Hola.

Se que debí actualizar hace siglos, pero el destino está en mi contra y mi computador estuvo causándome bastantes problemas durante la semana, perdí varios capítulos y tuve que esperar hasta que mi tía volviera a ayudarme a recuperarlos u.u

Sin embargo aquí estoy, y sin más demora (porque se que no quieren leerme precisamente a mi, lo entiendo u.u) las dejo con el capítulo:

It's all on you.

Capítulo 16.

TPOV.

Desearía poder volver en el tiempo y cambiar el pasado. Aunque nadie puede hacerlo. Suponía que solo deseaba haber manejado la situación de manera distinta. Podría haber manejado unas cuantas cuadras y detenerme, podría haber parado en un hotel. O simplemente podría no haber manejado a ningún lado. Podría haber llamado a un policía… Podría haberlo hecho…

Ayer volví a pensar en todos los "podría haber hecho…" una y otra vez. El único problema es que ahora no estaba pensando en eso por el momento en que murió mi hermano, si no en ayer en general.

Podría haber sido más calmado. Podría haberle dicho a Mallory que me enojaría. Podría haberle explicado las cosas de una manera distinta. Podría haberla retenido a mi lado y no esperarla crípticamente en su apartamento. Podría haber cerrado la puta boca y no hablar de su padre. Podría no haberla tomado contra una pared.

Ahora estaba viviendo con lo que había hecho y con lo mucho que no podía soportarme a mí mismo por hacer algo así. No entendía como Mallory seguía hablándome. Suponía que había lidiado con sus problemas varias veces pero eso no era ni parecido. Era un completo imbécil y no la había enojado como suponía que lo haría.

Sí, me había gritado y podía ver lo enojada que estaba pero no era el nivel que estaba esperando. En el segundo en que mis labios tocaron los suyos se rindió a mí, me dejo hacer lo que quería. Eso me molestó. Siempre le daba a los hombres lo que querían. Usé el sexo en su contra y definitivamente no debí haberlo hecho.

Es tarde para eso. Podría haber…

Ahora estoy caminando al trabajo y Mallory está durmiendo en su cama. Probablemente ni siquiera se ha dado cuenta de que me he ido. Había estado tratado de ajustar mis horarios a los suyos así nunca interfieren con nada pero ahora estamos comenzando el invierno y las fiestas y esa mierda.

Odiaba esta época del año por muchas razones, la mayor razón era que mis padres estaban de un comportamiento de mierda. Hacían de las fiestas un infierno viviente desde la muerte de Michael. Cualquier cumpleaños era una excusa para decirme la horrible persona que soy, la navidad estaba llena de gritos y siempre acababa en mi largándome de ahí. Acción de gracias no era algo que celebráramos. Ni siquiera estoy seguro de porque, pero mis padres no habían sido nunca de hacerlo, siempre se iban a las casas de sus amigos ricos y me dejaban con mi hermano para hacer lo que deseáramos. Odiaba Año nuevo porque siempre hacían una fiesta y se aseguraban de que fuera y de que pretendiera ser alguien que no soy.

No soy su hijo de sueños dorados, estoy jodido según mi padre y a mi madre no me importa. Mallory es la primera persona en mi vida, desde mi hermano, con la que siento que realmente le importa lo que hago.

El trabajo será bueno para mí hoy, mantendrá mi mente distraída de toda la mierda que parece seguir en mi vida. Mi cara aún está bastante mal después de la pelea con el cliente de Mallory así que mi jefe no me permitió estar al frente del restaurante. No quería que los clientes vieran que el chico que cocinaba para ellos a penas y podía ver por uno de sus ojos, que tenía un labio cortado y varias magulladuras en su rostro. Me veía horrible.

Mallory debía trabajar esta noche así que no estaba seguro de cómo me sentía al respecto. Me refiero, estaba empezando a llegar de nuevo a ella y nos interrumpían…

Necesitaba hablar con ella. Necesitaba decirle que o quería que siguiera con eso. Encontraría una manera de cuidar de ella antes de dejar que algún imbécil intentara follar con ella de nuevo

No podía pensar en eso sin que mi presión sanguínea se alterara. Sabía que iba a trabajar esta noche y no quería pensar en ello. No podía pensar en ella con otro hombre. No podía pensar en ella acercándose a ellos, que dejara que la tocaran. Estaba temblando de solo pensarlo. Creo que me enojaba más el hecho de que ella dejaba que la tocaran. ¿Cómo es que no veía eso como una mala idea? No está bien.

