Disclaimer: Tengo que hacer uno nuevo porque aquí casi no sale Jasper, pero bueh… ya saben lo que es de Meyer y lo que es mío… El piloto y el avión xD

Aclaración: Esta historia es una secuela de Pesadilla, he intentado que se entienda sin necesidad de leer la historia anterior pero yo les recomiendo leerla para que tengan más pistas.

Este es el link de Pesadilla, ya saben, sin los espacios www. fanfiction s/ 7086819/1/Pesadilla

Disfruten… Nos leemos abajo.

En el Capítulo anterior…

Caminé con lentitud hasta la puerta respirando profundo para aguantar el dolor de la herida abdominal y de las costillas fracturadas, abrí sin preguntar, suponía que era alguna de mis cuidadoras, pero mi sorpresa fue encontrarme con una desconocida que no era tan desconocida, recordaba haberla visto antes pero no estaba segura ya que los recuerdos de los momentos antes de mi accidente los había bloqueado.

Pero no había duda, era ella, la mujer que estaba con el hijo de Edward en el aeropuerto, su "esposa".

Realidad

Capítulo 9

Maggie POV

Cuando entré al departamento, me asustó el silencio tan sepulcral que había, llevaba semanas tratando de conseguir un colegio donde aceptaran a Jeremy a estas alturas del año escolar.

-¿Edward? ¿Jeremy?- llamé a los chicos y escuché un pequeño gruñido desde la sala.

Cuando me asomé en la sala descubrí a Edward tirado en el sofá con una botella de cerveza apoyada en su estómago que subía y bajaba con su respiración, su mirada estaba fija en el techo.

El corazón se me encogió con la imagen, me dolía verlo en este estado casi catatónico, todo lo hacía de una manera tan mecánica.

-¿Y Jeremy?- le pregunté.

-En su habitación, durmiendo- respondió con voz muerta y yo suspiré.

Con el castigo de Jeremy y Edward en este estado, el sitio parecía cualquier cosa menos un hogar, toda la situación me preocupaba y me partía el corazón. Estaba pensando en levantarle el castigo a Jeremy pero no podía ser tan blanda con él después de su comportamiento, pero con Edward, me provocaba darle tres patadas por el trasero para que se levantara de ese sofá.

-¿Hasta cuándo vas a seguir así?- le pregunté acercándome, me senté en la mesa de centro de la sala quedando frente a su cuerpo acostado.

Edward no me contestó, solamente se encogió de hombros.

-Toda esta situación es extremadamente ridícula, Edward. No puedes seguir así- le espeté irritada acercándome a él.

No me contestó, su mirada seguía fija en el techo.

-No soporto verte de esta manera, tienes que hablarme, explotar, gritar, decir lo que piensas pero haz algo por favor. Juntos hemos superado tantas cosas que me duele ver cómo te cierras, me hieres- le dije y con esto logré que volteara a mirarme.

-Lo siento, Mags- dijo con la voz ronca- Lo menos que quiero es hacerte daño.

Suspiré e hice que se moviera lo suficiente para sentarme con él en el sofá y que su cabeza quedara en mi regazo.

-No sé lo que te sucede, pero quiero que sepas que no habrá nada que me haga apartarme de ti… tú eres mi familia y por lo mismo, no puedo dejar que continúes así.

-No estoy listo para hablar de ello aún, Mags, entiéndeme por favor- suplicó mirándome a los ojos.

Suspiré y continué acariciando su cabello.

-Está bien, Ed, pero ten en cuenta que siempre estaré para ti cuando lo necesites.

-Lo sé, hermosa, y no me alcanza la vida para agradecerte por eso.

Estuvimos un rato de esa manera, cada uno metido en sus pensamientos hasta que me levanté para ir a preparar la cena.

Fui a la cocina, mi cabeza era un nido de preocupaciones, mis hombres iban a matarme un día de estos por la preocupación.

Poco antes de que la comida estuviera lista, Jeremy apareció en la cocina con rostro soñoliento y el cabello despeinado, se acercó a mí y me abrazó bostezando, apoyando su cabeza justo debajo de mis pechos, besé su cabeza a modo de saludo.

