Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es DQRC, yo solo traduzco.

This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is DQRC, I just translate.


ADVERTENCIA: las características de este Fanfic hacen referencia directa a abusos que algunos de los lecotres pueden encontrar angustioso. POR FAVOR, LEE CON CUIDADO.

Los epígrafes de abajo pertenecen a Cumbres Borrascosas de Emily Bronte y la canción es Undisclosed Desires de Muse.


En mi vida he soñado sueños que se han quedado conmigo después de eso, y han cambiado mis ideas; han pasado por y a través de mí, como el vino pasa a través del agua, y han alterado el color de mi mente.


Quiero reconciliar la violencia de tu corazón

Quiero reconocer que tu belleza no es sólo una máscara

Quiero exorcizar los demonios de tu pasado


Una Vida Vivida en Sueños

Cuando Bella Swan tenía doce años de edad, dejó de ir a las fiestas de pijamas. Era un sábado en la tarde y acababa de regresar de pasar la noche en la casa de Anna Baker, una niña de su clase que había dado una fiesta de karaoke con infusión de azúcar para celebrar su cumpleaños número 13. No menos de quince niñas habían sido invitadas, y les habían dado instrucciones a todas de vestir algo 'rosa y brillante'. Bella, al no poseer un objeto así, había tomado prestada de mala gana una pulsera de su madre, la cual rápidamente se quitó después de haber pasado por el umbral de la casa de Anna.

Bella paseó por la cocina llena de luz de su casa en Arizona, donde su madre estaba ocupada limpiando.

"Hola, cariño," dijo Renee, sus manos cubiertas con guantes de goma color amarillos con puntitos mientras esparcía desinfectante sobre todas las superficies. "¿Acabas de regresar?"

"Fui a la librería," dijo Bella, abriendo el refrigerador y agarrando una pequeña lata de refresco. La destapó y disfrutó el suave siseo que hizo, viendo como las burbujas subían, amenazando con desbordarse. En el momento crítico tomo un trago, evitando que se derramara sobre la superficie de mármol falso recientemente desinfectada. Luego, bebida en mano, Bella se sentó en un taburete en posición para ver a su madre.

"¿Cómo estuvo la fiesta?" preguntó Renee distraídamente. En realidad no estaba prestando atención a la respuesta; estaba concentrada en una mancha que era bastante difícil remover que se encontraba en el escurridor.

"Estuvo bien," replicó Bella, bebiendo su refresco. "En realidad no me agrada tanto Anna. Nos hizo ver cuando abrió todos sus regalos, y lloró por que no le dieron en labial que quería."

"Suena encantador," murmuró Renee, claramente sin escuchar una palabra. Sus manos se movían ida y vuelta, ida y vuelta sobre el acero inoxidable, la tela hacía un molesto chirrido. Bella la miró, y decidió que este era el momento de dejar caer la bomba.

"Es por eso que no creo que vuelva a ir a ninguna otra fiesta de pijamas," dijo, esperando para ver si su madre había escuchado. Juzgando por la forma en que se giro y atrapo la mirada de Bella, lo había hecho – aunque fuera sólo la última parte. Bella internamente se asombraba sobre la capacidad de Renee de escuchar selectivamente.

"¿Qué dijiste, querida?" preguntó, quitándose los guantes y dejándolos en el fregadero con un ademán – he tenido suficiente de limpieza por hoy – "¿Algo sobre fiestas?"

Bella miró cuidadosamente la cara de su madre, preguntándose como sería recibido esto. "Dije que ya no quiero ir a las fiestas." Como se predijo, la expresión de su madre se torno afligida.

"¿No quieres?" preguntó, confundida. "¿Por qué diablos no?"

