sus trajes sheikah bien ceñidos a sus cuerpos.

— No me parece una buena idea…

— Shhh… ahí vienen.


.-.-.-. Capítulo 17: Fugitivos del amor .-.-.-.


Link caminaba tan tieso que parecía un robot descompuesto con los engranajes mal aceitados y con amenaza de caerse a pedazos en cualquier segundo... y bueno... después de tanta agua en la mañana, seguro si su cuerpo fuera de metal se hubiera oxidado... es que...

¡Había sido una ducha muuuuuuy larga! La más larga de su vida... la más larga y placentera de su vida entera, ni siquiera en sus más locas y calientes ensoñaciones se había imaginado una cosa así, tampoco supo como es que terminaron entre semejante jueguito erótico y excitante, sólo sabía que había pasado y que no quería olvidarlo… claro que no quería olvidarlo.

Agitó la cabeza recuperando la compostura, gracias a las Diosas tenía cubierta parte de su cara porque seguro su estúpida sonrisa evidenciaba lo pervertido de sus pensamientos. La miró de reojo, divisando esa mirada tan centrada, tan estoica y determinada; no podía entender como lo hacía para estar un segundo con él gritando de placer y al momento siguiente planeando una escapada de proporciones memorables... y es que probablemente la mitad de los guardias del castillo andaban tras su rastro y ellos... ellos andaban como bandidos, ocultándose de la ley como simples delincuentes... era extraño... alocado... pero excitante, por alguna razón sentía que esta travesura acordada era la cosa más loca y estimulante que había hecho en su vida, la sola idea de imaginarse raptando a la princesa para tener esos momentos ejem... ustedes saben... encuentros románticos... platicas eternas... y todo lo que venía en el paquete de "luna de miel", porque debía admitir que si estaban hablando de miel, ya estaban más que azucarados.

— ¿Qué sucede? —Le preguntó sin siquiera mirarlo—. Estas actuando extraño.

— Estoy nervioso —le confeso con demasiada soltura.

— Están sospechando —le susurró recargando su cabeza en el hombro de él al mismo tiempo que abrazaba cariñosamente a su brazo.

Los guardias que hasta tan sólo unos segundos habían estado mirando desinteresadamente, de pronto se habían detenido a examinarlos con más pausa, el chico de la pareja tenía una actitud sospecha... demasiado sospechosa y poco usual para dejarla pasar por alto.

Link se puso más tieso al sentirla cerca, ella parecía acurrucarse con su brazo y recargaba su cabeza en su hombro dedicándole una miradita de esas que te dejan sin habla.

— Zel... me lo estás haciendo indudablemente más difícil.

— Entonces bésame.

— ¿Qué? —Ahora sí que no entendía nada y lo que era aún peor, los guardias retomaban su marcha para acercarse a la joven pareja con todas las intenciones de interrogarlos.

— Sólo hazlo.

Pero Link no se movió, así que ella tomó la iniciativa y con un rápido movimiento descubrió su rostro ya dándole la espalda a los guardias y jalando la tela que cubría la boca del chico, le planto un beso ansioso, uno que empezó con tanta premura que Link tardo otro par de segundos en destensar sus músculos y abrazarla cariñosamente para corresponder aquella afectuosa muestra de amor, donde ella sujetaba su rostro con sus manos y parecía suspirar muy suavemente entre el dulce ritmo que llevaban sus bocas.

Los guardias vieron la escena y se le subieron los colores a la cabeza y aun apenados desviaron la mirada y cambiaron la dirección de la marcha.

— Son sólo dos chiquillos enamorados —comento uno— dejémoslos por ahora.

— Apoyo la emoción —sonrió nervioso e incómodo, en verdad se verían muy "desubicados" acercándose y interrumpiéndolos en pleno apasionado beso.

Sus pasos se hicieron lejanos para los hylianos disfrazados de sheikah y cuando ya no los escucharon, Zelda rompió el encanto de ese beso y dejo a un Link con gusto a poco.

