Wola, vengo a ustedes con este nuevo fic, porque adoro al fantasma de la opera y espero que les guste. Siendo que es una idea renovada de mi anterior fic de Amor Gitano. Los personajes del Fantasma no son míos (aunque me gustaría) sino de Gastón Leroux, y el personaje de Javert pertenece a Víctor Hugo por su obra "Los Miserables", pero fuera de ellos los demás personajes si son de mi propia invención.

Dedicado a mis mejores amigos: Mónica (Anny) y Turrent.

Autor: MarisolPhantom

Título: Amor Gitano V2

Capitulo 2: El Desprecio

En el capítulo anterior:

-Rubí…

-Ahmn… buenas noches, Erik – dije torpemente, si antes su mirada me incomodaba, ahora estaba peor

POV Rubí:

De lo que quedo de la velada no hubo eventos importantes, prácticamente al minuto en que por fin logré reconocer a Erik, éste se levantó para empezar a decir un millón de excusas para mi padre y después se fue. Ni siquiera se despidió de mí. Pero, no importa. Ahora tengo mejores cosas que hacer, siendo ya un nuevo día debo ponerme a trabajar, aunque las ferias suelen ser durante la noche, mucha gente viene a nuestras tiendas durante el día a solicitar nuestros servicios, en mi caso, para que les diga la buenaventura.

-Antes de iniciar, deje el pago en la mesa – le dije a la mujer que acababa de entrar en mi tienda

-Claro – me respondió casi en susurró, parece estar nerviosa, y con un movimiento torpe dejo cuatro monedas de oro en la mesa, después de barajar las cartas deje el mazo en la mesa

-Por favor, corte el mazo en tres – indique a mi clienta en turno, una mujer que ha de estar entre los 30-35 años, bastante delgada aunque con una cara bonita, un tanto desperdiciada a mi parecer, ya que usa el vestido más feo y apagado de color perla que he visto entre mis clientes de la alta sociedad

-Sí, está bien

-Bien, ahora veamos lo que las cartas nos dicen

Varios Minutos después…

-Entonces, siga mis consejos y le prometo que su relación con su esposo mejorara, se lo garantizo, yo nunca falló – comenté con una sonrisa para darle seguridad a mi clienta, a la vez que íbamos las dos saliendo de mi tienda

-¡Oh, gracias! ¡Muchas gracias!

-Descuide, y cuídese mucho, si necesita algo más la estaré esperando

-¡Sí! – rápidamente aquella mujer se fue de mi vista y del campamento, sinceramente espero que las cosas le salgan bien

-¡Rubí!

-¿Eh? Donatien, ¿dónde has estado? No te he visto desde anoche

-Estaba ocupado ayudando en el cuidado de los caballos

-¿Ha venido gente a comprar caballos?

-Así es, los gitanos sabemos mucho acerca de estos animales y nadie encontrara nunca a alguien que los sepa mantener y cuidar como nosotros, por lo que es seguro comprarnos

-Claro, excepto cuando el animal está enfermo y solo ustedes se encargar de "embellecerlo" para el cliente, hasta que se dé cuenta de su verdadero estado – le dije a mi hermano de raza cruzada de brazos y con una sonrisa burlona

-Y por eso, siempre nos vamos antes de que eso pase

Tal como dijo Donatien, los hombres gitanos tienen grandes conocimientos acerca del cuidado y desarrollo de un caballo, saben cuando uno está en perfectas condiciones y lo venden a un precio alto, pero también cuando las condiciones del caballo son deplorables y entonces lo cuidan de manera que parezca sano y así venderlo a un precio menor del habitual, pero alto en comparación a lo que realmente valdría el pobre animal.

-¿Y qué? ¿Ya terminaste de ayudar?

-Si, por eso vine a verte, y parece ser que tuviste clientes también

-Una pobre mujer que tiene problemas con el marido

-De esas nunca faltan

-Cierto, le leí las cartas y le vendí una poción

-¿Crees que le funcione?