Bella abrió la boca, intentando sacar alguna explicación… y entonces la cerró de nuevo, cuando se dio cuenta de que realmente no tenía una. No una que pudiera decirle a Renee, de todas formas, y la verdad definitivamente no estaba bajo esa categoría. Sin embargo, a pesar de eso, Bella dudaba ser capaz de encontrar una excusa que su madre considerara aceptable, por que Renee Dwyer era, y siempre había sido, una consumada mujer de sociedad. Desde niña, continuamente se la pasaba fuera en citas para jugar; como adolescente, los niños hacían fila para sentarse con ella a almorzar y los niños morían por la oportunidad de invitarla a los bailes; en la universidad había sido electa presidente estudiantil en sólo un año. Renee amaba a las personas; ella vivía y respiraba para la comunicación. Los chismes eran su divisa y las fiestas su consuelo. Era perfecto que su nuevo esposo, Phil, fuera un jugador de béisbol casi exitoso, por que su carrera lo acercaba aún más a la red. Por lo tanto, Bella sabía que sin importar que excusa le diera, sin importar que historia girara, nunca podría satisfacer a su madre.

No es que alguna vez se hayan visto a los ojos, de todos modos. Por mucho que Renee amara a su hija – y si que la amaba – nunca había podido entenderla. Bella era muy parecida a su padre, decidió Renee. Prefería los libros a las personas; podía pasar días sin ver televisión; nunca había expresado algún interés en ropa, o moda, o maquillaje. Amaba Vanity Fair… pero la novela, no su contraparte llamativa y de baja calidad. Así que, en verdad, Renee no estaba tan sorprendida como consternada por el anterior anuncio de Bella sobre la forma de socialización número uno para los adolescentes. Si había una cosa con la cual Renee podía contar que su hija hiciera, era comportarse de forma exactamente contraria a como ella lo había hecho de niña.

"No lo se, mamá," dijo Bella, con los ojos bajos, jugando con la goma rota de sus tenis. Renee odiaba cuando ella se ponía esas cosas. Había perdido la cuenta de cuantas veces le había ordenado que los tirara. "Es sólo que ya no son divertidas." Hizo una pausa, levantando la vista y mirando directo a los ojos de Renee. "Lo siento, en verdad."

Y ambas sabían que estaba hablando sobre mucho más que una estúpida fiesta de pijamas.


Más tarde, Bella estaba sentada en su cama, con la mirada perdida en la oscuridad. Pasaba de la medianoche, ella lo sabía, pero más allá de eso no tenía ni idea de que hora era. La calle de afuera estaba en silencio, excepto por el murmullo ocasional de un carro que pasaba el cruce que había a diez calles de allí. Renee y Phil estaban dormidos. Pero, como siempre, Bella ni siquiera intentó cerrar los ojos. No había caso en hacerlo. Estaba esperando el momento que sabría que vendría.

De repente sintió una sensación de tirón en la parte posterior de sus ojos, como si estuvieran siendo arrastrados hacía atrás en su cráneo. Sus alrededores desaparecieron completamente, y un ensordecedor rugido llenó sus oídos, su pulso aumento la velocidad. Entonces, justo cuando el sonido y el calor de la sangre pulsando a través de su corazón estaban a punto de hacerse inaguantables, todo se detuvo. Un silencio completamente puro golpeó a Bella con la fuerza de un carro chocando contra una pared. Y las imágenes comenzaron a invadir su mente.

Oh – ahí – si, ahí – si, si…

Manos entrelazadas en la oscuridad, labios sobre piel caliente, y luego ella esta cayendo, cayendo en el olvido…

Y entonces todo se había ido, y Bella estaba de regreso donde comenzó – sola en la oscuridad de su habitación. Sólo que ahora esta paralizada por el familiar, aunque repugnante, sentimiento de nausea y horror que representa en respuesta. También estaban las lágrimas en sus mejillas. Eso era común, pero era peor algunas noches. Noches como esta.

Incluso si Bella vivía un siglo, nunca se acostumbraría a ver a su madre teniendo sexo con su padrastro en sus sueños.