Miro a su princesa con una carita de berrinche, de esas que te sacan una sonrisita, pero ella parecía no estar prestándole la suficiente atención.

— Vamos —le apremio la chica sujetando su mano para jalarlo. Estaba tan centrada en la "misión" que ni siquiera se había detenido a comprender a su joven acompañante.

— ¿Qué fue eso?

— Un beso... claro está.

— No... pero... ¿por qué tan repentino?

— Una distracción —respondió con simpleza— la gente se siente incómoda al ver demostraciones de afecto demasiado evidentes, seguro por eso prefirieron obviar el interrogatorio.

— Entonces —sonrió con un dejo de travesura y la jalo para abrazarla cariñosamente— ¿si quiero que vuelvas a besarme tengo que encontrar más guardias? —Preguntó con una inocencia tal que le saco una risita a su compañera.

— No seas bobo, Link —no podía dejar de sonreír, la miradita que ahora le dedicaba el chico le había arrebatado su concentración y centrado actuar— no necesitas guardias para eso... ni siquiera tienes que pedirlo.

El guerrero sujeto gentilmente le rostro de su dama, y entonces aún con esa encantadora sonrisa se inclinó para besarla dulcemente. Fue un beso lento y pausado que los mantuvo absortos con sus corazones latiendo con fuerza y una curiosa, pero conocida sensación revoltosa en el estómago.

Estaban enamorados... tan enamorados que el tiempo y el espacio se perdían en el confín de sus más profundos sentimientos.

— ¿Y eso? —Preguntó cuando sus bocas tomaron distancia y sus miradas vibrantes volvieron a encontrarse.

— Por ahí una señorita me dijo que no necesitaba permiso para ello.

Zelda soltó una suave risita y llevando una de sus manos a su frente negó con su cabeza aun sonriendo bobamente, no podía evitarlo, no podía dejarse de sentirse indudablemente dichosa de que él fuera parte de su vida.

Se sentía como una chiquilla, recién descubriendo la dicha de uno amor libre… uno sin ataduras, sin cargos, sin coronas… y sin lugar a dudas… sin molestos y excéntricos profesores y gente metiche.

— Vámonos lejos, Link... donde nadie pueda encontrarnos.

Él sonrió.

— Sus deseos son ordenes, mi lady.

Sellaron ese pacto con un renovado beso y luego retomaron la marcha, emprendiendo aquella alocada travesía juntos...

Había un mundo enorme y espléndido por descubrir.


Las pistas los llevaron hasta el "nidito" de amor de los tortolitos, pero ellos ya habían abandonado el refugio, aunque aún había parte de evidencia de su presencia en la estancia. Habían abandonado parte de sus ropas y pertenecías en el lugar.

— Se escaparon.

— No me diga Capitán —se mofó el más joven del grupo.

— ¿Se está burlando de mi recluta? —Alzó su ceja y miró asesinamente al muchacho.

— Oh no... sólo lo puntualizo por esta pequeña nota —le extendió el papelito al hombre, el que pareció aún más furioso al verlo.

"Muy tarde Capitán, dígale a mi padre que me tomaré unas breves vacaciones. Con cariño la Princesa Zelda."

Aquella bonita y pulida caligrafía era propia de la señorita en cuestión, evidentemente la princesa había escrito eso con su puño y letra. Pronto empezó a sentir que la sangre se le subía a la cabeza, y es que no podía entender como una "niñita malcriada" podía causarle tantos... tantos problemas.

¿Qué acaso el rey no debería encerrarla en la torre más alta para darle un escarmiento?

Esa chiquilla vivía escapando, semana por medio tenía que movilizar a toda la guardia real para atraparla, era tan escurridiza, rápida, inteligente, intrépida y lo que era aún peor... tenía una habilidad indiscutible con las armas, era como una guerrera innata, y claro estaba... con Impa como tutora no quedaba más que temer… la pupila de Impa era más que una carita bonita y un título a cuestas, ella podía defenderse perfectamente sola como el mejor de los guerreros de Hyrule.