-Ayúdame poniendo la mesa, ya está lista la comida- le dije y él asintió simplemente-. Edward, levanta tu trasero de ese sofá y ven a comer con nosotros- dije en voz alta.

Nos sentamos todos a la mesa y Edward con Jeremy parecía otro, se notaba que estaba dispuesto a dejarle claro a su hijo que era una prioridad para él y eso me tranquilizó un poco. Edward y yo habíamos pasado por tanto para darle todo lo mejor a nuestro hijo, sacrificamos mucho… incluso nuestra relación…

"Era apenas una chiquilla de 15 años cuando me enamoré de Edward en la preparatoria, lo veía todos los días en el comedor y suspiraba esperando que un día se fijara en mí, lo sabía todo de él… Su nombre completo, dirección, teléfono, el nombre de sus padres, su horario de clases, todo, pero él no sabía que yo existía, hasta un día dos años después en la cafetería, sin razón alguna volteó hacia mi mesa, se me quedó viendo y yo no aparté la mirada, con el corazón a mil supe que por fin él me había notado.

Decidí que era hora de arriesgarlo todo, me acerqué a él en la hora de salida, lo esperé cerca de su auto y desde ese momento nos volvimos inseparables, nos conocimos, él se enamoró de mi como yo lo estaba de él, comenzó a colarse en mi habitación por las noches y solíamos dormir acurrucados, un día nos ganaron las hormonas adolescentes y pasó lo inevitable, después de eso parecíamos conejos, éramos impulsivos, imprudentes e irresponsables

Hasta un día que mi madre, una mujer rara, sabía mejor que yo cuando me tocaba la menstruación, al notar un retraso la loca esa me llevó al ginecólogo y nos enteramos que estaba embarazada, ella quiso que interrumpiera el embarazo a lo que me negué rotundamente, mi madre insistía en que Edward me abandonaría cuando se enterara, pasé momentos horribles de duda de los cuales ahora me alegro de haberlos ignorado, yo quería ya al bebé y si Edward no lo quería, lo tendría sola pero no iba a abortar por nada del mundo, me parecía una atrocidad matar a quien no tenía la culpa de mis errores.

Mamá no me dejó siquiera decírselo a Edward, me llevó a su casa y me sentó frente a él y sus padres, la mirada de miedo y confusión de Edward viéndome llorar silenciosamente sentada junto a mi madre. Cuando ella pronunció la palabra, embarazo y bebé, sus ojos expresaron el mismo miedo que yo sentía, pero luego de procesarlo sonrió y me guiñó un ojo, eso me transmitió la seguridad que necesitaba, nuestra comunicación silenciosa no nos dejó prestar atención a lo que planeaban nuestros padres, cuando prestamos atención ya había fijado fecha para nuestro matrimonio, Edward consiguió un trabajo medio tiempo mientras terminábamos la escuela, para mí fue un poco difícil ir con mi vientre hinchado a clases, me señalaban y se reían de mí, nos graduamos y mientras vivíamos en mi casa, con la celosa vista de mi madre siempre encima de nosotros. Cuando Edward logró reunir suficiente para vivir solos en un pequeño departamento nos fuimos y las cosas comenzaron a ir un poco peor, porque éramos unos niños jugando a ser adultos, peleábamos mucho porque Edward creía que el ser su esposa era igual que ser la señora de servicio y yo creía que por estar embarazada era una inválida que no podía hacer nada.

Cuando nació Jeremy, fue como crecer de pronto, tanto Edward como yo caímos en cuenta de que ese pequeñito dependía de nosotros para vivir, lo intentamos, de verdad intentamos ser una buena familia, pero en el camino de ser padres nos perdimos a nosotros como pareja, no supimos llevar bien las cosas… Edward a los 21 años venía ahorrando para que ambos estudiáramos una carrera cuando pudiéramos, vino un día de su trabajo como bar tender (uno de los dos trabajos que tenía) con la idea de que quería ser piloto de aviones, al bar habían llegado un grupo de pilotos y azafatas que estaban en un descanso por horas de vuelo o algo así y él al escucharlos se iluminó y con lo testarudo que es consiguió un préstamo para completar la matrícula del curso. Se fue a estudiar y me dejó sola criando a un niño pequeño."