Esos hombres no van ahí a buscar a una buenas chicas, iban ahí a buscar con quien follar y cumplir sus fantasías. Normalmente no me importaría pero esta vez tenía que ver con mi novia.

Sabía que estaba pensándolo demasiado, me había dicho muchas veces que no me metiera en esto por su trabajo. No simplemente se iría porque su novio estaba muerto de nervios por eso. Es bastante obstinada. Yo también lo soy supongo… Eso no ayuda a la situación. Necesitaba aceptarlo. Ella folla con otros hombre. ¿Había lidiado con eso antes no? No. No lo hice. Había sacado el pensamiento de mi cabeza mientras lidiaba con cosas mucho más fuertes… Como la muerte de mi hermano. Ahora todo está afuera. Ella sabe de mis pesadillas. Sabe la persona horrible que soy.

Sabe todo de mi, excepto el hecho de que estoy enamorándome de ella.

Lo único que quería decirle más que nada y lo único que no podía decirle porque significaría perderla, la perdería y no volvería. Ya me había dicho que se iría. Supongo que puedo pensar que ayer fue la afirmación de que no lo hará, pero lo hará. Puedo sentirlo.

Estoy patéticamente distraído del trabajo, solo puedo pensar en Mallory. He estado aquí por seis horas y a penas recuerdo lo que he estado hacienda todo este tiempo. Todo lo que puedo pensar es que se irá al trabajo pronto y que no quiero que lo haga. No debería estar aquí, estoy demasiado metido en mis pensamientos como para estar en medio de cosas puntudas y estufas calientes. Debo añadir, que estoy seguro de que puedo encontrar la manera de olvidarme de como hervir agua…

-¡Oye, Sal! Necesito irme temprano.- Le dije a mi jefe al otro lado de la cocina. No le importaría, me refiero a que he estado aquí todo el tiempo y simplemente estoy haciendo estorbo.

-Tyler, estamos ocupados ahora, tienes que estar bromeando ¿verdad?- O quizá si le importaría.

-Necesito irme.- ella se irá a las cinco y son las tres. Quería llegar a casa y hablar con ella antes de que se fuera. Bueno, quizá no hablar. Necesitaba mantener la boca cerrada. No necesitaba que supiera lo celoso que me estoy poniendo. Quizá soy uno de esos hombres que no permite que nadie más mire a su novia. Mierda.

Me fui sin pensar en lo que podría significar. Mi jefe había dicho que no. Debí quedarme en el trabajo como se supone que debía hacer. A la mierda. ¿Cuándo hacía lo que se suponía que debía hacer? Caminé hasta su apartamento tan rápido como pude, acabé corriendo.

-¿Mallory?

-¡Aquí estoy!- Escuché su grito desde la habitación.

Caminé para verla sentada en la cama. No. No estoy bien con esto. Estaba vistiendo algo que a penas y podía ser considerado un sostén, porque se veía todo a través del encaje, con unos ligueros bastante apretados. Los zapatos junto a ella eran terriblemente altos y hay algo que se suponía que era ropa que según ella es algo parecido a una falda.

-¿Por qué te estás alistando tan temprano?

-Me llamaron, les hacen falta bailarinas esta noche.- Bien. Genial.

-Oh.- Si, porque eso era exactamente lo que quería decir… No.

Tomé aire antes de decir lo que quería decir ayer.

-Quiero que dejes el trabajo.

-¿Disculpa?

-No puedo soportarlo.

-¿Disculpa?

-No puedo. Creí que podia y lo he estado intentando y no decir nada por las últimas semanas pero me está matado. No puedo dejarte ir hoy e imaginar con quien estarás follando y si ese imbécil v-

-No lo haré.- Me cortó. No podia decir cómo se sentía sobre mi diatriba verbal, su cara estaba estática y su voz monótona.

-¿Oh solo porque tú crees que no? ¿Qué pasa si otro tipo intenta hacerlo?

