Nota importante: Esta historia es de tipo alternativo, eso quiere decir que aunque está basada en la obra de Rumiko Takahashi, Ranma ½, se desarrolla en un contexto distinto al de la trama original. Es importante también recalcar que lo escrito a continuación fue hecho con fines de entretenimiento y sin ánimo de lucro, no recibo ninguna remuneración por estos escritos. Está clasificada como 'M' por el contenido erótico y lenguaje no apropiado para menores. Leerla es bajo su responsabilidad.

La reina de la nieve

Por Jade Haze

Capítulo 1

En la cama de un hospital una jovencita hacía un esfuerzo sobrehumano por olvidar la noticia que acaparaba los medios de comunicación y de la cual ella era protagonista. Los tabloides lo anunciaron el viernes por la mañana, pero la tragedia había sucedido la noche anterior: El magnate Sadaaki Miura y su esposa perdían a su primer hijo debido a un aborto que al momento estaba oculto bajo una atmósfera misteriosa.

Acompañando el artículo aparecía la foto de una jovencita de cabellos cortos y oscuros, no mayor de 18 años, luciendo un elegante vestido de novia blanco, sosteniendo en una mano un ramo de azafranes y teniendo como fondo luces de algún exclusivo club nocturno. Junto a ella, rodeando su cintura con un brazo y enfundado en un frac negro, estaba un hombre que no sólo le superaba demasiado en altura, sino también en edad.

Ambos sonreían. La sonrisa de él era perfecta para la portada de la revista 'TIMES': tamaño perfecto, dientes pulcros, emoción ensayada. La de ella, nerviosa y desbordante de alegría, más natural, llena de energía, complementaba perfectamente a los ojos castaños colmados de fuegos artificiales. El día que se tomó aquella fotografía, poco más de un año atrás, la dulce y tierna adolescente Akane Tendo aceptó convertirse en Akane Miura, sin imaginarse siquiera que esa decisión sería una desgracia que la acompañaría hasta el resto de su vida.


6 AÑOS DESPUÉS

Dentro del edificio nadie sufría de la intensa lluvia que atosigaba la ciudad, típica de las tardes de septiembre. Allí, el ruido de los móviles timbrando, los tacones de trece centímetros golpeando el mármol, los dedos delgados tecleando a toda velocidad en las computadoras; todo se mezclaba, todo era exactamente lo mismo.

Justo en el quinto piso, al final del pasillo se encontraba la oficina de la mujer más temida del lugar: Akane Tendo, Lareinadelanieve,sobrenombre con el que fue conocida desde el primer año de su presidencia. Al entrar sólo podía percibirse el olor a jazmín -era realmente abundante, pero nunca molesto-, la media luz entrando por la ventana y a Johann Sebastian Bach en las bocinas. Y ella, sentada en la silla de piel que era demasiado grande para su pequeño cuerpo. El oscuro de los muebles contrastaba con la blancura de su piel y de su ropa -pues la mayor parte del tiempo, su vestimenta era de ése color.

Todo el dinero que costaban sus zapatos sería suficiente para alimentar a una familia entera por un año, pero eso, a Akane Tendo, no le quitaba el sueño. Había tenido una terrible noche después de que su cita terminó en tragedia y discusión cuando llegó la propuesta de matrimonio.

- ¡Sora! ¡Te dije claramente que me trajeras el informe desde hace diez minutos! ¡Mierda!-

Era su costumbre gritarle a su asistente por el interlocutor, incluso cuando la pobre mujer había tratado de complacerla desde que la vio llegar a la oficina en la mañana con los labios apretados pero dispuestos a maldecir a quien se le pusiera en frente.

La puerta se abrió, de ella surgió la silueta de una mujer delgada y alta, muy asustada.

- Aquí está, presidenta- dijo temblorosa.

- ¿Eres estúpida o qué?- arrojó los papeles al suelo sin siquiera verlos- ¡He dicho que cuando pido algo debes traerlo inmediatamente!

- Pero presidenta, me faltaba el…-

- ¡Estás despedida!-

- Pero…-

- ¡Lárgate de mi vista!- hizo ademán de arrojarle algo. La mujer salió corriendo de la oficina.

Se frotó las sienes. Necesitaba un trago con urgencia.