Pero esta vez no fallaría, esta vez no se dejaría vencer.

— Esa chiquilla —rechisto entre dientes arrugando el papelito— no me las va a ganar de nuevo, ¡La atraparé, aunque sea lo último que haga!

— ¿Y nosotros podemos volver al castillo?

— ¡Claro que no! ¡Nadie regresará hasta que la princesa sea capturada!


Volvieron a esconderse detrás de una pila de cajas acumuladas justo por el costado lateral de una de las casas.

— No te rías, van a escucharnos —pero él tampoco se podía aguantar la risa.

— Es que mira la cara del capitán, tiene toda la cara roja de lo furioso que esta.

— Pobre hombre...

— Pobres chicos que deben seguir sus órdenes... mira ahí —apunto a uno de los más jovencitos del grupo— hasta la armadura le queda grande.

Link rio suavecito, estarse burlando de los reclutas no era algo que solían hacer, pero he de admitir que les estaban poniendo un buen desafío para salir de Kakariko, a donde quiera que miraran había guardias, y todos parecían o al menos aparentaban estar muy centrados en su búsqueda.

— ¿Y cuál es su plan B? —Le pregunto luego hincándose junto a la muchacha.

— Pensaba esquivar a este grupo y el capitán pasando por debajo de esa vivienda.

— Pero... y la fuente que está justo al lado.

— ¿Te asusta mojarte? —Se burló divertida— no te veías muy ahogado hoy en la mañana.

El rojo inmediatamente se le subió a la cabeza, y apenado desvío la mirada nervioso. En verdad no se había esperado un comentario así de parte de ella.

— Creo que la ducha fue lo suficientemente larga hoy —murmuró aún más apenado, no estaba seguro si estaba facultado para recordar "esa ducha" y no sentir que se le erizaba toda la piel.

— Que va... contigo me daría las que quisieras.

El héroe se puso aún más rojo y tenso y la muchacha rio divertida al notar lo que su comentario generaba en su pareja, a pesar de todo lo que habían vivido, él seguía siendo muy tímido, claro... hasta el punto donde todo se salía de control, ahí se le olvidaba por completo la timidez y el recato. Pero para sacar ese lado salvaje en él, tenía que trabajar un poco... aunque quizás... eso siempre era parte de él, solo que se forzaba por mantenerlo a raya. Aunque fuera como fuera, tendría tiempo para descubrirlo... estando lejos del castillo eran libres de hacer lo que desearan.

Zelda le planto un beso sobre su mejilla enrojecida y guiñándole lo apremio a avanzar.


Uno de los guardias jóvenes estaba acomodándose el casco en la cabeza cuando de pronto noto a la "sospechosa" pareja de supuestos sheikah que jugueteaban como dos niños en el agua de una pequeña lagunita artificial justo al lado de una casa.

— Que envidia... me gustaría llevarme así con mi damisela —murmuró como ido.

Se rasco la barbilla mirando detalladamente la escena, cuando noto como el chico se quitaba la yukata empapada y se la lanzaba a su compañera, a modo de "ataque", y ambos soltaban a reír justo antes de que la muchacha con el rostro parcialmente cubierto por su traje sheikah le lanzará agua a su "atacante". Fue entonces cuando el chico de volteo para esquivar un salpicón de agua, pero él no tenía su rostro cubierto...

— ¿Joven Link? —Se refregó los ojos y volvió a mirar, aún sin creer que fuera posible.

Pero lo era... el chico que estaba "jugando" en el agua era Link, el gran héroe de Hyrule y por ende... la jovencita que estaba con el chapoteando en la lagunita debía ser nada más y nada menos que la princesa Zelda.

— ¡Capitán acabo de divisar a los fugitivos! —Exclamó apuntando a la parejita.

El hombre se volteó tan rápido que casi pareció una bestia descontrolada en busca de su presa.

— ¡Princesa Zelda! —Clamó tan fuerte que su grito llego a oído de los muchachos, quienes detuvieron su jueguito para mirar al capitán y sus subordinados— ¡Esta arrestada en nombre de la ley!