-Por supuesto, las cartas nunca mienten Donatien, y me aseguraron el éxito de esa mujer, además de que la poción la hice yo

-Y no hay nadie mejor que tú para la preparación de esos filtros

-Así es, te aseguro que en pocos días regresara aquella mujer para agradecerme y lo que es más importante, para que le vuelva a leer las cartas y así nos dé más dinero

-Pero claro, ¿qué otra cosa se puede esperar de una gitana, qué no sea el querer robar el dinero de los pobres ciudadanos ingenuos? - dijo un hombre alto y delgado elegantemente vestido que acababa de llegar acompañado de otro sujeto, no creo que sea necesario decir que me molesto su comentario

-¿Y usted es…? – le pregunté a aquel impertinente

-Inspector Javert, y con la llegada de un campamento gitano a la ciudad es mi deber venir y asegurarme de que ninguno de ustedes, criminales sin oficio, quebranten la ley

-Vaya, con que un inspector, pero nos ofende monsieur, nosotros no tenemos intenciones de quebrantar la ley

-No intente querer engañarme con sus trucos baratos, mademoiselle

-Pero, mi compañera no intenta engañarlo inspector – intervino Donatien, quien al parecer estaba igual de molesto que yo

-Eso ya lo veremos, y si me disculpan, iré a inspeccionar el área

-Claro, siéntase en confianza

Antes de irse, el tal Javert me lanzó una mirada fría, calculadora, como si esperara que en cualquier momento yo le diera motivo alguno para arrestarme, que hombre tan detestable, se nota que es interior es igual de frío, duro y cruel que el exterior.

-Le ruego disculpe a mi superior – dijo la voz del segundo hombre, que aún seguía delante de mi – él es bastante estricto en su trabajo

-Ya lo note, monsieur

-Dubois, mademoiselle, Arthur Dubois

-Bien, monsieur Dubois

-Me temo que van a tener que soportar la presencia de mi superior durante los días que ustedes estén en la ciudad, él no confía en los gitanos

-Él y millones de personas también, eso no nos sorprende – respondió Donatien, al parecer también molesto por la presencia de este otro caballero, que a diferencia del inspector, éste era más joven, alto, fuerte, de cabello rubio y ojos azules, bastante atractivo, pero con una mirada bastante repugnante

-Cierto, pero espero que me vean como un amigo, ya que yo no vengo en plan de molestarlos, y ahora será mejor que vaya a buscar a mi superior, permiso

Y así como el inspector, éste tal Arthur Dubois también me lanzó una mirada antes de irse, pero esta vez llena de deseo y lujuria, ¿acaso piensa que si nos evita problemas con su jefe yo me voy a acostar con él? A veces pienso que los hombres son realmente repugnantes.

-¡No me gusta cómo te miró ese hombre! – exclamó Donatien una vez que estábamos a solas

-¿Cuál de los dos?

-¡Ambos! Son un par de idiotas

-En eso estoy de acuerdo, pero ¿qué esperabas? Tú mismo acabas de decir que muchas personas no confían en nosotros, y entre esas personas hay quienes nos ven tanto como ladrones y criminales, como juguetes sexuales

-¡Me enferman!

-Ignóralos, tenemos mejores cosas que hacer que estar perdiendo el tiempo aquí parados

-¿Acaso no te molesta? – preguntó Donatien con un poco de sorpresa

-¡Por supuesto que sí! Ya que yo no soy juguete de nadie, soy libre de hacer lo que quiera y con quiera, pero no por eso pondré en riesgo mi dignidad, así como muchas mujeres de nuestra raza, yo perderé mi virginidad hasta que este casada

-Claro – Donatien es bastante extraño, primero me ve sorprendido y molesto y ahora me mira tan cálida y cariñosamente, me preguntó que estará pensando

-Disculpen… - susurró alguien atrás de nosotros, al volvernos notamos que se trataba de una joven, seguramente ha de ser menor en edad que yo, delgada, de talla pequeña, rubia y con una piel blanca cual porcelana, se parece a esas muñequitas de bailarina que suelen incluirse en las cajas musicales

-¿Qué se le ofrece, mademoiselle? – preguntó Donatien

-Vengo a… a que… - parecía bastante nerviosa, y como me dio ternura quise ayudarla

-¿A qué le leyera la buenaventura?

-Sí, así es

-Bien, venga conmigo, te veo después Donatien – dije mientras conducía a la joven a mi tienda

-Bien, adiós

Ya estando en mi tienda, tome mi baraja mientras veía a la joven, quien se la pasaba observando todo lo que estuviera dentro de la tienda, iba con un sencillo, pero bonito, de color celeste y su largo cabello rubio recogido en una media coleta.