En un salón de ventanas transparentes desde las cuales se podía ver al menos la mitad de la mojada y bochornosa ciudad de Tokio, el gran artista marcial Ranma Saotome y Ukyo Konji, su representante, esperaban desde hacía 30 minutos para concretar el negocio de su vida. Probaron el café y la fruta que dejaron especialmente para ellos y aunque afuera llovía a cántaros, la habitación tenía una temperatura cálida. Las noticias de la CNN se proyectaban en el gran televisor de plasma, ubicado en el centro de una blanca pared.

- ¿Cuánto más nos hará esperar?-

Ukyo miró con fastidio su muñeca y al reloj que lo adornaba. Odiaba la impuntualidad, pues ella se consideraba una persona demasiado ocupada como para tener que aguantar un retraso. Se paseaba de un extremo de la habitación a otro, sosteniendo el móvil en la mano y encajándose las uñas en la palma de la otra. Los altos tacones negros que vestía ése día, a conjunto con el pantalón y el blazer gris, eran acallados por la alfombra que recubría el piso.

- Son sólo 30 minutos de retraso-

Ranma Saotome, sentado en el sofá blanco y con una pierna cruzada sobre la otra, prestaba más atención a las gotas que golpeaban el cristal transparente que a las piernas de la chica que anunciaba el clima. Estaba completamente vestido de negro, la camisa y la corbata se fundían en el mismo color, sin embargo, eso hacía resaltar su cuerpo largo, delgado -aunque bien formado- y su ligero bronceado. Los ojos azules resaltaban entre tanta oscuridad, como zafiros en el fondo del océano.

- De todas formas, esa mujercita Tendo, debería saber que no eres cualquier persona-

Ukyo se posó frente a él y elevó una rodilla para apoyarla en el sillón. Se inclinó sobre él hasta dejar sus rostros a corta distancia y ladeó un poco la cabeza.

- ¿Me llevarás a tomar una copa hoy?-

Ranma le hizo una cara de fastidio a la que ella ya estaba acostumbrada.

- ¡Vamos! ¡No seas aguafiestas!- Lo golpeó en el hombro, divertida.

Ukyo entonces se dejó caer sobre sus piernas al tiempo que le rodeaba el cuello. Estaba entre risas cuando la puerta se abrió de golpe y dejó entrar a quien tanto esperaban.

Enfundada en un entalladísimo vestido blanco con cuello alto, entraba Akane Tendo. La tela sólo le llegaba un poco más arriba de las rodillas pero eso era suficiente para notar sus torneadas piernas. La coleta sostenía en lo alto el largo y oscuro cabello de la mujer, su rostro era pálido, pero sus mejillas, ojos y labios lucían algo de color, sus pies estaban sólo adornados con un par de altas zapatillas negras. Tras ella, a la izquierda, su asistente, Sora -a quien había despedido y recontratado un centenar de veces-, bastante más alta que Akane, pero sin mucha forma en el cuerpo, cabello rubio y lentes de pasta que le conferían un aire intelectual. En sus manos cargaba una laptop y algunas carpetas. Entreellasdebíavenirelcontrato. Junto a ella, a la derecha de Akane, caminaba un hombre que rebasaba a ambas en altura. Era moreno, con ojos color olivo, vestido con ropa casual pero elegante a la vez. Ranma prestó atención a la bufanda que llevaba, usar esas cosas siempre le había parecido muy afeminado.

Lamento el retraso- la voz firme pero melodiosa de Akane Tendo sacó de su ensimismamiento a Ranma y Ukyo, quienes se separaron tratando de guardar su dignidad.

Ranma vio cómo el hombre de la bufanda contenía una risa burlona y cómo Sora bajaba la mirada en completa incomodidad. También enfrentó los ojos de esamujer,pero de pronto parecía como si ella no hubiera visto nada.

Mi nombre es Akane Tendo- dijo tomando asiento- soy la presidenta de MiuraInc.,este es Ryoga Hibiki, director de imagen corporativa y Sora Deyama, mi asistente.

Después de algunas pequeñas reverencias y formalismos más, la reunión transcurrió sin ningún inconveniente. Los términos ya se habían acordado a través de la representante, Ukyo Konji, pero Ranma deseaba estar seguro de cómo se llevaría a cabo todo.

MiuraInc, al mando de Akane Tendo, era una compañía dedicada a construir hoteles, resorts y clubs deportivos en toda Asia; era la más popular en el momento y generaba las ganancias más grandes que cualquier otro negocio en Japón. Recientemente habían dado un giro a su concepto y optaron por cambiar a la imagen de su compañía que durante años había sido un afamado modelo y actor.