La chica se descubrió el rostro solo para sacarle la lengua al capitán como si le estuviera haciendo burla y luego hizo un gesto con la mano como si lo estuviera desafiando.

El hombre enfurecido pareció enrojecerse aún más de irá, esa chiquilla malcriada lo estaba sacando de sus casillas.

— ¡Atrápenlos! —Ordenó.

Y todos los guardias desenvainaron sus armas y se fueron contra los desarmados muchachos.

— ¡Corre Link! —Exclamó aún sonriente, saliendo del agua para comenzar una carrera colina arriba, dejando una clara marca de su avance en el suelo con su ropa estilante.

— ¡Van a atraparnos!

— ¡No mires atrás... sólo corre!

Los habitantes que a esa hora del día comenzaban sus quehaceres se detuvieron a observar extrañados la curiosa escena, dos chicos empapados escapando de una horda de guardias armados hasta los dientes, era una escena de lo más extraña y más de alguno se preguntó si esos chiquillos serían criminales peligrosos y altamente buscados, porque el despliegue que estaban haciendo la guardia real era de lo más escandaloso.

— ¡Esta vez no se me escaparan! —El capitán tomo una soga con dos pesos a los extremos y empezó a agitarla, para luego lanzarla hacia el frente.

Los pesos giraron como bumerán unidos por la soga y fueron a parar directo en las piernas de Link, enredándose y haciendo que el chico se fuera de bruces al suelo. Zelda no notó que su compañero había caído por lo que siguió corriendo alejándose del lugar.

— Auch —murmuró adolorido.

— ¡Manos en la cabeza! —Le gritó el capitán apuntándolo con su arma al mismo tiempo que le ponía un pie en la espalda para que no se le ocurriera hacer algún movimiento inesperado.

Y al instante siguiente estaba toda la tropa de guardias rodeando al pobre muchacho.

— Cielos... hoy están especialmente motivados —agregó bromeando, apoyando ambas manos en la cabeza esperando a saber cual sería la reacción de la guardia real.

— No te hagas el listo —lo levantó jalándolo con una de sus manos y sujeto el rostro del muchacho para examinarlo mejor— ni creas que con esa cara bonita vas a enmendar tus crímenes.

— ¿Crímenes?

— Así es —levantó el rostro del chico, quien aún tenía atadas las piernas— serás juzgado por raptar a la Princesa de Hyrule.

— ¿Qué? —Casi no podía creer lo que estaba escuchando— ¿Habla en serio?

— Muy en serio muchacho —respondió cortante— atenlo, quiero que lo lleven bien sujeto al mástil de la bandera.

— ¿Señor? —El capitán estaba actuando bastante severamente, tanto que hasta sus subordinados se estaban extrañando— el joven Link es el nuevo Príncipe de la corona, ¿no cree que es una medida extrema tratarlo como criminal?

— Eso lo dictaminaran las leyes, cuando regresemos al castillo con él y la Princesa —el mismo ato las manos del rubio, sintiendo desconfianza de la lealtad de su escuadrón— ¡Muévanse! ¡Aún debemos capturar a la Princesa!

Todos pusieron manos a la obra y ataron a Link al palo del mástil, como el capitán lo había solicitado. Y entre dos, tomaron las puntas y alzaron al chico, dejándolo colgado boca abajo como si fuera una pieza de carne lista para ser asada.

— Lo lamento mucho joven Link —se disculpó el que venía presidiendo la marcha.

— Pierde cuidado —sonrió de buen ánimo, aun colgando, atado de pies y manos al mástil— las órdenes... son órdenes.

Aquella actitud afable y tranquila en él los hizo sentir aún peor, se sentían las peores personas del mundo tratando de esa manera al siempre tan amigable héroe de Hyrule, todos le tenían cariño y lo admiraban sin lugar a dudas y ahora, al parecer, sufrían más que el chico, porque el seguía de lo más sonriente siendo trasladado como rehén.