-Por favor, deje el dinero sobre la mesa para dar inicio a la lectura

-Bien – después de dejar las monedas de oro sobre la mesa, se sentó frente a mi

-Ahora, corte el mazo en tres

-¿Por qué en tres?

-El primero nos mostrara el ayer, es decir su pasado, el segundo su presente y el último su futuro

-Entiendo – dijo la muchacha mientras cortaba el mazo de cartas

-Veamos que nos dicen las cartas acerca de su porvenir… aja, entiendo

-¿Qué sucede?

-Puedo ver aquí, en la parte de su pasado que ha tenido una vida sin muchas complicaciones, con normas estrictas pero sin ninguna desdicha en especial

-Eso es cierto, mi madre es muy estricta conmigo, gracias a ella conseguí ser la estrella del cuerpo de bailarinas del teatro de ópera, pero no me quejo, no he tenido una mala vida

-Sin embargo, veo que su presente es algo tormentoso, para usted y sus personas más allegadas, familia y amigos sufren y usted se entristece porque no sabe qué hacer para ayudarlos

-Así es, mi mejor amiga está pasando por un momento muy duro, quisiera ayudarla, aconsejarle pero no sé qué decir ni que hacer y sé que mi madre también sufre por ello

Pobre chica, se nota que esto es una gran carga para ella, no ha dejado de suspirar y fijar la mirada triste en el piso. Lo bueno es, que no todo es pura tristeza.

-Pero no se me angustie, todos los momentos malos pasan

-¿De verdad? – me preguntó esperanzada

-Así es, en especial para usted, puedo ver en su porvenir que será dichosa, casada con un noble

-¡Vaya! Eso me toma por sorpresa

-Y eso es lo que me dicen las cartas

-Le agradezco mucho

-No hay de que, cuando tenga cualquier duda no dude en venir a verme

-De acuerdo, bien me retiro

El Teatro de la Opera, nunca he entrado a uno, porque para empezar no me interesa demasiado esa clase de música, además de que seguramente ni me dejarían acercarme a la puerta por ser una simple gitana, pero un simple vistazo desde afuera no creo que me perjudique. Y teniendo esa idea, me fui alejando del campamento, más o menos había visto hacia donde se fue la chica, así que no debía de estar muy lejos. Me tomo unos cuantos minutos de caminata y otros tantos para observar la zona y no perderme cuando quisiera regresar, pero finalmente llegue. Debo decir que me parece sorprendente, un bello edificio dedicado a la cultura. Intento alejarme lo suficiente para ver la azotea, y lo único que alcanza mi vista son una estatuas de color dorado, me encantaría subir hasta allá, seguro hay una vista hermosa de la ciudad. Qué curioso... hubiera jurado que acabo de ver una sombra moverse entre aquellas estatuas.

POV Erik:

Fue un desequilibrio en mi vida el haber ido ayer a esa feria gitana, sobre todo si se añade el hecho de haberme encontrado al señor Claude y a su hija, después de que pude reconocer a esa talentosa bailarina como Rubí no sucedió gran cosa, solo que yo me fui de ahí sin una despedida adecuada, supongo que me empezaba a sentir demasiado intranquilo con tantas sorpresas que mejor me regrese a refugiar a mi morada.

El día de hoy ha resultado ser bastante aburrido, el hecho de que mi querida Christine se encuentre ahora en brazos de aquel inútil vizconde me hace rabiar, pero debo mantener la calma para poder planear a gusto mi próxima aparición, no es que me agrade precisamente la idea de estar en un lugar rodeado de tanta gente, pero me llena de gozo el imaginar la cara de todos aquellos idiotas que habitan mi teatro cuando me vean llegar a su fiesta de mascaras, incluso mi disfraz es extraordinario que dejara a más de uno impresionado y asustado.

Pero mientras ese día llega, debo mantenerme más oculto de lo normal, es decir, no debo dejar que ninguna bailarina ni tramoyista vea ni mi sombra, ya bastante tuve con ese estúpido de Buquet, quien por su insana curiosidad y torpeza cayó ante mi lazo mágico.