Bella no podía determinar cuando comenzó. Sabía que no siempre había sido capaz de ver los sueños de las personas – por que eso era, decidió Bella, la única explicación para lo que le estaba pasando. No había modo de que ella creara esas cosas – tenía solamente doce años – pero no podía recordar exactamente cuando había comenzado todo. No es como si una noche se fuera a la cama y de repente, BAM, estaba viendo pornografía de segunda categoría, cortesía de Renee Dwyer. No, este poder – esta habilidad que Bella nunca entendió o controló – se había desarrollado lentamente. Con el paso de los años, sus sueños se habían echo extraños, a veces contenían personas que jamás había conocido o lugares que nunca había visto. Usualmente, Bella veía todo a través de los ojos de otros, pero a veces era un observador exterior. Para el tiempo en que tenía once y medio – cerca de ocho meses antes de la fiesta de pijamas de Anna – Bella se había dado cuenta que sus sueños ya no eran más 'suyos'. Eran robados, espiados – fragmentos de los de otras personas.

No había una constante en los sueños. A veces duraban horas, a veces sólo un par de segundos. Podrían ser sexuales – y esos eran los que Bella había llegado a temer con un horror frío y enfermo – pero la mayoría de las veces eran sólo normales y aburridos sueños. Los de su madre solían ser sobre fiestas o compromisos con sus amigas, aunque cuando estaba estresada viraban hacía listas infinitas de compras y teléfonos sonando constantemente fuera del gancho. Los de Phil eran generalmente de él ganando el Super Bowl en cierta capacidad, pero en ocasiones tenía pesadillas donde aparecía siendo perseguido o de regreso en una lección de química en noveno grado. A veces Bella no veía sus sueños en absoluto, en lugar de eso se encontraba a si misma entrando en las mentes de los vecinos, o incluso gente de más lejos. Una vez había estado en la mente de su maestra de Inglés de séptimo grado, la señora Pickles. Ella vivía al otro lado de la ciudad.

Tampoco había un método para cuando los veía. A pesar de que la mayoría venían por la noche – aunque habían sido conocidos por invadir su mente en raras ocasiones durante el día – Bella no tenía forma de saber cuando los sueños iban a llegar a ella. A veces pasaba toda la noche sin tener ni una sola visión. Esas noches eran como polvo de oro para Bella; eran los únicos momentos en que podía dormir sin interrupciones. Otras noches, los sueños asaltaban su mente en un bombardeo de imágenes que nunca terminaban, pensamientos ajenos y voces lloviendo sobre ella como un mar de balas mentales.

Bella no podía decirle a nadie sobre los sueños. Incluso a la edad de doce, sabía que su habilidad, lo que fuera, era definitivamente 'anormal'. La gente pensaría que estaba loca. Su mamá pensaría que estaba loca. Bella no quería hacer nada para causar más daño a su ya tensa relación y, de alguna manera, sabía que decir la verdad entraba definitivamente en esa categoría. Se podía imaginar la conversación.

Si, bueno, ¿ves que dije que no me gustaban las fiestas de pijama? Pues, la verdad es que puedo ver los sueños de otras personas y lo encuentro realmente traumático, de hecho, no, no estoy loca, y oh, ¿mencioné que se que cuando tu y Phil van a la cama hacen mucho más que dormir y eso me hace querer vomitar?

Si, Bella decidió que era totalmente seguro mantener su secreto así – secreto. Era más fácil sufrir sola cada noche en la oscuridad y el silencio que dejar a los demás entrar. Por que si había una cosa que ella no quería hacer, es darle al resto del mundo pruebas de lo que ellos ya sospechaban era ella en verdad – que Bella Swan era un fenómeno.

Así que, la noche siguiente a la fiesta de pijamas de Anna, Bella limpió silenciosamente sus lágrimas con manos temblorosas. El aire frío de la noche que entró por su ventana abierta rozó sus mejillas, calmando su ardor, aliviando los restos de vergüenza y disgusto que se quedaron en su aún alocado corazón.

Tomó un profundo y estremecedor respiro, se hundió en las cobijas y rodó de costado. Entonces, con esfuerzo, cerró los ojos, esperando, en vano, por que sus propios sueños llegaran.

Tres habitaciones más lejos, Phil Dwyer soñó que golpeó un jonrón.