Cuando terminamos de comer dejé a Edward y Jeremy recogiendo la mesa, esa camaradería que siempre había existido entre ellos estaba regresando, bromeaban y jugaban entre ellos. Pero de los ojos de Edward no desaparecía esa sombra, la tristeza, la culpa y yo no podía permitir que siguiera así, algo tenía que hacer para solucionarlo.

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Respiré profundo una vez más, tenía quince minutos estacionada frente a una hermosa casa típica familiar americana, con un pequeño jardín y su porche con muebles columpios. Había tenido que hacer una verdadera investigación para conseguir esta dirección, hasta que milagrosamente conseguí un mensaje de "ella" en el teléfono celular de Edward indicándole esta dirección.

Armándome de valor, tomé mi bolso y salí del auto, alisé mi ropa nerviosamente y luego de respirar profundo una última vez caminé hacia la puerta y toqué el timbre.

Me abrió la puerta una mujer castaña, era bonita, no era una típica belleza natural, era algo más oculto, solo si la mirabas bien descubrías el encanto de los ojos marrones bastante oscuros, la blancura del rostro salpicado con pecas casi imperceptibles le daba un aire de inocencia que me hizo comprender porque a Edward le gustaba.

Me miró de igual manera que yo lo hice con ella, el reconocimiento llegó a sus ojos y allí supe que ella si llegó a conocer de mi existencia.

Sonreí amablemente a la mujer que me abrió la puerta, no había dudas de que era ella, Edward no había sido muy comunicativo al respecto pero lo poco que había logrado averiguar coincidía, además se veía que estaba recuperándose de múltiples heridas, su cara me decía que estaba sintiendo dolor y me sentí mal por presentarme aquí a causarle más dolor.

-Hola Isabella- dije aparentando una tranquilidad que no sentía, verdaderamente me sentía muy nerviosa.

Ella frunció el ceño confundida.

-¿Qué… co… cómo?- la chica estaba anonadada de verme en su puerta y que además conociera su nombre.

-Necesitamos hablar de ciertos asuntos que nos interesan a ambas- le dije haciéndole saber que yo sabía que ella tenía conocimiento de quién era yo.

-Yo… pues yo… no se…- balbuceaba y la interrumpí.

-No neguemos que sabemos quién es quién…- dije para convencerla y ver como reaccionaba…- o creemos saber quién es quién.

Ella frunció el ceño y se apartó de la puerta dándome a entender que me dejaba pasar.

-Soy Maggie- extendí la mano antes de pasar y ella me la estrechó con recelo.

-Mi nombre al parecer ya lo sabe- se encogió de hombros para luego hacer una mueca de dolor y tocarse ausentemente una de sus costillas.

Pasé a su casa siendo guiada hacia el estar por ella y a pesar de estar decorada con un gusto excelente se notaba muy fría, sin muchos objetos personales y familiares, solo un par de fotografías de un niño rubio muy hermoso, lo que se me hizo extraño, había entendido que era una mujer sola.

Se acomodó un poco dolorosamente en el sofá y yo me senté en uno de los sillones sin esperar invitación.

-Yo no sabía que él era casado- dijo con voz cansada y hasta avergonzada, sin darme tiempo a decir nada siguió-: Le juro que yo jamás destruiría una familia, yo no tengo familia y por eso la valoro lo más alto en mi escala. Para mí no hay nada más sagrado que eso y si yo hubiese sabido que él era casado jamás me hubiese enredado con él- respiró profundo como aguantando dolor, pero supuse que esta vez no era por alguna de sus heridas externas ¿Cuánto daño le hizo Edward a esta mujer?- Yo no soporto mi conciencia ahora y supongo que aunque me extrañe verla aquí es mejor así, le puedo pedir perdón por el daño que le hice a usted y a su familia, su hijo, cada vez que pienso en su hijo y en todo el tiempo que le quité a su padre me siento como la peor mujer del mundo.-

Dejé que se desahogara y cuando guardó silencio le sonreí amablemente, ella estaba terriblemente afectada y eso me enfureció más ¿Cómo pudo Edward ser tan imbécil y no decirle la verdad? Y ahora comprendo totalmente porqué estaba tan loco por ella, es una mujer íntegra, fuerte y apasionada, es impresionante que Edward no luchara más por ella.

