Disclaimer: ¿Tengo que ponerlo? ¿No es obvio? Bueno, nada de lo que reconozcas es mío.


Serendipity

No estás segura de cómo ha sucedido, pero te encuentras en tu quinta cita con James Potter y casi crees que deberían darte un premio por ello.

Pero la realidad es que, en la intimidad de sus citas, Potter es una persona completamente diferente a la idea que tenías de él. Quizás frente al resto de los alumnos se muestre como un rebelde idiota, pero ahora que están los dos solos se ha comportado como un verdadero caballero. De hecho, sigues sorprendida.

Además, no has podido sacarte de la cabeza algo que te dijo una de tus amigas, que tú siempre tomaste a Potter como un donjuán, pero que todo Hogwarts sabía de sobra que el chico llevaba años –sí, años- sin salir con nadie, incluso aunque coquetease ocasionalmente (Coquetear no es un crimen, Lily, te dijo ella).

—Lily —te llama el susodicho—, ¿estás bien? Has estado algo callada.

—Estoy bien –mientes, asintiendo con la cabeza.

Sabes que no lo estás, o al menos no crees estarlo, pues si comenzaste a disfrutar de tus citas con Potter, algo definitivamente debe andar mal contigo.

—James —empezaste a llamarlo por su nombre después de la tercera cita—, ¿por qué te gusto? —Odias que las mujeres hagan esa pregunta, pues es sólo una excusa para que les suban el autoestima, sin embargo necesitas saberlo— Es decir… hay tantas chicas y yo no he sido precisamente amable contigo —sabes que es verdad, pero decirlo te deja un sabor amargo en la boca—. ¿Por qué simplemente no rendirte?

A pesar de lo mucho que pudieses haberlo odiado, eso es algo que siempre te impresionó de él: su perseverancia. Lo miras y él a ti, unos segundos después lo ves sonreír, como si se estuviera burlando.

—Creí que era obvio —dice riendo un poco—. Lily, eres aplicada, responsable, justa, amable con todos (quizás excepto conmigo) —se atreve a bromear—, dulce, considerada, puntual, increíblemente desinteresada, no juzgas y sé que sabes cocinar —alza las cejas y no puedes evitar sonreír, sin embargo él ya dejó de hacerlo, mas su mirada tiene un brillo peculiar—. Eres todo lo que yo no.

Lo observas completamente seria, analizando con lentitud lo que acaba de decir.

—Tú me complementas —agrega y estás segura que lo hace exclusivamente para hacerte sonrojar—. Así que, ¿cómo podría dejarte ir?

Sientes un vacío en el estómago, porque acabas de darte cuenta de una verdad aterradora. Tus ojos están clavados en Potter y él te sigue mirando de esa forma. La epifanía que acabas de tener te asusta tanto que te ha dejado sin habla.

—Por eso insistí tanto —concluye, aunque sospechas que sólo sigue hablando por tu prolongado silencio—. ¿Es eso lo que querías escuchar? —sonríe bromista.

Tus labios se curvan, comenzando a notar un sentimiento cálido en el pecho. Estás completa y absolutamente perdida. Y por James Potter.

—No —susurras y te levantas para acercarte a él. Lo miras a los ojos antes de inclinarte y besarlo por primera vez. Sabes que está sorprendido, pero cuando se separan, sonríe—, por supuesto que no.


Este drabble lo escribí desde agosto como regalo de cumpleaños para mi twincest, Luzbelita, sólo que no recuerdo porqué no lo había subido aquí. En todo caso, aquí está, dispuesto para entretener a quien lo desee.

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