-Tengo guarda espaldas.

-¡Que no hacen nada, Mallory!- Grité.- ¡Fui yo el que te salvé, en caso de que lo hayas olvidado!

-Se que fuiste tú pero eso no significa que ocurra todo el tiempo. He pasado por cosas de ese tipo y siempre salgo de ellas, todo el tiempo. Habría estado bien si tú me salvaras o no.- Estaba inusualmente calmada. Y yo estaba entrando en pánico. No podía ver bien, ¿no tenía problema con eso?

No, obviamente no veía problema alguno, ¿Por qué debería? No tenía motivos, es su trabajo.

-No estoy de acuerdo.

-No tienes que estarlo.

-Mallory, por favor.

-¡Tyler! Hablamos de esto antes. Sabes que no dejaré el trabajo porque salgo contigo. Has sabido eso todo el tiempo, esto es lo que hago. He ido al trabajo todas estas semanas y no has dicho nada. Estaba pensando que había algo realmente mal contigo o que simplemente eres muy bueno ocultando tus emociones. Ahora me doy cuenta que es la última.

-¿Así que has estado esperando que estalle?

-Sí.

-¿Qué mierda?

-Eres muy bueno enterrando lo que realmente sientes, créeme que lo sé porque yo hago lo mismo. Podía saber que esto realmente te estaba volviendo loco y después de toda esta situación… y- ella señaló mi rostro.- Entiendo porque lo hiciste pero… no cambia nada. Los riesgos son parte del trabajo. Esto es lo que hago Tyler.

-¿Así que no hay nada que pueda decir?- Disculpen pero ¿Cuándo se transformo ella en la voz de la razón? Creí que los dos arreglaríamos las cosas…

-No.- Dijo con firmeza. Aún estaba enojado pero ¿Qué podía hacer? No quería dejar el trabajo y no podía culparla. No habíamos salido por tanto tiempo y no podía esperar que ella cambiara su vida por mí. Quería que lo pensara. Quería cuidar de ella y…

Mierda.

Salí de la habitación. No podia soportarla ahí en toda su lencería y ropa sexy en la que no la vería. No sería yo el que se la quitara, no sería yo quien la tocara.

Mierda. Necesitaba dejar de pensar en esto. Irá a trabajar. A trabajar. A hacer su trabajo. Su trabajo. Va a ir a hacer dinero. Hacer dinero.

Trabajo. Trabajo. Dinero. Eso es todo. Eso es todo.

Caminé hasta la ventana y miré a todas las personas caminando en la calle, los autos, las luces. Todo lo que mantuviera mi mente alejada de esto. Pero no funcionaba.

-Lo siento, Tyler.- sentí que me abrazó por atrás, enredando sus brazos a mi alrededor.- En verdad lo siento. Sé que es duro para ti, sabía que lo sería. Este es el motivo por el que no quería una relación en primer lugar, lo sabes. Odio sacar eso a colación pero es verdad.

-Si.- No estaba de ánimos para hablar de eso. No quería ni mirarla porque si lo hacía y veía lo que estaba a punto de hacer… me sacaría de mis casillas.

-Llegaré tarde, no necesitas esperar despierto.

-Bien.- respuestas monosilábicas. Dejé mis manos caer a mis costados. No tenía que hacer una conversación, lo que significaba que no tenía motivos para enojarme. No tenía que voltearme y darle la cara y dejar que viera cuanto me molestaba tampoco. Podía mirar a la pared y esperar que se fuera. Excepto que o quería que se fuera…

Quería voltearme. Podía sentirla parada ahí. No se movió, como si fuera a decir algo más. O como si esperara que dejara de ser un terco imbécil y le hablara. No sabía qué hacer.

-Realmente lo siento.- apenas podía escuchar sus palabras porque salieron en un susurro. Se oía dolida e instantáneamente me odié a mí misma. ¿Cómo podía ignorarla en este momento después de que me ayudó?

Tratarla así no iba a hacer que dejara su trabajo, haría que me dejara a mí.

Ahora estoy paniqueandome en mi cabeza, ¿cómo arreglo esto? No puedo asustarla. Necesito ser cuidadoso cuando decida pelear con ella por ciertas cosas porque sabía que el resultado sería que me dejara.

