Disclaimer: KHR pertenece a Amano Akiria igual que sus personajes

Resumen: Sawada Tsunayuki iba a tener otro fatídico y normal día, pero la nota en su casillero la lleva a un problemático destino, sin poder decir que no término siendo la novia del presidente del comité ¿Qué pretende el chico?

Notas: es un 1827 fem.

Beta reader: Bosque-de-Viento

Re subido 25/1/12

CHICA PROBLEMÁTICA

1

Una mañana cotidiana en la familia Sawada. Eran pasadas las siete treinta cuando la menor de la familia, Tsunayuki, bajo a toda velocidad las escaleras. Claro que a mitad de camino se tropezó con sus medias mal puestas y cayó terminando en el suelo con las bragas a la vista.

—¡Feliz cumpleaños Tsu-chan! — dijo su madre saliendo al pasillo mientras la chica se sobaba la cabeza. — ¿Pero qué paso? ¿Caíste de nuevo?.

—Se me hace tarde. — mascullo la chica poniéndose de pie y alisando sus ropas arrugadas sin mucho efecto. Nana le sonrió con la ternura de siempre y le tendió el almuerzo con ración doble para compensar el desayuno.

—Suerte Tsu-chan. No vuelvas muy tarde o Gio-kun se pondrá histérico. — y mientras su madre seguía diciendo lo de todas las mañanas: "ten cuidado con la calle, ¿llevas curitas por si te caes?" y demás, la chica salió en su carrera diaria a la Preparatoria de Namimori.

Se detuvo ante el portón del colegio para recomponerse de la carrera, y apoyó sus manos en las rodillas mientras agradecía haber llegado a tiempo.

—¡Tsuna-chan! — se giró para ver a su amiga Kyoko llegar, con Hana Kurokawa, con la misma frescura que una lechuga. ¿Cómo lo hacen?... cierto, se levantan cuando suena el despertador.

—Kyoko-chan, Hana-sempai. — saludó y las tres chicas se dispusieron a entrar mientras conversaban.

—¡Tengo tu regalo de cumpleaños! Espero te guste.

—Gra-gracias. — dijo algo sorprendida. — No tenías que molestarte.

—En serio, Tsuna, eres bastante despistada ¿no es así? — hablo seriamente Kurokawa viéndola desde arriba al sacarle media cabeza a la castaña. —Si no tuviéramos la lista de alumnos no sabríamos que hoy es tu cumpleaños.

—Lo siento, hasta yo lo olvidé. — la mayor solo suspiró antes de despedirse a su salón.

—Creo que molesté a Hana-sempai. — dijo a media voz.

—No, ella también te tiene un regalo. — informó Kyoko frente a su casillero de calzado.

—¿En serio? Realmente me esforzare para sus cumpleaños chicas. — Kyoko le correspondió la sonrisa e iba agregar algo más pero la caída de una nota desde su casillero le llamó la atención. —¿Qué, qué es esto? — lo levantó del suelo, era un simple papel blanco doblando por la mitad para entrar en las rendijas de la puertecilla. — ¡¿Qué? — la nota resbalo de sus manos ni bien la leyó y su compañera la tomó del suelo.

—"Después de la escuela te espero en la azotea, Sawada Tsunayuki" — Kyoko miró a su amiga que estaba como una estatua. — ¿Será de algún chico? — eso revivió a la chica.

—¿Qué? no ¡no!, no puede ser, ¿o sí?. — Kyoko lo pensó un segundo mientras miraba analíticamente la carta.

—Sin duda es la carta de un chico ¿para qué te citaría una chica?.

—Tal vez una broma. — comentó la posibilidad Tsuna mientras ambas se ponían en marcha a su salón.

—No me da esa impresión, hubieran puesto más cosas. — comentó aún analizando la carta. —En fín, nos enteraremos cuando vayas. — Tsuna se detuvo y tomó del suéter a su amiga.

—No quiero ir. — dijo despacito rogando con los ojos. —Quién sabe quién sea.

