1. You're not dying


Alec abre los ojos, confuso.

Está en el bosque y tiene frío.

No siente sus pies.

Eso no es bueno.

Alguien llama por radio. El siseo ininteligible al otro lado de la línea parece llegar desde el confín del mundo.

Cuando la niebla de sus ojos se aclara, el rostro de Max aparece en su rango de visión, asomándose sobre él, la angustia presente en su expresión.

"¿Lo fastidié otra vez?", pregunta y se da cuenta que su voz se ha convertido en un susurro.

"No, Alec", le responde ella gentilmente. "Lo hiciste bien".

Alec frunce el entrecejo.

"¿Aún tengo mis piernas?"

"Por supuesto que sí".

"No siento mis pies"

"Es sólo el shock, Alec"

"¿Por qué estás tan amable conmigo?"

El labio de la morena tiembla cuando intenta responder y no lo logra.

Alec comprende.

"Estoy muriendo, ¿verdad?"

Y es como si la hubiese abofeteado.

"¡No digas eso!", protesta, fuego en sus ojos. Alec espera el manotón en el hombro pero esta vez no llega.

"Entonces, ¿por qué no te estás quejando de mí?"

"¡Tú me salvaste!".

Alec la mira un instante, perplejo, hasta que logra desentrañar el sentido de sus palabras.

"¿Lo hice?"

La morena asiente en silencio.

"Oh", dice, incapaz de agregar algo más. Él salvando a la reina de los salvamentos es cosa nueva. Hace que su mano de deslice por su torso hacia la molestia que siente en el abdomen. Hay algo húmedo y tibio allí. Levanta la mano hasta ponerla a nivel de sus ojos. Atrás, Max aprieta los labios. Sangre. "Maravilloso".

"Max", llaman desde algún punto que Alec no alcanza a vislumbrar desde el suelo.

No puede verlo, pero la voz de Logan suena imperativa y el tipo no suele serlo. Otro indicativo de que el asunto es grave. De hecho, cuando decide asomarse, Mr. Wheels ni siquiera se atreve a mirarlo directamente a él, el caído, el que es o debiera ser el centro de atención. Toda su interacción es con Max. Es enojoso. Le hace sentir como si ya hubiese muerto.

"Logan", lo llama y Mr. Wheels se vuelve sin pensar. De eso se trata. Tomar al enemigo por sorpresa sin darle tiempo a reaccionar. Como sea. Ya tiene su atención y lo que sigue es coaccionarlo con lo conminatorio de su tono. Con esfuerzo levanta un par de centímetros su cabeza desde el suelo para enfrentarlo. "Díme", le ordena, su mirada directa a las pupilas del otro.

Y es Max la que ahora gira y clava a Logan en su sitio. Mr. Wheels intenta articular una palabra o dos bajo el atento escrutinio de la morena. No sale una frase coherente de sus labios pero es suficiente para Alec.

"Lo sabía", se echa hacia atrás en la hojarasca y de pronto la nausea lo acomete junto con una oleada de debilitamiento. Grandioso. Ya no siente sus muslos.

"¿Alec?", de nuevo la voz preocupada de Max como si temiera que no fuese ya a responderle. Enojoso también.

"Déjame morir en paz, Max", dice apenas en un susurro. "¿Puedes hacer eso por mí? ¿Al menos esta vez?" Ella no responde y ante su silencio, decide investigar. Ladea un poco la cabeza con tal de poder espiarla sin perder las pocas fuerzas que le quedan. Hay lágrimas brotando sin cesar de los ojos de la muchacha. "Oh, Maxie", se lamenta él con sinceridad. "No hagas eso. No vale la pena", intenta sonreír y le resulta a medias. "Estoy seguro de que fue una buena pelea".

"Es injusto", logra decir ella entre sollozos. "Iba dirigido a mí". Le agarra las manos mientras deja que el llanto salga libre. Alec piensa en que quisiera poder sentir ese apretón. Max nunca lo ha hecho antes. Tampoco ha dejado que las emociones la traicionen así. Entonces recuerda una tarde lluviosa, un ofrecimiento de café y una confesión.

"Maxie", la llama y debe hacerlo una segunda vez antes de que ella levante por fin el rostro y le dedique una mirada ribeteada de rojo. "¿Podrías dejarme hablar a solas con tu novio un segundo?" Como un borracho al que le han arrojado un balde de agua fría, la morena recupera de golpe la lucidez. Mira al periodista, perpleja, y luego de nuevo a Alec.

"¿Por qué?".

"Sólo... compláceme. ¿de acuerdo?".

Aún reticente, la morena se pone de pie.

"Estaré allí", señala y se encamina hacia la dirección que acaba de indicar.

Cuando el rumor de las hojas se apaga, Logan se aclara la garganta y se vuelve hacia Alec.

"Bueno… ¿Qué querías hablar conmigo?".

"Nada", contesta y nota que le cuesta más echar afuera las palabras que hace cinco minutos. "Sólo no deseaba que ella estuviese presente cuando deje el edificio".

"¿Q-qué?".

"Por el asunto de Ben, ya sabes".

Logan asiente.

"Su hermano".

"Sí".

"Gracias".

"De nada". Alec siente con sorpresa cómo su brazo resbala hacia el suelo sin que él pueda hacer algo por impedirlo. "Así que... así es".

"Alec…".

"No, por favor. No necesito el discurso cursi, ¿de acuerdo?".

A Logan se le hace un nudo en la garganta. Alec puede ver, con sorpresa, que el hombre realmente lamenta lo que está sucediendo.

"Entonces…", dice el periodista a media voz. "¿qué puedo hacer por ti?".

"Sólo… quédate aquí, amigo. Hasta que… ya sabes".

Logan asiente nuevamente.

"Bien".

"Ya no duele, en todo caso".

Alec cierra los ojos y Logan lo sigue un segundo después luchando por hacer desaparecer ese nudo infame que se ha instalado en su garganta.

Cuando vuelve a mirar, Alec ha dejado el edificio.


continuará...