-Cariño, no tienes nada que sentir. Tienes razón.- me volteé y puse mis manos a ambos lados de su rostro. Mi voz era suave pero aún fastidiada, ella tenía razón.- Sabía en lo que me metía.

-No me odies.

-No te odio.

-¿Lo prometes?

-Si Mallory, odio no es la palabra que usaría para describir lo que siento por ti.

Ella sonrió pero no dijo nada. Sin decir nada más se fue. Me dejo ahí en su departamento. Mientras iba al trabajo. Mierda. O había superado esto.

Estuve sentado en su apartamento por tres horas. Se fue a las 3:30 en lugar de a las cinco, y ahora son casi las siete y aún no me he movido de mi lugar en el sofá. Había estado mirando la pantalla del televisor ni siquiera me importaba lo que daban. Obviamente estaba teniendo problemas con esta situación y no sabía cómo manejarlo.

Quizá… No. no debería. Es mi opinión… así que tomé mi teléfono y llamé.

-¿Hola?- Aiden contestó, como sabía que haría.

-¿Qué ocurre?

-Nada. ¿Qué hay de ti?

-Salgamos.

-¿Tu stripper ya se dio cuenta de lo imbécil que eres y te dejó?- Sus chistes apestaban, pero él pensaba que eran graciosísimos. Lo escuché reír antes de tener oportunidad de responder. Sabía que Mallory y yo habíamos estado saliendo pero nunca preguntó demasiado sobre el tema. Creo que es porque las veces que hacía bromas sobre ello lo golpeaba. Soy muy protector con Mallory y no necesito que nadie diga idioteces. Incluso cuando esa persona es mi mejor amigo.

-Ja-Ja eres muy gracioso, en serio ¿quieres ir?

-¿Alguna vez me he negado a salir?

-Nunca.

-Exactamente.

-Bien, estaré en casa en un momento.

-Estaré esperando cariño.- Usó su tono femenino y empalagoso antes de colgar.

Acabamos en algún bar en el que nunca había estado pero aparentemente Aiden venía todo el tiempo. Todo el mundo lo conocía. Había llegado a la conclusión de que es alcohólico. No hay otra explicación a su vasto conocimiento sobre bares, clubs, licor y strippers. Mierda, sin su conocimiento no había conocido a Mallory así que suponía que debía estar agradecido por ello.

Estaba tomando mi sexta cerveza y definitivamente había comenzado a sentirla. Estábamos sentados y cada vez que mi cerveza se acababa tenía las manos llenas con otro par, aparecían mágicamente y Aiden me decía que debía beberla.

Juraba que tenía la tolerancia de alcohol de un hombre de ochenta años así que no se imaginan lo ebrio que estoy ahora. Solía tomarme diez cervezas sin sentir efectos, ahora estoy ahogándome en la sexta.

Miré a Aiden que estaba seduciendo a una chica a su lado, siempre traía a alguien a casa. Cuando miré mi cerveza, la magia ocurrió, había una junto a ella.

-Hola.- La voz de una mujer sonó a mi lado y me volteé para ver a una bonita castaña a mi lado.

-Hola a ti también.- Estaba seguro de que estaba arrastrando las palabras, estúpida magia de la cerveza.

-¿Qué estás tomando?- Se acercó a mi bebida, lo que hizo que su pecho se presionara contra mi brazo. Era linda, me recordaba a Mallory en cierta manera.

-Cerveza mágica.- Sip, estoy ebrio.

-¿Mágica? ¿Puedo tomar una de esas?- Tocó mi brazo mientras hablaba. En lugar de negársela se me ocurrió una brillante idea. Tomé la segunda cerveza que estaba ahí, y se la di. ¡Ahí! Ella podía beber la mal nacida cerveza y yo podía parar. No necesitaba olvidarme de todo hoy.

-Gracias…- Estaba buscando que le dijera mi nombre. Excepto que no estoy interesado.

-Tengo novia, es hermosa.- Evité esta conversación de la mejor manera.

-Oh bien. Si algo pasa con tu novia, llámame.- Dejo su número en la barra y se fue. Lo tomé y lo puse en la chaqueta de Aiden. Tenía más de una manera de divertirse esta noche.