—Vamos, Tsuna-chan. — la animó la chica tomándole de las manos. — Si no te gusta solo dile que no, si insiste dile que te gusta otra persona o que necesita la aprobación de Oni-san. — Tsuna se recompuso un poco. — Pero estaría mal no ir. Hazlo por lo menos por la experiencia ¿de acuerdo? — asintió y al final ambas siguieron su camino al aula 1 'A'.

Nunca fue una buena alumna, todo lo contrario, sus notas eran pésimas. En la secundaria baja siempre había tenido que ir a las clases extras en el verano y ahora solo le estaba yendo mejor porque tenía a la siempre paciente Kyoko para ayudarle y a Kurokawa –cuando estaba de humor –para los temas difíciles. Por eso no era ninguna novedad que no atendiera a las clases. Pero esta vez por un motivo diferente, si antes no estaba segura de ir al encuentro después de clases, ahora sabía que eso era imposible, no podía con la curiosidad. Ciertamente no podría dormir si faltaba, aunque la sola idea de presentarse le hacía temblar.

Paso su vista por los estudiantes junto a ella. Estaba Nagano, ojala no fuera él; solo hablaba de lo "moe" que era tal personaje, no tenía nada contra los otakus, pero ese chico era un pesado, un pervertido lolicon pesado. Miro a su derecha, Aisaga, nunca había hablado con él, tampoco había visto que otra persona lo hiciese, rogó que no fuese él, sería traumatizante ¿cómo tendría que comportarse con alguien que usa el flequillo hasta la nariz y apenas si dice "aquí" cuando pasan lista?.

Oh dios, si me escuchas, por lo que más quieras, que sea alguien agradable, un poco amable y tal vez guapo, alguien como –miro a su derecha, a donde estaba Yamamoto Takeshi. –si fuera Yamamoto-kun sería perfecto. –suspiro viéndole dormir escondido tras el libro de matemáticas.

—Aburrida Sawada. — oh mierda. Se giro para ver al profesor, el hombre más sádico que tuvo las desgracia de conocer.

—No, Reborn-sensei. — dijo hundiéndose en su silla, como si eso la escondiera. El profesor sonrió, algo que si no fuera tan siniestro le haría muy guapo. — Para nada.

—Excelente, entonces búsqueme después de clases para que le de unos ejercicios y se divierta más en casa. — se giró y continuó con su explicación de quién sabe qué cosa.

Suspiró, esta vez solo mentalmente, y con la cabeza gacha volvió a ver a Yamamoto, quien la miraba con una sonrisa de convalecencia, rápidamente volvió su vista a sus notas –o lo que se suponía tendrían que serlo, y no unos garabatos. –No era como si estuviese enamorada del chico, solo le gustaba, él era atlético, amable y con una sonrisa demasiado perfecta… No había manera para una chica de 15 años no lo notara, y por eso todas sus compañeras le daban vueltas como moscas, era imposible que él se interesase justamente por Tsunayuki.

Está bien soñar, pero te pasaste un par de pueblos, Tsuna. –se dijo a sí misma rallando la hoja –fuiste Dame-Tsuna en la secundaria, la chica que incendio el aula de concina en noveno grado, la que se cayó en la piscina y no sabe nadar, hay más posibilidades de que Hibari-san sea adorable que Yamamoto haya escrito la carta.

La campana tocó en algún punto de sus cavilaciones, miró al frente y el sádico profesor le sonrió de nuevo de esa siniestra forma antes de irse.

—Hoy va a ser un mal día. — declaró.

—Animo Tsuna-chan. — Kyoko se acercó a su mesa tendiéndole un obento. — Te ayudaré con los ejercicios, ahora tu regalo.

—Kyoko-chan, fuiste buda en tu vida pasada. — tomó el recipiente y cuando lo abrió se le licuaron aún más los ojos. — ¡volitas de pulpo! ¡Kyoko-chan! — se incorporó para abrazar a su amiga del cuello.

Luego del efusivo momento las chicas salieron cargando la comida a encontrarse con Hana en un rincón de las escaleras del segundo piso. La morena ya las esperaba y su regalo fueron unos guantes para el invierno que llevaban el número 27 en el dorso.

—Así que tienes un pretendiente, vaya ¿quién será? —dijo Hana mientras comía y proseaba lo que le habían contando.

—También he pensado en eso, debe ser un chico prolijo por el tipo de letra. ¿Alguna idea Tsuna-chan?