-Eres una gran mujer, Isabella y por favor llámame de tu, somos iguales- le dije lo más calmada que pude.

-Entonces dime Bella, Isabella es muy formal- dijo con una pequeña sonrisa que no llegó a sus ojos.

-Supones bien al pensar que esta visita es por Edward y quiero que sepas que entiendo totalmente lo que me dices, pero hay cosas que estás suponiendo mal y que el idiota de Edward no supo sacarte de tu error y la verdad es que después de que descubriste mi existencia y la de Jeremy dudo que le hubieses creído- le dije y ella me miró dudosa.

-¿Qué verdad?- preguntó frunciendo el ceño.

-La verdad que si bien es cierto que Edward es el padre de mi hijo, lo que no es cierto es que nosotros somos pareja, en este momento no lo somos, estamos divorciados desde hace cuatro años.

"Quizás los problemas empezaron cuando Edward inició el curso de pilotaje, era en Florida por nueve meses y no teníamos como trasladarnos los tres, para minimizar gastos dejamos nuestro paraíso independiente y me fui con Jeremy que tenía 3 añitos a casa de Edward con sus papás mientras él estudiaba, yo no quería volver a la casa de mi madre por nada del mundo y él me mandaba algo de dinero que ganaba en sus tiempos libres del curso. O tal vez ya estábamos perdidos por la forma en que empezamos y terminamos de hacerlo al estar separados. Aprendimos a vivir separados y ser independientes, cuando Jeremy entro a la escuela pude buscar un empleo para algo más de ingresos, a los nueve meses ni más ni menos Edward regresó con certificado y un empleo bien pagado, conseguimos otro apartamento pero Edward no era el mismo, sé que ansiaba esa libertad que conoció en Florida, estaba con nosotros pero solo de cuerpo, su mente, su alma y su corazón ya no me pertenecían."

La respiración de Bella se aceleró notablemente pude ver una lágrima cayendo por su mejilla pero ella rápidamente la secó.

-¿No estás casada con él?- pregunto con voz quebrada.

-Lo estuve, nos obligaron a casarnos cuando quedé embarazada de Jeremy, mi madre era una bruja, el que nos obligaran a casarnos tan jóvenes sentenció ese matrimonio a muerte- Respiré profundo para proceder a contarle la historia completa- Sé que esto te lo tenía que decir Edward pero precisamente porque no lo hizo me siento con la obligación de aclarártelo, quizás te haga sentir mejor si sabes que no destruiste un hogar, aunque nuestra familia es indestructible- Le guiñé un ojo.

"Cuando Jer cumplió los 6 años llegamos al punto de no retorno, nosotros en todo ese tiempo manteníamos un matrimonio mecánico, teníamos sexo ocasionalmente pero nada pasional, nada fogoso como antes. El comenzó a salir sin motivos, los días que no estaba volando igual se ausentaba de casa, nos dejaba a nuestro hijo y a mi plantados cuando íbamos a ir al cine, yo sospechaba que había otra mujer y no me equivoqué.

Una noche cuando llegó a casa tarde, lo enfrenté, él me contó había estado visitando un club de esos de mala muerte, había una bailarina que le gustaba y con la que quería salir, estaba encaprichado con ella aunque la chica le había dicho mil veces que no quería salir con él. Pero ahí me di cuenta de que ambos teníamos que tomar nuestro camino por separado, vivir sin estar atados. Nos divorciamos amistosamente, algo no muy visto pero yo no quería perderlo como amigo y bueno, no queríamos que nuestro hijo se viera afectado por una guerra sin sentido entre sus padres."

-Hace dos años le ofrecieron un empleo en otra aerolínea con sede aquí y nos trasladamos los tres, él no iba a permitir que lo alejaran de su familia, porque a pesar de todo nosotros aun nos consideramos familia, no tenemos a nadie más, cortamos lazos con nuestros padres por el daño que nos hicieron, nos ayudaron pero también nos dañaron y aún nos sentimos heridos- me encogí de hombros- Edward compró dos apartamentos colindantes, él tendría su espacio y yo el mío, Jeremy tendría siempre a uno de nosotros a mano y es libre de estar en el apartamento que quiera- terminé de explicar y Bella me miraba llorosa pero en sus ojos había un poco de paz.