No había pensado mucho en Mallory esta noche, Aiden estaba haciendo un buen trabajo manteniendo mis pensamientos alejados. Hablamos de deportes y trabajos y del clima y de las excursiones, menos de Mallory. Era bueno porque sabía que en ese momento me rompería si lo hiciéramos.

Ahora que el estaba ocupado con esa mujer y aquella castaña vino, mis pensamientos empezaron a divagar. Me pregunté que estaría haciendo ahora… ¿estaría pensando en mi?

¿Qué tanto tiempo había estado en el trabajo? Espera, no estaba seguro de que hora era. ¿Qué tal si ya estaba en casa y yo estaba bebiendo en un bar?

-¡Aiden! ¿Qué hora es?- Si, definitivamente ebrio. Use mi tono "estoy demasiado ebrio como para pensar si mi voz es demasiado alta antes de hablar" así que ahora medio bar estaba mirándome.

-Ehh… la una.- Murmuró y volvió a la chica.

Una de la mañana. Bien, ella estaría hasta las tres o cuatro. Algunas veces incluso a las cinco o seis, odiaba esas noches. Me preocupaba que algo pudiera haberle pasado.

Quería verla. Quizá solo podía pasarme por ahí. La gente hace eso ¿no? ¿Van a visitar a otra gente al trabajo? Si, definitivamente hacían eso. Los novios hacen eso. Iría a visitarla al trabajo… y le llevaría algo. ¿Que podía llevarle?

¡Flores! Le llevaría flores porque las chicas aman las flores y soy su novio. Si.

Me levanté y me fui. Escuché a Aiden llamarme pero no estaba seguro. Probablemente estaba muy prendado de su amiga como para notarlo.

Empecé a caminar hacia el Onyx cuando me di cuenta de que había subestimado mi estado de ebriedad. Me senté, me sentía ebrio. Caminé, completamente destrozado. Intentando concentrarme en caminar derecho y no correr. No me había dado cuenta de la cantidad de cosas que habían camino a casa.

Vi a Duane reade justo en frente y me detuve ahí. ¡Ellos tendrían flores! Cuando caminé vi que tenían muchas opciones.

No sabía qué color llevarle. ¿Rosa? ¿Blanco? ¿Rojo? ¿Acaso los colores de las flores no significan algo? Mierda, los tipos de flores también significan algo. No sabía que significaban y solo quería llevarle algo. Así que tomé un bouquet de flores rosas y rojas, eso estaría bien ¿no?

A la mierda, eran flores. Eran bonitas y eso era todo. No iba a preguntar ¿Qué significa? Cuando las llevara.

Caminar al club con un bouquet de flores era… raro. Parecía algún raro que se había enamorado de una bailarina y quería ser dulce y llevarme todo esto y esperar que se enamorara de mi. Uno de esos hombres que nunca tiene sexo a menos que le paguen a una prostituta.

No, no soy ese tipo de hombre. Soy del tipo de hombre que sale con una bailarina y tiene sexo con ella… Pero estoy intentando hacer que se enamore de mi.

Caminé hasta el club e intenté buscarla. Habían muchas personas ahí y no fue difícil. Sería capaz de identificar esas piernas en cualquier parte. Estaba bailando en uno de los tubos en el medio del salón. La luz hacía que su piel se viera de porcelana. Se veía… perfecta.

Camine hasta el borde de la plataforma y me paré ahí, las flores estaban a mi lado. Se acercó, estaba casi bailando sobre mí. Podía ver todo de ella, estaba hipnotizado por sus movimientos, la forma en que se movía alrededor del tubo. Sus piernas eran largas y las enredaba alrededor del tubo, lanzando su cabeza hacia atrás y deslizándose despacio hacia abajo. Era increíblemente erótico. Me estaba poniendo duro solo de verla.

Aún no me había visto, estaba algo así como detrás suyo y la plataforma mantenía alejada a las personas unos tres metros hacia los lados. Estaba concentrada en otro hombre que estaba metiendo dinero dentro de su sostén. No estaba respirado. Odiaba que la estuvieran tocando y supe que no podía moverme más. Debía comportarme. Iba a venir a ver a mi novia al trabajo. Ella estaba trabajando. Esto no es real.