— Te usaré para traer a la princesa —el capitán se sobo las manos sintiendo que esta vez sí tenía TODO bajo su control— ella vendrá por ti… y le tenderemos una trampa.

— Yo que usted tendría cuidado —sugirió Link sintiendo que los planes del hombre se iban a ir por la borda junto con su moral inflada cuando la chica pisoteara su sueño de capturarla—. Cuando Zelda se enfada, en serio es peligrosa.

— ¡Silencio! —sacó de entre sus provisiones una manzana y lo obligo a morderla— ¡Tú te callas prisionero!

Link mordió la fruta y suspiró resignado, si su amable advertencia no había sido lo suficientemente persuasiva, no quería ver lo que pasara cuando Zelda descubriera que había sido capturado. Seguro… todo iba a arder… pero…

¿Había algo que pudiera hacer que aplacar la ira de la princesa?

Negó con la cabeza y comenzó a pensar en la mejor forma para escapar antes de que alguien pudiera salir herido.


Dejo la carrera sintiendo que el aire le hacía falta, había puesto todo de ella en esa escapada y ahora estaba exhausta, pero había tomado la precaución de ocultarse tras una pequeña alborada, por si acaso aún a la distancia el pelotón pudiera divisarla.

— Eso estuvo cerca —suspiró y estrujó la húmeda trenza con sus manos— ¿No lo crees Link?

Pero no recibió respuesta.

— ¿Link?

Y entonces algo en ella se quebró.

Link no estaba allí. ¡No estaba!

— Esto no se quedará así… capitán.

Sus dulces facciones parecieron endurecerse de un segundo a otro y acercándose a una pequeña acumulación de setas se hinco para sacar de sobre los hongos una sustancia negruzca, eran como pequeños "bichitos peludos", pero no eran cosas móviles. Los apretó haciendo que las cosas "explotaran" entre sus dedos y de mancharan sus pulgares descubiertos de una sustancia espesa y roja.

Entonces… "se maquillo" para la guerra.

Estaba enojada… muy enojada.

Nadie se metía con SU Link y se salía con la suya. Y si el capitán había osado con capturarlo, le iba a demostrar que ella absolutamente sola podría acabar con toda la guardia real, el ejército o quien fuera para traer a "su príncipe" de vuelta.

Después de todo… su luna de miel acaba de comenzar.

— Dos podemos jugar el mismo juego —se frotó sus manos con malicia y comenzó los preparativos de su "rescate".


En el centro de Kakariko, habían dejado el palo donde estaba amarrado Link justo al centro de la zona de la plazuela, a su alrededor toda la escuadra estaba en sus posiciones, con armas en manos y con las cañuelas tiritando, temían por su integridad física y por lo que fuera que pudiera intentar la princesa furiosa, al enterarse de que su novio… ahora esposo, había sido capturado y tratado como el más vil de los criminales y seguía ahí, al centro de la ciudad captando toda la atención de la gente de Kakariko que seguía sin entender que diablos estaba pasando.

— Señorito Link —lo llamó el mismo guardia que antes le había hablado— ¿Tiene sed?

Link escupió la manzana que hasta ese momento había estado mordiendo para no enfurecer más al Capitán de la guardia. Y sonriéndole al muchacho, negó con su cabeza.

— Sólo… se me están acalambrando las manos —le dijo bajito esperando que el chico cayera en el anzuelo— ¿Podrías aflojar un poquito las sogas?

— Por su puesto señorito —sonrió emocionado al sentir que podía hacer algo útil por el gran héroe de Hyrule, él era un admirador y no podía disimular su emoción al estar cerca del joven— lo que usted necesite.

— Gracias —volvió a sonreír.

El guardia estaba soltando las amarras cuando en ese preciso instante el fuerte y estruendoso sonido proveniente de un llamado salvaje se extendió por todo Kakariko como una sonata de guerra, era como el sonido que hacia un instrumento hecho de solido cuerno, un trompetazo que podía estremecer hasta al más valiente de los guerreros.

— ¿Qué fue eso?