—No, nada, ni siquiera se me ocurre.

—Esta chica es tan despistada que probablemente haya sido más que obvio y no se haya dado cuenta. — Tsuna hizo un puchero.

—Bueno, no noté que algún chico me hable o actué de forma especial.

—El viernes Yamamoto-kun te pido tus notas. — dijo Kyoko con una sonrisa sospechosa.

—¿Y eso que tiene? — se ruborizó la menor. — Solo fue por la clase que había faltado por el campeonato. — Kurokawa soltó un suspiró entre exasperado y rendido.

—Tsuna, no eres el tipo de persona a la que le pides las notas.

—Sí, seguramente no le sirvieron para nada. — masculló llevándose una volita de pulpo a la boca. Kurokawa se llevó la mano a la frente completamente rendida mientras Kyoko reía por debajo.

—De cualquier forma no creo que sea Yamamoto-kun, su letra es más revoltosa.

—Hagamos una apuesta, yo digo que es alguien del consejo estudiantil; son los más listos. — dijo nuevamente interesada Hana.

—Hum, apuesto que es Kenichi, tiene buena letra.

—¿Y tú, Tsuna?

—Nah, apuesto que es una broma. — dijo tratándose de olvidar del tema.

—Tks, que autoestima. Como sea, tendrás que apurarte luego para no llegar tarde a tu cita por el castigo de Reborn-sensei. Me voy yendo, ahora tengo con Verde-sensei— dijo en tono melódico mientras se levantaba e iba por el pasillo.

—¿Le gusta Verde-sensei? — preguntó incrédulamente Tsuna viendo el camino que hacia la morena, Kyoko solo se encogió de hombros

—Ya sabes. Le gustan los chicos con carácter.

—Sí, pero él es casi peor que Reborn. — Kyoko solo se rió mientras se ponía de pie.

—Vámonos antes de que Hibari-san nos atrape.

—Otra persona siniestra. — mascullo Tsuna siguiendo a su amiga.

Ni bien terminó la clase de historia, Tsuna se puso de pie de un salto y juntando sus cosas sin cuidado en su bolso salió corriendo del salón. Llegó agitada a la sala de profesores y mientras recuperaba el aire golpeó un par de veces, casi le dió un infarto de lo rápido que se abrió la puerta.

—Sawada, ¿vienes por tu regalo de cumpleaños? — la chica se sorprendió un instantes, antes de odiar más al profesor por ser tan cruel.

—Si así quiere decirle. — masculló lo más bajo que pudo, aunque igual el hombre la escuchó.

—Y yo que pensaba perdonártelo.

—¿En-en serio? — el hombre se alejó de la entrada y fue a sentarse en un sofá.

—Claro, pero tendrás que rogar un poco. — se cruzó de brazos viéndola divertido. Tsuna hizo un puchero en disgusto.

—Hum, por favor. — dijo esquivando la mirada oscura del profesor. — no me dé tarea.

—Supongo que está bien. — se incorporó y caminó hasta Tsuna. — Solo porque el puchero fue lindo.

—No hice…— pero el Reborn se agachó un poco para besarle la frente.

—Y ese es mi regalo. — una shockeada Tsuna solo pestañeó un par de veces llevándose la mano a la frente, para luego asentir y salir corriendo.

¡Hieee! Esta loco, es un psicópata.–Subió las escaleras sin pensar el camino que seguía.-Va a torturarme mentalmente hasta que me gradué. –Mientras su mente seguía despotricando contra el profesor ni siquiera notó que dobló una esquina, hasta que chocó con algo, o más bien con alguien que evitó que cayera luego del golpe.

—Yo, Tsuna, ¿estás bien? — tratando de mantenerse por sí misma fijó su vista en Yamamoto que la sostenía por los delgados brazos después del choque.

—Sí. —se llevó una mano al pecho para tranquilizar su taquicardia. —Lo siento, no me fijé cuando andaba. — se disculpó.

—Está bien, yo tampoco. ¿Pero, por qué corrías? — preguntó con una sonrisa y Tsuna tardó un instante en reaccionar.