Ella se volteó, dándose cuenta de que había alguien más en su plataforma y su mirada se tornó en una sonrisa inmediatamente. Se acercó a mí, y lanzó sus brazos a mi alrededor.

-¿Qué haces aquí?- Sonaba emocionada.

-Vine a… a verte.- Soné patéticamente ebrio, y lo estaba así que…

-¿Estás ebrio?

-Quizá.

-Lo tomaré como un si.- Se rió y se sentó en el borde de la plataforma, poniendo sus piernas a mis costados, enredando sus pies por mi espalda.

-Salí con Aiden por un par de bebidas y no hicieron más que darme cerveza mágica.

-Ahh Aiden. Sabía que había algo más detrás de esto.- Pude ver el dinero salir de su sostén y eso me enojó, miré abajo para apartar la mirada de eso… y había más en su falda.

Saqué el dinero de su sostén y su falda. Ella no se movió, me dejo hacerlo. Me sorprendió. Creí que sería algo sobre protectora con su dinero pero suponía también que no conmigo. No es como si fuera a robarla.

-¿Llevarás eso a casa contigo?- Me preguntó, y se acercó a mí y empezó a besar mi cuello. Se sintió bastante bien.

-Si.- No quería hablar o lo perdería todo. El hombre había puesto eso en su falda porque ella había hecho algo por él. Lo odiaba. Este dinero era insignificante para mí. Preferiría tirarlo, pero no lo haría.

-¿Le gustaría que baile para usted, señor Hawkins?- Susurró en mi oído antes de poner sus manos en mi pecho y deslizándolas hasta mi miembro. Ya estaba duro y ella definitivamente lo notó.

-Si quieres hacerlo…- Le dije, no la presionaría en este ámbito nunca más. No quería tomar ventaja de ella o hacer algo que pareciera forzarla a ello. Aunque no parecía que nuestra vida sexual fuera forzada, pero quería tener cuidado.

-¿Me ayudas a bajar?- Dijo intentando saltar de la plataforma, manteniendo sus piernas a mi alrededor.

-¿A dónde vamos?- Puse mis manos en su trasero y la acerqué a mí, casi aplastando las flores.

-Habitación privada.

-No tengo dinero.

-No importa.- No sabía cómo no importaba, pero no discutiría. Quería que bailara para mí y no me quejaría por otras opciones de pago en una habitación privada.

Caminamos hasta las habitaciones privadas. Aún la abrazaba y miraba a mi alrededor para ver a dónde íbamos, estaba ebrio.

Cuando la puse en la habitación, le mostré las flores. Me sentía como un niño de cinco años dándole flores a su novia, quizá esto no era tan buena idea.

-¿Me compraste flores?- Frunció el ceño mientras hablaba, ¿no las quería?

-Eh… ¿si?- Respondí en una pregunta porque no sabía que más hacer.

-¿En serio?- Sonó genuinamente sorprendida.- Nadie me había comprado flores antes.- Vacilaba para cogerlas, mientas yo continuaba sosteniéndolas. Me di cuenta de que era obvio que se espantaría por este gesto, intimidaba a su manera. Le estaba dando flores, ¡rosas por el amor de dios! Nota para mí mismo, no compres regalos bajo influencia del alcohol.

-Si solo puedes… dejarlas por ahí algo… no es necesario que te las quedes.- Murmuré las palabras, no quería que pensara que tenía que ponerlas en agua o algo así, era difícil adivinar.

-¡No!- Gritó rápidamente.- Quiero quedármelas.

-Bien…- Puse mi abrigo en el suelo.- Las puedes tomar después de que bailes para mi.- No quería que se olvidara de eso, quería esto, siempre la deseaba…

Ella tomó mi mano y me llevó hasta una silla, sentándome en ella. Me senté y la miré.

Empezó a moverse, de acuerdo a la música que llegaba desde la habitación principal. Despacio detallé su cuerpo. Era tan pequeña y pálida, parecía como si pudiera romperse tan fácil y aún así se movía con mucha gracia.