-¿Por qué Edward no me contó nada de esto? No le veo sentido alguno a ocultármelo - dijo dolida.

-Supongo que al principio no lo vio necesario, desde aquella vez que se separó de nosotros Edward se prometió a sí mismo no volver a tomarse tan en serio a ninguna mujer, porque según él, no es un hombre que sepa llevar un compromiso y no importa lo mucho que yo le diga que deje de ser estúpido y que se enamore, que haga su vida, que incluya en nuestra atípica familia a una mujer que ame, así como yo incluí a un maravilloso hombre que me ama, ama a Jeremy como si fuera su hijo y es un gran amigo para Edward, pero Ed no lo hace porque quedó marcado por el fracaso de nuestro matrimonio, aún se culpa de todo lo que pasamos.

Bella bajó la mirada a sus manos, las restregaba una contra otra nerviosamente.

-Tienes que hacerle ver que es un buen hombre, yo sé que él te quiere de verdad y está sufriendo mucho por no saber de ti y porque tú piensas que es un infiel mentiroso.

-Mentiroso es, el que no sea infiel por lo menos no en este caso, no le quita lo mentiroso. Yo le abrí las puertas de mi vida, de mi casa, de mi corazón y él me cerro en la nariz las puertas de todo lo suyo, yo lo quise como el hombre de mi vida, como el padre de mis hijos y el botó todo eso como quien desecha la hamburguesa y se queda con el envoltorio, porque lo único que le importaba era venir y meterse entre mis piernas y lo peor es que yo dejé que me usara y mira como terminé- dijo señalando su cuerpo- Más que con el corazón roto, termine rota literalmente por él.

-Te entiendo, Bella, de veras que te entiendo, pero no sabía que más hacer para ayudarlo y ayudarte porque me imagino lo mal que lo estás pasando.

-Yo luché por él Maggie, luché hasta suciamente por mantenerlo a mi lado, hice muchas cosas mal y lo sé, pero era tan fuerte mi deseo por una familia, porque Edward formara parte de esa familia que actué impulsiva y deshonrosamente, cuando lo fui a buscar al aeropuerto que fue cuando descubrí todo iba dispuesta a rectificar mis errores, a arrastrarme para pedir su perdón. Pero ahí descubrí que Edward tampoco había actuado limpio conmigo, él nunca me tomó en serio y contra eso no hay nada que hacer, me ocultó su vida- dijo con vehemencia- porque nada hacía yo sabiendo su película y color favoritos cuando no sabía todo esto que me acabas de contar y eso lastima, duele, más que todos los golpes que recibí en el accidente.

-Pero…-intenté interrumpirla, el dolor destilaba de sus palabras y yo no podía sentirme peor, porque sabía que ella tenía razón.

-Pero nada, nos lastimamos mucho mutuamente y yo sinceramente estoy muy cansada, tiro la toalla con eso de tener mi propia familia, de todas maneras no sé si algún día podré concebir, seré feliz con mi familia por elección, siendo para mis sobrinos, los hijos de mi mejor amiga, la tía solterona que les concede todos sus caprichos porque es una amargada solitaria, quizás adopte un gato y cumpla completo con el cliché. Además, estoy segura de que nunca conseguiré a otro hombre y que lo quiera como quiero a Edward.

Entendía perfectamente la posición de Bella y no era justo para ella que yo le pidiera que buscara a Edward, él había metido la pata hasta el fondo y era él quien debía venir a ella.

-Te entiendo Bella y te dejo para que descanses y te recuperes, por mi parte me voy más tranquila sabiendo que te liberé de un cargo de conciencia- ella asintió con una media sonrisa.

-Al menos sé que no soy una rompe hogares- dijo con una media sonrisa, Bella me miró con curiosidad-. ¿Por qué haces esto por él?