—¿Eh? ¡ah! La azotea. — dijo recordando de pronto. — Tengo que irme Yamamoto-kun, nos vemos. — y salió de nuevo corriendo hasta las escaleras, le pareció escuchar decir algo al chico pero luego se lo preguntaría, ahora estaba llegando tarde.

Frente la puerta de la azotea tomó una gran bocanada de aire antes de abrirla, salió mirando a todos lados pero no encontró a nadie. Aún no llegó, supongo que esperar un poco estará bien. Caminó a la barandilla y antes de llegar escuchó la puerta siendo abierta nuevamente, se congeló y solo sus pies la hicieron girar para encarar a quien había entrado.

—¡Hieee! — le salió un gritito demasiado agudo. ¡Hibari!, Hibari-san va a matarme, está prohibido estar aquí.

—Sawada Tsunayuki. — dijo a modo de saludo el presidente del comité estudiantil y fanático del orden escolar.

—Yo… yo ya me iba. — con los pasos más largos y los ojos en el suelo trató de huir alcanzando la puerta, pero el chico la detuvo acorralándola entre él y la pared. — Perdóneme por favor, juro que no vuelvo a llegar tarde y…

—Cállate. — la cortó el chico, sin duda invadiendo su espacio personal. La chica tembló como un cachorrito mojado viendo cómo esos ojos metálicos se acercaban aún más. Cerró sus ojos tratando de traspasar la pared fallidamente.

Hibari era conocido por ser un chico violento en sus castigos, hasta la fecha no había quien pudiera contra él, ni siquiera el director que solo dejaba que hiciese lo que quisiese. Nunca, según sabía, había "mordido" a alguna chica, solo las castigaba con trabajo forzado o un buen susto. Aún así, todas las alarmas de defensa de Tsuna le decían que huya, lástima que no pudo hacerles caso.

En algún momento de su pánico sus labios se unieron con los del chico, y ese fue el interruptor para volver a la realidad. Hibari la sostenía por los hombros, evitando cualquier huida, y sus cuerpos estaban demasiado juntos, o eso le decía el calor corporal que sentía contra el suyo. Abrió sus ojos ámbar sin terminar de entender por completo aquella situación. Claro que captaba que estaba recibiendo un beso, no era tan idiota; pero fue justamente Hibari quien hacía todo inverosímil. ¿En realidad me desmaye cuando choque con Yamamoto y ahora estoy delirando? Fue lo último que pensó antes de fijar su vista en la cara imposiblemente cerca del chico, quien tenía sus ojos cerrados. Corrió la cara terminando con el cálido contacto, Hibari se alejo unos centímetros sin la más mínima señal de haberse perturbado y Tsuna tratí de hundirse más en la pared si se podía.

Sin que su cerebro pudiese hacer reaccionar su habla, los ojos se le llenaron de lágrimas, el pelinegro soltó su agarre y trato de tocar una mejilla de la chica, pero ella por reflejo solo se hizo una bolita enterrando la cabeza junto a las piernas.

¿Esto quiere decir que es él?. Hibari se acuclilló frente a ella quedando a su altura y Tsuna espió sus movimientos con sus ojos aún en un húmedo ámbar. Sorprendentemente, y sí que era algo extraordinario, Hibari le sonría, apenas, pero eso en sus labios ligeramente arqueados era una sonrisa.

—Ahora eres mi novia. — ¡No lo decidas todo por tu cuenta! Quiso gritar, pero su boca seguía sin responder, además, pensándolo bien, era mejor para su integridad no decir nada. —¿Algún problema? — preguntó borrando esa, casi cálida, expresión por el mutismo de la chica que seguía a la defensiva total.

—Ninguno. — respondió su instinto de conservación. Volvió de nuevo esa diminuta sonrisa y Tsuna se volvió a preguntar si no estaba soñando o si tantas caídas no la habían afectado seriamente.

—Hora de volver a casa. — dijo el chico incorporándose y tendiéndole la mano para ayudarle. Tardó unos segundo en decidir si tomarla o no, la mirada amenazante le hizo saber que era mejor aceptarla. Con la otra pareció buscar algo en el bolsillo del pantalón y saco una fina cadena dorada con una piedra de un naranja dulce y se la tendió. — Por tu cumpleaños.