— Un mal augurio —respondió Link teniendo un mal… muy mal presentimiento de esto.

— ¡Todos a sus posiciones! —Ordenó el capitán listo para el inminente combate, sabía que la princesa no se rendiría sin dar pelea, pero el tampoco daría su brazo a torcer.

La gente asustada corrió a refugiarse a sus casas cuando la tierra comenzó a temblar, las piedrecillas empezaron a dar saltitos como si lo que se acercara desde las montañas fuera verdaderamente un pelotón de mil hombres.

Pero…

¡Era peor que eso!

Con horror Link observó como las siluetas de los animales comenzaban dibujarse entre las colinas y la tierra parecía seguir estremeciéndose con los fuertes pisotones de las pezuñas de las criaturas cuadrúpedas, encabezados por un grupo de al menos diez enormes machos de crestas gigantescas.

El mugido en coro de las bestias enloquecidas acompaño el sonido de la trompeta y justo sobre el animal más grande, el que llevaba toda la manada, estaba la muchacha. La princesa Zelda transformada en toda una "bárbara".

— ¡Señor tenemos que huir! —Chilló el más valiente del grupo como niñita de cinco años a punto de ser alcanzada por el "coco".

— ¡Nadie se mueve hasta que yo lo diga! —El hombre indignado trataba de barajar sus opciones, pero… ante una verdadera estampida de venados salvajes…

¿Tenía alguna oportunidad?

Link abrió la boca y no volvió a cerrarla, desde que había divisado a su querida princesa no le había podido quitar los ojos de encima. Era… era toda una valquiria, una diosa guerrera lista para la acción. No sabía de donde diablos había sacado el cráneo de un animal con cuernos grandes, que ahora usaba como "casco", su rostro maquillado con formas que atravesaban su cara y su cuerpo muy poco provisto de prendas, tenía unos guantes gruesos y sin dedos en las manos, sandalias, una faldita llena de aplicaciones como engrapadas de metal y en el torso un peto corto que le dejaba a la vista todo el vientre también cubierto de pintura.

— Sexy… —pensó en voz alta y se abofeteo mentalmente tratando de centrarse en el drama de la situación actual.

La chica se había parado sobre el ciervo y ahora hacía gala de su mejor equilibrio, y volviendo a tocar una vez más la trompeta la lanzó lejos y desenvaino un arma descomunal, era un mazo enorme atado con lianas y huesos de monstruos en la punta.

— ¡Capitán! —Exclamó cuando sabía que el hombre podía escucharla perfectamente.

— Demonios…. ¡Corran! —Clamó Link justo antes de ver como los animales chocaban contra el grupo de soldados tiritones y viendo como varios salían volando, siendo despedidos por los cuernos de las criaturas que solo buscaban avanzar.

Zelda saltó por sobre los lomos de los venados y rápidamente alcanzó al capitán que milagrosamente había esquivado a los animales.

— ¡Suelte a mi marido!

— ¡Nunca! —no se dejaría vencer… nunca se dejaría vencer… menos por una muchacha barbárica como esta, ¡era un peligro publico! ¡Ella no podía convertirse en reina!

Terminaría con esto aquí y ahora.

— Señorito Link… señorito Link…

El hyliano miró al chico asustado, el pobre venía con una herida sangrante en la cabeza y lo miraba con una preocupación que en verdad no podía entender.

— Corre chico… puedes salir lastimado.

Bueno, técnicamente ya estaba lastimado, pero… podría salir más lastimado.

— Lo ayudaré señorito —le dijo y se hincó para soltar las amarradas de las piernas del héroe atrapado.

— ¡Traición! —Gritó enloquecido el capitán viendo a su recluta soltar las amarras de las piernas de su rehén.

— ¡Corre chico, corre! —animo al muchacho a escapar y este asintiendo con la cabeza se montó en una venadita tranquilita que estaba mascando el pelo de Link.