Con la popularidad que habían tenido las artes marciales en los últimos dos años, Ryoga Hibiki y su equipo creativo, decidieron que sería bueno contratar como imagen a la persona que había sido responsable de toda esa reciente locura: Ranma Saotome. No sólo era el más grande artista de la última década, sino que también tenía la facilidad de vender cuanto producto anunciara y reunir a cantidades impresionantes de jovencitas dispuestas a hacer todo por conseguir un autógrafo, una foto o algo más. Ranma era publicidad efectiva y segura.

Plasmó su firma con la Montblac de tinta negra que le proporcionaron. Estando ahí, frente a una mujer que parecía de hielo y con movimientos ensayados, tuvo la sensación de que estaba vendiendo su alma al diablo. Durante toda la reunión, Ryoga se encargó animosamente de explicar todos los términos y condiciones del contrato, mientras Sora tomaba nota de lo que consideraba importante. Sin embargo, esamujer sólo le había observado directamente a los ojos, sin ninguna expresión, pero incomodándolo sobremanera.

-¡Trato hecho!- aplaudió Ukyo con emoción al ver que Akane despegó el bolígrafo al terminar su firma. Jamás, en todo lo que llevaba representando a Ranma había firmado un contrato de tantos millones. Sin duda era el negocio de su vida.

Ranma aún parecía intrigado por el comportamiento de Akane. Era la presidenta, sí, pero jamás había visto a una mujer tan inmóvil durante una reunión. No hablaba si no era necesario y lo rígido de su espalda comenzaba a dolerle a Ranma.

-Bien, entonces comenzaremos mañana- Ranma se levantó de su silla con la intención de abandonar. Ryoga se puso de pie al mismo tiempo.

-Así es, tenemos que hacer pruebas para los comerciales de televisión y la publicidad impresa. Hay mucho trabajo por delante- el director habló con firmeza pero con entusiasmo en la voz. También estaba seguro de que sería el negocio más grande que habían hecho.

-Sora, Hibiki, ¿podrían dejarnos un momento a solas?- La intervención de Akane, quien había hablado un par de veces en toda la reunión, tomó por sorpresa a todos.

Ambos obedecieron, abandonando la habitación inmediatamente.

-¿Hay algo que…?- Ukyo comenzó a hablar, pero se vio interrumpida abruptamente por Akane.

-Señorita Konji, Señor Saotome…- Ranma no había vuelto a tomar asiento, la observaba desde lo alto, poniéndose a la defensiva-…como entenderán, la imagen de miempresaes sumamente importante…- la sonrisa perversa que se formaba en sus labios comenzaba a atemorizar a Ukyo.

-Eso ya nos ha quedado claro, Tendo - Ranma trató de imitar el tono intimidante de Akane, sin saber si lo había conseguido.

-… por lo tanto… - Akane continuó sin prestar atención a la réplica de Ranma -… he de pedirle, señor Saotome, que se abstenga de involucrarse en los escándalos a los que está acostumbrado durante todo el tiempo que dure nuestro contrato-

Era una petición intimidante, no por su propia naturaleza, si no porque denotaba que Akane Tendo había hecho una vasta investigación de detalles que, quizá, Ryoga Hibiki había omitido.

En los ojos de Ukyo la furia iba acrecentándose, esachica se creía muy lista. Ranma trataba de guardar paciencia, después de todo, no era la primera vez que alguien le echaba en cara su vida de playboy.

-¡Ah! Y la próxima vez que vengan a nuestras instalaciones, recuerden que mi empresa no es un motel- Akane se levantó con una sonrisa maliciosa en el rostro y les dio la espalda para alejarse tras la puerta.

Ukyo tenía el rostro desencajado, había apretado tanto los puños que se encajó las uñas en las manos y ahora tenía marcas rojizas. Quería gritarle, golpearla, matarla si fuera necesario, pero quería descargar su ira.

Atónito, Ranma aún observaba la puerta por donde Akane se había alejado. Entre sus pensamientos rondaban las palabras de la chica, los quejidos de su compañera y la imagen de la figura de Akane alejándose de ellos. Había tenido la oportunidad de recrearse unos segundos con su espalda, su cintura definida por un delgadísimo cinto negro, su trasero bien formado y el movimiento de su cabello al caminar.

-Es sexy, ¿no crees?

Ukyo gritó de rabia.