A medida que Bella crecía, desarrolló estrategias para hacerle frente. La regla de 'no fiestas de pijamas' fue la primera de una larga lista de tácticas adoptadas para intentar minimizar el impacto de su poder. Evadía los cines, teatros, o cualquier otro lugar que envolvía estar rodeada de grandes grupos de personas en la oscuridad. Nunca manejaba después de las 6 de la tarde y tomaba extrañas rutas alrededor de la escuela y otros edificios públicos para asegurarse que no entraría en contacto con los guardias de seguridad que al parecer dormían en todas partes.

Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, Bella no podía planear cualquier eventualidad. Todavía tenía visiones de forma regular – más que nada cuando estaba sola, en la noche, pero ocasionalmente eran peores. Un par de veces fue atrapada con la guardia baja por un compañero durmiendo en el fondo del salón, y había tenido que luchar para evitar ser vista cuando se desmayaba y era superada por el familiar rugido que acompañaba los sueños.

Bella normalmente manejaba esto – apenas – pero hubo un horrible momento en la clase de Español de décimo grado cuando había recuperado la conciencia se encontró a sí misma tirada en el suelo del salón, siendo objeto de estudio por los espectadores. A pesar de sus protestas de que simplemente se había desmayado por el calor del encerrado salón, aún así Bella se encontró siendo llevada a la enfermería y habían llamado a su madre. Renee había manejado desde el trabajo a mitad del día para recogerla en una oleada de pánico y, siempre la más dramática, la había diagnosticado con epilepsia en el acto. No fue hasta que Bella aceptó, bajo presión, visitar al doctor y hacerse un examen completo de salud que Renee finalmente se tranquilizó lo suficiente para llevarlas a ambas a casa.

No obstante, aparte de ese horrible día, el tiempo de Bella en la secundaria había pasado sin incidentes. Para el tiempo en que tenía 17, había perfeccionado el arte de mezclarse con el fondo. Bella no tenía amigos. Nunca intentó hablar con las personas y, aunque amable, nunca animó a nadie más a intentar conocerla. A los ojos de sus compañeros, ella era huraña, distante y fría.

Como era de esperar, eso rompió el corazón de Renee. Mientras Bella pasaba a través de sus años de adolescencia y se volvía más evidente que ella nunca mostraría interés alguno en las cosas tan queridas de su madre – moda, entretenimiento, socialización – la brecha entre ambas se hizo aún mayor.

"¿Por qué no simplemente sales?" exclamó Renee, un sábado en la noche de diciembre, al final del primer período del último año de Bella. Bella estaba comiendo cereal en la mesa de la cocina, su cabeza enterrada en un libro.

"¿Perdón?" levantó la vista sorprendida ante las palabras de su madre; no había notado su presencia.

Renee estaba de pie en el marco de la puerta, sus ojos duros y críticos. "Me escuchaste. Es sábado; la escuela acaba de terminar por Navidad. Todos los otros chicos de tu edad están afuera, divirtiéndose, pero tu estás sentada aquí leyendo Jane Eyre," su rostro hizo una mueca por el titulo, "por quinta vez en semanas. No es saludable, Bella."

Bella no respondió. Debajo de su frustración y decepción, Renee se veía preocupada. La emoción estaba ahí, enterrada profundamente bajo la perfecta fachada de maquillaje e impecable ropa. Estaba preocupada por ella. Preocupada de lo poco que estaba viviendo su hija.

"Estoy bien, mamá," dijo Bella. Era la misma oración con la que siempre respondía cuando Renee comenzaba este argumento.

NO estas bien!" grito, su voz haciéndose ligeramente más alta. "Puedes creer que es normal vivir así, sin ningún contacto real con las personas, pero es completamente raro y – " Renee interrumpió su diatriba. De repente, Bella se levanto de su asiento y camino a través de la otra puerta hacía el pasillo, encaminándose a las escaleras. Su rostro estaba blanco y sus manos se sacudían, pero Renee no se dio cuenta. "¡Regresa aquí ahora!" gritó Renee, pero Bella siguió avanzando, con la cabeza gacha y obligada a poner una expresión impasible. Su respiración se aceleró y sus manos temblaban. Los gritos de Renee la siguieron cuando subió el primer escalón…

"No tienes consideración de cómo me siento yo-,"

Segundo escalón, tercero

Bella podía sentir como los ojos comenzaban a rodar en sus cuencas.