El joven guardia escapo de la escena del crimen y mientras el capitán enloquecido se acercaba, Link desenterró el mástil del suelo sujetándolo con sus manos y apoyándose ahora con sus pies y usando el palo como arma se agachó y golpeo al capitán, tratando de no hacerlo demasiado fuerte.

— ¡Perdón! —Se disculpó arrepentido, pero el hombre no le estaba dejando alternativas.

Algo aturdido el sujeto se levantó del suelo con la cabeza dándole vuelta como un trompo y vio atontado como la princesa barbárica vencía a cada uno de sus guardias, al menos a los pocos que habían quedado en pie después de que a estampida enloquecida de ciervos hubiera arrasado con el pelotón.

— Chiquilla —murmuró y desenvaino su espada corriendo al encuentro de la princesa. Con el golpe que se había dado había terminado de perder el control.

— ¡Zelda cuidado! —Gritó Link corriendo con el palo a cuestas tratando de alcanzar a su mujer antes de que lo hiciera el capitán enloquecido.

Pero el hombre llego antes que el chico, y blandiendo su espada pareció dispuesto a matar a la princesa. Con la advertencia de Link, Zelda había alcanzado a esquivar el ataque mortal, pero el filo de la espada del hombre rozo su brazo haciendo una herida alargada y sangrante en la zona que tenía descubierta.

— Ahora sí que estoy enojada —susurró pasando uno de sus dedos por la herida y probando con la puntita de su lengua la sangre.

Link se detuvo en seco y sintió como un escalofrió recorría su espalda, definitivamente el capitán y la princesa se habían salido de control y lo que era peor… es que ahora se miraban con caras asesinas como si estuvieran dispuestos a luchar hasta que uno de los dos cayera para siempre.

— Tengo que hacer algo —pensó horrorizado, dando saltitos aún con el molestó palo. Divisando en junto a una de las casas dos mulas atadas a una carreta y sobre la parte alta de la carreta un hombrecillo simpático que tomaba tecito como si nada estuviera pasando.

— ¿Se le ofrece algo? —sonrió con simpatía y bajo de su humilde carruaje para saludar a un posible cliente—. Mi nombre es Terry, puedo ayudarlo en lo que necesite —en su espalda llevaba puesta una enorme mochila con forma de escarabajo.

— Necesito que me saques de aquí —le dijo en tono de súplica tratando de trasmitirle de forma imperiosa la prisa que él llevaba.

— Ohh claro… ¿A dónde se dirige joven viajero empalado?

— No importa… sólo… quiero ir lejos... tan lejos como puedas llevarnos.

Terry sonrió amablemente y rasco su nariz enrojecida, dando dos aplausos pareció despertar a las mulas que hasta ese momento parecían bastante atontadas.

— Se me hace simpático —sonrió amablemente— ¿Vamos por su novia?

— Si… por favor.

En el centro de Kakariko, ya se había desatado una batalla campal entre la princesa de Hyrule y el capitán enloquecido dela guardia real. Pero la herida que el hombre le había propinado en el brazo a la muchacha le impedía a ella mover su colosal herramienta de destrucción como debería, y se estaba notando la desventaja que estaba adquiriendo con el paso de los minutos. Pero, no se rendiría. Lanzó su arma como ataque y mientras el capitán trataba de esquivarlo la chica se le lanzó encima, colgándose con sus piernas de sus hombros mientras este trataba inútilmente de sacársela de encima.

— ¡Niña endemoniada!

— ¡Hombre testarudo!

— ¡Chiquilla mal criada!

— ¡Lo voy a acusar con mi papá!

Y en esa guerra de palabras estaban cuando la carreta del vendedor paso a toda velocidad junto al combate con Terry sobre ella dirigiendo a las mulas y Link, ya sin palo también en lo alto del vehículo.

— ¡Dame tu mano! —Exclamó extendiendo su brazo y colgándose de la carreta para alcanzar a la muchacha.

Y ella al verlo, sin pensar demasiado, extendió su brazo, soltó al capitán y con la fuerza del tirón se fue contra la carreta, pero Link la sostuvo con fuerza e impidió que ella cayera.