-Y bien ¿Qué te pareció Saotome?-

Ryoga jugaba con el control remoto del equipo de audio, que pasaba de Bach a Mozart canción tras canción.

-¿Qué me pareció de qué?- Akane había abierto su computadora portátil para revisar algunos documentos.

-Vaya que eres una piedra, cualquier otra mujer habría dicho "Es guapísimo". Por lo menos es lo que han dicho a las que les he preguntado- Ryoga se recostó en el respaldo de la silla con los brazos tras la cabeza.

-Ryoga, el asunto de la imagen está en tus manos, si yo accedí a conocer a Saotome fue porque me lo pediste. Y con respecto a tu pregunta, no me parece nada fuera de lo normal. No sé qué le ven todas esas muchachitas-

-¡Debes estar bromeando!- Ryoga se incorporó- Incluso yo, que soy hombre, sé reconocer a un sex symbol-

-Si tanto lo amas, ¿Por qué no te le declaras? -

-Eres odiosa- dijo Ryoga con un gesto divertido.

-Quiero un trago- Akane masajeó sus sienes por segunda vez en el día.

-Tus deseos son órdenes-


-¡Es una bruja descarada!-

Ranma conducía el BMW negro en el que su representante y él solían discutir cosas que no podían hablar en público. Tenía una sonrisa divertida en el rostro que enfurecía más a Ukyo.

-¿¡Cómo se atreve! ¡Insinuar que tú y yo… en un motel…!- la sangre de Ukyo hervía de coraje.

-Debiste decirle que usualmente lo hacemos en mi departamento, no en un motel-

-¡Ese no es el punto, RANMA!-

-Lo sé, lo sé, sólo bromeaba- Ranma dejó escapar una risa divertida.

-¿Cómo puedes estar tan tranquilo? ¿No te das cuenta de que esa bruja nos ofendió?- Los ojos de Ukyo parecían salirse de órbita.

-¿Bruja? A mí más bien me pareció una reina-

-¡Estás enfermo! ¿¡Pero qué puedo esperarme de un ninfómano cómo tú que sólo piensa en llevarse a la cama cuanta mujer ve!-

-No es tanto así… - Ranma seguía divertido -…sólo que me pareció muy… ¿Cómo decirlo? Esa mujer tiene algo. Sabes, no me habías dicho que era tan joven. ¿Cuántos años puede tener? Me imaginaba a una mujer muy mayor-

-¡Es una imbécil!- Ukyo no había prestado atención a los comentarios de Ranma, seguía absorta en su coraje- Como si no supiéramos que sólo consiguió el puesto que tiene por su esposo, si no fuera por el Sr. Miura esa idiota seguiría de niña mimada y esposa mártir-

-¿E…esposa?-

-¿No te lo mencioné? ¡Vaya! ¡Pero como si eso te hubiera importado alguna vez! De todas formas Saadaki Miura está bien muerto desde hace 6 años-

Y entonces Ranma recordó los ojos de esa mujer, Akane Tendo, en el pasado Akane Miura, y vio una mirada vacía, sin brillo alguno, sin emoción, hundida en la penumbra. ¿Era la muerte de su esposo lo que le había causado ese vacío en el que parecía vivir? De pronto sintió la necesidad de saber más sobre ella, de saberlo todo, de descubrir su porqué sus ojos parecían eternamente congelados.


Hola… ¿Qué tal?

Mi nombre es Jade Haze y estoy muy contenta de presentarles mi primera historia, que espero que sea la primera de muchas. Me encanta Ranma ½ tanto como adoro escribir y la verdad es que esto del Fan Fiction es una gran oportunidad para dejar volar la imaginación y ejercer la escritura con un poco más de seriedad.

El título está basado sólo en el personaje de Hans Christian Andersen, pero realmente no tiene nada que ver con la historia de este autor. Sólo hago referencia al nombre porque el personaje de Akane en esta historia es como ella, fría y dura. Durante la lectura de los capítulos podrán darse cuenta de que no soy una gran escritora y quizá me falte mucho para lograr una buena historia, ya que esta es muy telenovelesca, dramática y hasta un poquito cargada; sin embargo es mi primer intento y aprenderé de los errores y los aciertos.

Agradecería mucho sus reviews, me encantaría saber qué piensan al respecto, bueno o malo, todo es bien recibido. Igualmente me pueden escribir a dashgirl-arroba-hellokitty-punto-com, donde contestaré cualquier mail o duda.

Un abrazo, espero que les guste mi historia.

Jade.