En un pobre intento por distraerme, he llegado hasta la azotea, desde donde veo personas y coches pasar, desde hace rato vi a Meg Giry regresar de no sé donde, aunque diría que fue con los gitanos al ver desde que lado venia caminado, supongo que, como muchas muchachas de la edad de ella, se ha movido por la curiosidad de la venta de artilugios novedosos y de la lectura de cartas. Un arte, que aunque sea considerado solo para las mujeres gracias a un llamado "sexto sentido" en su momento yo también llegue a practicar

No es grato para mi recordar mis días al lado de los gitanos, el recuerdo del dolor y la vergüenza que sentía con cada espectáculo al que se me obligaba a participar me desquicia, lo único ventajoso que logré fue el adquirir conocimientos de plantas, medicamentos e incluso de negocios, que fue cuando conseguí que me sacaran de aquella jaula para cambiar mi alojamiento a una tienda a cambio de aportar un espectáculo que le dejara más ganancias a Javert de las que de por sí ya adquiría con mi cara.

Pero, me guste o no eso forma parte de mi pasado, de lo que tuve que afrontar para ser quien soy y es obvio que tarde o temprano ese pasado regresaría. Miren que, o más bien, quien acaba de llegar. Es Rubí, ¿Qué estará haciendo aquí? Es difícil imaginar que puede estar buscando en el teatro, y es curioso ver como se queda del otro lado de la acera mientras se queda viendo fijamente la fechada del teatro, por un momento desvió su mirada hacia la azotea.

Ahora parece ser que quiere entrar, porque se dirige hacia la entrada, lo cual considero absurdo, nadie dejaría entrar a una gitana al teatro.

POV Rubí

Esto se convirtió de una simple curiosidad por el "famoso teatro" a un problema con los gaché, debido a la enorme curiosidad que siento por este lugar quise entrar, pero claro, los dos guardias con solo verme no me permitieron la entrada, finalmente para ellos, solo soy una pobre e ignorante gitana, una ladrona. Eran jóvenes y atractivos los guardias, uno rubio de ojos azules claro, piel blanca y muy alto, con un anillo en su mano izquierda, lastima es casado. Mientras que el otro era igual de alto, pero de cabello castaño y ojos del mismo color, ambos uniformados

- -Vete gitana, aquí no hay lugar para ti - me dijo el guardia rubio enojado y desesperado para que ya me fuera, me imagino que tendrían problemas si alguno de sus patrones los ven conmigo, y puede que tenga razón, ya ni sé porque quise venir

- -Bien me voy - pero antes, puse mi mejor mirada seductora y camine lentamente hacia ellos - no olviden, que durante estos días mi tribu está haciendo feria - con mucha coquetería puse mi mano sobre el hombro derecho del guardia rubio y mientras hablaba poco a poco iba bajando mi mano por su pecho - cuando estén libres, vayan a vernos

Para este punto, el rubio estaba colorado de la cara y veo como tiembla su mano izquierda, posiblemente se debate entre sí tocarme o no, tocarme para apartarme de él y volver a correrme, o para abrazarme... Por lo que lo solté y centre mi atención en el castaño y puse mi mano derecha en su mejilla izquierda para hacerle un lenta y tierna caricia

- -Los estaré esperando - dije casi en un susurro. El castaño estaba con la cara roja y los ojos brillando, sin duda le guste, pero ya es hora de irme - Adiós

- -A-adiós... - tartamudearon ambos aun rojos y me aleje de ese lugar a la vez que soltaba una carcajada, los hombres son tan fáciles de dominar

Siendo ya la noche, estuve bastante ocupada realizando dos actos de baile y además de estar en mi tienda adivinando el futuro para mis clientes, los cuales esta vez fueron bastantes, pero mejor así, más ganancia me queda a mí y a mi padre, desde que mi padre se convirtió en el jefe de la tribu nos hemos cuidado mutuamente y todo lo que gano se lo doy a él para que lo maneje como mejor le parezca. Estoy algo cansada, creo que lo mejor es que vaya a descansar, que mañana hay que… esperen un momento, hay alguien conmigo en la tienda.