La observó absortó en una atmósfera de ensueño, el cabello suelo y desarreglado de ella se agitaba con la brisa de forma sublime y maravillosa, y pudo ver en cámara lenta como ella levantaba su rostro marcado por aquella pintura que delineaba sus ojos y bajaba por sus mejillas… era hermosa… aún con una cabeza de un animal muerto encima… simplemente… la consideraba la mujer más hermosa del reino.

Aún vestida de salvaje… aún con un carácter de los mil demonios… para él siempre sería perfecta.

— ¿Querida… estas bien? —Le preguntó sumamente preocupado mientras la carreta se movilizaba a toda velocidad saliendo de Kakariko y Zelda seguía colgando del "carruaje".

— Claro "corazoncito" —agregó como mofa, sonriendo un tanto molesta e incómoda— pero estaría mucho mejor si me subes… "cariñito".

— ¡Por Din… es cierto! —exclamó saliendo del modo bobo automático en el que se había visto inmerso por una fracción de segundo.

Con cuidado la jaló y logró subirla hasta la parte alta de la carreta. Zelda suspiro cansada y se quitó el cráneo de la cabeza, la verdad es que le pesaba bastante.

— ¿Y él?

— Es Terry —respondió Link como si nada, había otra cosa que le preocupaba mucho más que presentar a su recientemente conocido amigo.

— Mucho gusto aguerrida señorita —le guiñó de forma simpática— les puedo vender unas pomadas y algunas vendas para sus heridas si gustan.

Link sintió como una gotita de sudor frío recorría su cien, pero en ese momento la sugerencia de Terry le venía como anillo al dedo.

— Me vendría bien, amigo. Y una botella de agua, si tienes… por favor —sonrió rascándose la cabeza y regresando su mirada hasta Zelda— ¿Estás bien?

— Claro, es sólo un rasguño —sonrió algo más calmada, sintiendo como toda la adrenalina del caos comenzaba lentamente a desaparecer de su sistema al estar nuevamente a salvo y junto a su pareja—. ¿A dónde vamos?

Finalmente habían dejado atrás Kakariko, y ahora avanzaban rápidamente atreves de uno de los caminos de la pradera de Hyrule.

— Quien sabe —sonrió divertido.

Y ella le devolvió aquella afable y simpática sonrisa, aún vestida de chica vikinga y con todo el cuerpo y la cara pintada.

— Quizás me excedí un poquito.

Link soltó a reír divertido.

— Pero me gusta tu atuendo —se acercó con un aire coqueto y le susurro algo al oído para que Terry no pudiera escucharlos.

Zelda se sonrojó y con un empujoncito lo alejo de ella mirándolo con reproche.

— ¡¿Terry dónde están esas vendas?! —Exclamó la chica tratando de desviar totalmente el temita.

Ahora que finalmente habían escapado de la guardia real podrían continuar con aquella alocada travesía por Hyrule, tenían todo un mundo extenso e increíble por descubrir, juntos.

Y un intenso sentimiento que los unía fuertemente a pesar de la adversidad… y la locura de la autora de esta historia…

Continuará…


He aquí la segunda parte del capítulo anterior XD y el nombre original del cap XDD

Bueno, ya había dado la explicación de porque lo había cortado y ahora… les dejo este capítulo que no es más que… estupidez tras estupidez XDD, hay una escena inspirada en la esa escena de la escalera mecánica donde están Natasha y Steve, en la peli de "El soldado de invierno" al inicio del capítulo. Y hay otra referencia de BOTW XD con Zelda vestida con un traje bárbaro jajajaa XD y los ciervos, que igual puedes montar en el juego de botw.

No quiero despedirme sin antes agradecer a todos los que siguen esta historia y quiero mandar un saludo especial a Zelink 94, Chinitha Marquez, Fox McCloude, Yahab, IA99, MexRoxas, linkzel s y Goddess Artemiss, en verdad muchas gracias por su apoyo!

Con cariño se despide

Zilia-K