—Gra-gracias. — la estaba por tomar pero Hibari la alejó.

—Gírate. — ordenó, y Tsuna solo obedeció, cómo podría ir contra él sin temer por su vida.

Hibari la rodeó el cuello con la cadena, y a penas rozando su nuca se lo prendió, Tsuna no pudo evitar un escalofrió y giró la cabeza para verle sin poder evitar el sonrojo al encontrarse de nuevo con esa sonrisilla. No es justo que tenga una expresión así, hasta se me olvida que es Hibari. Pensó escondiendo sus ojos con su desarreglado cabello.

—Adiós. —Hibari pasó por su lado saliendo y dejando a la chica aun desconcertada.

—¿eh? ¡¿EH? — ¿Se va? ¿Y qué se supone que tengo que hacer mañana? Ahora soy su novia. ¡Ai dios, soy novia de Hibari-san!. Cayó de rodillas y sin pensarlo su mano rodeo el cristal de ámbar. Pero… es inesperadamente amable – sonrió viendo la joya en forma de gota. –Ah, de alguna forma estoy feliz.– se incorporó sintiendo un poco débil las piernas, y emprendió su camino a casa.

Embelesada, no dejaba de repetir en su mente lo que había ocurrido en la azotea. Nunca, bajo ningún tipo de situación se había pensado que Hibari-san pudiese ser algo como lo que se había encontrado en ese momento. Sin duda tenía una naturaleza algo ruda y directa, pero a pesar del asalto a sus labios, lo demás, en retrospectiva, había sido agradable. Soltó un suspiro que sonó a enamoramiento mientras abría las rejas de su casa, embobada en sus pensamientos que se cortaron cuando unos brazos la rodearon en un abrazo demasiado fuerte.

—Tsu-chan. — la chica se retorció tratando de escapar de su hermano. — Ya estaba por ir a buscarte.

—¡¿Qué? ni se te ocurre ni-san! — se quejó, aunque el mayor lo ignoró olímpicamente. — ¡Vamos! Ya suéltame.

—Deja que tu hermano favorito te abrace por tu cumpleaños. — dijo Giotto arrestándola aún entre sus brazos hasta la casa.

—Eres mi único hermano, no puedo tener un favorito. Y no estás abrazándome, estas ahorcándome.

—Tsu-chan, al fin llegas. Cenemos y comamos pastel. Tu padre dijo que llamaría mas tarde. — Tsuna hizó un puchero aún con su hermano colgando de ella, en su cumpleaños todos se ponían tan cargosos. — También mandó un regalo ¿no es lindo? — su madre tomó el revoltijo de telas que estaba en respaldo del sillón y se le cayó la mandíbula al ver que era un vestido estilo lolita celeste y blanco que sin duda la haría parecer un muñeca victoriana.

—Voy a matar a ese viejo.

Pasando la cena, Tsuna subió a su habitación con un buen pedazo de pastel de chocolate y fresas a jugar en su consola como celebración de haber escapado del castigo de Reborn. Ni bien recordó ese pequeño encuentro decidió enterrarlo en el fondo de su mente a favor de su salud mental, solo esperaba que no lo volviese hacer. Y de allí sus pensamientos apuntaron a Hibari-san. Suspiró poniendo en pausa el juego y recostándose en la cama. Aunque no quería pensar en nada de eso, no podía evitarlo. Inconscientemente se tocó los labios y cuando se dio cuenta sintió sus mejillas arder por el sonrojo.

—Por favor, que no haga algo como eso frente a alguien o me desmayare. — dijo rendida. Y en cuanto se lo imagino solo pudo taparse el rostro del pudor que le subió. Dios, solo me beso y ya estoy idiota ¿soy así de fácil? –suspiró y decidió que por hoy ya el día la había torturado suficiente, era mejor ir a la cama antes de que las neuronas que le quedaban se quemaran de tanto pensar.

Era una historia que venía rondándome la mente hace tiempo, pero ningún nombre parra Tsuna me convencía ¿Tsunamiko, Tsunahime, Tsunayoko? Por poco fue el último XD.

Espero les guste porque disfrute muchísimo hacer sufrir a Tsunayuki.