CAPÍTULO 1

Candy Candy y sus personajes no me pertenecen

El cálido viento acariciaba su rostro, además una multitud de aromas y colores invadían sus sentidos, los cuales estaban más que alertas por la emocionante y a la vez dura aventura que la vida tenía preparada para ella. Poco se imaginaba, que en esa tierra, conocería lo que significaba ser una mujer independiente, valiente y fuerte. En ese hermoso país aprendería el significado de la amistad verdadera y de lo que un amor fuerte y sólido es capaz de lograr.

Con 22 años, Candice White distaba mucho de ser una señorita de sociedad. Ella había nacido en el seno de una familia acomodada y desde pequeña se diferenció del resto de las niñas que eran hijas de las familias más pudientes en la sociedad americana. Siempre andaba de árbol en árbol, explorando los pequeños animalitos que ahí se encontraban, no le importaba ensuciar sus finas ropas ni sus zapatos con tal de estar lo más cerca posible de la naturaleza y los animales que al fin y al cabo eran su pasión.

Su madre, la Sra. Emma White, una mujer hermosa de largos cabellos rubios y rizados y con lindas pecas en la nariz, tenía que estar detrás de ella para recordarle que tales actividades no eran propias de una señorita decente, pero su padre el Sr. James White, la apoyaba y consentía en sus caprichos.

Candy, cómo solían llamarle sus padres cariñosamente, había heredado esos rebeldes rizos rubios de su madre y también esas graciosas pecas, de su padre sacó esos ojos verdes que hipnotizaban. La mayoría de las personas que la conocían pensaban que era una chica rebelde debido a su personalidad y la juzgaban mal. Sin embargo, una niña de hermosa cabellera negra y resplandecientes ojos azules se sintió atraída por la forma un tanto salvaje de ser de Candy. Su nombre era Annie Britter, al igual que Candy se sentía un poco sola debido a que no podía trabar amistad con nadie. El Sr. Britter y su esposa eran conocidos de la familia White por lo que sostenían una relación más allá del campo profesional, ya que los caballeros eran socios de la misma empresa. Un día, los White fueron invitados por los Britter a su mansión, pues querían disfrutar de una buena comida, además deseaban que sus hijas se conocieran y fueran amigas pues ambas eran hijas únicas.

Candy se sentía un tanto cohibida y expectante por conocer a Annie, pues pensaba que probablemente sería como las demás niñas, superficiales y algo tontas. Al llegar a la mansión, el mayordomo los condujo a la sala y en seguida fueron recibidos por los señores de la casa y Annie. Candy al observarla pensó que era una niña muy linda pues sus cabellos negros contrastaban con la blancura de su piel, y además poseía un par de ojos azules que adornaban su bello rostro. Annie también observó detenidamente a Candy, y vio que era una chica muy llamativa, porque tenía el cabello rizado, rubio y lindos ojos verdes. Fue Candy la que tomó la iniciativa y dijo:

-Hola, mi nombre es Candice White, pero puedes llamarme Candy.

Annie sorprendida por la forma sencilla de ser de Candy le respondió:

-Yo soy Annie, me da mucho gusto conocerte y espero que podamos ser buenas amigas.

Desde ese momento fueron inseparables, y llegaron a ser muy buenas amigas, aunque la personalidad de ambas era distinta, fue eso lo que las hizo complementarse una a la otra.

Pasaron los años y ahora Candy recién acababa de cumplir 18 años. Se había convertido en una hermosa joven, sus cabellos ahora no eran tan rebeldes, su mirada se hizo más brillante, además sus formas revelaban a una esbelta pero atractiva mujer. Seguía sintiéndose maravillada por la naturaleza y los animales que estaba resuelta a convertirse en veterinaria. Cuando se lo comunicó a sus padres, su madre casi se desmaya pues esto implicaba una deshonra para la familia, pero su padre le dijo que si estaba segura de tomar esa decisión el le daría todo su apoyo, a lo que Candy respondió que sí, que eso era lo que quería hacer con su vida, que deseaba ocuparla en algo y no solo sentarse a esperar que las cosas pasaran. Al final su madre al ver la determinación de su hija, no pudo más que apoyarla, pues reconocía que Candy podía ser muy perseverante cuando se proponía algo.

Todos estos recuerdos llegaban uno a uno a la mente de Candy, se preguntaba si esa decisión había sido la correcta, ya no estaría con sus padres o con Annie, tendría que convivir con personas distintas a ella, adaptarse a una cultura diferente, a comer diferente, en fin, todo sería completamente distinto a partir de ahora. Al bajar del barco percibió todos esos exóticos aromas y vivos colores, fue entonces que un hombre de edad madura, cabello negro y con porte elegante la vio ahí parada y se apresuró a su encuentro, -Bienvenida a Sudáfrica Candy, soy el Dr. George Johnson-fue el amable recibimiento que le dirigió a la joven.

-Muchas gracias Dr. Johnson!-contestó una emocionada pero a la vez temerosa Candy. El momento de cumplir sus sueños había llegado…

Nota:Hola, mi nombre es Rebeca y es la primera vez que escribo. Todas las historias que aquí he leído me han inspirado mucho e hicieron que yo escribiera. No pretendo ser escritora, ni mucho menos, es solo que deseaba compartir esta loca idea que formé en mi cabeza con ustedes. Espero que me ayuden a mejorar en todo lo que pueda, así que sus reviews me ayudarían muchísimo y son bienvenidos. Gracias nuevamente por su valioso tiempo.