-Porque somos familia, es mi mejor amigo, y sé que en el caso contrario haría lo mismo; de hecho, lo hizo. Edward es un buen hombre, Bella, el mejor, y sí, es bastante difícil encontrar a un hombre a quien querer como lo queremos a él; pero en tu caso, no tienes que hacerlo, porque él te ama igual a ti. Créeme, lo sé. –Ella me iba a interrumpir, imaginé que era para continuar con los motivos por los que una relación con él no funcionaria, pero la detuve-. Solamente piénsalo, no quiero verlo sufrir, y tú no estás mucho mejor que él. Me voy, tengo que buscar colegio nuevo para Jeremy ya que lo expulsaron por mala conducta- dije levantándome y cuando Bella se fue a levantar ambas nos asustamos al escuchar otra voz.

-No te levantes Bells, yo la acompañaré a la salida- una mujer pequeña y pelinegra se acercó al sofá y la detuvo, su mirada estaba acuosa. Bella la miró sorprendida.

-¿Cuándo llegaste Alice?- preguntó a la mujer que lucía una pequeña barriga de embarazo.

-Hace un rato, Jasper tiene el día libre y se encargará de Dylan mientras yo venía a verte antes de ir a trabajar, pero cuando llegué estaban tan…-nos miró a ambas-concentradas hablando que no quise interrumpir y lo siento, no pude evitar escuchar todo desde la cocina.

-Tranquila Alice, tú eres mi hermana del alma y si no lo escuchabas yo te lo contaría- dijo Bella con una sonrisa tranquilizadora.

-Soy Alice Whitlock- dijo la mujer tendiéndome la mano.

-Maggie Barnes- le estreché la mano tendida.

-¿Maggie como el diminutivo de Margaret?- pregunto mirándome a los ojos.

-¿Edward te habló de mí?- pregunté sorprendida ya que reconocí la pregunta como lo que había dicho Edward al conocerme.

-Hablamos en el hospital- respondió para mí- Y pensé que también lo había hecho contigo- esta vez se dirigió a Bella- cuando me dijiste que te fue a ver en aquella noche y que habías hecho exactamente lo que acabas de hacer, no perdonarlo, por eso no te había dicho nada Bella, no sabía que el cobarde ese te había dejado pensando que fuiste la otra- se disculpó con Bella.

-Tranquila Alice- le dijo.

-Bueno yo me retiro- dije para llamar su atención.

-Espera un segundo ¿Quieres un café o algo?- Me preguntó.

-No gracias, como dije, tengo que comenzar el tour por las escuelas a ver dónde aceptan a mi hijo- Respondí.

-Le traigo el desayuno a Bella y yo también salgo, tengo que ir a trabajar- Asentí y la mujer salió corriendo del estar.

Un minuto después entró de nuevo con una bandeja con el desayuno y un libro, puso todo frente a Bella y le dio un beso.

-Cuando termines dejas eso ahí que cuando venga a almorzar lo recojo. Te acerco también el control remoto por si te cansas de leer, creo que hoy pasarán un maratón de Harry Potter en HBO- le dijo dándole un beso de despedida y Bella se acomodó para descansar.

-Gracias Alice, no sé qué haría sin ti- le dijo Bella con una sonrisa agradecida.

-Eres mi hermana, no tienes que darme las gracias, nos vemos en un rato.

-Gracias por venir Maggie, me dejas más tranquila con mi conciencia.

-Espero que algún día seas feliz Bella, te lo deseo de todo corazón y que te mejores pronto.- le dije sinceramente.

-Muchas gracias- dijo.

-¿Nos vamos?- preguntó Alice.

-Si- le respondí simplemente.

-Alice, le das un beso enorme a mi príncipe- gritó Bella mientras salíamos.

-Te lo traeré y almorzaremos contigo- le dijo en respuesta para después cerrar la puerta a sus espaldas.

Alice me acompañó a mi auto y la miré, sabía que si me había pedido que la esperara es que quería hablar conmigo de algo.

-Yo conozco a Bella y nunca la había visto tan feliz como cuando estaba con Edward y tampoco tan destruida como está y no me refiero a físicamente, a pesar de todo el daño que Edward le hizo sé que son el uno para el otro y creo que tengo la solución para que ellos tengan que volver verse en algún momento- dijo con una sonrisa pícara.

-¿Cómo?- pregunté intrigada y hasta emocionada porque podía hacer algo por Edward y su felicidad.