"- O como tu actitud afecta mi vida y la de Phil- "

Sexto, séptimo,

El rugido había comenzado en sus oídos, pero no era lo suficientemente fuerte para bloquear el despotrico de su madre.

"- la vergüenza que me da cuando mis amigas me cuentan los populares que son sus hijos- "

Último escalón y en el rellano,

Bella se giró directo a su habitación. La oscuridad estaba descendiendo y tuvo que buscar a tientas su camino, casi tropezando con la alfombra.

"- no firme para esto cuando solicité la custodia, no pensé que estaría viviendo con un robot- "

Casi ahí, casi segura

Los gritos de Renee eran tan fuertes que repercutían en las paredes del pasillo. La garganta de Bella ardía y en su mente podía ver la silueta borrosa de las imágenes comenzando a tomar forma.

"- haces muy difícil el que alguien te quiera, Bella. ¿Crees que embarazarme en la universidad era como tenía planeada mi vida?-"

Dos pasos más, solo dos pasos más

Bella llego a ciegas hacía la puerta, incapaz de evitar que un grito rasgara su garganta cuando sus piernas comenzaron a ceder. Abrió la puerta y cayó en la oscurecida habitación.

"- ¿Crees que yo lo quería? ¿Crees que quería esto?- "la voz de Renee se rompió y comenzó a sollozar.

Un piso por arriba de ella, la puerta de Bella se cerró de golpe.

Cruzando la calle, mientras se dormía en su silla, el viejo señor Bannerman comenzó a soñar con el día que aprendió a montar en bicicleta.

Era un lindo sueño.

Pero para Bella, pudo haber sido también una pesadilla.


No es necesario decir que Bella no era feliz.

Se había enajenado a todos en la escuela; su propia madre había admitido que era no deseada; la única ocasión en que era cercana a alguien era en sus sueños.

Naturalmente, no era su anhelo alejar a todas las personas – era como todo lo demás en su vida, una estrategia. Era difícil formar relaciones con las personas cuando conocías sus más profundos y oscuros deseos. En el momento en que llegó a la adolescencia, Bella había sido testigo de los sueños de tantas personas que se había hastiado. No importaba si la persona era nueva – todas las personas eran fundamentalmente lo mismo; sus mentes trabajaban del mismo modo, sus malos pensamientos y celos o rencores eran los mismos, su egoísmo y egocentrismo tan uniforme como si acabara de salir de un molde. ¿Cuál era el punto en hablarles a las personas? ¿Cuál era el punto de conocer a ese chico en matemáticas, si ella sabía que en el minuto en que él se durmiera tendría los mismos sueños de lujuria enloquecida y febriles hormonas como cualquier otro adolescente en el mundo?

… o al menos, eso era lo que Bella se decía a sí misma. Por que pretender que todas las personas son horribles hacía más fácil el estar sola en el mundo.

Asumir que ellos eran idénticos la detendría de intentar acercarse a hacer amigos, y eso era crucial, por que si se acercaba a alguien, ellos conocerían su secreto. Y eso arruinaría todo.

Al menos, eso creía Bella. Eso se decía a si misma.

Pero entonces, ella lo conoció a él. Y todo cambio.


Espero que les haya gustado este primer capi, en unos días más subiré el segundo. De ante mano les advierto que trata un tema algo fuerte y delicado, así que leeanlo bajo su propio riesgo y con muchísimo cuidado.

Si eres lectora nueva, bienvenida! Si me lees en cualquier otra de mis dos traducciones y te preguntas por que rayos no publico, bueno, te diré que mañana actualizo, ya estan los capitulos de las dos historias, solo me falta revisarlos.

Espero que me digan que les pareció este primer cap, esta por demás decirles que este es uno de mis Fics favoritos.

Besos!

Moni!(: