Disclaimer:KHR! No me pertenece, es de Amano Akira ^^


CHICA PROBLEMÁTICA

7

Giotto solía ir al departamento de G junto con Asari cuando salían de la universidad, cuando eran adolescentes era su centro de reuniones para sus actividades poco licitas, su pequeña guarida. Había tenido una adolescencia un poco agitada, siempre se sorprendía que su madre o Tsuna nunca hubieran escuchado los chismes, aunque los habían hiperbolizado con el tiempo la mayoría era cierto.

Ahora todo era tan tranquilo que le dada un escalos fríos pensar en cuanto habían madurado –se estaban haciendo viejos. A veces pensaba que pronto sus amigos empezarían a formar más sus vidas y le llegarían invitaciones de bodas o él tendría que mandar felicitaciones por el nuevo bebe. Siempre se le escapaba una sonrisa melancólica cuando pensaba en eso.

Justamente eso estaba haciendo, mientras tomaba una taza de té, G estaba tecleando quién sabe qué cosa a una velocidad supersónica y Asari leía un raido libro en la otra punta del sofá. El zumbido de su teléfono fue el que le sacó de sus cavilaciones.

—¿Si padre? — contestó lacónicamente luego de ver que la pantalla decía viejo.

—Ha surgido un inconveniente muy problemático, Giotto. — dijo su padre completamente serio, el rubio inmediatamente se enderezó y dejo la taza sobre la mesita a su lado. — Orégano me llamó hace unos minutos, dice que Xanxus dejo el país ayer por la noche y recién ahora se dieron cuenta que fue a Japón.

—Aja, ¿Y?

—Si no lo recuerdas, Xanxus es el maldito prometido de tu hermana y el Nono esta desaparecido desde hace tres noches. Eso suele ser normal, pero ahora el chico quiere apoderarse de Vongola Inc y para eso tiene que comprometerse formalmente con Tsuna…. Estamos jodidos Giotto. Creo que él esta buscándola.

Giotto sintió un agujero en su estomago. Aun no entendía y menos aun era capaz de perdonar a su padre por casi vender la mano de Tsuna, Timoteo Vongola podía ser un hombre genial, pero su hijo estaba lejos de llegarle a los talones a su padre, era un anarquista y desposta hasta la medula y ni siquiera quería imaginarse a su hermanita junto a ese tipo.

Era cien veces peor que ese perro Hibari.

Su padre por supuesto no hubiera podido saber cuando Xanxus aun era un niño. Pero debió romper el compromiso en cuanto el chico estaba mostrando sus colores más oscuro, y eso en realidad había sido muy temprano. Su padre había cometido errores en la vida, y aunque quisiese ahora no era el momento de reprochárselos.

—Voy a llevarme a Tsuna hasta que el nono aparezca y haga algo con su engendro demoniaco. — dijo Giotto y Iemitsu dio unos cuantos comentarios más hasta que cortaron.

Giotto estaba a punto de informarles a sus amigos cuando una nueva llamada lo interrumpió. Exasperado vio que era Lampo y considero seriamente cortar la llamada, pero al final contestó.

—¿Qué? — dijo sin humor el rubio.

—Hey, hombre, que he estado tratando de comunicarme contigo desde hace un rato. — dijo la voz perezosa del chico. — Ahora no me cortes. — dijo en cuanto intuyó que Giotto estaba a un centímetro de apretar el botón end. — Vi a Tsuna con unas personas extrañas.

—¿Quiénes? — dijo alarmado el rubio, sintiendo un nuevo tirón visceral en su estomago. Lo último que necesitaba era que Xanxus encontrara primero a su hermana.

—Según se, Mukuro Rokudo, el cabecilla de Kokuyo. — informó Lampo. —No parecía muy contenta en su compañía.

—Mierda.— masculló el rubio. — Trata de ponerte en contacto con la banda. No son los únicos que están detrás de Tsuna ni los menos peligrosos, Xanxus, el hijo de Timoteo Vongola también la busca.

—Joder, Giotto, que lio tu familia. Ahora llamó a los otros chicos. — acordó Lampo y después Giotto corto.

G y Asari estaban viéndole seriamente, por supuesto habían escuchado toda la conversión y eran bastante perspicaces como para darse cuenta que estaba en una situación complicada. No hubo palabras cuando los tres se incorporaron dejando abandonadas sus tareas y salaron del departamento. Había mucho que hacer.

En la otra punta de Namimori, Hibari Kyoya estaba inspeccionando los últimos reportes de sus subordinados cuando Kusakabe irrumpió en su despacho, respirando agitadamente y sin palabas le tendió un papel color índigo a su jefe. El moreno lo miro reconociendo le remitente con solo ver el color, también su desarrollado sentido olfativo le decía que ese papel olía a Tsunayuki.

Lo arrebató de las manos de Kusakabe y lo leyó rápidamente.

Querido Ave-kun:

Ha pasado un tiempo desde que hemos jugado y estoy muy aburrido. Y celoso, tienes una novia muy linda. Qué tal si jugamos a encontrar el tesoro.

Primera pista… por ahora estamos en Japón.

Te odia mucho, Rokudo.

Hibari aplasto el papel entre sus manos y se incorporó casi tirando su silla en el proceso. Cuando miró a su vice al chico le temblaron las piernas, y eso era mucho decir, Kusakabe estaba bastante acostumbrado al aura maléfica de Hibari y pocas veces lo había visto tan iracundo como en ese momento.

—Ahora mismo. — dijo con monocorde voz, que resultaba muy chocante con el fuego de sus ojos. — Quiero a los mejores veinte del comité formados en el pasillo. — dijo y Kusakabe corrió hacia la puerta para comenzar los preparativos.

Él era lo suficientemente inteligente para relacionar a Mukuro Rokudo con todo esto, era el único capaz de molestar tanto a su presidente. Iba a tener que informarle a Dino-san en cuanto Hibari estuviera distraído, el moreno se vía capaz de una matanza con ese estado de humor y Dino sería el único capaz de detenerlo si pasaba lo peor.

Maldijo mentalmente todo el camino a la maldita piña que se había levantado con ganas de joderle la vida.

Tsuna había estado mortalmente quieta durante quince minutos y estaba empezando a aceptar la situación. Había sido bastante difícil contener sus emociones negativas pero había logrado recomponerse lo suficiente como para evitar llorar. Ella era una Sawada después de todo, y aunque estaba lejos de ser el genio multifacético que era su hermano, aun tenía algunas habilidades sorprendente, como mantener su dignidad cuando era secuestrada por un play boy adolescente que era el némesis o algo así de su novio.

¿Por qué a los chicos le gustaba jugar a los mafioso? Giotto había hecho el mismo tipo de tonterías a esa edad.

Ella suspiro y solo se mantuvo mas relajadamente sentada con una taza de refresco en las piernas. No lo hubiera aceptado pero se estaba muriendo de sed y además la lata de refresco había estado cerrada. Aun si recordó algunos paranoicos consejos de su hermano y buscó algún pinchazo de aguja entre otros consejos que nunca sospecho realmente tener que utilizar.

El chico de cabello negro azulado se había mantenido callado a favor de observar quién sabe qué en su teléfono móvil. Tsuna solía observarlo algunos segundos pero rápidamente pasada a mirar las paredes llenas de posters, dibujos en aerosol y estantes llenos de Cd's y otras cosas que no tenía idea de que era. Sin duda era la típica guarida de adolescentes problemáticos.

A veces pensaba si su vida no se pasaba un poco de mano con el factor cliché.

—Dime, Hime-san ¿hace cuanto sales con Kyoya Hibari? — dijo de pronto el chico, Mukuro, sacándola de sus cavilaciones.

Tsuna solo se mantuvo callada mirando la pared.

—Vamos, realmente tengo curiosidad. Nunca pensé que de todas las personas, Hibari tuviera una novia. Estaba empezando a sospechar que tenía una tipo de afición rara con los animales.

La chica solo hizo un mohín y permaneció con la vista quieta lejos de los ojos heterocronicos, aunque de soslayo podía ver la sonrisa maliciosa que adornaba las facciones de Mukuro.

—Ayer los vi besándose, tenía que comprobar que los rumores eran ciertos. Admito que tiene buen gusto. — Tsuna no pudo evitar mirar al chico enojada y sonrojada por el comentario.

—¿Qué quieres? — masculló molesta, y la sonrisa solo se ensancho.

—Es muy adorable tu expresión de cachorro indignado. — bromeó. — Y quiero molestar a Hibari.

—¿Por qué? — pidió Tsuna, a favor de ignorar el primer comentario.

—Hace mucho tiempo había un par de primos que no se llevaban muy bien. — dijo Mukuro haciendo un gesto lacónico con la mano y Tsuna le miro con curiosidad. — Ellos peleaban mucho y con el tiempo su animosidad y competencia solo creció. En una pelea uno de los primos rompió el objeto favorito del otro, así que tuvo que vengarse y también tomo algo que realmente le gustaba al otro niño.

—¿Qué era? — preguntó Tsuna interesaba en la historia.

—A Hibari siempre le han gustado los animales. — dijo Mukuro con una sonrisa cruel. — Él estaba cuidando de un gato moribundo y callejero y yo lo mate. — dijo sin inmutarse y Tsuna se tenso en su asiento.

—¡Por qué hiciste eso! ¡Fue muy cruel… por qué merecía morir por sus peleas de niños bobos! — gritó indignada y los orbes dispares se endurecieron.

—El gato iba a morir de todas formas, solo termine su sufrimiento. — Tsuna pudo ver que el moreno estaba escondiendo sus emociones y no podía leer que había debajo de ese muro estoico. — Además molestaría a Hibari. Era un buen plan.

Tsuna le miró dolida, no entendía como podía llegar tan lejos solo por una pelea, además siendo familia.

—¿Y que rompió Hibari-san? — pregunto con un hilo de voz que atrajo a atención de Mukuro. Pensó que no le respondería por los segundos que pasaron simplemente mirándose, pero luego el chico habló:

—Un regalo de mi madre.

—Pero era solo un objeto. — dijo quedamente, ella aun tenía problemas en la idea de un niño matando a un gato, o cualquier otro animal solo por venganza.

—Era lo último que me dio antes de morir. — arremetió mordazmente Mukuro y Tsuna retrocedió aun sentada por el arrebato.

—Lo siento. — dijo con un nudo en la garganta, sentía que tenía una garras maliciosas aprontándole el corazón.

—Tck. ¿Por qué te disculpas? — dijo cansinamente el moreno, sabiendo que había sobre reaccionado.

—No se…— hipó un sollozo la chica y Mukuro hizo una mueca cuando notó que lloraba a pesar de que tenía el rostro bajo y el cabello se lo ocultaba.

Estaba meditando que debía decir, no que le importara mucho que las mujeres lloraran, pero esa niña se veía muy parecida a Nagi cuando era pequeña y lloraba por su madre.

—Hime…— empezó a decir pero el estruendo que hizo la puerta al ser abierta lo detuvo, también hizo que Tsuna saltara y mirara hacia atrás.

En la puerta había un tipo, bastante alto de llamativo cabello albino y demasiado largo, por un momento pensó que era una mujer, pero los hombros anchos y el resto de su fisonomía era claramente masculina. Tsuna miro curiosa al desconocido sin duda extranjero, hasta que notó la expresión casi enloquecida de su rostro y un miedo visceral le asalto.

—VOIIIIIIIIIIII. — gritó asustando aun mas Tsunayuki que se incorporo e instintivamente se acercó a Mukuro que también estaba parado más lejos de la puerta. — Encontramos a la pequeña rata. — dijo con regocijo y Tsuna miró a Mukuro.

La expresión molesta que encontró en el chico le hizo saber que ese desconocido no era lo que esperaba, por lo tanto tampoco era parte del grupo de Hibari.

—¿Quién eres y qué quieres? — exigió Mukuro al peliblanco que les miraba con una sonrisa de tiburón.

—Squallo. — canturreó maniáticamente. — Y busco a la pequeña rata. — dijo señalando a Tsuna que se metió medio detrás de Mukuro en cuanto el dedo estuvo sobre ella.

Mukuro estaba por contestar mordazmente cuando de una de las esquinas de la puerta estaba un muy golpeado chico de uniforme verde y anteojos. El chico asintió en dirección de Mukuro que no espero más y agarró del antebrazo a la chica y corrió por el pasillo oscuro. Tsuna escucho como el sujeto llamado Squallo se disponía a seguirlos pero luego hubo unos cuantos ruidos, después estaba demasiado lejos para seguir oyendo que sucedía.

Mukuro corrió delante de ella por el pasillo apenas iluminado y luego de giros y pasar por unas cuantas habitaciones salieron por otra puerta que daba a la calle principal del centro comercial.

—¿Conoces a ese tipo? — dijo Mukuro sin detenerse, aunque ahora caminaban apresuradamente en vez de correr.

—N-no tengo idea quien es. — se las arregló para decir Tsuna entre sus irregulares respiraciones. — No sé porque me busca. — Agregó la chica.

Mukuro no pido mas, solo recorrió las calles mezclándose con la gente y manteniéndose en guardia.

Una vez que Hibari tenía sus veinte mejores hombre en línea frente a la puerta de su despacho, les dedico una mirada buscando cualquier defecto que la precisión con la que estaban formados le dio cierto orgullo y regocijo momentáneo. Luego se paró frente ellos con Kusakabe a su derecha, que a pesar de su tiempo al servicio de Hibari estaba sintiendo la ansiedad en las venas, había una presión en la atmosfera que volvia bastante difícil respirar.

—Lo quiero en menos de una hora. — dijo el prefecto levantando el papel color índigo. — Se dividirán en tres grupos, uno estará en la entrada de la tienda, otro disperso en un rango de cien metros y otro seguirá Kusakabe. — echó una mirada penetrante a su vice y luego giró sobre sus talones y dejo al comité organizarse, él cazaba por separado.

Hibari sabía muy bien donde estaba Mukuro, "todavía estamos en Japón" era un pista disfrazada, se refería a un café cosplay llamado "Nyanya-Nippon" escondido entre callejones del centro comercial. Detrás de la tienda Mukuro tenía un escondrijo que solía usar cuando estaba en Namimori, había pertenecido anteriormente a un sub grupo de Yakuzas que el ilusionista había eliminado probablemente solo para conseguir el lugar. Era una excelente zona, los callejones creaban un sistema de escape muy útil si se conocían sus recovecos, sin contar las escaleras de incendio.

Gracias a que siempre mantenía un ojo sobre su primo lo sabía, hubiera sido bastante frustrante tener que recabar información en ese momento cuando tenía ganas de diseccionar a alguien con sus tonfas.

Había hecho un buen trecho del camino en motocicleta, pero la saturación del centro le hizo dejarla y seguir a pie. La noche empezaba a caer y aun así había bastantes personas aun, eso solo le empeoraba el humor, detestaba caminar por calles atiborradas y solo dificultaban mas ocuparse de su objetivo. Si podía evitarlo prefería no inmiscuir a los civiles.

Según sus cálculos estaba a dos cuadras de la próxima entrada al sistema de pasajes que le llevaría al escondite de Mukuro cuando sintió una mirada intensa a su espalda. Conocía muy bien esa sensación y sabía que quién sea no estaba precisamente feliz de verle. Se giró listo para sacar sus tonfas en un segundo si hiciera falta y aunque nunca lo admitiría le había sorprendido a quien encontró.

El realmente hace años no veía a Giotto Sawada. Cuando era más joven había sentido cierta admiración y respeto por el sujeto, y en el fondo aun había algo de eso. Pero eso no tenía nada que ver con el shock que tuvo… el tipo era el calco de su hermana. Era bastante raro, porque aunque sus rostros eran escalofriantemente iguales, su esencia era todo lo opuesto. Tsunayuki destilaba cierta pureza e inocencia que hacia muy sencillo bajar las defensas, era cálida por decirlo de alguna forma. Giotto Sawada le recordaba a su hermano mayor Alaude, y en ese momento se veía completamente ominoso.

No bajo la guardia en ningún momento, estaba empezando a sospechar que el mayor había descubierto el lio en que metió a su hermana, lamentablemente ese no era el momento de una pelea. Siempre había lamentando no haber peleado con él cuando era el jefe de Namimori, pero no podía hacerlo ahora, si peleaba estaba suficientemente consiente de sus habilidades para saber que estaría exhausto a la hora de llegar ante Mukuro, y Giotto también lo sabía por la mirada de fría molestia que le daba.

—Nos encargaremos de nuestro asunto luego. Ahora hay que buscar a Tsuna. — dijo el rubio caminando hasta Hibari que vigilaba sus movimientos.

—Bien. — fue su única respuesta. Luego siguió con su camino hasta los callejones.

Cuando se adentraron ambos sabían que algo andaba mal, no estaba ninguno de los subordinados de Mukuro para recibirles, o por lo menos para notificar su llegada. Cuando siguieron caminando encontraron basura desparramada y debajo esta gotas de sangre frescas, probablemente de hace diez minutos. Alguien había llegado antes y se había ocupado del comité de bienvenida, seguramente los miembros del Kokuyo habían huido algunos y los caídos fueron tomados más tarde por sus compañeros para atenderlos.

Lo que había pasado con esos tipos importaba poco, lo que se preguntaban internamente ambos era quien fue el que lo hizo.

Cuando siguieron hasta encontrar la entrada forzada violentamente, se dieron cuenta de que alguien se había quedado a recibirlos. Hibari lo reconoció al instante, era el ayudante de Mukuro que si tenía cerebro, Chikusa o algo así. El chico se veía muy mal, su uniforme verde manchado y desgarrado y su cara golpeada y cansada.

—Sabía que vendrías. — dijo con el tono monocorde que siempre usaba, incluso cuando estaba al borde de la inconsciencia.

—¿Qué ocurrió aquí? — dijo Giotto al lado del prefecto. Chikusa le examino un segundo antes de contestar.

—Unos tipos que no conocíamos llegaron, arrasaron con casi todos. Mukuro-sama y la chica escaparon.

El silencio se hizo muy espeso hasta que Giotto habló nuevamente un segundo antes de que Hibari empezara a moverse para buscar a Tsuna en otro lugar.

—Esos tipos ¿parecían extranjeros? — Chikusa solo asintió recostando su cabezo contra el respaldo del sofá.

—¿Quiénes son? — preguntó Hibari.

—Larga historia, también están detrás de Tsuna y prefiero que este con Rokudo antes de con ellos. — dijo Giotto y luego sacó su teléfono. Hibari había hecho lo mismo, había que replantear toda la situación.

Reborn tenía una tarde bastante normal, estaba acostumbrándose a ser un ordinario profesor de secundaria, con todo lo que eso implicaba, o sea, ser mas odia que cuando era el mejor sicario de la mafia y tener más papeleo que hacer desde los tiempos de asaltos nocturnos junto con Lal Mirch y Coronello. En un momento su teléfono sonó y no dijo nada al atender. Era uno de sus informantes, sujetos que solo le llamaban o enviaban mensajes cortos y concisos.

—Xanxus esta tras la chica, ella esta con Rokudo. Sawada y Hibari están detrás de ellos también. — fue todo lo que dijo la voz anodina y Reborn cortó.

Una sonrisa de las suyas, maliciosas y que dejaban catatonias a las mujeres salió de sus labios. Era bueno escuchar una noticia así, ya se estaba aburriendo terriblemente con ese trabajo que Timoteo le dejo medio como castigo. Tan aburrido que le aposto a ese chico Yamamoto que si aprobaba uno de sus exámenes sin ayuda lo llevaría a ver un partido de Beisbol de las grandes ligas Americanas, claro que si perdía tenia que cumplir con su entrenamiento especial, realmente era un chico con un increíble potencial.

Reborn se incorporó y luego de tomar su sombrero del perchero detrás de la puerta salió de su oficina.

En uno de los castigos que le dio a Tsunayuki Sawada había fácilmente puesto un rastreador en su teléfono, ella realmente era una despistada de lo peor, tenía que agradecer que fuera el tipo de persona que no despertaba la animosidad de las personas, o ya se lo abrían robado una docena de veces.

Tomando su automóvil condujo evitando las calles del centro, al parecer estaba corriendo hacia un tipo de almacén en desuso según lo que mostraba el GPS. Dejo el automóvil a varios metros del enrejado y ni siquiera miró cuando voló el candado con su pistola y entró campante a un psuedo campo de batalla, los niños de hoy en día estaban echados a perder con tantos juegos bélicos y programas violentos. No que le pareciera malo, solo un poco molesto cuando interferían con su trabajo.

Podía ver lo gakurans de Comité Disciplinario, Hibari Kyoya era todo un caso, con tan solo catorce años había derrotado a Kusakabe, el cabecilla de una banda de problemáticos y le había dejado tal impresión que el mayor se había arrodilla frente a él cuando termino la pelea, por supuesto, antes de todo eso dejo inconsciente a resto de la banda de unos siete chicos que le doblaban el peso. Su primo no era diferente, Rokudo Mukuro incluso había ido a una correccional pero salió un mas torcido y con un sequito de delincuentes.

Por en estos momento estaban las fuerzas de Hibari peleando contra le pequeño ejercito de mercenarios de Xanxus, mientras los miembros mas destacados de Varia se enfrentaban a los antiguos Primos, la banda que Giotto había formado tan solo a los doce años y que era toda una leyenda en la ciudad, probablemente fueron lo ejemplos a seguir de Mukuro, Hibari y unos cuantos mas teniendo en cuenta en gran numero de bandas que estaban desparramadas por la ciudad.

El solo dejó inconsciente rápidamente a cualquiera que se entrometiera en su paso, hasta que llego al edificio donde Hibari y Giotto peleaban encarnizadamente frente a Xanxus y su no menos psicópata secuas, Squallo. Estaban tan inmersos en la batalla que ninguno de ellos se percato de la figura oscura que rápidamente dr hundió en las sombras. Reborn chequeó un poco mas el panorama buscando a Tsunayuki, la encontró a un lado del que parecía Rokudo inconsciente.

Tsuna miraba con ojos desorbitados la escena, todo había sido tan rápido y su sistema estaba tan lleno de adrenalina que apenas podía conectar todos los sucesos. Había corrido junto con Mukuro por las calles del centro, y cuando pensaron que estaban lejos de quienes sean lo que le perseguían un sujeto amanerado por decir lo menos apareció junto con otro de peinado ridículo y bigote aun peor.

De alguna manera Mukuro era un experto en perder a los perseguidores porque rápidamente luego de comenzar a correr nuevamente hacia una dirección al azar según ella ya no los podía ver. Aun así siguieron su camino y cuando el chico masculló algo de esconderse en la fabrica de del norte fueron interceptados nuevamente, esta vez por aquel chico de cabellera platinada y otro de rostro trazado de cicatrices. Mukuro le indicó escapar hacia el centro de nuevo, pero detrás de ellos estaban un sujeto con capucha que ocultaba casi completamente su rostro y otro rubio de sonrisa maniática.

Las cosas comenzaron a suceder muy rápido después de eso, Mukuro empezó apalear contra el chico de plumas en el cabello y gritó a Tsuna que corra hacia la fábrica, el único camino libre. Ella vacilo un segundo pero cuando Mukuro le echo una mirada ferviente y lo repitió corrió hacia el enrejado y lo escalo lo mas rápido que pudo, escucha a su espalda los pasos de alguno de esos sujetos persiguiéndola.

¿Por Dios, como se había metido en ese lio?

Ella entró y quiso esconder entre la maquinaria pesada, pero no paso un minuto que el chico rubio estaba cerca de descubrirla, en se momento Mukuro volvió aparecer y ella corrió. No estaba muy segura que pasó después, pero Mukuro estaba inconsciente y ahora su hermano y Hibari pelaban con los sujetos extraños que habían aparecido.

Tsuna realmente tenia un deseo ferviente de correr y abrazar a Giotto y a Hibari, pero un lo peor no había pasado. Afuera había un lio terrible, el Comité Disciplinario estaba enfrentándose contra los uniformados de negro y ella ni siquiera podía pedir ayuda, su cerebro estaba como entumecido y lo único que podía hacer era quedarse al lado de inconsciente chico de ojos heterocronicos.

Ella vio algo desde la periferia de su vista y al mirarlo la quijada se le desencajo ¿Estaba alucinando ahora? ¿Por qué de todas las personas estaría su profesor Reborn ahí? El hombre se acuclilló a su altura y con una sonrisa divertida pero no del todo inocua le cerró la boca delicadamente con el índice. Tsuna pestañó como un búho mirando directo a las obsidianas del hombre.

Reborn pareció buscar algo en el bolsillo interno de su saco y sacó una bolsita con un pañuelo dentro, luego de sacarlo Tsuna sintió un extraño olor penetrante como el alcohol aunque era bastante diferente, era formol o algo parecido. La mano larga de Reborn la llevo a su cara y aunque Tsuna se resistió estaba demasiado cansada para realmente luchar y luego de un momento recibió con los brazos abiertos la inconsciencia.

El hombre sacó un tipo de granada de entre sus cosas, siempre había que estar preparado y en su auto tenia una pequeña colección de armas, venenos y granadas, también bombas y pasaportes falsos. Tiró del seguro y rápidamente un humo espeso se desparramo y disperso en el aire. Tanto Giotto como Hibari lo miraron en ese momento con rostros desencajados, al igual que Xanxus y Squallo que se veían mucho mas molestos por su interrupción, ellos lo conocían después de todo y no habían contado con su presencia para su ataque.

Reborn solo sonrió mientras cargaba en sus brazos el cuerpo laxo de Tsuna. Hibari incluso el gruñó como una fiera y cuando trató de dar un paso hacia él sus piernas le fallaron haciéndole temblar, mientras intentaban acercarse iba notando como sus cuerpo se desarticulaban por el gas que ya estaba invadiendo su sistema, ni diez segundo después el primero en caer inconsciente fue Squallo seguido rápidamente por los demás.

—Niños. Les falta cien años antes de enfrentarme. — dijo con una sonrisa prepotente y camino hacia afuera, tiro otra granada y los demás chicos cayeron mucho mas rápido.

Reborn entró al auto y dejo a Tsuna en el asiento del acompañante, la chica realmente se vía como una muñeca desarticulada, le impresiono bastante el sentimiento de protección que surgió en su pecho cuando se dio cuenta de lo indefensa que la había dejado solo por no querer lidiar con una adolescente histérica.

Suspiro y sacó su teléfono, ahora tenia que llamar al escuadrón de limpieza. El gas era muy potente pero sus efectos eran cortos y el Nono se molestaría bastante si los dejaba ahí solo para cuando despertaran de nuevo volviera a pelear.

Malditos malcriados.

Cuando Bianchi le dijo que en unos minutos estarían y ahí y en diez minutos tendrían la zona limpia encendió el motor y emprendió marcha hacia… un no estaba muy seguro ¿Qué se suponía tenía que hacer con la chica? Su madre se iba poner histérica si la dejaba así en su casa, él por nada del mundo haría de niñera y no creía que alguna de sus amigas fuera una buena opción… sus familias eran igualmente susceptibles a que adolescente inconscientes aparecieran en la puerta.

Oh claro. Pensó cuando recordó el intento de Yamamoto de hacer trampa y la chica Gokudera Hayako. Ambos era lo suficientemente fuertes para proteger a Tsuna –aunque Reborn se quedaría en la zona –y Gokudera tenia un cierta fobia a los hospitales, no llevaría a Tsuna ahí.

Se decidió y unos diez minutos más tarde estaba tocando el timbre del departamento de la chica, Yamamoto aun estaba con ella, intentando descubrir que había pasando con Tsuna sin mucho éxito. Reborn podía escuchar como discutían, Gokudera quería ir a Kukoyo y Yamamoto quería buscar en Namimori. Reborn había tenido tiempo de sobra para ocultarse cuando la puerta fue abierta por una chica albina y bonita que quedo en shock durante un minuto viendo el cuerpo inconsciente de Tsuna.

La castaña estaba comenzando a despertar por como revoloteaban sus parpados y luego de gritarle a Yamamoto que sirva de algo y que le ayuda a llevar a Tsunayuki-sama al sofá entraron a Tsuna no sin antes darle una mirada al pasillo y las escaleras.

Mas o menos en ese instante Hibari despertó siendo zarandeado por Dino, el rubio nunca había visto inconsciente a Kyoya y eso que había veces en las que volvía de las pelea mas muerto que vivo, a su lado estaba Mukuro que hizo una mueca cuando vio donde estaba. Giotto, Asari y G despertaron en el departamento de este ultimo estando tirados en el piso y los Varia estaba en una celda de alta seguridad mientras esperaban el avión privado que los llevaría a Italia.

Esa noche Iemitsu tuvo que explicarle a Nana porque ningún de sus hijos estaba volviendo a casa ya siendo tan tarde y sin avisar, y no había sido receptor de tal ira de su mujer desde que Tsuna tenía cinco años y la había perdido en el supermercado.


Se que merezco un cruxiatus, pero tuve una serie de sucesos desafortunados que no vale la pena explicar, hasta este fin de semana puede asentarme un poco y escribir lo que faltaba del capitulo.

Ojala le haya gusta o voy a darme cabezazos contra la pared.

¡Aparicio Xanxus! Pero no mucho, lo siento, fue mas una especie de villano para que Giotto y Hibari se encuentre y no se maten instantáneamente. Ahh~ Mukuro creo que me quedo muy tierno, estaba escribiendo un fic 6927 pero va sumamente lento… si, incluso más lento que esto XD. Tal vez algún día lo publique.

Que tenga un feliz segunda mitad del año ¡gracias por seguir con migo! Los amo, enserio.

PD: perdonen los errores que pueda tener, creo que me quede sin beta.