-¿Qué edad tiene tu hijo?- preguntó.

-Diez años- le respondí aun dudosa.

-Perfecto, Bella y yo somos maestras y puedo recomendar que acepten a tu hijo en la escuela donde trabajamos- dudé porque no quería que Bella rechazara a Jeremy siendo su maestra-Sé lo que estás pensando, pero Bella da clases a niños más pequeños, ella no será su maestra y no será incómodo para ella, ni para él sí sabe de la existencia de Bella.

Respiré profundo, el mismo colegio los obligaría a verse alguna vez en la entrada o salida del mismo o en las actividades escolares. Era un poco escabroso hacer que Bella conociera a Jeremy en la escuela pero era una manera de unirla con Edward, quizás ella no tendría que lidiar mucho con Jeremy pero si ver a Edward y que comiencen a hablarse en algún momento.

-Está bien Alice- respondí luego de pensarlo un poco.

-Está bien, sígueme, te llevaré al colegio y te presentaré a la directora- se fue hacia su auto y yo me metí al mío.

-Ojala esto funcione y que Edward no me mate por andar haciendo complots para arreglar su vida amorosa- me dije a mi misma en el espejo y arranqué mi auto.

Mi móvil comenzó a sonar y usando el manos libres contesté.

-¿Hola?

-Hola cariño- dijo la voz de mi esposo e inevitablemente sonreí.- Llegue a casa, luego de una horrorosa y forzada guardia de 72 horas esperando disfrutar mis 48 libres estando con mi esposa y no la consigo en casa.

-Lo siento amor, estoy solucionando algunos problemas, ahora mismo estoy buscando escuela nueva para Jeremy.

-Entiendo, me preocupa que Jer pierda tantas clases- dijo y yo suspiré.

-Lo sé, pero creo que la búsqueda terminó y mataremos dos pájaros de un solo tiro- dije sonriendo- La escuela de Jer y la depresión de Edward.

-¿Qué estás tramando mujer?- preguntó receloso- Deja a Edward que viva su duelo en paz.

-Edward y Bella son el uno para el otro Alistair, Edward nos ayudó a nosotros y yo le regresaré el favor- al escuchar esto él resopló.

-Cuando se les mete algo en la cabeza son insoportables, en eso Edward y tú son tal para cual- podía adivinar que tenía la mano sobre sus ojos en una actitud cansada, ese tono de voz me lo decía.

-Lo sé y lo agradezco totalmente porque si Edward no fuese tan cabezota como yo, jamás hubiese aceptado casarme con un bombero que al igual que mi anterior esposo piloto pasa tanto tiempo fuera de casa como en ella. Siento que le debo mi felicidad y quiero que él también sea feliz.

-Te entiendo cariño… descansaré un rato mientras llegas a casa- me dijo y yo sonreí.

-Te amo- le dije

-Yo te amo más- me respondió.

-No comencemos con eso… Cuando llegue a casa te demostraré que yo te amo más- me reí y tranqué la llamada sin esperar su respuesta, esta era una discusión sin fin.

-.-.-.-.-.-.-

Nota de autora: Hola? Hay alguien por aquí? No les vendré con excusas baratas ni detalles escabrosos de una vida súper ocupada, solo les diré que tengo una vida en la realidad que aunque tengo tiempo libre donde podría escribir casi que un capitulo diario a veces no solo basta con eso sino que un montón de factores influyen con eso.

En fin, entiendo que muchas dejen de leer porque se pierden en lo que está pasando por el tiempo entre actualización y actualización pero no puedo hacer nada, lo que escribo sale cuando le da gana y no puedo luchar mucho contra eso.

Gracias inmensas a las que llegado este punto aun me leen, a las que dejan su comentario y las que alguna vez me han leído.

Finalmente GRACIAS enormes a mis betas: Betzacosta y Ginegine, mejores betas que ustedes no existen!

P.D. Estaré publicando pronto un One-shot que no me dejaba en paz desde hace mucho tiempo y al fin me atreví a escribirlo, es una temática fuerte y por eso me daba un poquito de miedo pero las invito a leerlo, va a modo de concientización, se llama Pearl y está inspirado en una canción de Katy Perry.