Estaba parada unos cuantos centímetros de mi y sus piernas se abrieron un poco y empezó a mover sus caderas en círculos. Llegó al suelo y luego subió lentamente de nuevo.

Empezó a rosar su cuerpo contra mis piernas, acercándose más a mí con cada movimiento. Mantuve mis brazos a mis costados, no estaba muy seguro de si tocarla o solo mirarla. La miré quitarse la falda y luego se volteó, agachándose, dándome una gran vista de su trasero. Llevó sus manos a su trasero, acariciando sus nalgas y luego palmeándose. Mierda. Me miró con sus ojos esmeralda y estuve a punto de tomarla allí mismo.

Se volteó, acercándose más y más, sus manos se movían por todo su cuerpo. También acariciaban sus seos, luego su estomago y luego empezó a tocar su coño. Estaba duro solo con verla tocarse y bailar para mí. Nunca pensé en lo caliente que eso sería. Se quitó el sostén y siguió con la lenta tortura de acariciar y pellizcar sus pezones. Se agacho y apretó sus senos mientras las acercaba a mi rostro mientras yo apretaba el agarre a los costados de la silla. Quería tocarla pero me mantuve firme. Presionó uno de sus muslos en mi entrepierna y empezó a moverse en círculos con los golpes de la música. Quería masajearla, ver que tan húmeda estaba. Sus pezones estaban erectos y sus manos ahora viajaban a través de mi cuerpo. Puso sus manos en mi cuello y movió sus dedos con delicadeza por mi cuerpo, luego el pecho, estomago, cadera, muslos. Pero se mantuvo alejada de mi polla, no por demasiado tiempo. Sabía lo que me estaba haciendo. Quería hacerlo justo en esta puta silla.

Se volteó y me temí que fuera a alejarse, pero no lo hizo. Se quitó la falta y los ligueros y se paró ahí, de pie sobre los tacones que había visto antes, abriendo sus piernas sobre mi y empezando a moverse sobre mí.

Esta era mi novia. Era un maldito suertudo. Era caliente como un demonio y quería tener sexo con ella, ahora, mismo.

Finalmente mis manos se acercaron a sus caderas. Se lamió los labios y acercó su cabeza a la mía. Empecé a besarla, acariciando con mi lengua la suya sin previo aviso. Pareció disfrutarlo porque la escuché gemir en mi boca.

-¿Puedo follarte sobre esta silla?- Murmuré en su boca, quería asegurarme de que estaba de acuerdo con eso. No iba a ser un imbécil de nuevo.

-¿Por qué mierda preguntas? Solo hazlo.

Se alejó de mi rápido, quitándose las bragas, quedando totalmente desuda. Me quité la camisa y cuando fui a desapuntar mi pantalón, me di cuenta de que ya estaba desapuntado así que me quité los bóxers. Tomé su rostro y la besé fuerte, mordiendo su labio inferior.

-¿Qué quieres que haga, Mallory?- Quería escucharla decirlo, no estoy seguro de porque… Quizá el lado posesivo de mi había salido a flote.

-Follame, Tyler.- Casi me gritó.- Follame sobre esta silla hasta que grite.

La miré antes de adentrarme en ella. Gimió audiblemente y yo me aferré a la silla con fuerza mientras marcaba el ritmo. Mis manos estaban en sus caderas para facilitar el acceso, una y otra vez… Parte de mi sabía que era probable que dejara marcas en sus caderas pero el alcohol en mi sistema no me dejaba preocuparme por eso.

Con una de mis manos acaricié su clítoris, mientras seguía entrando en ella con fuerza. Podía sentirla acercarse al climax. Quería que tuviera uno bueno, quería que gritara mi nombre. Tomé su clítoris entre mis dos dedos y lo pellizque, ella estaba temblando sobre mí. Seguí haciendo eso mientras sus músculos se tensaba a mi alrededor y empezó a gritar. Me deje ir al sentir su orgasmo, perdiéndome dentro de ella…

¿Que les pareció? ¿A que son hermosos?

Gracias por leer, y llegar hasta aquí y eso. Apartir de hoy empezaré a seguir los horarios de actualización en el blog (.com) para las que no lo conocen. Las quiero a todas. Hasta la próxima 3

Kamii.