-Quien quiera que sea, sepa que no le tengo miedo y mejor para usted si se muestra abiertamente - dije lo más segura y amenazantemente posible

-¿En verdad no me tienes miedo? – susurró una vez grave y masculina a mis espaldas, una voz que yo conozco

-¿Erik? ¿Qué haces aquí? – a pesar de saber quién es, aún no me atrevía a dar la vuelta

Erik POV:

Es increíble lo que el encanto de una mujer provoca, cuando vi a Rubí con aquellos dos guardias pensé que se la llevarían presa o mínimo que la apartarían del teatro a gritos y empujones, pero no, bastaron un par de palabras dichas con un tono suave y unas caricias fugaces para que la pequeña gitana manejara a esos dos hombres como mejor le pareció, ¿dónde quedo aquella niña miedosa e inocente que una vez conocí? Es cuando uno ve la diferencia entre niña y mujer, y es por ello que volví a la feria, para saber de ella.

En cuanto vi a su último cliente irse me introduje sigilosamente dentro de su tienda, no es nuevo para mí pasar desapercibido por la gente, pero nunca espere que ella se diera cuenta de mi presencia.

-Quien quiera que sea, sepa que no le tengo miedo y mejor para usted si se muestra abiertamente – dijo ella tratando de sonar segura y amenazante

-¿En verdad no me tienes miedo? – pero no me engaña, a pesar de todo si estaba nerviosa

-¿Erik? ¿Qué haces aquí? – veo que no quiere darse la vuelta y comprobar que soy yo

-Vine a verte

-¿A mí? – supongo que esa respuesta la asombro, puesto que ahora si me quiso mirar

-Así es, te quiero preguntar algo

-¿Qué cosa?

-Te vi hoy, en la tarde en la puerta del teatro ¿qué hacías ahí?

-Curioseando, una clienta mía trabaja ahí y quise ver el teatro

-Ese no es lugar para…

-¿Una gitana? Ya lo sé, ese par de guardias me lo dejaron claro

Parece ser que le molesto el hecho de que dijera que ella no tiene nada que hacer cerca del teatro, pero no me voy a disculpar por ello.

-¿Y eso cuándo fue? ¿Antes o después de que coquetearas con ellos?

-Lo hice para que me dejaran de molestar, no por gusto, ¿y a ti qué más te da? ¿por qué me lo preguntas?

-Curiosidad

-¿Curiosidad?

-Sí, te vi desde la azotea del teatro

-Entonces tú eras la sombra que vi – nunca espere que ella me viera a esa distancia… ciertamente estoy sorprendido

-Así es

-Bueno, en todo caso no se a que se deba esa curiosidad que dices tener

-No puedo creer que la misma niña inocente y asustadiza que una vez conocí sea la misma mujer coqueta de esta tarde

-Erik… por favor, han pasado varios años y lo que hago o he hecho ha sido para sobrevivir, tú bien sabes cómo nos ve la gente a los gitanos, solo me defiendo como puedo

-Supongo que algo de razón tienes

-Es más – de repente dejo ese lado auto protector y me mostró una sonrisa, la misma sonrisa coqueta que les mostró a aquellos guardias – puedo actuar contigo igual de cariñosa y atenta

No sé lo que planeaba esta muchacha al querer usar ese tono conmigo, en especial cuando se me acercó con la intención de tocarme el hombro, pero yo me aleje rápidamente.

Rubí POV:

-No sé que buscas con eso, pero ni creas que yo me prestaría para ser uno de tus tantos juguetes, a mi no me puedes engatusar con tu tono dulce y caricias vacías

-¿Qué…? – estoy confundida, nunca antes un hombre me ha hablado así

-No te molesto más, con permiso

Y sin más, Erik salió de mi tienda, me tomo varios segundos analizar las cosas, y reaccione hasta que finalmente acepte las cosas.

-Me rechazó, se atrevió a menospreciarme ¡ME RECHAZÓ!

Notas de la Autora: Finalmente he podido actualizar, espero pronto dejar el capítulo 3 donde prometo avanzar más con la trama, por si se lo preguntan, tanto Christine como Raoul no tardan en salir para enredar más las cosas, los que conozcan la historia de "Los Miserables" de Victor Hugo supongo que se habrán dado cuenta de que utilice al personaje de Javert, el cuale tendrá cierta participación en el fic, cuídense y dejen reviews bye!