Dra. Bliss

Este fic son capítulos cortos sobre lo que podrían ser posibles sesiones de terapia de dos pacientes de la buena psicóloga infantil, la Dra. Bliss. Debo advertir, eso sí, que no tienen una continuidad, son un par de historias cortas que transcurrirían un par de meses después de la película. Por cierto, tampoco vayan a pensar que así son las terapias psicológicas con niños; según entiendo, generalmente son más lúdicas, con juegos.

Declaración: No soy propietaria de Hey Arnold. Sino, ya habría sacado a la luz a "The Jungle Movie".

Paciente #1

La doctora miró a su paciente recostada en el cómodo sillón, luego del suspiro con que finalizó su dramática declaración.

"Bien, Helga, entiendo que te sientes ahogada por todas estas emociones hacia Arnold. El amor, la frustración, la rabia. Está bien sentir emociones, pero parece que éstas se alimentan más bien de tus propios pensamientos y expectativas, de lo que pasa en la vida real."

Helga miró a la doctora con los ojos abiertos.

"¿Usted no me cree? ¡Él es insoportable! ¿cómo no va a ser posible qué diga nada aún después de lo que ocurrió en el techo de ese edificio?

"Sí, puede ser. Pero tienes que pensar cuanto tiempo te tomó a ti decir lo que sentías." -continúo la doctora. Helga hizo una mueca

"E incluso después te retractaste. ¿Has pensado que a lo mejor necesite tiempo, así como tú también has necesitado tiempo?"

"Si….bueno, puede ser"- contestó Helga.

"¿Y?" –preguntó la doctora.

"¿Y qué?" –Helga suspiró- "Está bien, tal vez el cabeza de balón necesite tiempo, pero aún así no puedo dejar de pensar que juega conmigo. No dice nada, luego se acerca y se muestra preocupado, después se va. ¡Vamos! ¿qué espera que piense?"

La doctora Bliss suspiró en su interior.

"Creo que es una interesante pregunta, ¿qué cosas podrías pensar de su conducta?"

"¿Qué juega conmigo?"

"Ya. Esa es una forma de verlo. ¿qué otra cosa podemos pensar?"

Helga frunció el entrecejo.

"Humm… ¿qué no sabe cómo comportarse?", respondió Helga. La doctora sonrió.

"Esa es otra posibilidad. ¿qué otra cosa podemos pensar?

"Ah, no sé. Es difícil"

"Parece que te sientes confundida con respecto a su actitud."

"Sí", Helga pareció hundirse en sus pensamientos.

"Me pregunto qué haces cuando estás confundida…"

"Oh" –Helga se encogió de hombros-"hablo con Phoebe, me cuestiono todo, todo, TODO lo que podría estar pasando…"

"Debes sentirte cansada…"

"Ufff, no tienes idea. Y luego, ese idiota que se porta tan raro…"

"Seguro que ni sabes qué hacer o cómo comportarte cuando están con él" –la doctora Bliss trataba de ocultar una sonrisa.

"¡Sí! a veces no sé si sólo ser amable, y otras me dan ganas de pegarle…"

"Humm…amable, ganas de pegarle, ¿y todo en el mismo día?"

"En un mismo recreo"

"Debe parecer extraño verte actuar así, siendo amable un rato y luego agresiva…"

"Sí, pero es que… " – de pronto Helga miró a la doctora- "espere un minuto, ¿me está diciendo que yo me portó tan idiota cómo él?"

"No. Sólo te estaba preguntando cómo actuabas con él considerando lo confundida que parecías con él" –la doctora estaba haciendo un serio esfuerzo por no reír- "pero tienes razón, suena como lo que tú cuentas que él actúa cuando está contigo: amable y de pronto se aleja; tú en vez de alejarte, eres agresiva. Alejarse y enojarse son dos formas de poner distancia".

Helga pestañeó, mirando al vacío.

"Tal vez el chico sólo está confundido"- Helga reflexionó.

"Pues, entonces ya existen tres posibles explicaciones de porque actúa como lo hace. ¿Te has dado cuenta que si bien piensas todo, generalmente eliges una explicación con la que te sientes herida, y la consideras real? No observas qué otras explicaciones pueden existir, sino te quedas con esa, y a partir de ahí, comienzas a sentirte mal y a imaginar lo peor para ti" –la doctora terminó, viendo como Helga parecía procesar toda esa información.

"Tal vez eso hago realmente" –repentinamente Helga miró directo a la doctora- "¿usted cree que él no esté jugando conmigo?"

"Helga, yo no puedo decir lo que él siente o no, pero esa no parece ser la única posible explicación a su conducta, ¿o si?" –la doctora Bliss sonrió- "además, cómo te habrás dado cuenta, no tenemos el poder para cambiar a los demás, pero sí podemos elegir cómo nosotros lo enfrentamos."

"Supongo que tiene razón" –Helga suspiró, aún pensando.

Hubo un momento de silencio. La doctora Bliss, aguardó pacientemente hasta que Helga hablara.

"Creo que tengo que pensar algunas cosas... tal vez, sí, me porto tan errática como él… sí, tengo muchas cosas que pensar."-Helga miró a la doctora- "¿podemos dejarlo hasta aquí?"

"Sí, de hecho ya estamos casi en la hora" – la doctora se levantó de su asiento y se dirigió a su calendario. "nos vemos la próxima semana".

"Si" –dijo Helga – "y gracias por todo".

"De nada"- añadió la doctora y se despidió de su paciente con un abrazo.

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La doctora anotó algo en la carpeta de Helga, y luego miró su reloj. Decidió que tenía varios minutos antes de su próximo paciente, así que ordenó la oficina rápidamente, y fue a buscar un café. Cuando regresó a su oficina, tomó la carpeta de su próximo paciente y sonrió al revisarla. Un golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos. Se levantó a abrir.

"Hola Arnold, adelante. Ponte cómodo"